{"id":19190,"date":"2013-12-18T11:35:30","date_gmt":"2013-12-18T09:35:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=19190"},"modified":"2013-12-18T12:11:51","modified_gmt":"2013-12-18T10:11:51","slug":"efectos-videojuegos-violentos-salud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/efectos-videojuegos-violentos-salud\/","title":{"rendered":"Efectos a corto plazo del uso de los videojuegos violentos sobre par\u00e1metros hemodin\u00e1micos"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: left;\"><b>Efectos a corto plazo del uso de los videojuegos violentos sobre par\u00e1metros hemodin\u00e1micos<\/b><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">RESUMEN<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el objetivo de determinar los efectos a corto plazo del uso de los videojuegos violentos en estudiantes del quinto y sexto semestre de medicina de la UCLA, se dise\u00f1\u00f3 una investigaci\u00f3n experimental. La Poblaci\u00f3n, 220 estudiantes de ambos sexos. La muestra se estim\u00f3 con 95% de confianza y un error admisible de 9,5%, quedando conformada por 60 estudiantes (30 hombres y 30 mujeres). Se aplic\u00f3 un cuestionario estructurado (para medir rasgos violentos) y se evaluaron par\u00e1metros hemodin\u00e1micos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Efectos a corto plazo del uso de los videojuegos violentos sobre par\u00e1metros hemodin\u00e1micos en estudiantes del quinto y sexto semestre de Medicina de la UCLA<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Buddy Ag\u00fcero: Ministerio del Poder Popular para la Salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 \u00c1lvarez: Ministerio del Poder Popular para la Salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Francisco Calder\u00f3n: Ministerio del Poder Popular para la Salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luis Castillo: Ministerio del Poder Popular para la Salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Astrid Colombo: Ministerio del Poder Popular para la Salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ma. Cristina Fern\u00e1ndez: Ministerio del Poder Popular para la Salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Manuel Garc\u00eda: Ministerio del Poder Popular para la Salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sergio Villegas: Ministerio del Poder Popular para la Salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Damelis Daza: Doctorado en Salud P\u00fablica, profesora Titular Decanato de Ciencias de la Salud. Universidad Centrooccidental \u201cLisandro Alvarado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pastora Lin\u00e1rez: Doctorado en Ciencias del Comportamiento, profesora Asociado Decanato de Ciencias de la Salud. Universidad Centrooccidental \u201cLisandro Alvarado\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Douglas Garc\u00eda. Doctorado en Salud P\u00fablica, profesor Titular Decanato de Ciencias de la Salud. Universidad Centrooccidental \u201cLisandro Alvarado<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se formaron 3 grupos: A: video violento, B: juego no violento y video violento y C juego y video violento. Los resultados evidenciaron que los rasgos violentos predominaron en hombres (73,3%), en cuanto a los par\u00e1metros hemodin\u00e1micos, en el grupo B la frecuencia respiratoria (FR) durante el video no violento fue de 19,3 rpm\u00b1 2,1 y posterior a \u00e9ste de 18,9 rpm \u00b1 2,2 (<i>p=<\/i>0,001 y <i>p<\/i>=0,001), durante el video con escenas de violencia real se evidencia una diferencia de 3,3 rpm (p=0,0001); en el grupo C se encontr\u00f3 diferencia estad\u00edsticamente significativa (<i>p<\/i>=0,000) entre la FR antes y durante la exposici\u00f3n al videojuego violento y durante el video violento siendo de 16,3 rpm \u00b1 0,6; 18,1 rpm \u00b1 2,7 y 20,5 rpm \u00b1 2.9 respectivamente; en este grupo tambi\u00e9n se evidenci\u00f3 un aumento de la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica (PAS) de 9,2 mmHg y presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica (PAD) de 4,5 mmHg sobre la basal (<i>p<\/i>=0,012 y <i>p<\/i>=0,48) durante el videojuego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante recalcar que los individuos violentos que fueron expuestos a videojuego y video violento mantuvieron dichos par\u00e1metros elevados en ambas pruebas en contraste a los no violentos; en conclusi\u00f3n se evidenci\u00f3 cambios significativos sobre la frecuencia respiratoria y presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica (PAS).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Palabras Clave: videojuegos, violencia, par\u00e1metros hemodin\u00e1micos, conductas. (Fuente: <i>DeCS<\/i>)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>SHORT TERM EFFECTS OF THE USE OF VIOLENT VIDEO GAMES OVER HEMODYNAMIC PARAMETERS ON UCLA MEDICAL SCHOOL STUDENTS IN THE 5th AND 6th SEMESTER.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>ABSTRACT<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">An experimental investigation was designed with objective of determining the short term effects of violent video games over the hemodynamic parameters of UCLA medical students in the 5<sup>th<\/sup> and 6<sup>th<\/sup> semester. The population was comprised of 220 students of both genders. The sample was estimated with 95% confidence and an allowable error of 9.5%, being composed of 60 students (30 men and 30 women). A structured questionnaire was applied (to measure violent traits) and hemodynamic parameters were evaluated. They were divided into three groups: A: violent video, B: nonviolent game and violent video and C: violent game and video. The results showed that violent traits predominated in men (73.3%), regarding hemodynamic parameters, in Group B (FR) respiratory rate during the nonviolent video was 19,3 rpm \u00b1 2,1 and afterwards 18,9 rpm\u00b12.2 (<i>p=<\/i>0,001 y <i>p<\/i>= 0,001), during the violent video, with real violent scenes, a difference of 2.5rpm was found (<i>p<\/i>=0.0001); in group C an statistically significant difference (<i>p<\/i>=0,000) was found in RF prior and during exposure to the violent video game and during the violent video 16,3 rpm \u00b1 0,8; 18,1 rpm \u00b1 2.7 y 20,5 rpm \u00b1 2,9 respectively. This group also showed an increase in systolic blood pressure (SBP 9.2 mmHg and DBP 4,5 mmHg over baseline (p = 0.012 and p = 0.48) during the game; it is important to emphasize that violent individuals who were exposed to violent video game and violent video kept these parameters elevated in both tests in contrast to the non-violent individuals; the conclusion showed significant changes on the FR and SBP.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Keywords:<\/b> video games, violence, hemodynamic parameters, behavior. (MeSH:NLH,Medline)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>INTRODUCCI\u00d3N<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los videojuegos constituyen un fen\u00f3meno popular que se inserta en el proceso de desarrollo tecnol\u00f3gico que experimenta la sociedad actual. La alta incidencia que tiene la utilizaci\u00f3n de estos juegos en la poblaci\u00f3n juvenil, cobra relevancia social cuando se discuten los aspectos m\u00e1s negativos de estos juegos electr\u00f3nicos en esta poblaci\u00f3n. (1)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La industria de los videojuegos crece exponencialmente a\u00f1o tras a\u00f1o en el \u00e1mbito mundial. En Estados Unidos en los \u00faltimos cinco a\u00f1os el n\u00famero de usuarios juveniles ha aumentado 52%; los datos muestran que alrededor de 17 millones de adolescentes entre 12 y 17 a\u00f1os juegan habitualmente estos juegos, asimismo, los ni\u00f1os americanos dedican entre 32 minutos hasta 6 horas a los medios de comunicaci\u00f3n, incluyendo videojuegos. Adem\u00e1s, se ha observado que a medida que avanza la edad, la pr\u00e1ctica de esta actividad desciende. Igualmente se muestra diferencias en cuanto al g\u00e9nero especialmente en la frecuencia y duraci\u00f3n del juego, siendo los hombres quienes m\u00e1s juegan sobre todo juegos de acci\u00f3n y de contenido violento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, los videojuegos en particular acaparan un porcentaje cada vez mayor del consumo de entretenimiento, por ejemplo, en Espa\u00f1a 863 millones de euros, un 35% de la cantidad total de ocio, muy por encima de las cifras de la taquilla de cine (627 millones de euros) o la m\u00fasica (480 millones, el 20% de la cifra de gasto en ocio).<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2,3)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otro orden de idea, un videojuego es un programa inform\u00e1tico en el que el usuario o jugador mantiene una interacci\u00f3n a trav\u00e9s de im\u00e1genes que aparecen en un dispositivo que posee una pantalla que puede variar de tama\u00f1o. Como todo juego, posee reglas y un sistema de recompensa, de manera que existe un est\u00edmulo impl\u00edcito para intentar ganar. (4)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen diferentes clasificaciones a pesar de que el criterio central es el tipo de juego, las categor\u00edas que se establecen parten de aspectos tan diversos como la tem\u00e1tica, el grado de interacci\u00f3n, las habilidades y destrezas necesarias para su uso. No obstante, tomando en cuenta el tipo de juego se establecen cuatro grandes divisiones: juegos de Arcade, juegos de simulaci\u00f3n, juegos estrat\u00e9gicos y reproducciones de juegos de mesa. (1)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte a nivel mundial existen sistemas de clasificaci\u00f3n que permiten catalogar los videojuegos seg\u00fan su contenido de violencia f\u00edsica o verbal y otros elementos como el contenido sexual; entre los que se pueden mencionar <b>Entertainment Software Rating Board<\/b> (ESRB), es un sistema norteamericano que utiliza s\u00edmbolos que son letras alfab\u00e9ticas estilizadas que tienen la intenci\u00f3n de indicar la etapa para la que es adecuado el juego, actualmente tiene 7 clasificaciones diferentes. Otras de las clasificaciones es el Pan European Game Information o PEGI, es un sistema europeo para clasificar el contenido de los videojuegos y otro tipo de software de entretenimiento, clasifica los software de dos formas, una de edad sugerida y otra sobre seis descripciones de contenido, tales como el uso de lenguaje indecente, violencia entre otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas clasificaciones han surgido debido a que los videojuegos, sobre todos aquellos que reproducen antivalores, son se\u00f1alados por diferentes autores como generadores de efectos negativos en el consumidor especialmente en ni\u00f1os y adolecentes. (3) Con relaci\u00f3n a esto, existe controversia entre diferentes investigadores, pues existen los que defienden sus beneficios potenciales y los que critican sus presuntos efectos negativos. Esta pol\u00e9mica se desenvuelve en un campo de argumentaciones en el que se van combinando las opiniones sociales con los resultados de la investigaci\u00f3n emp\u00edrica que van surgiendo. (1)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este orden de idea, los investigadores que defienden estos juegos como beneficiosos refieren que son fuente de aprendizaje, ya que promueven la coordinaci\u00f3n \u00f3culo-manual y ense\u00f1an destrezas espec\u00edficas de visualizaci\u00f3n espacial o incluso de matem\u00e1ticas. Pueden reforzar la autoestima en aquellas personas que tienen problemas de adaptaci\u00f3n; adem\u00e1s, pueden servir como iniciaci\u00f3n en el mundo de la inform\u00e1tica. Mientras que los estudios que se han realizado sobre los efectos negativos de los videojuegos se\u00f1alan que estos pueden desplazar el tiempo dedicado al estudio o a la realizaci\u00f3n de otras actividades de ocio y pueden apoyar una tendencia a la marginaci\u00f3n y promover la alienaci\u00f3n entre adolescentes socialmente marginados; adem\u00e1s, su contenido violento puede promover conductas agresivas entre sus usuarios, pueden llegar a ser fomentadores de la delincuencia. (1)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las teor\u00edas que pudiera explicar esta aseveraci\u00f3n sobre los cambios de conducta que experimentan los jugadores de videojuegos violentos es la teor\u00eda social del aprendizaje descrita por Bandura, en la que se indica que los individuos aprenden por modelaje, es decir, que aprenden lo que hacen por imitaci\u00f3n de la conducta que reciben. Los estudios de modelaje de agresividad en ni\u00f1os demostraron c\u00f3mo la exposici\u00f3n a modelos agresivos puede conducir a un incremento de la agresividad posterior; conductas que pueden expresarse con mayor fuerza si el consumo de los videojuegos empieza a m\u00e1s temprana edad. (5,6)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, es importante mencionar que a pesar que en algunas investigaciones recientes no se puede hablar de un efecto directo de los videojuegos violentos en la aparici\u00f3n de conductas agresivas en ni\u00f1os, j\u00f3venes u otro usuarios, existe un cierto riesgo en la exposici\u00f3n continua de estos a las im\u00e1genes violentas, puesto que toda actividad realizada en exceso, puede tener efectos negativos si se sobrepasa un tiempo razonable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan diferentes investigaciones, la sobreexposici\u00f3n a los videojuegos violentos aumenta el riesgo de que los ni\u00f1os y los adultos se comporten agresivamente en el corto plazo. (5) Al respecto Dominick estableci\u00f3 que jugar videojuegos agresivos pod\u00eda tener efectos negativos a corto plazo en el estado emocional del jugador. Asimismo, refiere que dependiendo de la carga de violencia en el videojuego, se muestran conductas diferentes, es decir, el videojuego m\u00e1s violento incrementa la hostilidad y la ansiedad en los usuarios, mientras que los videojuegos medianamente agresivos solo mostraron hostilidad en los jugadores. (6) Otros de los riesgos estudiados es la desensibilizaci\u00f3n ante la violencia, que se define como <em>la reducci\u00f3n de la reacci\u00f3n fisiol\u00f3gica y emocional ante la violencia real<\/em>. La exposici\u00f3n frecuente a escenas de violencia contribuye a la desensibilizaci\u00f3n del espectador, que se acostumbra a estas conductas, pues hace que los actos agresivos presenciados sean considerados por las personas como permisibles, se hacen menos sensibles a la violencia real del mundo que los rodea, menos sensibles al sufrimiento ajeno y m\u00e1s predispuesto a tolerar el aumento de violencia (7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, un usuario que se encuentre bajo la influencia exagerada de los videojuegos puede sobrestimar el \u00edndice de violencia real y creer que en el contexto donde vive se caracteriza por un alto grado de violencia y peligrosidad, entre otros. (5) por otra parte se han observado trastornos a la salud por el uso excesivo, entre los que se mencionan las alucinaciones auditivas en el contexto de la enfermedad psic\u00f3tica, enuresis, encopresis, cefaleas, fatiga f\u00edsica y fatiga visual, adem\u00e1s genera ansiedad, depresi\u00f3n, trastornos del sue\u00f1o, pesadillas, estr\u00e9s postraum\u00e1tico (8). De igual forma, los estudios de medici\u00f3n de las respuestas fisiol\u00f3gicas a los videojuegos violentos, en comparaci\u00f3n con los juegos no violentos, han demostrado que los juegos violentos aumentan la excitaci\u00f3n fisiol\u00f3gica, se ha evidenciado aumento en el ritmo cardiaco y en la presi\u00f3n arterial, los juegos violentos, intensos o perturbadores pueden producir un aumento en el ritmos card\u00edacos hasta 40% por encima de la frecuencia en reposo debido a la adrenalina y el estr\u00e9s. Asimismo, se ha demostrado que los adolescentes que presentan adicci\u00f3n a estos juegos, pueden tener elevaci\u00f3n de la frecuencia card\u00edaca en reposo, durante el sue\u00f1o y horas despu\u00e9s de jugar juegos violentos. Estos efectos fisiol\u00f3gicos son importantes a considerar, porque son las mismas reacciones que el cuerpo tiene cuando participan en una pelea. La interacci\u00f3n con los personajes de los juegos violentos hace que los efectos a\u00fan mayores para los ni\u00f1os que ya pueden estar en riesgo de comportamiento agresivo. (9,10)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su mayor\u00eda, los<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">investigadores que han estudiado los efectos de los videojuegos sobre la conducta de los jugadores ya sea sobre los aspectos adictivos o sobre la conducta agresiva o en la repercusiones fisiol\u00f3gicas, coinciden que la forma de uso de los videojuegos, especialmente la frecuencia y duraci\u00f3n del juego, el contenido de los videojuegos, adem\u00e1s del perfil del jugador, son elementos claves a la hora de determinar los posibles efectos de su uso sobre la conducta de los aficionados. (1)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dada la importancia del tema y en vista del importante problema de salud p\u00fablica que representa la violencia para la sociedad venezolana y de los efectos de los videojuegos violento sobre la poblaci\u00f3n, surge la presente investigaci\u00f3n con el objeto de determinar los efectos a corto plazo del uso de los videojuegos violentos en estudiantes de medicina del 5to y 6to semestre de la UCLA en Barquisimeto, Edo. Lara. A trav\u00e9s del diagn\u00f3stico de rasgos de conducta violenta en los estudiantes por sexo, la medici\u00f3n de los efectos de los videojuegos violentos sobre par\u00e1metros hemodin\u00e1micos (frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, presi\u00f3n arterial) antes, durante y posterior al videojuego, video con escenas de violencia real por rasgos de personalidad (violenta y no violenta)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto permitir\u00e1 fortalecer el desarrollo de acciones educativas y difundir mensajes preventivos en medios de comunicaci\u00f3n masivos, y en instituciones educativas (escuelas, liceos, universidades), para tratar de evitar que siga increment\u00e1ndose esta problem\u00e1tica. Asimismo, servir\u00e1 de referencia para otros estudios enmarcados en esta misma l\u00ednea de investigaci\u00f3n, como tambi\u00e9n establecer acciones tendientes a captar la atenci\u00f3n de personas que se desenvuelven en el \u00e1mbito de salud de la familia y la sociedad, y de organismos p\u00fablicos y privados que les compete el tema de la violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>MATERIALES Y M\u00c9TODOS<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tipo de investigaci\u00f3n que se emple\u00f3 fue experimental. (11), La poblaci\u00f3n \u00baestuvo constituida por 220 estudiantes de ambos sexos, entre 18 y 22 a\u00f1os de edad del quinto y sexto semestre del Decanato de Ciencias de la Salud \u201cDr. Pablo Acosta Ortiz\u201d, de la cual se determin\u00f3 el tama\u00f1o de la muestra considerando un muestreo probabil\u00edstico del tipo aleatorio. Para c\u00e1lculo del tama\u00f1o de la muestra, se utiliz\u00f3 la f\u00f3rmula para poblaciones finitas, un nivel de confianza del 95% y un error m\u00e1ximo admisible del 9,5% considerando factores como tiempo disponible y tama\u00f1o de la poblaci\u00f3n, y un porcentaje de estimaci\u00f3n inicial de 75% quedando constituida por 60 sujetos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez calculado el tama\u00f1o de la muestra, la selecci\u00f3n de los sujetos se realiz\u00f3 a conveniencia, luego, previa autorizaci\u00f3n a trav\u00e9s del consentimiento informado, los estudiantes se dividieron en 3 grupos (A, B y C) de 20 sujetos (10 femeninos y 10 masculinos) de forma aleatoria y empleando un ciego. Finalizada esta etapa se determinaron los rasgos de violencia, utilizando parte del instrumento de conducta violenta, previamente elaborado por Gonz\u00e1lez y cols. (12). el cual permiti\u00f3 clasificar a los estudiantes con rasgos de conductas violentas y no violentas previo al experimento (el instrumento contiene veinte (20) preguntas de respuestas: siempre, algunas veces y nunca, con un valor de 1, 0.5, 0 puntos respectivamente, para la clasificaci\u00f3n de los individuos con rasgos de conductas violentas y no violentas se utiliz\u00f3 el percentil 25.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los estudiantes que conformaron la muestra, se les solicit\u00f3 no ingerir ning\u00fan tipo de bebida, alimento o sustancia estimulante, por un periodo no menor a 12 horas, para evitar la obtenci\u00f3n de resultados alterados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para iniciar el experimento los estudiantes fueron trasladados a una de las tres \u00e1reas predeterminadas, las cuales fueron acondicionadas con consolas de video juegos, televisores, sillas y mesas, con temperaturas que oscilaron entre 22 a 24\u00b0C, con una iluminaci\u00f3n artificial y espacios amplios. Durante la realizaci\u00f3n del experimento, los sujetos se encontraron sentados en la sala a una distancia aproximada de 2 metros frente la pantalla del televisor, acompa\u00f1ados solo con el estudiante que se encarg\u00f3 de registrar los datos obtenidos en la ficha de observaci\u00f3n. Durante las exposiciones a ambas pruebas, los individuos fueron solo interrumpidos una vez para la medici\u00f3n de los par\u00e1metros hemodin\u00e1micos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El grupo A que correspondi\u00f3 al grupo control, se someti\u00f3 a una sesi\u00f3n de exposici\u00f3n de 5 minutos a un video conformado por varios fragmentos de violencia real con medici\u00f3n de la Frecuencia Cardiaca (FC), Tensi\u00f3n Arterial (TA) y Frecuencia Respiratoria (FR) antes y durante la exposici\u00f3n. El grupo B, se le someti\u00f3 a una sesi\u00f3n de 20 minutos de un videojuego no violento y posteriormente a 5 minutos de un video conformado por varios fragmentos de violencia real; se tom\u00f3 la presi\u00f3n arterial, frecuencia cardiaca y frecuencia respiratoria antes de la exposici\u00f3n al videojuego, a los 15 minutos de iniciado y, una vez concluido, y luego durante la exposici\u00f3n al video de violencia real<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El grupo C, se le someti\u00f3 a una sesi\u00f3n de 20 minutos de un videojuego violento y posteriormente a 5 minutos de un video conformado por varios fragmentos de violencia real; de igual manera, se tom\u00f3 la presi\u00f3n arterial, frecuencia cardiaca y frecuencia respiratoria antes de la exposici\u00f3n al videojuego, a los 15 minutos de iniciado y, una vez concluido, y luego durante la exposici\u00f3n al video de violencia rea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La frecuencia cardiaca se midi\u00f3 con el sujeto sentado y en reposo, mediante el ox\u00edmetro de pulso marca PROTEC MEDICAL PMT-50F previamente calibrado, el cual registr\u00f3 de forma autom\u00e1tica el pulso y la saturaci\u00f3n de oxigeno, colocado en el dedo \u00edndice de la mano izquierda durante un tiempo aproximado de 60 segundos. El procedimiento fue grabado y se registr\u00f3 en la ficha de observaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La TA se cuantific\u00f3 con el sujeto sentado y en reposo, mediante un esfigmoman\u00f3metro digital marca PREMIER Bp 0494 previamente calibrado, colocado en la mu\u00f1eca izquierda flexionando el antebrazo sobre el \u00e1rea precordial y se obtuvo de manera autom\u00e1tica los valores en un periodo de 60 segundos. El procedimiento fue grabado y se registr\u00f3 en la ficha de observaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La frecuencia respiratoria se determin\u00f3 con el sujeto sentado y en reposo, mediante la observaci\u00f3n directa del t\u00f3rax se cuantificaron los movimientos respiratorios (inspiraci\u00f3n y espiraci\u00f3n) en 60 segundos, para ello se tom\u00f3 la mu\u00f1eca del sujeto, mientras el ox\u00edmetro de pulso y esfigmoman\u00f3metro registraron la frecuencia cardiaca y TA, dicho procedimiento fue grabado y se registraron los datos en la ficha de observaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las diferentes variables que se incluyeron en la investigaci\u00f3n se procesaron a trav\u00e9s del paquete estad\u00edstico SPSS Versi\u00f3n 15 para Windows; previa depuraci\u00f3n de la base de datos. Los resultados, se presentaron mediante gr\u00e1ficos. Se analizaron utilizando diferentes t\u00e9cnicas de<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">estad\u00edstica; previo el an\u00e1lisis de las variables cuantitativas, se aplic\u00f3 pruebas Kolmogorov-Smirnov para verificar la normalidad de las variables de no cumplir con este criterio alguna de las variables, se utilizaron pruebas no param\u00e9tricas. Para verificar la igualdad de los grupos al inicio del estudio, se aplic\u00f3 ANOVA de una v\u00eda. Para el an\u00e1lisis de las variables que cumplieron con el supuesto de normalidad, se aplic\u00f3 la prueba t para comparaci\u00f3n de media para muestras correlacionadas y muestras independientes. En todos los casos se consider\u00f3 el nivel de significaci\u00f3n del 0,05.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>RESULTADOS<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el gr\u00e1fico 1, se muestra la relaci\u00f3n entre rasgo de conducta violenta y sexo, evidenci\u00e1ndose que los individuos de sexo masculino presentan en mayor porcentaje (73,3%) rasgos de personalidad violenta en comparaci\u00f3n con los individuos de sexo femenino (43,3%), siendo esta diferencia estad\u00edsticamente significativa <i>p <\/i>= 0.018.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte cuando se analiza los cambios en los par\u00e1metros hemodin\u00e1micos en los del grupo A antes y durante la exposici\u00f3n a videos violentos (grafico 2), se evidencia en los individuos con rasgos no violentos que la media de la frecuencia cardiaca basal fue de 76,0 \u00b1 10,3 l\/min y durante el video de 84,2 \u00b1 13,7 l\/min, siendo las diferencias estad\u00edsticamente significativa (<i>p=<\/i>0,040). Igualmente, se observa una diferencia estad\u00edsticamente significativa (<i>p<b> <\/b><\/i>= 0,013) entre la media de la frecuencia respiratoria antes y durante exposici\u00f3n al video violento siendo 15,5 r\/min \u00b1 3,1 y 17,7 r\/min \u00b1 3,1 respectivamente. Asimismo, se evidencia un incremento (8 mmHg) de la media de la presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica durante la observaci\u00f3n del video, en relaci\u00f3n con la media antes del video, diferencia estad\u00edsticamente significativa (<i>p = <\/i>0,011).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica hubo un aumento de la media (8 mmHg) con respecto a la basal, no obstante, las diferencias encontrada no es estad\u00edsticamente significativa (p= 0,074). Mientras que en los individuos con rasgos violentos, se observa que la media basal de la frecuencia cardiaca, una variaci\u00f3n de 7,3 l\/min en relaci\u00f3n con la media durante la observaci\u00f3n del video violento (<i>p=<\/i> 0,043). Por otra parte, la frecuencia respiratoria mostr\u00f3 cambios estad\u00edsticamente significativos (<i>p<\/i>=0,004) increment\u00e1ndose de 17,0 r\/min \u00b1 2,5 a 20,7 r\/min \u00b1 3,3. Tambi\u00e9n, se observaron modificaciones en la media presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica (PAD) basal y durante la observaci\u00f3n del video violento (70,8mmHg \u00b1 6.2 y 80,3mmHg \u00b1 12,1 respectivamente); cambios que son estad\u00edsticamente significativos (<i>p=<\/i> 0,040). Con respecto a la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica (PAS) no se observ\u00f3 diferencias significativas entre las medias antes y durante el video (p= 0,255).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con los cambios observado en el grupo B (gr\u00e1fico 3), los individuos violentos muestran cambios en la media de la frecuencia respiratoria antes (18,3 \u00b1 2,7 r\/min), durante (19,3 \u00b1 2,1 r\/min), y posterior al videojuego (18,9 \u00b1 2.2 r\/min) siendo esta diferencia con relaci\u00f3n a la basal, estad\u00edsticamente significativa (<i>p=<\/i> 0,009 y <i>p<\/i>= 0.055 respectivamente); al comparar la basal con la frecuencia respiratoria durante el video violento se evidencia una diferencia de 3 r\/min, la cual es estad\u00edsticamente significativa (p= 0,000). En los individuos no violentos las variaciones presentadas por la media de la frecuencia respiratoria antes (18,0 \u00b1 2 r\/min), durante ( 19,7 \u00b1 2,3 r\/min ) y posterior (20,7 \u00b1 1,7 r\/min) al videojuego, con respecto a la basal, fueron estad\u00edsticamente significativa (<i>p=<\/i> 0,045 y <i>p<\/i>= 0,004 respectivamente); por otra parte, al comparar la media de la frecuencia respiratoria basal con la media de la frecuencia respiratoria durante el video violento, se evidencia un incremento de 3,8 r\/min, la cual es estad\u00edsticamente significativa (p= 0,007).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al analizar el comportamiento de la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica y diast\u00f3lica en los estudiantes del grupo C, antes, durante y posterior a videojuegos violentos y video con escenas de violencia real, (gr\u00e1fico 4), se observa en los individuos con rasgo violentos una diferencia estad\u00edsticamente significativa en la media de presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica (PAS) basal con respecto a la media durante el videojuego violento (<i>p<\/i>=0,012). Mientras que la diferencia en la media de la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica (PAS) basal y durante la exposici\u00f3n al video violento fue de 9,6 mmHg, siendo este resultado no significativo (<i>p<\/i>=0,084). En cuanto a la presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica (PAD) la media durante el videojuego violento se incremento (4.4 mmHg) con respecto a la basal, siendo estad\u00edsticamente significativa (<i>p<\/i>=0,048)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al comparar la frecuencia cardiaca en los tres grupos durante la exposici\u00f3n al video con escenas de violencia real (gr\u00e1fico 5), en los individuos violentos se evidencia que la diferencia de la media de la frecuencia cardiaca entre el grupo A y B fue de 12,56 l\/min siendo estad\u00edsticamente significativa (<i>p= 0.008)<\/i>, en comparaci\u00f3n con los no violentos, en quienes la media de los del grupo A es menor a la del grupo B (17,7 r\/min \u00b1 3,5 y 21,8 r\/min \u00b1 2,6 respectivamente), siendo la diferencia estad\u00edsticamente significativa (<i>p<\/i>=0,023)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al comparar la frecuencia respiratoria y presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica (PAD) en el grupo B y C<b> <\/b>durante y posterior a exposici\u00f3n de videojuegos y video con escenas de violencia real (gr\u00e1fico 6), se evidencia en los individuos no violentos, con respecto a la frecuencia respiratoria que la media de este fue mayor en el grupo B en todo los momentos de medici\u00f3n; siendo estos cambios significativos durante el video juego (<i>p<\/i>=0,009) y post videojuego, (<i>p<\/i>=0,000). En cuanto a los individuos violentos, la frecuencia respiratoria durante la medici\u00f3n post videojuegos se observaron cambios estad\u00edsticamente significativos (<i>p<\/i>=0,008) con una diferencia en la media de 2,2 r\/min. En lo referente a la presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica (PAD) la diferencia de la media durante el videojuego fue de 10,8mmHg con una <i>p<\/i>=0,004, post videojuego fue de 9,8 mmHg con una <i>p<\/i>=0,005 y durante el video violento fue de 6,7mmHg con una <i>p<\/i>=0,044.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>DISCUSI\u00d3N<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 2005 Loukas y cols., en su investigaci\u00f3n sobre la agresividad en adolescentes, se determin\u00f3 que exist\u00edan diferencias significativas entre la conducta violenta de los individuos de sexo masculino y femenino en su poblaci\u00f3n de estudio (13); de igual manera en este estudio se logr\u00f3 determinar que los rasgos de la personalidad violenta se presentan en mayor proporci\u00f3n en los individuos de sexo masculino (73,3%) en comparaci\u00f3n con los individuos del sexo femenino (43,3%; <i>p<\/i>=0.018.). Este fen\u00f3meno puede deberse a la estrecha relaci\u00f3n que existe entre los andr\u00f3genos y la agresi\u00f3n; existen estudios que indican que altos niveles de testosterona, producen una tendencia al enfado y la agresividad, mientras que los<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">estr\u00f3genos, parecen producir el efecto contrario; estudios han demostrado que los ni\u00f1os y ni\u00f1as pre-p\u00faberes presentan el mismo patr\u00f3n de agresividad, lo cual se modifica con el aumento de los estr\u00f3genos end\u00f3genos. (14)<b><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estudios previos consultados en relaci\u00f3n con el g\u00e9nero, revelan que los varones dedican m\u00e1s tiempo a los videojuegos y que su frecuencia de juego es mayor que en las mujeres. Hay coincidencia al asegurar que al hablar de diferencias en cuanto al g\u00e9nero, los jugadores sobrepasan a las jugadoras en el n\u00famero de horas que dedican al juego. (13);<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 2012 Salcedo y cols. en su investigaci\u00f3n cuasi experimental para determinar la conducta y los efectos hemodin\u00e1micos de los escolares durante la pr\u00e1ctica de videojuegos en la Escuela Bolivariana Javier, Barquisimeto Estado Lara, no encontraron cambios hemodin\u00e1micos durante la pr\u00e1ctica de videojuegos violentos y no violentos (10); por otro lado en el 2005 Estallo y cols., establecen que se presenta alteraci\u00f3n de la presi\u00f3n sangu\u00ednea y el ritmo cardiovascular con la pr\u00e1ctica de videojuegos (6); en esta investigaci\u00f3n, se observaron diversos hallazgos; en los individuos del grupo B con rasgos violentos sometidos al videojuego no violento, la media de la frecuencia respiratoria basal fue de 18,3 \u00b1 2,7 r\/min, durante el mismo fue de 19,3 \u00b1 2,1 r\/min y posterior 18,9 \u00b1 2,2 r\/min siendo las diferencias de estos con la basal estad\u00edsticamente significativa (<i>p=<\/i>0,001 y <i>p<\/i>=0,001); al comparar la basal de la frecuencia respiratoria en este grupo, con la frecuencia respiratoria durante el video con escenas de violencia real, se evidencia una diferencia de 3,3 r\/min (p=0,0001); a su vez al comparar dichas manifestaciones entre los individuos con rasgos violentos y no violentos de este grupo, se observ\u00f3 que los cambios son m\u00e1s leves en aquellos con rasgos violentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la frecuencia respiratoria del grupo C con rasgos violentos, se observ\u00f3 diferencia estad\u00edsticamente significativa (<i>p<\/i>=0,000) entre la media de la frecuencia respiratoria antes y durante la exposici\u00f3n al videojuego violento y durante el video violento siendo de 16,3 rpm \u00b1 0,6, 16,7 r\/min \u00b1 2,7 y 20,5 r\/min \u00b1 2,9 respectivamente, a su vez se apreci\u00f3 que al comparar los individuos con rasgos de la personalidad violentos y no violentos de este grupo, la diferencia entre los valores basales con los obtenidos durante y posterior al videojuego violento aumentan significativamente s\u00f3lo en los sujetos no violentos, pero ambos contingentes del conjunto se comportan de manera similar ante el video con escenas de violencia real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a la media de la frecuencia cardiaca, a pesar de no ser estad\u00edsticamente significativa, se observ\u00f3 que tanto el grupo B como el C presentaron ligeros aumentos durante el videojuego (1,1 l\/min y 0,6 l\/min sobre la media respectivamente) con leve descenso posterior a dicho estimulo; sin embargo al comparar los individuos violentos y no violentos de cada grupo, se apreci\u00f3 que en los violentos existe un descenso de la misma durante el videojuego (1 l\/min y 1,8 l\/min sobre la media en el grupo B y C respectivamente) en comparaci\u00f3n con los individuos no violentos, donde hay aumento de la frecuencia cardiaca (5,0 l\/min en grupo B y 3,5 l\/min en grupo C); en las mediciones posteriores al videojuego todos se comportaron de la misma forma (leve descenso de la frecuencia cardiaca); otro hallazgo interesante es que durante la exposici\u00f3n al video con escenas de violencia real, al confrontar este par\u00e1metro hemodin\u00e1mico, en ambos grupos se obtuvo resultados similares (aumento de la frecuencia cardiaca: 4,5 l\/min en el grupo B y 4,25 l\/min en el grupo C sobre la media en comparaci\u00f3n con la basal), sin embargo el mismo es m\u00e1s evidente al comparar los individuos no violentos de cada grupo (10,5 l\/min grupo B y 4,5 l\/min grupo C sobre la media).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso de la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica, se observ\u00f3 un aumento en comparaci\u00f3n con la basal en ambos grupos, durante la exposici\u00f3n al videojuego (6mmHg para el grupo B y 3,8 mmHg para el grupo C de diferencia sobre la basal); dicho aumento solo fue significativo estad\u00edsticamente en los individuos violentos del grupo C (9,2mmHg; <i>p<\/i>= 0,012); de igual forma se present\u00f3 un leve descenso en la misma posterior al videojuego; es de resaltar que a pesar que ambos grupos se comportaron de manera similar ante el video con escenas de violencia real, en los sujetos con rasgos de personalidad violentos del grupo C la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica (PAS) permanece elevada tanto durante la exposici\u00f3n al videojuego violento como al video con escenas de violencia real, con diferencias sobre la basal muy similares (9,2 mmHg y 9,6 mmHg respectivamente), resultados que contrastan con los conseguidos en los individuos no violentos del grupo C.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a la presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica, se encontr\u00f3 comportamiento muy similar a la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica entre los grupos experimentales, se evidenci\u00f3 un aumento en comparaci\u00f3n con la basal en ambos grupos, durante la exposici\u00f3n al videojuego (1,4 mmHg para el grupo B y 1,5 mmHg para el grupo C de diferencia sobre la basal), siendo significativo dicho asenso solo en los individuos violentos del grupo C (4,5 mmHg; <i>p= <\/i>0,048) con un leve descenso posteriormente; la presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica (PAD) de los individuos con rasgos de la personalidad violentos del grupo C permaneci\u00f3 elevada tanto durante el videojuego violento como durante el video con escenas de violencia real en mayor cuant\u00eda, al cotejar con el grupo B (3,2mmHg contra 1,5 mmHg en el grupo B y 2,7 mmHg contra 0,9 mmHg del grupo C); esto sugiere que la respuesta desencadenada por el estimulo, en este caso el videojuego violento, es similar a la provocada por el video con escenas de violencia real en los individuos con rasgos de la personalidad violenta, o bien que los videojuegos no violentos conllevan a un estado de relajaci\u00f3n que disminuye la respuesta del organismo ante los est\u00edmulos violentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto podr\u00eda explicarse por la activaci\u00f3n del eje hipotal\u00e1mico-pituitario.-adrenal (HPA), ante una amenaza real o imaginaria, la cual sit\u00faa al sujeto en el modo de respuesta activa. En estos casos, el sujeto se prepara para luchar o huir, seg\u00fan cu\u00e1l sea la naturaleza del peligro; la respiraci\u00f3n se acelera, el coraz\u00f3n late m\u00e1s fuerte, la mente se activa y se concentra en la situaci\u00f3n peligrosa, adem\u00e1s, los m\u00fasculos reciben el suministro sangu\u00edneo y de combustible extra, prepar\u00e1ndose para una acci\u00f3n inmediata, aumentando la fortaleza f\u00edsica. (15)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se analiza el comportamiento del grupo A con rasgos violentos, se evidencia que la diferencia entre la media de la frecuencia cardiaca antes del video violento y durante el mismo es de 7,3 l\/min, siendo estad\u00edsticamente significativa <i>p=<\/i>0,043; de igual manera la diferencia entre la media y la basal de la frecuencia respiratoria antes y despu\u00e9s de observar el video violento (3,7 r\/min; <i>p<\/i>=0,004), de la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica (5, mmHg; <i>p=<\/i>0,225) y la presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica (9,5 mmHg;<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>p= 0,04<\/i>), lo cual demuestra el efecto de ser expuesto a dicho estimulo en estos par\u00e1metros; estos resultados se mantuvieron independientemente si los individuos presentan o no rasgos de la personalidad violentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al compararse las respuestas de los 3 grupos con rasgos violentos ante el video con escenas de violencia real, se observ\u00f3 un aumento de todos los par\u00e1metros, sin embargo la respuesta var\u00eda entre los mismos, obteniendo que el grupo C presenta valores m\u00e1s elevados que el grupo B, (frecuencia cardiaca 83,9 l\/min y 74,0 l\/min; frecuencia respiratoria 20,5 r\/min y 21,6 r\/min; presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica (PAS): 126,5mmHg y 116,7mmHg; presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica (PAD): 85,9 mmHg y 79,0 mmHg respectivamente) y muy similares a la respuesta observada en el grupo A (frecuencia cardiaca: 86,6 l\/min, frecuencia respiratoria: 20,7 r\/min, presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica (PAS): 125,4 mmHg y presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica (PAD): 80,3 mmHg); al comparar los individuos con rasgos violentos y no violentos de cada grupo se evidenci\u00f3 que todos los individuos no violentos presentaron cifras muy similares entre ellos, a diferencia de los violentos, donde los pertenecientes al grupo A y C presentaron nuevamente un patr\u00f3n similar, mientras que los pertenecientes al grupo B mantuvieron valores menores, lo cual apoyar\u00eda la observaci\u00f3n antes realizada, sobre el efecto relajante de los videojuegos no violentos; sin embargo estos datos no son concluyentes, por lo cual se requieren nuevas investigaciones para dilucidar dicho efecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante resaltar que estos cambios se deben a procesos fisiol\u00f3gicos desencadenados por los est\u00edmulos empleados durante el experimento, sin embargo hay que recordar que la violencia es un fen\u00f3meno multifactorial y multifac\u00e9tico, por lo cual se debe extender su investigaci\u00f3n y mejorar su tratamiento; de igual forma es necesario recordar que los cambios que presenta el organismo, como respuesta a la violencia y la agresi\u00f3n, son factores de riesgo para el desarrollo ulterior de diversas patolog\u00edas, por ende es necesario modificarlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gr\u00e1fico 1. Distribuci\u00f3n de los estudiantes del quintoy sexto de Medicina seg\u00fan sexo y rasgo de personalidad violenta.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19194\" aria-describedby=\"caption-attachment-19194\" style=\"width: 368px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/1-videojuegos-sexo-personalidad-violenta.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19194\" alt=\"videojuegos. Sexo-personalidad-violenta\" src=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/1-videojuegos-sexo-personalidad-violenta.png\" width=\"378\" height=\"203\" srcset=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/1-videojuegos-sexo-personalidad-violenta.png 378w, https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/1-videojuegos-sexo-personalidad-violenta-300x161.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 378px) 100vw, 378px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19194\" class=\"wp-caption-text\">Videojuegos. Sexo, personalidadviolenta<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gr\u00e1fico 2. Distribuci\u00f3n de los estudiantes del grupo A seg\u00fan par\u00e1metros hemodin\u00e1micos durante la observaci\u00f3n de video con escenas de violencia real.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19196\" aria-describedby=\"caption-attachment-19196\" style=\"width: 323px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/3-presion-arterial-sistolica-violencia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19196\" alt=\"presion-arterial-sistolica-violencia\" src=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/3-presion-arterial-sistolica-violencia.jpg\" width=\"333\" height=\"247\" srcset=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/3-presion-arterial-sistolica-violencia.jpg 333w, https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/3-presion-arterial-sistolica-violencia-300x222.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 333px) 100vw, 333px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19196\" class=\"wp-caption-text\">Presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica y violencia<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_19195\" aria-describedby=\"caption-attachment-19195\" style=\"width: 316px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/2-presion-arterial-diastolica-violencia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19195\" alt=\"presion-arterial-diastolica-violencia\" src=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/2-presion-arterial-diastolica-violencia.jpg\" width=\"326\" height=\"242\" srcset=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/2-presion-arterial-diastolica-violencia.jpg 326w, https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/2-presion-arterial-diastolica-violencia-300x222.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 326px) 100vw, 326px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19195\" class=\"wp-caption-text\">Presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica y violencia<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_19197\" aria-describedby=\"caption-attachment-19197\" style=\"width: 316px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/4-frecuencia-respiratoria-violencia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19197\" alt=\"frecuencia-respiratoria-violencia\" src=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/4-frecuencia-respiratoria-violencia.jpg\" width=\"326\" height=\"243\" srcset=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/4-frecuencia-respiratoria-violencia.jpg 326w, https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/4-frecuencia-respiratoria-violencia-300x223.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 326px) 100vw, 326px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19197\" class=\"wp-caption-text\">Frecuencia respiratoria y violencia<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_19198\" aria-describedby=\"caption-attachment-19198\" style=\"width: 323px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/5-frecuencia-cardiaca-videojuego.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19198\" alt=\"frecuencia-cardiaca-videojuego\" src=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/5-frecuencia-cardiaca-videojuego.jpg\" width=\"333\" height=\"247\" srcset=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/5-frecuencia-cardiaca-videojuego.jpg 333w, https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/5-frecuencia-cardiaca-videojuego-300x222.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 333px) 100vw, 333px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19198\" class=\"wp-caption-text\">Frecuencia cardiaca y videojuego violento<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gr\u00e1fico 3. Distribuci\u00f3n de los estudiantes del grupo B seg\u00fan comportamiento de la frecuencia respiratoria antes, durante y posterior a videojuegos no violentos y video con escenas de violencia real.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19199\" aria-describedby=\"caption-attachment-19199\" style=\"width: 394px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/6-frecuencia-respiratoria-videojuego.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19199\" alt=\"Frecuencia respiratoria y videojuego violento\" src=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/6-frecuencia-respiratoria-videojuego.jpg\" width=\"404\" height=\"237\" srcset=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/6-frecuencia-respiratoria-videojuego.jpg 404w, https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/6-frecuencia-respiratoria-videojuego-300x175.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 404px) 100vw, 404px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19199\" class=\"wp-caption-text\">Frecuencia respiratoria y videojuego violento<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gr\u00e1fico 4. Distribuci\u00f3n en los estudiantes del grupo C seg\u00fan comportamiento de la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica y diast\u00f3lica antes, durante y posterior a videojuegos violentos y video con escenas de violencia real<\/p>\n<figure id=\"attachment_19201\" aria-describedby=\"caption-attachment-19201\" style=\"width: 316px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/8-cambios-presion-arterial-sistolica-videojuegos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19201\" alt=\"cambios-presion-arterial-sistolica-videojuegos\" src=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/8-cambios-presion-arterial-sistolica-videojuegos.jpg\" width=\"326\" height=\"254\" srcset=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/8-cambios-presion-arterial-sistolica-videojuegos.jpg 326w, https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/8-cambios-presion-arterial-sistolica-videojuegos-300x233.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 326px) 100vw, 326px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19201\" class=\"wp-caption-text\">Cambios presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica y videojuegos<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_19200\" aria-describedby=\"caption-attachment-19200\" style=\"width: 316px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/7-cambios-presion-arterial-diastolica-videojuegos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19200\" alt=\"cambios-presion-arterial-diastolica-videojuegos\" src=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/7-cambios-presion-arterial-diastolica-videojuegos.jpg\" width=\"326\" height=\"254\" srcset=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/7-cambios-presion-arterial-diastolica-videojuegos.jpg 326w, https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/7-cambios-presion-arterial-diastolica-videojuegos-300x233.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 326px) 100vw, 326px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19200\" class=\"wp-caption-text\">Cambios presi\u00f3n arterial diast\u00f3lica y videojuegos<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gr\u00e1fico 5. Distribuci\u00f3n de los estudiantes de los grupos A, B y C seg\u00fan rasgo de violencia y par\u00e1metros hemodin\u00e1micos durante la exposici\u00f3n a video de violencia real.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19203\" aria-describedby=\"caption-attachment-19203\" style=\"width: 308px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/10-frecuencia-cardiaca-juego-violento.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19203\" alt=\"frecuencia-cardiaca-juego-violento\" src=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/10-frecuencia-cardiaca-juego-violento.jpg\" width=\"318\" height=\"273\" srcset=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/10-frecuencia-cardiaca-juego-violento.jpg 318w, https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/10-frecuencia-cardiaca-juego-violento-300x257.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 318px) 100vw, 318px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19203\" class=\"wp-caption-text\">Frecuencia cardiaca y juego violento<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_19202\" aria-describedby=\"caption-attachment-19202\" style=\"width: 323px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/9-hemodinamica-rasgo-violencia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19202\" alt=\"hemodinamica-rasgo-violencia\" src=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/9-hemodinamica-rasgo-violencia.jpg\" width=\"333\" height=\"273\" srcset=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/9-hemodinamica-rasgo-violencia.jpg 333w, https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/9-hemodinamica-rasgo-violencia-300x245.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 333px) 100vw, 333px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19202\" class=\"wp-caption-text\">Hemodin\u00e1mica y rasgo de violencia<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gr\u00e1fico 6. Distribuci\u00f3n de los estudiantes del grupo B y C seg\u00fan rasgos de violencia y par\u00e1metros hemodin\u00e1micos durante y posterior a exposici\u00f3n de videojuegos y video con escenas de violencia real<\/p>\n<figure id=\"attachment_19205\" aria-describedby=\"caption-attachment-19205\" style=\"width: 362px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/12-frecuencia-respiratoria-rasgo-violencia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19205\" alt=\"frecuencia-respiratoria-rasgo-violencia\" src=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/12-frecuencia-respiratoria-rasgo-violencia.jpg\" width=\"372\" height=\"217\" srcset=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/12-frecuencia-respiratoria-rasgo-violencia.jpg 372w, https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/12-frecuencia-respiratoria-rasgo-violencia-300x175.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 372px) 100vw, 372px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19205\" class=\"wp-caption-text\">Frecuencia respiratoria y rasgo de violencia<\/figcaption><\/figure>\n<figure id=\"attachment_19204\" aria-describedby=\"caption-attachment-19204\" style=\"width: 360px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/11-presion-arterial-rasgo-violencia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19204\" alt=\"presion-arterial-rasgo-violencia\" src=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/11-presion-arterial-rasgo-violencia.jpg\" width=\"370\" height=\"217\" srcset=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/11-presion-arterial-rasgo-violencia.jpg 370w, https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/11-presion-arterial-rasgo-violencia-300x175.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 370px) 100vw, 370px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19204\" class=\"wp-caption-text\">Presi\u00f3n arterial y rasgo de violencia<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Rodr\u00edguez E., Meg\u00edas I., Calvo A., S\u00e1nchez E., Navarro J., 2002 Juventud y videojuegos: espacio, significaci\u00f3n y conflictos. Fundaci\u00f3n de ayuda contra la drogadicci\u00f3n- Ministerio del Trabajo y asuntos Sociales. Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Mart\u00ednez P., Bohorodzaner S., Kampfner E. Violencia y videojuegos en adolescentes chilenos y mexicanos. Rev chil. neuropsicol. 2010: 5(3): 199-206.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. D\u00edaz, P., Efectos del uso de videojuegos en ni\u00f1os y adolescentes en Espa\u00f1a y EEUU el consumo consciente como posible factor reductor de efectos nocivos. REVISTA DE COMUNICACI\u00d3N Y NUEVAS TECNOLOG\u00cdAS 14 N\u00ba7 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Moncada J., y Chac\u00f3n Y., El efecto de los videojuegos en variables sociales, psicol\u00f3gicas y fisiol\u00f3gicas en ni\u00f1os y adolescentes. Retos. Nuevas tendencias en Educaci\u00f3n F\u00edsica, Deporte Recreaci\u00f3n 2012, n\u00ba 21, pp. 43-49.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Tong F., 2008 Videojuegos y violencia: gu\u00eda para la acci\u00f3n Usar lo provechoso y reducir lo da\u00f1ino Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud. Washington, D. C pp19-24.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Estallo J., Masferrer M., Aguirre C. Efecto a largo plazo del uso de videojuegos Apuntes de Psicolog\u00eda 2001 vol 19 N\u00b01 pp 161-174.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. Calvert SL, Tan, S. Impact of virtual reality on young adults&#8217; physiological arousal and aggressive thoughts: Interaction versus observation. Journal of Applied Developmental Psychology 1994, 15(1):125-139. PS 527 971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. Calvert SL, Tan, S. Impact of virtual reality on young adults&#8217; physiological arousal and aggressive thoughts: Interaction versus observation. Journal of Applied Developmental Psychology 1994,15(1):125-139. PS 527 971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. Baldaro B, Tuozzi G, Codispoti M, Ornella Montebarocci O, Barbagli F, Trombini E, Rossi N. Videojuegos agresivos y no violentos: Efectos psicol\u00f3gicos y cardiovasculares a corto plazo en jugadores habituales. Stress&amp;Health. 2004. 20 (4).p203-208.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10. Salcedo, D., Isaacura, C. 2012: Conducta y los efectos hemodin\u00e1micos de los escolares durante la pr\u00e1ctica de video juegos. Escuela Bolivariana Javier. Barquisimeto Estado Lara. Trabajo de grado no publicado para optar al t\u00edtulo de especialista en puericultura y pediatr\u00eda. Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado. Barquisimeto, Lara. Venezuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11. Hern\u00e1ndez R, Fern\u00e1ndez C, Baptista P. Metodolog\u00eda de la Investigaci\u00f3n. 4ta ed, McGraw Hill (M\u00e9xico); 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12. Gonz\u00e1lez, M.; Daza, D., Isacura, C.; 2010. Factores asociados a las conductas violentas en los adolescentes de nivel b\u00e1sico y diversificado de la Unidad Educativa Liceo Bolivariano \u00abCerritos Blancos\u00bb Parroquia Juan de Villegas Municipio Iribarren Barquisimeto Estado Lara. Tesis de Grado para optar al t\u00edtulo de Magister Scientiarum en Salud P\u00fablica Materno Infantil Universidad Centroccidental \u201cLisandro Alvarado\u201d (UCLA). Barquisimeto. Venezuela<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13. Loukas, A. Paulus S. y cols. Early Adolescent Social and Overt Aggression: Examining the Roles of Social Anxiety and Maternal Psychological Control. Journal of Youth and\u00a0Adolescence (2005) 34 (4) pp 335-345.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14. Martin J. La Bioqu\u00edmica de la Agresi\u00f3n. Revista de psicolog\u00eda clininica, Legal y Forense. (2006) vol 5.Pp 43-66<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15. Estallo, J. Los videojuegos. Juicios y Prejuicios. 3era edici\u00f3n. Barcelona \u2013 Espa\u00f1a. Editorial Planeta. 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16. Amarista F. La Violencia. Gac. M\u00e9d. Caracas. (2008) 116 (4) pp: 273-279.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Efectos a corto plazo del uso de los videojuegos violentos sobre par\u00e1metros hemodin\u00e1micos RESUMEN Con el objetivo de determinar los efectos a corto plazo del uso de los videojuegos violentos en estudiantes del quinto y sexto semestre de medicina de la UCLA, se dise\u00f1\u00f3 una investigaci\u00f3n experimental. La Poblaci\u00f3n, 220 estudiantes de ambos sexos. 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