{"id":24067,"date":"2014-10-20T13:52:35","date_gmt":"2014-10-20T12:52:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=24067"},"modified":"2014-10-20T14:44:00","modified_gmt":"2014-10-20T13:44:00","slug":"valoracion-del-riesgo-de-violencia-sexual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/valoracion-del-riesgo-de-violencia-sexual\/","title":{"rendered":"Valoraci\u00f3n del riesgo de violencia sexual"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: left;\"><strong>Valoraci\u00f3n del riesgo de violencia sexual<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Resumen. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El abuso sexual y las agresiones sexuales son un problema de alta prevalencia en todas las sociedades y culturas. Cada d\u00eda emerge con m\u00e1s fuerza y con m\u00e1s crudeza ya que es un dram\u00e1tico problema social y de salud que tiene devastadoras consecuencias en el cuerpo y en la mente de las personas que son v\u00edctimas de agresiones de este tipo. Un aspecto muy importante es la prevenci\u00f3n de este problema, para ello es necesario que existan modelos que permitan conocer si un agresor sexual va a reincidir, para as\u00ed, poder aplicarles otros tratamientos o condenas acordes a su situaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Valoraci\u00f3n del riesgo de violencia sexual<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Delia L\u00f3pez-Fern\u00e1ndez-Delgado. Diplomada en Enfermer\u00eda y en posesi\u00f3n del M\u00e1ster de Ciencias Forenses. Actualmente Doctorando en Ciencias de la Salud. Universidad de Murcia, Campus de Espinardo, 30100, Murcia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Palabras clave: <\/strong>agresi\u00f3n sexual, valoraci\u00f3n, riesgo, SVR-20, evaluaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el presente trabajo, se dan a conocer procedimientos e instrumentos de evaluaci\u00f3n utilizados con agresores sexuales y disponibles en la actualidad, al igual que se investiga en profundidad el modelo SVR-20, utilizado en nuestro pa\u00eds para la valoraci\u00f3n del riesgo de violencia sexual. Para ello, se realiza una revisi\u00f3n de la bibliograf\u00eda existente referente a este tema y se analizan los m\u00e9todos y modelos empleados actualmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Abstract.<\/strong> Sexual abuse and sexual assault are a problem prevalent in all societies and cultures. Each day emerges most strongly and most profoundly dramatic as it is a social and health problem that has devastating consequences on the body and mind of people who are victims of attacks of this type . A very important aspect is the prevention of this problem, it is necessary that there are models to know if a sex offender will reoffend , thus , apply to other treatments or sentences commensurate with their situation .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">In the present study, discloses methods and assessment tools used with sex offenders available today, like the SVR- 20 model, used in our country for the risk assessment of sexual violence is investigated in depth. To do this, a review of the literature concerning this topic is done and the methods and models currently employed are discussed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Keywords:<\/strong> sexual assault, valuation, risk, SVR -20, evaluation<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El abuso sexual y las agresiones sexuales constituyen problemas de comportamiento y fen\u00f3menos criminales de alta prevalencia en todas las sociedades, estim\u00e1ndose que hasta un 20% de los varones y hasta un 30% de las mujeres han sufrido alg\u00fan episodio de victimizaci\u00f3n sexual a lo largo de su vida. Esto significa que han sido muchos tambi\u00e9n los varones que han llevado a cabo alg\u00fan tipo de abuso o agresi\u00f3n sexual en alg\u00fan momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todo, es evidente que las situaciones m\u00e1s graves y da\u00f1inas son aquellas que comportan el abuso prolongado sobre menores y los episodios de agresi\u00f3n sexual y violaci\u00f3n en los que se ejerce gran violencia sobre las v\u00edctimas. De muchos de estos comportamientos son responsables algunos agresores sistem\u00e1ticos, que han cometido muchos delitos sexuales en el pasado y que probablemente cometer\u00e1n otros en el futuro. Es frecuente que tales agresores acaben antes o despu\u00e9s ante los tribunales de justicia, llegando a estar condenados a penas de prisi\u00f3n. En Espa\u00f1a alrededor del 5% de la poblaci\u00f3n penitenciaria corresponde a sujetos encarcelados por delitos sexuales. Las tasas globales de reincidencia sexual de esta tipolog\u00eda de agresores son de entre el 18% y el 20%, para periodos de seguimiento de alrededor de cuatro a\u00f1os. (Ed Hilterman, Andr\u00e9s Pueyo, A. 2005)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El abuso sexual es, sin duda, un hecho significativo no s\u00f3lo por la magnitud del problema y por el impacto que provoca en el sistema de salud, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, por el sufrimiento que causa a las v\u00edctimas que viven esta situaci\u00f3n. Se da en todas las sociedades, culturas y niveles educativos (econ\u00f3micos y sociales).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un reto notable del presente, que demanda tanto la sociedad como los poderes p\u00fablicos, es poder anticipar, del modo m\u00e1s veraz y justo posible, el riesgo que tienen los agresores sexuales de repetici\u00f3n de su comportamiento. Y tales estimaciones de riesgo parecen oportunas y necesarias tanto para la propia individualizaci\u00f3n de las penas y medidas que la justicia puede aplicar, como para orientar convenientemente las intervenciones preventivas o de tratamiento con dichos sujetos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El objetivo de este trabajo es dar a conocer procedimientos e instrumentos de evaluaci\u00f3n utilizados con agresores sexuales y disponibles en la actualidad, al igual que investigar en profundidad el modelo SVR-20, utilizado en nuestro pa\u00eds para la valoraci\u00f3n del riesgo de violencia sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para poder realizar una buena valoraci\u00f3n del riesgo de violencia sexual, lo primero que tenemos que tener claro es el significado de violencia o abuso sexual, para saber el marco que abarca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Generalidades del abuso o violencia sexual<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El <strong>abuso o violencia sexual<\/strong> es definido como cualquier actividad sexual entre dos o m\u00e1s personas sin consentimiento de una persona, por coacci\u00f3n. El abuso sexual puede producirse entre adultos, de un adulto a un menor (abuso sexual a menores y abuso sexual infantil) o incluso entre menores, independientemente de la relaci\u00f3n de \u00e9sta con la v\u00edctima, en cualquier \u00e1mbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo. (OMS)<sup>[]<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como actividad sexual se incluye:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Cualquier tipo de penetraci\u00f3n de \u00f3rganos genitales en contra de la voluntad, o aprovechando la incapacidad de un menor para comprender ciertos actos. Tambi\u00e9n se incluye el inducir u obligar a tocar los \u00f3rganos genitales del abusador. Con contacto f\u00edsico.<\/li>\n<li>Cualquier acci\u00f3n que incite al menor a escuchar o presenciar contenido sexual impropio (observar al adulto desnudo o mientras mantiene relaciones sexuales con otras personas, ver material pornogr\u00e1fico o asistir a conversaciones de contenido sexual, por ejemplo). Sin contacto f\u00edsico.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>SIGNOS DE POSIBLE ABUSO SEXUAL<\/strong><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Cambios comportamentales abruptos<\/li>\n<li>Heridas inexplicables, especialmente en los genitales y los senos (en mujeres).<\/li>\n<li>Vestimenta rota o manchada.<\/li>\n<li>Embarazo.<\/li>\n<li>Infecciones de transmisi\u00f3n sexual.<\/li>\n<li>Problemas de comportamiento inexplicables.<\/li>\n<li>Depresi\u00f3n.<\/li>\n<li>Autoabuso o comportamiento suicida.<\/li>\n<li>Abuso de drogas o alcohol.<\/li>\n<li>P\u00e9rdida espont\u00e1nea de inter\u00e9s en la actividad sexual.<\/li>\n<li>Aumento espont\u00e1neo del comportamiento sexual.<\/li>\n<li>Trauma severo<sup>[<\/sup><\/li>\n<li>Sugilaci\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Clasificaci\u00f3n Internacional de Enfermedades de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), en su d\u00e9cima versi\u00f3n, actualmente en uso, define la agresi\u00f3n y abuso sexual como causa externa de<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">enfermedades y muerte en dos de sus cap\u00edtulos:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Cap\u00edtulo XIX: \u201cTraumatismos, envenenamientos y otras consecuencias de causas externas\u201d (S00-T98) En \u00e9l se describen:<\/li>\n<li>S\u00edndromes de maltrato (T74)<\/li>\n<li>Abuso sexual (T74.2)<\/li>\n<li>Formas mixtas (T74.8)<\/li>\n<li>Cap\u00edtulo XX: \u201cCausas externas de morbilidad y mortalidad\u201d<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En \u00e9l se definen las agresiones como \u201cHomicidio o lesiones ocasionadas por otra persona con intento de lesionar o matar, por cualquier medio\u201d (X85 \u2013 Y09). Entre las agresiones est\u00e1n:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Agresi\u00f3n sexual con fuerza corporal (Y05)<\/li>\n<li>Otros s\u00edndromes de maltrato: incluye abuso f\u00edsico, sexual, crueldad mental y tortura por padres, conocidos u otras personas (Y07.0)<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>\u00a0[<\/sup><strong>CARACTER\u00cdSTICAS Y V\u00cdCTIMAS M\u00c1S FRECUENTES<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los casos m\u00e1s frecuentes de violencia sexuales son los ejercidos sobre ni\u00f1os (la pedofilia y el abuso sexual intrafamiliar) y la violaci\u00f3n de mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El delincuente sexual lo puede ser en exclusiva (sobre todo en el caso de los ped\u00f3filos), pero tambi\u00e9n puede ir acompa\u00f1ado de otros perfiles delictivos, tal es el caso de robos, agresiones, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El agresor sexual no es necesariamente un desconocido para la v\u00edctima; en ocasiones es, precisamente, su cercan\u00eda cotidiana a la misma la que le ha facilitado un determinado grado de confianza que ha derivado en la imposici\u00f3n de una determinada relaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En pa\u00edses con estad\u00edsticas fiables al respecto, las agresiones sexuales constituyen un porcentaje relativamente bajo de la violencia denunciada. No obstante, el car\u00e1cter intr\u00ednseco de la violencia sexual sugiere la posibilidad de una violencia encubierta debido a actitudes de verg\u00fcenza o de temor a represalias por parte de la v\u00edctima. (Echeburua, E, 2008)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>MOTIVACIONES<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de las v\u00edctimas son mujeres y la mayor\u00eda de los agresores son hombres. Esta predominancia del agresor masculino se debe a diversos factores (Echeburua, E, 2008):<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Un mayor impulso sexual, derivado, en parte, por el aumento de testosterona en la sangre, que no puede ser inhibido debido a diversos factores.<\/li>\n<li>Un mayor componente agresivo.<\/li>\n<li>Una mayor indefinici\u00f3n de su identidad sexual, que puede propiciar el inter\u00e9s en la exploraci\u00f3n de diversos est\u00edmulos sexuales.<\/li>\n<li>Una mayor impronta de factores socio-culturales, como es el caso de las expectativas de su comportamiento como var\u00f3n, que van asociadas a un impulso sexual fuerte, etc.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el origen de la violencia sexual se encuentran, al menos, tres factores esenciales (Echeburua, E, 2008):<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Factores psicol\u00f3gicos: la imposibilidad de conseguir la excitaci\u00f3n sexual sin el uso de la violencia; la falta de autocontrol; una autoestima deficitaria en lo sexual; la ausencia de empat\u00eda sexual, que puede llevar a una distorsi\u00f3n cognitiva que justifique su agresi\u00f3n (<em>a ella le gusta<\/em>, <em>ella lo ha buscado<\/em>, <em>el sexo con ni\u00f1os es darles cari\u00f1o<\/em>&#8230;); alg\u00fan trastorno de personalidad; una historia personal como v\u00edctima de abusos sexuales; etc. En el caso de las violaciones, por ejemplo, en muchas ocasiones m\u00e1s que el placer sexual es la necesidad de satisfacer necesidades de dominaci\u00f3n, autoafirmaci\u00f3n, competitividad o poder las que est\u00e1n en el origen de las mismas.<\/li>\n<li>Factores sociales: el prestigio que da la violencia para ciertos individuos en determinados grupos sociales; la cosificaci\u00f3n de la mujer a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n y lenguaje sexista; etc.<\/li>\n<li>Factores situacionales: como el consumo de drogas y alcohol, y el contagio emocional de la vivencia grupal.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que en concreto puede precipitar una agresi\u00f3n sexual es la presencia de ciertas variables circunstanciales, como una situaci\u00f3n de estr\u00e9s prolongada, el consumo de alcohol, un deseo urgente sexual, un grado alto de irritabilidad o la percepci\u00f3n de seducci\u00f3n o indefensi\u00f3n en la v\u00edctima, as\u00ed como la probabilidad de que el acto quede impune.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>DIMENSIONES INVOLUCRADAS<sup>[]<\/sup><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la Gu\u00eda de v\u00edctimas de abuso sexual creada por Unicef, las dimensiones involucradas en el concepto de abuso sexual son las siguientes:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Derechos Humanos: el abuso sexual afecta la dignidad humana y constituye una vulneraci\u00f3n grave de los derechos reconocidos en nuestra Constituci\u00f3n Pol\u00edtica, en numerosos tratados y otros instrumentos de Derechos Humanos.<\/li>\n<li>Dimensi\u00f3n \u00e9tica: el abuso sexual implica un ejercicio abusivo del poder. En el caso de ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes, la edad determina una condici\u00f3n de indefensi\u00f3n f\u00edsica y psicol\u00f3gica, siendo esta \u00faltima mayor cuando existe un v\u00ednculo afectivo con el\/la agresor\/a, particularmente cuando esta persona es la encargada de su cuidado. Un adulto est\u00e1 siempre en una posici\u00f3n de poder o superioridad en la relaci\u00f3n con un ni\u00f1o, ni\u00f1a o adolescente, por su tama\u00f1o, fuerza f\u00edsica, experiencia, recursos econ\u00f3micos y cognitivos, entre otros; el abuso sexual utiliza este poder para involucrar a la v\u00edctima en actividades sexuales, priv\u00e1ndole de la oportunidad de experimentar voluntariamente, en un contexto afectivo y sin violencia, y a su propio ritmo evolutivo.<\/li>\n<li>Dimensi\u00f3n sociocultural: es importante considerar que existen factores relacionados con la familia, la cultura y la sociedad que, al reproducir la desigualdad de poder entre adultos, ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes, favorecen la ocurrencia del abuso sexual infantil. Estos factores adem\u00e1s condicionan a que se ponga en duda la veracidad del relato de los ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes cuando desvelan una situaci\u00f3n de abuso, sobre todo cuando el relato de la v\u00edctima entra en contradicci\u00f3n con el relato de un adulto que lo niega. Un aspecto espec\u00edfico de la dimensi\u00f3n sociocultural son los estereotipos y relaciones de g\u00e9nero. El enfoque de g\u00e9nero permite analizar las diferentes situaciones de ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes a la luz de las expectativas, roles y comportamientos que les son socialmente atribuidos en funci\u00f3n de su sexo, reconociendo as\u00ed las oportunidades y\/o dificultades particulares que dichas atribuciones generan a unos y a otras.<\/li>\n<li>Dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica: el abuso sexual, por ser una forma grave de maltrato, altera el desarrollo biopsicosocial actual y futuro de la persona que ha sido v\u00edctima. Es adem\u00e1s un factor importante de riesgo para su salud mental en la edad adulta, pudiendo generar o producir, entre otros, cuadros de depresi\u00f3n, trastornos de estr\u00e9s postraum\u00e1tico, trastornos de personalidad y disfunciones sexuales.<\/li>\n<li>Dimensi\u00f3n biol\u00f3gica: el abuso sexual puede implicar lesiones f\u00edsicas detectables en forma inmediata y otras a largo plazo, principalmente problemas de salud sexual y reproductiva, tales como infecciones de transmisi\u00f3n sexual, ruptura anal, da\u00f1os en el aparto reproductivo, por mencionar algunas. Cuando la v\u00edctima es una mujer, como consecuencia del abuso, puede producirse un embarazo no planificado ni deseado, afectando su proyecto de vida.<\/li>\n<li>Dimensi\u00f3n legal: el abuso sexual est\u00e1 tipificado como delito en el C\u00f3digo Penal, por atentar contra la libertad sexual. Esta dimensi\u00f3n est\u00e1 contemplada en la ley Org\u00e1nica 10\/1995, de<\/li>\n<\/ul>\n<p><!--nextpage-->23 de noviembre, del C\u00f3digo Penal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La importancia de los factores de riesgo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la actual \u201csociedad del riesgo\u201d (Beck, 1998), el riesgo es un concepto muy frecuente y es objeto de consideraci\u00f3n t\u00e9cnica y an\u00e1lisis profundo. Se puede definir como: \u201c<em>un peligro que puede acontecer con una cierta probabilidad en el futuro, que no comprendemos totalmente sus causas o \u00e9stas no se pueden controlar de forma absoluta<\/em>\u201d (Hart, 2001). Numerosas disciplinas modernas se interesan, cada vez m\u00e1s, por el riesgo, ya que est\u00e1 en la base de la predicci\u00f3n y prevenci\u00f3n de sucesos, tanto naturales como sociales, con consecuencias muy da\u00f1inas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lenguaje y los procedimientos desarrollados en torno al an\u00e1lisis del \u201criesgo\u201d han llegado recientemente a la psicolog\u00eda y las disciplinas asociadas a la salud mental. El concepto de \u201criesgo\u201d aparece en los a\u00f1os 70 en contextos alejados de lo que aqu\u00ed nos ocupa; fueron las grandes compa\u00f1\u00edas y agencias gubernamentales, encargadas de restituir los da\u00f1os que sus actividades generaban en los individuos y el entorno ambiental quienes lo pusieron de moda. Pronto, este modelo de reclamaci\u00f3n de responsabilidades se generalizo de las grandes compa\u00f1\u00edas a los profesionales individuales y, entre ellos, los profesionales de la salud; el paso siguiente fue su generalizaci\u00f3n actual a casi todas las actividades profesionales que ofrecen alg\u00fan tipo de garant\u00eda de futuro o pron\u00f3stico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A diferencia de la peligrosidad, que destaca por ser una variable discreta, fija y gen\u00e9rica, que lleva a decisiones \u201ctodo\/nada\u201d en el pron\u00f3stico, el riesgo de violencia debemos considerarla como una variable en s\u00ed misma, que es continua, cambiante y espec\u00edfica. Por todo ello permite tomar decisiones graduadas de pron\u00f3stico futuro de violencia de acuerdo a la magnitud del riesgo. La valoraci\u00f3n del riesgo ampl\u00eda las posibilidades de intervenci\u00f3n porque permite ajustar los procedimientos de control y minimizaci\u00f3n del riesgo a los niveles individuales y contextuales del mismo, con lo que se generan muchas posibilidades de intervenci\u00f3n proporcionadas al pron\u00f3stico m\u00e1s probable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la valoraci\u00f3n y estudio del riesgo, en nuestro caso el riesgo de violencia sexual, las causas han dejado paso a los factores de riesgo. Las predicciones se van a realizar atendiendo a la identificaci\u00f3n pasada de factores de riesgo, que incrementaron o fueron los responsables de la toma de decisiones previa a la conducta violenta, y a la generalizaci\u00f3n hacia el futuro de estos (u otros) factores de riesgo que est\u00e9n presentes en el sujeto sobre el cual predecimos su comportamiento futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal y como hemos dicho, los avances en el conocimiento cient\u00edfico sobre la violencia, est\u00e1n facilitando conocer con m\u00e1s detalle, que factores de riesgo est\u00e1n asociados a cada tipo de violencia. Un factor de riesgo de violencia sexual es, dicho con brevedad, una variable que se relaciona emp\u00edricamente con un resultado futuro de da\u00f1os o lesiones. No necesita tener una relaci\u00f3n causal conocida sino una simple, pero consistente y significativa relaci\u00f3n con la consecuencia. Esto es lo que permite utilizar la valoraci\u00f3n de los factores de riesgo como predictores de un suceso futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los factores de riesgo son sucesos, est\u00edmulos, estados, etc.. identificados objetivamente. (Andr\u00e9s Pueyo, 2007)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Origen de la valoraci\u00f3n del riesgo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las evaluaciones de riesgo son informes profesionales que proponen predecir la probabilidad de que un individuo particular con antecedentes penales de ofensa sexual, sea reincidente en un nuevo delito sexual u otro delito violento o criminal en el futuro. A menudo estas evaluaciones de riesgo contienen tambi\u00e9n recomendaciones para manejar y disminuir las condiciones que contribuyen a ese riesgo. (Andr\u00e9s Pueyo, A, 2007)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los profesionales de la salud mental y los especialistas en criminolog\u00eda, la valoraci\u00f3n del riesgo, incluso de la peligrosidad, es un proceso de evaluaci\u00f3n individual que se inicia por la recogida de datos relevantes del individuo, y finaliza en la toma de decisiones acerca de su comportamiento futuro. La recogida de datos para la valoraci\u00f3n del riesgo incluye entrevistas personales, evaluaci\u00f3n psicol\u00f3gica y\/o m\u00e9dica estandarizada, revisi\u00f3n de expedientes socio-sanitarios y judiciales y recogida de informaci\u00f3n colateral (Webster et al. 1997). As\u00ed, los datos que permiten tomar decisiones sobre peligrosidad y riesgo de violencia no son distintos. Lo que es diferente es la organizaci\u00f3n y determinaci\u00f3n de que informaci\u00f3n es necesaria para evaluar el riesgo de violencia (en cada tipo variar\u00e1 de forma concreta), la ponderaci\u00f3n del efecto propio de cada factor de riesgo y las normas de relaci\u00f3n entre las valoraciones realizadas que definen los resultados de dichas valoraciones. Este proceso, se puede realizar desde la \u201cinaccesible\u201d mente del experto (juicio cl\u00ednico) hasta el fr\u00edo computo de un ordenador (decisi\u00f3n actuarial) que aplica el procedimiento pasando por el profesional experto que se ayuda y gu\u00eda por protocolos de toma de decisiones (juicio estructurado).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos \u00faltimos a\u00f1os el riesgo de violencia ha ido sustituyendo a la peligrosidad como referente en la predicci\u00f3n de la violencia futura. (Andr\u00e9s Pueyo, A, 2007) Este cambio ha venido acompa\u00f1ado de un desarrollo y puesta a punto de instrumentos espec\u00edficos que tienen la finalidad de ayudar a los profesionales en sus decisiones pron\u00f3sticas. Estos instrumentos surgieron, inicialmente, en el contexto de la predicci\u00f3n de violencia y reincidencia en pacientes y\/o reclusos afectados por trastornos mentales graves en Canad\u00e1. M\u00e1s tarde se fueron ampliando para ocuparse de la predicci\u00f3n de otros tipos de violencia y aparecieron instrumentos para predecir la violencia sexual, de pareja y dom\u00e9stica. Los primeros protocolos, casi todos ellos originados en Canad\u00e1, se fueron extendiendo a otros pa\u00edses como EE.UU., UK, Pa\u00edses N\u00f3rdicos, Alemania, Holanda, etc. donde su uso de ha generalizado en esta \u00faltima d\u00e9cada. Recientemente han aparecido nuevos instrumentos para valoraci\u00f3n de riesgo de violencia en j\u00f3venes y adolescentes, en sujetos internados en prisiones y tambi\u00e9n para predecir la violencia en el trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La necesidad de estos instrumentos se ve confirmada por la r\u00e1pida extensi\u00f3n de los mismos a muchos pa\u00edses. En Espa\u00f1a, el grupo de investigaci\u00f3n GEAV (Grupo de Estudios Avanzados en Violencia) de la Universidad de Barcelona ha realizado la adaptaci\u00f3n de tres de estos instrumentos, los m\u00e1s utilizables, que son el HCR-20, el SVR-20 y el SARA y que sirven para predecir violencia f\u00edsica grave en pacientes psiqui\u00e1tricos y reclusos, para predecir violencia sexual y violencia contra la pareja respectivamente. Otros grupos e instituciones se han ocupado de adaptar otros instrumentos como, por ejemplo el VRAG (Violence Risk Appraisal Guide), los distintos protocolos de la PCL (Psychopatic Checklist) o el SAVRY (Scale for Assessment of Risk for Violence in Youths).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen podemos decir que en los \u00faltimos 20 a\u00f1os la creaci\u00f3n y difusi\u00f3n de estas t\u00e9cnicas han mejorado de forma definitiva la tarea de predicci\u00f3n de violencia entre los profesionales que se ocupan de esta tarea en contextos penitenciarios y de salud mental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B\u00e1sicamente los procedimientos de predicci\u00f3n de riesgo de violencia siguen dos modelos distintos<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(como se ha indicado anteriormente), con la misma finalidad.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>El procedimiento cl\u00ednico. Este consiste en tomar una decisi\u00f3n (juicio cl\u00ednico o predicci\u00f3n) en base a la informaci\u00f3n que procesa el \u201ccl\u00ednico\u201d en su mente.<\/li>\n<li>El procedimiento actuarial. Seg\u00fan este se toma una decisi\u00f3n por medio del uso de relaciones establecidas emp\u00edricamente entre los datos y los sucesos de inter\u00e9s.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos dos modelos \u201cpuros\u201d tienen numerosas variaciones en funci\u00f3n de lo riguroso de la aplicaci\u00f3n del m\u00e9todo.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Procedimiento \u201cmixto\u201d: se toma una decisi\u00f3n a partir de la informaci\u00f3n que se obtiene de acuerdo a las relaciones de asociaci\u00f3n emp\u00edricamente contrastadas entre factores de riesgo y criterio, pero sin utilizar estimaciones ponderadas cuantitativas del riesgo en base a tablas o baremos actuariales, sino en base a un ejercicio de prospectiva que el cl\u00ednico realiza en cada caso particular.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las aplicaciones m\u00e1s eficaces de estos modelos recaen en el uso del mixto frente al cl\u00ednico y al actuarial. En cierto modo, estos tres grandes procedimientos corresponden a una evoluci\u00f3n hist\u00f3rica a trav\u00e9s de la cual se ha llegado a consensuar que las valoraciones cl\u00ednicas estructuradas suponen un compromiso entre la aplicabilidad de las mismas y su eficacia. De acuerdo al desarrollo hist\u00f3rico, se les denomina tambi\u00e9n, respectivamente, primera generaci\u00f3n de t\u00e9cnicas de valoraci\u00f3n del riesgo, segunda generaci\u00f3n y tercera generaci\u00f3n (Maden, 2007)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>M\u00e9todos y procedimientos de evaluaci\u00f3n de riesgo sexual<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La valoraci\u00f3n del riesgo difiere de otras formas de evaluaci\u00f3n, como la evaluaci\u00f3n de los trastornos mentales o la evaluaci\u00f3n para un tratamiento psicol\u00f3gico, en varios aspectos (Ed Hilterman, Andr\u00e9s Pueyo. A, 2005):<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>No pertenece al dominio de ninguna disciplina o profesi\u00f3n en particular. Por ejemplo, las valoraciones del riesgo se llevan a cabo de manera rutinaria por profesionales penitenciarios, psic\u00f3logos y m\u00e9dicos, as\u00ed como por equipos multidisciplinarios.<\/li>\n<li>La valoraci\u00f3n del riesgo de violencia sexual requiere que los evaluadores est\u00e9n familiarizados con los factores asociados al crimen y violencia generales, as\u00ed como con aquellos factores asociados de manera espec\u00edfica o \u00fanica con la violencia sexual.<\/li>\n<li>La valoraci\u00f3n del riesgo es por naturaleza una cuesti\u00f3n forense. En la mayor\u00eda de los casos, los evaluadores trabajan directamente para los tribunales o para los servicios penitenciarios o de salud que asesoran a los tribunales. En otras situaciones, los evaluadores reconocen que el individuo valorado puede suponer alg\u00fan riesgo para la seguridad p\u00fablica y la tarea requiere que los evaluadores hagan un balance entre los derechos del individuo y los derechos p\u00fablicos.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evaluaci\u00f3n del riesgo puede ser usada en distintas fases del proceso judicial penal o durante el encarcelamiento. Los escenarios m\u00e1s frecuentemente utilizados incluyen; tribunales de justicias, informes presentenciales, sentencias, clasificaci\u00f3n presidiaria, reclasificaci\u00f3n presidiaria, accesos a beneficios intra y extrapenitenciarios y libertad condicional o vigilada. (Adonay A. Pizarro, 2006)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se mencion\u00f3 en un comienzo, el prop\u00f3sito de una evaluaci\u00f3n de riesgo es predecir un futuro delito y manejar el riesgo del agresor a lo largo del proceso de justicia delincuencial. Por evaluaci\u00f3n de riesgo entenderemos el proceso donde los agresores sexuales son evaluados, considerando las variables emp\u00edricamente validadas y reconocidas en la literatura por su importancia en el aumento de la probabilidad de un nuevo compromiso delincuencial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas variables, reconocidas como factores de riesgo se subdividen en factores est\u00e1ticos y factores din\u00e1micos. Ambos factores comparten en com\u00fan el tener una relaci\u00f3n causal (directa o indirecta) con la conducta delictiva, sin embargo, los factores est\u00e1ticos son hist\u00f3ricos e invariables, mientras los factores din\u00e1micos son actuales y variables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ejemplos de factores est\u00e1ticos incluyen: la edad de inicio de la ofensa, historial de condenas anteriores, g\u00e9nero, tipo de v\u00edctima, y motivaci\u00f3n al comprometerse en delitos anteriores. Por otro lado, ejemplos de factores din\u00e1micos incluyen: situaci\u00f3n econ\u00f3mica actual, estado civil, actitudes a favor del delito, distorsiones cognitivas, desviaciones sexuales, condici\u00f3n familiar, actividades de ocio, grupo de pares delincuentes, abuso de drogas, y empleo. Tambi\u00e9n existen ejemplos de factores no relacionados emp\u00edricamente tales como: autoestima, depresi\u00f3n, y miedo entre otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se\u00f1alan Gordon y Don (2004) la evaluaci\u00f3n comprensiva de riesgo en delincuentes sexuales es un proceso complejo, que requiere un conocimiento acabado de los factores de riesgo est\u00e1ticos y din\u00e1micos junto al empleo de un variado n\u00famero de m\u00e9todos de evaluaci\u00f3n, donde se cuentan entrevistas cl\u00ednicas, pruebas psicom\u00e9tricas y fisiol\u00f3gicas de evaluaci\u00f3n, observaci\u00f3n minuciosa y una recolecci\u00f3n de informaci\u00f3n hist\u00f3rica y anamn\u00e9sica detallada. Para estos efectos, el evaluador debe tener claro el tipo de riesgo que est\u00e1 siendo evaluado (por ejemplo, probabilidad de re-ofensa) y su significado en t\u00e9rminos categoriales, tales como \u201cbajo\u201d, \u201cmedio\u201d y \u201calto\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Espec\u00edficamente en el contexto penitenciario recomienda seguir la siguiente secuencia de siete pasos, durante una evaluaci\u00f3n de riesgo de reincidencia para ofensores sexuales (Adonay A. Pizarro, 2006):<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Estudio minucioso del expediente penal del convicto: como primer paso es recomendable interiorizarse sobre los detalles y por menores del proceso judicial. Esto incluye: enfocar la atenci\u00f3n en las circunstancias en que se desarroll\u00f3 el delito, informes periciales, declaraci\u00f3n de polic\u00edas y\/o detectives, v\u00edctima(s), testigo(s), imputado, atenuantes, agravantes y resoluci\u00f3n judicial. Adem\u00e1s es de utilidad revisar sus condenas anteriores y prontuario penal (si es que lo tiene), grado de peligrosidad, y beneficios solicitados por el interno.<\/li>\n<li>Entrevista cl\u00ednica-criminol\u00f3gica: su objetivo es revisar los aspectos psicol\u00f3gicos, sociales y delincuenciales de mayor relevancia. Dentro de ellos conviene recopilar antecedentes tales como la descripci\u00f3n del delito cometido por parte del convicto, lo cual permite contrastar su versi\u00f3n del delito con los antecedentes observados anteriormente en su expediente. Tambi\u00e9n se sugiere obtener informaci\u00f3n respecto a sus antecedentes familiares, escolares y ocupacionales, matrimonio e hijos, actitudes y conducta\/desviaci\u00f3n sexual, historia m\u00e9dica, historia criminal, uso de alcohol y drogas, frecuencia y tipos de visitas, relaci\u00f3n con internos y funcionarios, actitud hacia el encarcelamiento, concepci\u00f3n, personal, social, psicol\u00f3gica y moral, y beneficios postulados y\/o obtenidos junto a sus proyecciones futuras.<\/li>\n<li>Aplicaci\u00f3n de tests psicol\u00f3gicos: incluyen la aplicaci\u00f3n de instrumentos de evaluaci\u00f3n de personalidad a trav\u00e9s del Test de Rorschach, Test de Apercepci\u00f3n Tem\u00e1tica, MMPI, Inventario Millon de Estilos de Personalidad, pruebas gr\u00e1ficas, entre otras. Tambi\u00e9n es com\u00fan la utilizaci\u00f3n de alg\u00fan instrumento de estimaci\u00f3n del nivel intelectual del convicto.<\/li>\n<li>Administraci\u00f3n de escalas de evaluaci\u00f3n de riesgo: son protocolos estandarizados de evaluaci\u00f3n del riesgo de violencia<\/li>\n<\/ol>\n<p><!--nextpage-->sexual futura, basados en estudios emp\u00edricos.<\/p>\n<p>5. Evaluaci\u00f3n familiar y social: esta evaluaci\u00f3n complementar\u00eda es realizada por un(a) asistente social de la unidad y transmitida por un informe o v\u00eda oral. Generalmente contiene los siguientes antecedentes: situaci\u00f3n familiar actual, tipo de familia de origen, redes de apoyo social, lugar de residencia, empleo, influencias sociales, intervenciones sociales realizadas, entre otros aspectos.<\/p>\n<p>6. Consulta de registros e informaci\u00f3n colateral: corresponde a una indagaci\u00f3n sobre antecedentes e informaci\u00f3n complementaria. Se puede consultar a funcionarios de las instituciones penitenciarias sobre el tipo de trabajo realizado por el interno durante su permanencia en el recinto penal, participaci\u00f3n en la escuela, talleres realizados, conducta bimestral, tiempo acumulado por conducta sobresaliente, quebrantamientos, castigos, etc.<\/p>\n<p>7. Integraci\u00f3n de los resultados y redacci\u00f3n de informe: una vez realizada una exhaustiva recolecci\u00f3n de informaci\u00f3n, conviene generar una evaluaci\u00f3n comprensiva global integrando todos los datos obtenidos. Estos datos son sintetizados en un informe psicol\u00f3gico, en lo posible no muy extenso y con un lenguaje tampoco excesivamente t\u00e9cnico, para ser transmitido y comprendido en las instancias necesitadas. Los principales contenidos de un informe psicol\u00f3gico cl\u00ednico, criminol\u00f3gico y penitenciario incluyen: identificaci\u00f3n del interno, instrumentos aplicados, historia personal y delincuencial, funciones intelectuales, personalidad, elementos psicopatol\u00f3gicos, actitud frente al delito \/ elementos criminol\u00f3gicos, grado de riesgo de reincidencia, focos de intervenci\u00f3n psicol\u00f3gica, conclusi\u00f3n y sugerencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Instrumentos de evaluaci\u00f3n del riesgo sexual <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para realizar una buena recogida de la informaci\u00f3n debemos tener un instrumento que nos permita hacerlo de la mejor forma posible; por ello los instrumentos de evaluaci\u00f3n de riesgo han proliferado enormemente en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas. Incluso en pa\u00edses desarrollados es com\u00fan que cada unidad carcelaria pueda tener un instrumento de evaluaci\u00f3n espec\u00edfico respecto a sus focos de intervenci\u00f3n o sus necesidades resolutivas espec\u00edficas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n se exponen los m\u00e1s populares protocolos de evaluaci\u00f3n disponibles en Estados Unidos, Canad\u00e1 y Espa\u00f1a. (Adonay A. Pizarro, 2006)<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Dentro de las m\u00e1s conocidas escalas se encuentra la <strong><em>Level of Service Inventory -Revised (LSI-R)<\/em>. <\/strong>Creada por el National Institute of Corrections (NIC) en Estados Unidos para evaluar el riesgo de un convicto para la seguridad p\u00fablica. M\u00e1s all\u00e1 del uso convencional de la historia delictiva \/ est\u00e1tica y los factores demogr\u00e1ficos, el LSI-R (Andrews &amp; Bonta, 1995) es usado como una herramienta de clasificaci\u00f3n del riesgo introduciendo factores din\u00e1micos y mayormente actualizados durante el proceso de valoraci\u00f3n de riesgo. Su objetivo es clasificar el riesgo de nuevos delitos sexuales de un sujeto que postula a libertad provisional, como a su vez determinar el nivel de vigilancia apropiado despu\u00e9s de cumplida su condena.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El LSI-R incluye 54 \u00edtems que se ordenan en las diez siguiente \u00e1reas que est\u00e1n relacionadas con la conducta delictiva futura:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1) Historia delictiva<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) Educaci\u00f3n y empleo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3) Estado financiero<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4) Familia y matrimonio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5) Alojamiento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6) Ocio y recreaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7) Amistades<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8) Alcohol y drogas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9) Emocional y personal<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10) Actitud y orientaci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de un proceso de entrevista, se eval\u00faan a los agresores sexuales a trav\u00e9s de estos \u00edtems, los cuales requieren una respuesta \u201csi\/no\u201d, o usando una escala de puntaje estructurada que va del valor de 0 a 3. Basado en estas respuestas, el entrevistador ubica al agresor en cada \u00edtem, sumando los \u00edtems totales, y determinando el riesgo global del agresor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong><em>Rapid Risk Assessment Sexual Offense Recidivism (RRASOR)<\/em><\/strong> es una de las primeras escalas realizadas para medir el riesgo de delitos sexuales, creada por Hanson en 1997, y mide exclusivamente factores de riesgo est\u00e1ticos , ya que la literatura a demostrado que est\u00e1n correlacionados con la reincidencia de delitos sexuales en varones adultos, por lo que esta esa escala fue dise\u00f1ada para ser utilizada sobre dichos sujetos, y que hayan sido declarados culpables por tribunales, de por lo menos un delito sexual. Contiene cuatro \u00edtems:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1) Agresiones sexuales anteriores<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) Edad del agresor al cometer el delito<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3) G\u00e9nero de la v\u00edctima<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4) Relaci\u00f3n con la v\u00edctima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u00edtems de la v\u00edctima se codifican bas\u00e1ndose en toda la informaci\u00f3n disponible (expediente, registros oficiales, notas del caso, autoinforme del ofensor, etc.).<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>La <strong><em>STATIC-99<\/em><\/strong> fue creada en Canad\u00e1, lleva este nombre porque eval\u00faa solamente factores de riesgo est\u00e1ticos (invariables), como la escala anterior y tambi\u00e9n fue dise\u00f1ada por Hanson y Thornton en el a\u00f1o 1999. Es una de las escalas mayormente estudiadas, siendo revisada y codificada exhaustivamente en el a\u00f1o 2003 por Harris y colaboradores; encontr\u00e1ndose en este instrumento una alta confiabilidad y validez. La escala inicial revisa los siguientes \u00edtems:<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">1) Agresiones sexuales anteriores (cargos y sentencias)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) Condenas anteriores<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3) Agresiones sin contacto<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4) \u00cdndices de violencia no sexual<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5) Violencia no sexual previa<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6) Parentesco con las v\u00edctimas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7) Desconocimiento de la v\u00edctima<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8) G\u00e9nero de la v\u00edctima<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9) Juventud<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10) Ausencia de compromiso amoroso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los puntajes de la STATIC-99 son transformados en categor\u00edas de riesgo; bajo, medio-bajo, medio-alto y alto.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong><em>Minnesota Sex Offender Screening Tool\u2013Revised (MnSOST-R)<\/em><\/strong> es una escala que incluye variables multidimensionales (est\u00e1ticas y din\u00e1micas). Creada por Douglas y varios colaboradores en 2003, en ella describen el desarrollo, confiabilidad, y validez, as\u00ed como tambi\u00e9n los puntos de corte y niveles de riesgo recomendados para este instrumento. En su versi\u00f3n revisada, se incluyeron grandes tasas de sujetos violadores y abusadores sexuales extra-familiares, poblaci\u00f3n para que el instrumento fue desarrollada. El MnSO ST-R est\u00e1 us\u00e1ndose actualmente por el Departamento Correccional de Minnesota como una herramienta de tamizaje (screening) en sujetos con rasgos de personalidad sexual psicop\u00e1tica y las personas sexualmente riesgosas ante la ley.<\/li>\n<li>La <strong><em>Sex Offender Need Assessment Rating (SONAR)<\/em><\/strong> es otra escala canadiense bastante difundida. Esta escala fue desarrollada por<\/li>\n<\/ul>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">Hanson y Harris en el 2000, basada en la teor\u00eda cognitiva social de Bandura. La SONAR incluye cinco factores relativamente estables (deficiencias en la intimidad, influencias sociales negativas, actitudes de tolerancia hacia las agresiones sexuales, autorregulaci\u00f3n sexual y autorregulaci\u00f3n general) y cuatro factores din\u00e1micos (abuso de drogas, animo negativo, ira, acceso a v\u00edctimas). Las propiedades psicom\u00e9tricas de esta escala se analizaron mostrando una consistencia interna adecuada y una moderada habilidad para discriminar entre los criminales reincidentes y no-criminales reincidentes.<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para la evaluaci\u00f3n de las necesidades y progresos en el tratamiento fue creada <strong><em>la Sex Offender Treatment Needs and Progress Scale<\/em><\/strong> (McGrath &amp; Cumming, 2003). Esta escala fue dise\u00f1ada para ayudar a m\u00e9dicos, psic\u00f3logos y asistentes sociales penitenciarios, y funcionarios de libertad vigilada, a identificar y monitorizar las necesidades de tratamiento, vigilancia y progreso en su tratamiento con agresores sexuales varones mayores de 18 a\u00f1os. Puede usarse en escenarios carcelarios y comunitarios. La escala consiste en 22 factores de riesgo relacionados te\u00f3rica y emp\u00edricamente con delitos sexuales. Cada uno de estos factores de riesgo es potencialmente susceptible al cambio, y por consiguiente es normalmente un foco de intervenci\u00f3n con los agresores sexuales. Las puntuaciones de cada individuo se anotan en cada \u00edtem listado en la escala usando la tabla de puntuaci\u00f3n y los criterios detallados en un manual. Esta escala posee 22 \u00edtems, divididos en seis subescalas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1) Desviaci\u00f3n sexual<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) Criminalidad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3) Autocontrol<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4) Cooperaci\u00f3n con el tratamiento y vigilancia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5) Estilo de vida estable<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6) Apoyo social<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada \u00edtem de esta escala, est\u00e1 dise\u00f1ado para reflejar en cada individuo su necesidad de tratamiento por cada factor de riesgo. El puntaje total proporciona una estimaci\u00f3n del nivel global de la necesidad de tratamiento de cada individuo. Te\u00f3ricamente se asocian tambi\u00e9n los puntajes totales m\u00e1s altos, con los niveles m\u00e1s altos de riesgo de reincidencia para un delito sexual.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>El <strong><em>Vermont Assessment Sex Offender Risk Scale (VASOR<\/em><\/strong>) es otro instrumento disponible que fue creado por McGrath &amp; Hoke en 2001. Se trata de una escala de valoraci\u00f3n de riesgo, para agresores sexuales varones mayores de 18 a\u00f1os. Originalmente fue creado para los funcionarios de libertad provisional como un coadyuvante en la toma de decisiones, sumado al juicio cl\u00ednico y aplicaci\u00f3n de otras herramientas cl\u00ednicas adicionales. Se trata de un instrumento experimental compuesto de dos subescalas. La primera de 13 \u00edtems est\u00e1 dise\u00f1ada para medir la probabilidad de riesgo de reincidencia de delitos sexuales y una segunda de 6 \u00edtems que eval\u00faa la historia de violencia de un sujeto y la severidad del delito. Las categor\u00edas de riesgo pueden ser usadas para deliberar sobre beneficios carcelarios. Por ejemplo: ofensores que registran una baja puntuaci\u00f3n pueden ser considerados aptos para libertad vigilada y tratamiento comunitario, en cambio, ofensores que puntean altos puntajes no son considerados aptos para vigilancia ni tratamiento.<\/li>\n<li>Finalmente, se encuentra disponible para la evaluaci\u00f3n de adolescentes <strong><em>el Juvenile Sex Offender Assessment Protocol-II (J-SOAP-II)<\/em><\/strong> creada en Canad\u00e1 por Prentky y Righthand en el 2003. Este instrumento es una escala experimental del tipo lista de chequeo (checklist), cuyo prop\u00f3sito es revisar sistem\u00e1ticamente los factores de riesgo que han sido identificados por la literatura cient\u00edfica por estar asociados a los delitos sexuales. Fue dise\u00f1ada para ser usada con j\u00f3venes entre 12 y 18 a\u00f1os quienes han sido juzgados y condenados por ofensas sexuales, como tambi\u00e9n con j\u00f3venes no juzgados con historial de conducta sexual coercitiva. El J-SOAP-II desarroll\u00f3 4 subescalas y 28 \u00edtems. Estas escalas intentan abarcar dos \u00e1reas relevantes a la hora de evaluar factores de riesgo en la poblaci\u00f3n juvenil: \u00e1rea est\u00e1tica y din\u00e1mica. El \u00e1rea est\u00e1tica, la constituyen los factores hist\u00f3ricos tales como, la edad de inicio del delito y la historia delictiva anterior. Estos son indicadores que pueden usarse para evaluar el riesgo potencial de reincidencia a largo plazo. Dentro de la \u00e1rea est\u00e1tica se encuentra la Escala 1: Manejo y Preocupaci\u00f3n Sexual y la Escala 2: Conducta Impulsiva y Antisocial.<\/li>\n<li>El \u00e1rea din\u00e1mica en cambio se centra en los factores de riesgo modificables. Estos indicadores din\u00e1micos incluyen los factores de riesgo susceptibles de ser cambiados por una intervenci\u00f3n, por ejemplo el abuso de drogas o el desempleo. Dentro del \u00e1rea din\u00e1mica se encuentra la Escala 3: Tratamiento y la Escala 4: Adaptaci\u00f3n Social.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La adaptaci\u00f3n y validaci\u00f3n de estas escalas al castellano a\u00fan es una tarea pendiente. Por el momento no se encuentran disponibles en Espa\u00f1a, Latinoam\u00e9rica y tampoco en Chile.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un ejemplo de la situaci\u00f3n en Espa\u00f1a, en el marco comparativo de la Uni\u00f3n Europea, en cuanto al uso de instrumentos t\u00e9cnicos de predicci\u00f3n de riesgo, en concreto de riesgo de violencia sexual se puede observar en el estudio, titulado: <em>Etude comparative dans les 15 pays de l&#8217;Union Europ\u00e9enne : Les m\u00e9thodes et les techniques d&#8217;\u00e9valuation de la dangerosit\u00e9 et du risque de r\u00e9cidive des personnes pr\u00e9sum\u00e9es ou av\u00e9r\u00e9es d\u00e9linquants sexuels <\/em>y que fue realizado por expertos de la universidad belga de Li\u00e8ge en el a\u00f1o 2001. En \u00e9l se indica que en Espa\u00f1a el uso de estos instrumentos de predicci\u00f3n del riesgo es casi inexistente, y se suple con la aplicaci\u00f3n de procedimientos inespec\u00edficos de naturaleza cl\u00ednica que tienen una capacidad predictiva, en el caso de la violencia sexual, muy limitada. (Andr\u00e9s Pueyo, A, 2007)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00fanico instrumento en esta \u00e1rea de evaluaci\u00f3n disponible en nuestro idioma es el SVR-20. Manual de Valoraci\u00f3n del Riesgo de Violencia Sexual (Boer y cols., 1997) adaptada al espa\u00f1ol por Hilterman &amp; Andr\u00e9s-Pueyo (2005) en la Universidad de Barcelona por el Grupo de Estudios Avanzados en Violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Modelo SVR-20<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este modelo es de gran importancia debido a que es el \u00fanico instrumento disponible en nuestro idioma para la valoraci\u00f3n del riesgo de violencia sexual, por ello se va a realizar un estudio en profundidad de dicho modelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue desarrollado por un equipo de investigadores de la Universidad Simon Fraser de Vancouver, Canad\u00e1, a partir de la investigaci\u00f3n acumulada sobre agresores sexuales. Se trata de un instrumento de valoraci\u00f3n formado por 20 \u00edtems o campos de investigaci\u00f3n sobre un determinado caso, que permiten una ponderaci\u00f3n de su riesgo de violencia sexual en las categor\u00edas: baja, media y alta. Este instrumento ha sido traducido y adaptado al espa\u00f1ol y a un contexto latino por el Profesor Antonio Andr\u00e9s Pueyo junto con Magali Mart\u00ednez y Ed Hilterman, en el Departamento de Evaluaci\u00f3n de la Personalidad de la Universidad de Barcelona constituyendo uno de los m\u00e1s utilizados para poder prevenir la futura conducta de los agresores sexuales sujetos a medidas cautelares en casos de reincidencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ITEMS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos 20 \u00edtems en opini\u00f3n de los autores que lo<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">han adaptado a nuestro idioma, deber\u00edan ser considerados en cualquier valoraci\u00f3n m\u00ednimamente completa de riesgo de violencia sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso del SVR-20 es apropiado en los casos en los que un individuo ha cometido o presuntamente a cometido un acto sexual violento. Su utilizaci\u00f3n en contextos penitenciarios permite la elaboraci\u00f3n de programas de tratamiento y prevenci\u00f3n de reca\u00eddas, as\u00ed como, determinar la adecuaci\u00f3n o las condiciones para establecer visitas familiares, permisos temporales, libertad condicional y beneficios penitenciarios. (Redondo, S., P\u00e9rez, M., y Mart\u00ednez, M., 2007)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los 20 factores de riesgo de violencia sexual (<em>Tabla 2<\/em>) que configuran este protocolo se estructuran en tres apartados:<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Funcionamiento psicosocial<\/strong>, que incorpora los factores de riesgo del 1 al 11.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Integra, en primer lugar, dos factores de riesgo relativos al funcionamiento psicosexual del individuo:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>La posible presencia de desviaci\u00f3n sexual (es decir, un diagn\u00f3stico de paraf\u00edlia, o un patr\u00f3n de arousal sexual anormal y disfuncional)<\/li>\n<li>Haber sido v\u00edctima de abuso en la infancia<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, se incluyen cuatro factores de riesgo relacionados con el funcionamiento psicol\u00f3gico de la persona:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Psicopat\u00eda, evaluada mediante la Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R) o su versi\u00f3n abreviada Psychopathy Checklist-Short Version (PCL-SV)<\/li>\n<li>Trastorno mental grave (presencia de psicosis, man\u00eda, retraso mental o discapacidad neuropsicol\u00f3gica grave)<\/li>\n<li>Abuso de sustancias t\u00f3xicas (incluye abuso de alcohol, de drogas de prescripci\u00f3n m\u00e9dica y drogas il\u00edcitas)<\/li>\n<li>Ideaci\u00f3n suicida u homicida (incluye impulsos, im\u00e1genes e intenciones verbalizadas de hacerse da\u00f1o a s\u00ed mismo o a otros)<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dos factores de riesgo siguientes indican si ha habido un fracaso en la adopci\u00f3n de dos importantes roles sociales:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Problemas al establecer o mantener relaciones de pareja \u00edntimas o estables<\/li>\n<li>Problemas para conseguir y mantener un trabajo estable<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, se incluyen tres factores de riesgo que indican la predisposici\u00f3n del individuo hacia conductas antisociales en general:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Antecedentes de conducta violenta no sexual<\/li>\n<li>Antecedentes de delitos no violentos<\/li>\n<li>Fracaso en las medidas de supervisi\u00f3n previas (es decir, posible incumplimiento de las obligaciones o medidas anteriormente impuestas por los tribunales o los servicios de justicia, como por ejemplo, un permiso de salida, libertad vigilada o libertad condicional, etc.).<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) <strong>Agresiones sexuales<\/strong>, que incorpora los factores de riesgo del 12 al 18, agrupando siete \u00edtems relacionados con la violencia sexual previa:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Frecuencia de delitos sexuales graves (tiene en cuenta tanto el tiempo transcurrido entre los delitos, como el riesgo de las conductas delictivas realizadas)<\/li>\n<li>Tipolog\u00edas sexuales diversas (hace referencia tanto a la variedad de v\u00edctimas como a la diversidad de conductas sexuales il\u00edcitas cometidas)<\/li>\n<li>Gravedad del da\u00f1o f\u00edsico o psicol\u00f3gico ocasionado a la v\u00edctima de las agresiones sexuales<\/li>\n<li>Utilizaci\u00f3n de armas o amenazas de muerte<\/li>\n<li>Progresi\u00f3n en la frecuencia o intensidad de los delitos.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, se consideran dos factores de riesgo vinculados a los aspectos psicol\u00f3gicos de la violencia sexual:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>minimizaci\u00f3n extrema o negaci\u00f3n de las agresiones sexuales<\/li>\n<li>actitudes que apoyan o toleran las agresiones sexuales.<\/li>\n<\/ul>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li><strong>Planes de futuro<\/strong>, que incorpora los factores de riesgo del 19 al 20, apartado que incluye dos \u00edtems que valoran los proyectos vitales del sujeto:<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">19) Eval\u00faa si el individuo tiene una tendencia a hacer planes de futuro poco realistas o evitar hacer ning\u00fan proyecto de futuro<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20) Valora si hay una actitud negativa hacia la intervenci\u00f3n es decir, si el individuo es pesimista, se resiste o no coopera con los programas de tratamiento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conjunto de estos \u00edtems da lugar al modelo SVR-20.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>HABILIDADES DEL USUARIO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La administraci\u00f3n y codificaci\u00f3n adecuadas del SVR-20 requieren habilidades profesionales y de formaci\u00f3n importantes. Los usuarios de este instrumento deber\u00e1n poseer como m\u00ednimo las siguientes habilidades:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Formaci\u00f3n especializada en la realizaci\u00f3n de evaluaciones individuales. Los usuarios deben ser entrenados y tener experiencia en la realizaci\u00f3n de entrevistas, administraci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de tests estandarizados y en el diagnostico de los trastornos mentales.<\/li>\n<li>Formaci\u00f3n especializada en el estudio de la violencia sexual. Los usuarios deben estar familiarizados con las publicaciones profesionales y cient\u00edficas acerca de la naturaleza, causas y tratamiento de la violencia sexual.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El grado de formaci\u00f3n especializada requerida en estas \u00e1reas depende del prop\u00f3sito con el que se utilice el SVR-20, as\u00ed como de las leyes aplicables, regulaciones y pol\u00edticas del contexto en el que se va a aplicar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se utiliza el SVR-20 con prop\u00f3sitos cl\u00ednicos (para la toma de decisiones acerca de la ubicaci\u00f3n, tratamiento o manejo de un individuo) los usuarios deber\u00e1n poseer un nivel alto de formaci\u00f3n especializada (estudios universitarios de postgrado u otra formaci\u00f3n especializada, experiencia practica tutorizada) y deber\u00e1n tener los requisitos profesionales (registro, licencia u otro t\u00edtulo legal para llevar a cabo una evaluaci\u00f3n individual). Cuando se aplica el SVR-20 con objetivos de investigaci\u00f3n, se puede administrar por personas que no poseen una formaci\u00f3n completa. Sin embargo, estas personas deben estar bajo la supervisi\u00f3n de usuarios que tengan una formaci\u00f3n completa, los cuales asumen la responsabilidad del tratamiento \u00e9tico de los participantes de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diversos \u00edtems del SVR-20 eval\u00faan factores que est\u00e1n directamente relacionados con los trastornos mentales. Los usuarios que carezcan de las credenciales necesarias para llevar a cabo evaluaciones psicodiagn\u00f3sticas no est\u00e1n legalmente autorizados para codificar estos \u00edtems, excepto en las siguientes circunstancias:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Los \u00edtems son codificados bajo supervisi\u00f3n de profesionales acreditados.<\/li>\n<li>Los \u00edtems son codificados en referencia a los resultados de evaluaciones psicodiagn\u00f3sticas existentes.<\/li>\n<li>Los \u00edtems son codificados de manera provisional, con la anotaci\u00f3n de que dicha codificaci\u00f3n debe ser confirmada por un profesional acreditado.<\/li>\n<li>Los \u00edtems son omitidos en su totalidad, con una anotaci\u00f3n acerca de c\u00f3mo su omisi\u00f3n ha afectado la decisi\u00f3n final del riesgo.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">En algunos contextos, la responsabilidad de llevar a cabo las evaluaciones puede estar distribuida entre varios profesionales diferentes. Por ejemplo, es posible que un psiquiatra explore la posible existencia de<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">trastornos mentales graves, que un psic\u00f3logo eval\u00fae los trastornos de personalidad y el funcionamiento intelectual, que una enfermera, un trabajador social o un funcionario de prisiones eval\u00faen los planes de excarcelaci\u00f3n. Es aceptable e incluso deseable, que el SVR-20 se aplique en base a informes realizados por distintos profesionales de manera independiente. Sin embargo, para objetivos cl\u00ednicos, el usuario con una formaci\u00f3n completa en habilidades profesionales debe responsabilizarse de cotejar la informaci\u00f3n e intentar consensuar las decisiones finales referentes a cada \u00edtem del protocolo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>EVALUACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la valoraci\u00f3n y cumplimentaci\u00f3n de cada uno de los \u00edtems del SVR-20 es necesario utilizar todas las fuentes de informaci\u00f3n disponibles sobre el sujeto en una recogida de datos exhaustiva. El SVR-20 no es un test o cuestionario, sino un protocolo de hetero-evaluaci\u00f3n, que valora a cada sujeto en base a toda la informaci\u00f3n disponible, tanto suministrada por \u00e9l como por otras fuentes externas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como fuentes b\u00e1sicas de informaci\u00f3n sobre los sujetos suelen utilizarse las siguientes:<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>a) Entrevistas<\/li>\n<li>b) Informes t\u00e9cnicos de otros profesionales (psic\u00f3logos, psiquiatras, juristas, crimin\u00f3logos, educadores, pedagogos, maestros, etc.)<\/li>\n<li>c) Expedientes o registros sobre el sujeto (judiciales, penitenciarios, historias cl\u00ednicas, ficheros inform\u00e1ticos, etc.)<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La codificaci\u00f3n cl\u00ednica de los \u00edtems del SVR-20 se realiza en una escala ordinal con tres posibles categor\u00edas (N\/?\/S), seg\u00fan el grado de certeza que se tenga de que los factores de riesgo est\u00e1n presentes o lo han estado, en alg\u00fan momento, del pasado del individuo. Una codificaci\u00f3n N (no) indica que el factor de riesgo no est\u00e1 con seguridad presente; si se codifica como interrogante (?) quiere decir que hay cierta sospecha (pero no certeza) de que el factor de riesgo est\u00e1 presente, y si se asigna S (s\u00ed) representa que el factor de riesgo est\u00e1 presente o lo ha estado con anterioridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como s\u00edntesis de la evaluaci\u00f3n, se debe establecer una valoraci\u00f3n global del riesgo de violencia sexual de cada sujeto como Bajo, Moderado o Alto (inminente).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este instrumento no permite sumar linealmente los factores de riesgo presentes en un individuo para alcanzar una valoraci\u00f3n final de riesgo que sea apropiada para todos los casos. Aunque es razonable que los evaluadores concluyan que a mayor n\u00famero de factores presentes m\u00e1s elevado ser\u00e1 el riesgo de violencia sexual, han de ser prudentes ya que el riesgo global depender\u00e1 probablemente de qu\u00e9 factores se combinan en cada sujeto, y no simplemente de la suma de \u00e9stos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LIMITACIONES<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede utilizar el SVR-20 para determinar si alguien ha cometido un acto de violencia sexual en el pasado, ni para determinar si alguien \u00abencaja en el perfil de agresor sexual\u00b4\u00b4, dado que tal perfil no existe. Los factores de riesgo incorporados en el SVR-20 est\u00e1n relacionados con el riesgo de violencia futura en individuos que ya han cometido un delito o agresi\u00f3n sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El SVR-20 se dise\u00f1\u00f3 para realizar valoraciones del riesgo de violencia sexual. No se puede utilizar para valorar el riesgo de conductas criminales no-violentas, violencia no-sexual, ni otras formas espec\u00edficas de violencia como, por ejemplo, la violencia en la pareja y el acoso. Si existe alguna evidencia de que el individuo evaluado presenta riesgo de conductas antisociales, m\u00e1s que de violencia sexual espec\u00edficamente, se debe prestar atenci\u00f3n a este problema m\u00e1s gen\u00e9rico y considerar el incluirlo en la valoraci\u00f3n del riesgo objeto del informe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>INVESTIGACI\u00d3N SOBRE EL SVR-20<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se est\u00e1n desarrollando diversas investigaciones por parte del Grupo de Estudios Avanzados en Violencia (GEAV) y de otros investigadores para explorar el funcionamiento del SVR-20 en poblaci\u00f3n espa\u00f1ola. En uno de estos estudios, (P\u00e9rez, Redondo, Mart\u00ednez, Garc\u00eda y Andr\u00e9s Pueyo, en prensa) se investig\u00f3 la capacidad del SVR-20 para predecir la reincidencia de los agresores sexuales. Con este fin se cumpliment\u00f3 el instrumento de forma retrospectiva pero ciega (es decir, sin que los evaluadores conocieran la reincidencia emp\u00edrica de los sujetos a lo largo de un periodo de seguimiento promedio de cuatro a\u00f1os) para un grupo de 163 agresores sexuales que hab\u00edan cumplido una pena de prisi\u00f3n. El objetivo de este estudio fue contrastar la reincidencia sexual pronosticada por el SVR-20 con la reincidencia real de los sujetos y, de este modo, estimar la tasa de aciertos y errores de dicho instrumento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ha descrito en el apartado anterior, la codificaci\u00f3n del SVR-20 se realiza a partir de una escala con tres categor\u00edas (N\/?\/S). Este m\u00e9todo de puntuaci\u00f3n es el recomendado por los autores del instrumento (Boer et al., 1997) y se adapta convenientemente a las necesidades de los profesionales forenses, que son sus usuarios principales. A pesar de esto, con finalidades de investigaci\u00f3n, se permite cumplimentar el SVR-20 de forma actuarial, es decir, asignando un valor num\u00e9rico (0, 1, 2) a cada \u00edtem seg\u00fan una escala ordinal. As\u00ed se hizo en este estudio, lo que permiti\u00f3 obtener una puntuaci\u00f3n global num\u00e9rica para cada sujeto y, por tanto, efectuar un an\u00e1lisis estad\u00edstico con la informaci\u00f3n obtenida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La capacidad del SVR-20 para predecir la reincidencia sexual se evalu\u00f3 mediante el m\u00e9todo estad\u00edstico de regresi\u00f3n log\u00edstica. Este m\u00e9todo permite estimar la probabilidad de reincidencia (s\u00ed\/no) en funci\u00f3n de la puntuaci\u00f3n de cada sujeto en el SVR-20 y, de este modo, clasificar a dichos sujetos en dos grupos, reincidentes y no reincidentes. La variable reincidencia se defini\u00f3 aqu\u00ed como el encarcelamiento del sujeto por un nuevo delito. En la muestra estudiada, 128 sujetos (78.5%) no volvieron a delinquir, 24 sujetos (14.7%) cometieron un nuevo delito sexual y 11 sujetos (6.7%) volvieron a cometer un delito no sexual. Estas cifras se aproximan a los datos obtenidos en la investigaci\u00f3n internacional que estiman que el 20% de los agresores sexuales volver\u00e1n a delinquir a lo largo de un periodo de seguimiento de 5 a\u00f1os (Garrido, Stangeland y Redondo, 2006; Hanson, 2005, L\u00f6sel, 2002).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los datos obtenidos en este estudio muestran que el SVR-20 obtiene un 79.9% de clasificaciones correctas de los sujetos no-reincidentes y un 70.8% de clasificaciones correctas de los sujetos reincidentes. El significado social de estos resultados quiere decir que parece ser m\u00e1s f\u00e1cil identificar aquellos casos que probablemente no reincidir\u00e1n, que aquellos otros que s\u00ed lo har\u00e1n. Una de las dificultades m\u00e1s relevantes en el \u00e1mbito de la predicci\u00f3n de violencia sexual es el problema de las tasas base bajas (Redondo, 2006). Cuando un fen\u00f3meno, como en este caso la reincidencia sexual, tiene una prevalencia baja, la predicci\u00f3n resulta m\u00e1s dif\u00edcil, que para aquellos fen\u00f3menos de alta prevalencia. La violencia sexual tiene unos efectos muy impactantes y unas consecuencias muy graves, pero, a pesar de esto, no deja de ser un fen\u00f3meno estad\u00edsticamente infrecuente y, por tanto, dif\u00edcil de predecir (Garrido, Stangeland y Redondo, 2006; Brown, 2005).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un problema tan complejo y multifactorial como el comportamiento delictivo, un promedio de pron\u00f3stico correcto del 78.5%, a partir de un<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">instrumento de predicci\u00f3n todav\u00eda en desarrollo, constituye un dato esperanzador, aunque relativo y quiz\u00e1s mejorable en un futuro. Por otro lado, cabe destacar el papel predictor que en este estudio tuvo la variable \u00abhaber recibido tratamiento psicol\u00f3gico\u00bb, cuya consideraci\u00f3n mejor\u00f3 notablemente la predicci\u00f3n de la reincidencia sexual. En concreto, aquellos sujetos que hab\u00edan recibido tratamiento obtuvieron mejores pron\u00f3sticos de no reincidencia que aquellos que no lo hab\u00edan recibido o lo hab\u00edan rechazado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a todo, estos resultados permitir\u00edan concluir que, aunque la frecuencia de la reincidencia sexual oficial es baja, si se utilizan variables espec\u00edficas e instrumentos de predicci\u00f3n adecuados, el pron\u00f3stico de la violencia sexual consigue valores de aciertos destacables. En resumen, la conclusi\u00f3n principal de este estudio es que el SVR-20: Manual de valoraci\u00f3n del riesgo de conducta sexual puede constituir una buena ayuda t\u00e9cnica para predecir el riesgo de reincidencia sexual. (Redondo, S., P\u00e9rez, M., y Mart\u00ednez, M., 2007).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>DISCUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Espa\u00f1a, la evaluaci\u00f3n jur\u00eddica, forense y penitenciaria se ve enfrentada a grandes desaf\u00edos durante los pr\u00f3ximos a\u00f1os, debido a la escasez de literatura cient\u00edfica y formaci\u00f3n especializada en estas importantes \u00e1reas. Si a esto le sumamos el lento desarrollo de instrumentos estandarizados de evaluaci\u00f3n que permiten ir progresando en la eficacia de los procedimientos, nos encontramos con un terreno f\u00e9rtil de estudio e investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen algunos aspectos para reflexionar y discutir una vez revisado el tema que nos compromete. Respecto a los aspectos cr\u00edticos, conviene primeramente considerar las limitaciones respecto al uso de escalas de evaluaci\u00f3n de riesgo. Como se ha indicado anteriormente, estos protocolos son incapaces de determinar si un sujeto ha cometido un acto de violencia en el pasado, ni tampoco determinar si alguien \u201cencaja en el perfil de agresor sexual\u201d, ya que este perfil no existe (Boer y cols., 1997).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habitualmente, los factores de riesgo incorporados en estas escalas est\u00e1n relacionados con el riesgo de violencia futura en sujetos que ya han cometido un delito o agresi\u00f3n sexual. Igualmente, no existen escalas enfocadas exclusivamente a determinados tipos espec\u00edficos de delincuentes sexuales tales como ped\u00f3filos, sodomitas, abusadores sexuales y perpetradores sexuales violentos, por ejemplo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra limitante es que algunas de las escalas antes presentadas est\u00e1n a\u00fan en procesos experimentales o sujetos todav\u00eda a reformulaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evaluaci\u00f3n de riesgo para adolescentes presenta tambi\u00e9n un menor avance respecto al riesgo medido en adultos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de estas limitaciones, las evaluaciones de riesgo de violencia sexual son instrumentos de gran utilidad para predecir una incidencia o reincidencia sexual futura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre sus ventajas y beneficios m\u00e1s sobresalientes figuran:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Contrastar a un sujeto con los factores de riesgo individualizados por las investigaciones como cr\u00edticos.<\/li>\n<li>Ayudar al profesional a ordenar la informaci\u00f3n cl\u00ednica y en su toma de decisiones<\/li>\n<li>Establecer las necesidades de tratamiento de un interno y los focos de intervenci\u00f3n psicoterap\u00e9utica espec\u00edfica a realizar<\/li>\n<li>Realizar un seguimiento y\/o evoluci\u00f3n del sujeto, dado que es recomendable aplicar estos instrumentos cada seis meses con el prop\u00f3sito de observar los cambios transcurridos en el tiempo.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque se aleja de los objetivos de este art\u00edculo, conviene detenerse un momento a considerar los sistemas de tratamiento y mecanismos judiciales de libertad vigilada en la legislaci\u00f3n canadiense y norteamericana. Con relaci\u00f3n al tratamiento, estas legislaciones incluyen dentro del sistema carcelario procedimientos de evaluaci\u00f3n, intervenci\u00f3n psicosocial y monitoreo protocolizados (por ejemplo el Programa de Tratamiento y Monitoreo para Agresores Sexuales, Departamento de Correccionales, Estado de Colorado, Estados Unidos), lo cual asegura un tratamiento sistem\u00e1tico y permite el seguimiento de sus resultados a trav\u00e9s de estudios longitudinales. Por otro lado, la legislaci\u00f3n de estos pa\u00edses incluye para los agresores sexuales de \u201calto riesgo\u201d lo que se denomina condena indeterminada, la cual establece normativas para el cumplimiento de penas de duraci\u00f3n indeterminada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos procedimientos, la valoraci\u00f3n del riesgo es de suma importancia, dado que ayuda a determinar si un sujeto cumple los criterios requeridos para el cumplimiento de la condena o si una vez cumplido el tiempo de condena es apto para salir en libertad o para establecer condiciones de supervisi\u00f3n post cumplimiento de condena. (Boer y colaboradores, 2005)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En Espa\u00f1a no existen condenas indeterminadas, sin embargo, existen algunas figuras legales en nuestro pa\u00eds, tales como libertad condicional y rebaja de condena, entre otras, donde resulta necesario realizar valoraciones de riesgo para estimar el grado de riesgo de peligrosidad, violencia y reincidencia sexual o criminal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen, la investigaci\u00f3n permanente de las caracter\u00edsticas esenciales de los agresores sexuales, sus principales factores de riesgo de reincidencia y los progresos en su tratamiento son y ser\u00e1n de gran importancia para reducir la violencia sexual. Los estudios estad\u00edsticos que analizan los factores que desencadenan directa o indirectamente los delitos sexuales y los instrumentos de evaluaci\u00f3n sistem\u00e1tica del riesgo de reincidencia contin\u00faan avanzando. Los significativos adelantos en esta \u00e1rea de investigaci\u00f3n hacen mirar el futuro con optimismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CONCLUSIONES<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La investigaci\u00f3n sobre la agresi\u00f3n sexual y su reincidencia ha producido diversos conocimientos \u00fatiles tanto para la explicaci\u00f3n cient\u00edfica de estos fen\u00f3menos como para las aplicaciones profesionales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La investigaci\u00f3n realizada por el Grupo de Estudios Avanzados en Violencia (GEAV) avala una buena capacidad discriminativa del SVR-20: Manual de valoraci\u00f3n del riesgo de conducta sexual para detectar aquellos sujetos con mayor probabilidad de reincidencia sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todo, los buenos resultados obtenidos en este estudio permiten considerar inicialmente que el SVR-20 puede resultar de gran ayuda en la mejora de las predicciones del riesgo de agresi\u00f3n sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La investigaci\u00f3n futura deber\u00eda resolver los problemas metodol\u00f3gicos aqu\u00ed se\u00f1alados y evaluar la validez predictiva del SVR-20 mediante dise\u00f1os longitudinales que permitan una recogida m\u00e1s completa de la informaci\u00f3n necesaria para la cumplimentaci\u00f3n de los \u00edtems.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adonay A. Pizarro. (2006). Evaluaci\u00f3n del riesgo de reincidencia para agresores sexuales. Psiquiatr\u00eda.com 10(4)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andr\u00e9s Pueyo, A (2007). Evaluaci\u00f3n del riesgo de violencia. Madrid: CEJ.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andrews, D. A., &amp; Bonta, J. (1995). LSI-R: The Level of Service Inventory- Revised. Multi-Health Systems, Inc.Toronto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Beck, U. (1998). La sociedad del riesgo. Barcelona. Paidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Boer, D.P, Hart, S.,<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kropp, P.R., y Webster, Ch.D. (1997). Sexual Risk Violence-20. Lutz, Florida: Psychological Assessment Resources, Inc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Brown, S. (2005). Treating Sex Offenders: An introduction to the sex offender treatment programmes. Devon (UK): William Publishing.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Douglas L. Epperson, D., Kaul, J., Goldman, R. &amp; Alexander, W. (2003). Minnesota Sex Offender Screening Tool\u2013Revised (MnSOST-R) Technical paper: Development, validation, and recommended risk level cut scores. Minnesota Department of Corrections.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Echeburua, E (2008), \u00abViolencia sexual\u00bb, <em>Mente y Cerebro<\/em>, 28, pp. 68-73.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ed Hilterman, Andr\u00e9s Pueyo, A. (2005) SVR-20, Manual de valoraci\u00f3n del riesgo de violencia sexual. Universitat de Barcelona<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Garrido, V., Stangeland, P., i Redondo, S. (2006). Principios de criminolog\u00eda (3a ed.). Valencia: Tirant lo Blanch.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gordon, H. &amp; Don, G. (2004). Psychiatric aspects of the assessment and treatment of sex offenders. Advances in Psychiatric Treatment, Vol. 10, pp. 73\u201380.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gu\u00eda cl\u00ednica: Atenci\u00f3n de Ni\u00f1os, Ni\u00f1as y Adolescentes Menores de 15 a\u00f1os, V\u00edctimas de Abuso Sexual, (2011) Unicef.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hanson, R.K. (2005). The characteristics of persistent sexual offenders: a meta-analysis of recidivism studies. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 73(6), 1154-1163.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hart, S. (2001). Assessing and managing violence risk. En: K. Douglas et al.(ed). HCR-20: violence risk management companion guide. Vancouver, SFU ed. 13-26.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00f6sel, F. (2002). \u00bfSirve el tratamiento para reducir la reincidencia de los delincuentes sexuales? A Redondo, S. (Coord.), Delincuencia sexual y sociedad. Barcelona: Ariel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maden, A. (2007). Treating violence: a guide to risk management in mental health.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">McGrath, R. J. &amp; Cumming, G. F. (2003). Sex Offender Treatment Needs and Progress Scale Manual. Center for Sex Offender Management\u00b4s, United States. Oxford, Oxford Univ. Press.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), Clasificaci\u00f3n Internacional de Enfermedades, d\u00e9cima versi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e9rez-Ram\u00edrez, M., Redondo, S., Mart\u00ednez-Garc\u00eda, M., Garc\u00eda-Forero, C., y Andr\u00e9s, A. (en prensa). Predicci\u00f3n de riesgo de reincidencia en agresores sexuales. Psicothema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Redondo, S. (Agosto, 2006). Crime control through the treatment of offenders. Conferencia impartida en el 6th Annual Conference of the European Society of Criminology, Tubingen, Alemania.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Redondo, S., P\u00e9rez, M., y Mart\u00ednez, M. (2007). El riesgo de reincidencia en agresores sexuales: investigaci\u00f3n b\u00e1sica y valoraci\u00f3n mediante el SVR-20. <em>Papeles del Psic\u00f3logo, 28, <\/em>187-195.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Webster,C.D. y M. A. Jackson. (1997) Impulsivity: Theory, assessment, and treatment. New York, NY, Guilford Press<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Valoraci\u00f3n del riesgo de violencia sexual Resumen. El abuso sexual y las agresiones sexuales son un problema de alta prevalencia en todas las sociedades y culturas. 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