{"id":35087,"date":"2015-11-14T20:11:35","date_gmt":"2015-11-14T19:11:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=35087"},"modified":"2017-05-28T09:19:14","modified_gmt":"2017-05-28T07:19:14","slug":"adolescencia-familia-crisis-o-proteccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adolescencia-familia-crisis-o-proteccion\/","title":{"rendered":"Adolescencia y Familia. \u00bfCrisis o protecci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: left;\"><strong>Adolescencia y Familia. \u00bfCrisis o protecci\u00f3n?<\/strong><\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">El deseo de todo padre y madre de familia es que sus hijos hagan \u201clo que es mejor para ellos\u201d. No obstante, parte de la naturaleza humana, incluye el poner los l\u00edmites a prueba, el dejarse llevar por la curiosidad por lo desconocido y manifestar rebeld\u00eda contra lo establecido. Esto es normal y hasta puede ser saludable. Como padres, es importante recordar que el prop\u00f3sito es el de formar personas con juicio cr\u00edtico, hombres y mujeres responsables y anal\u00edticos, que tomen decisiones de car\u00e1cter firme.\u00a0(Arag\u00f3n, 1991)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Adolescencia y Familia. \u00bfCrisis o protecci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Comentario bibliogr\u00e1fico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autora: Dra. Ms Sc. Ruth Elizabeth Maldonado Rengel. <sup>1<\/sup> Dr. Robert Augusto Ortega Villamagua. <sup>2<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>1<\/sup> Doctora en Medicina y Cirug\u00eda. Magister en Hebeatr\u00eda. Docente Ocasional de La Universidad Nacional de Loja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>2<\/sup> Doctor en Medicina y Cirug\u00eda Postgradista en Medicina Familiar y Comunitaria Universidad Nacional de Loja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Universidad Nacional de Loja. \u00c1rea de la Salud Humana. Carrera de Medicina Humana<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0\u201cSe dice que el matrimonio y la paternidad son las \u00fanicas carreras en las que se entrega el t\u00edtulo primero, y el aprendizaje viene despu\u00e9s.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>(Padres que Quieren ser Mejores, 1991)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alcanzar ese equilibrio, entre ayudar a los adolescentes a reflexionar y analizar cada situaci\u00f3n y, a la vez, entender que la autoridad de sus padres es un elemento establecido que debe respetarse (en forma proporcional a la edad), es una misi\u00f3n muchas veces desgastante y de suma importancia para el desarrollo de los hijos. (Bola\u00f1os, 2001; Calder\u00f3n, 1991)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar los hijos a la adolescencia los problemas familiares pueden centrarse de forma cardinal en los problemas que aborda el adolescente. Para los padres puede ser dif\u00edcil desligarse de los hijos y establecer un nuevo equilibrio en el sistema conyugal. Las dificultades en la relaci\u00f3n padres-hijos, pueden ocurrir principalmente alrededor de tres \u00e1reas: la autoridad, la sexualidad y los valores. La interacci\u00f3n entre el adolescente y sus padres frecuentemente se caracteriza por una pobre comunicaci\u00f3n y una expresi\u00f3n afectiva negativa, que resultan en un manejo inadecuado de los recursos para el control de la conducta. Frecuentemente, los padres reaccionan ante sus hijos de manera consistente con los estereotipos que los adolescentes esperan; \u00e9stos van de ver al joven como un victimario (poderoso, violento, rudo, sexualmente agresivo) o como una v\u00edctima (pasivo, impotente, desprotegido, indefenso, incapaz). Los padres m\u00e1s j\u00f3venes (menores de 38 a\u00f1os) tienden a percibir al adolescente, especialmente si es el primog\u00e9nito de manera m\u00e1s negativa que los padres de mayor edad. Adem\u00e1s, los padres ansiosos tienden a exigir pautas m\u00e1s elevadas para sus hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos factores promueven las barreras de comunicaci\u00f3n e invitan al adolescente a excluir a los adultos de su mundo volvi\u00e9ndose silenciosos o refugi\u00e1ndose con sus amigos.\u00a0(Sauceda, 1994)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los padres con dificultades para disminuir gradualmente su \u201cautoridad paternal\u201d pueden contribuir a un problema de adaptaci\u00f3n en el adolescente. Desgraciadamente muchos padres se muestran reticentes a dejar su rol protector y a permitir al adolescente adquirir autonom\u00eda por medio de la libertad y la responsabilidad, lo cual se convierte en un campo de conflicto, donde el adolescente se enfrenta de manera desorganizada y en muchas ocasiones autodestructiva a un autoritarismo sin concesiones. Como los padres evaden la confrontaci\u00f3n directa, facilitan la expresi\u00f3n afectiva de rebeld\u00eda y desacuerdo en el adolescente por medio de conductas que \u201cs\u00ed toleran\u201d; por ejemplo, al adolescente que no puede salir con sus amigos a una fiesta, \u201cse le tolera\u201d que escuche la m\u00fasica a todo volumen o que rompa alguna cosa, en su cuarto, porque \u201cas\u00ed son ellos\u201d.\u00a0(Rae, 1992)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pobre habilidad de los padres para manejar la crianza en esta etapa al parecer se relaciona con un ambiente adulto que se muestra indiferente o\/y hostil a las necesidades del adolescente. Dentro de esta atm\u00f3sfera, los j\u00f3venes muestran un mayor deseo de escapar o agredir y un mayor rechazo a los valores de los padres, como el rendimiento escolar y un descuido de los atributos personales esperados para ellos. Lo anterior provoca un mayor enojo y hostilidad en los padres, que empeora a\u00fan m\u00e1s la situaci\u00f3n. En contraste, los padres que manejan adecuadamente la relaci\u00f3n se caracterizan por mantener una comunicaci\u00f3n directa y honesta, el inter\u00e9s franco por ayudar a resolver problemas, y el deseo de mantener un contacto emocional cercano; los adolescentes en este medio familiar son respetados en espacio, tiempo y privac\u00eda y en los intereses que persiguen. (Montemayor, 1986)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los adolescentes de manera abierta o encubierta utilizan las conductas de rebeli\u00f3n para: 1) probar los l\u00edmites, 2) buscar autonom\u00eda y capacidad, 3) separarse de los par\u00e1metros y est\u00e1ndares parentales y 4) desarrollar un sistema de valores independiente. Seg\u00fan Erikson, el adolescente desarrolla su propia identidad por medio de asimilar sus experiencias pasadas y aplicarlas a las situaciones nuevas. Este autor considera que las oscilaciones en el afecto, las conductas impulsivas y la \u201cmarginaci\u00f3n\u201d social son el resultado de la dispersi\u00f3n del rol que acompa\u00f1a esta<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">forma de \u201cprobar\u201d el mundo. A diferencia del adulto, el adolescente debe involucrarse en estos \u201cexcesos\u201d porque no posee otro mecanismo para asimilarlos del exterior y ponerlos en orden.\u00a0(Erikson, 1968)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos adolescentes permanecen relativamente libres de afecto negativo y rebeld\u00eda sin<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">efectos nocivos. El nivel de afecto negativo y rebeld\u00eda es m\u00e1s una medida del monto de fuerza que se requiere para superar por parte del adolescente los lazos que le atan a sus padres y separarse de ellos, que una verdadera hostilidad para con sus progenitores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El joven busca la individuaci\u00f3n; sin embargo, sus recursos son limitados y en un proceso sin comunicaci\u00f3n salen lastimados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La rebeld\u00eda tambi\u00e9n puede manifestarse en la escuela al desobedecer reglas o disminuir el rendimiento escolar; sin embargo, el ambiente escolar en la secundaria cambia mucho y las exigencias de la preparatoria son a\u00fan mayores. Esto provoca confusi\u00f3n y miedo en el adolescente que percibe el aumento de demandas sobre de \u00e9l, si a ello le agregamos que el grupo de coet\u00e1neos le puede rechazar s\u00f3lo por ser diferente. El conflicto de los padres con el adolescente por lo regular se desarrolla cuando el adolescente luce \u201cdesmotivado\u201d o preocupado m\u00e1s por los aspectos sociales que por los acad\u00e9micos, por eso es de capital importancia determinar adecuadamente la naturaleza de la problem\u00e1tica escolar, que suele ser un punto de fricci\u00f3n frecuente.\u00a0(Rae, 1992)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La adolescencia es un periodo de exploraci\u00f3n de la sexualidad recientemente descubierta, por lo que son comunes los conflictos acerca de los valores sexuales y su expresi\u00f3n. Existe una clara y franca dificultad de los padres para discutir abierta y francamente las cuestiones sexuales, los padres temen una confrontaci\u00f3n negativa con sus hijos; como resultado, muchos adolescentes desconocen las actitudes de sus padres hacia los asuntos sexuales. La comunicaci\u00f3n juega un papel primordial, y una buena relaci\u00f3n entre padres e hijos adolescentes se ve coronada por una acertada toma de decisiones en lo que respecta a los t\u00f3picos sexuales.\u00a0(Lewis &amp; Volkmar, 1990) En este aspecto, la informaci\u00f3n no basta; es indispensable la cercan\u00eda emocional y sobre todo la libertad para que se desarrolle la confianza. Los adolescentes tienen muchas dudas y angustia alrededor de su sexualidad en desarrollo. Cada adolescente debe tomar decisiones con respecto a la expresi\u00f3n sexual, que va desde la supresi\u00f3n total, hasta la m\u00e1xima promiscuidad. (Trad, 1995) La actividad sexual indiscriminada puede ser un indicador de un pobre autoconcepto y\/o sentimientos de minusval\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la misma manera, las conductas de actuaci\u00f3n sexual pueden ser un elemento de venganza contra los padres o de atraer y retener amigos. Por desgracia, los adolescentes \u201ccreen\u201d, por aspectos que se relacionan con su desarrollo cognoscitivo y emocional, ser invulnerables y entonces su riesgo de enfermedad sexual (el SIDA es la tercera causa de muerte en adolescentes) y de embarazo es muy elevado.\u00a0(Monroy, 1994)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es necesario tener en consideraci\u00f3n que nunca espere que sus hijos reciban los l\u00edmites con agrado. La disciplina quiere decir postergar \u201cmis\u201d deseos, por alcanzar un bien mayor. Los hijos a\u00fan no tienen la madurez para entender esto con agrado. Se debe tener constancia y firmeza, es decir, tener paciencia suficiente para mantener los l\u00edmites constantes y firmes. No siendo int\u00e9rprete inequ\u00edvoco de las cosas<strong>\u00a0<\/strong>donde disciplinar es, en realidad, un acto de amor. No se centre \u00fanicamente en lo que \u201cno hay que hacer\u201d. Enfatice las cosas que sus hijos deben practicar y aprender. \u00a1Premie lo positivo en sus hijos! Celebre alegremente sus logros. Sea cari\u00f1oso. Y ponga l\u00edmites a lo negativo, desaprob\u00e1ndolo.\u00a0(Sauceda, 1994)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n m\u00e1s directo con el funcionamiento familiar se puede se\u00f1alar que la familia y la forma en la que las personas se relacionan ah\u00ed es el primer ejemplo que los hijos observan. Ellos repetir\u00e1n lo que ven en casa; por tanto la comunicaci\u00f3n con ellos es indispensable para que no formen patrones imitativos negativos por declives en la funcionabilidad familiar, la comunicaci\u00f3n debe ser con mucha claridad en los l\u00edmites que los hijos no deben cruzar. Nunca castigue algo que sus hijos no sepan que est\u00e1 mal. El primer paso es establecer las reglas y, en la medida de lo posible, explicar las razones de las mismas.\u00a0(Erikson, 1968)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien no todo lo que involucra relaci\u00f3n entre familia y adolescencia, existen momentos de desequilibrio y de armon\u00eda entre ambas partes surgiendo casi siempre por parte de adolecente el famoso \u201cberrinche\u201d y entonces salta la pregunta de <strong>\u00bfQu\u00e9 hacer ante un \u201cberrinche\u201d?\u00a0(Trad, 1995)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un berrinche es una reacci\u00f3n agresiva y de falta de respeto ante la autoridad de los padres. Puede manifestarse por medio de llantos, gritos, portazos o escenas p\u00fablicas y emocionales de inconformidad. El mejor consejo para los padres, aunque dif\u00edcil de aplicar, es mantenerse neutrales y permanecer firmes en las decisiones tomadas. Otra forma de berrinche puede incluir la manipulaci\u00f3n emocional de los padres, haci\u00e9ndoles sentir \u201cogros\u201d, \u201ctiranos\u201d o que su hijo dejar\u00e1 de amarlos. Tambi\u00e9n puede ser que los j\u00f3venes se ubiquen en un papel de v\u00edctimas que est\u00e1n sufriendo ante la situaci\u00f3n \u201cdesgarradora e intolerable\u201d que le imponen sus padres. (Arag\u00f3n, 1991) Esta es una forma com\u00fan de manipulaci\u00f3n. Recuerde que nadie puede tomar su lugar como padre o madre de familia, en la formaci\u00f3n del car\u00e1cter de sus hijos. Si usted sucumbe ante su manipulaci\u00f3n, nadie retomar\u00e1 la tarea que usted deje inconclusa. Ser pap\u00e1 quiere decir que a veces uno no puede ser muy \u201cpopular\u201d ante los hijos. Eso s\u00ed, no est\u00e1 dem\u00e1s recordarles a los hijos, constantemente, el amor que usted les tiene. Puede decir: \u201cTe amo, pero de todas formas tienes que hacer lo que te corresponde.\u201d<br \/>\nRecuerde mantener la calma. Una situaci\u00f3n de \u201cberrinche\u201d es inc\u00f3moda, pero usted, como padre o madre de familia, necesita resguardar su hogar de situaciones de violencia. (Sauceda, 1994) Aunque su hijo se altere, procure usted no levantar la voz ni responder con agresividad. Para pelear se necesitan dos. Eventualmente, la persona se dar\u00e1 cuenta que su comportamiento de \u201crabieta\u201d no va a conseguirle lo que quiere, sea un permiso, un objeto o, aunque sea, llamar la<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">atenci\u00f3n de sus padres. Esto pocos padres lo entienden y solo pretenden dar soluci\u00f3n cediendo comenzando un proceso de <strong>disciplina atrasada teniendo en consideraci\u00f3n que la<\/strong> disciplina y el respeto son habilidades que se deben inculcar desde la infancia. Por lo tanto \u00a1Nunca es tarde!: Todo esfuerzo por ser personas de influencia sobre los hijos es extremadamente valioso, en cualquier edad.\u00a0(Davison &amp; Neale, 2000)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que asumir el papel de autoridad y ejemplo: Ser pap\u00e1 o mam\u00e1 quiere decir que \u201cno siempre le caeremos bien a nuestros hijos\u201d Sus hijos pueden tener muchos amigos, pero \u00fanicamente unos pap\u00e1s. Se trata de ser figuras de autoridad y ejemplos que los hijos puedan imitar. \u00c1rmese de paciencia no es crear conflicto si dejar que todo fluya como si nada hubiese pasado, al establecer las reglas por primera vez, har\u00e1 falta mayor perseverancia y dedicaci\u00f3n, as\u00ed como tiempo, firmeza y amor. D\u00e9 pasos seguros y, de ser necesario, pida ayuda. La comunicaci\u00f3n y el afecto son imprescindibles estableciendo el respeto como pauta, la firmeza y el cari\u00f1o casi nunca tienen un \u201cpremio inmediato\u201d, pero son necesidades humanas que solo usted, como pap\u00e1 o mam\u00e1, puede brindar a sus hijos.\u00a0(Epstein, Schlesinger, &amp; Dryden, 1998)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La incesante comparaci\u00f3n entre los j\u00f3venes puede provocar sentimientos de inferioridad. Tambi\u00e9n pueden experimentar alteraciones frecuentes del estado de \u00e1nimo: es una \u00e9poca de descubrimiento y de emociones intensas. Esto es atribuible a factores hormonales, a presiones sociales y a la \u00e9poca de intenso cambio f\u00edsico y familiar (no es lo mismo ser un hijo (a) peque\u00f1o, que comenzar a asumir responsabilidades mayores).\u00a0(Arag\u00f3n, 1991)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos adolescentes experimentan dificultades en sus relaciones interpersonales con los adultos, debidas a m\u00faltiples factores posibles. Algunos de ellos pueden ser: sensaci\u00f3n de incomprensi\u00f3n, actitudes de independencia y rebeld\u00eda, o, sobre todo, la afirmaci\u00f3n de la propia identidad. (Bola\u00f1os, 2001)Hay una fuerte necesidad de buscar aceptaci\u00f3n y seguridad. Se dan inquietudes y curiosidad respecto a grupos de pertenencia y la idealizaci\u00f3n del amor rom\u00e1ntico. Es por eso que en nuestra cultura se fomenta el que los j\u00f3venes compartan un mundo propio de modas, arte y aficiones muy diferentes a las del mundo adulto. (Davison &amp; Neale, 2000; Epstein, Schlesinger, &amp; Dryden, 1998)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Disciplinar a los adolescentes para que aprendan a vivir en una forma \u00edntegra, que contribuya con su felicidad, su desarrollo humano y espiritual y un intercambio social satisfactorio.\u00a0(Arag\u00f3n, 1991) Mirando desde el punto de vista de la integraci\u00f3n de los ni\u00f1os al sistema social es de considerar que depende de tres grandes dimensiones: la individual, la familiar y la comunitaria. Es en la dimensi\u00f3n familiar donde se adquieren las normas, valores, derechos, obligaciones y roles; adem\u00e1s de preparar a la persona para el papel que desempe\u00f1ar\u00e1 en el futuro (Le\u00f1ero, 1992) Si hablar de riesgo es referirse a la proximidad o contingencia de estar expuesto a un da\u00f1o, y la familia es la dimensi\u00f3n que se encuentra en mayor cercan\u00eda a la persona, es entonces \u00e9sta la que involucra un nivel m\u00e1s alto de peligro, pues \u00e9ste se clasifica por falta de apoyo, trato violento, deserci\u00f3n escolar y poca estancia en el hogar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los factores protectores, se alude a los recursos ambientales que est\u00e1n disponibles para las personas, as\u00ed como las fuerzas que \u00e9stas tienen para adaptarse a un determinado contexto (Raffo &amp; Rammsy, 1977)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales recursos provienen igualmente de las tres dimensiones antes mencionadas, dentro de los cuales, la familia se presenta como apoyo incondicional, promueve la unidad y busca significados en situaciones dif\u00edciles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La calidad de las relaciones del ni\u00f1o en la familia configuran sus modelos cognitivos internos y sus relaciones con los dem\u00e1s. Estos modelos influyen en la percepci\u00f3n acerca de la disponibilidad de los otros y en su capacidad posterior para percibir apoyo, tanto de los padres como de otras personas significativas. Los adolescentes que pertenecen a familias con una mejor comunicaci\u00f3n familiar, fuerte vinculaci\u00f3n emocional entre sus miembros y mayor satisfacci\u00f3n familiar, son aquellos que tambi\u00e9n perciben m\u00e1s apoyo de sus relaciones personales significativas (Jim\u00e9nez, Musitu, &amp; Murgui, 2005)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varios estudios han encontrado que la dificultad de comunicaci\u00f3n con los padres se encuentra asociada a la dificultad de comunicaci\u00f3n con los amigos, a tener malestar f\u00edsico y psicol\u00f3gico y a un mayor consumo de tabaco y alcohol desde edades tempranas. Por ello resulta que determinados ambientes familiares, como la falta de comunicaci\u00f3n o relaciones distantes pueden favorecer las conductas de riesgo en los adolescentes (M\u00e1iquez, 2004) En cuanto a las relaciones con cada figura paterna, la presencia del padre como figura de apoyo act\u00faa como un factor de protecci\u00f3n proximal, es decir que influye en el adolescente mientras est\u00e9 presente, mientras que los problemas de comunicaci\u00f3n con la madre constituyen un factor de riesgo distal, lo cual significa que no se requiere de la presencia inmediata para surtir efecto, ya que ejerce una influencia indirecta en la conducta riesgosa, minimizando los recursos de apoyo percibidos del padre. As\u00ed, la calidad de las relaciones del adolescente con su madre pueden estar influyendo en sus modelos internos, en las relaciones con su padre y en su capacidad para percibir apoyo paterno (Jim\u00e9nez, Musitu, &amp; Murgui, 2005)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto denota que si bien el v\u00ednculo con ambos padres es importante, el modo en que se maneje la relaci\u00f3n con la madre tendr\u00e1 un impacto mayor y subordinar\u00e1 las relaciones con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un estudio realizado (Mu\u00f1oz-Rivas &amp; Gra\u00f1a, 2001) acerca de factores familiares de riesgo y protecci\u00f3n para el consumo de drogas, se encontr\u00f3 que los adolescentes provenientes de familias cohesionadas presentan menor probabilidad de consumo de drogas, asimismo, una relaci\u00f3n positiva y estrecha entre padres e<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">hijos, adem\u00e1s de una actitud no permisiva de los padres hacia drogas y alcohol, indicaban una menor implicaci\u00f3n del adolescente en el consumo de las mismas. (Silva &amp; Pill\u00f3n, 2004)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos autores ubican a la familia como n\u00facleo desencadenante de conductas de riesgo, si el adolescente la percibe como un ambiente hostil busca un grupo que le brinde seguridad, pero al carecer de una referencia fiable de sus propios atributos, presenta un proceso de desadaptaci\u00f3n provoc\u00e1ndole el rechazo de otros. Esto deriva en la exposici\u00f3n a factores de riesgo como el consumo de drogas, la promiscuidad y conductas violentas como recursos de afrontamiento. (Rojas, 2001) \u00bfDe qu\u00e9 manera el tipo de interacci\u00f3n entre padres y adolescentes se convierte en factor protector o de riesgo? Puede se\u00f1alarse que la dimensi\u00f3n familiar, con respecto a la individual y la social, es la que presenta situaciones de riesgo m\u00e1s determinantes para el adolescente, pues siendo \u00e9sta la principal agencia socializante, las pautas de ajuste a la vida adulta se adquieren dentro de ella (Le\u00f1ero, 1992). Aspectos como la sociabilidad, las relaciones de pareja, el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas, as\u00ed como la sexualidad se desarrollan seg\u00fan lo que el adolescente haya obtenido de su familia, ya sea que tienda a imitar lo aprendido en \u00e9sta o que opte por ir en contra de los h\u00e1bitos familiares. La presencia de conflictos familiares, discusiones violentas entre padres e hijos y el consumo de sustancias por parte de las figuras paternas aumentan la propensi\u00f3n a la exposici\u00f3n de los adolescentes a conductas riesgosas como el consumo de sustancias psicoactivas, violencia y deserci\u00f3n escolar (Mu\u00f1oz-Rivas &amp; Gra\u00f1a, 2001)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las principales situaciones de riesgo asociadas a la relaci\u00f3n con los padres y detectadas tras el an\u00e1lisis de las entrevistas realizadas a los adolescentes, las cuales tambi\u00e9n coinciden con los hallazgos de otros autores (Berkowitz y Perkins, 1986; Mu\u00f1oz-Rivas y Gra\u00f1a, 2001) acerca de temas similares, son las siguientes: a) falta de comunicaci\u00f3n y alejamiento afectivo que limita la posibilidad de los adolescentes de participar en los ambientes familiares , lo cual implica que \u00e9ste no se sienta parte de su familia; b) los dobles mensajes acerca de la sexualidad y el consumo, debido a que frecuentemente los padres ocultan informaci\u00f3n o \u00e9sta es transmitida con mitos y temores; los adolescentes reciben s\u00f3lo datos, que no vinculan la sexualidad con el placer y la afectividad, lo que en lugar de protegerlos los expone; c) el temor de los adolescentes para comunicarse con sus padres, situaci\u00f3n que en algunas ocasiones los orilla a mentir. Ser\u00eda importante no s\u00f3lo desarrollar una estrategia de intervenci\u00f3n que incluyera a los adolescentes sino tambi\u00e9n con sus familias, abarcando temas como el desarrollo evolutivo del adolescente, sexualidad, consumo de alcohol y sustancias psicoactivas, elecci\u00f3n de pareja, desarrollo cognitivo, el papel de los padres durante el proceso de adolescencia, y como la comunicaci\u00f3n congruente entre padres e hijos favorece el desarrollo integral de los adolescentes. (G\u00f3mez Cobos, 2008)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arag\u00f3n, A. (1991). Manejo de L\u00edmites con los Hijos. San Jos\u00e9 , Costa Rica: Seminarios de Psicolog\u00eda Aplicada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bola\u00f1os, S. (2001). La Reivindicaci\u00f3n del Odio. En I. Vega, &amp; A. Cordero, Realidad Familiar en Costa Rica (p\u00e1g. 569). San Jos\u00e9, Costa Rica: FLACSO.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Calder\u00f3n, E. (1991). C\u00f3mo mejorar la comunicaci\u00f3n con los hijos. En Padres que quieren ser mejores. San Jos\u00e9, Costa Rica: Seminarios de Psicolog\u00eda Aplicada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Davison, G., &amp; Neale, J. (2000). Psicolog\u00eda de la Conducta Anormal (2 ed.). New York: Limusa Wiley.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Epstein, N., Schlesinger, S., &amp; Dryden, W. (1998). Cognitive-Behavioral Therapy with Families. New York, EUA: Brunner \/ Mazel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Erikson, E. H. (1968). Identity. En Youth and crisis (p\u00e1gs. 36-70). New York, EUA: Norton.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">G\u00f3mez Cobos, E. (2008). Adolescencia y familia: revisi\u00f3n de la relaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n como factores de riesgo o protecci\u00f3n. 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