{"id":38302,"date":"2016-08-08T23:57:34","date_gmt":"2016-08-08T21:57:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=38302"},"modified":"2016-08-08T23:58:54","modified_gmt":"2016-08-08T21:58:54","slug":"prevencion-neumonia-nosocomial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/prevencion-neumonia-nosocomial\/","title":{"rendered":"Recomendaciones basadas en la evidencia para la prevenci\u00f3n de neumon\u00eda nosocomial"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: left;\"><strong>Recomendaciones basadas en la evidencia para la prevenci\u00f3n de neumon\u00eda nosocomial<\/strong><\/h1>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria constituyen una causa de elevada morbi- mortalidad y son responsables de un gran impacto econ\u00f3mico y social. Aquellas que tienen lugar en el \u00e1mbito hospitalario se denominan infecciones nosocomiales y constituyen una importante complicaci\u00f3n iatrog\u00e9nica que requiere acciones de vigilancia, prevenci\u00f3n y control para garantizar la calidad asistencial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Recomendaciones basadas en la evidencia para la prevenci\u00f3n de neumon\u00eda nosocomial<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>AUTORES<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Raquel Domingo L\u00f3pez. <\/strong>Graduada en Enfermer\u00eda por la E.U.E de Teruel, Universidad de Zaragoza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Sergio Ruiz de la Hermosa Carrascosa. <\/strong>M\u00e1ster en Enfermer\u00eda Oftalmol\u00f3gica por la Universidad de Valladolid. Diplomado en Enfermer\u00eda por la Universidad de Valencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Paula Lorente del Pozo. <\/strong>M\u00e1ster en Enfermer\u00eda Oftalmol\u00f3gica por la Universidad de Valladolid. Diplomada en Enfermer\u00eda por la Universidad de Valencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ver\u00f3nica Esperanza Arjona Prieto. <\/strong>M\u00e1ster en Enfermer\u00eda Oftalmol\u00f3gica por la Universidad de Valladolid. Diplomada en Enfermer\u00eda por la Universidad de Granada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Carmen Peinado Ant\u00f3n. <\/strong>M\u00e1ster en Enfermer\u00eda Oftalmol\u00f3gica por la Universidad de Valladolid. Diplomada en Enfermer\u00eda por la Universidad de Granada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Almudena Dom\u00ednguez P\u00e9rez. <\/strong>Experto en Enfermer\u00eda en Urgencias y Emergencias por la Universidad de Madrid. Diplomada en Enfermer\u00eda por la Universidad de La Laguna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>RESUMEN<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Actualmente la prevalencia de pacientes que desarrollan infecci\u00f3n nosocomial en un hospital espa\u00f1ol es entre 5 y 6 pacientes de cada 100, una cifra aceptable, dif\u00edcil de disminuir. Pero centr\u00e1ndonos en un foco de infecci\u00f3n nosocomial en concreto, la infecci\u00f3n respiratoria, observamos que \u00e9sta ha sufrido un gran aumento respecto a 1990 y, desde 2002, es una de las infecciones relacionadas con la asistencia hospitalaria m\u00e1s frecuentes. La infecci\u00f3n respiratoria nosocomial m\u00e1s com\u00fan es la neumon\u00eda y dado que varios de sus factores de riesgo pueden ser controlados, hemos considerado oportuno realizar una revisi\u00f3n de las recomendaciones basadas en la evidencia para prevenir esta indeseable infecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las estrategias generales m\u00e1s eficaces para la prevenci\u00f3n de la neumon\u00eda nosocomial son: la formaci\u00f3n e implicaci\u00f3n del personal sanitario y la vigilancia epidemiol\u00f3gica. El lavado de manos y el uso adecuado de los m\u00e9todos de barrera son las medidas m\u00e1s \u00fatiles en la prevenci\u00f3n de la transmisi\u00f3n cruzada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen medidas m\u00e1s espec\u00edficas como la preferencia de intubaci\u00f3n orotraqueal frente a la nasotraqueal, la aspiraci\u00f3n de secreciones subgl\u00f3ticas, el mantenimiento de una presi\u00f3n adecuada del neumotaponamiento, la elevaci\u00f3n en un \u00e1ngulo de 30-45\u00ba la cabecera de la cama y la modulaci\u00f3n de la colonizaci\u00f3n orofar\u00edngea, entre muchas otras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Palabras clave: <\/strong>Infecci\u00f3n nosocomial, infecci\u00f3n respiratoria, neumon\u00eda, neumon\u00eda nosocomial, recomendaciones, prevenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>INTRODUCCI\u00d3N<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS) o tambi\u00e9n llamadas infecciones asociadas a cuidados sanitarios (IACS) son, a grandes rasgos, aquellos procesos infecciosos que un paciente contrae como consecuencia de un proceso de atenci\u00f3n sanitaria <sup>1,2<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cl\u00e1sico t\u00e9rmino \u201cinfecci\u00f3n nosocomial\u201d solo hace referencia a las infecciones adquiridas con motivo de la asistencia hospitalaria <sup>1-5<\/sup>. Sin embargo, el t\u00e9rmino \u201cinfecci\u00f3n relacionada con la asistencia sanitaria\u201d, acu\u00f1ado en la 4\u00aa Conferencia Decenal Internacional sobre Infecciones Nosocomiales y Asociadas a la Atenci\u00f3n Sanitaria, celebrada en Atlanta en el a\u00f1o 2000<sup>6<\/sup>, hace referencia a un \u00e1mbito m\u00e1s amplio, puesto que tambi\u00e9n incluye aquellas infecciones que se adquieren derivadas de la asistencia sanitaria llevada a cabo en entornos no estrictamente hospitalarios, como son los centros ambulatorios, los centros socio-sanitarios y de larga estancia, las instituciones geri\u00e1tricas e incluso los domicilios <sup>1,3,6,7<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas infecciones representan una importante causa de morbilidad, ya que agravan el malestar y el estr\u00e9s, dolor o sufrimiento y pueden deteriorar la capacidad funcional y la calidad de vida en el futuro, y de mortalidad <sup>1,3,7-9<\/sup>. Por tanto, se consideran un efecto adverso de la asistencia sanitaria<sup>1<\/sup> y constituyen un aspecto importante de abordaje en el contexto de la seguridad del paciente <sup>1,6,9<\/sup>. Adem\u00e1s, producen un aumento de los costes sanitarios, ya que prolongan la estancia en el centro sanitario y originan un mayor uso de estudios diagn\u00f3sticos y procedimientos terap\u00e9uticos (aislamiento, medicaci\u00f3n, rehabilitaci\u00f3n, etc.) <sup>1,3,7-9<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por todo este impacto, tanto econ\u00f3mico como social, las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria constituyen un problema de salud p\u00fablica<sup>3,8,9 <\/sup>y hacen necesaria la implantaci\u00f3n de sistemas de vigilancia, prevenci\u00f3n y control de dichas infecciones para poder reducirlas y, as\u00ed, conseguir mejorar la calidad asistencial <sup>1,3,6,10<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que la informaci\u00f3n obtenida por los sistemas de vigilancia sea precisa, v\u00e1lida y fiable y permita la comparaci\u00f3n tanto a lo largo del tiempo como entre diferentes instituciones sanitarias, dichos sistemas deben definir los criterios b\u00e1sicos por los que se van a regir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer y principal criterio que deben definir los sistemas de vigilancia de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria es el criterio diagn\u00f3stico de dichas infecciones. Se han propuesto diversos criterios diagn\u00f3sticos para las mismas, pero los m\u00e1s ampliamente utilizados por la comunidad cient\u00edfica son los definidos por los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) <sup>1,4,11,12<\/sup>. En su \u00faltima actualizaci\u00f3n, publicada en el a\u00f1o 2008, la agencia estadounidense define la \u201cinfecci\u00f3n relacionada con la asistencia sanitaria\u201d como:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cUna condici\u00f3n localizada o sist\u00e9mica que resulta de una reacci\u00f3n adversa a la presencia de uno o varios agentes infecciosos o su\/s toxina\/s. No debe haber evidencia de que la infecci\u00f3n estaba presente o incub\u00e1ndose en el momento de la admisi\u00f3n del paciente en el centro sanitario\u201d <sup>13<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Espa\u00f1a el sistema de vigilancia de infecciones nosocomiales m\u00e1s extendido es el EPINE (Estudio de la Prevalencia de Infecciones Nosocomiales en Espa\u00f1a) que, coordinado por la Sociedad Espa\u00f1ola de Medicina Preventiva, Salud P\u00fablica e Higiene, se lleva a cabo anualmente desde 1990 <sup>1,4,14<\/sup>, y desde 2012 est\u00e1 integrado en el Estudio Europeo de Prevalencia de Infecciones (European Point Prevalence Survey, EPPS), organizado por el European Center for Disease Prevention and Control (ECDC) <sup>14<\/sup>.<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a la larga serie de datos obtenidos por el EPINE podemos conocer la evoluci\u00f3n de la infecci\u00f3n nosocomial en Espa\u00f1a en los \u00faltimos 27 a\u00f1os: la prevalencia de pacientes con infecci\u00f3n nosocomial adquirida en el propio centro en el presente ingreso (no se incluyen las adquiridas en ingresos previos al momento de corte) ha pasado del 8,5% en el a\u00f1o 1990 al 5,6% en el 2015 <sup>14<\/sup>, lo que representa una disminuci\u00f3n del 34,12%. Pero todo no se reduce a t\u00e9rminos generales, el EPINE tambi\u00e9n nos permite conocer la evoluci\u00f3n de los focos de infecci\u00f3n nosocomial m\u00e1s frecuentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los focos o localizaciones de infecci\u00f3n nosocomial m\u00e1s frecuentes son las infecciones de tracto urinario, las infecciones respiratorias, las infecciones quir\u00fargicas y las bacteriemias. Estos cuatro tipos constituyen aproximadamente el 80% de todas las infecciones nosocomiales. El 20% restante se reparte en una extensa lista de infecciones de variadas localizaciones como son las de la piel y partes blandas (infecciones de \u00falcera por presi\u00f3n), sistema nervioso central (meningitis), aparato digestivo (infecci\u00f3n por Clostridium difficile, gastroenteritis), etc <sup>14<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La bacteriemia se ha mantenido como el cuarto foco de infecci\u00f3n nosocomial m\u00e1s frecuente en todos los a\u00f1os desde que se realiza el estudio, pero ha experimentado un importante aumento, puesto que ha pasado de constituir el 10,6% de las infecciones nosocomiales en 1990 a representar el 16,1% en 2015 <sup>14<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La infecci\u00f3n respiratoria fue la tercera infecci\u00f3n adquirida durante la hospitalizaci\u00f3n m\u00e1s frecuente durante los 6 primeros a\u00f1os del estudio, desde 1996 hasta el a\u00f1o 2000 fue la segunda m\u00e1s frecuente, en 2002 sobrepas\u00f3 a la infecci\u00f3n urinaria para convertirse en la infecci\u00f3n nosocomial m\u00e1s frecuente hasta 2008, a partir de entonces ha ido ocupando el segundo y primer puesto alternativamente y en la actualidad es la segunda m\u00e1s frecuente. Al igual que la bacteriemia, ha sufrido un sustancial aumento, puesto que en el a\u00f1o 1990 supon\u00eda el 15,4% del total de las infecciones nosocomiales y en el 2015 sub\u00eda al 20,9% <sup>14<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La infecci\u00f3n quir\u00fargica fue la segunda infecci\u00f3n nosocomial m\u00e1s frecuente desde 1990 hasta 1995, desde entonces hasta 2004 fue la tercera m\u00e1s frecuente, desde 2005 hasta el 2011 fue alternativamente el segundo y tercer tipo de infecci\u00f3n nosocomial m\u00e1s frecuente, en 2012 fue la m\u00e1s frecuente, en 2013 y 2014 fue la segunda y en la actualidad constituye la localizaci\u00f3n de infecci\u00f3n nosocomial m\u00e1s frecuente. Comparando los datos del a\u00f1o de inicio del estudio con los de la actualidad podemos observar que ha disminuido ligeramente, pasando de constituir en 1990 el 22,7% de las infecciones nosocomiales a conformar el 21,3% en 2015 <sup>14<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La infecci\u00f3n urinaria fue la presentaci\u00f3n m\u00e1s frecuente de infecci\u00f3n nosocomial desde 1990 hasta el a\u00f1o 2000, desde entonces ha ido tomando el segundo y tercer puesto de frecuencia alternativamente (excepto en 2009, que volvi\u00f3 a ser la m\u00e1s frecuente) y en la actualidad ocupa el tercer lugar. Al igual que la de la infecci\u00f3n quir\u00fargica, la infecci\u00f3n urinaria ha disminuido, pero \u00e9sta de manera mucho m\u00e1s notable, desde el 27,7% en 1990 hasta el 19,7% en 2015 <sup>14<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ya hemos nombrado anteriormente, actualmente la prevalencia de pacientes que desarrollan infecci\u00f3n nosocomial durante su ingreso en un hospital espa\u00f1ol es de 5 o 6 pacientes de cada 100. \u00c9sta es una cifra muy aceptable en el \u00e1mbito de los estudios realizados en hospitales europeos <sup>15<\/sup>.\u00a0 Pero mientras que, por un lado, la infecci\u00f3n urinaria y la quir\u00fargica han mostrado un descenso en su frecuencia y la bacteriemia, aunque ha aumentado muy notablemente, se mantiene lejos de ocupar los primeros puestos en frecuencia entre las infecciones nosocomiales, por otro lado, la infecci\u00f3n respiratoria ha sufrido un gran aumento y es desde el a\u00f1o 2002 una de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria m\u00e1s frecuentes en el \u00e1mbito hospitalario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las infecciones respiratorias se encuentran la bronquitis, la traqueobronquitis, la bronquiolitis, la traque\u00edtis, el absceso pulmonar, el empiema y la neumon\u00eda <sup>10,13<\/sup>. Esta \u00faltima es la infecci\u00f3n respiratoria intrahospitalaria m\u00e1s com\u00fan y s\u00f3lo ella representa en la actualidad aproximadamente el 13% de todas las infecciones nosocomiales <sup>14<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los microorganismos causantes de la neumon\u00eda nosocomial pueden alcanzar el tracto respiratorio inferior por los siguientes mecanismos: principalmente, por aspiraci\u00f3n de secreciones colonizadas procedentes de la orofaringe o del contenido g\u00e1strico o por inoculaci\u00f3n directa mediante equipos de diagn\u00f3stico o tratamiento contaminados y, menos frecuentemente, por v\u00eda hemat\u00f3gena a partir de focos infecciosos extrapulmonares o de la propia flora intestinal a trav\u00e9s del fen\u00f3meno de translocaci\u00f3n bacteriana (la disfunci\u00f3n de la mucosa intestinal permite el paso de bacterias de la luz intestinal al torrente sangu\u00edneo) o por contig\u00fcidad desde infecciones adyacentes a los pulmones <sup>16-20<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los principales factores de riesgo para el desarrollo de neumon\u00eda nosocomial se encuentran <sup>8,16-21<\/sup>:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Factores intr\u00ednsecos del paciente: Edad avanzada, enfermedad subyacente (EPOC, neoplasia, enfermedad neuromuscular, diabetes mellitus, insuficiencia renal e inmunodeficiencia), alteraci\u00f3n del nivel de consciencia, coma, traumatismo craneoencef\u00e1lico, malnutrici\u00f3n, etc.<\/li>\n<li>Maniobras diagn\u00f3stico-terap\u00e9uticas: Intubaci\u00f3n naso u orotraqueal, traqueostom\u00eda, sondaje nasog\u00e1strico, ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica, cirug\u00eda de cabeza, cuello, t\u00f3rax o abdomen, broncoscopia, pruebas de funci\u00f3n pulmonar, inmovilizaci\u00f3n o posici\u00f3n prolongada en dec\u00fabito supino, profilaxis antibi\u00f3tica sistem\u00e1tica, administraci\u00f3n de aerosoles mediante nebulizaci\u00f3n, antisecretores, corticoides, inmunosupresores, sedantes y\/o nutrici\u00f3n enteral, etc.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La incidencia de neumon\u00eda nosocomial es m\u00e1s elevada en los pacientes intubados conectados a ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica invasiva, pero alrededor de la mitad de los casos se produce en las \u00e1reas de hospitalizaci\u00f3n general m\u00e9dico-quir\u00fargicas y, por tanto, en pacientes no intubados<sup>16<\/sup>. De hecho, si se revisan los resultados del \u00faltimo informe EPINE, se observa que el 69,3% de las neumon\u00edas nosocomiales se producen en pacientes no intubados <sup>14<\/sup>, pero debemos tener en cuenta que el volumen de pacientes hospitalarios no intubados supera con creces el de intubados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La neumon\u00eda es adem\u00e1s la infecci\u00f3n nosocomial que se asocia a una mayor morbi-mortalidad. Seg\u00fan diversas fuentes, la mortalidad de pacientes con neumon\u00eda se sit\u00faa entre el 30 y el 50% en pacientes que reciben ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica invasiva <sup>1,17,21-24<\/sup> y en un 18% en pacientes no ventilados <sup>1<\/sup>, aunque la mortalidad atribuible es menor <sup>1,24<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las altas cifras de neumon\u00eda nosocomial y su elevada mortalidad corroboran que \u00e9sta constituye un problema de gran trascendencia, y dado que varios de sus factores de riesgo pueden ser controlados, consideramos oportuno llevar a cabo una revisi\u00f3n de las recomendaciones basadas en la evidencia para prevenir y controlar la neumon\u00eda asociada a la asistencia hospitalaria que sea de inter\u00e9s para los profesionales sanitarios en general y sirva de referencia para aquellos<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">que ejercen en centros hospitalarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>METODOLOG\u00cdA<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fuentes de informaci\u00f3n utilizadas para la realizaci\u00f3n de esta revisi\u00f3n han sido: la normativa de la neumon\u00eda nosocomial de la Sociedad Espa\u00f1ola de Neumolog\u00eda y Cirug\u00eda Tor\u00e1cica <sup>19<\/sup>, el protocolo del proyecto Neumon\u00eda Zero del Ministerio de Sanidad, Pol\u00edtica Social e Igualdad de Espa\u00f1a <sup>25<\/sup>, la gu\u00eda de prevenci\u00f3n de la neumon\u00eda asociada a los cuidados sanitarios de los Centros de Control y Prevenci\u00f3n de Enfermedades y el Comit\u00e9 de Asesoramiento de Pr\u00e1cticas de Cuidado de la Salud en el Control de Infecciones de Am\u00e9rica <sup>20<\/sup>, la gu\u00eda de manejo de los adultos con neumon\u00eda asociada a los cuidados sanitarios, adquirida en el hospital y asociada a la ventilaci\u00f3n de la Sociedad Tor\u00e1cica Americana <sup>26<\/sup> y la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Am\u00e9rica y la gu\u00eda de prevenci\u00f3n de la neumon\u00eda asociada a la ventilaci\u00f3n del Grupo Canadiense de Ensayos Cl\u00ednicos en Cuidados Cr\u00edticos y la Sociedad Canadiense de Cuidados Cr\u00edticos <sup>27<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfCu\u00e1les son las mejores estrategias para la prevenci\u00f3n de neumon\u00eda nosocomial?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mejores medidas generales de prevenci\u00f3n de la neumon\u00eda nosocomial son la formaci\u00f3n e implicaci\u00f3n del personal sanitario en la prevenci\u00f3n de la infecci\u00f3n, el uso de la vigilancia epidemiol\u00f3gica de la infecci\u00f3n, la correcta higiene de manos y la monitorizaci\u00f3n y eliminaci\u00f3n temprana de dispositivos invasivos <sup>20,26-28<\/sup>. Las medidas espec\u00edficas para la prevenci\u00f3n de neumon\u00eda nosocomial se dirigen hacia los factores de riesgo modificables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La intubaci\u00f3n y ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica invasiva aumentan el riesgo de neumon\u00eda nosocomial y deben evitarse siempre que sea posible <sup>26,27<\/sup>. La ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica no invasiva con presi\u00f3n positiva reduce el riesgo y la mortalidad de neumon\u00eda nosocomial, por lo que se recomienda utilizar siempre que sea posible como alternativa en pacientes seleccionados <sup>18-20,27<\/sup>. En caso de que la intubaci\u00f3n sea necesaria, ser\u00e1 preferible la v\u00eda orotraqueal (siempre que no exista contraindicaci\u00f3n) a la nasotraqueal, ya que esta \u00faltima aumenta el riesgo de sinusitis nosocomial y, por tanto, el riesgo de neumon\u00eda por aspiraci\u00f3n de secreciones infectadas procedentes de los senos nasales hacia el tracto respiratorio inferior <sup>18,20,26-28<\/sup>. Tambi\u00e9n se recomiendan estrategias para reducir la duraci\u00f3n de la intubaci\u00f3n y la ventilaci\u00f3n asistida <sup>26,27<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La acumulaci\u00f3n de secreciones orofar\u00edngeas colonizadas por encima del bal\u00f3n de neumotaponamiento del tubo endotraqueal contribuye al riesgo de aspiraci\u00f3n. La eliminaci\u00f3n de estas secreciones mediante drenaje subgl\u00f3tico continuo o intermitente reduce el riesgo de aspiraci\u00f3n y, con ello, la neumon\u00eda nosocomial de aparici\u00f3n temprana <sup>18-20,26<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se recomienda el mantenimiento de la presi\u00f3n del bal\u00f3n de neumotaponamiento del tubo endotraqueal entre 20 y 30 cmH<sub>2<\/sub>O, ya que por debajo de 20cmH<sub>2<\/sub>O se puede producir la fuga de aire al exterior y la aspiraci\u00f3n de secreciones y por encima de 30 cmH<sub>2<\/sub>O puede comprometer la perfusi\u00f3n de la mucosa traqueal <sup>18,20,26-28<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la frecuencia de los cambios de las tubuladuras del respirador, podr\u00eda pensarse que los cambios frecuentes de las tubuladuras deber\u00edan disminuir el riesgo de colonizaci\u00f3n bacteriana, pero un gran n\u00famero de ensayos han demostrado que la frecuencia de cambio de los circuitos de ventilaci\u00f3n no afecta a la incidencia de neumon\u00eda nosocomial <sup>18,26-28<\/sup>, por ello, se recomienda que no deben de cambiarse m\u00e1s de una vez por semana, excepto si funcionan mal o est\u00e1n visualmente sucios<sup>19,20,25<\/sup>. El cambio rutinario de humidificadores intercambiadores de calor y humedad tambi\u00e9n se desaconseja, recomend\u00e1ndose que la frecuencia de su cambio no debe ser menor a cada 48 horas, salvo mal funcionamiento o suciedad visible <sup>20,25<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La posici\u00f3n semiincorporada disminuye el reflujo y el riesgo de aspiraci\u00f3n en comparaci\u00f3n con el dec\u00fabito supino, sobre todo en pacientes que reciben nutrici\u00f3n enteral, por lo que se recomienda mantener el cabecero de la cama en un \u00e1ngulo de 30-45\u00ba en aquellos pacientes con alto riesgo de neumon\u00eda por aspiraci\u00f3n, salvo contraindicaci\u00f3n m\u00e9dica <sup>18-20,26-28<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En pacientes adultos que se van a someter a cirug\u00eda cardiaca se recomienda el uso de clorhexidina como antis\u00e9ptico oral durante el periodo perioperatorio <sup>20,26,27<\/sup>. No se puede hacer una recomendaci\u00f3n para el uso rutinario de un enjuague de clorhexidina oral durante el perioperatorio en todos los pacientes para prevenir la colonizaci\u00f3n orofar\u00edngea <sup>20<\/sup>. Tambi\u00e9n se recomienda la higiene oral con clorhexidina, previa comprobaci\u00f3n de la presi\u00f3n de neumotaponamiento, para reducir el riesgo de colonizaci\u00f3n de la orofaringe en pacientes intubados <sup>25<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Numerosos ensayos han reportado una reducci\u00f3n significativa del riesgo de neumon\u00eda nosocomial asociada a la ventilaci\u00f3n con la descontaminaci\u00f3n selectiva del tubo digestivo mediante el uso de antibi\u00f3ticos t\u00f3picos solamente o antibi\u00f3ticos t\u00f3picos e intravenosos, pero no se recomienda su uso de manera rutinaria, dado su elevado coste, el riesgo de aparici\u00f3n de resistencias a antibi\u00f3ticos y la ausencia de un claro efecto sobre la mortalidad <sup>18-20,26-28<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La administraci\u00f3n profil\u00e1ctica de antibi\u00f3ticos sist\u00e9micos durante 24-48 horas tras una intubaci\u00f3n de emergencia ha demostrado que previene la neumon\u00eda nosocomial asociada a la ventilaci\u00f3n en pacientes con traumatismo craneal cerrado <sup>26,27<\/sup>, pero no se recomienda la administraci\u00f3n rutinaria de antibi\u00f3ticos sist\u00e9micos en pacientes en estado cr\u00edtico y\/o que reciben ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica <sup>20,26-28<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los cuidados de pacientes con traqueotom\u00eda, se recomienda realizar la traqueostom\u00eda en condiciones est\u00e9riles y realizar su cuidado utilizando una t\u00e9cnica as\u00e9ptica e instrumental y equipo est\u00e9ril <sup>20,29<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la prevenci\u00f3n de la neumon\u00eda postoperatoria se recomienda instruir en el periodo perioperatorio a los pacientes que van a ser operados, especialmente a aquellos con alto riesgo de desarrollar neumon\u00eda, para que realicen inspiraciones profundas, tosan con frecuencia, se muevan en la cama y caminen lo antes posible (siempre que no exista contraindicaci\u00f3n) en el postoperatorio<sup>20,29<\/sup>. Tambi\u00e9n se recomienda utilizar la espirometr\u00eda incentivada en el postoperatorio de pacientes con alto riesgo de desarrollo de neumon\u00eda <sup>20,29<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>ACTIVIDADES RECOMENDADAS PARA LA PREVENCI\u00d3N DE NEUMON\u00cdA NOSOCOMIAL<\/u><\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong> Formaci\u00f3n e implicaci\u00f3n del personal en la prevenci\u00f3n de la infecci\u00f3n.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Formar a los trabajadores sanitarios respecto a la epidemiolog\u00eda de la neumon\u00eda asociada a la asistencia sanitaria y los procedimientos de control de la infecci\u00f3n para su prevenci\u00f3n.<\/li>\n<li>Involucrar a los trabajadores en la ejecuci\u00f3n de las intervenciones para prevenir la neumon\u00eda asociada a la asistencia hospitalaria mediante el uso de herramientas y t\u00e9cnicas de mejora de rendimiento.<\/li>\n<\/ul>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li><strong>Vigilancia epidemiol\u00f3gica de la infecci\u00f3n.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Identificar los niveles end\u00e9micos de neumon\u00eda nosocomial, los microorganismos causales y su susceptibilidad y resistencia antibi\u00f3tica.<\/li>\n<li>Describir los factores de riesgo implicados en la aparici\u00f3n de neumon\u00eda nosocomial.<\/li>\n<li>En ausencia de objetivos cl\u00ednicos espec\u00edficos, epidemiol\u00f3gicos o de control de neumon\u00eda nosocomial, no realizar cultivos de vigilancia sistem\u00e1ticos a equipos utilizados para terapia respiratoria, pruebas de funci\u00f3n pulmonar o anestesia inhalatoria.<\/li>\n<\/ul>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li><strong> Prevenci\u00f3n de la transmisi\u00f3n de microorganismos pat\u00f3genos de persona a persona.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><u>Higiene de manos<\/u>:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Lavarse las manos con agua y jab\u00f3n si las manos est\u00e1n visiblemente sucias o contaminadas con sangre o fluidos corporales, o con soluci\u00f3n de base alcoh\u00f3lica sin agua si las manos no est\u00e1n visiblemente sucias despu\u00e9s del contacto con membranas mucosas, secreciones respiratorias u objetos contaminados con secreciones respiratorias, aunque se lleven guantes.<\/li>\n<li>Debe realizarse antes y despu\u00e9s del contacto con un paciente portador de tubo endotraqueal, traqueostom\u00eda o cualquier dispositivo en contacto con la v\u00eda a\u00e9rea, y antes y despu\u00e9s del contacto con cualquier dispositivo respiratorio que est\u00e1 siendo usado por un paciente, aunque se lleven guantes.<\/li>\n<\/ul>\n<p><u>Uso de guantes<\/u>:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Usar guantes tras el lavado adecuado de manos en el manejo de las secreciones respiratorias u objetos contaminados con las secreciones respiratorias de cualquier paciente.<\/li>\n<li>Cambiarse los guantes y lavarse las manos como se describe en el apartado anterior entre contactos con diferentes pacientes, despu\u00e9s del manejo de secreciones respiratorias o de objetos contaminados con secreciones respiratorias y antes del contacto con otro paciente, objeto o superficie del entorno, y entre contactos con una zona contaminada y el tracto respiratorio o los dispositivos respiratorios del mismo paciente.<\/li>\n<\/ul>\n<p><u>Uso de mascarilla<\/u>:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Usar mascarilla en el contacto con pacientes con infecciones de v\u00edas respiratorias altas. Esta precauci\u00f3n se extremar\u00e1 en el caso de microorganismos multirresistentes, como el Staphylococcus Aureus resistente a la meticilina.<\/li>\n<\/ul>\n<p><u>Uso de bata<\/u>:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Cuando se anticipa ensuciarse con las secreciones de un paciente, usar una bata y cambiarla despu\u00e9s de que ocurra y antes de atender a otro paciente.<\/li>\n<\/ul>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"4\">\n<li><strong> Prevenci\u00f3n de neumon\u00eda en la intubaci\u00f3n y ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>La intubaci\u00f3n y ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica se deben evitar, siempre que sea posible.<\/li>\n<li>Usar ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica no invasiva con presi\u00f3n positiva en vez de realizar una intubaci\u00f3n, siempre que sea factible y no est\u00e9 contraindicado m\u00e9dicamente, en pacientes con exacerbaci\u00f3n aguda de EPOC, insuficiencia respiratoria hipox\u00e9mica e inmunodeprimidos con insuficiencia respiratoria e infiltrados pulmonares.<\/li>\n<li>En caso de ser necesaria la intubaci\u00f3n, realizar una intubaci\u00f3n orotraqueal en lugar de nasotraqueal, a menos que exista contraindicaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Si es posible, utilizar un tubo endotraqueal con luz dorsal por encima del bal\u00f3n de neumotaponamiento para permitir el drenaje (por aspiraci\u00f3n continua o intermitente) de las secreciones traqueales que se acumulan en el \u00e1rea subgl\u00f3tica.<\/li>\n<li>Mantener la presi\u00f3n del bal\u00f3n de neumotaponamiento del tubo endotraqueal entre 20 y 30 cmH<sub>2<\/sub>O, con el fin de impedir la fuga de aire al exterior y el paso de secreciones subgl\u00f3ticas a la v\u00eda a\u00e9rea inferior sin comprometer la perfusi\u00f3n de la mucosa traqueal.<\/li>\n<li>En la medida de lo posible, evitar las reintubaciones y las extubaciones accidentales.<\/li>\n<li>Antes de desinflar el bal\u00f3n del tubo endotraqueal para proceder a la movilizaci\u00f3n o retirada del tubo, aspirar las secreciones que se acumulan por encima del bal\u00f3n.<\/li>\n<li>Realizar la higiene bucal del paciente intubado utilizando clorhexidina al 0,12-0,2% cada 8 horas, previa comprobaci\u00f3n de la presi\u00f3n del bal\u00f3n de neumotaponamiento.<\/li>\n<\/ul>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"5\">\n<li><strong> Mantenimiento de equipos y dispositivos respiratorios. <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><u>Circuitos del respirador<\/u>:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Eliminar peri\u00f3dicamente cualquier condensaci\u00f3n que se acumule en las tubuladuras del respirador, teniendo la precauci\u00f3n de que la condensaci\u00f3n no fluya hacia el paciente, sobre todo cuando la cama se eleva o se gira al paciente.<\/li>\n<li>No esterilizar o desinfectar rutinariamente la maquinaria interna de los respiradores mec\u00e1nicos.<\/li>\n<li>No cambiar rutinariamente las tubuladuras del respirador m\u00e1s de una vez por semana, excepto si est\u00e1n visiblemente sucias o contaminadas con secreciones purulentas, v\u00f3mito o sangre o se encuentran en mal funcionamiento.<\/li>\n<li>No cambiar rutinariamente los humificadores intercambiadores de calor y humedad del respirador m\u00e1s de una vez cada 48 horas, excepto si est\u00e1n visiblemente sucios o contaminados o se encuentran en mal funcionamiento.<\/li>\n<\/ul>\n<p><u>Humidificadores de ox\u00edgeno<\/u>:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Utilizar siempre frascos humidificadores desechables, de forma individualizada y exclusiva para cada paciente, cambi\u00e1ndolo por otro nuevo una vez finalizado su uso.<\/li>\n<li>Cambiar el tubo del humidificador, incluidas las c\u00e1nulas nasales o la mascarilla, que est\u00e1 en uso en un paciente cuando funciona mal o est\u00e1 visiblemente sucio.<\/li>\n<li>Cambiar la conexi\u00f3n del frasco humidificador al caudal\u00edmetro de ox\u00edgeno entre pacientes. No es necesario desecharla conexi\u00f3n en cada cambio del frasco humidificador con el mismo paciente.<\/li>\n<\/ul>\n<p><u>Nebulizadores<\/u>:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Desechar entre pacientes los nebulizadores, incluyendo mascarillas y pipas.<\/li>\n<li>Entre tratamientos en el mismo paciente: limpiar, desinfectar, enjuagar con agua est\u00e9ril y dejar secar al aire el nebulizador.<\/li>\n<li>Usar para la nebulizaci\u00f3n \u00fanicamente fluidos est\u00e9riles y dispensar el fluido en el nebulizador de forma as\u00e9ptica.<\/li>\n<li>Utilizar, siempre que sea posible, medicamentos en aerosol en viales monodosis. Si se utilizan frascos de medicaci\u00f3n de m\u00faltiples dosis, manipular, dispensar y almacenar los frascos de acuerdo con las instrucciones del fabricante y de forma as\u00e9ptica.<\/li>\n<\/ul>\n<p><u>Bolsas de reanimaci\u00f3n<\/u>:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Entre usos en diferentes pacientes, esterilizar o someter a desinfecci\u00f3n de alto nivel las bolsas de reanimaci\u00f3n de accionamiento manual reutilizables.<\/li>\n<\/ul>\n<p><u>Equipos de anestesia<\/u>:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>No esterilizar o desinfectar de manera rutinaria la maquinaria interna del equipo de anestesia inhalatoria.<\/li>\n<li>Entre usos en diferentes pacientes: limpiar los componentes reutilizables del equipo de anestesia y despu\u00e9s esterilizarlos o desinfectarlos de acuerdo con las instrucciones de los fabricantes.<\/li>\n<\/ul>\n<p><u>Equipo de pruebas de funci\u00f3n pulmonar<\/u>:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>No esterilizar o desinfectar rutinariamente la maquinaria interna de los equipos de estudio de funci\u00f3n pulmonar entre usos de diferentes pacientes.<\/li>\n<li>Utilizar las boquillas, pinzas nasales y otras partes de los equipos que entran en contacto con las mucosas<\/li>\n<\/ul>\n<p><!--nextpage-->del paciente preferentemente desechables. En caso de que alguna de estas piezas sea reutilizable, someterla a limpieza y posterior desinfecci\u00f3n de alto nivel o esterilizaci\u00f3n entre pacientes.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"6\">\n<li><strong> Prevenci\u00f3n de la aspiraci\u00f3n en pacientes con alto riesgo de aspiraci\u00f3n del contenido g\u00e1strico. <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Elevar el cabecero de la cama a un \u00e1ngulo de 30-45\u00ba en los pacientes con alto riesgo de neumon\u00eda por aspiraci\u00f3n (con bajo nivel de consciencia, ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica, nutrici\u00f3n enteral, etc.) si no existe contraindicaci\u00f3n m\u00e9dica.<\/li>\n<\/ul>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"7\">\n<li><strong> Prevenci\u00f3n de la aspiraci\u00f3n asociada a nutrici\u00f3n enteral.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Verificar rutinariamente la colocaci\u00f3n apropiada de la sonda de alimentaci\u00f3n enteral.<\/li>\n<li>Mantener el cabecero de la cama de los pacientes que reciben alimentaci\u00f3n enteral en un \u00e1ngulo de 30-45\u00ba, salvo contraindicaci\u00f3n m\u00e9dica.<\/li>\n<li>Comprobar el residuo g\u00e1strico para ajustar el ritmo y volumen de la ingesta.<\/li>\n<li>Siempre que el paciente tosa bruscamente, vomite o se observe desplazamiento de la sonda, suspender la alimentaci\u00f3n y comprobar la posici\u00f3n de la sonda.<\/li>\n<li>Interrumpir la nutrici\u00f3n enteral y retirar la sonda tan pronto como desaparezcan las indicaciones para su uso.<\/li>\n<\/ul>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"8\">\n<li><strong> Modulaci\u00f3n de la colonizaci\u00f3n de la orofaringe.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Utilizar un enjuague oral con clorhexidina durante el periodo perioperatorio en pacientes adultos que se van a someter a cirug\u00eda cardiaca.<\/li>\n<li>No se puede hacer una recomendaci\u00f3n para el uso rutinario de un enjuague de clorhexidina oral para la prevenci\u00f3n de neumon\u00eda nosocomial en todo postoperatorio o en pacientes en estado cr\u00edtico u otros pacientes con alto riesgo de neumon\u00eda.<\/li>\n<\/ul>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"9\">\n<li><strong> Modulaci\u00f3n de la colonizaci\u00f3n g\u00e1strica.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>No se puede hacer una recomendaci\u00f3n para la descontaminaci\u00f3n digestiva selectiva rutinaria a todos los pacientes en estado cr\u00edtico o con asistencia respiratoria mec\u00e1nica.<\/li>\n<\/ul>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"10\">\n<li><strong> Profilaxis antimicrobiana sist\u00e9mica.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>No se puede hacer una recomendaci\u00f3n para la administraci\u00f3n profil\u00e1ctica rutinaria de antibi\u00f3ticos sist\u00e9micos rutinaria en pacientes en estado cr\u00edtico y\/o que reciben ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica.<\/li>\n<\/ul>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"11\">\n<li><strong> Cuidados del paciente con traqueostom\u00eda.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Realizar la traqueostom\u00eda en condiciones est\u00e9riles, preferentemente en el quir\u00f3fano.<\/li>\n<li>Curar la herida quir\u00fargica y cambiar la c\u00e1nula utilizando una t\u00e9cnica as\u00e9ptica e instrumental y equipo est\u00e9ril.<\/li>\n<\/ul>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"12\">\n<li><strong> Prevenci\u00f3n de neumon\u00eda postoperatoria. <\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p><u>En el perioperatorio<\/u>:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Instruir a los pacientes que van a ser operados, especialmente a aquellos con alto riesgo de desarrollar neumon\u00eda, para que realicen inspiraciones profundas, tosan con frecuencia, se muevan en la cama y caminen lo antes posible (siempre que no exista contraindicaci\u00f3n) en el postoperatorio.<\/li>\n<li>Los pacientes de alto riesgo incluyen aquellos:<\/li>\n<li>Que van a recibir anestesia general.<\/li>\n<li>Que van a ser sometidos a cirug\u00eda abdominal, tor\u00e1cica o de cabeza y cuello y cirug\u00eda urgente.<\/li>\n<li>Que tienen m\u00e1s de 60 a\u00f1os.<\/li>\n<li>Que son funcionalmente dependientes.<\/li>\n<li>Que hayan sufrido una p\u00e9rdida de peso mayor del 10%.<\/li>\n<li>Con enfermedad cr\u00f3nica en tratamiento con corticoides.<\/li>\n<li>Con EPOC.<\/li>\n<li>Que tienen antecedentes recientes de consumo de alcohol y\/o tabaco.<\/li>\n<li>Con historia de accidentes cerebrovasculares agudos y d\u00e9ficits neurol\u00f3gicos residuales.<\/li>\n<li>Instruir y entrenar a los pacientes de alto riesgo en el manejo del inspir\u00f3metro incentivado.<\/li>\n<\/ul>\n<p><u>En el postoperatorio<\/u>:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Alentar a todos los pacientes operados a que inspiren profundamente, tosan con frecuencia, se muevan en la cama y caminen lo antes posible, si no existe contraindicaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Animar en el uso del inspir\u00f3metro incentivado a los pacientes con alto riesgo de desarrollar neumon\u00eda.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>CONCLUSIONES<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La prevenci\u00f3n de la neumon\u00eda nosocomial debe basarse en la formaci\u00f3n e implicaci\u00f3n del personal sanitario en el desarrollo de las intervenciones de mayor evidencia y en la implantaci\u00f3n de programas de vigilancia epidemiol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lavado de manos y el uso adecuado de los m\u00e9todos de barrera (guantes, mascarilla y bata) se muestran muy \u00fatiles en la transmisi\u00f3n cruzada de microorganismos, un componente iatrog\u00e9nico de gran importancia, pues condiciona el desarrollo de un alto porcentaje de infecciones nosocomiales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los pacientes intubados que reciben ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica existen una serie de medidas preventivas respaldadas por la evidencia cient\u00edfica como son: la intubaci\u00f3n orotraqueal en vez de la nasotraqueal, el uso de tubos endotraqueales dotados de una luz de drenaje subgl\u00f3tico, el mantenimiento de la presi\u00f3n del neumotaponamiento entre 20 y 30cmH<sub>2<\/sub>O, el lavado de la cavidad oral con clorhexidina y evitar los cambios rutinarios de los circuitos del respirador, entre otras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los pacientes que reciben nutrici\u00f3n enteral, conectados a ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica o no, resulta \u00fatil, por ejemplo, la verificaci\u00f3n rutinaria de la colocaci\u00f3n adecuada de la sonda de alimentaci\u00f3n y el mantenimiento del cabecero de la cama del paciente en un \u00e1ngulo de 30-45\u00ba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para reducir el riesgo de neumon\u00eda postoperatoria es recomendable la instrucci\u00f3n en el perioperatorio a los pacientes que van a ser operados para que inspiren profundamente, tosan con frecuencia, se muevan de la cama y caminen lo antes posible en el postoperatorio y el entrenamiento perioperatorio de los pacientes de alto riesgo en el manejo del inspir\u00f3metro incentivado para su uso en el postoperatorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se necesita m\u00e1s investigaci\u00f3n en el campo de la modulaci\u00f3n de la colonizaci\u00f3n orofar\u00edngea, puesto que los resultados sobre el beneficio del uso de la clorhexidina oral en el periodo perioperatorio en pacientes adultos que se van a someter a cirug\u00eda cardiaca son claros, pero el beneficio en poblaciones de pacientes quir\u00fargicos no cardiacos es incierto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n es necesaria mayor investigaci\u00f3n sobre la descontaminaci\u00f3n digestiva selectiva, ya que los resultados existentes de ensayos cl\u00ednicos sobre el uso profil\u00e1ctico de antibi\u00f3ticos para modular la flora gastrointestinal son controvertidos en cuanto a la aparici\u00f3n de resistencias bacterianas y el riesgo de sobreinfecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El papel de la terapia antimicrobiana sist\u00e9mica tampoco est\u00e1 claro en el terreno de la prevenci\u00f3n de neumon\u00eda nosocomial, ya que estudios han demostrado que, aunque disminuye el riesgo de colonizaci\u00f3n traqueobronquial temprana y la consecuente neumon\u00eda de aparici\u00f3n temprana, aumenta el riesgo de colonizaci\u00f3n m\u00e1s tard\u00eda por pat\u00f3genos m\u00e1s<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">dif\u00edciles de tratar y favorece la posterior presentaci\u00f3n de neumon\u00eda tard\u00eda. De manera que la profilaxis con antibi\u00f3ticos sist\u00e9micos en pacientes con alto riesgo de desarrollar neumon\u00eda, constituye otro tema de abordaje en la investigaci\u00f3n sobre la prevenci\u00f3n de la neumon\u00eda nosocomial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Fari\u00f1as C, Teira R, Rodr\u00edguez P. Infecci\u00f3n relacionada con la asistencia sanitaria (infecci\u00f3n nosocomial). Medicine. 2014; 11 (57): 3364-73.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. McKibben L, Horan T, Tokars JI, Fowler G, Cardo DM, Pearson ML et al. Guidance on public reporting of healthcare-associated infections: recommendations of the Healthcare Infection Control Practices Advisory Committee. Am J Infect Control. 2005 May; 33 (4): 217-226.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Pujol M, Lim\u00f3n E. Epidemiolog\u00eda general de las infecciones nosocomiales. Sistemas y programas de vigilancia. EnfermInfeccMicrobiolClin. 2013; 31 (2): 108-113.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Almirante B, Ferrer C. Infecciones nosocomiales. Medicine. 2006; 9 (49): 3204-10.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Revelas A. Healthcare-associated infections: a public health problema. NigerMed J. 2012 Apr-Jun; 53 (2): 59-64.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Horcajada JP, Padilla B. Endemia y epidemia. Investigaci\u00f3n de un brote epid\u00e9mico nosocomial. EnfermInfeccMicrobiolClin. 2013; 31 (3): 181-816<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. Olaechea PM, Insausti J, Blanco A, Luque P. Epidemiolog\u00eda e impacto de las infecciones nosocomiales. Med Intensiva. 2010; 34 (4): 256-267.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS). Prevenci\u00f3n de las infecciones nosocomiales: gu\u00eda pr\u00e1ctica. 2\u00aa ed. Malta: OMS; 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. Ministerio de Sanidad y Consumo. 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Sopena N, Sabri\u00e0 M. Neumon\u00eda nosocomial en el enfermo no intubado. EnfermInfeccMicrobiolClin. 2005; 23 (3): 24-29.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">17. D\u00edaz E, Mart\u00edn-Loeches I, Vall\u00e9s J. Neumon\u00eda nosocomial. EnfermInfeccMicrobiolClin. 2013; 31 (10): 692-698.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">18. Mart\u00ednez A, Ag\u00fcero R, Mora VM, Ciorba C, Espinoza JA. Neumon\u00edas nosocomiales. Medicine. 2014; 11 (66): 3919-24.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">19. Blanquer J, Aspa J, Anzueto A, Ferrer M, Gallego M, Rajas O et al. Normativa SEPAR: neumon\u00eda nosocomial. Arch bronconeumol. 2011; 47 (10): 510-520.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">20. Tablan OC, Anderson LJ, Besser R, Bridges C, Hajjeh R. Guidelines for preventing health-care-associated pneumonia, 2003. Recommendations of CDC and the Healthcare Infection Control Pratices Advisory Committee.MMWR Recomm Rep. 2004; 53 (RR03): 1-36.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">21. Elorza J, Ania N, \u00c1greda M, Del Barrio M, Margall MA, Asiain MC. Valoraci\u00f3n de los cuidados de Enfermer\u00eda en la prevenci\u00f3n de la neumon\u00eda asociada a ventilaci\u00f3n mec\u00e1nica. EnfermIntensiva. 2011; 22 (1): 22-30.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">22. Muscedere JG, Day A, Heyland DK. Mortality, attributable mortality, and clinical events as end points for clinical trials of ventilator-associated pneumonia and hospital-acquired pneumonia. CID. 2010; 51 (1): S120-S125.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">23. Chastre J, Fagon JY. Ventilator-associated pneumonia. Am J RespirCrit Care Med. 2002 Apr 1; 165 (7): 867-903. Review. PubMed PMID: 11934711.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">24. Lynch JP. 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Madrid; 2007.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recomendaciones basadas en la evidencia para la prevenci\u00f3n de neumon\u00eda nosocomial Las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria constituyen una causa de elevada morbi- mortalidad y son responsables de un gran impacto econ\u00f3mico y social. 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