{"id":40692,"date":"2017-01-08T13:29:52","date_gmt":"2017-01-08T12:29:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=40692"},"modified":"2017-01-08T13:29:52","modified_gmt":"2017-01-08T12:29:52","slug":"trastornos-conducta-alimentaria-adolescentes-bachillerato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/trastornos-conducta-alimentaria-adolescentes-bachillerato\/","title":{"rendered":"Trastornos de conducta alimentaria en los adolescentes de bachillerato"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Trastornos de conducta alimentaria en los adolescentes de bachillerato<\/strong><\/h2>\n<p>Los trastornos de conducta alimentaria son considerados como \u201calteraciones persistentes en la alimentaci\u00f3n o en el comportamiento relacionado con la alimentaci\u00f3n que lleva a una alteraci\u00f3n en el consumo o en la absorci\u00f3n de los alimentos y que causa un deterioro significativo de la salud f\u00edsica o del funcionamiento psicosocial.\u201d(Asociaci\u00f3n Americana Psicolog\u00eda, 2014).<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>Trastornos de conducta alimentaria en los adolescentes de bachillerato<\/strong><\/p>\n<p>Carlos-Eri I\u00f1iguez-Ordo\u00f1ez <sup>1<\/sup>, Luis-Eduardo Muriilo-Aguirre <sup>2<\/sup>, Jos\u00e9-Eduardo Gonz\u00e1lez-Estrella <sup>3<\/sup><\/p>\n<ol>\n<li>M\u00e9dico General, R3 de Medicina Familiar y Comunitaria del \u00c1rea de la Salud Humana, Universidad Nacional de Loja-Ecuador<\/li>\n<li>Especialista en Medicina Familiar, Docente de la especializaci\u00f3n de Medicina Familiar y Comunitaria.<\/li>\n<li>Asesor metodol\u00f3gico del Posgrado de Medicina Familiar y Comunitaria de la Universidad Nacional de Familiar.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>RESUMEN.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Objetivo: <\/strong>Identificar el riesgo para trastornos de conducta alimentaria (TCA) y su relaci\u00f3n con la funcionalidad familiar en los adolescentes de bachillerato de la Zona 7.<\/p>\n<p><strong>Dise\u00f1o del estudio: <\/strong>Estudio descriptivo, anal\u00edtico, transversal.<\/p>\n<p><strong>Emplazamiento: <\/strong>Adolescentes de bachillerato de la Zona 7 (Loja, El Oro y Zamora Chinchipe). Ecuador, 2016.<\/p>\n<p><strong>Participantes: <\/strong>960 estudiantes de 15 a 19 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p><strong>Mediciones principales<\/strong>: Mediante muestreo aleatorizado se seleccionaron a 960 participantes, a los cuales se les aplic\u00f3 el test de Actitudes alimentarias-26 (EAT-26), y el test de funcionalidad familiar (FFSIL). Adem\u00e1s tambi\u00e9n se recogieron variables sociodemogr\u00e1ficas.<\/p>\n<p><strong>Resultados: <\/strong>Se encontr\u00f3 una prevalencia general de 25,3% (IC 22,7-28,2) de riesgo para trastornos de conducta alimentaria (TCA), con una media de edad de 17 a\u00f1os, una prevalencia mayor a los 19 a\u00f1os de edad con 30,3% (IC 20,5-42,3), siendo estad\u00edsticamente significativo mayor en las mujeres 29,9% (IC 25,9-34,2), con condici\u00f3n de vida alta de 29,4% (IC 25,6-33,6), y de familias funcionales 34,2% (IC 28,4-40,4); al an\u00e1lisis con tablas de contingencia no hay significancia estad\u00edstica (P &gt; 0,05) entre riesgo de trastornos de conducta alimentaria (TCA) y Funcionalidad familiar.<\/p>\n<p><strong>Conclusiones: <\/strong>Al no existir relaci\u00f3n estad\u00edstica entre Trastornos Alimentarios y la Funcionalidad Familiar, se deben buscar en futuras investigaciones otros factores familiares que puedan explicar o influir el riesgo para presentar trastornos de conducta alimentaria (TCA).<\/p>\n<p><strong>PALABRAS CLAVE:<\/strong> trastornos alimentarios, adolescencia, familia, bulimia, anorexia.<\/p>\n<p><strong>INTRODUCCI\u00d3N.<\/strong><\/p>\n<p>En general, se han estimado que la prevalencia entre las j\u00f3venes de AN oscila entre 0.4% y 1% y de Bulimia Nervosa (BN) entre 1-2% y 4,2%. Los trastornos de conducta alimentaria (TCA) m\u00e1s frecuentes son los no especificados (TANE), que alcanzan una prevalencia de hasta 14%, y cabe recalcar que a pesar de ser los m\u00e1s comunes, son los trastornos de conducta alimentaria (TCA) menos estudiados. (Gaete et al., 2012) (Asociaci\u00f3n Americana Psicolog\u00eda, 2014) (Behar, 2008).<\/p>\n<p>En cuanto al sexo, los trastornos de conducta alimentaria (TCA) son m\u00e1s com\u00fan entre las mujeres; los varones se ven afectados en una proporci\u00f3n de 1:10. (Lopez, Carolina &amp; Theasure, 2011). La prevalencia en hombres de anorexia nerviosa es de 0,3% y 0,5% de bulimia nerviosa. (Hudson, Hiripi, Jr, &amp; Kessler, 2007) (Greenberg &amp; Schoen, 2008). La prevalencia a doce meses del trastorno de atracones en las mujeres o los hombres adultos (igual o mayores de 18 a\u00f1os) en Estados Unidos es de 1,6 y 0,8, respectivamente. (Asociaci\u00f3n Americana Psicolog\u00eda, 2014).<\/p>\n<p>La edad promedio que se presentan en los adolescentes estos trastornos para anorexia oscila entre los 12 a 20 a\u00f1os incluso hasta los 25 a\u00f1os de edad. (Benjet, M\u00e9ndez, Borges, &amp; Medina-mora, 2012)(Gaete, Lopez, &amp; Matamala, 2012) (Fandi\u00f1o &amp; Giraldo, 2007)(Asociaci\u00f3n Americana Psicolog\u00eda, 2014), mientras que para bulimia nerviosa se encuentra entre 12 a 40 a\u00f1os, es decir entre la adolescencia y la etapa del joven adulto. (Santoncini &amp; Romo, 2010) (Asociaci\u00f3n Americana Psicolog\u00eda, 2014). Aunque actualmente las patolog\u00edas alimentarias tienen mayor incidencia en la adolescencia, la edad de comienzo es cada vez m\u00e1s temprana. (Gaete et al., 2012).<\/p>\n<p>De acuerdo a las Clasificaciones Internacionales de Trastornos de Salud Mental, existen tres grandes categor\u00edas de TCA: Anorexia Nervosa (AN), Bulimia Nervosa (BN) y trastornos de conducta alimentaria (TCA) no especificados (TANE\/TCANE) o at\u00edpicos. Adem\u00e1s existen otros trastornos menos comunes como trastorno por atrac\u00f3n, rumiaci\u00f3n, etc. que por ser menos frecuentes no dejan de ser importantes. (OMS\/OPS CIE 10, 2003) (Asociaci\u00f3n Americana Psicolog\u00eda, 2014). Las diferencias entre estas categor\u00edas se basan en el grado de alteraci\u00f3n del peso normal, las conductas de alimentaci\u00f3n y las medidas adoptadas por los individuos para controlar el peso. Mientras que la AN y BN son los principales trastornos con criterios diagn\u00f3sticos establecidos y detallados, los TCANE corresponden a una categor\u00eda que no cumplen los criterios para AN y BN, pero que dan lugar a un importante deterioro funcional. (Asociaci\u00f3n Americana Psicolog\u00eda, 2014) (OMS\/OPS CIE 10, 2003).<\/p>\n<p>Se ha propuesto actualmente en cuanto a la etiolog\u00eda de los trastornos de conducta alimentaria (TCA), que existe un componente multifactorial, entre los que se encuentran la sociedad, el ambiente, la cultura, la familia, factores gen\u00e9ticos, antecedentes psicol\u00f3gicos y psiqui\u00e1tricos familiares, factores estresantes, factores individuales y muchos m\u00e1s.<\/p>\n<p>Entre las caracter\u00edsticas familiares hay un estudio realizado por Mateos, (2014), quien cita \u201cexisten factores de riesgo dentro de la familia que aumentan la posibilidad de tener un TCA: aplicaci\u00f3n r\u00edgida de la norma (hasta 9 veces m\u00e1s riesgo), afrontamiento basado en la falta de reconocimiento de problema (hasta 8,5 veces m\u00e1s riesgo), alta expresi\u00f3n emocional (hasta 6,9 veces m\u00e1s riesgo), aplicaci\u00f3n imprevisible de la norma (hasta 4,7 veces m\u00e1s riesgo)\u201d (Mateos et al, 2014).<\/p>\n<p>Entre otro factor importante en la g\u00e9nesis de los trastornos de conducta alimentaria (TCA) se encuentra la din\u00e1mica familiar, en el estudio \u201cFactores familiares asociados a los Trastornos Alimentarios\u201d seg\u00fan Olivia (2013) cita, \u201clos estudios muestran que las familias con trastornos de conducta alimentaria (TCA) generalmente presentan mayor deterioro que las familias controles, caracterizado por menor cohesi\u00f3n, adaptabilidad, expresividad, independencia, respuesta afectiva, control conductual y escasez de actividades que fomenten el desarrollo de sus integrantes; as\u00ed como mayor conflicto\u201d (Olivia et al., 2013), por lo tanto la familia es un ente muy importante en la comprensi\u00f3n de los trastornos de conducta alimentaria (TCA). (Olivia et al., 2013).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s existen peculiaridades entre los trastornos de conducta alimentaria (TCA): las personas con AN presentan familias tienden a ser r\u00edgidas, tienen dificultad en la comunicaci\u00f3n y en la soluci\u00f3n de problemas (Olivia et al., 2013) (Sainos-L\u00f3pez DG, S\u00e1nchez-Morales MT &amp; E, 2015). Por otra parte, las personas con BN perciben que sus familias son menos cohesivas, menos adaptables y tienen menor comunicaci\u00f3n, acompa\u00f1ados de falta de expresividad, apoyo emocional y social y con un nivel elevado de conflicto. (Olivia et al., 2013). En cuanto a los TCANE, a pesar de ser los trastornos de conducta alimentaria (TCA) con mayor prevalencia, se cuenta con menor informaci\u00f3n acerca de sus caracter\u00edsticas familiares, pero se ha visto que presentaban menor cohesi\u00f3n y comunicaci\u00f3n que el grupo control, pero no se encontr\u00f3 diferencias en la adaptaci\u00f3n familiar. (Olivia et al., 2013) (Sainos-L\u00f3pez DG, S\u00e1nchez-Morales MT &amp; E, 2015).<\/p>\n<p>Al ser la familia y su funcionalidad, entes importantes para el desenvolvimiento eficiente del medio interno familiar queda por preguntar \u00bfexistir\u00e1 relaci\u00f3n entre el riesgo para trastornos alimentarios y disfuncionalidad familiar?, y adem\u00e1s, sumado al hecho que no existen estudios publicados en Ecuador sobre este tema, se ve la necesidad de evaluar las conductas de riesgo para trastornos de alimentaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la funcionalidad familiar en los adolescentes de 15 a 19 a\u00f1os de edad del nivel de bachillerato de la Zona 7.<\/p>\n<p><strong>MATERIALES Y M\u00c9TODOS.<\/strong><\/p>\n<p>Se realiz\u00f3 una investigaci\u00f3n prospectiva, anal\u00edtica transversal, en donde el universo estuvo conformado por la poblaci\u00f3n de adolescentes de bachillerato de las Provincias de El Oro, Loja y Zamora Chinchipe que seg\u00fan la Coordinaci\u00f3n Zonal 7 de Educaci\u00f3n del Ecuador, a trav\u00e9s de la base de datos AMIE (Archivo Maestro de Instituciones Educativas), est\u00e1 formada por 66.733 alumnos del periodo de estudio 2016.<\/p>\n<p>Para el c\u00e1lculo de la muestra se ha utilizado la f\u00f3rmula de Pita Fern\u00e1ndez a partir del total de estudiantes de primero, segundo y tercer a\u00f1o de bachillerato de la Zona 7, dando para el presente estudio la participaci\u00f3n de 960 personas, con intervalo de confianza del 95%.<\/p>\n<p>Se realiz\u00f3 un muestreo aleatorio estratificado a trav\u00e9s del sistema inform\u00e1tico Microsoft Excel para seleccionar los Colegios de cada Provincia, tomando en cuenta el piso altitudinal, n\u00famero de estudiantes, \u00edndice de urbanidad tipo, de establecimiento educativo (fiscal, particular y fisco misional), jornada de estudio (matutinos vespertinos nocturnos y a distancia, hasta completar el total de la muestra para cada provincia.<\/p>\n<p>Ante de realizar la aplicaci\u00f3n de los test, se organiz\u00f3 una prueba piloto, previa solicitud por escrito a la Coordinaci\u00f3n Zonal de Educaci\u00f3n para la autorizaci\u00f3n de la realizaci\u00f3n del presente estudio en los Colegios de las tres Provincias del Ecuador, para la validaci\u00f3n de los instrumentos de investigaci\u00f3n, obteni\u00e9ndose para consistencia interna a trav\u00e9s del alfa de Crombach, que mide el grado de correlaci\u00f3n entre las preguntas de la encuesta de 0,81 para EAT26 y un alfa de Crombach de 0,91 para el FFSIL, consider\u00e1ndose test aptos para la aplicaci\u00f3n en la muestra correspondiente.<\/p>\n<p>El Test de Funcionalidad Familiar FFSIL, es un instrumento que permite diagnosticar el funcionamiento familiar, a trav\u00e9s de la percepci\u00f3n de uno de los miembros; y que se compone de ser sencillo, de bajo costo y de f\u00e1cil comprensi\u00f3n para cualquier escolaridad y que pueda ser aplicado por cualquier tipo de personal; toma en cuenta 7 categor\u00edas: cohesi\u00f3n, armon\u00eda, comunicaci\u00f3n, adaptabilidad, afectividad, rol y permeabilidad; que permiten contestar a trav\u00e9s de una escala de Likert e identificar a las familias como familias funcionales, moderadamente funcionales, disfuncionales y severamente disfuncionales, seg\u00fan la sumatoria total de los items.(Gonz\u00e1lez, De, &amp; Freiiome, 1990). El instrumento fue validado en 52 pa\u00edses y permitir\u00e1 valorar a las familias de manera integral en su estructura y funcionalidad.(Nu\u00f1ez, 2010)<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p>El Test de Actitudes Alimentarias (EAT 26). Creada por Garder, Rosen and Barren en 1982, que consta de 26 \u00edtems divididos en cuatro dimensiones bulimia, dieta, preocupaci\u00f3n por la comida y control oral. La confiabilidad por subescala fue m\u00e1s alta en BN (89,1%), seguida por dieta (85,7%), control oral (81,8%) y preocupaci\u00f3n por la comida (75,6%)) con una confiabilidad de todo el test de 92,1, el punto de cohorte original es de 20, pero existen muchos estudios en donde se ha realizado un cohorte de 11, se ha utilizado de esta manera para disminuir los falsos positivos y realizando una mejor valoraci\u00f3n de las personas con riesgo de trastornos de conducta alimentaria (TCA), (Consta\u00edn et al., 2014), y se contesta a trav\u00e9s de una escala de Likert, cada pregunta ten\u00eda 6 opciones de respuesta (nunca, raramente, a veces, a menudo, muy a menudo, siempre); las 3 primeras se calificaban con 0, la cuarta con 1, la quinta con 2 y la sexta con 3. La puntuaci\u00f3n total es la sumatoria de los valores de los \u00edtems, teniendo como precauci\u00f3n que la pregunta 26 se punt\u00faa a la inversa, a mayor puntuaci\u00f3n hay mayor riesgo de presentar Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s se tom\u00f3 en cuenta las variables sociodemogr\u00e1ficas como edad, sexo, nivel de estudio, condici\u00f3n socioecon\u00f3mica y provincia, como tambi\u00e9n tipolog\u00eda familiar de acuerdo al tama\u00f1o de la familia, a la ontog\u00e9nesis familiar y con quien convive el adolescente.<\/p>\n<p>Luego se tom\u00f3 en cuenta criterios de inclusi\u00f3n, en donde se puso en cuenta a los adolescentes que asisten al 1ero, 2do y 3er a\u00f1o de Bachillerato de la Zona 7 y que expresen su deseo de participar en el estudio a trav\u00e9s del documento de asentimiento informado y consentimiento informado por parte de sus padres o representantes legales. Y como criterios de exclusi\u00f3n a los adolescentes de 1er, 2do y 3er a\u00f1o de bachillerato que al momento de realizar el estudio no se encuentren presentes; y a los estudiantes de 20 a\u00f1os y m\u00e1s que est\u00e9n asistiendo al bachillerato, consideradas seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud como adultos j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Una vez le\u00eddo, aceptado y firmado el asentimiento de los participantes y consentimiento informado de los padres o representante legal se inicia la explicaci\u00f3n de que se trata la investigaci\u00f3n garantizando el anonimato y confidencialidad a los estudiantes y cuya informaci\u00f3n ser\u00e1 para fines estad\u00edsticos, se continu\u00f3 con la aplicaci\u00f3n de los test auto llenados FFSIL y EAT26 a los estudiantes de los diferentes establecimientos educativos tanto p\u00fablicos como privados.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de datos se realiz\u00f3 mediante el paquete estad\u00edstico SPSS versi\u00f3n 16. A trav\u00e9s de estad\u00edsticos descriptivos se pudo analizar las frecuencias y porcentajes de los casos con riesgo para trastornos de conducta alimentaria (TCA), la edad, sexo y los adolescentes con percepci\u00f3n de disfuncionalidad familiar, por medio de tablas de contingencia o an\u00e1lisis bi-variado se describen el Chi cuadrado y el OR para encontrar relaci\u00f3n y riesgo del estudio de las variables.<\/p>\n<p><strong>RESULTADOS. <\/strong><\/p>\n<p>En el tabla 1, se identific\u00f3 al grupo de riesgo conformado por 243 adolescentes, que corresponde a una prevalencia total de 25,3%, de los cuales corresponden 104 hombres (prevalencia de 21,7% e IC 17,7-24,9) y 139 mujeres (prevalencia de 29,9% (IC 22,7-28,2), siendo mayor la prevalencia en las mujeres.<\/p>\n<p>En cuanto a la tabla 2, se identific\u00f3 a 22,1% (IC 17,8-27,1) de adolescentes con percepci\u00f3n de familia disfuncional y 26,8% (23,5-30,3) de adolescentes con percepci\u00f3n de familia funcional.<\/p>\n<p>En la tabla 3. Tomando en cuenta la prevalencia de mayor a menor se encuentra en la edad de 19 a\u00f1os con 30,3% (IC 20,5-42,3), seguido a los 15 a\u00f1os con 27,6% (IC 21,5-34,8), a los 18 a\u00f1os con 24,7% (IC 18,4-32,2), a los 16 a\u00f1os con 24,5%(IC 19,9-29,7) y con menor prevalencia a los 17 a\u00f1os con 24% (IC 19,4-29,7), pero no existe significancia estad\u00edstica entre las edades.<\/p>\n<p>Se identifica en la tabla 4, una mayor prevalencia en la Provincia de El Oro, con 26,6% (IC 22,1-31,7), en comparaci\u00f3n con Loja (23,7% IC 19,3-28,6) y Zamora (25,7% IC 21,2-30,8), pero que al cruzarse entre los intervalos de confianza no dan una significancia estad\u00edstica.<\/p>\n<p>En cuanto a la tabla 5 a la condici\u00f3n socioecon\u00f3mica se evidencia que existe mayor prevalencia de riesgo para trastornos de conducta alimentaria (TCA), en los adolescentes que tiene una condici\u00f3n econ\u00f3mica de vida alta con 29,4% (IC 25,6-33.6), con una significancia estad\u00edstica que indica que si tiene que ver con la condici\u00f3n socioecon\u00f3mica al no relacionarse los intervalos de confianza entre s\u00ed, en comparaci\u00f3n con la condici\u00f3n de vida baja que presenta una prevalencia menor de 21% (IC 17,5-24,9).<\/p>\n<p>En consideraci\u00f3n a la tabla 6, en la tipolog\u00eda familiar existe mayor prevalencia en las familias medianas (26,5% IC 23,2-30,1), extensas (29,2% IC 23,6-35,6), con padres ausentes (27,1% IC 18,7-37,4) y en familias funcionales (34,2% IC 28,4-40,4), pero que no da una significancia estad\u00edstica que se\u00f1ale espec\u00edficamente que tipo de familia es la m\u00e1s afectada.<\/p>\n<p>Al realizar la tabla de contingencia en busca de relaci\u00f3n entre el riesgo para trastornos de conducta alimentaria (TCA) y Funcionalidad familiar, se identific\u00f3 el chi cuadrado de 1,829 con un grado de libertad y una P de 0,176 por lo que no es estad\u00edsticamente significativo, con un OR de 0,796 dando una baja magnitud de significancia, explicando que en este estudio no se encontr\u00f3 diferencia significativa para explicar que la disfuncionalidad familiar tenga relaci\u00f3n con el riesgo para presentar trastornos de conducta alimentaria (TCA).<\/p>\n<p><strong>DISCUSI\u00d3N.<\/strong><\/p>\n<p>Se ha realizado un estudio en los adolescentes de 15 a 19 a\u00f1os de edad, en donde se identific\u00f3 una prevalencia general de 25,3%, superior a la encontrada en el estudio de Silva (2014), con 13,7%, a estudiantes del \u00faltimo a\u00f1o de secundaria en Argentina, y de 18,4% en la poblaci\u00f3n femenina de Medellin, Colombia (Consta\u00edn et al.,2014), esta variaci\u00f3n porcentual de la prevalencia, quiz\u00e1 se podr\u00eda explicar por el subdiagn\u00f3stco de trastornos de conducta alimentaria (TCA), ya que existen pocos estudios en poblaci\u00f3n en general y los estad\u00edsticos se basan en registros de casos en poblaciones cl\u00ednicas (hospitalizados, en tratamiento psiqui\u00e1trico, etc.), adem\u00e1s, no se pueden hacer relaciones de las estad\u00edsticas actuales con las anteriores porque no hab\u00edan estudios epidemiol\u00f3gicamente adecuados y correctos, otro punto importante es el cambio constante de los criterios diagn\u00f3sticos de la Asociaci\u00f3n Americana de Psicolog\u00eda que permiten el diagn\u00f3stico de un mayor n\u00famero de casos, adem\u00e1s, que anteriormente no se realizaba seguimiento o valoraci\u00f3n a estos pacientes desde la psiquiatr\u00eda, los reingresos por complicaciones o casos graves pueden sesgar la elevada frecuencia, la sobrevaloraci\u00f3n m\u00e9dica de incluir pacientes de trastornos de conducta alimentaria (TCA) que en \u00e9pocas anteriores no se correspond\u00edan o se diagnosticaban con otras enfermedades, el mayor n\u00famero de personal preparado en trastornos de conducta alimentaria (TCA) tambi\u00e9n puede elevar el n\u00famero de casos diagnosticados, en conclusi\u00f3n, al momento no existe estad\u00edsticos claros de esta patolog\u00eda.(Calado, 2011).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hay que tomar en cuenta la utilizaci\u00f3n del punto de cohorte del test para investigar riesgo de trastornos de conducta alimentaria (TCA), ya que muchos autores en estudios han utilizado el punto de corte de 20 (88,9% de sensibilidad y el 97,7% de especificidad) propuesto por los autores de la versi\u00f3n original (Garner et al., 1982), pero tiene baja sensibilidad y alta especificidad, similar a la versi\u00f3n validada espa\u00f1ola con sensibilidad de 91% y especificidad de 69% (Castro, 1991) mientras que en otros estudios se han hallado valores reportados en adolescentes madrile\u00f1as (Sensibilidad 90%, Especificidad 75%) y oman\u00edes (Sensibilidad 64%, Especificidad 38%) con un punto de corte de 10; en griegas (Sensibilidad 40%, Especificidad 84%) con punto de corte de 20; en gallegas (Sensibilidad 26%, Especificidad 95%) con un punto de corte de 23, lo que corrobora que al ampliar el punto de corte reduce la sensibilidad pero incrementa la especificidad Sin embargo, con un punto de corte igual o mayor a 11 se mejora la precisi\u00f3n diagn\u00f3stica (sensibilidad del 100% y una especificidad del 85%) con reducci\u00f3n de los falsos positivos, por lo que este instrumento ser\u00eda \u00fatil para atenci\u00f3n primaria como cribado de riesgo para trastornos de conducta alimentaria (TCA) y as\u00ed poder derivar para su mejor evaluaci\u00f3n, confirmaci\u00f3n diagn\u00f3stica y de tratamiento especializado correspondiente (Consta\u00edn et al.,2014).<\/p>\n<p>Se identific\u00f3 que la edad media es de 17 a\u00f1os, con representaci\u00f3n mayor en el sexo femenino similar como la describe la literatura en otros estudios (Silva 2014) (Jes\u00fas, S\u00e1nchez, &amp; J\u00e1uregui, 2015).<\/p>\n<p>En este estudio no se identific\u00f3 una relaci\u00f3n estad\u00edsticamente significativa entre el riesgo para presentar trastornos de conducta alimentaria y funcionalidad familiar, por lo que se deber\u00eda realizar estudios donde se identifiquen otros factores familiares que incidan con el riesgo para presentar trastornos de conducta alimentaria (TCA), como la relaci\u00f3n madre e hija, donde se evalu\u00f3 a las madres e hijas con trastornos de conducta alimentaria (TCA), encontrando que reportan peores relaciones con sus hijas, y que tambi\u00e9n tuvieron mala relaci\u00f3n con sus propias madres.(Olivia et al., 2013).<\/p>\n<p>Se reconoce igualmente que en las relaciones padre e hija donde existe casos de perfeccionismo y las altas expectativas, halando insatisfacci\u00f3n familiar, rechazo paterno, percepci\u00f3n hacia los padres como distantes y molestos, que sienten las hijas con anorexia nerviosa y la satisfacci\u00f3n familiar de sus padres, quiz\u00e1 se debe a que los hombres podr\u00eda existir menor percepci\u00f3n a las necesidades emocionales y menos dispuestos a reconocer las necesidades de sost\u00e9n y consuelo, adjunt\u00e1ndose el poco estudio de estos tipos de relaciones. (Olivia et al., 2013).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la presencia de experiencias estresantes o traum\u00e1ticas provocadas en el entorno familiar, entre los cuales destacan el abuso sexual, fallecimiento de alg\u00fan familiar, separaci\u00f3n de los padres, cambios de figura paterna o convivir con una nueva pareja de sus padres, discusiones familiares, cambios de domicilio y problemas de salud. Se ha encontrado que las madres y padres de personas con trastornos de conducta alimentaria (TCA), presentaban depresi\u00f3n, riesgo de trastornos de conducta alimentaria (TCA), abuso y dependencia de drogas. (Olivia et al., 2013).<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p>Otro factor podr\u00eda ser la alimentaci\u00f3n, peso y figura en la familia, en done la apreciaci\u00f3n que la familia le concede a la apariencia f\u00edsica puede proveer la preocupaci\u00f3n en el peso y figura de las hijas, que las burlas o cr\u00edticas que percibe el individuo sobre su peso e imagen f\u00edsica impactan sobre la persona pudiendo reflejar s\u00edntomas de trastornos de conducta alimentaria (TCA). La manera como se percibe la madre sobre el peso y la apariencia de sus hijas puede ejercer presi\u00f3n sobre la imagen corporal y h\u00e1bitos alimentarios, que provocan conductas de supervisi\u00f3n, exigencias del control de apariencia y peso corporales como ocurre en las hijas con sobrepeso, mientras que en las hijas de bajo peso lo que llama la atenci\u00f3n es la comunicaci\u00f3n conflictiva a la hora de las comidas. (Jes\u00fas, S\u00e1nchez, &amp; J\u00e1uregui, 2015), es decir habr\u00eda un componente multicausal y no de uno solo que este provocando esta patolog\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Anexos &#8211; Trastornos de conducta alimentarias en los adolescentes de bachillerato<\/strong><\/p>\n<p><strong><iframe loading=\"lazy\" style=\"width: 100%; height: 500px;\" src=\"http:\/\/docs.google.com\/gview?url=http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/Anexos-Trastornos-de-conducta-alimentarias-en-los-adolescentes-de-bachillerato.pdf&amp;embedded=true\" width=\"300\" height=\"150\" frameborder=\"0\"><\/iframe><a href=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/Anexos-Trastornos-de-conducta-alimentarias-en-los-adolescentes-de-bachillerato.pdf\">Anexos &#8211; Trastornos de conducta alimentarias en los adolescentes de bachillerato<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS.<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Asociaci\u00f3n Americana Psicolog\u00eda, D. 5. (2014). Manual Diagn\u00f3stico y Estad\u00edstico de los Trastornos Mentales. (E. M. Panamericana, Ed.). Trastornos de Conducta Alimentaria y de la Ingesta de Alimentos.<\/li>\n<li>Benjet, C., M\u00e9ndez, E., Borges, G., &amp; Medina-mora, M. E. (2012). Epidemiolog\u00eda de los trastornos de la conducta alimentaria en una muestra representativa de adolescentes. Salud Mental, 35(6), 483\u2013490.<\/li>\n<li>Behar A. Rosa (2008). Trastornos de Conducta Alimentaria no Especificados, s\u00edndromes parciales y cuadros subcl\u00ednicos, Revista M\u00e9dica Chile; 136: 1589-1598.<\/li>\n<li>Calado, Otero Mar\u00eda (2011). Trabajos Distinguidos de Salud Mental. Incidencia y Prevalencia de los Trastornos de la Conducta Alimentaria en Espa\u00f1a: Hacia el DSM-V. Sociedad Iberoamericana de Informaci\u00f3n Cient\u00edfica; 13: 5-9.<\/li>\n<li>Castro, J., Toro, J., Salamero, M., &amp; Guimera, E. (1991). The Eating Attitudes Test: Validattion of the Spanish version. Psychological Assessment, 7(2), 175-190.<\/li>\n<li>Consta\u00edn, G. A., Ram\u00edrez, C. R., Rodr\u00edguez-G\u00e1zquez, M. D. L. \u00c1., G\u00f3mez, M. \u00c1., Mar\u00edn, C., &amp; Agudelo, C. (2014). Atenci\u00f3n Primaria Validez y utilidad diagn\u00f3stica de la escala EAT-26 para la evaluaci\u00f3n del riesgo de trastornos de la conducta alimentaria en poblaci\u00f3n femenina de Medell\u00edn, Colombia. Atenci\u00f3n Primaria, 46(6), 283\u2013289. http:\/\/doi.org\/10.1016\/j.aprim.2013.11.009<\/li>\n<li>Fandi\u00f1o, A., &amp; Giraldo, S. (2007). Factores asociados con los trastornos de la conducta alimentaria en estudiantes universitarios en Cali, Colombia. Colombia Medica, 38, 344\u2013351.<\/li>\n<li>Gaete, M.-V., Lopez, C., &amp; Asociaci\u00f3n Americana Psicolog\u00eda, D. 5. (2014). Manual Diagn\u00f3stico y Estad\u00edstico de los Trastornos Mentales. (E. M. Panamericana, Ed.). Trastornos de Conducta Alimentaria y de la Ingesta de Alimentos.<\/li>\n<li>Garner et al. (1982). The Eating Attitudes Test: Psychometric features and clinical correlates. Psychological Medicine, 12, 871-878.<\/li>\n<li>Garner, D. M. (2004a). Eating Attitudes Test (EAT-26). Recuperado el 15 de marzo de 2016 desde http:\/\/www.eat-26.com\/downloads.php<\/li>\n<li>Gonz\u00e1lez, E. P., De, D., &amp; Freiiome, C. (1990). Construcci\u00f3n y validaci\u00f3n de un instrumento.<\/li>\n<li>Greenberg, S. T., &amp; Schoen, E. G. (2008). Males and Eating Disorders\u202f: Gender-Based Therapy for Eating Disorder Recovery. American Psychological Association, 39(4), 464\u2013471. http:\/\/doi.org\/10.1037\/0735-7028.39.4.464<\/li>\n<li>Hudson James I., Hiripe Eva, Pope Jr. Harrison G., Kessier Ronald C., The prevalence and correlates of Eating Disirders in the National Comorbidity Survey Replication, Biol Psychiatry, 61(3); 348-358.<\/li>\n<li>Jes\u00fas, M. De, S\u00e1nchez, \u00c1., &amp; J\u00e1uregui, A. (2015). Dietary risk behaviors among adolescents and young people of Nuevo Leon. Revista Mexicana de Trastornos Alimentarios, 6(1), 1\u201312. http:\/\/doi.org\/10.1016\/j.rmta.2015.06.002<\/li>\n<li>Lopez, Carolina &amp; Theasure, J. (2011). Trastornos de la Conducta Alimentaria en adolescentes\u202f: Descripci\u00d3n y manejo Eating Disorders in adolescents\u202f: Description and management. Revista M\u00e9dica Cl\u00ednica, 22(1), 85\u201397. Retrieved from 16.\\thttp:\/\/www.clc.cl\/Dev_CLC\/media\/Imagenes\/PDF revista medica\/2011\/1 enero\/10_PS_Lopez-12.pdf.<\/li>\n<li>Mateos-Agut, M., Garc\u00eda-Alonso, I., Sebasti\u00e1n-Vega, C., &amp; Mart\u00ednez-Villares, A. (2014). La estructura familiar y los trastornos de la conducta alimentaria. Actas Espa\u00f1olas de Psiquiatria, 42(6), 267\u2013280.<\/li>\n<li>Nu\u00f1ez, G. (2010). Validaci\u00f3n de instrumento de funcionalidad de la salud familiar. Uruguay.<\/li>\n<li>Olivia, A., Mart\u00ednez, R., Ar\u00e9valo, R. V., Manuel, J., D\u00edaz, M., Viladrich, C., \u2026 Castillo, H. (2013). Family factors associated to Eating Disorders: a review. Revista Mexicana de Trastornos Alimentarios \/ Mexican Journal of Eating Disorders, 4(1), 45\u201357. http:\/\/doi.org\/10.1016\/S2007-1523(13)71992-X<\/li>\n<li>Ortega Veit\u00eda Teresa, De la Cuesta Freijomil Dolores, D\u00edas Retureta Caridad, Propuesta de un instrumento para la aplicaci\u00f3n del proceso de atenci\u00f3n de Enfermer\u00eda en familias disfuncionales, Revista Cubana de Enfermer\u00eda 1999; 15(3):164-8.<\/li>\n<li>Sainos-L\u00f3pez DG, S\u00e1nchez-Morales MT (2015). Funcionalidad familiar en pacientes con anorexia nerviosa y bulimia, 6(4), 54\u201357.<\/li>\n<li>Hernandez Sampieri, R. (2010). Metodolog\u00eda de la Investigaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Silva Toro Natalia Yasbel, Mesa Milton, Escudero Daniela (2014), Riesgos de trastornos alimentarios en adolescentes del \u00faltimo a\u00f1o de la ense\u00f1anza media en institutos adventistas de argentina, Actualizaci\u00f3n en Nutrici\u00f3n: 89-98 ISSN, 15; 1667-8052.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Trastornos de conducta alimentaria en los adolescentes de bachillerato Los trastornos de conducta alimentaria son considerados como \u201calteraciones persistentes en la alimentaci\u00f3n o en el comportamiento relacionado con la alimentaci\u00f3n que lleva a una alteraci\u00f3n en el consumo o en la absorci\u00f3n de los alimentos y que causa un deterioro significativo de la salud f\u00edsica &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"Trastornos de conducta alimentaria en los adolescentes de bachillerato\" class=\"read-more button\" 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