{"id":40700,"date":"2017-01-08T13:43:32","date_gmt":"2017-01-08T12:43:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=40700"},"modified":"2017-01-08T13:43:32","modified_gmt":"2017-01-08T12:43:32","slug":"depresion-adolescentes-bachillerato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/depresion-adolescentes-bachillerato\/","title":{"rendered":"Disfunci\u00f3n familiar y depresi\u00f3n en adolescentes del nivel de bachillerato de la Zona 7"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Disfunci\u00f3n familiar y depresi\u00f3n en adolescentes del nivel de bachillerato de la Zona 7<\/strong><\/h2>\n<p>La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud y la Organizaci\u00f3n Panamericana de la Salud en el a\u00f1o 2014, determinaron que la depresi\u00f3n constituye la principal causa de morbilidad y discapacidad en los adolescentes(World Health Organization, 2014). Su prevalencia aumenta desde la ni\u00f1ez a la adolescencia (Kaltiala-Heino, Rimpela, Rantanen, &amp; Laippala, 2001) y es mayor en el sexo femenino con una raz\u00f3n 2:1, y el momento cr\u00edtico en el que aparece la diferencia entre sexos es entre los 15 y 18 a\u00f1os (Espa\u00f1a, 2009) (Asarnow et al., 2005).<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>Disfunci\u00f3n familiar y depresi\u00f3n en adolescentes del nivel de bachillerato de la Zona 7<\/strong><\/p>\n<p>Mario Alberto Ord\u00f3\u00f1ez Trelles <sup>1<\/sup>, Jos\u00e9 Eduardo Gonz\u00e1lez Estrella <sup>2,<\/sup> Anabel Elisa Larriva Borrero <sup>3<\/sup><\/p>\n<p><sup>1<\/sup> M\u00e9dico General, Posgradista R3 en Medicina Familiar y Comunitaria de la Universidad Nacional de Loja.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Asesor Metodol\u00f3gico del Posgrado de Medicina Familiar y Comunitaria de la Universidad Nacional de Loja.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Docente de la Carrera de Psicolog\u00eda Cl\u00ednica de la Universidad Nacional de Loja.<\/p>\n<p>Auspiciado por el Programa de Postgrado de Medicina Familiar y Comunitaria de la Universidad Nacional de Loja, en convenio con el Ministerio de Salud P\u00fablica del Ecuador y financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo.<\/p>\n<p>Revisado por el Dr. Germ\u00e1n Alejandro V\u00e9lez Reyes. Mgs. Doctor en Medicina y Cirug\u00eda. Magister en Hebeatr\u00eda. Docente de las carreras de Medicina Humana y Psicolog\u00eda Cl\u00ednica de la Universidad Nacional de Loja.<\/p>\n<p><strong>Resumen:<\/strong> La depresi\u00f3n constituye la principal causa de morbilidad y discapacidad en los adolescentes, afecta a unos 350 millones de personas y comienza a menudo a temprana edad, reduce el funcionamiento y frecuentemente es recurrente. Al constituir la depresi\u00f3n una enfermedad que desarmoniza la salud mental y que constituye un problema importante en nuestro pa\u00eds y en especial en la Zona 7 del Ecuador, con un aumento en su incidencia y prevalencia, se establece como un problema prioritario de salud mental que debe ser evaluado, diagnosticado y sobre todo prevenido oportunamente.<\/p>\n<p>Se presenta un estudio cuantitativo no experimental, de dise\u00f1o transversal de causalidad con la participaci\u00f3n de 959 adolescentes de las Unidades de Bachillerato de la Zona de estudio, a quienes se les aplic\u00f3 el test de percepci\u00f3n de la funcionalidad familiar (FFSIL) y la escala de depresi\u00f3n de Hamilton. Los datos fueron analizados mediante la prueba estad\u00edstica del Chi<sup>2<\/sup>, el valor de p y el OR con un IC al 95%.<\/p>\n<p>Se estableci\u00f3 que el 69.3% de los adolescentes que viven en familias disfuncionales tienen depresi\u00f3n, siendo la disfunci\u00f3n familiar un factor de riesgo para sufrir depresi\u00f3n (OR de 2,262 y un IC al 95% de 1,629 &#8211; 3,141), las mujeres (OR de 3.272 con un IC al 95% de 1.949 \u2013 5.493) tienen dos veces m\u00e1s riesgo de sufrir depresi\u00f3n que los varones (OR de 1.715 con un IC al 95% de 1.075 \u2013 2.733). Se concluye que la disfunci\u00f3n familiar es un factor de riesgo para depresi\u00f3n en los adolescentes.<\/p>\n<p><strong>Palabras clave:<\/strong> trastorno de conducta depresiva, funcionalidad familiar, familia, trastorno depresivo, ansiedad.<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En Europa en el a\u00f1o 2004 la depresi\u00f3n en los adolescentes tuvo una prevalencia de 12,80% (Alonso et al, 2004); en Espa\u00f1a la prevalencia de depresi\u00f3n mayor se estim\u00f3 en un 2,30% en adolescentes de 13 y 14 a\u00f1os y en un 3,40% en adolescentes de 18 a\u00f1os (Espa\u00f1a, 2009). En Estados Unidos su prevalencia va del 5 al 8,3%. En el Ecuador, no se cuentan datos estad\u00edsticos de prevalencia o incidencia de depresi\u00f3n anual; pero en el a\u00f1o 2013, el Ministerio de Salud inform\u00f3 que a nivel ambulatorio en adolescentes de 15 a 19 a\u00f1os se diagnosticaron 700 casos de episodios depresivos, de los cuales 425 fueron leves, 125 moderados, 41 graves sin s\u00edntomas psic\u00f3ticos y 7 graves con s\u00edntomas psic\u00f3ticos(Gahona, 2013).<\/p>\n<p>Los factores considerados de riesgo para el aparecimiento de depresi\u00f3n en los adolescentes incluyen: aspectos familiares, del entorno y factores individuales. Entre los aspectos familiares se incluyen antecedentes de depresi\u00f3n en alguno de los padres, alcoholismo familiar, la disfuncionalidad familiar y la violencia. (Van n\u00facleo familiar Voorhees et al., 2008)(Espa\u00f1a, 2009)(Elizabeth, Bee, Yap, Doreen, &amp; Francis, 2014), y entre los factores de riesgo del entorno se incluye un bajo nivel socioecon\u00f3mico, que aumenta dos veces el riesgo de padecer depresi\u00f3n en relaci\u00f3n a aquellos de un mejor entorno socioecon\u00f3mico (Espa\u00f1a, 2009).<\/p>\n<p>Cuando la familia no se llega a adaptar a los constantes cambios del sistema familiar e individual de sus miembros, es cuando empiezan los problemas, la familia se enferma, y al suceder esto generalmente la familia manifiesta su enfermedad a trav\u00e9s del miembro de la familia catalogado como \u201cpaciente designado\u201d, que puede ser uno de los hijos. Entre los factores que pueden \u201cenfermar\u201d a la familia se incluyen: la resistencia a los cambios evolutivos del hijo, la resistencia a los cambios del ciclo vital de la familia, el mantenimiento de actitudes educativas err\u00f3neas. En las familias, lo que est\u00e1 \u00abenfermo\u00bb es el tejido de las relaciones que vinculan a unos miembros con otros. El efecto inmediato de esta realidad es que debemos hablar m\u00e1s bien de familias que hacen enfermar en cuanto que ponen en juego elementos din\u00e1micos que lejos de contribuir a cuanto se ha se\u00f1alado como positivo, se convierten en elementos desencadenantes de nuevos conflictos y deterioros posteriores(R\u00edos, 1999).<\/p>\n<p>De esta manera, el manejo de la depresi\u00f3n va m\u00e1s all\u00e1 del manejo emocional y conductual del adolescente, en el que se pueden incluir programas de prevenci\u00f3n, con los cuales se intervenga antes de que aparezcan los s\u00edntomas depresivos o mientras \u00e9stos sean leves, manejando los factores de riesgo para la depresi\u00f3n en los j\u00f3venes.(Sutton, 2008)(Stice, Shaw, Bohon, &amp; Marti, 2010). Sin embargo el manejo sist\u00e9mico de la depresi\u00f3n va encaminado a tratar la causa que en este caso va a ser la \u201cfamilia que enferma\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los \u00faltimos estudios, falta a\u00fan por consensuar la relaci\u00f3n existente entre la disfunci\u00f3n familiar y la depresi\u00f3n en los adolescentes. Al constituir \u00e9sta una enfermedad que desarmoniza la salud mental y que constituye un problema frecuente en nuestro pa\u00eds y en la regi\u00f3n sur del Ecuador, con un aumento en su prevalencia, se establece como un problema de salud mental que debe ser evaluado, diagnosticado y sobre todo prevenido oportunamente. De ah\u00ed la importancia de la presente investigaci\u00f3n, que nos permite conocer la realidad de este problema en nuestra poblaci\u00f3n adolescente, determinar la importancia de la funcionalidad familiar y sus categor\u00edas como factores protectores o de riesgo para esta enfermedad en los adolescentes.<\/p>\n<p>Los objetivos planteados en la presente investigaci\u00f3n fueron: analizar la funcionalidad familiar y su relaci\u00f3n con la depresi\u00f3n en los adolescentes de bachillerato de la zona 7 del Ecuador; determinar la funcionalidad familiar y sus categor\u00edas; establecer el grado de depresi\u00f3n en los adolescentes; y analizar las categor\u00edas de la funcionalidad familiar y su relaci\u00f3n con la depresi\u00f3n. Finalmente se plante\u00f3 como hip\u00f3tesis: la disfunci\u00f3n familiar constituye un factor de riesgo para el desarrollo de depresi\u00f3n en los adolescentes de bachillerato.<\/p>\n<p><strong>Materiales y m\u00e9todos<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tipo de Estudio:<\/strong> se presenta un estudio cuantitativo no experimental, de dise\u00f1o transversal de causalidad.<\/p>\n<p><strong>Universo: <\/strong>constituido por 66.856 estudiantes matriculados en los bachilleratos de la Zona 7 del Ecuador.<\/p>\n<p><strong>Muestra:<\/strong> se realiz\u00f3 un muestreo probabil\u00edstico de tipo aleatorio estratificado tomando en cuenta los pisos altitudinales, utilizando la f\u00f3rmula de Pita Fern\u00e1ndez, obteni\u00e9ndose una muestra de 960 adolescentes, distribuidos por provincia: El Oro 324 adolescentes, Loja 322 adolescentes y Zamora Chinchipe: 314 adolescentes. Durante el an\u00e1lisis de datos se excluy\u00f3 a 209 adolescentes como casos perdidos, de manera que la muestra final fue de 750 adolescentes.<\/p>\n<p><strong>Instrumentos: <\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Test de Percepci\u00f3n de la Funcionalidad Familiar (FFSIL): que permite diagnosticar el funcionamiento familiar a trav\u00e9s de la percepci\u00f3n de uno de los miembros; parte del principio, de que es sencillo, de bajo costo y de f\u00e1cil comprensi\u00f3n para cualquier escolaridad y que pueda ser aplicado por cualquier tipo de personal. Toma en cuenta 7 categor\u00edas: cohesi\u00f3n, armon\u00eda, comunicaci\u00f3n, adaptabilidad, afectividad, rol y permeabilidad; que permiten identificar a las familias como familias funcionales, moderadamente funcionales, disfuncionales y severamente disfuncionales (Gonz\u00e1lez, De, &amp; Freiiome, 1990).<\/li>\n<li>Escala de depresi\u00f3n de Hamilton: escala heteroaplicada, dise\u00f1ada para medir la intensidad o gravedad de la depresi\u00f3n. Los \u00edtems incluyen \u00e1nimo depresivo, sentimientos de culpa, suicidio, insomnio precoz, medio y tard\u00edo, trabajo y actividades, inhibici\u00f3n, agitaci\u00f3n, ansiedad ps\u00edquica y ansiedad som\u00e1tica, s\u00edntomas som\u00e1ticos gastrointestinales, s\u00edntomas som\u00e1ticos generales, s\u00edntomas sexuales (disfunci\u00f3n sexual y alteraciones de la menstruaci\u00f3n), hipocondr\u00eda, p\u00e9rdida de peso y capacidad de entendimiento. Se valora si el adolescente al momento de realizar la encuesta se encuentra: no deprimido, con depresi\u00f3n ligera o menor, depresi\u00f3n moderada, depresi\u00f3n severa o depresi\u00f3n muy severa (I. N. de Salud, 2000).<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Fase piloto del estudio:<\/strong> Se realiz\u00f3 una prueba piloto dirigida a 75 estudiantes de ambos sexos de los primeros, segundos y terceros a\u00f1os de bachillerato del Colegio \u201c27 de Febrero\u201d de la ciudad de Loja, elegidos de forma aleatoria simple, a quienes se les aplic\u00f3 la encuesta. Los datos obtenidos fueron ingresados en el programa Microsoft Excel y luego transformados en el programa SPSS. Se realiz\u00f3 su an\u00e1lisis factorial a trav\u00e9s del alpha de Crombach, obteni\u00e9ndose un valor de 7.8 (fiabilidad aceptable).<\/p>\n<p><strong>Aplicaci\u00f3n del Test:<\/strong> Previo consentimiento y asentimiento informado se aplic\u00f3 el test validado seg\u00fan el cronograma y la distribuci\u00f3n de la muestra por provincia, cant\u00f3n y parroquia.<\/p>\n<p><strong>An\u00e1lisis de datos<\/strong>: Los datos ingresados al programa Microsoft Excel 2015 fueron transformados al sistema SPSS versi\u00f3n 16, a trav\u00e9s del cual se hizo el an\u00e1lisis estad\u00edstico utilizando la raz\u00f3n de prevalencia con intervalo de confianza al 95% para los estad\u00edsticos de frecuencia, la prueba de Xi<sup>2<\/sup> y el valor de p para establecer la asociaci\u00f3n estad\u00edstica, la V de Crammer para establecer la fuerza de dependencia, y el Odd Ratio (OR) con un intervalo de confianza al 95% con el que se estableci\u00f3 si las variables dependiente e intervinientes fueron factores de riesgo, protectores o no significativos.<\/p>\n<p><strong>Resultados<\/strong><\/p>\n<p>La prevalencia de depresi\u00f3n en los adolescentes de 15 a 19 a\u00f1os del bachillerato de la Zona 7 del Ecuador es del 55.9%; present\u00e1ndose en el 69.3% de los adolescentes que viven en familias disfuncionales y en el 49.9% de los que viven en familias funcionales (Ver tabla 1 en anexos), diferencia que es estad\u00edsticamente significativa (X<sup>2<\/sup> cuadrado 24,301 y valor de p de 0.000); la fuerza de asociaci\u00f3n entre las variables depresi\u00f3n y funcionalidad familiar es leve (V de Cramer de 0,180); la disfunci\u00f3n familiar, desde la perspectiva de ventaja de oportunidades, constituye un factor de riesgo para depresi\u00f3n en los adolescentes con un valor significativo de OR de 2,262 (IC al 95% de 1,629 &#8211; 3,141), lo que significa, que los adolescentes que viven en familias disfuncionales tienen 126% m\u00e1s riesgo de presentar depresi\u00f3n, que aquellos que viven en familias funcionales (Ver tabla 2 en anexos).<\/p>\n<p>La prevalencia de depresi\u00f3n en los hombres es del 29. 8%, y en las mujeres del 58.5% (Tabla 1), diferencia estad\u00edsticamente significativa para las mujeres con un OR de 3.272 (IC al 95% de 1.949 \u2013 5.493) (Tabla 2), lo que significa que las mujeres que viven en familias disfuncionales tienen 2.2 veces m\u00e1s riesgo de presentar depresi\u00f3n que los varones ( relaci\u00f3n hombre-mujer 1:2).<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p>De los 419 adolescentes diagnosticados con depresi\u00f3n, el 52,0% de ellos presenta depresi\u00f3n ligera (IC al 95% de 47.2 \u2013 56.8); 22.2% de los adolescentes presentan depresi\u00f3n moderada (IC al 95% de 18.5 \u2013 26.4); el 14.6% presentan depresi\u00f3n muy severa (IC al 95% de 11.5 \u2013 18.3), y el 11.2% presenta depresi\u00f3n severa (IC al 95% de 11.5 \u2013 18.3), diferencia que es estad\u00edsticamente significativa para la depresi\u00f3n ligera (Tabla 1).<\/p>\n<p>Seg\u00fan la funcionalidad familiar, la mayor prevalencia corresponde a familias moderadamente funcionales (44.6% con un IC al 95% de 39.9-49.4), mientras que el 30.3% corresponden a familias disfuncionales ( IC al 95% de 26.1-34.9), un 7.9% a familias severamente disfuncionales (IC al 95% de 5.6-10.9) y un 17.2% pertenecen a familias funcionales (IC al 95% de 13.9-21.1) (Tabla 1), relaci\u00f3n estad\u00edsticamente significativa para las familias moderadamente funcionales y disfuncionales.<\/p>\n<p>La alteraci\u00f3n en las categor\u00edas de la funcionalidad familiar constituyen un factor de riesgo para depresi\u00f3n en los adolescentes, as\u00ed aquellos adolescentes que viven en familias con una baja cohesi\u00f3n (Chi cuadrado de 15,225 y un valor de p de 0.000) tienen 84% mayor riesgo de presentar depresi\u00f3n ( OR de 1,841 con un IC al 95% de 1, 353 &#8211; 2,506); los que viven en familias con una baja armon\u00eda (Chi cuadrado de 33,607 y un valor de p de .000) tienen 145% m\u00e1s riesgo de presentar depresi\u00f3n (OR de 2,451 (IC al 95% de 1, 805 &#8211; 3,330); los adolescentes que viven en familias con una baja comunicaci\u00f3n (Chi cuadrado de 30,473 y un valor de p de .000) tienen 131% m\u00e1s riesgo de presentar depresi\u00f3n (OR de 2,316 con un IC al 95% de 1, 715 &#8211; 3,128); los que vivem en familias con una baja adaptabilidad tienen un 50% m\u00e1s riesgo de sufrir de depresi\u00f3n (OR de 1,502 con un IC al 95% de 1, 119 &#8211; 2,016); los adolescentes que viven en familias con una baja afectividad (Chi cuadrado de 43,016 y un valor de p de .000) tienen 203% m\u00e1s riesgo de presentar depresi\u00f3n (OR de 3,031 con un IC al 95% de 2,161 &#8211; 4,252), los adolescentes que viven en familias con un bajo cumplimiento de roles (Chi cuadrado de 19,328 y un valor de p de .000) tienen un 97% m\u00e1s riesgo de presentar depresi\u00f3n (OR de 1,979 con un IC al 95% de 1, 457 &#8211; 2,688) y los adolescentes que viven en familias con una baja permeabilidad (Chi cuadrado de 6,194 y un valor de p de .013) tienen 46% m\u00e1s riesgo de presentar depresi\u00f3n (OR de 1,462 con un IC al 95% de 1, 084 &#8211; 1,974) (Tabla 2).<\/p>\n<p><strong>Discusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La prevalencia de depresi\u00f3n es variable de una zona geogr\u00e1fica a otra; as\u00ed la prevalencia de depresi\u00f3n en los adolescentes de 15 a 19 a\u00f1os en nuestro estudio es del 55.9%, valor por encima de estudios realizados por autores como Kahan, Luzardo, &amp; Ugo, (2010) quienes identificaron prevalencias del 15%, Cubillas, Rom\u00e1n, Abril, &amp; Galaviz, (2012) una prevalencia del 10.5%, Vel\u00e1zquez et al., (2011) una prevalencia de depresi\u00f3n del 27,3% y Asarnow et al., (2005) con una prevalencia del 31%. En cambio nuestra prevalencia es menor a la encontrada por P\u00e9rez et al., (2007) quienes determinaron en su estudio una prevalencia de 74,1 \u00b1 2,2%.<\/p>\n<p>La depresi\u00f3n, en el presente estudio, se presenta en el 69.3% de los adolescentes que viven en familias disfuncionales y en el 49.9% de los que viven en familias funcionales, diferencia que es estad\u00edsticamente significativa (Valor de p de 0.000). La disfunci\u00f3n familiar, desde la perspectiva de ventaja de oportunidades, constituye un factor de riesgo para depresi\u00f3n en los adolescentes con un valor significativo de OR de 2.262, lo que significa, que los adolescentes que viven en familias disfuncionales tienen 1,26 veces m\u00e1s riesgo de presentar depresi\u00f3n, que aquellos que viven en familias funcionales.<\/p>\n<p>Sin embargo Cogollo, G\u00f3mez, De Arco, Ruiz, &amp; Campo-Arias (2009) en su estudio no encontraron asociaci\u00f3n entre disfuncionalidad familiar y s\u00edntomas depresivos con importancia cl\u00ednica (OR=1,4; IC 95%: 0,92-2,1). Hinostroza-Gastel\u00fa, Huasguayo-Vega Cristina, Navarro-G\u00f3mez Sandra, Torres-Deza Clara (2011) determinan que existe una relaci\u00f3n entre la din\u00e1mica familiar (que incluye la funcionalidad familiar) y las manifestaciones de depresi\u00f3n (valor de p 0,019) . De igual manera Salazar, Veytia y Huitr en su estudio encontraron una relaci\u00f3n significativa entre la disfunci\u00f3n familiar y la depresi\u00f3n en adolescentes (valor de p &lt; 0.001). Adem\u00e1s, los adolescentes que mostraron disfunci\u00f3n familiar tuvieron 2.38 veces m\u00e1s posibilidad de sufrir depresi\u00f3n(Salazar, Veytia, &amp; Huitr, 2013). As\u00ed, se determina que la prevalencia de depresi\u00f3n es mayor en los adolescentes que viven en familias disfuncionales que aquellos que viven en familias funcionales.<\/p>\n<p>La prevalencia de depresi\u00f3n en los hombres es del 29. 8%, y en las mujeres del 58.5% ( relaci\u00f3n 1:2), relaci\u00f3n similar a la determinada por Cubillas et al. (2012) quienes encontraron una proporci\u00f3n de 2 mujeres por cada var\u00f3n, pero con prevalencias por sexo mucho menores a las encontradas en nuestro estudio (13.6% en mujeres y 6.4% en hombres). En cambio Vel\u00e1zquez et al. (2011) no encontraron una relaci\u00f3n estad\u00edsticamente significativa entre hombres y mujeres ( 28,5% en hombres y 25.9% en mujeres). De esta manera se establece que la depresi\u00f3n se presenta con una relaci\u00f3n hombre:mujer de 2:1.<\/p>\n<p>De los 419 adolescentes diagnosticados con depresi\u00f3n, el 52,0% de ellos presentaron depresi\u00f3n ligera (IC al 95% de 47.2 \u2013 56.8); 22.2% de los adolescentes presentaron depresi\u00f3n moderada (IC al 95% de 18.5 \u2013 26.4); el 14.6% presentaron depresi\u00f3n muy severa (IC al 95% de 11.5 \u2013 18.3), y el 11.2% presentaron depresi\u00f3n severa (IC al 95% de 11.5 \u2013 18.3). Se asemejan a los valores para la depresi\u00f3n moderada encontrados por Galicia, Moyeda, S\u00e1nchez, Javier, &amp; Ojeda (2009) que determinaron un 22.8% de depresi\u00f3n moderada, pero valores menores de depresi\u00f3n leve (38,8%), y s\u00f3lo un 3.7% de depresi\u00f3n severa. En cambio nuestros resultados son totalmente distintos a los encontrados por Agreda (2013) quien determin\u00f3 que el 69,5% de los adolescentes no presenta depresi\u00f3n, el 26,55% present\u00f3 depresi\u00f3n leve y depresi\u00f3n severa en el 2,75%, lo mismo sucede con Kahan et al. (2010) quienes determinaron solo un 11% de depresi\u00f3n leve a moderada y un 9% de depresi\u00f3n severa. Se establece as\u00ed, que la depresi\u00f3n ligera se presenta con mayor frecuencia en los adolescentes.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la funcionalidad familiar, el 44.6% de los adolescentes con depresi\u00f3n viven en familias moderadamente funcionales (IC al 95% de 39.9-49.4), mientras que el 30.3% corresponden a familias disfuncionales ( IC al 95% de 26.1-34.9), un 7.9% a familias severamente disfuncionales (IC al 95% de 5.6-10.9) y un 17.2% pertenecen a familias funcionales (IC al 95% de 13.9-21.1). \u00c9stos datos se contraponen con los resultados expuestos por Gonz\u00e1les-Poves &amp; Silva-Mathews (2013), quienes determinaron que el 50,0% de adolescentes que provienen de familias con disfunci\u00f3n severa, que el 46,5% que provienen de familias con disfuncionalidad moderada y que el 18,4% de familias con buen funcionamiento familiar presentan manifestaciones depresivas bien definidas. El 64,3% proveniente de familias con disfuncionalidad leve muestran manifestaciones depresivas ligeras. Se establece as\u00ed que los adolescentes con depresi\u00f3n provienen en su mayor\u00eda de familias moderadamente funcionales.<\/p>\n<p>La alteraci\u00f3n en las categor\u00edas de la funcionalidad familiar constituyen un factor de riesgo para depresi\u00f3n en los adolescentes, as\u00ed, aquellos adolescentes que viven en familias con una baja cohesi\u00f3n (Chi cuadrado de 15,225 y un valor de p de 0.000) tienen 84% mayor riesgo de presentar depresi\u00f3n ( OR de 1,841 con un IC al 95% de 1, 353 &#8211; 2,506), similar sucede en el estudio presentado por Zuluaga, Lemos, &amp; Torres (2012), quienes encontraron una asociaci\u00f3n significativa de la depresi\u00f3n con la cohesi\u00f3n familiar, OR=2,35 (IC = 1,63-3,41). As\u00ed se determina que una baja cohesi\u00f3n es un factor de riesgo para depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los adolescentes que viven en familias con una baja armon\u00eda (Chi cuadrado de 33,607 y un valor de p de .000) tienen un 145% m\u00e1s riesgo de presentar depresi\u00f3n (OR de 2,451 con un IC al 95% de 1, 805 &#8211; 3,330). Los adolescentes que viven en familias con una baja comunicaci\u00f3n (Chi cuadrado de 30,473 y un valor de p de .000) tienen 131% m\u00e1s riesgo de presentar depresi\u00f3n (OR de 2,316 con un IC al 95% de 1, 715 &#8211; 3,128), lo que corroboran Ochoa &amp; Olaizola (2005), quienes determinaron en su estudio que los adolescentes que informan tener m\u00e1s problemas de comunicaci\u00f3n tanto con la madre (\u03b2 = -.32, p&lt;.001) como con el padre (\u03b2 = -.33, p&lt;.001), experimentan m\u00e1s s\u00edntomas depresivos. Los adolescentes con una baja armon\u00eda y una baja comunicaci\u00f3n tienen m\u00e1s riesgo de sufrir depresi\u00f3n que aquellos con una buena comunicaci\u00f3n y armon\u00eda.<\/p>\n<p>Los adolescentes que viven en familias con una baja adaptabilidad tienen un 50% m\u00e1s riesgo de sufrir de depresi\u00f3n (OR de 1,502 con un IC al 95% de 1, 119 &#8211; 2,016); los adolescentes que viven en familias con una baja afectividad (Chi cuadrado de 43,016 y un valor de p de .000) tienen 203% m\u00e1s riesgo de presentar depresi\u00f3n (OR de 3,031 con un IC al 95% de 2,161 &#8211; 4,252), los adolescentes que viven en familias con un bajo cumplimiento de roles (Chi cuadrado de 19,328 y un valor de p de .000) tienen un 97% m\u00e1s riesgo de presentar depresi\u00f3n (OR de 1,979 con un IC al 95% de 1, 457 &#8211; 2,688) y los adolescentes que viven en familias con una baja permeabilidad (Chi cuadrado de 6,194 y un valor de p de .013) tienen 46% m\u00e1s riesgo de presentar depresi\u00f3n (OR de 1,462 con un IC al 95% de 1, 084 &#8211; 1,974). Sobre las dem\u00e1s categor\u00edas de la funcionalidad familiar no se encontraron estudios con los cuales comparar los resultados, esperando que la presente investigaci\u00f3n sirva para dicho enfecto con investigaciones posteriores. Se establece que una baja adaptabilidad, afectividad, permeabilidad y un bajo cumplimiento de roles son un factor de riesgo para depresi\u00f3n en los adolescentes.<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>La disfunci\u00f3n familiar constituye un factor de riesgo para el aparecimiento de depresi\u00f3n en los adolescentes de 15 a 19 a\u00f1os de los bachilleratos.<\/p>\n<p>La prevalencia de depresi\u00f3n es mayor en los adolescentes que viven en familias disfuncionales y severamente disfuncionales.<\/p>\n<p>Una baja cohesi\u00f3n, armon\u00eda, comunicaci\u00f3n, adaptabilidad, afectividad, un bajo cumplimiento de los roles y una baja permeabilidad constituyen factores de riesgo para depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>La depresi\u00f3n ligera se presenta en la mayor parte de adolescentes que viven en familias disfuncionales, siendo la depresi\u00f3n severa la que con menor frecuencia se presenta.<\/p>\n<p>Los adolescentes del sexo femenino tienen 2 veces m\u00e1s riesgo de sufrir depresi\u00f3n que los adolescentes varones.<\/p>\n<p><strong>Responsabilidades \u00e9ticas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Protecci\u00f3n de personas. <\/strong>Los autores declaran que para esta investigaci\u00f3n no se han realizado experimentos en seres humanos.<\/p>\n<p><strong>Confidencialidad de los datos. <\/strong>Los autores declaran que en este art\u00edculo no aparecen datos de pacientes.<\/p>\n<p><strong>Derecho a la privacidad y consentimiento informado. <\/strong>Los autores declaran que en este art\u00edculo no aparecen datos de pacientes, y que los datos fueron obtenidos previo consentimiento y asentimiento informados.<\/p>\n<p><strong>Agradecimiento.<\/strong><\/p>\n<p>Los autores expresan su sincero agradecimiento a los estudiantes del Macroproyecto \u201cProblem\u00e1tica de salud de los adolescentes de bachillerato de la Zona 7 del Ecuador 2016\u201d, quienes participaron en el trabajo de campo y la obtenci\u00f3n de la muestra, as\u00ed como en la fase de control de calidad.<\/p>\n<p><strong>Conflicto de intereses. <\/strong><\/p>\n<p>Los autores declaran no tener ning\u00fan conflicto de inter\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>Anexos &#8211; Disfunci\u00f3n familiar y depresi\u00f3n en adolescentes del nivel de bachillerato de la Zona 7<\/strong><\/p>\n<p><strong><iframe loading=\"lazy\" style=\"width: 100%; height: 500px;\" src=\"http:\/\/docs.google.com\/gview?url=http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/Anexos-Disfunci\u00f3n-familiar-y-depresi\u00f3n-en-adolescentes-del-nivel-de-bachillerato-de-la-Zona-7.pdf&amp;embedded=true\" width=\"300\" height=\"150\" frameborder=\"0\"><\/iframe><a href=\"http:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/Anexos-Disfunci\u00f3n-familiar-y-depresi\u00f3n-en-adolescentes-del-nivel-de-bachillerato-de-la-Zona-7.pdf\">Anexos &#8211; Disfunci\u00f3n familiar y depresi\u00f3n en adolescentes del nivel de bachillerato de la Zona 7<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p>Agreda, V. (2013). RELACION ENTRE DEPRESI\u00d3N Y FUNCIONALIDAD FAMILIAR EN ADOLESCENTES DE INSTITUCIONES EDUCATIVAS P\u00daBLICAS Y, (28), 9\u201310.<\/p>\n<p>Alonso, J., Angermeyer, M. C., Bernert, S., Bruffaerts, R., &amp; Brugha, T. S., Bryson, H., . . . Vollebergh, W. A. (2004). Prevalence of mental disorders in Europe: results from the European Study of the Epidemiology of Mental Disorders (ESEMeD) project. <em>Acta Psychiatrica Scandinavica<\/em>, <em>109<\/em>(409), 21\u201327.<\/p>\n<p>Asarnow, J. R., Ph, D., Jaycox, L. H., Ph, D., Duan, N., Ph, D., \u2026 H, M. P. (2005). Depression and role impairment among adolescents in primary care clinics, <em>37<\/em>, 477\u2013483. http:\/\/doi.org\/10.1016\/j.jadohealth.2004.11.123<\/p>\n<p>Cogollo, Z., G\u00f3mez, E., De Arco, O., Ruiz, I., &amp; Campo-Arias, A. (2009). 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MORBILIDAD_RDACAA_2013.<\/p>\n<p>Galicia, I., Moyeda, G., S\u00e1nchez, A., Javier, F., &amp; Ojeda, R. (2009). Factores asociados a la depresi\u00f3n en adolescentes\u202f: Rendimiento escolar y din\u00e1mica familiar, <em>25<\/em>, 227\u2013240.<\/p>\n<p>Gonz\u00e1les-Poves, J.-A. T., &amp; Silva-Mathews, Z. (2013). Factores familiares que influyen en las manifestaciones depresivas en adolescentes del 1.\u00b0 al 5.\u00b0 de secundaria de un Colegio Nacional mixto. <em>Revista de Enfermer\u00eda Herediana<\/em>, <em>6<\/em>(2), 66\u201377.<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez, E. P., De, D., &amp; Freiiome, C. (1990). Construcci\u00f3n y validaci\u00f3n de un instrumento.<\/p>\n<p>Hinostroza-Gastel\u00fa, Huasguayo-Vega Cristina, Navarro-G\u00f3mez Sandra, Torres-Deza Clara, M.-R. L. (2011). Din\u00e1mica Familiar y manifestaciones de depresi\u00f3n en escolares de 13 a 15 a\u00f1os de edad. <em>Revista Herediana de Enfermeria<\/em>, 12\u201319.<\/p>\n<p>Kahan, E., Luzardo, M., &amp; Ugo, C. 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Su prevalencia aumenta desde la ni\u00f1ez &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"Disfunci\u00f3n familiar y depresi\u00f3n en adolescentes del nivel de bachillerato de la Zona 7\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/depresion-adolescentes-bachillerato\/#more-40700\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Disfunci\u00f3n familiar y depresi\u00f3n en adolescentes del nivel de bachillerato de la Zona 7\">Leer 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