{"id":43176,"date":"2017-07-20T11:51:39","date_gmt":"2017-07-20T09:51:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=43176"},"modified":"2017-07-20T11:51:39","modified_gmt":"2017-07-20T09:51:39","slug":"matronas-historia-cuidar-enfermeria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/matronas-historia-cuidar-enfermeria\/","title":{"rendered":"Las matronas. Historia del cuidar en Enfermer\u00eda"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>Las matronas. Historia del cuidar en Enfermer\u00eda<\/strong><\/h2>\n<p><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n<p>A lo largo de la historia de la Enfermer\u00eda, las matronas han sido indispensables para mantener la salud. Su participaci\u00f3n comenz\u00f3 ante una explosi\u00f3n de determinadas enfermedades infecto-contagiosas. La protecci\u00f3n, la promoci\u00f3n y la continuaci\u00f3n de la vida, fue una labor que recay\u00f3 fundamentalmente en las mujeres.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>Autores: <\/strong>Mar\u00eda Bielsa Mi\u00f1ana <sup>1 <\/sup>Beatriz Pinto Rodr\u00edguez <sup>2 <\/sup>Elena Alloza Garc\u00eda <sup>3<\/sup> Sara P\u00e9rez Mateo <sup>4<\/sup><\/p>\n<p><sup>1 <\/sup>Mar\u00eda Bielsa Mi\u00f1ana. Diplomada en Enfermer\u00eda. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.<\/p>\n<p><sup>2 <\/sup>Beatriz Pinto Rodr\u00edguez. Diplomada en Enfermer\u00eda. Enfermera con plaza en propiedad en Can Misses de Ibiza. Enfermera en Hospital Can Misses de Ibiza.<\/p>\n<p><sup>3 <\/sup>Elena Alloza Garc\u00eda. Graduada en Enfermer\u00eda. Enfermera en Mas Prevenci\u00f3n de Zaragoza.<\/p>\n<p><sup>4 <\/sup>Sara P\u00e9rez Mateo. Graduada en Enfermer\u00eda. Enfermera en Hospital Psiqui\u00e1trico Prisma de Zaragoza.<\/p>\n<p>La figura de las matronas es y ha sido de mujeres expertas. Aunque dicha profesi\u00f3n ha recibido distintos nombres durante diferentes \u00e9pocas, su conocimiento siempre se ha forjado en la observaci\u00f3n, la pr\u00e1ctica y la trasmisi\u00f3n de conocimientos entre las mujeres.<\/p>\n<p><strong>Palabras clave: <\/strong>matrona, cuidar, historia, mujer<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El oficio de la matrona ha ido sufriendo cambios significativos a trav\u00e9s del tiempo, y podremos observar desde la importancia que adquirieron en la antig\u00fcedad, actuando de forma autodidacta, hasta la actualidad, donde la figura de la matrona goza de un reconocimiento acad\u00e9mico y prestigio social, pasando por una \u00e9poca en la que la profesi\u00f3n se vio desvalorizada y apartada por el poder cient\u00edfico y t\u00e9cnico.<\/p>\n<p>Desde la antig\u00fcedad, la mujer ha hecho uso de la naturaleza, ha usado el agua para la higiene, las pieles para el abrigo, las plantas y el aceite para la alimentaci\u00f3n y por \u00faltimo, y m\u00e1s importante, las manos, elemento fundamental para transmitir bienestar. Los cuidados se entremezclaban con actividades rituales, y con el trascurso del tiempo dieron lugar a diferentes disciplinas. Por ello, durante el trascurso de toda la historia de la humanidad, el arte de cuidar se ha atribuido a la mujer. Esta funci\u00f3n se podr\u00eda considerar como una elongaci\u00f3n de la funci\u00f3n natural y biol\u00f3gica de la mujer.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n de dicha profesi\u00f3n se engloba como parte de una totalidad de cambios sociales, pol\u00edticos, econ\u00f3micos y culturales, el momento actual es el resultado de siglos de intervenciones.<\/p>\n<p><strong>Marco te\u00f3rico <\/strong><\/p>\n<h3><strong><em>De la antig\u00fcedad a la edad media<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>En la antig\u00fcedad, tenemos experiencias de partos narradas hasta el Antiguo Testamento, donde queda patente la presencia femenina, la comadrona, que asiste en los alumbramientos de distintas mujeres.<\/p>\n<p>La figura de la matrona parece ser una persona experimentada en la asistencia de los partos. De hecho, parecen adquirir un papel fundamental y de amplio reconocimiento dentro de las civilizaciones antiguas, como por ejemplo, en la egipcia, donde adem\u00e1s la profesi\u00f3n de comadrona era reconocida como ocupaci\u00f3n femenina. No obstante, en la Grecia Cl\u00e1sica, el oficio pasa de un elevado estatus a una merma en su posici\u00f3n social. En la era romana, tambi\u00e9n era un oficio de dedicaci\u00f3n femenina, en la que segu\u00edan disfrutando de reconocimiento y prestigio social.<\/p>\n<p>En las \u00e9pocas nombradas, las mujeres s\u00f3lo pod\u00edan ser examinadas ginecol\u00f3gicamente por otra mujer, la m\u00e1s sublime conocedora del cuerpo femenino gracias a la observaci\u00f3n y experiencias transmitidas entre generaciones. Las competencias de una mujer comadrona era la de asistir a los partos, examinar al reci\u00e9n nacido antes de pinzar el cord\u00f3n umbilical, seguir la evoluci\u00f3n de los embarazos, anticiparse a los problemas de las mujeres j\u00f3venes que acud\u00edan a ellas ante el deseo de abortar\u2026<\/p>\n<p>Este oficio, actualmente profesionalizado, marca una tendencia mayoritariamente femenina, incluso exclusivamente en tiempos ancestros, debido a la necesidad de proporcionar ayuda mutua y preservar el pudor femenino.<\/p>\n<p>Las mujeres eran sublevadas a la figura masculina en todos sus aspectos, tanto f\u00edsica como ps\u00edquicamente, ya que la mujer era considerada persona impura. El parto pasa a la categor\u00eda de contaminante, por ello se separaba del padre en el momento del alumbramiento. Estos aspectos dotan a la mujer como \u00fanica figura presente en el parto, ya que se pueden mover sin riesgo entre lo impuro, lo sagrado y la muerte, puesto que los hombres no podr\u00edan realizarlo sin prejuicios. As\u00ed podemos analizar que la posici\u00f3n social de las mujeres ven\u00eda marcada y delimitada por hechos meramente biol\u00f3gicos, naturales, innatos del sexo, aunque tambi\u00e9n culturales y sociales.<\/p>\n<p>La bibliograf\u00eda encontrad en la \u00e9poca sobre temas de partos y ginecolog\u00eda, los autores son todos de g\u00e9nero masculino. Es controvertido el hecho de escribir sobre algo donde el hombre no ten\u00eda acceso, por lo tanto, hace pensar que la transmisi\u00f3n de conocimientos de mujer a mujer tambi\u00e9n se pas\u00f3 a los hombres para dejar constancia escrita del oficio.<\/p>\n<p>En zonas rurales, muchas veces, la matrona constituya la \u00fanica figura accesible en t\u00e9rminos de salud, a pesar de que sus conocimientos fueran escasos o limitados en la Alta y Baja Edad Media. Estos conocimientos escasos provocaban que los partos no eut\u00f3cicos, es decir, los que no trascurr\u00edan con normalidad, desembocaran en un final no deseado.<\/p>\n<p>En la Edad Media tambi\u00e9n hay una fuerte influencia de la religi\u00f3n cristiana y en el momento de atender al acto de partear, es costumbre la b\u00fasqueda de un santo o virgen para proporcionar protecci\u00f3n, as\u00ed como amuletos o sortilegios. Posteriormente, sus actividades fueron progresivamente prohibidas puesto que no eran licenciadas, y fueron expropi\u00e1ndose del hacer femenino, y en contraposici\u00f3n, tampoco se les permit\u00eda acceder al conocimiento cient\u00edfico y a los saberes m\u00e9dicos. Tambi\u00e9n empezaron a considerar brujas a las comadronas fruto de la fabricaci\u00f3n de ung\u00fcentos y pociones m\u00e1gicas, y consecuencia del temor a que pudieran asumir las mismas responsabilidades, por eso a\u00fan eran m\u00e1s alejadas de los estudios. El fen\u00f3meno de la brujer\u00eda se desarroll\u00f3 distinto en diferentes sociedades, pero se atribuy\u00f3 al hecho impredecible y ritualista que segu\u00eda las comadronas durante el embarazo y el parto.<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p>Como los caracteres sexuales femeninos a\u00fan segu\u00edan siendo imp\u00fadicos para los varones, cuando empezaron a asistir a los partos ten\u00edan que proteger el pudor de la mujer con s\u00e1banas.<\/p>\n<p>El desarrollo de las profesiones m\u00e9dicas y especialidades exclusivamente del sexo masculino no elimin\u00f3 por completo la figura de las comadronas, puesto que estas tareas hab\u00edan pertenecido a la mujer desde hac\u00eda siglos.<\/p>\n<h3><strong><em>Las matronas en los siglos XV \u2013 XVIII<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>A principios del siglo XV se consideraban a las comadronas como mujeres sabias con capacidad para ayudar a la mujer, aunque las jud\u00edas y moras ten\u00edan terminantemente prohibido atender a nacimientos de ni\u00f1os cristianos.<\/p>\n<p>Existe documentaci\u00f3n de 1434 de las Cortes de Zamora y de 1448 de las Ordenanzas de Madrigal, la cual refleja la posibilidad de que las comadronas pudieran ejercer libremente su profesi\u00f3n de atender a parturientas para el nacimiento de sus hijos, aunque a partir de 1477 y por orden de los Reyes Cat\u00f3licos, se regul\u00f3 \u00e9ste ejercicio quedando las parteras excluidas de las profesiones m\u00e9dicas con reconocimiento legal. Aun as\u00ed, muchas comadronas siguieron ejerciendo su trabajo bajo supervisi\u00f3n de los m\u00e9dicos.<\/p>\n<p>La necesidad de t\u00edtulos y concesi\u00f3n de licencias variaban seg\u00fan la localidad:<\/p>\n<ul>\n<li>En Castilla, ya en 1663, para poder atender a mujeres en el proceso de parto eran necesarios una serie de requisitos: superar un examen y haber practicado cuatro a\u00f1os con otras comadronas antiguas, competentes y cristianas con religi\u00f3n aragonesa, sin haberse mezclado con comadronas jud\u00edas o moras.<\/li>\n<li>En Andaluc\u00eda las comadronas pod\u00edan solicitar su licencia o ser examinadas: esto ocurr\u00eda entre los a\u00f1os 1537 y 1720.<\/li>\n<\/ul>\n<p>A pesar de la demanda de licencias y de ex\u00e1menes, en 1750, de nuevo, las comadronas dejaron de actuar como tales, siendo sustituidas por cirujanos.<\/p>\n<p>El primer tratado que se conoce en lengua castellana sobre la necesidad de la formaci\u00f3n de las comadronas para poder ejercer su profesi\u00f3n es del a\u00f1o 1541, autor del cual fue Dami\u00e1n Carb\u00f3, titulado \u201cLibro del arte de las comadres o madrinas y del regimiento de las pre\u00f1adas y paridas y de los ni\u00f1os\u201d. Dicho tratado serv\u00eda para ampliar la formaci\u00f3n de estas profesionales, ya que sus saberes \u00fanicamente se basaban en conocimientos emp\u00edricos y para ayudar a resolver problemas que se pudieran presentar.<\/p>\n<p>En los siglos XVI y XVII, las comadronas realizaban el ejercicio de ayudar a las mujeres a parir en el \u00e1mbito rural, d\u00f3nde no llegaba el saber cient\u00edfico. Era una \u00e9poca en que los amuletos estaban considerados como objetos m\u00e1gicos y se utilizaban en abundancia, por ejemplo, se recomendaba tener el coraz\u00f3n de una gallina, sacado en vivo o atar a la pierna de la futura madre una piedra de esmeralda.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito urbano, eran los m\u00e9dicos los que llevaban el proceso de parto y las funciones de las matronas eran definidas por ellos. Aunque cabe decir que s\u00f3lo las personas que se pod\u00edan costear los servicios m\u00e9dicos disfrutaban de su atenci\u00f3n, las personas pobres eran atendidas mayoritariamente por comadronas iletradas.<\/p>\n<p>En el siglo XVIII se describe que la profesi\u00f3n de matrona debe ser exclusiva para mujeres debido a su naturaleza y la \u00fanica raz\u00f3n por la cual ellas pueden salir de su hogar para realizar otras funciones que no sean las tareas dom\u00e9sticas. Una buena comadrona, as\u00ed como una buena mujer, deb\u00eda ser compasiva, paciente, con buena reputaci\u00f3n y disposici\u00f3n para ayudar al pr\u00f3jimo y saber acompa\u00f1ar. Obligatoriamente deb\u00edan ser devotas de la Virgen Mar\u00eda y temer a Dios, adem\u00e1s de saber administrar el Bautismo; si a estas cualidades se le a\u00f1ad\u00eda haber parido y tener el cuidado de unos ni\u00f1os, eran unas mujeres aptas para acompa\u00f1ar al parto de otras y poder protegerlas. Estos requisitos se siguieron teniendo en cuenta hasta el siglo XX en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Todo y con esto, la formaci\u00f3n de las matronas en el a\u00f1o 1750 estuvo limitada a causa de la ideolog\u00eda de la \u00e9poca. La mujer se deb\u00eda al matrimonio y a la reproducci\u00f3n. No es hasta finales del mismo siglo que se empieza a formular la idea que las mujeres puedan formarse con fines de utilidad social, aunque exist\u00eda cierto miedo por la posibilidad de transformar la estructura social y familiar. El control de su formaci\u00f3n se reg\u00eda por la Iglesia y el discurso m\u00e9dico.<\/p>\n<p>En estos a\u00f1os, los requisitos que deb\u00edan cumplir las futuras matronas eran ser viudas o, si bien eran casadas, estar acreditadas por sus maridos y poseer un certificado del p\u00e1rroco que afirmara sus buenas costumbres y su buena vida.<\/p>\n<p>Surgi\u00f3 la competencia de los hombres en esta profesi\u00f3n, los llamados cirujanos barberos, lo que provoc\u00f3 la aplicaci\u00f3n de leyes en contra de las mujeres parteras que poco a poco fueron desprestigi\u00e1ndose. B\u00e1sicamente se situaban en las ciudades y atend\u00edan a las familias adineradas. Su intervenci\u00f3n se caracteriz\u00f3 por el uso de f\u00f3rceps como herramienta imprescindible, anteponiendo su ejercicio sobre el de las matronas, ya que ellas no pod\u00edan usar utensilios de este tipo.<\/p>\n<p>Los cirujanos barberos recibieron el nombre de \u201ccarniceros\u201d por sus intervenciones tan agresivas junto al poco conocimiento de la anatom\u00eda humana.<\/p>\n<h3><strong><em>Las matronas en los siglos XIX-XX<\/em><\/strong><\/h3>\n<p>Al principio del siglo XIX, el rey que en aquel momento gobernaba, aprob\u00f3 una Real C\u00e9dula cuya finalidad era la de regular la situaci\u00f3n acad\u00e9mico-legal de la Cirug\u00eda y sus ramas subalternas, entre ellas, la de partera. Para poder tener el titulo se ped\u00eda que las comadronas deb\u00edan tener unos requisitos: haber practicado la Obstetricia por espacio de cuatro a\u00f1os con un Facultativo o Comadrona aprobada, o bien dos a\u00f1os de pr\u00e1cticas y dos de estudios en alguno de los Colegios de Medicina y Cirug\u00eda. Tambi\u00e9n se les exig\u00eda ser viudas o casadas y los mismos requisitos relacionados con el mantenimiento del orden social y la moral. En ocasiones el saber leer y escribir. Pero la necesidad de examen sigue siendo obligatoria.<\/p>\n<p>El nivel de formaci\u00f3n de las comadronas fue ligeramente m\u00e1s elevado y, a partir de 1822 y durante cuarenta a\u00f1os, las casas de maternidad fueron centros de pr\u00e1cticas para su formaci\u00f3n y la de los cirujanos.<\/p>\n<p>A principios de 1857 la ley de instrucci\u00f3n P\u00fablica (Ley de Moyano) supuso un avance importante, debido al reconocimiento de la necesidad social de aumentar la formaci\u00f3n de toda la poblaci\u00f3n, incluida la femenina. Se reglamentan las condiciones para obtener el t\u00edtulo de comadrona en las que, como novedad, se exig\u00eda, haber recibido con aprovechamiento la Primera Ense\u00f1anza Elemental. Los estudios deb\u00edan cursarse en centros autorizados donde teor\u00eda y pr\u00e1ctica ser\u00edan simult\u00e1neas, con lo que era necesario que hubiera sala de partos. Adem\u00e1s la educaci\u00f3n a las mujeres y hombres deb\u00edan estar separadas en el espacio y ser de diferente contenido seg\u00fan el sexo.<\/p>\n<p>Como la base en la educaci\u00f3n era escasa, se aceptaba una mayor presencia del cirujano en los partos, ya que, durante el tiempo que la obstetricia fue ejercida por las comadronas, se les recriminaba de \u201cno saber elevar su oficio a una profesi\u00f3n m\u00e1s cient\u00edfica\u201d.<\/p>\n<p>A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, la lucha del modelo m\u00e9dico por imponer su hegemon\u00eda y ser la referencia ideol\u00f3gica y leg\u00edtima, viene desencadenando situaciones de intereses enfrentados de competencia y rivalidad con las comadronas, incluso a abocar por la desaparici\u00f3n de estas alegando que eran innecesarias o que, en todo caso, pod\u00edan ser sustituidas por m\u00e9dicos-cirujanos subalternos.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n universitaria se va abriendo lentamente a la presencia femenina, aunque socialmente se siga percibiendo como un riesgo ya que, como informan en el Congreso de Doctores de Brigthon: <em>\u201cconfirmo la relaci\u00f3n directa entre formaci\u00f3n cultural de la mujer y su menor capacidad reproductiva\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>Para realizar el estudio de la historia de las comadronas tenemos que conocer los saberes y pr\u00e1cticas populares en torno al nacimiento. El acercamiento a este saber constituye una fuente de riqueza que nos puede aproximar al campo pr\u00e1ctico del hacer de las comadronas. Hay que saber qu\u00e9 deb\u00edan hacer y qu\u00e9 pod\u00edan hacer y en qu\u00e9 condiciones, y qu\u00e9 esperaba la poblaci\u00f3n que hicieran.<\/p>\n<p>Las primeras informaciones son que a principio de siglo hay influencias por la ideolog\u00eda religiosa y se percibe que es una herencia de siglos anteriores. El embarazo y el nacimiento pertenecieron a ese grupo de fen\u00f3menos naturales que no pudieron ser controlados por el hombre y por lo tanto, para su protecci\u00f3n y para evitar los peligros, se rodeaba de toda una serie de ritos y normas que aseguraran su \u00e9xito y la vida de la madre e hijo.<\/p>\n<p><!--nextpage--><\/p>\n<p>Las pr\u00e1cticas que se realizaban en torno al embarazo tuvieron un enfoque preventivo para asegurar su conservaci\u00f3n y as\u00ed facilitar un parto normal. Se establecen dos opciones; una de car\u00e1cter religioso y otra profano. Las religiosas consist\u00edan en hacer visitas o peticiones a lugares y seres sagrados, el rezo, novenas, promesas o hasta la donaci\u00f3n econ\u00f3mica. La opci\u00f3n de car\u00e1cter profano aconsejaba el ejercicio f\u00edsico evitando movimientos violentos y la prescripci\u00f3n de una dieta de alimentaci\u00f3n. Estas dos medidas se dieron m\u00e1s entre las clases acomodadas. Tambi\u00e9n se inclu\u00edan cuidados para el interior del cuerpo, como purgas o infusiones y para el exterior, como atarse un pa\u00f1uelo para que la criatura no subiera al est\u00f3mago. Adquieren as\u00ed mismo, un car\u00e1cter preventivo, los antojos.<\/p>\n<p>El sexo del ni\u00f1o ocupa un espacio del saber general en el embarazo. Los ni\u00f1os recog\u00edan todas las asociaciones relacionadas con lo positivo, lo hermoso y lo que se considera bueno y recto. La contraposici\u00f3n de estos conceptos, estuvo reservada para la gestaci\u00f3n de las ni\u00f1as.<\/p>\n<p>Para conseguir que el parto fuera bueno se realizaban una serie de pr\u00e1cticas preventivas que, de nuevo tienen en su mayor\u00eda car\u00e1cter religioso como poner un escapulario, medallas, reliquias,,, o tomar l\u00edquidos que tuvieron contacto con alg\u00fan objeto sagrado, o la presencia de im\u00e1genes de la Virgen o Santos en la casa, de los que se esperaba que generaran protecci\u00f3n a la parturienta. Si el parto se hac\u00eda largo y laborioso se daban determinadas bebidas (cornezuelo de centeno) o se presionaba la zona lumbar, incluso se estiraba de los brazos o \u201clos vecinos manteaban a la parturienta. Para facilitar el alumbramiento las pr\u00e1cticas estaban dirigidas a provocar el v\u00f3mito de la mujer con la intenci\u00f3n de que la contracci\u00f3n abdominal favoreciera la salida de la placenta.<\/p>\n<p>Durante el puerperio era general el concepto de reposo que dura la cuarentena, tiempo del que se esperaba que la reci\u00e9n parida no saliera de casa .Dependiendo de la clase social se llegaba a guardar cama los 40 d\u00edas. Tiene especial inter\u00e9s las normas de cuidado del cuerpo en los que parecen predominar los principios antihigi\u00e9nicos por encima de los higi\u00e9nicos. Se consideraba arriesgado para la madre lavarse total o parcialmente y no se aconsejaba cambiar la ropa de la cama durante la cuarentena.<\/p>\n<p>La comadrona era quien se encargaba del ni\u00f1o, de lavarlo, curarlo y vestirlo y esto lo realizaba hasta que se le callera el ombligo. La curaci\u00f3n del ombligo nos aporta datos de pr\u00e1cticas de riesgo. La mortalidad del reci\u00e9n nacido en el primer mes de vida era de cuatro veces m\u00e1s que en el segundo mes y tres a\u00f1os despu\u00e9s del nacimiento el n\u00famero de nacidos vivos se hab\u00eda recudido a una cuarta parte. Muchas de las causas de muerte en los primeros d\u00edas y de enfermedad se atribu\u00edan al \u201cmal de ojo\u201d.<\/p>\n<p>El reci\u00e9n nacido estaba considerado como un ser indefenso y d\u00e9bil que pod\u00eda ser afectado f\u00e1cilmente por elementos a los que no pod\u00eda hacer frente, trasmitidos bien por la mirada, el aire o el contacto con personas que, intencionadamente o no, le provocar\u00e1n da\u00f1o.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n de todas las pr\u00e1cticas mencionadas nos confirman la ausencia de profesionales m\u00e9dicos o comadronas en las zonas rurales a principios de siglo.<\/p>\n<p><strong><em>El siglo XX. Reafirmaci\u00f3n profesional<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A principios de siglo, las mujeres que optaron por los estudios de comadrona eran escasas y las mujeres que estudiaban, lo hac\u00edan impulsadas por la necesidad econ\u00f3mica y con una finalidad pr\u00e1ctica que la profesi\u00f3n dif\u00edcilmente ofrec\u00eda ya que las funciones asistenciales de las matronas eran cumplidas entre las clases acomodadas, por parte del m\u00e9dico; en las restantes, por la madre, la vecina o cualquier otra persona, mujer preferiblemente.<\/p>\n<p>Como novedad en los requisitos acad\u00e9micos para el ingreso se establece que las pr\u00e1cticas sean obligatorias y las alumnas de ense\u00f1anza libre, deb\u00edan justificar el haberlas realizado.<\/p>\n<p>En 1916 se fund\u00f3 la primera escuela de comadronas; la Casa de Salud de Santa Cristina, en Madrid.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n te\u00f3rica ten\u00eda los mismos contenidos pero, progresivamente y a petici\u00f3n de las propias comadronas, se exigi\u00f3 una mayor preparaci\u00f3n acad\u00e9mica para tener acceso al examen de ingreso. En 1928 se necesit\u00f3 el Bachillerato Elemental como preparaci\u00f3n b\u00e1sica para acceder a cualquier carrera, requisito tambi\u00e9n necesario para el ingreso a los estudios de comadrona.<\/p>\n<p>La profesi\u00f3n se mantuvo independiente hasta 1953 fecha en la que se unific\u00f3 con los estudios de practicantes y enfermeras con un \u00fanico t\u00edtulo: Ayudante T\u00e9cnicos Sanitario y posteriormente, en 1957 se cre\u00f3 la especialidad de Asistencia Obst\u00e9trica (Matrona) para los A.T.S femeninos, en 1980 abandon\u00f3 sus restricciones en raz\u00f3n de sexo y se hizo extensiva para los A.T.S y Diplomados en Enfermer\u00eda masculinos.<\/p>\n<p>En 1986, con la incorporaci\u00f3n de Espa\u00f1a a la Comunidad Econ\u00f3mica Europea, fue necesario adecuar el curr\u00edculo profesional para la formaci\u00f3n de las comadronas a las Directrices de la Comunidad. Los estudios dejaron de impartirse durante siete a\u00f1os, esto hizo temer de nuevo por la desaparici\u00f3n de la profesi\u00f3n que estaba siendo ocupada en algunos lugares, por m\u00e9dicos y enfermeras entrenadas. En 1994 se reinici\u00f3 la formaci\u00f3n. Actualmente, para tener acceso a la especialidad es necesario ser enfermera\/o. Se realiza un examen de acceso y la duraci\u00f3n del programa es de dos a\u00f1os a tiempo completo.<\/p>\n<p>Por primera vez las escuelas de matronas o unidades docentes dependen de las escuelas de Enfermer\u00eda y no de las facultades de medicina.<\/p>\n<p>Las matronas hoy, en su mayor\u00eda, trabajan en centros hospitalarios o en asistencia primaria, dando respuesta a las nuevas necesidades que socialmente se plantean. Su \u00e1mbito de actuaci\u00f3n no se reduce solamente al parto, sino a todo el per\u00edodo reproductivo femenino, considerando adem\u00e1s el grupo familiar. La subordinaci\u00f3n al criterio m\u00e9dico es a\u00fan una realidad, aunque la intensidad de su influencia depender\u00e1 del espacio donde desarrolle su trabajo y su experiencia.<\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n de la matrona como tal producida a trav\u00e9s de los siglos, ha pasado de una pr\u00e1ctica basada en el empirismo, a la progresiva y t\u00edmida mejora de la formaci\u00f3n y su regulaci\u00f3n oficial.<\/p>\n<p>Importante es rese\u00f1ar que, gracias al progreso social, las nuevas necesidades y cambios que surgen, as\u00ed como a la progresiva socializaci\u00f3n en una mayor igualdad entre hombres y mujeres, se permite a las comadronas mantener el grado de formaci\u00f3n necesaria para acompa\u00f1ar y dar respuesta a las necesidades que se plantean en la salud reproductiva femenina, y a las mujeres, la posibilidad de conocer y poder decidir sobre sus aspectos de su vida.<\/p>\n<p>Matronas y obstetras realizan hoy una labor complementaria, no de competencia.<\/p>\n<p>En un momento tan \u00edntimo y \u00fanico como es el parir, cabe destacar la importancia de los cuidados invisibles, dif\u00edcilmente cuantificable, pero que ayuda a lograr una pr\u00e1ctica enfermera de excelencia.<\/p>\n<p>La corriente actual en la atenci\u00f3n en parto sigue una tendencia human\u00edstica, volviendo a considerar a la mujer la protagonista del hecho de parir.<\/p>\n<p>La importancia de dichos cuidados est\u00e1 en la esencia del bienestar y confort, por eso, la importancia de hacer visibles los cuidados invisibles, atendiendo que la calidad asistencial es siempre un aspecto subjetivo.<\/p>\n<p>El sociabilizar este conocimiento es tarea de los propios profesionales de Enfermer\u00eda para conseguir que formen parte activa en el arte del cuidar.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda <\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>CANALS, Josep (1998) \u201c<em>Cuidar y curar. Funciones femeninas y saberes masculinos<\/em>\u201d: En Martinez Hern\u00e1ez, Comelles y Miranda Aranda. Antropolog\u00eda de la Medicina. Una d\u00e9cada de Jano. Zaragoza. Trabajo social y salud 29:197-199.<\/li>\n<li>CABR\u00c9 I PAIRET, Montserrat.(1988): \u201c<em>Formes de cultura femenina a Catalunya Medieval\u201d<\/em>. En Mash, M\u00e9s enll\u00e0 del silenci: les dones a la historia de Catalunya. Generalitat de Catalunya. Comissi\u00f3 interdepartamental de Promoci\u00f3 de la Dona. Elfos: 31-52<\/li>\n<li>NASH, Mary. (1983).\u201d<em>Maternidad, maternolog\u00eda y reforma eug\u00e9nica en Espa\u00f1a. 1900-1938. <\/em>En Duby y Perrot.Historia de las mujeres. El siglo XX. Madrid. Taurus. 627-645.<\/li>\n<li>ORT\u00cdZ, Teresa. SANCHEZ Dolores (1995): <em>\u201cLa experiencia escrita de las matronas. Siglo XVIII\u201d<\/em>. En Ballar\u00edn Domingo. Mart\u00ednez L\u00f3pez (eds). Del patio a la plaza. Las mujeres en las sociedades mediterr\u00e1neas. Universidad de Granada. 239 246.<\/li>\n<li>TERR\u00c9 RULL, Carmen (1997): <em>\u201cLa matrona en Espa\u00f1a. Historia de una profesi\u00f3n\u201d.<\/em> En Towler. Bramall. Comadronas en la historia y en la sociedad. Barcelona. Masson.<\/li>\n<li>VALLE RACERO, Juan. GARC\u00cdA MART\u00cdNEZ, Manuel I (1994). <em>\u201dLas matronas en la Historia\u201d<\/em>. Un estudio del siglo XIX. Rol de Enfermer\u00eda. 187;61-67.<\/li>\n<li>COLLI\u00c8RE, M.F. 1982.\u00a0<em>Promover la vida<\/em> <em>.<\/em>Inter Editions, Paris<\/li>\n<li>HERN\u00c1NDEZ, F. <em>Historia de la Enfermer\u00eda en Espa\u00f1a<\/em>. Edit. 1996<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las matronas. Historia del cuidar en Enfermer\u00eda Resumen A lo largo de la historia de la Enfermer\u00eda, las matronas han sido indispensables para mantener la salud. Su participaci\u00f3n comenz\u00f3 ante una explosi\u00f3n de determinadas enfermedades infecto-contagiosas. 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