{"id":55814,"date":"2020-05-26T09:22:14","date_gmt":"2020-05-26T07:22:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=55814"},"modified":"2020-05-27T10:20:50","modified_gmt":"2020-05-27T08:20:50","slug":"trastornos-alimentarios-y-de-la-ingesta-de-los-alimentos-nuevas-definiciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/trastornos-alimentarios-y-de-la-ingesta-de-los-alimentos-nuevas-definiciones\/","title":{"rendered":"Trastornos Alimentarios y de la Ingesta de los Alimentos. Nuevas definiciones"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Trastornos Alimentarios y de la Ingesta de los Alimentos. Nuevas definiciones<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autora principal: Anda Voicu<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vol. XV; n\u00ba 10; 399<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Eating Disorders and Food Intake. New definitions<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de recepci\u00f3n: 17\/03\/2020<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de aceptaci\u00f3n: 20\/05\/2020<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com Volumen XV. N\u00famero 10 \u2013\u00a0 Segunda quincena de Mayo de 2020 &#8211; P\u00e1gina inicial: Vol. XV; n\u00ba 10; 399<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>AUTORES:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anda Voicu (1)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lorena Abellanas Jame (2)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Patricia Tosaus Catal\u00e1n (3)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ver\u00f3nica Ruiz Cuenca (1)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paula Sacrist\u00e1n L\u00f3pez (1)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CATEGOR\u00cdA PROFESIONAL Y LUGAR DE TRABAJO:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Graduado Universitario en Enfermer\u00eda. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Graduado Universitario en Enfermer\u00eda. Centro de Salud de Berd\u00fan. Huesca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Graduado Universitario en Enfermer\u00eda. Hospital San Juan de Dios. Zaragoza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>RESUMEN:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) era el nombre que en Espa\u00f1a recib\u00edan las enfermedades psiqui\u00e1tricas graves caracterizadas por una alteraci\u00f3n en el comportamiento, la actitud y la ingesta de los alimentos, junto a una intensa preocupaci\u00f3n sobre la imagen corporal. Con la publicaci\u00f3n de la quinta edici\u00f3n del Manual Diagn\u00f3stico y Estad\u00edstico de los Trastornos Mentales, estas enfermedades pasaron a recibir el nombre de Trastornos Alimentarios y de la Ingesti\u00f3n de Alimentos. Entre estos trastornos, se encuentran no solo la Anorexia y la Bulimia Nerviosa, sino tambi\u00e9n otros como son los trastornos de Pica, de Rumiaci\u00f3n, de Restricci\u00f3n o por Atrac\u00f3n. Su etiolog\u00eda es multifactorial, incluyendo factores biol\u00f3gicos, psicosociales y culturales, dependiendo de cada persona. Conocer los posibles factores de riesgo de estos trastornos, supone para los profesionales sanitarios, una mejor prestaci\u00f3n de atenci\u00f3n primaria. Con este trabajo se pretende no solo dar a conocer los tipos de Trastornos Alimentarios y de la Ingesti\u00f3n de Alimentos, sino tambi\u00e9n cuales son los factores de riesgo m\u00e1s comunes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PALABRAS CLAVE:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Trastornos Alimentarios y de la Ingesti\u00f3n de los Alimentos, Trastornos de la Conducta Alimentaria, Anorexia Nerviosa, Bulimia Nerviosa, Enfermer\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>ABSTRACT:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">In Spain, Eating Disorders was the name that received psychiatric diseases characterized by an alteration in behavior, attitude or intake and food, along with an intense concern about their body image. With the publication of the fifth edition of the Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, these diseases became known as Eating Disorders and Food Ingestion. Among these disorders, there are not only Anorexia Nervosa and Bulimia Nervosa, but also others such as Pica disorder, Rumination disorder, Restriction disorder or Binge eating disorder. Its etiology is multifactorial, including biological, psychosocial and cultural factors, depending on each person. For health care professionals, to know the possible risk factors for these disorders is very important. This work aims not only to introduce the types of Eating Disorders and Food Ingestion, but also what are the most common risk factors.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>KEYWORDS: <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eating Disorders and Food Ingestion, Eating Disorders, Anorexia Nervosa, Bulimia Nervosa, Nursing.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>NUEVAS DEFINICIONES:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), suponen un importante problema de salud p\u00fablica; sobre todo en los pa\u00edses desarrollados. Esto se debe debido a su alta prevalencia, su tendencia a la cronificaci\u00f3n, al tratamiento interdisciplinar necesario y a la frecuente necesidad de hospitalizaci\u00f3n (Mu\u00f1oz Calvo, 2011).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los TCA son enfermedades psiqui\u00e1tricas severas, que se caracterizan por alteraciones en el comportamiento y las actitudes sobre la ingesta de diferentes alimentos. Junto a esto, tambi\u00e9n existe una intensa preocupaci\u00f3n sobre el peso o la imagen corporal. Tambi\u00e9n se asocian con una baja calidad de vida, altas tasas de comorbilidad psicosocial y mortalidad prematura (Portela de Santana, da Costa Ribeiro Junior, Mora Giral y Raich, 2012; Fuertes Ortiz, P\u00e9rez, y Hern\u00e1ndez, 2010).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1874, la anorexia nerviosa fue el primer trastorno alimenticio mencionado en un comunicado de medicina de Oxford. Era definido como una enfermedad peculiar, caracter\u00edstica en mujeres j\u00f3venes y que presentaban \u201c<em>ausencia de apetito\u201d<\/em>. Fueron William Gull y Charles Las\u00e8gue, quienes comenzaron el estudio cient\u00edfico de esta enfermedad (V\u00e1zquez Ar\u00e9valo, L\u00f3pez Aguilar, Ocampo T\u00e9llez-Gir\u00f3n y Mancilla D\u00edaz, 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los a\u00f1os 60, apareci\u00f3 la definici\u00f3n actual de los trastornos alimenticios; bas\u00e1ndose en el modelo de la neurosis. En los a\u00f1os 80, gracias a los estudios de Russell (1979) y Brunch (1973), apareci\u00f3 por primera vez la anorexia nerviosa en la tercera edici\u00f3n del Manual Diagn\u00f3stico y Estad\u00edstico de los Trastornos Mentales (DSM-III), la cual ya contaba con la bulimia nerviosa (V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1994 apareci\u00f3 la cuarta edici\u00f3n del manual (DSM-IV), que a\u00f1adi\u00f3 importantes cambios. Los TCA se vieron diferenciados en dos grandes grupos; aquellos que se iniciaban en la infancia y aquellos que empezaban en la adolescencia. Con respecto a este \u00faltimo grupo, a su vez, se pod\u00edan clasificar en espec\u00edficos, como la anorexia y la bulimia nerviosa; y en no espec\u00edficos, que inclu\u00edan cuadros subcl\u00ednicos y el trastorno por atrac\u00f3n (V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015).<strong> Ver Figura 1. Esquema sobre los Trastornos de la Conducta Alimentarios seg\u00fan DSM-IV (Al final del art\u00edculo).<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, en 2013 apareci\u00f3 la quinta edici\u00f3n (DSM-V), que ha redefinido los TCA en varios aspectos; empezando por su nombre: Trastornos Alimentarios y de la Ingesti\u00f3n de Alimentos. Se trata <em>de \u201ccualquier alteraci\u00f3n persistente en la alimentaci\u00f3n o en el comportamiento relacionado con la alimentaci\u00f3n que lleva a una alteraci\u00f3n en el consumo o en la absorci\u00f3n de los alimentos y que causa un deterioro significativo de la salud f\u00edsica o del funcionamiento psicosocial\u201d<\/em> (V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro cambio importante fue la eliminaci\u00f3n de la clasificaci\u00f3n de los trastornos seg\u00fan la edad. (Behar y Arancibia, 2014; V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015).<strong> \u00a0Ver Figura 2. <\/strong><strong>Esquema de la Clasificaci\u00f3n de los Trastornos Alimentarios y de la Ingesti\u00f3n de Alimentos seg\u00fan DSM-V (Al final del art\u00edculo).<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n, se describir\u00e1n cada uno de estos trastornos seg\u00fan el DSM-5.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Trastorno de Pica<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir del DSM-V, el trastorno de pica puede ser diagnosticado a partir de los 2 a\u00f1os. Aunque es m\u00e1s frecuente que los ni\u00f1os lleven a cabo una <em>\u201cingesta persistente de sustancias no nutritivas durante un periodo m\u00ednimo de un mes\u201d<\/em>, como pueden ser pa\u00f1uelos de papel o los cabellos; los j\u00f3venes adultos tambi\u00e9n pueden experimentarlo. Esto \u00faltimo es probable que se deba a una discapacidad intelectual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, este trastorno sigue sin conocerse lo suficientemente, pues, es el \u00fanico trastorno que puede ser diagnosticado en conjunto con cualquier otro Trastorno Alimentario y de la Ingesti\u00f3n de Alimentos (Behar y Arancibia, 2014; V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Trastorno de Rumiaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede diagnosticarse a cualquier edad, pero es m\u00e1s frecuente en personas que presentan alguna discapacidad intelectual. Es definida por el DSM-V como <em>\u201cla regurgitaci\u00f3n repetida de alimentos durante un periodo m\u00ednimo de un mes\u201d<\/em>. Los alimentos regurgitados pueden volver a ser masticados, escupidos o tragados. La principal diferencia entre el trastorno de rumiaci\u00f3n y la anorexia o la bulimia nerviosa, es que estos \u00faltimos trastornos se caracterizan por su evoluci\u00f3n cl\u00ednica y el temor de engordar. Adem\u00e1s, la prevalencia del trastorno de rumiaci\u00f3n es desconocido, pues es dif\u00edcil de identificar (V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Trastorno de Evitaci\u00f3n\/Restricci\u00f3n de la ingesti\u00f3n de Alimentos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sustituye el diagn\u00f3stico del trastorno de la ingesti\u00f3n alimentaria de la infancia o la ni\u00f1ez que aparec\u00eda en la cuarta edici\u00f3n del DSM. Es definido como el trastorno que <em>\u201cse pone de manifiesto por el fracaso persistente para cumplir las adecuadas necesidades nutritivas y\/o energ\u00e9ticas asociadas a uno o m\u00e1s hechos\u201d<\/em>. Entre estos hechos se encuentran principalmente la p\u00e9rdida de peso, la dependencia a los suplementos nutritivos y la interferencia en el funcionamiento psicosocial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los principales motivos por los que se produce este trastorno son la falta de inter\u00e9s por la comida o la idea de que los alimentos est\u00e1n contaminados. Al igual que los anteriores trastornos, puede diagnosticarse a cualquier edad. Tambi\u00e9n puede darse en presencia de otros trastornos alimenticios, pero debe diferenciarse de la anorexia nerviosa, en la que la restricci\u00f3n de los alimentos es por miedo a la obesidad (V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Anorexia Nerviosa<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El DSM-V la define como la <em>\u201crestricci\u00f3n de la ingesta energ\u00e9tica en relaci\u00f3n con las necesidades, que conducen a un peso corporal significativamente bajo con relaci\u00f3n a la edad, el sexo, el curso del desarrollo y la salud f\u00edsica\u201d<\/em>. El principal motivo para que se produzca es un intenso miedo a ganar peso. El DSM-V redefini\u00f3 que el peso significativamente bajo ser\u00eda aquel peso inferior al m\u00ednimo esperado en adolescentes y ni\u00f1os. El criterio de bajo peso ha ido cambiando desde la tercera edici\u00f3n, pasando de ser considerado un 25% por debajo del peso normal, a solo un 15% en la cuarta edici\u00f3n. La justificaci\u00f3n que se ha dado es poder prevenir y atender a los pacientes cuya vida est\u00e9 en actual riesgo (V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recientes estudios se\u00f1alan que la prevalencia de esta enfermedad aumentar\u00e1 en un 50% al aplicarse estos cambios (Hay, Girosi y Mond, 2015). Actualmente, seg\u00fan diferentes estudios epidemiol\u00f3gicos, la prevalencia de la anorexia nerviosa oscila entre el 0.5 y el 1%. Adem\u00e1s, es m\u00e1s frecuente en mujeres, siendo la proporci\u00f3n mujer\/hombre de 9 a 1. La edad media de comienzo es de 14 a\u00f1os, y m\u00e1ximo a los 18 a\u00f1os (Mu\u00f1oz Calvo, 2011).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro cambio importante que ha establecido el DSM-V es la eliminaci\u00f3n del criterio de presencia de amenorrea en mujeres pospuberales durante al menos tres ciclos. Este cambio se ha dado ya que se trataba de un criterio que dificultaba el diagn\u00f3stico, ya que no se pod\u00eda aplicar a los varones, ni a las mujeres que empleaban un reemplazo hormonal (Behar y Arancibia, 2014).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u00fanicos cambios que se ha producido con respecto a los subtipos de anorexia nerviosa son que el tipo compulsivo\/purgativo cambi\u00f3 de nombre a tipo atracones\/purgas y que se a\u00f1adi\u00f3 un criterio de tiempo (3 meses) para que el individuo haya tenido alguna conducta no saludable (Behar y Arancibia, 2014; V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante destacar que los episodios de atracones en el caso de la anorexia nerviosa no alcanzan la magnitud de los que se dan en la bulimia nerviosa, aunque son experimentados con la misma intensidad de descontrol (Gaete, L\u00f3pez y Matamala, 2012).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Bulimia nerviosa<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se define como<em> \u201caquellos episodios recurrentes de atracones\u201d<\/em>. Estos episodios se han de caracterizar por: 1) una ingesta cuya duraci\u00f3n sea un tiempo determinado (aproximadamente dos horas), y cuya cantidad de alimentos ingeridos sea muy superior a lo que la media de personas ingerir\u00eda y; 2) se d\u00e9 una sensaci\u00f3n de total descontrol. Uno de los cambios establecidos por la nueva edici\u00f3n es la frecuencia con que deben ocurrir estos episodios. Deben darse por lo menos una vez a la semana. Este cambio se implement\u00f3 debido a la escasa diferencia cl\u00ednica que existe entre la bulimia y los TCANE con sintomatolog\u00eda bul\u00edmica (Behar y Arancibia, 2014; V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La prevalencia de este trastorno es de entre el 1% y 3%. El cambio introducido por la nueva edici\u00f3n podr\u00eda suponer un aumento de la prevalencia de la bulimia nerviosa de un 30% a un 40% (V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015). La edad media de comienzo suele encontrarse entre los 17 y 20 a\u00f1os (Mu\u00f1oz Calvo, 2011).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los subtipos existentes (purgativo y no purgativo), en la V edici\u00f3n desaparecen, pues el tipo no purgativo es poco com\u00fan. Adem\u00e1s, la mayor\u00eda de las veces se enmascaraba con un trastorno de atrac\u00f3n (Behar y Arancibia, 2014).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los comportamientos compensatorios m\u00e1s frecuentes para evitar el aumento de peso, se encuentran el v\u00f3mito autoprovocado, el ayuno, el excesivo ejercicio f\u00edsico y el uso de diur\u00e9ticos\/laxantes (V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Trastorno de Atracones<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trastorno de atracones se debe distinguir de otros Trastornos Alimentarios y de la Ingesti\u00f3n de Alimentos y de la obesidad. A diferencia de esta \u00faltima, las personas que poseen un trastorno de atrac\u00f3n presentan una mayor preocupaci\u00f3n por la figura corporal y el peso, adem\u00e1s de m\u00e1s ansiedad. Se diferencia del resto de los trastornos alimenticios por darse una mejor respuesta al tratamiento y una mayor probabilidad de remisi\u00f3n (Gaete et al., 2012).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un episodio de atrac\u00f3n posee las mismas caracter\u00edsticas que un episodio de atrac\u00f3n en la bulimia nerviosa. Adem\u00e1s, en espa\u00f1ol se ha modificado su nombre de trastorno por atrac\u00f3n a trastorno de atracones, poseyendo una entidad propia y equipar\u00e1ndose al mismo nivel que la anorexia y la bulimia nerviosa. Su prevalencia tambi\u00e9n es parecida a estos dos trastornos (V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00fanico cambio que se da con respecto al DSM-IV es la frecuencia del atrac\u00f3n, que debe ocurrir al menos una vez a la semana durante tres meses. Esto tambi\u00e9n puede afectar a su prevalencia, pues se ha detectado que este trastorno es m\u00e1s frecuente entre las personas que tratan de perder peso (Behar y Arancibia, 2014).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Otro Trastorno de la Conducta Alimentaria o de la Ingesta de Alimentos Especificado<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a las anteriores ediciones, todos aquellos trastornos que no cumpl\u00edan los criterios para ser diagnosticados como anorexia y bulimia nerviosa eran incluidos en la categor\u00eda de Trastorno de la Conducta Alimentaria No Especificado (TCANE). Con el DSM-V, la categor\u00eda pasa a denominarse especificado, ya que el facultativo deber\u00e1 especificar cu\u00e1les son las razones por las que no se cumplen los criterios para ser diagnosticados en alguno de los anteriores trastornos (V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Trastorno de la Conducta Alimentaria o de la Ingesta de Alimentos No Especificado<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta categor\u00eda pasa a ser complementaria a la anterior. Se utiliza cuando el facultativo no especifica la raz\u00f3n por la que no se cumplen los criterios de alguno de los trastornos anteriores. Principalmente, esto se debe a la falta de informaci\u00f3n (V\u00e1zquez Ar\u00e9valo et al., 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>FACTORES DE RIESGO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La etiolog\u00eda de estos trastornos es multifactorial, e incluye factores tanto gen\u00e9ticos, como biol\u00f3gicos, psicosociales y culturales. La mayor\u00eda de las veces un solo factor no llega a desencadenar ning\u00fan trastorno, pero varios factores pueden llegar a facilitar la aparici\u00f3n y desarrollo de la enfermedad (Mu\u00f1oz Calvo, 2011).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que los profesionales sanitarios, y en concreto, las enfermeras, sean conscientes de los principales factores de riesgo, suponen una mejor prestaci\u00f3n atenci\u00f3n sanitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este trabajo, se concretar\u00e1n los factores de riesgo de la anorexia y bulimia nerviosa en los adolescentes, debido a su elevada prevalencia (Portela de Santana et al., 2012).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Factores Gen\u00e9ticos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a la anorexia nerviosa, los adolescentes con antecedentes, son 11 veces m\u00e1s propensos a desarrollar este trastorno. Las probabilidades de padecer anorexia nerviosa se encuentra ente un 28% y un 74%. Mientras que, con respecto a la bulimia nerviosa, las probabilidades se encuentran entrono a un 60% (Bulik, Blake y Austin, 2019).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evidencia cient\u00edfica sugiere que el riesgo gen\u00e9tico para los atracones se debe principalmente al g\u00e9nero. La insatisfacci\u00f3n corporal, la p\u00e9rdida de peso intencionado y el deseo de estar delgado suelen ser significativamente m\u00e1s bajo en los ni\u00f1os que en las ni\u00f1as. Sin embargo, la heredabilidad del \u00cdndice de Masa Corporal (IMC) superior a lo normal, suele ser similar entre los sexos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros estudios, sugieren que la activaci\u00f3n de hormonas ov\u00e1ricas (como el estradiol) en el inicio de la pubertad, aumenta el riesgo de padecer anorexia y bulimia nerviosa. Seg\u00fan estos estudios, <em>\u201cel estradiol encargado de regular el estado de \u00e1nimo y el apetito, favorecer\u00eda que la serotonina, pudiera influir en la predisposici\u00f3n gen\u00e9tica de anorexia nerviosa durante la pubertad<\/em>. <em>No obstante, no se pudo establecer ninguna relaci\u00f3n significativa entre la dieta, la impulsividad y la serotonina para los atracones\u201d<\/em> (Portela de Santana et al., 2012).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, hay que destacar que los factores gen\u00e9ticos por s\u00ed solos no pueden dar lugar a ning\u00fan trastorno alimenticio, si no que necesitan interactuar con otros factores ambientales (Bulik, Blake y Austin, 2019).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Factores Biol\u00f3gicos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obesidad es otro importante problema cr\u00f3nico de salud para la poblaci\u00f3n infanto-juvenil, sobre todo en los pa\u00edses desarrollados y en v\u00edas de desarrollo (Carretero Garc\u00eda et al., 2010).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de los alimentos consumidos por los adolescentes se caracterizan contener elevadas calor\u00edas y tener sabores agradables, sin contar un bajo precio. Todo ello favorece la obesidad. Mientras que la sociedad impone un ideal de belleza dif\u00edcil de alcanzar por el adolescente, este se encuentra en una encrucijada de la que no sabe salir (Portela de Santana et al., 2012).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que destacar que la obesidad durante la pre-pubertad puede producir a una maduraci\u00f3n sexual temprana, adem\u00e1s de un mayor riesgo de aparici\u00f3n de bulimia. Esto solo propicia en los ni\u00f1os y adolescentes a poner en peligro su salud, al usar estrategias extremas para favorecer la p\u00e9rdida de peso (Carretero Garc\u00eda et al., 2010).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Factores Psicol\u00f3gicos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las personas con anorexia o bulimia nerviosa se caracterizan por presentar trastornos de la personalidad, adem\u00e1s de tener una baja autoestima y una gran ansiedad. Suelen ser introvertidos, perfeccionistas y obsesivos. Adem\u00e1s, las personas con anorexia nerviosa de tipo purgativo, tambi\u00e9n suelen presentar problemas con el alcohol y las drogas (Mu\u00f1oz Calvo, 2011).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varios estudios han evidenciado que <em>\u201csi la maduraci\u00f3n intelectual es temprana, habr\u00e1 un mayor riesgo de desarrollar anorexia o bulimia nerviosa\u201d. <\/em>Asimismo, el ideal de delgadez y la constante comparaci\u00f3n entre diferentes adolescentes, solo favorece m\u00e1s el que se desarrollen estos tipos de trastornos (Portela de Santana et al., 2012).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a la baja autoestima, numerosos estudios afirman que la alta autoestima actuar\u00eda como un factor protector frente a estos dos trastornos (Carretero Garc\u00eda et al., 2010)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la ansiedad, es el resultado de una preocupaci\u00f3n excesiva por el cuerpo de uno mismo, lo que da lugar a una fobia al sobrepeso. Esto a su vez implica la adquisici\u00f3n de unas estrategias negativas por parte de la persona para lograr su objetivo. Varios estudios han encontrado una relaci\u00f3n significativa entre la ansiedad y ambos trastornos; pues en el caso de la anorexia, <em>\u201clas personas con ansiedad intentan disminuirla a trav\u00e9s de conductas alimentarias restrictivas\u201d; <\/em>y las personas con bulimia nerviosa <em>\u201ctambi\u00e9n puede darse como consecuencia de la ansiedad provocada por los estereotipos sociales que rodean a estas personas\u201d<\/em> (Pineda-Garc\u00eda, G\u00f3mez-Peresmitr\u00e9, Platas Acevedo y Velasco Ariza, 2017).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Factores Socioculturales<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ha dejado entrever a lo largo del trabajo, el adolescente posee una personalidad vulnerable, que en la mayor\u00eda de las veces recibe un informaci\u00f3n escasa e incorrecta. Los medios de comunicaci\u00f3n son la principal fuente de esta informaci\u00f3n err\u00f3nea. Muestran mensajes de que ser delgado es mejor y establece un nivel de belleza inalcanzable; mientras que, por otra parte, solo hacen propaganda sobre comida basura, llena de calor\u00edas y de diferentes sabores (Mu\u00f1oz Calvo, 2011).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Schooler y Trinh (2011) llevaron a cabo un estudio con ni\u00f1as, en el que la principal conclusi\u00f3n que sacaron fuer la de que el uso de la televisi\u00f3n (28 horas a la semana), fue el predictor m\u00e1s fuerte de insatisfacci\u00f3n con la imagen corporal. Otro estudio m\u00e1s reciente, identifico como factor de riesgo las redes sociales (Portela de Santana et al., 2012).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La familia debe considerarse como un espacio libre y seguro para el intercambio de pensamientos y emociones, sobre todo para los adolescentes. Su correcto funcionamiento influye significativamente en el desarrollo de los adolescentes. El estudio de Mellor et al. (2000), evidenci\u00f3 la influencia que los padres tienen sobre los hijos (Portela de Santana et al., 2012). Con respecto a los roles familiares, el rol de las madres y de cualquier cuidadora (como una abuela o t\u00eda) favorecen un correcto desarrollo en cuanto a los patrones de alimentaci\u00f3n. Adem\u00e1s, las mujeres son precisamente las que expresan con mayor frecuencia su preocupaci\u00f3n por su imagen corporal (Moreno Ruge y Londo\u00f1o-P\u00e9rez, 2017).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, los comentarios cr\u00edticos de los padres sobre el aspecto de sus hijos se han podido relacionar con una mayor prevalencia de trastornos alimentarios (Fortesa y Ajete, 2014). Tanto las madres como los padres pueden ejercer un rol protector, si se trata de una familia unida, y los padres tienen la responsabilidad de representar un modelo a seguir con respecto a sus h\u00e1bitos alimentarios, para evitar trastornos alimentarios (Moreno Ruge y Londo\u00f1o-P\u00e9rez, 2017).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los aspectos transculturales pueden o no influir en la anorexia o bulimia nerviosa, aunque existen pocos estudios que lo demuestren. Sin embargo, los inmigrantes que viven en pa\u00edses occidentales de primer mundo, parecen ser m\u00e1s vulnerables a padecer trastornos alimenticios (Portela de Santana et al., 2012).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n entre la anorexia y bulimia nerviosa con el consumo de sustancias (tabaco, alcohol y otras drogas) es elevada seg\u00fan la literatura. Con respecto al tabaco, parece que el n\u00famero de cigarrillos no influye tanto. Por otra parte, los adolescentes consumen alcohol a una edad cada vez m\u00e1s temprana, lo que propicia la aparici\u00f3n de trastornos alimentarios. La relaci\u00f3n con otras drogas como el cannabis, la hero\u00edna o la coca\u00edna parece no ser clara a\u00fan (Cruz-S\u00e1ez, Pascual, Etxebarria y Echenur\u00faa, 2013).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/imagenes\/publicaciones\/2020\/Trastornos-Alimentarios-Ingesta-Alimentos.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Ver anexo<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Behar A., R. y Arancibia M., M. (2014). DSM-5 y los trastornos de la conducta alimentaria. Revista Chilena de Neuro-Psiquiatr\u00eda, 52 (1), pp. 22-33. Recuperado de https:\/\/www.envigado.gov.co\/secretaria-salud\/SiteAssets\/010_ACORDEONES\/DOCUMENTOS\/2016\/10\/7-SEXTA%20SESI%C3%93N%20MATERIAL%20DE%20APOYO%20DSM-5%20TRASTORNOS%20%20DE%20LA%20CONDUCTA%20ALIMENTARIA.pdf<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bulik, C.M., Blake, L. y Austin, J. (2019). Genetics of Eating Disorders. What the Cliniciann Neeeds to Know. Psychiatric Clinics Of North America, 42, pp. 59-73. Recuperado de https:\/\/reader.elsevier.com\/reader\/sd\/pii\/S0193953X18311547?token=E6B14CD08439DEBB7B4C176ABDD0852A4CB2E6E4B91832C19948307CEB6A4F5DA9B858B628D05408F6F071B3804E2AA4<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carretero Garc\u00eda, A., S\u00e1nchez Planell, L., Rusi\u00f1ol Rstragu\u00e9s, J., Ratch Escursell, R.M. y S\u00e1nchez Carracedo, D. (2010). Relevan Risk Factors, Current Eating Psychopathology, Body Shape Concern and Psychological Funcioning in Eating Disorders. Psychology in Spain, 14 (1), pp. 32-41. Recuperado de https:\/\/www.researchgate.net\/profile\/Rosa_Raich\/publication\/277259814_Relevant_Risk_Factors_Current_Eating_Psychopathology_Body_Shape_Concern_and_Psychological_Functioning_in_Eating_Disorders\/links\/55d4c60508ae43dd17de49fe\/Relevant-Risk-Factors-Current-Eating-Psychopathology-Body-Shape-Concern-and-Psychological-Functioning-in-Eating-Disorders.pdf<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cruz-S\u00e1ez, M.S., Pascual, A., Etxebarria, I. y Echebur\u00faa, E. (2013). Riesgo de trastornos de la conducta alimentaria, consumo de sustancias adictivas y dificultades emocionales en chicas adolescentes. Anales de Psicolog\u00eda, 29, pp. 724-733. Recuperado de http:\/\/scielo.isciii.es\/pdf\/ap\/v29n3\/psicologia_clinica1.pdf<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuertes Ortiz, J., P\u00e9rez, R. y Hern\u00e1ndez, A. (2010). Trastornos de la conducta alimentaria. Anorexia y bulimia. Offarm, 29 (2), pp. 72-77. Recuperado de: https:\/\/www.elsevier.es\/es-revista-offarm-4-articulo-trastornos-conducta-alimentaria-anorexia-bulimia-X0212047X10489696<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fortesa, K. y Ajete, K. (2014). Family Influence on Disordered Eating Behaviour. Procedia, Social and Behavioral Sciences, 159, pp. 314-318. Recuperado de https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S1877042814065094<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gaete, M. V., L\u00f3pez, C. y Matamala, M. (2012). Trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes j\u00f3venes. Parte I. Epidemiolog\u00eda, clasificaci\u00f3n y evaluaci\u00f3n inicial. Revista M\u00e9dica Cl\u00ednica Las Condes, 23 (5), pp 566-578. Recuperado de https:\/\/www.clinicalascondes.cl\/Dev_CLC\/media\/Imagenes\/PDF%20revista%20m%C3%A9dica\/2012\/5%20sept\/7_Dra&#8211;Maria-Veronica-Gaete-P.-17.pdf<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">G\u00f3mez-Peresmitr\u00e9, G., Acosta Garc\u00eda, V., Gorischnik, R., Cuevas Renaud, C., Pineda Garc\u00eda, G., Platas Acevedo, R.S., Guzm\u00e1n Salda\u00f1a, R. y Le\u00f3n Hern\u00e1ndez, R. (2013). Un estudio preliminar de los factores predictores de la conducta de atrac\u00f3n en tres culturas: M\u00e9xico, Argentina y Espa\u00f1a. Revista Mexicana de Trastornos Alimentarios, pp. 68-78. Recuperado de http:\/\/www.scielo.org.mx\/pdf\/rmta\/v4n2\/v4n2a1.pdf<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay, P., Girosi, F. y Mond, J. (2015). Prevalence and sociodemographic correlates of DSM-5 eating disorders in the Australian population. Journal of Eating Disorders, 3 (19), pp. 1-7. 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Recuperado de http:\/\/www.scielo.org.mx\/pdf\/rmta\/v6n2\/2007-1523-rmta-6-02-00108.pdf<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Trastornos Alimentarios y de la Ingesta de los Alimentos. 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