{"id":56740,"date":"2020-07-13T10:51:46","date_gmt":"2020-07-13T08:51:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=56740"},"modified":"2020-07-13T10:53:07","modified_gmt":"2020-07-13T08:53:07","slug":"diagnostico-y-manejo-de-sacroilitis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/diagnostico-y-manejo-de-sacroilitis\/","title":{"rendered":"Diagn\u00f3stico y Manejo de Sacroilitis"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Diagn\u00f3stico y Manejo de Sacroilitis<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autora principal: Dra. Sof\u00eda Gen Ulate<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vol. XV; n\u00ba 13; 632<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Diagnosis and Management of Sacroilitis<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de recepci\u00f3n: 18\/06\/2020<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de aceptaci\u00f3n: 08\/07\/2020<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com Volumen XV. N\u00famero 13 \u2013\u00a0 Primera quincena de Julio de 2020 &#8211; P\u00e1gina inicial: Vol. XV; n\u00ba 13; 632<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Autores:<\/strong><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Dra. Sof\u00eda Gen Ulate, Universidad de Costa Rica, San Jos\u00e9, Costa Rica.<\/li>\n<li>Dr. Germ\u00e1n Jes\u00fas Mar\u00edn Rodr\u00edguez, Hospital de San Vito, Puntarenas, Costa Rica.<\/li>\n<li>Dra. Katherine Dawley Sandoval, Universidad de Ciencias M\u00e9dicas, San Jos\u00e9, Costa Rica.<\/li>\n<li>Dra. Beatriz Rojas Madriz, Centro M\u00e9dico Orosi, Cartago, Costa Rica<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sacroilitis es una patolog\u00eda de m\u00faltiples etiolog\u00edas, que constituye una causa importante de dolor en la espalda baja. Es una patolog\u00eda de dif\u00edcil diagn\u00f3stico y cuyo manejo no se encuentra estandarizado, de modo que se realiz\u00f3 una revisi\u00f3n de la bibliograf\u00eda no mayor a 5 a\u00f1os de antig\u00fcedad con el fin de exponer la evidencia actual en torno al diagn\u00f3stico y manejo de la misma. El diagn\u00f3stico usual implica 3 pruebas de provocaci\u00f3n positivas, pueden utilizarse adem\u00e1s de estudios de imagen siendo la resonancia magn\u00e9tica es el m\u00e9todo m\u00e1s sensible, as\u00ed como t\u00e9cnicas invasivas guiadas por im\u00e1genes m\u00e9dicas. El manejo de la sacroilitis debe considerar 3 fases: aguda, recuperaci\u00f3n y mantenimiento. Inicialmente se prefiere el manejo conservador, mientras que las t\u00e9cnicas invasivas y el manejo quir\u00fargico se reservan para casos que no respondan al uso de t\u00e9cnicas conservadoras. Actualmente la evidencia es hetorog\u00e9nea y se requieren estudios de mejor calidad para emitir recomendaciones para el desarrollo de la pr\u00e1ctica cl\u00ednica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Palabras clave<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sacroilitis, manejo, diagn\u00f3stico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sacroiliitis is a pathology of multiple etiologies, which constitutes an important cause of pain in the lower back. This disease is difficult to diagnose and its management is not yet standardized, so a review of literature not older than 5 years was carried out in order to acknowledge the current evidence regarding its diagnosis and management. The usual diagnosis involves 3 positive provocation tests, also imaging studies can be used being MRI the most sensitive method, as well as invasive techniques guided by medical imaging. The management of sacroiliitis must consider 3 phases: acute, recovery and maintenance. Initially, conservative management is preferred, while invasive techniques and surgical management are reserved for cases not responding to the use of conservative techniques. Currently the evidence is heterogeneous and better quality studies are required to issue recommendations for the development of clinical practice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Keywords<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sacroilitis, management, treatment<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sacroilitis consiste en la inflamaci\u00f3n de la articulaci\u00f3n entre los huesos sacro e il\u00edacos, causando dolor en espalda baja o gl\u00fateos, asoci\u00e1ndose como una de las manifestaciones principales de m\u00faltiples enfermedades reum\u00e1ticas y no reum\u00e1ticas (osteoartritis, sacroilitis pi\u00f3gena, hiperparatiroidismo, entre otras) <sup>1,2<\/sup>. Su diagn\u00f3stico se dificulta, dada la gran inespecificidad al referirse generalmente como un dolor lumbar, que es causado tambi\u00e9n por m\u00faltiples otras patolog\u00edas <sup>1,3<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su prevalencia en la poblaci\u00f3n es dif\u00edcil de estimar, dado que los estudios de investigaci\u00f3n utilizan diferentes criterios de inclusi\u00f3n y exclusi\u00f3n, variados m\u00e9todos de bloqueo y de definici\u00f3n de respuesta positiva, generando que no sean extrapolables. Otro de los aspectos que hacen dif\u00edcil su objetivaci\u00f3n, es que su dif\u00edcil diagn\u00f3stico, puesto que no s\u00f3lo basta la cl\u00ednica, sino que se requiere adicionar de m\u00e9todos radiol\u00f3gicos (tomograf\u00eda axial computarizada [TAC], resonancia magn\u00e9tica nuclear [RMN]). Se ha reportado proporciones de prevalencia de entre el 10% al 40%, utilizando diferentes criterios diagn\u00f3sticos, donde constituye una de las principales razones de dolor lumbar bajo <sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debido a que es una causa importante de dolor lumbar y a que no existe uniformidad para su diagn\u00f3stico y manejo, el objetivo de este art\u00edculo es realizar una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica con el fin de exponer la evidencia actual en torno a esta patolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>M\u00e9todo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se realiz\u00f3 una revisi\u00f3n en la base de datos PubMed y se utilizaron art\u00edculos recientes de no m\u00e1s de 5 a\u00f1os de antig\u00fcedad. Se buscaron los t\u00e9rminos \u201csacroilitis\u201d, \u201cdiagn\u00f3stico de la sacroilitis\u201d y \u201cmanejo de la sacroilitis\u201d. Se seleccionaron los art\u00edculos con la informaci\u00f3n m\u00e1s actualizada y de mayor relevancia de acuerdo al contenido a exponer y se incluyeron art\u00edculos de revisi\u00f3n y meta-an\u00e1lisis, todos en el idioma ingl\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Anatom\u00eda de la Articulaci\u00f3n Sacroil\u00edaca<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comprende una de las articulaciones del cintur\u00f3n p\u00e9lvico, siendo la que transfiere las fuerzas de la columna espinal lumbar hacia las extremidades inferiores <sup>5<\/sup>. Se clasifica como una articulaci\u00f3n diartrodial verdadera, donde la base del sacro en sus segmentos S1, S2 y S3 (no en mujeres) se articula con el hueso iliaco formando generalmente una articulaci\u00f3n en forma de C <sup>6<\/sup>. Se haya envuelta en una c\u00e1psula fibrosa, separados ambos huesos por un espacio con l\u00edquido sinovial donde particularmente se encuentra tanto cart\u00edlago hialino como fibroso, dando caracter\u00edsticas \u00fanicas siendo clasificada como articulaci\u00f3n diartrodial <sup>6<\/sup>. En su interior, se encuentran superficies articulares con crestas y surcos sim\u00e9tricos, proveyendo un importante coeficiente de fricci\u00f3n y por ende, estabilidad a la articulaci\u00f3n <sup>6<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ligamentos y M\u00fasculos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su anatom\u00eda se caracteriza por una gran presencia de ligamentos que conforman su c\u00e1psula, los cuales contribuyen a la estabilidad, y minimizan el movimiento de la misma, pero no lo restringen del todo. En el aspecto anterior de la articulaci\u00f3n se encuentra el ligamento sacroil\u00edaco anterior, cubre la articulaci\u00f3n en forma oblicua desde el sacro hasta hueso iliaco <sup>5<\/sup>. \u00c9ste se refuerza por los ligamentos sacroespinoso y la banda lumbosacra del ligamento iliolumbar <sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, se encuentran los ligamentos inter\u00f3seos, que se extienden en la porci\u00f3n dorsal de la superficie principal articular sinovial. El ligamento sacroil\u00edaco inter\u00f3seo es de los que provee mayor estabilidad en m\u00faltiples direcciones, as\u00ed como es el m\u00e1s fuerte de los ligamentos de soporte de esta articulaci\u00f3n <sup>6<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la porci\u00f3n posterior de la articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca, es destacable el ligamento sacroil\u00edaco posterior, el cual posee un mayor grosor y se extiende desde las espinas iliacas posteroinferiores hasta las crestas sacras mediales y laterales <sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta articulaci\u00f3n se haya rodeada de gran cantidad de musculatura, dentro de los que destacan erector de la columna, psoas, cuadrado lumbar, piriforme, gl\u00fateos, los isquiotibiales y los m\u00fasculos del piso p\u00e9lvico. Los mismos no generan movimientos activos sobre la articulaci\u00f3n, pero causan los movimientos en forma indirecta al actuar sobre la columna y las extremidades inferiores <sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Inervaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inervaci\u00f3n de la articulaci\u00f3n es muy controvertida en cuanto su localizaci\u00f3n exacta, donde la porci\u00f3n posterior posee menor invariabilidad respecto a la anterior. La primera se ha descrito el aporte de las ramas dorsales de los nervios de L4 a S3, con algunas contribuciones independientes de L3 a S4 <sup>6<\/sup>. Por otro lado, la regi\u00f3n anterior es mayor variabilidad, y se ha reportado inervaci\u00f3n de L5-S2 con contribuciones posibles de L4 <sup>6<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Biomec\u00e1nica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca posee la funci\u00f3n principal de transmitir y disipar la carga desde el tronco hacia las extremidades inferiores, donde s\u00f3lo tolera la mitad de la carga torsional y un 5% de la carga axial de compresi\u00f3n respecto a la columna vertebral <sup>7<\/sup>, siendo estos dos tipos de movimientos m\u00e1s propensos al da\u00f1o de la c\u00e1psula anterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su estabilidad se obtiene de dos factores importantes, primeramente, la presencia una compleja red ligamentosa que da resistencia a la misma <sup>7<\/sup>. De ah\u00ed destacan los ligamentos sacrotuberosos y sacroespinosos, sacroil\u00edacos posteriores, inter\u00f3seos y el ligamento iliolumbar <sup>5<\/sup>. El otro factor asociado, corresponde a los elementos estructurales, la configuraci\u00f3n trapezoidal del sacro y en cu\u00f1a del \u00edleon, que provee una configuraci\u00f3n que \u201ccalza\u201d, as\u00ed como la presencia de surcos y crestas a lo interior de la superficie articular <sup>6<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existe la concepci\u00f3n errada que esta articulaci\u00f3n es est\u00e1tica <sup>6<\/sup>, sin embargo se ha comprobado que la misma posee 6 grados de libertad; 3 ejes: flexo-extensi\u00f3n (alrededor de 3\u00ba), rotaci\u00f3n lateral (alrededor de 1.5\u00ba) y movimientos laterales (alrededor de 0.8\u00ba) <sup>5<\/sup>. Esto var\u00eda de acuerdo con el sexo, donde la mujer posee mayores grados de libertad, tolera mayores cargas y presiones respecto a los hombres, producto de diferencia anat\u00f3micas propias como del efecto hormonal propio de la relaxina <sup>7, 5<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Etiolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sacroilitis presenta m\u00faltiples causas, as\u00ed como variada evoluci\u00f3n cl\u00ednica. Se puede clasificar en dos grupos: de origen intra-articular y extra-articular. Las primeras obedecen a trastornos asociados a los elementos articulares propios <sup>8<\/sup>. Se encuentra las enfermedades inflamatorias tales como espondiloartritis indiferenciada, Espondilitis Anquilosante, Enfermedad inflamatoria intestinal, Artritis Reactiva y Artritis Psori\u00e1sica <sup>9<\/sup>. Estas se asocian a cuadros cl\u00ednicos con progresi\u00f3n cr\u00f3nica y que se acompa\u00f1an de otras manifestaciones articulares asociadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, aparecen las causas infecciosas que suelen cursar con un cuadro m\u00e1s agudo y unilateral, acompa\u00f1\u00e1ndose de manifestaciones constitucionales y alteraci\u00f3n de pruebas hematol\u00f3gicas e inflamatorias <sup>9<\/sup>. Dentro de las causas infecciosas destaca la sacroilitis pi\u00f3gena (m\u00e1s reportada en la literatura), sacroilitis aguda por brucelosis (sitio osteoarticular m\u00e1s frecuente de hallazgo), o por inclusive por tuberculosis <sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a las causas articulares se encuentran tambi\u00e9n causas degenerativas propias de la edad, como la formaci\u00f3n de osteofitos, degeneraci\u00f3n de cart\u00edlago o formaciones de placa <sup>8<\/sup>. Asimismo, encontramos como causas poco comunes las relacionas a c\u00e1ncer <sup>2,8,9<\/sup>, donde destacan la presencia de met\u00e1stasis (como neoplasias col\u00f3nicas o prost\u00e1tica), mielomas o linfomas, tambi\u00e9n secundario a uso de quimioterapia o radioterapia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto al otro gran grupo de causas, son las extra-articulares, que se asocian m\u00e1s a da\u00f1os de estructuras relacionadas a la articulaci\u00f3n: m\u00fasculos, ligamentos. Se pueden describir fracturas por trauma o por estr\u00e9s, entesopat\u00edas, lesiones ligamentosas o dolores miofasciales <sup>8<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante mencionar tambi\u00e9n factores de riesgo que predisponen a sufrir sacroilitis, tales como el embarazo <sup>10<\/sup>, donde se observa un riesgo aumentado de sufrir sacroilitis pi\u00f3gena o la sacroilitis inflamatoria asociada a la presencia de haplotipo HLA-B27, traumatismos previos de pelvis, escoliosis, intervenciones quir\u00fargicas a nivel lumbo-sacro, la edad, entre muchos otros <sup>8<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Diagn\u00f3stico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Historia Cl\u00ednica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dolor inflamatorio es una de las principales caracter\u00edsticas de la sacroiliitis<sup>1<\/sup>. Se caracteriza por un comienzo gradual, asociado a rigidez matutina y con mejor\u00eda posterior al ejercicio<sup>1<\/sup>. Se localiza a nivel de la regi\u00f3n lumbar y gl\u00fatea, sin embargo, se ha reportado irradiaci\u00f3n a nivel inguinal, abdomen inferior, troc\u00e1nter e inclusive la parte inferior de la pierna<sup>1,11<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dolor se da espec\u00edficamente 10 cm caudal y 3 cm lateral, desde la espina il\u00edaca postero-superior<sup>1,11<\/sup>. Algunos estudios han reportado hasta 18 patrones diferentes de dolor a nivel sacroil\u00edaco<sup>1<\/sup>. El s\u00edntoma m\u00e1s com\u00fan que reportan los pacientes, corresponde a dolor gl\u00fateo en el 94%, seguido por lumbalgia en el 72%<sup>1<\/sup>. El 14% de los pacientes ha reportado dolor inguinal y el 50% de los pacientes ha reportado, adem\u00e1s, dolor a nivel de la extremidad inferior<sup>1,11<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existe una prueba conocida como \u201cFortin finger test\u201d, la cual consiste en que el paciente utilice un dedo para se\u00f1alar el \u00e1rea de mayor dolor<sup>11<\/sup>. El test de Fortin se considera positivo cuando el punto de dolor m\u00e1ximo se encuentra 2 cm inferomedial a la espina il\u00edaca postero-superior<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Examen F\u00edsico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primeramente, se debe observar la ambulaci\u00f3n del paciente, la posici\u00f3n al sentarse, la transici\u00f3n de la posici\u00f3n sentada a la bipedestaci\u00f3n y se deben realizar las maniobras de provocaci\u00f3n del dolor<sup>11<\/sup>. Se inicia con la evaluaci\u00f3n de la marcha, la comparaci\u00f3n de la longitud de extremidades inferiores y la examinaci\u00f3n de la regi\u00f3n lumbar<sup>7<\/sup>. Se debe examinar el rango de movimiento de la cadera y realizar el test de Trendelenburg, para descartar patolog\u00edas en la articulaci\u00f3n de la cadera<sup>7<\/sup>. \u00a0Posteriormente, se debe palpar la zona articular sacroil\u00edaca y se determina la zona de m\u00e1ximo dolor<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la evaluaci\u00f3n f\u00edsica de la articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca, se realizan las pruebas de provocaci\u00f3n, las cuales reproducen el dolor al provocar estr\u00e9s a nivel de la articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca<sup>1<\/sup>. Las 3 pruebas que se utilizan m\u00e1s frecuentemente, son: \u201cpelvis rock test\u201d (prueba de movimiento de la pelvis), prueba de FABERE (por sus siglas en ingl\u00e9s: Flexion, Abduction, External Rotation, Extension) y la maniobra de Gaenslen<sup>1,7,11<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la prueba de \u201cpelvic rock test\u201d, se colocan las manos sobre las crestas il\u00edacas del paciente, posicionando los pulgares en la espina il\u00edaca antero-superior; as\u00ed, se comprime la pelvis hacia la l\u00ednea media<sup>1<\/sup>. El test de FABERE puede provocar dolor en la articulaci\u00f3n de la cadera durante los primeros tres movimientos, sin embargo, despu\u00e9s de que la articulaci\u00f3n de la cadera es estabilizada, la parte de \u201cextensi\u00f3n\u201d de la prueba (causada por la presi\u00f3n que se realiza sobre la articulaci\u00f3n flexionada de la rodilla y la espina il\u00edaca antero-superior), provoca estr\u00e9s a nivel de la articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca<sup>1,11<\/sup>. En la maniobra de Gaenslen, el paciente est\u00e1 en dec\u00fabito supino, en el borde del asiento, con las dos piernas flexionadas hacia el t\u00f3rax<sup>1<\/sup>. Posteriormente, el paciente deja caer una de sus extremidades inferiores en extensi\u00f3n, hacia el lado del asiento, obteniendo una posici\u00f3n de hiperextensi\u00f3n de cadera y provocando estr\u00e9s a nivel de la articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca<sup>1,11<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sensibilidad y la especificidad de las pruebas de provocaci\u00f3n aplicadas individualmente, es muy baja<sup>12<\/sup>. La validez y la fiabilidad diagn\u00f3stica, incrementa significativamente con 3 pruebas positivas<sup>12<\/sup>. Cuando existen 3 o m\u00e1s pruebas de provocaci\u00f3n positivas, la probabilidad de que se trate de una patolog\u00eda de la articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca se encuentra entre un 65-93%<sup>7<\/sup>. Sin al menos 3 test positivos, la probabilidad de que la articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca no sea la fuente del dolor, es de un 72-99%<sup>1,7<\/sup>. Cuando se tienen tres o m\u00e1s pruebas positivas, la sensibilidad es del 85%, la especificidad del 79%, el valor predictivo negativo del 87% y un valor predictivo positivo del 77%<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen razones por las que algunos autores no consideran que las pruebas de provocaci\u00f3n, sean confiables; por ejemplo, que el rango de movimiento de la articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca es tan limitado, que puede ser dif\u00edcil reproducir cl\u00ednicamente el dolor a trav\u00e9s del movimiento<sup>7<\/sup>. Adem\u00e1s, se han encontrado falsos positivos en pacientes asintom\u00e1ticos, en m\u00e1s del 20%; y, la fuerza aplicada por el examinador que realiza los test de provocaci\u00f3n, puede variar y verse influenciada por la posici\u00f3n del paciente<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos autores consideran que la examinaci\u00f3n por medio de fluoroscop\u00eda tiene una especificidad del 80% y un valor predictivo positivo del 93%, siendo mayor que las pruebas de provocaci\u00f3n<sup>1,7,11<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Pruebas Radiol\u00f3gicas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede iniciar con una radiograf\u00eda anteroposterior de pelvis, para descartar otras razones del dolor sacroil\u00edaco<sup>7,12<\/sup>. Las radiograf\u00edas todav\u00eda son utilizadas como la primera prueba imagenol\u00f3gica en la evaluaci\u00f3n de las articulaciones sacroil\u00edacas, sin embargo, el contorno irregular y la oblicuidad de las mismas, son factores de confusi\u00f3n<sup>13<\/sup>. El ultrasonido carece de utilidad, debido a que solo permite la visualizaci\u00f3n de los m\u00e1rgenes articulares anterior y posterior<sup>13<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Tomograf\u00eda Axial Computarizada (TAC) permite la detecci\u00f3n de erosiones, esclerosis \u00f3sea y anquilosis; y tambi\u00e9n, es \u00fatil para guiar procedimientos intervencionistas<sup>13<\/sup>. La Tomograf\u00eda Axial Computarizada, muestra los cambios articulares erosivos y la esclerosis subcondral, sin embargo, es 57.5% sensible y 69% espec\u00edfico<sup>13<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Resonancia Magn\u00e9tica Nuclear (RMN) se ha utilizado para reconocer la sacroilitis, ya que la detecta en un estadio much\u00edsimo m\u00e1s temprano que el que se puede determinar con otras t\u00e9cnicas de imagen<sup>13<\/sup>. Actualmente, la RMN se considera la t\u00e9cnica m\u00e1s sensible para el diagn\u00f3stico de sacroilitis, ya que es la \u00fanica que puede revelar inflamaci\u00f3n o edema a nivel de m\u00e9dula \u00f3sea sacroil\u00edaca<sup>13<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hallazgos imagenol\u00f3gicos de actividad inflamatoria sacroil\u00edaca, son: edema de m\u00e9dula \u00f3sea\/oste\u00edtis entesitis, capsulitis y\/o sinovitis<sup>14<\/sup>. El edema de m\u00e9dula \u00f3sea es definido por una hiperintensidad en el \u00e1rea sacroil\u00edaca, a nivel subcondral\/periarticular<sup>14<\/sup>. \u00c9ste debe estar presente en dos l\u00e1minas de imagen consecutivas en la misma localizaci\u00f3n o, al menos, en dos localizaciones en la misma l\u00e1mina, y puede estar asociado con otros cambios activos secundarios o con otros cambios estructurales<sup>14<\/sup>. El hallazgo de edema, es necesario para determinar sacroiliitis positiva en la RMN de un adulto<sup>14<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras lesiones de inflamaci\u00f3n activa, como: capsulitis, entesitis y sinovitis, son sugestivas de sacroiliitis si el edema medular \u00f3seo a nivel subcondral est\u00e1 presente<sup>14<\/sup>. La capsulitis consiste en el engrosamiento de la c\u00e1psula de la articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca, con una se\u00f1al hiperintensa en la secuencia T1 de la RMN<sup>14<\/sup>. Sin embargo, como la c\u00e1psula o sinovia es inexistente en los dos tercios proximales de la articulaci\u00f3n, se presenta entesitis<sup>14<\/sup>. La entesitis se describe como una hiperintensidad en T1 en los ligamentos y\/o entesis<sup>14<\/sup>. La sinovitis se refleja como una hiperintensidad en T1<sup>14<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Inyecciones diagn\u00f3sticas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las inyecciones intraarticulares guiadas por fluoroscop\u00eda, se consideran una herramienta diagn\u00f3stica y terap\u00e9utica, y, actualmente, son el punto de referencia para el diagn\u00f3stico de la sacroilitis<sup>7,12<\/sup>. Los investigadores sugieren que solamente los pacientes que posean 3 o m\u00e1s pruebas de provocaci\u00f3n positivas, sean candidatos a la inyecci\u00f3n, para evitar inoculaciones innecesarias<sup>7,12<\/sup>. En el a\u00f1o 2013, se report\u00f3 evidencia de que se pueden aplicar diferentes agentes anest\u00e9sicos para el diagn\u00f3stico de la sacroiliitis, utilizando bloqueos locales comparativos<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las inyecciones intraarticulares de corticosteroides, han servido como un est\u00e1ndar de referencia para la evaluaci\u00f3n de la articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca<sup>12<\/sup>. Sin embargo, existe controversia ya que se excluyen etiolog\u00edas extra-articulares y debido a que definici\u00f3n de \u201crespuesta positiva\u201d en estas pruebas, var\u00eda seg\u00fan los estudios<sup>12<\/sup>. Algunos autores consideran que un alivio del dolor en m\u00e1s del 75% corresponde a una respuesta positiva; mientras que otros la definen con solo un 50%<sup>12<\/sup>. La tasa de falsos positivos es del 11-20%<sup>7,12<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Gammagraf\u00eda \u00f3sea<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro del campo de la medicina nuclear, existen m\u00e9todos diagn\u00f3sticos para la sacroilitis, siendo la sensibilidad de la gammagraf\u00eda \u00f3sea de un 50%<sup>1,11<\/sup>. Adem\u00e1s, se ha cuestionado el uso de radiois\u00f3topos como herramientas diagn\u00f3sticas en esta patolog\u00eda, debido a que es injustificable la exposici\u00f3n a la radiaci\u00f3n; teniendo disponible un estudio de imagen como la RMN<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Diagn\u00f3stico Diferencial<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existe un riesgo de sobrediagnosticar sacroiliitis en la RMN<sup>15<\/sup>. A continuaci\u00f3n, se presentan algunos de los diagn\u00f3sticos diferenciales de sacroilitis, tales como: osteoartritis, oste\u00edtis condensans ilii, fracturas, pseudotumores\/tumores, hiperostosis esquel\u00e9tica difusa idiop\u00e1tica (DISH), enfermedad de Paget, sarcoidosis, entre otros<sup>15<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Variantes anat\u00f3micas de las articulaciones sacroil\u00edacas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los n\u00facleos intraarticulares osificados son frecuentes despu\u00e9s de los 13 a\u00f1os de edad y pueden persistir hasta los 18 a\u00f1os<sup>16<\/sup>. La variante m\u00e1s frecuente corresponde a las articulaciones sacroil\u00edacas accesorias, hasta en un 40%<sup>16<\/sup>. Existen vasos sangu\u00edneos peque\u00f1os en la transici\u00f3n del cart\u00edlago y el ligamento, los cuales pueden simular el edema de m\u00e9dula \u00f3sea<sup>16<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Osteoartritis y cambios degenerativos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son muy frecuentes e incluyen un estrechamiento o acortamiento del espacio interarticular, esclerosis subcondral, presencia de osteofitos y fen\u00f3meno del \u201cvac\u00edo\u201d a nivel intraarticular<sup>16<\/sup>. En individuos deportistas, se puede ver edema, esclerosis y osteofitos a nivel de las articulaciones sacroil\u00edacas<sup>16<\/sup>. El edema en estos casos, es m\u00e1s com\u00fan en la zona del il\u00edaca \u00ednfero-posterior, que en la parte anterosuperior del sacro<sup>15,16<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Oste\u00edtis condensans ilii<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Afecta de un 0.9-2.5% de la poblaci\u00f3n<sup>16<\/sup>. Es causada por estr\u00e9s mec\u00e1nico relacionado con remodelaci\u00f3n en la articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca. Usualmente es bilateral, sim\u00e9trica, ocurre m\u00e1s en mujeres mult\u00edparas y en el per\u00edodo neonatal<sup>15,16<\/sup>. En muchos casos es asintom\u00e1tica, pero tambi\u00e9n podr\u00eda estar asociada con lumbalgia<sup>16<\/sup>. Suele observarse esclerosis subcondral de forma triangular, a nivel il\u00edaco anterior; sin grandes erosiones o estrechamiento del espacio articular<sup>16<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fracturas por estr\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dan por estr\u00e9s anormal sobre un hueso normal y ocurren con frecuencia en el sacro<sup>15,16<\/sup>. Se puede observar edema localizado cerca de los for\u00e1menes sacros<sup>16<\/sup>. En estadios tard\u00edos, se puede ver un trazo irregular e hipointenso, que representa la fractura<sup>16<\/sup>. En adultos mayores, se pueden observar fracturas por insuficiencia (estr\u00e9s normal en un hueso anormal), secundarias a osteoporosis o radioterapia<sup>16<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Hiperostosis esquel\u00e9tica difusa idiop\u00e1tica (DISH)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se presenta en el 10% de las personas mayores de 50 a\u00f1os de edad<sup>16<\/sup>. Es usualmente asintom\u00e1tica<sup>15,16<\/sup>. Se observan calcificaciones y osificaciones a nivel de tejidos blandos como ligamentos y entesis, abarcando especialmente el esqueleto axial<sup>16<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Hiperparatiroidismo secundario<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleva a la resorci\u00f3n \u00f3sea, y muchas veces se observa como una resorci\u00f3n subcondral a nivel de la articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca, con irregularidad, erosiones y otras caracter\u00edsticas que se confunden con sacroiliitis<sup>16<\/sup>. Ocurre bilateral, sim\u00e9trico y m\u00e1s pronunciado hacia la zona il\u00edaca. Se acompa\u00f1a de otros signos de hiperparatiroidismo: signos de resorci\u00f3n \u00f3sea a nivel de la pelvis, osteopenia, condrocalcinosis, etc<sup>15,16<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>S\u00edndrome de sinovitis, acn\u00e9, pustulosis e hiperostosis (SAPHO) y osteomielitis cr\u00f3nica multifocal recurrente (CRMO)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son entidades que representan un espectro de enfermedades \u00f3seas autoinflamatorias; en las cuales, una oste\u00edtis no infecciosa, inflamatoria y cr\u00f3nica, envuelve la parte cortical y medular del hueso<sup>15,16<\/sup>. SAPHO se considera una rara entidad que se da en menores de 60 a\u00f1os, mientras que CRMO es la versi\u00f3n pedi\u00e1trica<sup>16<\/sup>. En adultos, la localizaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan es en la articulaci\u00f3n esternoclavicular, seguido de la sacroil\u00edaca. En ni\u00f1os, lo m\u00e1s com\u00fan es a nivel clavicular<sup>16<\/sup>. Los pacientes adultos con SAPHO tienen un riesgo mayor de desarrollar sacroiliitis<sup>15<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Gota<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su forma m\u00e1s com\u00fan es como artropat\u00eda por microcristales<sup>16<\/sup>. Afecta las articulaciones perif\u00e9ricas, pero, puede afectar el esqueleto axial, incluyendo la articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca<sup>16<\/sup>. Las caracter\u00edsticas imagenol\u00f3gicas de la gota a nivel axial son inespec\u00edficas: se pueden formar tofos gotosos en la articulaci\u00f3n sacroil\u00edaca a nivel yuxta-articular, intraarticular y subcondral; adem\u00e1s, pueden formarse grandes erosiones con base multilobulada y bordes escler\u00f3ticos<sup>16<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Enfermedad de Paget<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una enfermedad \u00f3sea cr\u00f3nica caracterizada por un remodelado \u00f3seo excesivo<sup>16<\/sup>. Generalmente existen cambios a nivel de pelvis<sup>16<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Miscel\u00e1neos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sarcoidosis, enfermedad de Behcet, tumores \u00f3seos, pseudotumores, entre otros<sup>16<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Manejo de la Sacroilitis<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manejo inicial de la sacroilitis se realiza con un abordaje no quir\u00fargico que incluye el tratamiento de comorbilidades (artritis reumatoide, enfermedades inflamatorias intestinales, espondilitis anquilosante, s\u00edndrome de Reiter, entre otras), modificaci\u00f3n de la actividad, terapia f\u00edsica, terapia farmacol\u00f3gica oral o parenteral y ablaci\u00f3n nerviosa por radiofrecuencia o crioterapia. Por otro lado, existen intervenciones quir\u00fargicas para los casos en que el abordaje inicial fall\u00f3 y que est\u00e1n dirigidas a la fusi\u00f3n de la articulaci\u00f3n (i.e. artrodesis), dentro de las cuales se encuentra la cirug\u00eda m\u00ednimamente invasiva y las t\u00e9cnicas con tornillos<sup>4,17-22<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Escalas para valorar evoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El impacto de las intervenciones que se realicen para el manejo de los s\u00edntomas de los pacientes con sacroilitis pueden objetivarse mediante la aplicaci\u00f3n de escalas validadas. En la literatura consultada se describen principalmente 3: el \u00edndice de discapacidad de Oswestry, la escala visual anal\u00f3gica del dolor y el SF-36<sup>17-24<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00cdndice de Discapacidad de Oswestry (ODI)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ODI define discapacidad como la limitaci\u00f3n en el desempe\u00f1o de un paciente en relaci\u00f3n con una persona en forma, se trata de un cuestionario de 10 preguntas con un valor de 0-5 puntos cada una. En la escala se valora la intensidad del dolor y la limitaci\u00f3n que genera en 9 actividades<sup>23,24<\/sup>:<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Intensidad del dolor<\/li>\n<li>Cuidado personal<\/li>\n<li>Capacidad de levantar peso<\/li>\n<li>Caminar<\/li>\n<li>Estar sentado<\/li>\n<li>Estar de pie<\/li>\n<li>Dormir<\/li>\n<li>Actividad sexual<\/li>\n<li>Vida social<\/li>\n<li>Viajes<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">La puntuaci\u00f3n se calcula sumando la totalidad de puntos y multiplic\u00e1ndola por 2, de modo que se obtiene un puntaje entre 0 y 100 que se asocia a mayor grado de discapacidad entre m\u00e1s alto sea<sup>24<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Escala Visual Anal\u00f3gica del Dolor<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La escala visual anal\u00f3gica del dolor (VAS) valora la severidad del dolor y el alivio del mismo en respuesta al tratamiento. Se trata de una l\u00ednea horizontal o vertical, con una descripci\u00f3n en cada extremo (i.e. \u201csin dolor\u201d y \u201cel peor dolor\u201d de modo que el paciente ubique el grado de dolor entre dichos externos<sup>25<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>SF-36<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La escala SF-36 (i.e. siglas en ingl\u00e9s de \u201cshort form 36) valora la calidad de vida mediante el an\u00e1lisis de seis aspectos: funcionalidad f\u00edsica, dolor corporal, limitaciones en actividades por trastornos de salud f\u00edsica, limitaciones en actividades por problemas personales o emocionales, salud mental, funcionamiento social, fatiga o vitalidad y percepci\u00f3n general de salud. Una puntuaci\u00f3n mayor representa un mejor estado de salud y esta se obtiene mediante el uso de la herramienta en l\u00ednea llamada RAND<sup>26<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Manejo Conservador<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sacroilitis puede dividirse en 3 fases: aguda, recuperaci\u00f3n y mantenimiento. La fase aguda se presenta en los primeros 3-7 d\u00edas, donde se debe iniciar con reposo relativo, aplicaci\u00f3n de hielo y movilizaciones lentas y de baja amplitud. Adem\u00e1s, es importante en esta fase identificar y evitar actividades que empeoren la sintomatolog\u00eda. La fase de recuperaci\u00f3n se extiende hasta 8 semanas, y se debe iniciar un programa de ejercicio terap\u00e9utico que incluya fortalecimiento de m\u00fasculos periarticulares para aumentar la estabilidad articular y movilizaciones pasivas y activas con el fin de conservar el rango de movimiento articular. Finalmente, durante la fase de mantenimiento se debe realizar correcci\u00f3n postural y reentrenamiento de la marcha<sup>4,17<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Terapia F\u00edsica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los beneficios de la terapia f\u00edsica presentan mayor impacto durante la fase aguda, sin embargo, no existe evidencia acerca de protocolos o intervenciones espec\u00edficas<sup>4,17,18<\/sup>. La terapia manual ortop\u00e9dica se asocia a mejor\u00eda estad\u00edsticamente significativa en la VAS y en el ODI, sobre todo al incluir movimientos de alta velocidad y baja amplitud y las movilizaciones de Mulligan<sup>4<\/sup>. La elaboraci\u00f3n de planes de movilizaciones, as\u00ed como de ejercicios de flexibilidad, fortalecimiento y de correcci\u00f3n postural est\u00e1n indicados en las fases de recuperaci\u00f3n y mantenimiento<sup>4,17<\/sup>. Adem\u00e1s otras t\u00e9cnicas como fortalecimiento del m\u00fasculo transverso del abdomen, kinesiotape, analgesia por medios f\u00edsicos (p.e. electroterapia, termoterapia) y el uso de fajas p\u00e9lvicas pueden utilizarse para el manejo del dolor, aunque no existe evidencia para recomendar su uso<sup>4,17,18<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Terapia Farmacol\u00f3gica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) son la primera l\u00ednea para el manejo del dolor, y con frecuencia se asocian al uso concomitante de relajantes musculares sobre todo durante la fase aguda. Otras opciones incluyen el uso de opiodes y antidepresivos, pero se recomienda utilizarlos s\u00f3lo por periodos cortos y en pacientes con contraindicaci\u00f3n para el uso de AINES<sup>4,17,18<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Manejo con T\u00e9cnicas Invasivas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Corticoesteroides Intraarticulares<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso de inyecciones intraarticulares de corticoesteroides (IACE) ha demostrado disminuir el dolor en hasta 93% de los pacientes por un periodo de hasta 9 meses, sin embargo debe hacerse guiado por radioim\u00e1genes (i.e. ultrasonido, fluoroscop\u00eda o TAC), ya que su efectividad desciende a 23% cuando se aplican a ciegas. Usualmente se combinan con un anest\u00e9sico local, y se puede utilizar la t\u00e9cnica de 1 o 2 agujas. Se debe considerar que la capacidad del espacio articular es de 1.08 mL aproximadamente, de modo que la dosis debe ajustarse a dicho volumen. En la literatura consultada, todos los autores se\u00f1alan que la evidencia es insuficiente para emitir una recomendaci\u00f3n con respecto a su uso<sup>4,17,18<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ablaci\u00f3n con radiofrecuencia (ARF)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se refiere a la ablaci\u00f3n de fibras nerviosas nociceptivas de L4 a S3 mediante el uso de radiofrecuencia (RF). Existen varias modalidades, lo que hace que la evidencia existente sea heterog\u00e9nea y las muestras de los estudios peque\u00f1as. La ARF convencional induce una temperatura de 70-90\u00b0C por 1-2 min a nivel de los for\u00e1menes sacros, logrando ablaci\u00f3n de las fibras nerviosas en un di\u00e1metro de 4mm. Esta tiene la desventaja de que logra ablaci\u00f3n de ramas posteriores, por lo que si el origen del dolor es anterior en la articulaci\u00f3n no es efectiva. La ARF fr\u00eda utiliza irrigaci\u00f3n evitando quemaduras serias y aumentando el \u00e1rea de ablaci\u00f3n hasta a 3 cm, de modo que hay mayor probabilidad de \u00e9xito, pero tambi\u00e9n de afectar otras terminaciones y generar zonas de parestesia<sup>4<\/sup>. La ARF ha demostrado presentar menores complicaciones que las t\u00e9cnicas quir\u00fargicas, sin embargo la evidencia es limitada no solo por la variedad de modalidades, sino tambi\u00e9n porque existe variabilidad en la inervaci\u00f3n articular<sup>4,17,18<\/sup>. En general los estudios muestran diferencias significativas en mejor\u00eda en VAS, ODI y en la calidad de vida con respecto al placebo o al manejo farmacol\u00f3gico, pero los autores son ef\u00e1ticos en que esos hallazgos requieren de m\u00e1s estudios para ser validados<sup>19,20<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Proloterapia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La proloterapia o terapia con sustancias proliferativas utiliza inyecciones periarticulares de sustancias irritantes (i.e. dextrosa hiperosmolar, fenol o plasma rico en plaquetas), con el objetivo de inducir una respuesta inflamatoria con migraci\u00f3n de fibroblastos y formaci\u00f3n de cicatriz. La terapia es \u00fatil en casos en donde existe hiperlaxitud ligamentosa, ya que posterior a la inflamaci\u00f3n se aumenta la rigidez de los ligamentos, con disminuci\u00f3n de la movilidad, aumento de la estabilidad y mejor\u00eda del dolor. Se ha asociado a disminuci\u00f3n prolongada del dolor, sin embargo la evidencia es limitada<sup>4,17,18<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Artrodesis<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La artrodesis (i.e. fusi\u00f3n articular) se basa en la obliteraci\u00f3n del espacio articular con el fin de limitar su movilidad y as\u00ed disminuir el dolor que genera dicho movimiento. Existen t\u00e9cnicas abiertas anteriores y posteriores, as\u00ed como t\u00e9cnicas percut\u00e1neas m\u00ednimamente invasivas<sup>4,17-22<\/sup>. El abordaje abierto anterior permite mejor visualizaci\u00f3n de la articulaci\u00f3n, evita el da\u00f1o a estructuras ligamentosas (posteriores) y permite tomar injerto \u00f3seo de cresta il\u00edaca. Las t\u00e9cnicas m\u00ednimamente invasivas percut\u00e1neas son guiadas por fluoroscop\u00eda y se asocian a menor sangrado, menor estancia hospitalaria, menor tiempo de recuperaci\u00f3n y menor riesgo de infecci\u00f3n del sitio quir\u00fargico<sup>4,17<\/sup>. En cuanto a la utilizaci\u00f3n de osteos\u00edntesis, existe heterogeneidad en la evidencia y la mayor\u00eda de los estudios se basan en el uso del dispositivo iFuse en contraposici\u00f3n con t\u00e9cnicas que utilicen tornillos. El uso de iFuse present\u00f3 mejor\u00eda significativa en las escalas VAS, ODI y SF-36, pero la evidencia es limitada y con frecuencia se excluye el estudio de las complicaciones. Los autores de los meta-an\u00e1lisis consultados se\u00f1alan que la evidencia es limitada y podr\u00eda estar segada al estar muchos estudios financiadas principalmente por SI Bone (i.e. desarrolladores del sistema iFuse). En general el manejo quir\u00fargico ha mostrado resultados positivos en pacientes en los que el manejo conservador ha fallado<sup>21,22<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El diagn\u00f3stico de la sacroiilitis comienza con la sospecha cl\u00ednica que surge con la descripci\u00f3n por parte del paciente\u00a0 de un dolor de tipo inflamatorio caracterizado por rigidez matinal y mejor\u00eda con la actividad f\u00edsica. En el examen f\u00edsico, la herramienta de mayor utilidad son los test de provocaci\u00f3n. Para aumentar la sensibilidad diagn\u00f3stica se deben tener los 3 test de provocaci\u00f3n positivos, pero hay quienes consideran que tienen una confiabilidad limitada. El diagn\u00f3stico cl\u00ednico se puede apoyar utilizando pruebas de im\u00e1genes. La radiograf\u00eda anteroposterior de pelvis es un buen estudio inicial pues descarta otras etiolog\u00edas de dolor sacroil\u00edaco pero los hallazgos en la articulaci\u00f3n pueden ser confusos. El TAC tiene una sensibilidad moderada pero puede ser de utilidad cuando se van a realizar procedimientos intervencionistas. La RMN es la prueba m\u00e1s sensible que existe actualmente para diagnosticar la sacroiilitis. A pesar de esto existe riesgo de sobrediagn\u00f3stico con la RMN por lo que se deben mantener en cuenta los diagn\u00f3sticos diferenciales. Las inyecciones intraarticulares se puede utilizar como pruebas terap\u00e9uticas aunque no hay convenci\u00f3n en lo que se considera una prueba positiva. Por \u00faltimo la gammagraf\u00eda \u00f3sea tiene una sensibilidad moderada pero no se recurre a ella con frecuencia pues no se justifica la exposici\u00f3n a radiois\u00f3topos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manejo de las fases agudas debe ser conservador, por otro lado, el manejo con t\u00e9cnicas invasivas se prefiere en pacientes en los que el manejo conservador falle. Las inyecciones intraarticulares con corticoesteroides o proloterapia se asocian a alivio prolongado del dolor. La radiofrecuencia presenta buenos resultados, con menores complicaciones que las t\u00e9cnicas quir\u00fargicas pero est\u00e1 limitada para dolor originado anterior en la articulaci\u00f3n. Las t\u00e9cnicas m\u00ednimamente invasivas presentan menos complicaciones que los abordajes abiertos. Sin embargo, no existe evidencia suficiente para brindar recomendaciones de t\u00e9cnicas espec\u00edficas debido a la heterogeneidad entre estudios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es necesario que se elaboren estudios m\u00e1s uniformes en cuanto a la selecci\u00f3n de pacientes, uso de escalas para valorar la evoluci\u00f3n, modalidades de tratamiento utilizadas, periodos de seguimiento, entre otras. Asimismo, otra limitaci\u00f3n de los estudios disponibles es que el tama\u00f1o de las muestras es peque\u00f1o por lo que no es posible extrapolar los resultados a una poblaci\u00f3n. Considerando lo anterior, se requiere mayor investigaci\u00f3n de buena calidad para validar la evidencia existente, de modo que se puedan emitir recomendaciones para el manejo de la sacroilitis en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">SLOBODIN, Gleb, et al. \u201cSacroiliitis &#8211; early diagnosis is key\u201d. <em>Journal of Inflammation Research<\/em>. 2018, vol. 11, pp 339-344.\u00a0https:\/\/doi.org\/10.2147\/JIR.S149494<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">SLOBODIN, Gleb, et al. \u201cAcute sacroiliitis\u201d. <em>Journal of Clinical Reumathology<\/em>. 2016, vol. 35, pp 851-856. https:\/\/doi.org\/10.1007\/s10067-016-3200-6<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">SCHNEIDER, Byron J, et al. \u201cChallenges in Diagnosing Sacroiliac Joint Pain: A Narrative Review\u201d. <em>PM&amp;R. <\/em>2019, vol. 11, pp S40-S45. https:\/\/doi.org\/10.1002\/pmrj.12175<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">TILVAWALA, Khushali, et al. \u201cSacroiliac Joint: A Review\u201d. <em>Indian Journal of Pain<\/em>. 2018, vol. 32, pp 4-15. https:\/\/doi.org\/10.4103\/ijpn.ijpn_18_18<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">KIAPOUR, Aly, et al. \u201cBiomechanics of the Sacroiliac Joint: Anatomy, Function, Biomechanics, Sexual Dimorphism, and Causes of Pain\u201d. <em>International Journal of Spine Surgery<\/em>. 2020, vol. 14, num. S1, S3-S13. https:\/\/doi.org\/10.14444\/6077<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">ZLOMISLIC, Vinko; GARFIN, Steve. \u201cAnatomy and Biomechanics of the Sacroiliac Joint\u201d. <em>Techniques in Orthopaedics<\/em>. 2019, vol. 34, num. 2, pp 70-75. https:\/\/doi.org\/10.1097\/BTO.0000000000000379<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">THAWRANI, Dinesh, et al. \u201cDiagnosing Sacroiliac Joint Pain\u201d. <em>Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons<\/em>. 2019, vol. 27, num. 3. pp 85-93. https:\/\/doi.org\/10.5435\/JAAOS-D-17-00132<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">ROLDAN, Carlos; JABED, Sava; CATA, Juan. \u201cSacroiliitis in cancer patients: a review of current literature\u201d. <em>Pain Management.<\/em> 2020; vol. 10, num. 2, pp 107-115. https:\/\/doi.org\/10.2217\/pmt-2019-0046<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">KUAN KOK, Huan, et al. \u201cImaging the Patient With Sacroiliac Pain\u201d. <em>Canadian Association of Radiologists Journal.<\/em> 2016, vol. 67, pp 41-51. https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.carj.2015.08.001<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">RIAHI, Hend. \u201cPelvic Musculoskeletal Disorders Related to Pregnancy\u201d. <em>Journal of the Belgian Society of Radiology<\/em>. 2017, vol. 101, num. 2, pp 1-9. https:\/\/doi.org\/10.5334\/jbr-btr.1385<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">RASHBAUM, Ralph F. et al. \u201cSacroiliac joint pain and its treatment\u201d. <em>Journal of Spinal Disorders and Techniques<\/em>. 2016, vol. 29, num. 2, pp 42\u201348. https:\/\/doi.org\/10.1097\/BSD.0000000000000359<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">OU-YANG, David C. et al. \u201cDiagnosis and management of sacroiliac joint dysfunction\u201d. <em>Journal of Bone and Joint Surgery<\/em>. 2017, vol. 99, num. 23, pp 2027\u20132036. https:\/\/doi.org\/10.2106\/JBJS.17.00245<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">TSOI, Carita, et al. \u201cImaging of sacroiliitis: Current status, limitations and pitfalls\u201d. <em>Quantitative Imaging in Medicine and Surgery<\/em>. 2019, vol. 9, num. 2, pp 318\u2013335. https:\/\/doi.org\/10.21037\/qims.2018.11.10<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">CAMPOS-CORREIA, David, et. al. \u201cAre We Overcalling Sacroillitis on MRI? Differential diagnosis that every rheumatologist should know \u2013 Part I\u201d. <em>Acta Reumatologica Portuguesa<\/em>. 2019, vol. 41, num. 1, pp 29\u201341.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">\u00d8STERGAARD, Mikkel. \u201cMRI of the sacroiliac joints: what is and what is not sacroiliitis?\u201d <em>Current Opinion in Rheumatology<\/em>. 2020, vol. 32, num. 4, pp 357\u2013364. https:\/\/doi.org\/10.1097\/BOR.0000000000000718<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">CAMPOS-CORREIA, David, et al. \u201cAre We Overcalling Sacroillitis on MRI? Differential diagnosis that every rheumatologist should know \u2013 Part II\u201d. <em>Acta Reumat\u00f3logica Portuguesa<\/em>. 2019, vo. 44, num. 1, pp 42\u201356.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">SCHMIDT, Gary et al. \u201cManagement of Sacroiliac Joint Pain\u201d. <em>Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons.<\/em> vol. 26, num. 17, pp 610-616. https:\/\/doi.org\/10.5435\/jaaos-d-15-00063<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">CHING WEI, Chuang et al. \u201cDiagnosis and interventional pain management options for sacroiliac joint pain\u201d <em>Tzu Chi Medical Journal<\/em>. 2019, vol. 31, num. 4, pp 207\u2013210. https:\/\/doi.org\/10.4103\/tcmj.tcmj_54_19<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">CHEN, Chia-Hsien et al. \u201cRadiofrequency neurotomy in chronic lumbar and sacroiliac joint pain: A meta-analysis\u201d. <em>Medicine<\/em>. 2019, vol. 98, num. 26, pp 1-11. http:\/\/dx.doi.org\/10.1097\/MD.0000000000016230<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">SUN, Hui-Hui, et al. \u201cThe efficacy and safety of using cooled radiofrequency in treating chronic sacroiliac joint pain. 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