{"id":61564,"date":"2021-03-26T08:59:46","date_gmt":"2021-03-26T07:59:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=61564"},"modified":"2021-03-26T09:01:46","modified_gmt":"2021-03-26T08:01:46","slug":"analizando-los-perfiles-y-caracteristicas-de-las-derivaciones-intrahospitalarias-a-la-clinica-del-dolor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/analizando-los-perfiles-y-caracteristicas-de-las-derivaciones-intrahospitalarias-a-la-clinica-del-dolor\/","title":{"rendered":"Analizando los perfiles y caracter\u00edsticas de las derivaciones intrahospitalarias a la Cl\u00ednica del Dolor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Analizando los perfiles y caracter\u00edsticas de las derivaciones intrahospitalarias a la Cl\u00ednica del Dolor<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autora principal: Laura Mar\u00eda Pradal Jarne<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vol. XVI; n\u00ba 6; 247<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Profiles and characteristics of intra-hospital referrals to the Pain Clinic<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de recepci\u00f3n: 08\/02\/2021<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de aceptaci\u00f3n: 24\/03\/2021<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com Volumen XVI. N\u00famero 6 \u2013\u00a0 Segunda quincena de Marzo de 2021 &#8211; P\u00e1gina inicial: Vol. XVI; n\u00ba 6; 248<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Autores:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Laura Mar\u00eda Pradal Jarne<sup>1<\/sup>, Bel\u00e9n Albericio Gil<sup>1<\/sup>, Mar\u00eda Carbonell Romero<sup>1<\/sup>, Rafael Gonz\u00e1lez Enguita<sup>2<\/sup>, Nuria Garc\u00eda Ruiz<sup>2<\/sup>, Mar\u00eda Garc\u00eda Julvez <sup>3<\/sup>, Mar\u00eda Elena Pradal Jarne<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Hospital Cl\u00ednico Universitario Lozano Blesa. MIR Anestesiolog\u00eda y reanimaci\u00f3n y terap\u00e9utica del dolor. Zaragoza. Espa\u00f1a.<\/li>\n<li>Hospital Cl\u00ednico Universitario Lozano Blesa. FEA Anestesiolog\u00eda y reanimaci\u00f3n y terap\u00e9utica del dolor. Zaragoza. Espa\u00f1a.<\/li>\n<li>Hospital Universitario Miguel Servet. Enfermera. Zaragoza. Espa\u00f1a.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los autores de este manuscrito declaran que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos ellos han participado en su elaboraci\u00f3n y no tienen conflictos de intereses<br \/>\nLa investigaci\u00f3n se ha realizado siguiendo las Pautas \u00e9ticas internacionales para la investigaci\u00f3n relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias M\u00e9dicas (CIOMS) en colaboraci\u00f3n con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS)\u00a0https:\/\/cioms.ch\/publications\/product\/pautas-eticas-internacionales-para-la-investigacion-relacionada-con-la-salud-con-seres-humanos\/<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manuscrito es original y no contiene plagio. El manuscrito no ha sido publicado en ning\u00fan medio y no est\u00e1 en proceso de revisi\u00f3n en otra revista.<br \/>\nHan obtenido los permisos necesarios para las im\u00e1genes y gr\u00e1ficos utilizados.<br \/>\nHan preservado las identidades de los pacientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>Resumen<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n:<\/strong> Existen estudios que analizan las caracter\u00edsticas de los pacientes que son derivados a la Unidad del Dolor, todos ellos referidos a la actividad ambulatoria. Sin embargo, no se conocen estudios referentes con la actividad intrahospitalaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>Objetivos:<\/strong> describir el perfil y caracter\u00edsticas de las derivaciones intrahospitalarias de la Cl\u00ednica del Dolor Cr\u00f3nico del Hospital Cl\u00ednico Universitario Lozano Blesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Materiales y m\u00e9todos:<\/strong> Este trabajo es un estudio retrospectivo de datos de recogida prospectiva de los pacientes derivados por otros servicios de forma intrahospitalaria durante un a\u00f1o. Tras recoger las variables de estudio se ha realizado un estudio descriptivo y se han realizado an\u00e1lisis univariante y multivariante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Resultados:<\/strong> Se incluyeron 231 pacientes, 125 varones (54.1%) y 106 mujeres (45.8%), con una mediana de edad de 62 (49-72) a\u00f1os. La mediana de estancia hospitalaria fue de 18 (10-30) d\u00edas. El servicio hospitalario m\u00e1s remitente fue Neurocirug\u00eda (55 pacientes, 23.8%). El diagn\u00f3stico principal m\u00e1s frecuente fue M51.16. En cuanto al tipo de dolor, principalmente fue de origen neurop\u00e1tico (112 pacientes, 48.4%). Los an\u00e1lisis univariantes demostraron algunos resultados estad\u00edsticamente significativos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Palabras clave:<\/strong> perfil paciente, cl\u00ednica de dolor cr\u00f3nico, derivaciones intrahospitalarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>Abstract<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Introduction: <\/strong>There are studies that analyze the characteristics of the patients that are referred to the Pain Clinic, all of them referred to the ambulatory activity. However, researches related to intra hospital activity are still unknow.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<strong>Objectives<\/strong>: To describe the profile and characteristics of intrahospital referrals\u00a0 of Chronic Pain Clinic of Lozano Blesa University Clinical Hospital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Materials and methods<\/strong>: This work is a retrospective study of prospective data collection of patients referred by other services in-hospital for one year. After collecting the study variables, a descriptive study was carried out and univariate and multivariate analyzes were done.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Results<\/strong>: We included 231 patients, 125 men (54.1%) and 106 women (45.8%), with a median age of 62 (49-72) years. The median hospital stay was 18 (10-30) days. The most remitting hospital service was Neurosurgery (55 patients, 23.8%). The most frequent main diagnosis was M51.16. Regarding the type of pain, it was mainly of neuropathic origin (112 patients, 48.4%). The univariate analyzes showed some statistically significant results.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Keywords<\/strong>: patient profile, chronic pain clinic, intrahospital referrals.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong><u>INTRODUCCI\u00d3N<\/u><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dolor acompa\u00f1a al hombre desde su origen, la humanidad ha dedicado gran parte de sus esfuerzos para combatirlo y ha constituido siempre uno de los retos m\u00e1s dif\u00edciles para los profesionales implicados en la salud. Ha sido durante muchos a\u00f1os entendido de una forma exclusivamente sintom\u00e1tica, una se\u00f1al de alarma que nos avisa de un estado disfuncional, que, a mediados del siglo pasado, se le reconoce el valor de una verdadera enfermedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema del dolor y su tratamiento ha alcanzado un reconocimiento mundial, no solamente como una especialidad de la medicina, si no, como un tema importante para la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y an\u00e1lisis filos\u00f3fico. Como consecuencia de dicho inter\u00e9s, su estudio y desarrollo ha sido considerado desde la perspectiva de diversas disciplinas, con el fin de progresar en el entendimiento cient\u00edfico y humanitario de esa condici\u00f3n y consecuentemente optimizar su tratamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Actualmente definimos el dolor como una experiencia subjetiva y propia en cada persona, la Asociaci\u00f3n Internacional para el Estudio del Dolor (International Association for the Study of Pain -IASP- por sus siglas en ingl\u00e9s)<sup> (1)<\/sup>, lo define como: \u201cUna experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a da\u00f1o tisular real o potencial o descrito en t\u00e9rminos de tal da\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dolor es una experiencia sensorial, emocional e individual, una sensaci\u00f3n desagradable que disminuye la calidad de vida tanto de quien lo padece como de su entorno familiar, afectando el estado de \u00e1nimo, a la personalidad, a las relaciones sociales, con un aumento de la discapacidad afectando a la relaci\u00f3n laboral y econ\u00f3mica. Es una de las mayores causas de sufrimiento y limitaci\u00f3n de la vida activa. La complejidad de su problem\u00e1tica hace que, en algunas ocasiones, controlarlo sea dif\u00edcil y frustrante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas definiciones dan una dimensi\u00f3n bastante real del dolor, reflejando los tres componentes fundamentales que lo integran, como son, el sensorial discriminativo, el afectivo- emotivo- motivacional y el cognitivo- evaluativo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tiene una gran prevalencia en la poblaci\u00f3n adulta de Espa\u00f1a, de hecho, constituye, en sus formas aguda y cr\u00f3nica, uno de los motivos que con mayor frecuencia lleva a los pacientes a la consulta m\u00e9dica. La mayor\u00eda de los pacientes con s\u00edntomas se gestionan en Atenci\u00f3n Primaria y solo una minor\u00eda es derivada para evaluaci\u00f3n cl\u00ednica y diagn\u00f3stico a segundo nivel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El n\u00famero de pacientes con problemas de dolor cr\u00f3nico que no responden a tratamientos convencionales es elevad\u00edsimo. La gran repercusi\u00f3n emocional que produce, con su cortejo de ansiedad, depresi\u00f3n, etc., y el grado de incapacitaci\u00f3n al que da lugar, plantea graves problemas a nivel humano y enormes p\u00e9rdidas econ\u00f3micas a la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto, es lo que ha llevado al desarrollo y a la creaci\u00f3n de centros especializados para el estudio y el tratamiento del dolor. Son \u201cUnidades especializadas en el Estudio y Tratamiento del Dolor\u201d dedicadas a la prevenci\u00f3n, diagn\u00f3stico, tratamiento, seguimiento y rehabilitaci\u00f3n de pacientes con dolor agudo y cr\u00f3nico de diferentes tipos, or\u00edgenes y etiolog\u00edas.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>EPIDEMIOLOGIA <\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evidencia epidemiol\u00f3gica, procedente en su mayor\u00eda de los pa\u00edses desarrollados, ha demostrado que el dolor cr\u00f3nico es un problema generalizado de salud p\u00fablica. En encuestas basadas en la comunidad se encuentra que el 15%-25% de los adultos sufren dolor cr\u00f3nico en un momento dado, una cifra que aumenta al 50% en los mayores de 65 a\u00f1os <sup>(2,3,4,5,6)<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros estudios epidemiol\u00f3gicos sobre la prevalencia del dolor se llevan a cabo por Bonica. Ponen en evidencia que los s\u00edndromes de dolor cr\u00f3nico afectan a un 30% de la poblaci\u00f3n de los pa\u00edses industrializados, produciendo incapacidad total o parcial por per\u00edodos de d\u00edas, semanas, meses o permanentemente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen un gran n\u00famero de estudios sobre la prevalencia del dolor realizados utilizando metodolog\u00edas diversas, en diferentes entornos y para distintos tipos de dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed se enumeran algunos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una de las mayores encuestas <sup>(7)<\/sup> realizadas sobre el dolor, mostraron que el 18% de los encuestados estadounidenses, calificaron su dolor como intenso o insoportable, adem\u00e1s no hab\u00edan visitado a un profesional de la salud, ya que pensaban que nadie pod\u00eda aliviar su sufrimiento. En otros estudios en EE. UU. de Norteam\u00e9rica, la mayor\u00eda de los pacientes afectos de dolor cr\u00f3nico est\u00e1n en edades comprendidas entre 30 y 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Teno y cols., en un estudio sobre dolor persistente en residencias asistidas, encontraron que el 14,2% de los residentes ten\u00edan dolor persistente, y que en el 41,2% de los residentes que ten\u00edan dolor en la primera evaluaci\u00f3n persist\u00eda el dolor severo 60-180 d\u00edas m\u00e1s tarde.<sup> (8)<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una amplia encuesta telef\u00f3nica realizada en 15 pa\u00edses europeos e Israel, el 19% de los encuestados manifestaron que hab\u00edan tenido dolor durante m\u00e1s de 6 meses, el dolor hab\u00eda sido moderado (66%) o severo (34%) durante el \u00faltimo mes y lo hab\u00edan padecido en varias ocasiones durante la \u00faltima semana. El dolor afectaba de forma importante a sus vidas, siendo motivo de frecuentes consultas m\u00e9dicas (el 60% hab\u00eda realizado de 2-9 consultas por el dolor) y casi la mitad no recib\u00eda un tratamiento adecuado.<sup> (9)<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La European Federation of IASP Chapters (EFIC)<sup> (10) <\/sup>recoge en su p\u00e1gina web un importante n\u00famero de trabajos que muestran la importancia epidemiol\u00f3gica y econ\u00f3mica del problema. <sup>(11,12,13,14,15,16,17,18,19,20,21,22,23,24, 25,26,27)<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen encuestas sobre prevalencia de dolor en atenci\u00f3n primaria. En 2009, un art\u00edculo public\u00f3 la prevalencia de dolor cr\u00f3nico en pacientes que acudieron a 40 centros de atenci\u00f3n primaria en Alemania. En aquellos pacientes que refirieron dolor de una duraci\u00f3n de m\u00e1s de 3 meses, se evalu\u00f3 la intensidad del dolor y las limitaciones de la actividad. La prevalencia de dolor cr\u00f3nico entre los 1.860 pacientes encuestados fue del 18,4%. El grado medio de la intensidad del dolor alcanz\u00f3 un valor de 5 sobre 10 puntos y la limitaci\u00f3n media de la actividad fue de 4,8 sobre 10. En la mayor\u00eda de los casos, el dolor estaba relacionado con enfermedades degenerativas osteomusculares<sup> (28).<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Tambi\u00e9n Friebem CH ha comparado los datos obtenidos en un estudio realizado en 2006 con m\u00e1s de 1.200 pacientes que acudieron a las consultas de atenci\u00f3n primaria con los resultados obtenidos en un estudio similar realizado en el a\u00f1o 1991. La comparaci\u00f3n puso de manifiesto que el dolor fue el motivo m\u00e1s frecuente de consulta en ambos estudios (50,3% y 42,5%). El 40% de los entrevistados en 2006, afirm\u00f3 sufrir dolor durante m\u00e1s de seis meses, frente al 36,4% del a\u00f1o 1991.En relaci\u00f3n al impacto negativo del dolor sobre su vida diaria, en el a\u00f1o 2006 fue referido por el 88,3% de los pacientes, frente al 68% del a\u00f1o 1991.<sup> (29)<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos resumir que, en estudios europeos epidemiol\u00f3gicos, el dolor se estima hasta un 20%, tanto en el \u00e1mbito intrahospitalario como en el extrahospitalario, y adem\u00e1s se conoce que en los pr\u00f3ximos a\u00f1os este n\u00famero de personas se ver\u00e1 posiblemente aumentado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0En Espa\u00f1a, el dolor cr\u00f3nico afecta a un n\u00famero importante de ciudadanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dolor oncol\u00f3gico es padecido en el 30-85% de los pacientes con c\u00e1ncer, dependiendo del tipo y el estadio<sup> (30)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Sociedad Espa\u00f1ola del Dolor (SED) realiz\u00f3, en abril de 1998, un estudio sobre la prevalencia del dolor en la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola. Es un estudio observacional descriptivo, llevado a cabo con una muestra de 5.000 personas de todo el territorio nacional entrevistadas telef\u00f3nicamente. Los resultados muestran que el 30% de los espa\u00f1oles encuestados manifest\u00f3 haber tenido alg\u00fan tipo de dolor f\u00edsico a lo largo del d\u00eda anterior a la entrevista y, de estos, el 48,4% no pudieron trabajar al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un reciente estudio epidemiol\u00f3gico en Espa\u00f1a sobre dolor en las consultas de atenci\u00f3n primaria muestra que un 30,9 % de la muestra poblacional refer\u00eda dolor cr\u00f3nico, con un alto componente neurop\u00e1tico.<sup> (31)<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dolor cr\u00f3nico incide en la sociedad bajo una doble vertiente, como sufrimiento del individuo y como fuente de cuantiosas p\u00e9rdidas econ\u00f3micas. Actualmente, en Salud P\u00fablica, se ha tomado como par\u00e1metro de calidad, el \u00edndice a\u00f1os de vida\/vida saludable, valor\u00e1ndose la eficacia de una pol\u00edtica sanitaria en la relaci\u00f3n, coste econ\u00f3mico\/a\u00f1os de vida saludable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los costes de la atenci\u00f3n m\u00e9dica que precisan estos pacientes con dolor, se debe a\u00f1adir la no productividad de un gran n\u00famero de ellos que se encuentran en edad laboral. Se cree que el coste anual del dolor en los pa\u00edses industrializados supone el 2,2% del producto interior bruto, incluy\u00e9ndose en estas cifras los gastos de farmacia, hospitalizaci\u00f3n, bajas laborales, etc.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>CL\u00cdNICAS O UNIDADES DE TRATAMIENTO DEL DOLOR <\/strong><sup>(32)<\/sup><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Unidades del Dolor se consideran la respuesta razonable y especializada al problema del dolor, respuesta del momento actual ante la necesidad de dar soluci\u00f3n a los pacientes y a la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparecen, adem\u00e1s, impulsadas por los avances tecnol\u00f3gicos y farmacol\u00f3gicos de nuestro tiempo, el progreso cient\u00edfico, los criterios economicistas, el aumento creciente en la expectativa de vida y la exigencia\/necesidad, cada d\u00eda mayor, de bienestar y calidad para vivir y para morir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el momento actual y dada la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y las pol\u00edticas sanitarias de nuestro pa\u00eds, el tratamiento del dolor, la creaci\u00f3n y caracter\u00edsticas de cada unidad, est\u00e1n condicionados a circunstancias econ\u00f3micas y de gesti\u00f3n, de cada centro hospitalario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cl\u00ednicas del dolor son unidades especializadas en la prevenci\u00f3n, diagn\u00f3stico y tratamiento del dolor, donde los profesionales de la salud con conocimientos espec\u00edficos y experiencia ofrecen asistencia multidisciplinar, estudian y valoran, en toda su dimensi\u00f3n, los problemas del dolor complejo, ya sea agudo o cr\u00f3nico, y plantean la estrategia a seguir en cada caso. Son unidades que cumplen con los requisitos funcionales, estructurales y organizativos que garantizan condiciones de seguridad, calidad y eficiencia adecuadas para atender al paciente con dolor cr\u00f3nico que requiera asistencia especializada.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Valoraci\u00f3n del paciente con dolor<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en cualquier otro proceso patol\u00f3gico la valoraci\u00f3n comienza con la realizaci\u00f3n de la historia cl\u00ednica, exploraci\u00f3n f\u00edsica general, y espec\u00edfica en la localizaci\u00f3n del dolor. Se utilizan adem\u00e1s m\u00e9todos de valoraci\u00f3n espec\u00edficos en dolor (escalas de dolor para determinar la intensidad o los componentes, actividad f\u00edsica, depresi\u00f3n, calidad de vida, test farmacol\u00f3gicos\u2026).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los procedimientos desarrollados para evaluar el dolor pueden ser clasificados en tres grandes categor\u00edas:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>M\u00e9todos verbales: unidimensionales y multidimensionales.<\/li>\n<li>Evaluaciones conductuales.<\/li>\n<li>Medidas fisiol\u00f3gicas.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las exploraciones complementarias se deben utilizar para confirmar el diagn\u00f3stico o controlar la evoluci\u00f3n.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>ACTUALIDAD Y JUSTIFICACI\u00d3N DEL TEMA<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen estudios que analizan las caracter\u00edsticas de los pacientes que son derivados a la Unidad del Dolor, todos ellos referidos en un contexto ambulatorio. Sin embargo, la actividad intrahospitalaria de estas unidades es un tema no reflejado en la literatura cient\u00edfica y desconocido en general. La actividad que los profesionales de las Unidades del Dolor desarrollan con los pacientes ingresados es una labor en continuo crecimiento y su colaboraci\u00f3n es cada vez m\u00e1s demandada por los diferentes servicios del hospital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este trabajo tiene la finalidad de describir, mediante los datos recogidos, el perfil y caracter\u00edsticas de los pacientes derivados de forma intrahospitalaria a la Cl\u00ednica del Dolor Cr\u00f3nico del Hospital Cl\u00ednico Universitario Lozano Blesa.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li><strong><u>OBJETIVOS<\/u><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Conocer el perfil de paciente derivado en consulta intrahospitalaria.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li>Identificar los motivos de consulta y las especialidades que demandan la colaboraci\u00f3n de la Unidad del Dolor para pacientes ingresados.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li><strong><u>HIP\u00d3TESIS<\/u><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">H<sub>0<\/sub>: No existen diferencias entre los pacientes derivados de forma ambulatoria y los pacientes derivados de forma intrahospitalaria a la Cl\u00ednica del Dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H<sub>1<\/sub>: Existen diferencias entre los pacientes derivados de forma ambulatoria y los pacientes derivados de forma intrahospitalaria a la Cl\u00ednica del Dolor.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"4\">\n<li><strong><u>MATERIAL Y M\u00c9TODOS<\/u><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este trabajo es un estudio retrospectivo de cohorte de datos de recogida prospectiva con fines cl\u00ednicos de pacientes remitidos a la Unidad del Dolor del Hospital Cl\u00ednico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza, Espa\u00f1a). La muestra est\u00e1 compuesta por aquellos pacientes que fueron derivados durante cinco meses a trav\u00e9s de la consulta intrahospitalaria. El periodo seleccionado fue del 1 de agosto de 2016 al 31 de julio de 2017.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0Se definieron las variables a estudio y se procedi\u00f3 a su recogida junto con la colaboraci\u00f3n al servicio de estad\u00edstica para acceder al CMBD (Conjunto M\u00ednimo Base de Datos) de las altas hospitalarias del periodo estudiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00e1rea de estudio comprende el HCU Lozano Blesa que se corresponde con el hospital de referencia del Sector Zaragoza III.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para ello, se ha cumplimentado y aprobado la solicitud para la realizaci\u00f3n de proyectos de investigaci\u00f3n dentro del sector Zaragoza III y se han firmado los documentos precisos de confidencialidad de datos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La recogida, tratamiento y cesi\u00f3n de los datos se ha realizado siguiendo lo dispuesto en la Ley Org\u00e1nica 15\/1999 de Protecci\u00f3n de Datos de Car\u00e1cter Personal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para argumentar este trabajo, se realizaron b\u00fasquedas bibliogr\u00e1ficas relacionadas con el dolor cr\u00f3nico en distintas bases bibliogr\u00e1ficas como Pubmed, donde los t\u00e9rminos MeSH escogidos para la b\u00fasqueda fueron: \u201cpain clinics\u201d \u201cSickness Impact\u00a0Profile\u201d \u201cChronic\u00a0Pain\u201d y subheadings como: epidemiology, history, etiology, classification, drug therapy, therapy. Tambi\u00e9n se busc\u00f3 en Embase (102 entradas), IBECS (11 entradas) y WHOS (309 entradas) con estos t\u00e9rminos o con un significado similar adem\u00e1s del t\u00e9rmino \u201cprofile patient\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto con estos t\u00e9rminos se han usado operadores booleanos (\u201cAND\u201d, \u201cOR\u201d \u201cNOT\u201d) Referente a la b\u00fasqueda de art\u00edculos, se realiz\u00f3 restricci\u00f3n respecto al idioma (ingl\u00e9s y espa\u00f1ol).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez realizada la b\u00fasqueda bibliogr\u00e1fica, se llev\u00f3 a cabo una lectura de los t\u00edtulos y de los abstracts. As\u00ed, se realiz\u00f3 una selecci\u00f3n de los art\u00edculos m\u00e1s afines con nuestro tema de trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Tras una lectura completa de dichos art\u00edculos, se eligieron los art\u00edculos definitivos para la realizaci\u00f3n de dicho Trabajo.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Variables recogidas<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Sexo<\/li>\n<li>Edad<\/li>\n<li>Unidad\/ servicio peticionario<\/li>\n<li>Estancia hospitalaria en d\u00edas<\/li>\n<li>Diagn\u00f3stico al alta<\/li>\n<li>Diagn\u00f3stico de la Cl\u00ednica del Dolor<\/li>\n<li>Tipo de dolor: oncol\u00f3gico, neurop\u00e1tico, musculo-osteoarticular, visceral, vascular, iatrog\u00e9nico o mixto<\/li>\n<li>Tratamiento: intravenoso, oral, subcut\u00e1neo, neuroestimulador, caudal, epidural, iontoforesis, infiltraci\u00f3n, parches.<\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Criterios de exclusi\u00f3n<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Pacientes con datos incompletos<\/li>\n<li>No se han incluido los pacientes derivados del S\u00ba de Urgencias.<\/li>\n<li>Hojas de colaboraci\u00f3n dirigidas a la unidad de dolor agudo<\/li>\n<li>Pacientes pedi\u00e1tricos<\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Dificultades y limitaciones<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas de las colaboraciones eran derivadas del S\u00ba de Urgencias, desde el servicio de estad\u00edstica se nos comunic\u00f3 que no se correspond\u00edan con las altas de hospitalizaci\u00f3n y que, por tanto, no se nos facilitaban dichos datos por codificarse de forma distinta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se han podido recoger datos de algunos pacientes por falta de cumplimentaci\u00f3n de datos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se han excluido pacientes pedi\u00e1tricos, por lo que la muestra no hubiera representado la fiel realidad de esta poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra e importante limitaci\u00f3n fue, que, al no disponer de otros trabajos que eval\u00faen las caracter\u00edsticas de los pacientes derivados a la Cl\u00ednica del Dolor Cr\u00f3nico de forma intrahospitalaria, no se ha podido realizar las comparaciones deseadas y como resultado nos hemos manejado con datos de art\u00edculos publicados de pacientes de atenci\u00f3n primaria, datos generalizados de la poblaci\u00f3n u hospitales y datos de pacientes derivados de forma ambulatoria a Unidades de Dolor Cr\u00f3nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n, cabe destacar, que, a la hora de clasificar el dolor, al ser un concepto de alta complejidad, en ocasiones ha resultado dif\u00edcil filiarlo, teniendo en cuenta la subjetividad del paciente, su forma de expresi\u00f3n y la peque\u00f1a variabilidad de las opiniones de los experimentados profesionales.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>An\u00e1lisis estad\u00edstico<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se recogieron datos sobre sexo, edad, servicio remitente, diagn\u00f3stico principal del paciente, diagn\u00f3stico por parte de la Unidad de Dolor Cr\u00f3nico, as\u00ed como el tipo de dolor (neurop\u00e1tico, musculo-osteoarticular, visceral, oncol\u00f3gico, vascular, iatrog\u00e9nico o mixto) y de tratamiento (intravenoso, subcut\u00e1neo, oral, etc.). Se analizaron sus frecuencias. Se describieron las variables discretas como n (%) y como mediana (P<sub>25<\/sub>-P<sub>75)<\/sub>) las variables continuas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El objetivo principal del estudio fue analizar si exist\u00eda alg\u00fan tipo de relaci\u00f3n entre el tipo de dolor por el que el paciente hab\u00eda sido remitido a la unidad o de la v\u00eda de administraci\u00f3n de tratamiento con la estancia hospitalaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, se plante\u00f3 un an\u00e1lisis multivariante mediante el m\u00e9todo de los m\u00ednimos cuadrados parciales buscando grados de correlaci\u00f3n entre la estancia hospitalaria, la edad, el sexo (considerando masculino como 1), y los diferentes tipos de dolor y tratamiento. Se consider\u00f3 las correlaciones como estad\u00edsticamente significativas en el caso de que su probabilidad de correlaci\u00f3n fuera menor a 0.05.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"5\">\n<li><strong><u>RESULTADOS<\/u><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el periodo seleccionado para la realizaci\u00f3n de este proyecto, los servicios de todo el hospital realizaron 336 hojas de consulta de forma intrahospitalaria a la Unidad de Dolor Cr\u00f3nico. Hay que destacar que 101 pertenec\u00edan a la Unidad de Dolor Agudo Postoperatorio y fueron descartadas. Por lo tanto, se recibieron un total de 235 peticiones. Algunas de \u00e9stas se desestimaron por falta de datos, ya que algunos pacientes fueron derivados del Servicio de Urgencias y, sus altas al no formar parte del mismo conjunto de altas hospitalarias, no se nos facilitaron los datos por parte del Servicio de Estad\u00edstica ya que no eran comparables en todos los t\u00e9rminos que se quer\u00edan explorar. En consecuencia, se han estudiado 231 hojas de consulta.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Edad<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para ver como se han distribuido los pacientes seg\u00fan la edad, se han intentado agrupar los sujetos para ver mejor su comportamiento, as\u00ed podemos observar, que se han realizado intervenciones m\u00e1s frecuentemente en pacientes menos longevos, con una mediana de edad de 62 (49-72) a\u00f1os. Ver Tabla n\u00ba1: N.\u00ba de pacientes agrupados por edad atendidos en la Cl\u00ednica de Dolor. Ver Gr\u00e1fico n\u00ba1: Diagrama de caja y bigote edad en a\u00f1os.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Sexo<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan los datos registrados, se ha observado que el g\u00e9nero masculino ha sido derivado con mayor frecuencia que el femenino para recibir la atenci\u00f3n de los profesionales de la Cl\u00ednica del Dolor. (125 varones (54.1%) y 106 mujeres (45.8%)). Ver Tabla n. \u00ba2. N.\u00ba de varones y mujeres atendidos en la Cl\u00ednica del dolor.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Estancia <\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos distribuido los d\u00edas de estancia por grupos, para ver en que cifras se mueven los pacientes, y se hall\u00f3 una mediana de estancia hospitalaria de 18 (10-30) d\u00edas. Ver Tabla n.\u00ba 3. Pacientes agrupados seg\u00fan su estancia en d\u00edas. Ver Gr\u00e1fico n. \u00ba2 Diagrama de caja y bigote de la estancia en d\u00edas.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Distribuci\u00f3n de las peticiones por servicios<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El servicio hospitalario m\u00e1s remitente fue Neurocirug\u00eda (55 pacientes, 23.8%), seguido de Medicina Interna (29 pacientes, 12.5%) y Oncolog\u00eda y Neurolog\u00eda (ambos 22 pacientes, 9.5%) Ver Tabla n.\u00ba 4. N.\u00ba de peticiones solicitadas a la Cl\u00ednica del dolor seg\u00fan servicios.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Diagn\u00f3stico principal<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El diagn\u00f3stico principal m\u00e1s frecuente fue M51.16 (Trastornos de disco intervertebral con radiculopat\u00eda, regi\u00f3n lumbar, 25 pacientes, 10.8%), seguido de M51.17 (Trastornos de disco intervertebral con radiculopat\u00eda, regi\u00f3n lumbosacra, 16 pacientes, 6.9%) y C34.11(Neoplasia maligna de l\u00f3bulo superior, bronquio o pulm\u00f3n derecho, 8 pacientes, 3.4%). Ver Tabla n.\u00ba 5. Diagn\u00f3stico principal de los pacientes ingresados derivados a la Cl\u00ednica del dolor.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Tipo de dolor y tratamiento<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al tipo de dolor, principalmente fue de origen neurop\u00e1tico (119 pacientes, 48.4%), seguido de origen muscular (58 pacientes, 25.1%) y visceral (25 pacientes, 10.82%). Ver Tabla n\u00ba.6. Distintos tipos de dolor referidos por los pacientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0De estos pacientes, recalcamos que 181 (78.3%) pacientes recibieron tratamiento oral, 168 (72.7%) intravenoso y 105 (45.4%) subcut\u00e1neo. Ver Tabla n\u00ba.7. Distintos tipos de tratamiento recibidas por los pacientes de la Cl\u00ednica de dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El an\u00e1lisis univariante de la estancia media frente al tipo de dolor o tratamiento revel\u00f3 una estancia menor en aquellos pacientes con dolor de tipo neurop\u00e1tico [22 (11-33) vs 15.5 (9.25-24) d\u00edas, p = 0.0024], y una estancia mayor en pacientes con dolor oncol\u00f3gico [18 (10-28.5) vs 24 (15-37.35) d\u00edas, p =0.035] y vascular [16 (9-24.25) vs 23 (13-33.5) d\u00edas, p=0.0005], as\u00ed como en los pacientes en tratamiento por v\u00eda subcut\u00e1nea [16 (9-24.25) vs 23 (13-33.5) d\u00edas, p=0.0005]. Ver Tabla n. \u00ba8. An\u00e1lisis univariante de la estancia media frente al tipo de dolor. Ver Tabla n.\u00ba 9. An\u00e1lisis univariante de la estancia media frente al tipo de dolor.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"6\">\n<li><strong><u>DISCUSI\u00d3N<\/u><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos de mencionar de nuevo que no existen publicaciones conocidas acerca de las caracter\u00edsticas de las derivaciones intrahospitalarias de otras especialidades a la Cl\u00ednica del Dolor y que, por consiguiente, los resultados que vamos a comentar y a comparar m\u00e1s adelante, con los resultados obtenidos en este trabajo, pertenecen, la mayor\u00eda, a estudios que arrojan datos de pacientes derivados de forma ambulatoria. Si que se han obtenido art\u00edculos con datos hospitalarios que hacen referencia al t\u00e9rmino de dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dolor es uno de los trastornos que m\u00e1s afecta y preocupa a las personas y es el s\u00edntoma acompa\u00f1ante que con mayor frecuencia motiva una consulta m\u00e9dica<sup> (33)<\/sup>. La demanda de atenci\u00f3n al dolor muestra una tendencia creciente relacionada con la oferta de servicios espec\u00edficos y el desarrollo de nuevos y m\u00e1s eficaces tratamientos. En la literatura cient\u00edfica se observa un aumento en la prevalencia de dolor entre la poblaci\u00f3n general en los \u00faltimos a\u00f1os<sup> (34,35)<\/sup>, existiendo estudios con un seguimiento superior a 40 a\u00f1os, que muestran un aumento entre 2 y 4 veces en el dolor de espalda, dolor en el hombro y dolor generalizado, siendo el incremento en algunos casos estad\u00edsticamente significativo<sup> (36)<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este aumento de demanda se refleja cada vez m\u00e1s, en el n\u00famero de peticiones que se solicitan desde los distintos servicios del hospital a la Cl\u00ednica del Dolor.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Edad<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Se ha documentado que los factores biol\u00f3gicos, psicol\u00f3gicos y sociales desempe\u00f1an un papel importante en la configuraci\u00f3n de la experiencia del dolor<sup> (37)<\/sup>. Sin embargo, relativamente pocos estudios han examinado la edad en los distintos componentes del dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La esperanza de vida se ha incrementado en las \u00faltimas d\u00e9cadas, en parte gracias a los avances m\u00e9dicos <sup>(38)<\/sup>. La poblaci\u00f3n anciana es el sector de la poblaci\u00f3n que m\u00e1s crece en los pa\u00edses desarrollados, de tal modo que actualmente representa entre un 15\u201319% de la poblaci\u00f3n y se estima que en el a\u00f1o 2050 superar\u00e1 el 20% en pa\u00edses como Estados Unidos <sup>(39)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ingresos hospitalarios de pacientes mayores de 65 a\u00f1os son tres veces m\u00e1s frecuentes que los ingresos de pacientes m\u00e1s j\u00f3venes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ancianos sufren una mayor incidencia de patolog\u00edas dolorosas respecto a los j\u00f3venes, por lo que se deben establecer estrategias de tratamiento multidisciplinar adecuadas para su evaluaci\u00f3n y manejo <sup>(40)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El 17% de los adultos menores de 30 a\u00f1os presentan dolor cr\u00f3nico en Estados Unidos en comparaci\u00f3n con el 57% de los mayores de 65 a\u00f1os <sup>(41)<\/sup>. Se han publicado art\u00edculos que muestran porcentajes de entre 35-48% de personas mayores que sufren dolor a diario <sup>(42, 43)<\/sup>, subiendo esta prevalencia a un 85% en ingresados en residencias <sup>(44,\u00a045,\u00a046)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dolor en el paciente anciano es de tal importancia que la Asociaci\u00f3n para el Estudio y Tratamiento del Dolor design\u00f3 el 2006 como el a\u00f1o Internacional Contra el Dolor en el Anciano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces los profesionales tienden a subestimar las necesidades de dolor, por lo que se infra prescribe y se infra trata el dolor en los pacientes ancianos <sup>(47)<\/sup> mientras que la familia o los cuidadores de los pacientes tienden a sobreestimarlo <sup>(48, 49)<\/sup>. Se considera la autoevaluaci\u00f3n como el m\u00e9todo m\u00e1s adecuado de cuantificaci\u00f3n del dolor <sup>(50)<\/sup>. Es por ello por lo que se aconseja, siempre que se pueda y que no exista un deterioro cognitivo severo<sup> (51,52)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un dolor inadecuadamente controlado est\u00e1 relacionado con estancias hospitalarias m\u00e1s prolongadas, aumento del tiempo para la deambulaci\u00f3n y un deterioro funcional cr\u00f3nico <sup>(53)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El riesgo de infra tratamiento es muy elevado por la infraestimaci\u00f3n del dolor en el anciano, as\u00ed como la creencia de que el anciano puede tolerar bien el dolor <sup>(54)<\/sup>. El infra tratamiento tiene muchas consecuencias perjudiciales que no s\u00f3lo afectan al individuo, como un aumento de la morbilidad y mortalidad, sino que tambi\u00e9n puede afectar a su familia, su c\u00edrculo social e incluso a la sociedad en general. Estas consecuencias incluyen la depresi\u00f3n, ansiedad, desnutrici\u00f3n, deterioro cognitivo, alteraciones en el ciclo sue\u00f1o-vigilia, alteraciones funcionales, disminuci\u00f3n de la socializaci\u00f3n y actividades de ocio. Todo ello lleva un aumento de los costos sanitarios y una reducci\u00f3n sustancial en la calidad de vida <sup>(55,56)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay estudios que muestran una disminuci\u00f3n en la sensibilidad de los est\u00edmulos dolorosos en el anciano <sup>(57)<\/sup>. Un actual metaan\u00e1lisis revel\u00f3 que el umbral del dolor del anciano era un 15% superior de los valores observados en j\u00f3venes <sup>(58)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dolor se presenta con menor frecuencia en procesos dolorosos agudos. Alrededor del 40% de los pacientes mayores de 65 a\u00f1os experimenta poco o ning\u00fan dolor durante la peritonitis, obstrucci\u00f3n intestinal o neumon\u00eda. La isquemia mioc\u00e1rdica silente es tan com\u00fan en las personas de m\u00e1s edad (35 a 42% de los casos) que se reconoce como una entidad cl\u00ednica per s\u00e9. Tambi\u00e9n se han publicado estudios de pacientes ancianos que experimentan menor intensidad de dolor postoperatorio y de dolor oncol\u00f3gico <sup>(59,<\/sup><sup> 60)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aumento del umbral de dolor, o mismamente dicho, reducci\u00f3n de la sensibilidad al dolor en las personas mayores, podr\u00eda comprometer la funci\u00f3n de advertencia del dolor ante un da\u00f1o tisular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto podr\u00eda ser una de las causas que ocasionar\u00eda el descenso en el registro del dolor en los ancianos. Aunque esta disminuci\u00f3n de la sensibilidad al dolor exista en los ancianos, esto no significa que experimenten la sensaci\u00f3n dolorosa con menos intensidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Por otra parte, otro metaan\u00e1lisis mostr\u00f3 una disminuci\u00f3n de la capacidad de tolerancia frente al dolor severo en los ancianos <sup>(61).<\/sup> Estudios en animales han mostrado una disminuci\u00f3n en el sistema inhibitorio descendente asociado a la edad. Tambi\u00e9n se han publicado estudios que manifiestan un aumento de la hiperalgesia t\u00e9rmica en ratas ancianas al inyectarle formalina. La recuperaci\u00f3n de la hiperalgesia seguida de un da\u00f1o neural est\u00e1 retrasada en dichas ratas <sup>(62,\u00a063,\u00a064)<\/sup>. Otros, corroboran un aumento de la duraci\u00f3n de la hiperalgesia inducida por capsaicina, sumaci\u00f3n temporal aumentada y fen\u00f3menos de\u00a0<em>wind-up<\/em>\u00a0(sensibilizaci\u00f3n) en relaci\u00f3n con personas ancianas <sup>(65,\u00a066,\u00a067)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto, nos hace pensar que el dolor con la edad experimenta una reducci\u00f3n en la plasticidad y una disfunci\u00f3n del sistema nociceptivo tras un da\u00f1o tisular. Debemos ser conscientes del aumento del riesgo y de la susceptibilidad al dolor severo y persistente que tienen los ancianos y tratar de proporcionar alivio de forma adecuada para este grupo tan vulnerable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para tratar adecuadamente el dolor, es imprescindible su evaluaci\u00f3n <sup>(68,\u00a069)<\/sup>. Los ancianos se encuentran en una posici\u00f3n de desventaja a la hora de evaluar su dolor. Se ha observado que a los pacientes ancianos hospitalizados se les pregunta con menor frecuencia por su dolor y reciben menos analgesia que los pacientes j\u00f3venes <sup>(70)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los principales factores es la falta de evaluaci\u00f3n o una evaluaci\u00f3n inadecuada del dolor en los ancianos con alg\u00fan deterioro cognitivo <sup>(71)<\/sup>.\u00a0 Se ha documentado que pacientes con d\u00e9ficit cognitivo y fractura de cadera no recib\u00edan prescripci\u00f3n analg\u00e9sica adecuada <sup>(72)<\/sup>. Otras dificultades podr\u00edan darse a la hora de expresar su dolor <sup>(73)<\/sup>, como deterioro en la audici\u00f3n, deterioro en la visi\u00f3n, menor expresividad facial, dificultad para los movimientos incluidos la deambulaci\u00f3n. Por ello se insiste que, es necesaria una exploraci\u00f3n f\u00edsica y anamnesis detallada. Adem\u00e1s, los ancianos, al presentar problemas pluripatol\u00f3gicos, tambi\u00e9n son factores que contribuyen mayor dificultad a la hora de evaluar y tratar su dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El dolor es una experiencia subjetiva, dif\u00edcil de evaluar, frente a la cual no hay manera de cuantificar objetivamente, pese al gran esfuerzo que se est\u00e1 realizando en la b\u00fasqueda de t\u00e9cnicas de neuro imagen funcional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los profesionales sanitarios tratan de agrupar a los distintos pacientes con dolor, dada su alta heterogeneidad, para intentar mejorar la eficacia del tratamiento <sup>(74,75)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La edad es un factor que influye en la presentaci\u00f3n cl\u00ednica de los pacientes con dolor cr\u00f3nico <sup>(76)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n entre el dolor, la funcionalidad y la depresi\u00f3n es diferente entre los ancianos en comparaci\u00f3n con los j\u00f3venes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que los j\u00f3venes se pueden clasificar en tres grupos:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Adaptaci\u00f3n positiva al dolor= alto nivel de dolor con bajos niveles de depresi\u00f3n y afectaci\u00f3n funcional.<\/li>\n<li>S\u00edndrome cr\u00f3nico del dolor= alto nivel de dolor y de depresi\u00f3n y afectaci\u00f3n funcional<\/li>\n<li>Buen control analg\u00e9sico= bajos niveles de dolor, de depresi\u00f3n y de impacto funcional<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 25% de los ancianos presenta un cuarto grupo denominado de:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Alto impacto= bajos niveles de dolor, pero altos niveles de depresi\u00f3n y de impacto funcional <sup>(76)<\/sup>. Esto se podr\u00eda explicar por la alta prevalencia de comorbilidades, que no modifican per se el dolor, pero s\u00ed el impacto del dolor en el estado de \u00e1nimo y la funcionalidad <sup>(77-81)<\/sup>.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n ser\u00eda interesante pensar que la comorbilidad podr\u00eda disminuir la sensibilidad del dolor, al provocar disfunci\u00f3n en la v\u00eda de transmisi\u00f3n del dolor como consecuencia de la enfermedad. Como ejemplo, trastornos del sistema nervioso central, especialmente infartos de la corteza somatosensorial, puede alterar las respuestas a los est\u00edmulos nocivos <sup>(82,83)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n, la comorbilidad puede reducir la experiencia del dolor al influir en los niveles de actividad. Problemas cardio respiratorios, o impedimentos primarios de la movilidad pueden traducirse en una disminuci\u00f3n de la capacidad de participar en actividades que usualmente exacerbar\u00edan el dolor nociceptivo asociado con trastornos musculoesquel\u00e9ticos. Establecer la veracidad de cualquiera o todos estos argumentos aguarda estudios adicionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comorbilidad no constituye la \u00fanica explicaci\u00f3n de las diferencias observadas en los grupos de edad j\u00f3venes-ancianos. Otros atributos asociados con el envejecimiento podr\u00edan modular la interfaz entre la enfermedad y la experiencia del dolor u operar como factores independientes en su propio derecho. Entre los posibles candidatos explicativos se encuentran los procesos cognitivos y el estilo de afrontamiento. Los significados atribuidos a la experiencia del dolor y las estrategias empleadas para mejorar su impacto pueden tener un efecto potente en las consecuencias del dolor<sup> (84)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este trabajo se ha podido observar, tras una clasificaci\u00f3n por grupos de edad, (menores de 65 a\u00f1os y mayores o igual a la edad de 65 a\u00f1os) que aparece como grupo minoritario el de mayor o igual a la edad de 65 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto nos puede hacer pensar en varias opciones, el Servicio de Neurocirug\u00eda es el que m\u00e1s peticiones de colaboraci\u00f3n ha realizado en el periodo estudiado. Este servicio deriva pacientes menos longevos con vida laboral activa, donde la mayor parte de los sujetos refieren lumbalgias por el esfuerzo que conlleva su oficio o malas posturas (camioneros, trabajadores de la construcci\u00f3n, agricultores, administradores\u2026), siendo esta situaci\u00f3n la que podr\u00eda explicar las diferencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n podr\u00eda caber la posibilidad de que el paciente joven pueda tener un perfil m\u00e1s demandante ante la situaci\u00f3n dolorosa o que estemos ante una infraestimaci\u00f3n del paciente anciano referente al dolor.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Sexo<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como hemos dicho anteriormente, el dolor cr\u00f3nico representa un importante problema de salud p\u00fablica, tanto por su elevada prevalencia como por su coste econ\u00f3mico y social, que est\u00e1 relacionado con el envejecimiento de la poblaci\u00f3n, existiendo asimismo un notable gradiente de g\u00e9nero, pues afecta de forma m\u00e1s notable a las mujeres que a los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Encuesta Nacional de Salud de 2006 <sup>(85)<\/sup>, recog\u00eda que el 23% y 24% de la poblaci\u00f3n entrevistada mayor de 15 a\u00f1os, refer\u00eda dolor cr\u00f3nico cervical o lumbar, respectivamente en los 12 \u00faltimos meses. El porcentaje de mujeres que refer\u00edan dolor cr\u00f3nico era notablemente superior al de varones: 31%frente al 15%, para el dolor cervical y 29 % frente al 19% para el dolor lumbar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la tabla que se expone, se recogen los datos, por sexo y grupos de edad en mayores de 16 a\u00f1os, de la Encuesta Nacional de 2006 para el dolor cervical y dolor lumbar, ya que otros tipos y localizaciones de dolor no est\u00e1n recogidos en la misma. Existe una mayor prevalencia de dolor cr\u00f3nico de espalda en mujeres que en hombres, y se modifica con la edad. Ver Tabla n.\u00ba10. Prevalencia de dolor cr\u00f3nico de espalda en poblaci\u00f3n adulta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen, igualmente, estudios que muestran diferencias en la percepci\u00f3n del dolor seg\u00fan sexo, destacando la revisi\u00f3n <sup>(86)<\/sup>, publicada en 2009, sobre prevalencia del dolor cr\u00f3nico en muestras representativas de diferentes pa\u00edses de nuestro entorno socioecon\u00f3mico. En siete de los diez estudios incluidos, las diferencias entre mujeres y hombres fueron estad\u00edsticamente significativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed se disponen nuevamente varios art\u00edculos que muestran como el g\u00e9nero femenino es m\u00e1s frecuente usuario que el masculino de la atenci\u00f3n que ofertan los profesionales en la atenci\u00f3n de la Cl\u00ednica del Dolor.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"576\">Blyth (2001)<sup> (87)<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Objetivo: estimar la prevalencia de dolor cr\u00f3nico en una muestra aleatoria de la poblaci\u00f3n australiana.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Metodolog\u00eda: Encuesta telef\u00f3nica en Australia. El dolor cr\u00f3nico se consider\u00f3 como el dolor experimentado todos los d\u00edas durante 3 meses en los \u00faltimos 6 meses anteriores a la entrevista<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Resultado: La prevalencia de dolor cr\u00f3nico fue del 20,56% (hombres 17,1% y 20% mujeres). El dolor cr\u00f3nico se mostr\u00f3 asociado de manera estad\u00edsticamente significativa a los sujetos o pacientes de mayor edad, mujeres, con bajo nivel educativo y que carec\u00edan de seguro privado<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"576\">Smith (2001)<sup> (88)<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Objetivo: Describir la prevalencia y distribuci\u00f3n del dolor cr\u00f3nico en la comunidad.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Metodolog\u00eda: estudio transversal mediante encuesta postal a 4.611 sujetos de Escocia mayores de 25 a\u00f1os.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Resultado: La prevalencia de dolor cr\u00f3nico fue del 14,1%, siendo m\u00e1s prevalente entre las mujeres. El 6,3% afirmaron tener dolor cr\u00f3nico severo, siendo \u00e9ste m\u00e1s frecuente entre las personas de mayor edad<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"576\">Catal\u00e1 (2002)<sup> (89)<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Objetivo: estimar la prevalencia de dolor agudo y cr\u00f3nico en la poblaci\u00f3n general espa\u00f1ola.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Metodolog\u00eda: se realiz\u00f3 encuesta telef\u00f3nica a 5.000 sujetos mayores de 18 a\u00f1os. La prevalencia de dolor cr\u00f3nico en la poblaci\u00f3n general espa\u00f1ola era del 23,4%.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Resultado: La prevalencia de dolor durante el d\u00eda anterior a la encuesta fue del 29,6% (IC95%: 28,3- 30,8%), siendo mayor en las mujeres 37,6%, que los hombres 20,9% (OR: 0,44). El 43,2% refirieron dolor en la \u00faltima semana. Se encontr\u00f3 una mayor prevalencia de dolor a mayor edad, as\u00ed entre 18 y 29 a\u00f1os fue del 20,1%, pasando al 41,7% en mayores de 65 a\u00f1os (p &lt;0,001).<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"576\">Rust\u00f8en (2004)<sup> (90)<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Objetivo: Evaluar las diferencias de g\u00e9nero en la experiencia de dolor cr\u00f3nico.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Metodolog\u00eda: estudio transversal mediante encuesta postal a 4.000 ciudadanos noruegos. El dolor cr\u00f3nico se defini\u00f3 como el dolor de una duraci\u00f3n superior a tres meses.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Resultado: Se obtuvo informaci\u00f3n de 1.212 sujetos (TR 47,8%) y el 24,4% afirm\u00f3 tener dolor cr\u00f3nico. Las mujeres mostraron una mayor prevalencia e intensidad de dolor cr\u00f3nico. Aunque la duraci\u00f3n era similar entre sexos, las mujeres ten\u00edan una mayor probabilidad de recibir tratamiento.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"576\">Wijnhoven (2006)<sup> (91)<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Objetivo: estimar la prevalencia de dolor musculoesquel\u00e9tico en Holanda<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Resultado: El 39% de los hombres y el 45% de las mujeres afirmaron tener dolor cr\u00f3nico musculoesquel\u00e9tico en el \u00faltimo a\u00f1o. El 53% de los hombres y el 57% de las mujeres ten\u00edan dolor en el momento del estudio.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"576\">Mir\u00f3 (2007)<sup>(92)<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Objetivo: Determinar la prevalencia, severidad, y caracter\u00edsticas de los problemas de dolor cr\u00f3nico en ancianos en Catalu\u00f1a.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Metodolog\u00eda: entrevistas personales en el centro de atenci\u00f3n primaria de referencia.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Resultado: El 71.4% de los participantes experimentaba alg\u00fan tipo de dolor cr\u00f3nico, siendo mayor la prevalencia entre las mujeres.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"576\">Tsang (2008)<sup>(93)<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Objetivo: Determinar la prevalencia por edad y sexo de dolor cr\u00f3nico (dolor de cabeza, dolor de espalda o cuello, artritis o dolor en las articulaciones y otros dolores cr\u00f3nicos).<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Metodolog\u00eda: Estudio realizado mediante un cuestionario en 10 pa\u00edses desarrollados y siete en desarrollo en poblaci\u00f3n mayor de 18 a\u00f1os. Se obtuvo informaci\u00f3n de 42.249 sujetos.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Resultado: La prevalencia de dolor cr\u00f3nico ajustada por edad en los \u00faltimos 12 meses fue de 37,3% en los pa\u00edses desarrollados y el 41,1% en los pa\u00edses en desarrollo. El dolor de espalda y de cabeza fue m\u00e1s com\u00fan en los pa\u00edses desarrollados. La prevalencia de dolor cr\u00f3nico fue mayor entre las mujeres y aquellos de mayor edad.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"576\">Sj\u00f8gren (2009)<sup>(94)<\/sup><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Objetivo: estimar la prevalencia de dolor cr\u00f3nico con la encuesta danesa de salud y compararlo con los a\u00f1os 2000 y 2005.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Metodolog\u00eda: estudio realizado mediante entrevista y cuestionario. De 10.916 sujetos se seleccionaron 5.552 que completaron la entrevista y el cuestionario. Dolor cr\u00f3nico se defini\u00f3 como aquel de una duraci\u00f3n \u22656 meses.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"576\">Resultado: El 20,2% (hombres 17,7% y 22,4% mujeres) afirm\u00f3 tener dolor cr\u00f3nico. Al comparar las prevalencias de dolor cr\u00f3nico, ajustando por edad y sexo con los datos obtenidos en el a\u00f1o 2000 (19,6%) y 2005 (19,5%) se observ\u00f3 que la prevalencia del dolor cr\u00f3nico se mantuvo \u00abestable\u00bb durante estos a\u00f1os.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parad\u00f3jicamente en nuestro trabajo, los resultados se decantan hacia el g\u00e9nero masculino como grupo m\u00e1s frecuente subsidiario de atenci\u00f3n por parte de la Cl\u00ednica del Dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Espa\u00f1a, la primera causa de hospitalizaci\u00f3n en mujeres corresponde a los episodios de embarazo, parto y puerperio; en el a\u00f1o 2015 el 22,2% del total de altas hospitalarias de mujeres fueron por este motivo. En el a\u00f1o 2015, el 52,7% del total de altas con internamiento correspondi\u00f3 a mujeres. Sin embargo, si se excluyeran las altas producidas por los episodios de embarazo, parto y puerperio, el porcentaje de altas de mujeres supondr\u00eda el 47,4%.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro hospital pasa algo parecido. Al disponer de todas las altas del periodo estudiado, se ha podido observar que, durante este a\u00f1o, los porcentajes de ingreso en los distintos g\u00e9neros han sido los siguientes: mujeres (51,22%), hombres (48,78%). Si no se tienen en cuenta los ingresos por embarazo, parto puerperio, el porcentaje cambia, mujeres (45,99%) y hombres (54,01%).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estudios previos refieren que las mujeres demandan m\u00e1s los servicios de la Cl\u00ednica del Dolor y se identifica como el g\u00e9nero que m\u00e1s frecuente sufre dolor lumbar en Espa\u00f1a,\u00a0 mientras que en nuestro estudio son los hombres, esto podr\u00eda explicarse, porque a nivel global de hospitalizaci\u00f3n, ingresan m\u00e1s hombres que mujeres y por lo tanto podr\u00eda ser m\u00e1s frecuentemente que los hombres fueran derivados a la consulta, resultando la hospitalizaci\u00f3n como un factor de confusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Curiosamente, la mayor\u00eda de las peticiones de colaboraci\u00f3n son por lumbalgias, pacientes que han trabajado o trabajan en oficios de grandes esfuerzos f\u00edsicos o toman posturas inadecuadas y continuas, como la construcci\u00f3n, obreros, carpinteros, camioneros, mec\u00e1nicos, agricultura&#8230; es decir, oficios realizados m\u00e1s com\u00fanmente por personas de g\u00e9nero masculino, siendo esta la posible causa que explique las diferencias. Vemos que surgen cuestiones que podr\u00edamos tratar de investigar en un futuro, ya que ahora, con los datos recogidos hasta el momento, no se han podido aclarar.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Especialidades m\u00e1s demandantes<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estudio PHANDORA, recientemente ultimado, relata en sus conclusiones en relaci\u00f3n con el perfil del paciente que acude a la primera visita a la Unidad del Dolor Cr\u00f3nico que la especialidad que deriva m\u00e1s pacientes es traumatolog\u00eda y que la localizaci\u00f3n m\u00e1s frecuente es en la columna vertebral, con un 40% en regi\u00f3n lumbar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro trabajo, como se ha comentado anteriormente, la especialidad que m\u00e1s derivaciones ha realizado ha sido concretamente Neurocirug\u00eda, seguida de Medicina Interna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es conveniente nombrar, que la secci\u00f3n de espalda en nuestro hospital corresponde al Servicio de Neurocirug\u00eda y no como sucede en otros hospitales, donde la Unidad de columna la maneja el Servicio de Traumatolog\u00eda.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Patolog\u00edas, tipos de dolor m\u00e1s frecuentes y tratamiento<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los s\u00edndromes dolorosos m\u00e1s frecuentes en las Unidades de Dolor en Espa\u00f1a son el dolor musculoesquel\u00e9tico, b\u00e1sicamente del raquis cervical o lumbar y el dolor de caracter\u00edsticas neurop\u00e1ticas que, aunque menos frecuente, por el sufrimiento y deterioro que lo acompa\u00f1a lo hace muy susceptible de ser visitado y tratado en las Unidades de Dolor<sup> (95)<\/sup>.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"283\">Dolor musculoesquel\u00e9tico<\/td>\n<td width=\"283\">Dolor articular (artritis y artrosis)<\/p>\n<p>Dolor del raquis: lumbar, cervical<\/p>\n<p>Dolor muscular (s\u00edndromes de dolor miofascial y dolor muscular generalizado)<\/p>\n<p>Dolor oncol\u00f3gico con afectaci\u00f3n musculoesquel\u00e9tica<\/p>\n<p>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"283\">Dolor neurop\u00e1tico<\/td>\n<td width=\"283\">Herpes zoster y neuralgia post-herp\u00e9tica<\/p>\n<p>Neuralgias de nervios perif\u00e9ricos<\/p>\n<p>Neuropat\u00eda diab\u00e9tica dolorosa<\/p>\n<p>S\u00edndromes de dolor regional complejo<\/p>\n<p>Dolor por lesi\u00f3n nerviosa<\/p>\n<p>Dolor post-amputaci\u00f3n y del miembro fantasma<\/p>\n<p>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"283\">Dolor mixto<\/td>\n<td width=\"283\">Dolor radicular por patolog\u00eda del raquis<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"283\">Dolor cr\u00f3nico visceral<\/td>\n<td width=\"283\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"283\">Dolor e origen vascular<\/td>\n<td width=\"283\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"283\">Dolor somatomorfo<\/td>\n<td width=\"283\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colspan=\"2\" width=\"566\"><em>\u00a0<\/em><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ha citado anteriormente, el estudio PHANDORA, revela entre sus conclusiones, que la localizaci\u00f3n m\u00e1s frecuente es en columna, con un 40% en regi\u00f3n lumbar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan los resultados obtenidos en nuestro trabajo, el tipo de dolor m\u00e1s frecuente aparecido en el an\u00e1lisis de\u00a0 datos, ha sido el dolor neurop\u00e1tico, seguido del musculo-osteoarticular. Estos tipos de dolores se correlacionan con el diagn\u00f3stico que\u00a0 m\u00e1s hemos registrado, la lumbalgia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seguido de la lumbalgia, el diagn\u00f3stico que m\u00e1s se repite es el de las met\u00e1stasis \u00f3seas. Cabe destacar que parte de los pacientes derivados a la Cl\u00ednica de Dolor aqueja un dolor de tipo oncol\u00f3gico. Otro dato m\u00e1s que nos da idea de la complejidad y dif\u00edcil tratamiento de estos pacientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan las conclusiones del estudio PHANDORA referentes al tratamiento, afirman que se observa una significativa variabilidad en la utilizaci\u00f3n de AINE, opioides y anticonvulsivantes, antes y despu\u00e9s de ser visitados en la Unidad del Dolor C\u00f3nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n describe que un 55% de los pacientes de la Unidad del Dolor Cr\u00f3nico son tratados con t\u00e9cnicas inter\u00advencionistas percut\u00e1neas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referente a este \u00faltimo punto, ha de comentarse, que la mayor\u00eda de las intervenciones realizadas y registradas por la Unidad de la Cl\u00ednica del Dolor han sido ajustes de tratamiento, us\u00e1ndose en combinaci\u00f3n las distintas v\u00edas disponibles (oral, IV y SC). S\u00f3lo en pocos casos, cuando se trataba de dolores resistentes al tratamiento farmacol\u00f3gico o dolores muy rebeldes, se ha procedido a la colocaci\u00f3n de cat\u00e9teres epidurales, realizaci\u00f3n de infiltraciones, iontoforesis, y colocaci\u00f3n de neuroestimuladores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como reflexi\u00f3n, pensamos que a pesar de la magnitud del problema y del inter\u00e9s m\u00e9dico, cient\u00edfico y social que supone la atenci\u00f3n y el tratamiento de la persona con dolor cr\u00f3nico, este problema est\u00e1 infravalorado o inadecuadamente tratado. El d\u00e9ficit asistencial se extiende a pacientes hospitalizados o ambulantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las causas de la infravaloraci\u00f3n del dolor y de la inadecuaci\u00f3n en su tratamiento son de naturaleza multifactorial, siendo los problemas m\u00e1s destacados la falta de formaci\u00f3n y de informaci\u00f3n del profesional sanitario; el desconocimiento sobre la utilizaci\u00f3n de tratamientos de forma segura, efectiva y eficiente; la falta de precisi\u00f3n, adecuaci\u00f3n y utilizaci\u00f3n de los m\u00e9todos de evaluaci\u00f3n del dolor; las normas para el uso de estupefacientes; y el componente cultural subyacente a las actitudes y sistemas de afrontamiento del dolor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros factores est\u00e1n relacionados con la dificultad en la verbalizaci\u00f3n del dolor por parte del paciente y la comunicaci\u00f3n entre la persona atendida y el profesional sanitario.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"7\">\n<li><strong><u>CONCLUSIONES<\/u><\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>A diferencia de lo que se esperaba, sugerido por otros art\u00edculos publicados referidos a la actividad ambulatoria, los pacientes son menos longevos y el g\u00e9nero masculino aparece derivado con m\u00e1s frecuencia a la Cl\u00ednica del Dolor.<\/li>\n<li>Los servicios que m\u00e1s colaboraci\u00f3n precisan de la Unidad del Dolor son Neurocirug\u00eda seguido de Medicina Interna.<\/li>\n<li>La lumbalgia es el motivo m\u00e1s frecuente de derivaci\u00f3n por parte de los Servicios a la Cl\u00ednica del Dolor.<\/li>\n<li>El dolor neurop\u00e1tico seguido del musculo- osteoarticular son los tipos de dolores que m\u00e1s se tratan en estas consultas.<\/li>\n<\/ul>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/imagenes\/publicaciones\/2021\/AnalizandolosperfilesClinicadelDolor.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><strong>Ver anexo<\/strong><\/a><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><u>BIBLIOGRAFIA<\/u><\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>www.iasp-pain.org<\/li>\n<li>Verhaak PF, Kerssens JJ, Dekker J, Sorbi MJ, Bensing JM. Prevalence of chronic benign pain disorder among adults: a review of the literature. Pain 1998;77: 231\u20139.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li>Blyth FM, March LM, Brnabic AJM, Jorm LR, Williamson M, Cousins MJ. Chronic pain in Australia: a prevalence study. Pain 2001; 89:1 27\u201334.<\/li>\n<li>Crombie IK, Croft PR, Linton SJ, Le Resche L, Von Korff M, eds. Epidemiology of Pain. Seattle: IASP Press, 1999.<\/li>\n<li>Won A, Lapane K, Gambassi G, Bernabei R, Mor V, Lipsitz LA. Correlates and mana\u00adgement of non-malignant pain in the nursing home. J Am Geriatr Soc 1999;47: 936\u201342.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"6\">\n<li>Harstall C, Ospina M. How prevalent is chronic pain? Pain Clin Updates 2003; 11:1\u2013 4.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"7\">\n<li>Sternbach RA. Survey of pain in the United States: the Nuprin Pain Report. Clin J Pain 1986;2: 49\u201353.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"8\">\n<li>Teno JM, Weitzen S, Wetle T, Mor V. Persistent pain in nursing home residents [research letter]. JAMA 2001;285:2081.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"9\">\n<li>Breivik H, Collett B, Ventafridda V, Cohen R, Gallacher D. Survey of chronic pain in Europe: Prevalence, impact on daily life, and treatment. European Journal of Pain. 2006;10:287-333.<\/li>\n<li><u>http:\/\/www.efic.org\/costs-of-chronic-pain.php<\/u><\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"11\">\n<li>Bassols A, Bosch F, Campillo M, Canellas M, Banos JE. An epidemiological comparison of pain complaints in the general population of Catalonia, Spain. Pain. 1999;83: 9-16.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"12\">\n<li>Andersen S, Worm-Pedersen J. The prevalence of persistent pain in a Danish population. Pain 1987;S4:S332.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"13\">\n<li>Sheehan J, McKay J, Ryan M, Walsh N, O\u2019Keefe D. What Cost Chronic Pain? Irish Medical Journal 1996;89: 218-219.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"14\">\n<li>Von Korff M, Dworkin SF, Le Resche L. Graded chronic pain status: an epidemiologic evaluation. Pain 1990;40: 279-291.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"15\">\n<li>Bowsher, D, Rigge, M, Sopp, L Prevalence of chronic pain in the British population: A telephone survey of 1037 households. Pain Clinic 1991;4: 223-230.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"16\">\n<li>Becker N, Bondegaard TA, Olsen AK, Sjorgren P, Bech P, Eriksen J. Pain epidemiology and health related quality of life in chronic non-malignant pain patients referred to a Danish multidisciplinary pain center. Pain 1997;73: 393-400.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"17\">\n<li>Bowsher, D. Neurogenic pain syndromes and their management. Brit. Med.Bull 1991;47: 644-666.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"18\">\n<li>Waddell G. Low back pain: A twentieth century health care enigma. Spine 1996;21: 2820-2825.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"19\">\n<li>van Tulder MW, Koes BW, Bouter LM. A cost-of-illness study of back pain in the Netherlands. Pain 1995;62: 33-240.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"20\">\n<li>Higginson, I.J. Innovations in assessment: epidemiology and assessment of pain in advan\u00adced cancer. Proceedings of the 8th World Congress on pain, Progress in Pain Research and Management vol. 8, eds. T.S.Jensen, J.A. Turner and Z. Wiesenfeld-Hallin, Seattle, IASP Press, 1997, pp. 707-711.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"21\">\n<li>Borghouts JAJ, Koes BW, Vondeling H, Bouter LM. Cost-of-illness of neck pain in the Netherlands in 1996. Pain 1999;80: 629-636.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"22\">\n<li>Brattberg G, Thorslund M, Wilkman A. The prevalence of pain in a general population. The results of a postal survey in a county of Sweden. Pain 1989;37: 215-222.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"23\">\n<li>Elliott AM, Smith BH, Penny KI, Smith WC, Chambers WA. The epidemiology of chro\u00adnic pain in the community. Lancet 1999;354: 1248-1252.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"24\">\n<li>Linton SJ, Hellsing AL, Hallden K. A population based study of spinal pain among 35-45 year olds: Prevalence, sick leave, and health-care utilization. Spine 1998;23: 1457-1463.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"25\">\n<li>Maniadakis N, Gray A. The economic burden of back pain in the UK. Pain 2000;84: 95-103.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"26\">\n<li>Mantyselka P, Kumpusalo E, Ahonen R, Kumpusalo A, Kauhanen J, Viinamaki H, Halo\u00adnen P, Takala J. Pain as a reason to visit the doctor; a study in Finnish primary health care. Pain 2001;89:1 75 &#8211; 180.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"27\">\n<li>Perquin CW, Hazebroek-Kampschreur AAJM, Hunfeld JAM, Bohnen AM, van Suijle\u00adkom-Smit LWA, Passchier J, van der Wouden JC. Pain in children and adolescents: a common experience. Pain 2000;87: 51-58.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"28\">\n<li>Hensler S, Heinemann D, Becker MT, Ackermann H, Wiesemann A, Abholz HH, y cols. Chronic Pain in German General Practice. Pain Medicine. 2009;10:1408- 1415.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"29\">\n<li>Frie\u00dfem CH, Willweber-Strumpf A, Zenz MW. Chronic pain in primary care. German figures from 1991 and 2006. BMC Public Health 2009;9:299.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"30\">\n<li>Bassols A, Bosch F, Campillo M, Ca\u00f1ellas M, Ba\u00f1os JE. An epidemiological comparison of pain complaints in the general population of Catalonia (Spain). Pain 1999; 83: 9-16.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"31\">\n<li>P\u00e9rez C, Salda\u00f1a MT, Navarro A, Vilardaga I, Rejas J. Prevalence and Characterization of Neuropathic Pain in a Primary-Care Setting in Spain. A Cross-Sectional, Multicentre, Observational Study. Clin Drug Invest 2009;29:441-450.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"32\">\n<li>E. Catala et al. Manual de tratamiento del Dolor. 3\u00aa Edici\u00f3n. 2015<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"33\">\n<li>Bassols A, Bosch F, Campillo M, Canellas M, Banos JE. An epidemiological comparison of pain complaints in the general population of Catalonia, Spain. Pain. 1999;83: 9-16.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"34\">\n<li>Freburger JK, Holmes GM, Agans RP, Jackman AM, Darter JD, Wallace AS, Castel LD, Kalsbeek WD, Carey TS. The rising prevalence of chronic low back pain. Arch Intern Med 2009; 169: 251-258.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"35\">\n<li>Manchikanti L, Singh V, Datta S, Cohen SP, Hirsch JA. Comprehensive Review of Epidemiology, Scope, and Impact of Spinal Pain. Pain Physician. 2009; 12: E35-E70.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"36\">\n<li>Harkness EF, Macfarlane GJ, Silman AJ, McBeth J. Is musculoskeletal pain more common now than 40 years ago?: Two population-based cross-sectional studies. Rheumatology Oxford 2005; 44:890-895<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"37\">\n<li>Turk DC, Flor H. In: Gatchel RJ, Turk DC (Eds). Psychosocial Factors in Pain: Critical Perspectives. New York: Guilford Press, 1992, pp 18-74.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"38\">\n<li>Schneider EL. Aging in the third Millennium. Science 1999; 283: 796\u2013797.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"39\">\n<li>Day JC. Population Projection of the United States by Age, Sex, Race and Hispanic Origin, 1995 to 2050. Current Population Report, Bureau of the Census, p. 25. Washington, DC: US Printing Office, 1996.<\/li>\n<li>Panel on Persistent Pain in Older Persons: The management of persistent pain in older persons. J Am Geriatr Soc 50:S205-S224, 2002.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"41\">\n<li>American Pain Foundation: Overview of American pain surveys: 2005-2006. J Pain Palliat Care Pharmacother 22: 33-38, 2008.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"42\">\n<li>Krueger AB, Stone AA: Assessment of pain: A community-based diary survey in the USA. Lancet 371: 1519-1525, 2008.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"43\">\n<li>Maxwell CJ, Dalby DM, Slater M, Patten SB, Hogan DB, Eliasziw M, et al: The prevalence and management of current daily pain among older home care clients. Pain 138:208-216, 2008.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"44\">\n<li>Jones GT, Macfarlane GJ: Epidemiology of pain in older persons, in Gibson S, Weiner D (eds): Pain in Older Persons, Volume 35. Seattle, WA, IASP Press, 2005, pp 3-22.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"45\">\n<li>Torvik K, Kaasa S, Kirkevold O, Rustoen T: Pain and quality of life among residents of Norwegian nursing homes. Pain Manag Nurs 11:35-44, 2009.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"46\">\n<li>Zwakhalen SM, Koopmans RT, Geels PJ, Berger MP, Hamers JP: The prevalence of pain in nursing home residents with dementia measured using an observational pain scale. Eur J Pain 13:89-93, 2009.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"47\">\n<li>Cohen-Mansfield J, Lipson S. Pain in cognitively impaired nursing home residents: how well are physicians diagnosing it? J Am Geriat Soc 2002;50:1039-44.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"48\">\n<li>Shega JW, Hougham GW, Stocking CB, Cox-Hayley D, Sachs GA. Factors associated with self- and caregiver report of pain among community-dwelling persons with dementia. J Palliat Med 2005;8:567-75.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"49\">\n<li>Pesonen A, Kauppila T, Tarkkila P, Sutela A, Niinisto L, Rosenberg PH: Evaluation of easily applicable pain measurement tools for the assessment of pain in demented patients. Acta Anaesthesiol Scand 53:657-664, 2009.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"50\">\n<li>American Pain Society: Principles of Analgesic Use in the Treatment of Acute Pain and Cancer Pain, 5th ed. Glenview, IL, American Pain Society, 2003<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"51\">\n<li>Hadjistavropoulos T: Assessing pain in older persons with severe limitations in ability to communicate, in Gibson SJ, Weiner DK (eds): Pain in Older Persons, Volume 35. Seattle, WA, IASP Press, 2005, pp 135-151.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"52\">\n<li>Jones KR, Fink R, Hutt E, Vojir C, Pepper GA, Scott- Cawiezell J, Mellis BK: Measuring pain intensity in nursing home residents. J Pain Symptom Manage 30:519-527, 2005.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"53\">\n<li>Morrison RS, Magaziner J, McLaughlin MA, Orosz G, Silberzweig SB, Koval KJ, et al: The impact of postoperative pain on outcomes following hip fracture. Pain 103:303-311, 2003.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"54\">\n<li>Weiner DK, Rudy TE. Attitudinal barriers to effective treatment of persistent pain in nursing home residents. J Am Geriatr Soc 2002;50:2035-40.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"55\">\n<li>Herr KA, Garand L: Assessment and measurement of pain in older adults. Clin Geriatr Med 17:457-478, 2001.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"56\">\n<li>Robinson CL: Relieving pain in the elderly. Health Prog 88:48\u201353, 70, 2007.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"57\">\n<li>Seattle: IASP Press, 2005, pp 67-85. 35. Edwards RR. In: Gibson SJ, Weiner DK (Eds). Pain in Older Persons, Progress in Pain Research and Management, Vol. 35. Seattle: IASP Press, 2005, pp 45-65.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"58\">\n<li>Gibson SJ. In: Dostrovsky JO, et al. (Eds). Proceedings of the 10th World Congress on Pain, Progress in Pain Research and Management, Vol. 24. Seattle: IASP Press, 2003, pp 767-790<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"59\">\n<li>Gibson SJ, Helme RD. Clin Geriatr Med 2001; 17:433-456.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"60\">\n<li>Pickering G. In: Gibson SJ, Weiner DK (Eds). Pain in Older Persons, Progress in Pain Research and Management, Vol. 35. Seattle: IASP Press, 2005, pp 67-85<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"61\">\n<li>Washington LL, et al. Pain 2000; 89:89-96.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"62\">\n<li>Gagliese L, Farrell MJ. In: Gibson SJ, Weiner DK (Eds). Pain in Older Persons Progress in Pain Research and Management, Vol. 35. Seattle: IASP Press, 2005, pp 25-44<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"63\">\n<li>Zhang RX, et al. Effects of aging on hyperalgesia and spinal dynorphin expression in rats with peripheral inflammation. Brain Res 2004; 999:135- 141.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"64\">\n<li>Zheng Z, et al. Age-related differences in the time course of capsaicininduced hyperalgesia. Pain 2000; 85:51-58.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"65\">\n<li>Edwards RR, Fillingim RB. Effects of age on temporal summation and habituation of thermal pain: clinical relevance in healthy older and younger adults.J Pain 2001; 6:307-317.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"66\">\n<li>Harkins SW, et al. Suppression of first pain and slow temporal summation of second pain in relation to age. J Gerontol A Biol Sci Med Sci 1996; 51:M260-265.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"67\">\n<li>Esteban S. Dolor y la ancianidad. Dolor 1999; 14:157-8.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"68\">\n<li>Brown D. A literature review exploring how healthcare professionals contribute to the assessment and control of postoperative pain in older people. J Clin Nurs 13, 6b, 74e90.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"69\">\n<li>Rakel B, Herr K. Assessment and treatment of postoperative pain in older adults. J Perianesth Nurs 2004 Jun;19(3): 194-208.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"70\">\n<li>de Rond ME, de Wit R, van Dam FS, Muller MJ. A pain monitoring program for nurses: effects on communication, assessment and documentation of patients\u2019 pain. J Pain Symptom Manage 2000 Dec;20(6):424-39.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"71\">\n<li>Bernabei R, Gambassi G, Lapane K, Landi F, Gatsonis C, Dunlop R, et al. Management of pain in elderly patients with cancer. JAMA 1998;279:1877- 82.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"72\">\n<li>Morrison RS, Magaziner J, Gilbert M, Koval KJ, McLaughlin MA, Orosz G, et al. Relationship between pain and opioid analgesics on the development of delirium following hip fracture. J Gerontol A Biol Sci Med Sci 2003;58:76-81.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"73\">\n<li>AGS Panel on Chronic Pain in Older Persons. The management of chronic pain in older persons. J Am Geriatr Soc 1998;46(5):635\u201351.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"74\">\n<li>Armentrout DP, Moore JE, Parker JC, Hewett JE, Feltz C. Painpatient MMPI subgroups: the psychological dimensions of pain. <em>J Behav Med <\/em>1982;5:201-11.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"75\">\n<li>Chaturvedi SK. Depressed and non-depressed chronic pain patients. <em>Pain <\/em>1987;29:355-61.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"76\">\n<li>Corran TM, Farrell MJ, Helme RD, Gibson SJ. The classification of patients with chronic pain: Age as a contributing factor. Clin J Pain 1997;13:207\u201314.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"77\">\n<li>Gibson S, Lussier D. Prevalence and Relevance of Pain in Older Persons Pain Medicine 2012; 13: S23\u2013S26<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"78\">\n<li>Farrell MJ, Gibson SJ, Helme RD. The effect of medical status on the activity level of older pain clinic patients.<em>J Am Geriatr Soc <\/em>1995;43:102-7.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"79\">\n<li>Moss MS, Lawton MP, Glicksman A. The role of pain in the last year of life of older persons. <em>J Gerontol <\/em>1991;46:P51-7.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"80\">\n<li>Parmelee PA, Katz IR, Lawton MP. The relation of pain to depression among institutionalized aged. <em>J Gerontol <\/em>1991;46:P15-21.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"81\">\n<li>Gurland BJ, Wilder DE, Berkman C. Depression and disability in the elderly: reciprocal relations and changeswith age. <em>Int J Geriatr Psychiatr <\/em>1988;3:163-79.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"82\">\n<li>Berthier M, Starkstein S, Leiguarda R. Asymbolia for pain: a sensory limbic disconnection syndrome. <em>AnnNeurol <\/em>1988;24:41-9.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"83\">\n<li>Bassetti C, Bogousslavsky J, Regali F. Sensory syndromes in parietal stroke. <em>Neurology <\/em>1993;43:1942-9.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"84\">\n<li>Jensen MP, Turner JA, Romano JM, Karoly P. Coping with chronic pain: a critical review of the literature. <em>Pain <\/em>1991;47:249-83.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"85\">\n<li>www.ine.es<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"86\">\n<li>Fillingim RB, King CD, Ribeiro-Dasilva MC, Rahim-Williams B, Riley JL. Sex, Gender, and Pain: A Review of Recent Clinical and Experimental Findings. J Pain. 2009; 10: 447- 485<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"87\">\n<li>Blyth FM, March LM, Brnabic AJM, Jorm LR, Williamson M, Cousins MJ. Chronic pain in Australia: a prevalence study. Pain 2001;89:1 27\u201334.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"88\">\n<li>Smith BH, Elliott AM, Chambers WA, Smith WC, Hannaford PC, Penny K: The impact of chronic pain in the community. Fam Pract. 2001; 18:292-299.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"89\">\n<li>Catal\u00e1 E, Reig E, Art\u00e9s M, Aliaga L, L\u00f3pez JS, Seg\u00fa JL. Prevalence of pain in the Spa\u00adnish population: telephone survey in 5000 homes. Eur J Pain. 2002; 6: 133-140.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"90\">\n<li>Rustoen T, Wahl AK, Hanestad BR, Lerdal A, Paul S, Miaskowski C. Gender differences in chronic pain: Findings from a population-based study of Norwegian adults. Pain Manag Nurs. 2004; 5:105-117.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"91\">\n<li>Wijnhoven HA, de Vet HC, Picavet HS. Prevalence of musculoskeletal disorders is sys\u00adtematically higher in women than in men. 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