{"id":68383,"date":"2022-07-27T10:42:28","date_gmt":"2022-07-27T08:42:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=68383"},"modified":"2024-04-11T09:14:47","modified_gmt":"2024-04-11T07:14:47","slug":"absceso-hepatico-revision-de-literatura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/absceso-hepatico-revision-de-literatura\/","title":{"rendered":"Absceso hep\u00e1tico: Revisi\u00f3n de literatura"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Absceso hep\u00e1tico: Revisi\u00f3n de literatura<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autor principal: C\u00e9sar Augusto Arroyo Escobar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vol. XVII; n\u00ba 14; 572<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Liver abscess: A literature review<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de recepci\u00f3n: 30\/06\/2022<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de aceptaci\u00f3n: 25\/07\/2022<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com Volumen XVII. N\u00famero 14 \u2013Segunda quincena de Julio de 2022 &#8211; P\u00e1gina inicial: Vol. XVII; n\u00ba 14; 572<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Autores:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Arroyo Escobar, C\u00e9sar Augusto<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e9dico General, investigador independiente, Barquisimeto, Venezuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ORCID: https:\/\/orcid.org\/0000-0003-1477-128X<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Landero Cabrera, Walter Rafael<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e9dico General, investigador independiente, Barquisimeto, Venezuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ORCID: https:\/\/orcid.org\/0000-0003-3385-0338<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Resumen: <\/strong>El absceso hep\u00e1tico se define como una colecci\u00f3n purulenta relacionada a la infecci\u00f3n y proliferaci\u00f3n de microorganismos en el par\u00e9nquima hep\u00e1tico. Dicha afecci\u00f3n ocurre principalmente por la migraci\u00f3n de microorganismos; bacterianos, parasitarios o raramente mic\u00f3ticos, a trav\u00e9s de los conductos biliares, por v\u00eda hemat\u00f3gena, as\u00ed como tambi\u00e9n por contig\u00fcidad perihep\u00e1tica, durante infecciones postoperatorias o por heridas abdominales accidentales. Se pueden clasificar tambi\u00e9n seg\u00fan condiciones subyacentes en causas infecciosas, malignas y iatrog\u00e9nicas, sin embargo, al ser predominante la infecciosa, se har\u00e1 \u00e9nfasis en la misma en esta revisi\u00f3n. Las manifestaciones cl\u00ednicas no son t\u00edpicas, con signos y s\u00edntomas inespec\u00edficos entre los que suelen predominar la fiebre y el dolor abdominal en cuadrante superior derecho, a los que se a\u00f1aden otro amplio espectro de s\u00edntomas constitucionales vagos. Los estudios de imagen como la ecograf\u00eda y la tomograf\u00eda axial computarizada con contraste endovenoso son el pilar fundamental para establecer el diagn\u00f3stico. El manejo del mismo debe ser de car\u00e1cter multidisciplinario por parte de gastroenterolog\u00eda, hepatolog\u00eda o cirug\u00eda hepatobiliar, infectolog\u00eda e imagenolog\u00eda para determinar oportunamente el origen del absceso y as\u00ed definir el plan de abordaje id\u00f3neo. La estrategia terap\u00e9utica se basa en la antibioticoterapia bactericida, en conjunto con drenaje percut\u00e1neo o quir\u00fargico y simult\u00e1neamente el control del foco primario de infecci\u00f3n. La rapidez en el diagn\u00f3stico para establecer un plan terap\u00e9utico adecuado y eficaz es fundamental para evitar secuelas o recidivas, considerando tambi\u00e9n las condiciones generales del paciente y la persistencia de la causa subyacente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Palabras clave:<\/strong> absceso hep\u00e1tico, abscesos intraabdominales, absceso pi\u00f3geno, absceso amebiano, enfermedad hep\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Summary:<\/strong> Liver abscess is defined as a purulent collection related to infection and proliferation of microorganisms in the liver parenchyma. This condition occurs mainly due to the migration of microorganisms; bacterial, parasitic or rarely mycotic, through the bile ducts, by hematogenous route, as well as by perihepatic contiguity, during postoperative infections or accidental abdominal wounds. They can also be classified according to underlying conditions in infectious, malignant and iatrogenic causes, however, as infectious is predominant, it will be the focus of this review. The clinical manifestations are not typical, with nonspecific signs and symptoms among which fever and abdominal pain in the right upper quadrant usually predominate, in addition to another wide spectrum of vague constitutional symptoms. Imaging studies such as ultrasound and computerized axial tomography with intravenous contrast are the fundamental pillar for establishing the diagnosis. Its management must be multidisciplinary by gastroenterology, hepatology or hepatobiliary surgery, infectology and imaging to determine the origin of the abscess in a timely manner and thus define the ideal approach plan. The therapeutic strategy is based on bactericidal antibiotic therapy, in conjunction with percutaneous or surgical drainage and simultaneously control of the primary focus of infection. The speed of diagnosis to establish an adequate and effective therapeutic plan is essential to avoid sequelae or recurrences, also considering the general conditions of the patient and the persistence of the underlying cause.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Keywords: <\/strong>liver abscess, intra-abdominal abscesses, pyogenic abscess, amoebic abscess, liver disease.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los autores de este manuscrito declaran que:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos ellos han participado en su elaboraci\u00f3n y no tienen conflictos de intereses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La investigaci\u00f3n se ha realizado siguiendo las pautas \u00e9ticas internacionales para la investigaci\u00f3n relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias M\u00e9dicas (CIOMS) en colaboraci\u00f3n con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manuscrito es original y no contiene plagio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manuscrito no ha sido publicado en ning\u00fan medio y no est\u00e1 en proceso de revisi\u00f3n en otra revista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han obtenido los permisos necesarios para las im\u00e1genes y gr\u00e1ficos utilizados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han preservado las identidades de los pacientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El absceso hep\u00e1tico se caracteriza por la formaci\u00f3n de una o varias cavidades supuradas en el par\u00e9nquima hep\u00e1tico, sano o enfermo, ocasionada por la invasi\u00f3n y multiplicaci\u00f3n de microorganismos o agentes infecciosos. Dichos pat\u00f3genos invaden el par\u00e9nquima por diversas v\u00edas como los conductos biliares, el torrente sangu\u00edneo, siendo de predominio portal, o por diseminaci\u00f3n contigua<sup> (1)<\/sup>. El absceso hep\u00e1tico amebiano y el absceso hep\u00e1tico pi\u00f3geno son sus dos presentaciones predominantes, por lo que pueden ser bacterianos, parasitarios (esencialmente amebianos), o mixtos, con sobreinfecci\u00f3n pi\u00f3gena de un absceso amebiano, y raramente, mic\u00f3ticos, por micobacterias u otros organismos at\u00edpicos <sup>(2)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, el absceso hep\u00e1tico amebiano, es causado por la <em>Entamoeba histolytica, <\/em>un protozoario que se adquiere a trav\u00e9s de la ingesta de alimentos o aguas contaminadas con heces humanas, entre sus presentaciones destaca por causar disenter\u00eda amebiana, pero raramente, puede cursar con manifestaciones extraintestinales, siendo el absceso hep\u00e1tico la presentaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan. El trofozoito invade la mucosa intestinal y se disemina v\u00eda hemat\u00f3gena llegando al par\u00e9nquima hep\u00e1tico a trav\u00e9s de la circulaci\u00f3n venosa portal <sup>(3)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, el absceso hep\u00e1tico pi\u00f3geno es menos frecuente que el amebiano, pero de mayor mortalidad. Puede definirse como una lesi\u00f3n ocupante de espacio en el par\u00e9nquima hep\u00e1tico con bacterias pi\u00f3genas como su agente causal. Su etiolog\u00eda ha cambiado con el paso de los a\u00f1os, en la que ahora se incluyen t\u00e9cnicas intervencionistas iatrog\u00e9nicas. Adem\u00e1s, <em>Klebsiella pneumoniae <\/em>ha surgido recientemente como uno de los principales pat\u00f3genos causantes. En los \u00faltimos a\u00f1os, ha cambiado la tendencia en su manejo, alej\u00e1ndose de la cirug\u00eda como principal m\u00e9todo, sustituida por la terapia antibi\u00f3tica agresiva y aspiraci\u00f3n percut\u00e1nea o drenaje del mismo <sup>(4)<\/sup>. Estas recomendaciones en su manejo se han visto afectadas por la falta de ensayos aleatorizados de buena calidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambas presentaciones, tanto amebiana como pi\u00f3gena tienen presentaciones cl\u00ednicas similares. Las estrategias actuales de pruebas diagn\u00f3sticas presentan limitaciones en pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo, por ende, identificar al pat\u00f3geno representa un desaf\u00edo, lo que puede derivar en un manejo inadecuado con la consecuente evoluci\u00f3n t\u00f3rpida del paciente <sup>(5)<\/sup>.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>M\u00c9TODO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La presente investigaci\u00f3n se enmarc\u00f3 dentro del tipo documental-bibliogr\u00e1fico. Ya que a trav\u00e9s de la revisi\u00f3n sistem\u00e1tica y profunda de bibliograf\u00eda publicada se alcanz\u00f3 integrar en una perspectiva unitaria la informaci\u00f3n esencial disponible sobre el absceso hep\u00e1tico, describiendo la epidemiolog\u00eda, etiolog\u00eda, patogenia, diagn\u00f3stico y tratamiento actual, haciendo \u00e9nfasis en sus dos presentaciones cl\u00ednicas predominantes: amebiano y pi\u00f3geno. Esta revisi\u00f3n se realiz\u00f3 a trav\u00e9s de motores de b\u00fasqueda electr\u00f3nicos tales como <em>Redalyc, Scielo, ScienceDirect, ResearchGate <\/em>y<em> PubMed<\/em>, utilizando los siguientes descriptores: absceso hep\u00e1tico, abscesos intraabdominales, absceso pi\u00f3geno, absceso amebiano y enfermedad hep\u00e1tica. Se seleccionaron trabajos cuya antig\u00fcedad no excediera 10 a\u00f1os. Las investigaciones consultadas son de los pa\u00edses: Estados Unidos, Ecuador, India, Alemania, Reino Unido, Francia y B\u00e9lgica. No hubo exclusi\u00f3n relacionada a n\u00famero de pacientes involucrados, g\u00e9nero, razas, idioma de la literatura o pa\u00eds de procedencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>DISCUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Epidemiolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La frecuencia causal var\u00eda significativamente seg\u00fan la regi\u00f3n geogr\u00e1fica. En el sudeste asi\u00e1tico, \u00c1frica, India, M\u00e9xico, Am\u00e9rica Central, y Am\u00e9rica del Sur predomina la contaminaci\u00f3n amebiana. Mientras que en otros pa\u00edses occidentales el 80% de los abscesos hep\u00e1ticos son pi\u00f3genos. Pueden ocurrir en el contexto de infecciones del \u00e1rbol biliar, o ser secundarias a la diseminaci\u00f3n a trav\u00e9s del sistema venoso portal de infecciones no biliares. En pa\u00edses desarrollados, casos reportados de abscesos hep\u00e1ticos amebianos, deben ser considerados cuando el paciente ha viajado o vivido en zonas end\u00e9micas, ya que la infecci\u00f3n intestinal puede pasar desapercibida en sus antecedentes <sup>(1-3)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El absceso amebiano pi\u00f3geno espec\u00edficamente, a pesar de tener una distribuci\u00f3n global, es muy marcada la variaci\u00f3n demogr\u00e1fica: se reportan 900 casos en un periodo de 10 a\u00f1os en pa\u00edses como Singapur, Taiw\u00e1n y Corea del Sur frente a 23 casos en el mismo periodo de tiempo en pa\u00edses de regiones No asi\u00e1ticas <sup>(5)<\/sup>. En Estados Unidos, por ejemplo, se reporta una incidencia anual de 3.6 casos por cada 100,000 individuos, con pico de incidencia entre los 50 a 60 a\u00f1os<sup> (6)<\/sup>. Seg\u00fan la literatura examinada la mortalidad oscilaba entre el 5 y el 26%, sin embargo, debido a la optimizaci\u00f3n en las estrategias diagn\u00f3sticas y terap\u00e9uticas, ha disminuido en los \u00faltimos a\u00f1os a menos del 10%, mientras que la relaci\u00f3n hombre:mujer reportada es de aproximadamente 1,5:2,5 <sup>(7)<\/sup>. Se describen factores de riesgo tales como diabetes mellitus, insuficiente renal cr\u00f3nica, alcoholismo, el sexo masculino, la enfermedad hepato-biliar subyacente, enfermedad pancre\u00e1tica y malignidad intra-abdominal para las infecciones bacterianas <sup>(6, 8)<\/sup>. Hasta en un 15% de los casos, el absceso hep\u00e1tico pi\u00f3geno es la manifestaci\u00f3n inicial de alguna patolog\u00eda maligna intraabdominal <sup>(6)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, la enfermedad amebiana puede afectar a ambos g\u00e9neros por igual, pero las tasas de absceso hep\u00e1tico amebiano son de 3 a 20 veces m\u00e1s altas en hombres adultos entre 30 a 60 a\u00f1os que en otros grupos <sup>(3, 5)<\/sup>. En Estados Unidos, representan el 10% de los casos, siendo m\u00e1s frecuentes en zonas tropicales, mientras que los hongos u otros agentes infecciosos son responsables de menos del 10% de los casos. El absceso hep\u00e1tico amebiano se consideraba una enfermedad casi invariablemente mortal hace poco m\u00e1s de un siglo, pero a partir de la introducci\u00f3n de los antibi\u00f3ticos, manejo m\u00e9dico eficaz y diagn\u00f3stico precoz, las tasas de mortalidad han descendido al 1-3% <sup>(7)<\/sup>. La falta de acceso al agua potable y las dificultades para conservar alimentos son los principales factores de riesgo para enfermedad amebiana y posterior absceso como principal manifestaci\u00f3n extraintestinal <sup>(8)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Etiolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al hablar del absceso hep\u00e1tico pi\u00f3geno, en Estados Unidos los pat\u00f3genos aislados con mayor frecuencia en hemocultivos son especies de <em>Streptococcus, <\/em>seguidas de <em>Escherichia, Staphylococcus <\/em>y <em>Klebsiella. <\/em>En ese sentido, especies de <em>Klebsiella <\/em>son el organismo causal predominante en pa\u00edses orientales y migrantes. La etiolog\u00eda del absceso bacteriano se puede clasificar seg\u00fan organismos causales y enfermedades\/procedimientos causales asociados. Dicha clasificaci\u00f3n subdivide la etiolog\u00eda en 6 categor\u00edas <sup>(4, 6)<\/sup>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obstrucci\u00f3n biliar con colangitis: por malignidad subyacente, stent biliar, coledocolitiasis, malformaciones o <em>Ascaris lumbricoides.<\/em><\/p>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Hemat\u00f3gena a trav\u00e9s del sistema portal: secundario a patolog\u00edas intestinales o p\u00e9lvicas como apendicitis o diverticulitis, enfermedad inflamatoria intestinal o infecciones postoperatorias.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Contig\u00fcidad: por colecistitis, absceso subfr\u00e9nico o perirrenal.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Diseminaci\u00f3n arterial: desde infecci\u00f3n de cat\u00e9ter permanente, endocarditis o sepsis severa.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Por traumatismo abdominal penetrante.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Criptog\u00e9nica por inmunodeficiencia.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Existen desaf\u00edos en la definici\u00f3n de los pat\u00f3genos causantes del absceso hep\u00e1tico pi\u00f3geno, la principal raz\u00f3n es que com\u00fanmente se realicen cultivos tras la administraci\u00f3n de antibi\u00f3ticos. Esto deriva en una subestimaci\u00f3n de las bacterias presentes en el absceso y representa una brecha en la conducta m\u00e9dica para determinar el antibi\u00f3tico adecuado <sup>(5)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La apendicitis aguda ha sido reemplazada como la enfermedad identificable m\u00e1s com\u00fan causante del absceso hep\u00e1tico pi\u00f3geno. Predominando cuadros del tracto biliar como colelitiasis o coledocolitiasis, obstrucci\u00f3n, tumores, estenosis y anomal\u00edas cong\u00e9nitas del \u00e1rbol biliar. As\u00ed como tambi\u00e9n, \u00faltimamente hay un n\u00famero creciente de casos atribuidos diseminaci\u00f3n hemat\u00f3gena por trombosis de la arteria hep\u00e1tica y como resultado del mayor uso de inmunosupresores y quimioembolizaci\u00f3n de la arteria hep\u00e1tica <sup>(6)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En una alta proporci\u00f3n de casos se registra infecci\u00f3n bacteriana polimicrobiana, con un fuerte cambio etiol\u00f3gico hacia <em>Klebsiella<\/em> <em>pneumoniae<\/em>. A diferencia de otras etiolog\u00edas bacterianas, el absceso pi\u00f3geno causado por <em>K. pneumoniae<\/em> suele ser primario y criptog\u00e9nico, esto se debe a que sus cepas pueden colonizar el tracto gastrointestinal humano, por lo general se anticipa que la colonizaci\u00f3n preceder\u00e1 a la invasi\u00f3n de la mucosa intestinal y el flujo venoso portal o como infecci\u00f3n biliar ascendente <sup>(7)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por otro lado, el absceso amebiano surge de la diseminaci\u00f3n hemat\u00f3gena, probablemente a trav\u00e9s de la circulaci\u00f3n portal, de trofozoitos de <em>E. histolytica <\/em>que han penetrado en la mucosa col\u00f3nica <sup>(7)<\/sup>. Su tiempo de incubaci\u00f3n puede variar de 2 meses a varios a\u00f1os, la mayor\u00eda de las personas infectadas permanecen asintom\u00e1ticas y solo del 4 al 10% de ellas desarrollan manifestaciones cl\u00ednicas en los meses o a\u00f1os posteriores <sup>(8)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Patogenia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los abscesos hep\u00e1ticos pi\u00f3genos difieren ampliamente de los amebianos en cuanto a su patogenia. En el caso de los pi\u00f3genos, la acumulaci\u00f3n de pus consta de numerosas c\u00e9lulas inflamatorias, en particular neutr\u00f3filos y restos de tejido, la infecci\u00f3n se asocia con necrosis por inflamaci\u00f3n del tejido circundante <sup>(5)<\/sup>. El proceso de formaci\u00f3n del absceso pi\u00f3geno var\u00eda seg\u00fan el origen del foco infeccioso <sup>(8)<\/sup>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>V\u00eda biliar<\/em>: Infecciones ascendentes de las v\u00edas biliares que pueden representar del 30 al 50% de los abscesos pi\u00f3genos, suelen ser m\u00faltiples colecciones purulentas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>V\u00eda portal<\/em>: Por diseminaci\u00f3n hemat\u00f3gena a trav\u00e9s del sistema portal desde infecciones intraabdominales como apendicitis, diverticulitis o perforaci\u00f3n intestinal. Tambi\u00e9n, infiltraci\u00f3n de la mucosa colonica por patolog\u00eda maligna o posterior a procedimientos como polipectom\u00edas. En su mayor\u00eda los abscesos formados son \u00fanicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>V\u00eda arterial o sist\u00e9mica<\/em>: En caso de procesos infecciosos concomitantes o sepsis. Inducen abscesos \u00fanicos, pero pueden ser m\u00faltiples de presentarse \u00e9mbolos s\u00e9pticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>V\u00eda de continuidad<\/em>: El absceso es secundario a la infecci\u00f3n de una estructura adyacente o de un trauma abdominal penetrante. A menudo el absceso formado es \u00fanico <sup>(8)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el caso del absceso amebiano, dentro de los mecanismos del par\u00e1sito implicados en la invasi\u00f3n y destrucci\u00f3n del tejido hep\u00e1tico se han establecido: la adhesi\u00f3n de los trofozoitos a c\u00e9lulas del epitelio, citolisis dependiente de contacto, liberaci\u00f3n de proteasas y otras enzimas degradativas, fagocitosis y resistencia parasitaria a mecanismos inmunes del hu\u00e9sped <sup>(9)<\/sup>. Tras la ingesti\u00f3n oral, la <em>Entamoeba histolytica<\/em> transita hacia el intestino, donde causa destrucci\u00f3n de tejidos en forma de ulceraciones de la mucosa y posteriormente micro-abscesos submucosos. Desde all\u00ed, a trav\u00e9s de la invasi\u00f3n local de las v\u00e9nulas intestinales, la ameba obtiene acceso al sistema portal y al h\u00edgado. Las lesiones hep\u00e1ticas surgen de esta manera por la lisis de leucocitos y macr\u00f3fagos por parte de la ameba, con liberaci\u00f3n de citoquinas t\u00f3xicas que conducen a la necrosis hep\u00e1tica, produciendo el t\u00edpico \u00abpus de chocolate inodoro\u00bb o \u201cpasta de anchoa\u201d<sup> (1)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La bibliograf\u00eda consultada indica que el absceso amebiano consta de dos fases claramente definidas: pre-supurativa y supurativa. Inicia con la invasi\u00f3n del trofozoito y contin\u00faa hasta la producci\u00f3n del absceso, lo cual marca el origen de la segunda fase. Esta fase pre-supurativa se catalog\u00f3 mucho tiempo como hepatitis amebiana. El absceso amebiano puede ser \u00fanico o m\u00faltiple y de tama\u00f1os variables, se presenta mayormente en el l\u00f3bulo derecho del h\u00edgado debido a que recibe la mayor parte del drenaje venoso del ciego y colon ascendente, donde la enfermedad amebiana se desarrolla usualmente. Debido a su predominio en el l\u00f3bulo derecho, en los segmentos hep\u00e1ticos contiguos al hemidiafragma la reacci\u00f3n pleural por continuidad es com\u00fan <sup>(9)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cuadro cl\u00ednico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La presentaci\u00f3n cl\u00ednica de ambos tipos de abscesos hep\u00e1ticos mencionados en la presente investigaci\u00f3n es inespec\u00edfica, la fiebre con escalofr\u00edos son s\u00edntomas predominantes, adicionalmente el dolor abdominal en cuadrante superior derecho y malestar general, sin embargo, esta triada solo est\u00e1 presente en aproximadamente 30% de los pacientes, por lo que amerita un alto \u00edndice de sospecha para su diagn\u00f3stico oportuno. Con menos frecuencia pueden cursar con tos, hipo o dolor referido en hombro derecho por irritaci\u00f3n diafragm\u00e1tica, mientras que entre los hallazgos m\u00e1s comunes a la exploraci\u00f3n f\u00edsica destacan la sensibilidad abdominal en cuadrante superior derecho del abdomen y hepatomegalia <sup>(6)<\/sup>. Cabe mencionar que adem\u00e1s del malestar general, se puede presentar un amplio abanico de manifestaciones inespec\u00edficas acompa\u00f1antes, sobre todo en el de etiolog\u00eda pi\u00f3gena, tales como: diarrea, anorexia, n\u00e1useas, v\u00f3mitos, ictericia, derrame pleural derecho, entre otros <sup>(7)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por su parte, el inicio de los s\u00edntomas en el caso del absceso amebiano tiende a ser agudo o subagudo, menos de un tercio de los pacientes tienen diarrea asociada al momento del diagn\u00f3stico, sin embargo, suelen reportar la enfermedad diarreica entre sus antecedentes en meses previos. Generalmente acuden por asistencia m\u00e9dica entre las 8 y 20 semanas tras regresar de alg\u00fan viaje a zonas end\u00e9micas, aunque pueden transcurrir a\u00f1os <sup>(3)<\/sup>. La ictericia, en el absceso amebiano es rara, se presenta en el 10 a 15% de los pacientes, por lo general asociada a una gran lesi\u00f3n o abscesos m\u00faltiples y compresi\u00f3n del \u00e1rbol biliar por encontrarse la lesi\u00f3n cerca de la vena porta hep\u00e1tica o por otra causa subyacente <sup>(2)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Diagn\u00f3stico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La imagen es el pilar fundamental en el diagn\u00f3stico de los abscesos hep\u00e1ticos. Se reporta que la ecograf\u00eda tiene aproximadamente de un 85 a un 94% de sensibilidad, adem\u00e1s, permite evaluar el \u00e1rbol biliar y est\u00e1 ampliamente disponible, representando un excelente m\u00e9todo inicial de diagn\u00f3stico. Sin embargo, puede no mostrar abscesos m\u00e1s peque\u00f1os. La tomograf\u00eda con contraste endovenoso es la modalidad diagn\u00f3stica de elecci\u00f3n con sensibilidad cercana al 100%, permite evidenciar una capsula perif\u00e9rica caracter\u00edstica de abscesos pi\u00f3genos, la presencia y numero de tabiques, abscesos multifocales y dimensionamiento preciso para opciones terap\u00e9uticas de drenaje <sup>(4)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al aspecto del aspirado, podr\u00eda orientar un poco el diagn\u00f3stico, en el absceso amebiano es un l\u00edquido espeso que contiene un residuo acelular, indoloro, de color marr\u00f3n chocolate, denominado \u201cpasta de anchoa\u201d. Mientras que en el pi\u00f3geno suele ser m\u00e1s fluido, purulento, f\u00e9tido, caracter\u00edstico de una infecci\u00f3n por anaerobios. Aunque estos hallazgos pueden ser \u00fatiles, su papel en la diferenciaci\u00f3n para establecer la etiolog\u00eda sigue siendo incierto <sup>(5)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo, en cuanto a los abscesos pi\u00f3genos, la tomograf\u00eda indica la presencia de malignidad concurrente y causas potencialmente infecciosas subyacentes como apendicitis, diverticulitis, colecistitis u obstrucci\u00f3n biliar. Entre sus hallazgos para el diagn\u00f3stico del absceso pi\u00f3geno destaca una lesi\u00f3n \u00fanica, grande (&gt; 5 cm), sin realce, las caracter\u00edsticas de la pared del absceso, gruesa, con pocos o sin tabiques que orienten el diagn\u00f3stico hacia absceso amebiano. Sin embargo, en muchos pa\u00edses, la tomograf\u00eda axial computarizada suele solicitarse como \u00faltimo recurso cuando existe mucha duda en el diagn\u00f3stico debido a su alto costo. Finalmente, los hallazgos por im\u00e1genes se respaldan por un hemocultivo positivo de sangre perif\u00e9rica o por el cultivo de una muestra tomada directamente del absceso, dicho cultivo mediante aspiraci\u00f3n con aguja fina es gold est\u00e1ndar para el diagn\u00f3stico del absceso pi\u00f3geno y la realizaci\u00f3n del hemocultivo se recomienda de entrada ante cualquier paciente con sospecha de absceso hep\u00e1tico <sup>(4, 9)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las pruebas de laboratorio destacan anemia, leucocitosis, en su mayor\u00eda con neutrofilia, velocidad de sedimentaci\u00f3n globular elevada, nivel elevado de prote\u00edna C reactiva, hipoalbuminemia e hiperbilirrubinemia, aumento de fosfatasa alcalina y de aminotransferasas. Sin embargo, dichos hallazgos no tienen ning\u00fan valor en la diferenciaci\u00f3n amebiana de la pi\u00f3gena <sup>(5, 7)<\/sup>. Importante se\u00f1alar, que el examen microsc\u00f3pico de heces en pacientes con absceso hep\u00e1tico amebiano a menudo es negativo para <em>E. histolytica, <\/em>por lo que no se puede confiar en la misma, aunque, una prueba positiva resultar\u00eda de utilidad para la orientaci\u00f3n diagn\u00f3stica <sup>(3)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El diagn\u00f3stico del absceso amebiano se basa en la presencia de serolog\u00eda positiva asociada a los hallazgos imagenol\u00f3gicos compatibles. En la tomograf\u00eda, durante su fase pre-supurativa, se observa una lesi\u00f3n hipodensa, poco definida y avascular que puede simular un tumor s\u00f3lido, sobre todo cuando son m\u00faltiples y peque\u00f1os. En la fase supurativa por su parte, destaca una lesi\u00f3n heterog\u00e9nea, muy bien delimitada con fino realce perif\u00e9rico tras la administraci\u00f3n de contraste que le otorga un borde hiperdenso, llamado \u201csigno del anillo\u201d sin realce central. En la ecograf\u00eda, durante su fase pre-supurativa, se observa una lesi\u00f3n ecog\u00e9nica, heterog\u00e9nea, de bordes irregulares, mal delimitada, que igualmente puede simular lesiones tumorales s\u00f3lidas, su aspecto liquido no es visible en esta fase, lo que dificulta el diagn\u00f3stico temprano. En la fase supurativa, es de contenido hipo o anecoico, a veces multiloculado, de contornos m\u00e1s redondeados y pared delgada <sup>(1, 8, 9)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La resonancia magn\u00e9tica no es favorable ya que implica mayor tiempo en recolecci\u00f3n de im\u00e1genes, no brinda una adecuada gu\u00eda para drenaje y tiene menos sensibilidad que la tomograf\u00eda para detectar patolog\u00edas intraabdominales subyacentes. Las radiograf\u00edas simples son insensibles y, a menudo, normales, pero en ocasiones pueden mostrar derrames pleurales de predominio derecho o elevaci\u00f3n del hemidiafragma derecho a expensas de la hepatomegalia <sup>(4, 9)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tratamiento<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo generalmente se recomiendan terapias emp\u00edricas para cubrir tanto causa amebiana como pi\u00f3gena. Esto debido a que frecuentemente se inicia el tratamiento previo a la recolecci\u00f3n para cultivo o hemocultivo, de esta manera, la determinaci\u00f3n del agente causal y las tasas de prevalencia siguen sin estar claras <sup>(5)<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El absceso amebiano es de manejo m\u00e9dico y suele responder bien a la terapia antimicrobiana, de no hacerlo, se considera el drenaje. As\u00ed como tambi\u00e9n, se requerir\u00e1 su drenaje en caso de complicaciones tales como la sobreinfecci\u00f3n bacteriana, abscesos del l\u00f3bulo izquierdo, aquellos que presenten borde delgado del par\u00e9nquima hep\u00e1tico alrededor (&lt;10 mil\u00edmetros), abscesos m\u00faltiples y en los que exista riesgo inminente de ruptura seg\u00fan imagen o falta de respuesta al tratamiento m\u00e9dico tras 3 a 5 d\u00edas. En ausencia de las mencionadas caracter\u00edsticas de alto riesgo, la evidencia del drenaje como conducta inicial e controvertida, no se ha demostrado beneficio cl\u00ednico alguno con el drenaje de abscesos hep\u00e1ticos amebianos y, por ende, no se recomienda como parte de la terap\u00e9utica rutinaria <sup>(2, 3, 5)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los amebicidas tisulares como los nitroimidazoles constituyen el pilar fundamental para el tratamiento de todos los pacientes con absceso amebiano. La administraci\u00f3n oral o endovenosa de metronidazol resuelve la fiebre y el dolor en el 80 a 90% de los pacientes que no cursan con complicaciones subyacentes dentro de las primeras 48 \u2013 72 horas de tratamiento, aun as\u00ed, debe cumplirse el esquema en su totalidad por al menos 10 d\u00edas. Por otro lado, el tinidazol es tambi\u00e9n una opci\u00f3n acertada ya que se tolera mejor y con la ventaja de una duraci\u00f3n m\u00e1s corta del tratamiento o la nitazoxanida cuando exista intolerancia a los imidazoles <em><sup>(9).<\/sup><\/em> El tratamiento amebicida tisular debe seguirse con agentes amebicidas luminales para erradicar quistes remanentes del tracto intestinal <sup>(1,2, 3, 5)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, el absceso pi\u00f3geno, requiere drenaje ya sea por aspiraci\u00f3n repetida con aguja o drenaje percut\u00e1neo con cat\u00e9ter guiado por im\u00e1genes, siendo este \u00faltimo de elecci\u00f3n en casos de abscesos grandes (&gt;10 cent\u00edmetros), ubicaci\u00f3n subscapular, alto riesgo de ruptura y sobreinfecci\u00f3n. Se emplea en conjunto con el antibi\u00f3tico adecuado para el agente de sospecha o confirmado mediante cultivo <sup>(2, 5)-<\/sup>La bibliograf\u00eda consultada indica que aquellos abscesos de menos de 3 cent\u00edmetros pueden tratarse sin procedimientos invasivos, adem\u00e1s, se aconseja que en pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo se mantenga la colocaci\u00f3n de drenaje como \u00faltima opci\u00f3n terap\u00e9utica en vista de las limitaciones de materiales, el dif\u00edcil manejo y por ser fuentes potenciales de infecciones secundarias <sup>(5)- <\/sup>Indican que el retiro del cat\u00e9ter se recomienda cuando el gasto a trav\u00e9s del mismo es inferior a 10 ml\/d\u00eda. Sin embargo, puede variar, pero su retiro precoz no est\u00e1 asociado con mayor tasa de curaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otro orden de ideas, el r\u00e9gimen de tratamiento para abscesos de origen pi\u00f3geno var\u00eda. Lo ideal es extraer hemocultivos antes del inicio de la antibioticoterapia, pero al mismo tiempo sin retrasar la misma. Se sugiere que en todos los casos sospechosos se complemente la terapia con metronidazol o piperacilina\/tazobactam para cubrir la infecci\u00f3n anaerobia. Se hace \u00e9nfasis en la extracci\u00f3n temprana de muestras para hemocultivo debido a que el plan terap\u00e9utico debe justarse a sus resultados. Al ser <em>Klebsiella pneumoniae<\/em> el agente causal se recomiendan las cefalosporinas de tercera generaci\u00f3n en un r\u00e9gimen de 6 a 8 semanas, recibiendo al menos 2 a 3 semanas de tratamiento endovenoso con posterior conversi\u00f3n a agente orales por 2 a 6 semanas, dicha duraci\u00f3n depende exclusivamente de la respuesta al tratamiento, al evidenciar mejor\u00eda cl\u00ednica y de im\u00e1genes en controles ecogr\u00e1ficos posteriores donde se evidencie resoluci\u00f3n del absceso <sup>(4, 6, 7, 10)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo el drenaje percut\u00e1neo es tambi\u00e9n pilar fundamental del tratamiento con una tasa de \u00e9xito del 70 al 98%. Presenta claras ventajas sobre el drenaje quir\u00fargico como la r\u00e1pida disponibilidad, obviando la necesidad de anestesia general, un tama\u00f1o de incisi\u00f3n m\u00ednimo y un costo relativamente menor, siempre guiada por ecograf\u00eda o tomograf\u00eda axial computarizada <sup>(10)<\/sup>. A la terapia con cefalosporinas de tercera generaci\u00f3n se unen las de cuarta, los aminogluc\u00f3sidos y carbapen\u00e9micos como opciones de tratamiento eficaces. Sin embargo, debido a la resistencia a fluorquinolonas de hasta el 30% en <em>E. coli, K. pneumoniae <\/em>y otras enterobacterias, las cefalosporinas de tercera como ceftriaxona o cefotaxima en conjunto con piperacilina\/tazobactam han marcado diferencia y son el plan dominante en la antibioticoterapia frente al absceso hep\u00e1tico pi\u00f3geno <sup>(7)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Complicaciones<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ruptura del absceso y lo que ello implica se podr\u00eda considerar la complicaci\u00f3n m\u00e1s importante. Al mismo tiempo, las complicaciones las podemos agrupar en cuatro grupos <sup>(2, 3)<\/sup>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Complicaciones locales, como derrame pleural por contig\u00fcidad. Se debe considerar la localizaci\u00f3n y extensi\u00f3n del absceso, la ruptura hacia cavidad pleural ocurre entre el 7 y el 20% de los casos, causando empiema. Aproximadamente el 7% se rompe hacia cavidad peritoneal, lo cual ocasiona peritonitis y abscesos subfrenicos. Por otro lado, la ruptura hacia pericardio, de abscesos localizados en l\u00f3bulo izquierdo, puede ser fatal debido a pericarditis purulenta con taponamiento cardiaco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las complicaciones por compresi\u00f3n, son aquellas en las que el absceso ejerce presi\u00f3n sobre estructuras como el \u00e1rbol biliar, causando ictericia o sobre la vena cava inferior, lo cual puede ocasionar ascitis y edema de miembros inferiores. Adicionalmente, las complicaciones por trombosis vascular, bien sea trombosis venosa hep\u00e1tica o trombosis venosa portal. Y, por \u00faltimo, las complicaciones sist\u00e9micas, de mal pron\u00f3stico, entre las que destacan sepsis, encefalopat\u00eda, shock, lesi\u00f3n renal aguda y s\u00edndrome de distr\u00e9s respiratorio agudo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, los factores de riesgo que sugiere la bibliograf\u00eda para ruptura espontanea del absceso pi\u00f3geno, especialmente por <em>K<\/em>. <em>pneumoniae<\/em>, son la desregulaci\u00f3n hipergluc\u00e9mica persistente en pacientes diab\u00e9ticos, abscesos de di\u00e1metro superior a 5 cent\u00edmetros, abscesos de pared delgada y formaci\u00f3n de gas dentro del mismo. Los abscesos pi\u00f3genos por K. pneumoniae se asocian a mayor probabilidad de diseminaci\u00f3n hemat\u00f3gena con potencial riesgo de infecciones metast\u00e1sicas, con una tasa de incidencia que oscila entre el 10 y el 45%. Especialmente en pacientes diab\u00e9ticos debido a la alteraci\u00f3n en mecanismos inmunes del hu\u00e9sped. El tejido pulmonar, sistema nervioso central y los ojos son los sitios metast\u00e1sicos m\u00e1s comunes, por lo que estas met\u00e1stasis infecciosas representan un desaf\u00edo cl\u00ednico para el personal m\u00e9dico y solo se diagnostican en un tercio de los casos al ingreso<sup> (7)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Pron\u00f3stico<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1980 la tasa de mortalidad general asociada al absceso hep\u00e1tico pi\u00f3geno era superior al 50%. Gracias a las mejoras en la radiolog\u00eda terap\u00e9utica y diagn\u00f3stica, junto con los avances en identificaci\u00f3n microbiol\u00f3gica y antibioticoterapia, se han logrado dram\u00e1ticas reducciones en esta tasa <sup>(6)<\/sup>. Sin embargo, el pron\u00f3stico del absceso pi\u00f3geno depende totalmente del tiempo de evoluci\u00f3n al momento del diagn\u00f3stico. Aquellos pacientes con diagn\u00f3stico tard\u00edo son m\u00e1s propensos a necesitar tratamiento m\u00e9dico e invasivo. Sin tratamiento, el absceso pi\u00f3geno es casi uniformemente fatal, registrando una mortalidad hospitalaria del 5,6% <sup>(4)<\/sup>. Mientras que la mortalidad por abscesos amebianos no llega al 1% <sup>(3)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los factores que indican claramente un pron\u00f3stico desfavorable se pueden dividir en tres categor\u00edas, dentro de la primera, los hallazgos cl\u00ednicos, tales como la presentaci\u00f3n de encefalopat\u00eda o ictericia. En la segunda categor\u00eda, hallazgos bioqu\u00edmicos como bilirrubina s\u00e9rica mayor a 3,5 mg\/dL y albumina s\u00e9rica menor a 2 g\/dL. Finalmente, los hallazgos ecogr\u00e1ficos o de imagen como abscesos m\u00faltiples, abscesos de gran volumen y enfermedad hep\u00e1tica subyacente <sup>(2)<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La importancia en el abordaje del absceso hep\u00e1tico radica en la pericia o raciocinio m\u00e9dico para utilizar los recursos al alcance: sintomatolog\u00eda inespec\u00edfica, paracl\u00ednicos y hallazgos de imagen, para de esta manera diagnosticar a tiempo, sobre todo en aquellos pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo donde se implementan pautas emp\u00edricas previo al diagn\u00f3stico etiol\u00f3gico definitivo, lo cual podr\u00eda conllevar a cierto nivel de retraso en la evoluci\u00f3n satisfactoria del paciente y la consiguiente prolongaci\u00f3n del tiempo de hospitalizaci\u00f3n, especialmente en pacientes considerados de alto riesgo. En muchas ocasiones suele ser manifestaci\u00f3n secundaria de patolog\u00edas que suelen ser evidentes como otras que no, tal es el caso de malignidad intraabdominal, en este punto los hallazgos imagenol\u00f3gicos brindan ayuda para el despistaje y orientan con mayor precisi\u00f3n el diagn\u00f3stico, as\u00ed como la evoluci\u00f3n tras iniciar el plan terap\u00e9utico establecido. Existen m\u00faltiples complicaciones graves, especial menci\u00f3n a las met\u00e1stasis infecciosas por <em>K. pneumoniae <\/em>las cuales pueden dificultar el abordaje, por lo cual es importante el reconocimiento r\u00e1pido para lograr los objetivos esperados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez establecido el diagn\u00f3stico ambos tipos de abscesos pueden ser tratados de manera eficaz con antimicrobianos correspondientes a la etiolog\u00eda y en conjunto o no con el drenaje percut\u00e1neo con cat\u00e9ter guiado por ecograf\u00eda o tomograf\u00eda axial computarizada, la mayor\u00eda de abscesos mayores a cinco cent\u00edmetros de di\u00e1metro ameritar\u00e1n el drenaje, sin embargo, se han reportado abscesos amebianos de caracter\u00edsticas similares que responde efectivamente solo al tratamiento amebicida y posterior agente luminal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En s\u00edntesis, los m\u00faltiples avances que se han realizado en el campo de la radiolog\u00eda intervencionista y el empleo de una terapia antimicrobiana efectiva han sido claves en la disminuci\u00f3n de las tasas de mortalidad por absceso hep\u00e1tico, no puede pasar desapercibido en el interrogatorio de pacientes con cuadros dolorosos abdominales en regiones tropicales o quienes tengan antecedentes de viajes a pa\u00edses donde la infecci\u00f3n amebiana es end\u00e9mica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lardi\u00e8re-Deguelte, S., Ragot, E., Amroun, K., Piardi, T., Dokmak, S., Bruno, O., Appere, F., Sibert, A., Hoeffel, C., Sommacale, D., &amp; Kianmanesh, R. (2015). Hepatic abscess: Diagnosis and management. <em>Journal of visceral surgery<\/em>, <em>152<\/em>(4), 231\u2013243. https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.jviscsurg.2015.01.013<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Sharma, S., &amp; Ahuja, V. (2021). Liver Abscess: Complications and Treatment. <em>Clinical liver disease<\/em>, <em>18<\/em>(3), 122\u2013126. https:\/\/doi.org\/10.1002\/cld.1128<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Anesi, J. A., &amp; Gluckman, S. (2015). Amebic liver abscess. <em>Clinical liver disease<\/em>, <em>6<\/em>(2), 41\u201343. https:\/\/doi.org\/10.1002\/cld.488<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Webb, G. J., Chapman, T. P., Cadman, P. J., &amp; Gorard, D. A. (2014). Pyogenic liver abscess. <em>Frontline gastroenterology<\/em>, <em>5<\/em>(1), 60\u201367. https:\/\/doi.org\/10.1136\/flgastro-2013-100371<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Khim, G., Em, S., Mo, S., &amp; Townell, N. (2019). Liver abscess: diagnostic and management issues found in the low resource setting. <em>British medical bulletin<\/em>, <em>132<\/em>(1), 45\u201352. https:\/\/doi.org\/10.1093\/bmb\/ldz032<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Longworth, S., &amp; Han, J. (2015). Pyogenic liver abscess. <em>Clinical liver disease<\/em>, <em>6<\/em>(2), 51\u201354. https:\/\/doi.org\/10.1002\/cld.487<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">L\u00fcbbert, C., Wiegand, J., &amp; Karlas, T. (2014). Therapy of Liver Abscesses. <em>Viszeralmedizin<\/em>, <em>30<\/em>(5), 334\u2013341. https:\/\/doi.org\/10.1159\/000366579<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Zeevaert, J. B., Wain, E., Louis, E., Dorthu, L., Meurisse, N., &amp; Moerman, F. (2020). Abc\u00e8s h\u00e9patique: rapport de cas et revue de la litt\u00e9rature [Liver abscess: case report and literature review]. <em>Revue medicale de Liege<\/em>, <em>75<\/em>(11), 731\u2013737.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ruiz Arriciaga, A. C., M\u00e9ndez Pereira, K. S., &amp; Torres Fern\u00e1ndez, J. C. (2019). Diagn\u00f3stico diferencial del absceso hep\u00e1tico amebiano. <em>RECIAMUC<\/em>, <em>3<\/em>(4), 76-92. https:\/\/doi.org\/10.26820\/reciamuc\/3.(4).octubre.2019.76-92<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Mavilia, M. G., Molina, M., &amp; Wu, G. Y. (2016). The Evolving Nature of Hepatic Abscess: A Review. <em>Journal of clinical and translational hepatology<\/em>, <em>4<\/em>(2), 158\u2013168. https:\/\/doi.org\/10.14218\/JCTH.2016.00004<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Absceso hep\u00e1tico: Revisi\u00f3n de literatura Autor principal: C\u00e9sar Augusto Arroyo Escobar Vol. XVII; n\u00ba 14; 572<\/p>\n","protected":false},"author":859,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[96],"tags":[16450,3838,16449,16448,16451,3802,2692],"class_list":["post-68383","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-gastroenterologia","tag-absceso-amebiano","tag-absceso-hepatico","tag-absceso-piogeno","tag-abscesos-intraabdominales","tag-enfermedad-hepatica","tag-revision-bibliografica","tag-tratamiento","no-featured-image-padding"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.6 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Absceso hep\u00e1tico: Revisi\u00f3n de literatura<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Absceso hep\u00e1tico: Revisi\u00f3n de literatura Autor principal: C\u00e9sar Augusto Arroyo Escobar Vol. XVII; 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