{"id":70670,"date":"2023-02-17T11:43:41","date_gmt":"2023-02-17T10:43:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=70670"},"modified":"2024-03-11T08:31:54","modified_gmt":"2024-03-11T07:31:54","slug":"fractura-supracondileas-humero-distal-en-pacientes-pediatricos-diagnostico-y-tratamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/fractura-supracondileas-humero-distal-en-pacientes-pediatricos-diagnostico-y-tratamiento\/","title":{"rendered":"Fractura supracond\u00edleas h\u00famero distal en pacientes pedi\u00e1tricos. Diagn\u00f3stico y tratamiento"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fractura supracond\u00edleas h\u00famero distal en pacientes pedi\u00e1tricos. Diagn\u00f3stico y tratamiento<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autor principal: Pablo Navarro L\u00f3pez<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vol. XVIII; n\u00ba 4; 184<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Distal humerus supracondylar fractures in pediatric patients. <\/strong><strong>Diagnosis and treatment<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de recepci\u00f3n: 17\/01\/2023<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de aceptaci\u00f3n: 15\/02\/2023<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com Volumen XVIII. N\u00famero 4 Segunda quincena de Febrero de 2023 \u2013 P\u00e1gina inicial: Vol. XVIII; n\u00ba 4; 184<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Autores<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo Navarro L\u00f3pez<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda Macho Mier<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda Dur\u00e1n Serrano<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Javier Miguel Bielsa<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Germ\u00e1n Puyuelo Mart\u00ednez<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Javier Ad\u00e1n Laguna<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos Pindado Garc\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Centro de Trabajo actual<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. Espa\u00f1a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fracturas supracond\u00edleas, son aquellas que se producen en la zona metafisaria del h\u00famero distal. Son las m\u00e1s frecuentes en la articulaci\u00f3n del codo en la infancia (hasta un 60%-82%). Las fracturas en extensi\u00f3n, son las m\u00e1s comunes, hasta el 95% de los casos. La clasificaci\u00f3n de Gartland creada por Gartland en 1959, es la m\u00e1s conocida y la m\u00e1s utilizada para las fracturas en extensi\u00f3n en la actualidad. Por sus relaciones anat\u00f3micas, las fracturas supracond\u00edleas pueden asociar otro tipo de lesiones sobre todo nerviosas y\/o vasculares, por lo que, en la exploraci\u00f3n, es fundamental su valoraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su tratamiento en pacientes pedi\u00e1tricos representa un gran reto y en ocasiones, gran complejidad. Seg\u00fan su clasificaci\u00f3n y las lesiones asociadas, se decide un tratamiento u otro, aunque normalmente la reducci\u00f3n cerrada y agujas percut\u00e1neas es el tratamiento de elecci\u00f3n en las fracturas quir\u00fargicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pueden presentar una gran cantidad de complicaciones previas y posteriores al tratamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Palabras clave <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H\u00famero distal, tratamiento, cirug\u00eda, tratamiento ortop\u00e9dico, fracturas supracond\u00edleas, pacientes pedi\u00e1tricos<strong>. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Abstract<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Supracondylar fractures are those that occur in the metaphyseal area of \u200b\u200bthe distal humerus. They are the most frequent in the elbow joint in childhood (up to 60%-82%). Extension fractures are the most common, up to 95% of cases. The Gartland classification, created by Gartland in 1959, is the best known and most widely used for extension fractures today. Due to their anatomical relationships, supracondylar fractures can be associated with other types of lesions, especially nerve and\/or vascular injuries, for which reason their evaluation is essential during examination.Its treatment in pediatric patients represents a great challenge and sometimes, great complexity. Depending on their classification and the associated injuries, one treatment or another is decided, although closed reduction and percutaneous needles are normally the treatment of choice in surgical fractures.They can present a large number of complications before and after treatment.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Keywords<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Distal humerus, treatment, surgery, orthopedic treatment, supracondylar fractures, pediatrics patients.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los autores de este manuscrito declaran que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos ellos han participado en su elaboraci\u00f3n y no tienen conflictos de intereses<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La investigaci\u00f3n se ha realizado siguiendo las Pautas \u00e9ticas internacionales para la investigaci\u00f3n relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias M\u00e9dicas (CIOMS) en colaboraci\u00f3n con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manuscrito es original y no contiene plagio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manuscrito no ha sido publicado en ning\u00fan medio y no est\u00e1 en proceso de revisi\u00f3n en otra revista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han obtenido los permisos necesarios para las im\u00e1genes y gr\u00e1ficos utilizados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han preservado las identidades de los pacientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fracturas supracond\u00edleas son aquellas que se producen en la zona metafisaria del h\u00famero distal proximal a los c\u00f3ndilos humerales y justo por encima de la fisis. (1)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Representa el 3% de todas las fracturas del esqueleto en la poblaci\u00f3n pedi\u00e1trica, siendo la segunda fractura en frecuencia tras las fracturas de radio distal. Estas fracturas, son las m\u00e1s frecuentes en la articulaci\u00f3n del codo en la infancia (hasta un 60%-82%), sobre todo en menores de diez a\u00f1os, con pico de incidencia entre los cinco y los ocho a\u00f1os. Predominando en g\u00e9nero masculino y en el brazo no dominante, generalmente brazo izquierdo\u00a0(1,2)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su etiopatogenia m\u00e1s frecuente es el trauma indirecto sobre el codo, como en las ca\u00eddas desde su propia altura sobre la palma de la mano en dorsiflexi\u00f3n con el codo hiperextendido, seguido de accidentes deportivos y golpes directos, siendo raro por compresi\u00f3n-torsi\u00f3n. Normalmente son ni\u00f1os con hiperlaxitud ligamentosa generalizada (1)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede clasificar seg\u00fan su mecanismo de producci\u00f3n en (1,3):<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>fracturas en extensi\u00f3n, son las m\u00e1s comunes, hasta el 95% de los casos y se producen por ca\u00eddas con el brazo abducido, mano en dorsiflexi\u00f3n y el codo en hiperextensi\u00f3n.<\/li>\n<li>fracturas en flexi\u00f3n cuando el ni\u00f1o cae sobre el codo y se encuentra en flexi\u00f3n, normalmente traumatismo directo sobre el olecranon. Se estima que s\u00f3lo se presenta en 5% de los casos.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CLASIFICACI\u00d3N DE GARTLAND<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta clasificaci\u00f3n creada por Gartland en 1959, es la m\u00e1s conocida y la m\u00e1s utilizada para las fracturas en extensi\u00f3n en la actualidad, se divide en (1,2):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tipo I:<\/strong> la fractura no tiene desplazamiento o est\u00e1 m\u00ednimamente desplazada (&lt;2 mm), se asocia con una l\u00ednea humeral anterior intacta. Las fracturas son muy estables. El signo de la almohadilla de grasa anterior y\/o posterior puede ser el \u00fanico signo de lesi\u00f3n \u00f3sea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tipo II:<\/strong> Fractura que presenta ligero desplazamiento (&gt;2 mm) con una angulaci\u00f3n posterior del fragmento distal que mantiene intacta la corteza posterior. La l\u00ednea humeral anterior no atraviesa el tercio medio del capitellum, pero no hay inestabilidad rotacional porque la cortical posterior est\u00e1 intacta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tipo III:<\/strong> las fracturas tienen un desplazamiento posteromedial (IIIa) o posterolateral (IIIb) asociado con una p\u00e9rdida de integridad de la cortical posterior, lo que da lugar a un desplazamiento en extensi\u00f3n del fragmento distal en el plano sagital y rotaci\u00f3n en el plano transversal. Esto crea p\u00e9rdida de relaci\u00f3n entre la l\u00ednea humeral anterior y el capitellum y aumenta el riesgo de lesiones neurovasculares y de tejidos blandos.\u00a0<strong>Tipo IV:<\/strong> Fracturas con inestabilidad multidireccional caracterizado por un desgarro circunferencial completo del periostio e inestabilidad en flexi\u00f3n y extensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por sus relaciones anat\u00f3micas, las fracturas supracond\u00edleas pueden asociar otro tipo de lesiones sobre todo nerviosas y\/o vasculares. Las lesiones nerviosas oscilan entre 7-19% y el 49%. En orden de frecuencia, las lesiones se dan en el nervio el inter\u00f3seo anterior (rama del mediano), el radial, el mediano y el cubital (4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas lesiones nerviosas tienen su explicaci\u00f3n debido a los desplazamientos \u00f3seos tras la fractura, por ejemplo, el nervio radial se relaciona con el desplazamiento lateral del fragmento distal, la lesi\u00f3n del nervio cubital con el desplazamiento medial del fragmento y en el nervio mediano se relaciona con el desplazamiento anterior del fragmento distal. Las lesiones del nervio inter\u00f3seo anterior (rama del nervio mediano) no se asocian a alg\u00fan desplazamiento \u00f3seo sino a la compresi\u00f3n que \u00e9ste sufre por el m\u00fasculo pronador redondo como consecuencia del desplazamiento posterior del fragmento distal del h\u00famero (4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe destacar que la mayor\u00eda de las lesiones nerviosas son neuroapraxias y en general presentan una recuperaci\u00f3n espont\u00e1nea (4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, las lesiones vasculares pueden ocurrir de manera aguda o subaguda y representan el 11% de las complicaciones. Ser\u00e1n agudas por el desplazamiento del fragmento proximal hacia adelante, pero si no se desplaza la arteria braquial, sufre una angulaci\u00f3n que produce una oclusi\u00f3n de esta. Sin embargo, generalmente despu\u00e9s de las maniobras de reducci\u00f3n cuando el fragmento proximal del h\u00famero vuelve a su lugar, se resuelve el compromiso vascular (4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>EXAMEN F\u00cdSICO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se trata de una fractura de bajo grado, presenta aumento de volumen, dolor con ciertos movimientos y dolor a la digito-percusi\u00f3n sobre el codo; en las fracturas de mayor grado se presenta m\u00e1s dolor, inflamaci\u00f3n y deformidad de la regi\u00f3n y una pseudopar\u00e1lisis en extensi\u00f3n con la extremidad en pronaci\u00f3n porque el fragmento distal est\u00e1 habitualmente en rotaci\u00f3n interna. En ocasiones tambi\u00e9n se presenta una equimosis en la regi\u00f3n antecubital. En las fracturas en flexi\u00f3n, el codo se encuentra en flexi\u00f3n con aumento de volumen y dolor a la movilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es necesario realizar una evaluaci\u00f3n vascular y neurol\u00f3gica completa de la extremidad en el momento inicial (4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se suele empezar por una exploraci\u00f3n vascular, que es m\u00e1s urgente. Se debe determinar si el pulso radial, el llenado capilar, el color y la temperatura son signos \u00fatiles para determinar la irrigaci\u00f3n y compararla con el miembro contralateral. Un llenado capilar mayor a dos segundos, palidez, frialdad y pulso radial ausente, son signos de una extremidad pobremente perfundida, que, en caso de permanecer as\u00ed luego de la reducci\u00f3n, requerir\u00e1 una exploraci\u00f3n vascular urgente (4,5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Posteriormente, se debe valorar la funci\u00f3n motora y sensitiva de la mano para descartar lesi\u00f3n neurol\u00f3gica asociada. Para evaluar la funci\u00f3n motora se le pide al paciente que haga el signo del \u201cOK\u201d y abducci\u00f3n del pulgar (valora integridad del nervio mediano), abducci\u00f3n de los dedos (funci\u00f3n del nervio cubital) y que levante el pulgar o extienda la mu\u00f1eca y los dedos (funci\u00f3n del nervio radial) (4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para evaluar la funci\u00f3n sensitiva se hace la prueba de discriminaci\u00f3n entre dos puntos, en la regi\u00f3n palmar del \u00edndice (funci\u00f3n del mediano), en el quinto dedo (funci\u00f3n del cubital) y en la regi\u00f3n dorsal digital (funci\u00f3n del radial) (6,7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>EVALUACI\u00d3N RADIOGR\u00c1FICA <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para una correcta evaluaci\u00f3n y diagn\u00f3stico, es necesario realizar unas radiograf\u00edas simples en dos proyecciones: una proyecci\u00f3n lateral y anteroposterior de codo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fracturas tipo I, pueden presentar un reto diagn\u00f3stico, en ciertas ocasiones se puede apreciar un discreto trazo de fractura, pero en otras ocasiones solo aparece un aumento de volumen en las almohadillas grasas, signo de que puede existir una fractura oculta a nivel supracond\u00edleo. La almohadilla grasa se observa como una delgada zona radiol\u00facida en el codo. Existe una anterior y otra posterior, se ubican entre la c\u00e1psula articular y la sinovial. La almohadilla anterior, puede ser visible en condiciones normales, mientras que la posterior siempre es patol\u00f3gica (8,9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para valorar el grado de desplazamiento en varo de la fractura se utiliza el \u00e1ngulo de Baumann, que se calcula en la radiograf\u00eda anteroposterior, est\u00e1 formado por la intersecci\u00f3n de la l\u00ednea media de la di\u00e1fisis humeral con la l\u00ednea fisaria del c\u00f3ndilo lateral o del capitellum, su valor normal se encuentra entre 64\u00b0 y 81\u00b0 (con un promedio de 72\u00b0) (10,11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro \u00e1ngulo es el de carga del codo, que puede ser evaluado en radiograf\u00eda anteroposterior. Est\u00e1 formado por la intersecci\u00f3n de la l\u00ednea del eje medio del brazo con la l\u00ednea del eje medio del antebrazo. Sirve para medir el alineamiento coronal del brazo con el antebrazo y determina la desviaci\u00f3n en varo o en valgo de la extremidad. Su valor var\u00eda entre 5\u00ba y 15\u00b0 en el 95% de la poblaci\u00f3n (12,13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, en la radiograf\u00eda lateral podemos valorar la gota humeral o reloj de arena, figura formada por la fosa olecraneana, la fosa coronoides y el borde superior de los n\u00facleos de osificaci\u00f3n con la di\u00e1fisis del h\u00famero. Se aprecia como un c\u00edrculo casi perfecto, si aparece alguna irregularidad puede indicar fractura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>TRATAMIENTO <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fracturas supracond\u00edleas de h\u00famero distal en pacientes pedi\u00e1tricos representan un gran reto y en ocasiones, gran complejidad, lamentablemente en ocasiones puede dejar secuelas tras el tratamiento como: limitaci\u00f3n funcional de la articulaci\u00f3n de codo, consolidaciones viciosas y deformidades angulares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estas fracturas existen diversos m\u00e9todos para su tratamiento con buenos resultados como:\u00a0 la reducci\u00f3n cerrada con inmovilizaci\u00f3n una f\u00e9rula posterior\/ yeso cerrado en flexi\u00f3n, la reducci\u00f3n cerrada en el quir\u00f3fano con agujas de Kirschner percut\u00e1neas en disposici\u00f3n cruzada o con las mismas agujas percut\u00e1neas en una disposici\u00f3n \u00fanicamente por el lado lateral, fijadores externos, o bien, la reducci\u00f3n abierta (3,14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tratamiento var\u00eda en estas fracturas seg\u00fan la clasificaci\u00f3n de Gartland:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Fracturas tipo I de la clasificaci\u00f3n de Gartland: s<\/strong>on fracturas que se consideran no desplazadas, son aquellas en las que el fragmento distal puede tener una discreta angulaci\u00f3n posterior, que cuando es menor de veinte grados, se trata con una f\u00e9rula\/ yeso braquiopalmar con el codo en flexi\u00f3n a 90\u00b0 y el antebrazo en posici\u00f3n neutra durante tres semanas (15)<strong>.<\/strong><\/li>\n<li><strong>Fracturas tipo II de la clasificaci\u00f3n de Gartland:<\/strong> en estas fracturas su tratamiento es controvertido. Algunos autores recomiendan tratamiento quir\u00fargico de entrada, mientras que otros afirman que algunas se pueden tratar con reducci\u00f3n cerrada e inmovilizaci\u00f3n (manejo conservador). Existe una mayor angulaci\u00f3n del fragmento distal, presentado fractura a nivel del cortical anterior con una cortical posterior integra.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ariyawatkul, et al. (16)\u00a0diferenciaron fracturas Gartland II en A y B. Clasificaron como II A las que tienen una variaci\u00f3n en el \u00e1ngulo de Baumann menor de 5\u00b0 en comparaci\u00f3n con la extremidad sana y II B si esta variaci\u00f3n era mayor de 5\u00b0. Las II A fueron manejadas satisfactoriamente con reducci\u00f3n cerrada e inmovilizaci\u00f3n durante tres semanas; las II B requirieron intervenci\u00f3n quir\u00fargica.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Fracturas tipo III de la clasificaci\u00f3n de Gartland:<\/strong> estas fracturas presentan un gran desplazamiento y son sumamente inestables, ya que normalmente asocian desplazamientos rotacionales del fragmento distal. En este tipo de fracturas, ambas corticales se encuentras fracturadas y sin contacto, asociando un gran desplazamiento que m\u00e1s frecuentemente es posteromedial; son las que tienen m\u00e1s riesgo de presentar complicaciones como una lesi\u00f3n nerviosa y\/o vascular.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>TRATAMIENTO QUIR\u00daRGICO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tratamiento recomendado para las fracturas Gartland II B a IV es la reducci\u00f3n cerrada con fijaci\u00f3n mediante agujas percut\u00e1neas, ya que son fracturas con desplazamientos que requieren correcci\u00f3n para evitar las complicaciones (17,18)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Reducci\u00f3n cerrada y fijaci\u00f3n con agujas Kirschner percut\u00e1neas.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas fracturas supracond\u00edleas desplazadas, aunque pueden ser tratadas con t\u00e9cnicas diferentes, el tratamiento de elecci\u00f3n es la reducci\u00f3n cerrada y fijaci\u00f3n con agujas percut\u00e1neas porque tiene resultados predecibles con menores complicaciones y menor estancia hospitalaria (2,10)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La t\u00e9cnica quir\u00fargica m\u00e1s aceptada se hace tracci\u00f3n longitudinal en el fragmento distal de la fractura con el codo en extensi\u00f3n completa, aplicando una fuerza continua y estable hasta lograr la reducci\u00f3n, para corregir el desplazamiento posterior se ejerce tracci\u00f3n lateral o medial seg\u00fan el tipo de desplazamiento que haya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras corregir la deformidad en los planos coronal y sagital, el pulgar se desliza sobre la parte posterior del fragmento distal, con fuerza constante hacia la parte anterior con el fin de desplazar el segmento distal de la fractura hacia la parte anterior hasta que el pulgar contacte el olecranon. Manteniendo esta posici\u00f3n se realiza flexi\u00f3n el codo, mientras se prona el antebrazo (en desplazamiento medial) o se supina (desplazamiento lateral), hasta llegar a la flexi\u00f3n m\u00e1xima del codo (19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras realizar la maniobra de reducci\u00f3n, se debe comprobar bajo escopia si la reducci\u00f3n es adecuada y proceder a la fijaci\u00f3n con agujas Kirschner percut\u00e1neas. El n\u00famero de agujas empleadas depende de la inestabilidad de la fractura, pero se acepta el uso de dos en las fracturas Gartland II y tres en las Gartland III y IV (20). En cuanto a la colocaci\u00f3n de las agujas Kirschner sigue siendo un tema controvertido, aunque es cierto que la configuraci\u00f3n cruzada da mayor estabilidad a la reducci\u00f3n, tiene mayor riesgo de lesi\u00f3n iatrog\u00e9nica del nervio cubital en torno al 2%-6%. La configuraci\u00f3n paralela de las agujas proporciona menor estabilidad a la reducci\u00f3n, pero con un menor riesgo de lesi\u00f3n del nervio cubital (21,22)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La t\u00e9cnica quir\u00fargica con la disposici\u00f3n cruzada, se debe mantener el codo flexionado para conservar la reducci\u00f3n, la primera aguja que se inserta suele ser la lateral hasta llegar a la cortical medial del h\u00famero, atravesando la l\u00ednea de fractura. La segunda aguja se inserta justo en el c\u00f3ndilo lateral hasta que atraviese la cortical medial del h\u00famero.(19)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego se doblan y se cortan las agujas, dejando unos cent\u00edmetros fuera de la piel para poder ser retiradas f\u00e1cilmente. Por \u00faltimo, se inmoviliza la fractura con un yeso cerrado o con f\u00e9rula braquiopalmar a 90\u00b0 de flexi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Reducci\u00f3n abierta<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reducci\u00f3n abierta no es el tratamiento de elecci\u00f3n por el mayor riesgo de infecci\u00f3n, mala uni\u00f3n y compromiso neurovascular. Sin embargo, cuando se lleva a cabo se pueden obtener resultados cl\u00ednicos funcionales y cosm\u00e9ticos satisfactorios, comparables con los obtenidos con la reducci\u00f3n cerrada (21,23).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta reducci\u00f3n est\u00e1 indicada cuando no es posible reducir de modo cerrado, con alteraciones neurovasculares en la extremidad que no se corrigieron con la reducci\u00f3n cerrada, en fracturas abiertas que requieren lavado y desbridamiento o si hay compromiso intraarticular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen cuatro tipos de abordaje en la reducci\u00f3n abierta: anterior, posterior, medial y lateral (19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El anterior es ampliamente aceptado pues permite una visualizaci\u00f3n de las estructuras vasculares, nerviosas y del m\u00fasculo braquial, permitiendo manipularlos con mayor facilidad. Este abordaje facilita la evacuaci\u00f3n de los hematomas de la fosa antecubital y la correcci\u00f3n de las desviaciones en varo o valgo, pues el acceso a las columnas lateral y medial del h\u00famero es m\u00e1s c\u00f3modo (24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para las fracturas de tipo flexi\u00f3n se prefiere el abordaje medial, con buenos resultados en recuperaci\u00f3n funcional y anat\u00f3mica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El abordaje posterior se utiliza cuando hay compromiso intraarticular o conminuci\u00f3n de los c\u00f3ndilos, lo que suceden con mayor frecuencia en ni\u00f1os mayores. Este \u00faltimo abordaje no se recomienda en otros casos por riesgo de comprometer el periostio intacto y el flujo distal al antebrazo y a la mano, que se da a trav\u00e9s de la circulaci\u00f3n colateral (25).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>COMPLICACIONES<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 1% de las complicaciones corresponden a los actos quir\u00fargicos, como el s\u00edndrome compartimental, la infecci\u00f3n y la movilizaci\u00f3n de las agujas con p\u00e9rdida de reducci\u00f3n de la fractura. La mayor\u00eda corresponden a aspectos no quir\u00fargicos, como lesiones vasculares, neurol\u00f3gicas y c\u00fabito varo (26).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>P\u00e9rdida de reducci\u00f3n o movilizaci\u00f3n de las agujas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la complicaci\u00f3n posquir\u00fargica m\u00e1s frecuente y su incidencia aumenta a mayor grado de clasificaci\u00f3n tenga la fractura, pues mayor es su inestabilidad (27). Esta complicaci\u00f3n justifica el seguimiento cl\u00ednico y radiol\u00f3gico tras la cirug\u00eda, conlleva p\u00e9rdida de la reducci\u00f3n y aumenta el riesgo de deformidad, principalmente, en varo. Se presenta m\u00e1s frecuentemente cuando hay un n\u00famero inadecuado de pines, cuando hay separaci\u00f3n &lt;2mm entre los mismos y cuando no se alcanza la cortical contralateral a la inserci\u00f3n. En caso de ocurrir, el paciente requerir\u00e1 una nueva intervenci\u00f3n quir\u00fargica. Una adecuada t\u00e9cnica quir\u00fargica disminuye el riesgo de esta complicaci\u00f3n (26,28)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Lesi\u00f3n vascular<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los trastornos vasculares son una complicaci\u00f3n que puede aparecer en cualquier tipo de fracturas supracond\u00edleas, ya sea desplazada o sin desplazar. Representan el 11% de las complicaciones, aunque la incidencia es mayor (10-20%) en las fracturas supracond\u00edleas desplazadas, tipo III de Gartland (4). La arteria comprometida es la braquial, principalmente por los desplazamientos postero-laterales. Se debe sospechar lesi\u00f3n de la arteria braquial frente a una fractura supracond\u00edlea desplazada y una extremidad sin pulso radial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Lesi\u00f3n neurol\u00f3gica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las lesiones nerviosas oscilan entre 7-19% y el 49% en las fracturas supracond\u00edleas. El tipo de lesi\u00f3n m\u00e1s com\u00fan es la neuroapraxia hasta en el 80%. En los art\u00edculos m\u00e1s antiguos se encuentran el mediano o radial como los m\u00e1s frecuentemente afectados. En los art\u00edculos m\u00e1s actuales, parece ser que el nervio inter\u00f3seo anterior es el m\u00e1s afectado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La direcci\u00f3n del desplazamiento del fragmento distal de la fractura establece qu\u00e9 nervio puede lesionarse con mayor probabilidad. Si el fragmento distal se desplaza posteromedialmente (Gartland IIIA), es m\u00e1s probable que se lesione el nervio radial. Por el contrario, si el desplazamiento es posterolateral (Gartland IIIB), el paquete neurovascular se estira, lesion\u00e1ndose el nervio mediano. En la infrecuente fractura en flexi\u00f3n es m\u00e1s probable que se lesione el nervio cubital. Las lesiones neurol\u00f3gicas pueden observarse tambi\u00e9n en fracturas con m\u00ednimo desplazamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como la mayor\u00eda de las lesiones consisten en neuroapraxias, no se requiere tratamiento adicional. Suelen corregirse espont\u00e1neamente entre tres semanas a seis meses (4,29).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>S\u00edndrome compartimental<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una complicaci\u00f3n extremadamente rara que se presenta en el 0.1% al 0.3% en estas fracturas. Constituye una emergencia. El compartimento volar es el m\u00e1s com\u00fanmente comprometido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El s\u00edndrome compartimental se desarrolla debido a un aumento excesivo de la presi\u00f3n dentro de los compartimentos musculares, que lleva a disminuci\u00f3n en la perfusi\u00f3n y en el drenaje venoso, que puede resultar en necrosis muscular, contractura y disfunci\u00f3n neurol\u00f3gica (30). Por lo tanto, el diagn\u00f3stico y el tratamiento oportunos son fundamentales para prevenir complicaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tratamiento inicial es la fasciotom\u00eda urgente seguido de movimientos de rehabilitaci\u00f3n pasivos y activos de la mano, la mu\u00f1eca y el codo, hasta restablecer la funcionalidad (31).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Isquemia de Volkmann<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una complicaci\u00f3n grave, consecuencia de un s\u00edndrome compartimental, que de no ser corregido al cabo de seis a ocho horas produce infarto muscular y compromete el tejido nervioso perif\u00e9rico, que ser\u00e1n reemplazados por tejido cicatricial fibroso retr\u00e1ctil. Esto impide que el paciente pueda extender los dedos por acortamiento de los flexores, adoptando la cl\u00e1sica flexi\u00f3n palmar de la mu\u00f1eca (contractura de Volkmann). El mejor tratamiento es la prevenci\u00f3n, pero cuando se presenta, se debe realizar fisioterapia y tracci\u00f3n con f\u00e9rulas pasivas o din\u00e1micas para elongar el tejido cicatricial hasta que ocurra su maduraci\u00f3n. En los casos de secuelas graves est\u00e1 indicada la cirug\u00eda (4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Infecci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una posible complicaci\u00f3n en las fracturas supracond\u00edleas de h\u00famero es la infecci\u00f3n. Esta infecci\u00f3n puede ser superficial alrededor de las agujas de Kirschner, encontr\u00e1ndose una incidencia de 0% a 7%. El tratamiento de estas infecciones incluye cura de la zona alrededor de las agujas, tratamiento antibi\u00f3tico por v\u00eda oral, incluso la retirada de las agujas donde existe la infecci\u00f3n. Pero la infecci\u00f3n tambi\u00e9n puede ser profunda incluso llegar a desarrollarse una artritis s\u00e9ptica y osteomielitis, y requiere un tratamiento m\u00e1s agresivo con antibi\u00f3tico intravenoso y drenaje quir\u00fargico (4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Deformidades angulares<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una complicaci\u00f3n tard\u00eda de las fracturas supracond\u00edleas. Entre las deformidades angulares podemos encontrar el c\u00fabito varo y valgo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La incidencia de c\u00fabito varo es mucho mayor que el c\u00fabito valgo. Adem\u00e1s, el c\u00fabito varo es la complicaci\u00f3n tard\u00eda m\u00e1s frecuente tras las fracturas supracond\u00edleas (32).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La incidencia de c\u00fabito varo va desde el 4% (33) al 58%. El c\u00fabito valgo por el contrario es m\u00e1s infrecuente, con una incidencia del 0-8,6% (34).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta complicaci\u00f3n de forma general no produce una alteraci\u00f3n funcional con p\u00e9rdida de movilidad, pero si es una deformidad est\u00e9tica, y cuando es muy llamativa los padres exigen una correcci\u00f3n. Siendo el tratamiento quir\u00fargico de elecci\u00f3n la osteotom\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Vega Fern\u00e1ndez E, T\u00f3rrez Hern\u00e1ndez ME, Mart\u00ednez Mesa J. Revista cubana de ortopedia y traumatologi\u0301a. [Internet]. Vol. 20, Revista Cubana de Ortopedia y Traumatolog\u00eda. Editorial Ciencias Me\u0301dicas; 2006: 20(2).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Zorrilla S. de Neira J, Prada-Ca\u00f1izares A, Marti-Ciruelos R, Pretell-Mazzini J. 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