{"id":71755,"date":"2023-06-08T10:26:53","date_gmt":"2023-06-08T08:26:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=71755"},"modified":"2024-02-28T09:30:35","modified_gmt":"2024-02-28T08:30:35","slug":"abordaje-inicial-de-una-fractura-expuesta-revision-bibliografica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/abordaje-inicial-de-una-fractura-expuesta-revision-bibliografica\/","title":{"rendered":"Abordaje inicial de una fractura expuesta. Revisi\u00f3n Bibliogr\u00e1fica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Abordaje inicial de una fractura expuesta. Revisi\u00f3n Bibliogr\u00e1fica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autor principal: Dr. David Gonz\u00e1lez Ram\u00edrez<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vol. XVIII; n\u00ba 11; 504<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Initial management of an exposed fracture \u2013 Bibliographical Review<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de recepci\u00f3n: 15\/05\/2023<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de aceptaci\u00f3n: 06\/06\/2023<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com Volumen XVIII. N\u00famero 11 Primera quincena de Junio de 2023 \u2013 P\u00e1gina inicial: Vol. XVIII; n\u00ba 11; 504<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Autores<\/strong>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dr. David Gonz\u00e1lez Ram\u00edrez<sup>1<\/sup>, Dr. Felipe Moreno Arroyo<sup>2<\/sup>, Dra. Valery Montero Castillo<sup>3<\/sup>, Dr. Bryann Vividea Garc\u00eda<sup>4<\/sup>, Dra. Vilma Ver\u00f3nica G\u00f3mez Rizo<sup>5<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>1<\/sup>M\u00e9dico General, Investigador independiente, San Jos\u00e9, Costa Rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">https:\/\/orcid.org\/0009-0006-2193-6301<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>2<\/sup>M\u00e9dico General, Investigador independiente, San Jos\u00e9, Costa Rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">https:\/\/orcid.org\/0009-0009-3887-0603<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>3<\/sup>M\u00e9dico General, Investigador independiente, San Jos\u00e9, Costa Rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0https:\/\/orcid.org\/0009-0006-9498-3328<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>4<\/sup>M\u00e9dico General, Investigador independiente, Alajuela, Costa Rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">https:\/\/orcid.org\/0009-0006-5171-0581<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>5<\/sup>M\u00e9dico General, Investigador independiente, San Jos\u00e9, Costa Rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">https:\/\/orcid.org\/0009-0005-2915-8359<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Resumen<\/strong>: Una fractura implica la perdida de la continuidad \u00f3sea. Las fracturas abiertas presentan exposici\u00f3n al medio ambiente, donde dependiendo de su tama\u00f1o y grado de exposici\u00f3n \u00f3sea representan un riesgo significativo en el estado del paciente. Los miembros inferiores son los sitios com\u00fanmente afectados, debido a traumas de alta intensidad o lesiones de aplastamiento. La clasificaci\u00f3n de Gustilo-Anderson estratifica el riesgo de infecci\u00f3n seg\u00fan el tama\u00f1o de la herida, lesi\u00f3n \u00f3sea y nivel de contaminaci\u00f3n. Las fracturas abiertas ponen en riesgo la integridad del paciente, por lo que se desarroll\u00f3 un sistema de clasificaci\u00f3n alternativo por la Asociaci\u00f3n de Trauma Ortop\u00e9dico (OTA), donde se otorga una puntuaci\u00f3n para evaluar la viabilidad de la extremidad. La evaluaci\u00f3n inicial incluye el sistema ATLS, donde es esencial la evaluaci\u00f3n neurovascular, que, en ausencia de s\u00edndrome compartimental se debe iniciar una secuencia de manejo, seg\u00fan el grado de la fractura. La terapia antibi\u00f3tica que se administra durante las primera tres horas reduce el riesgo de infecci\u00f3n. El manejo inicial implica la valoraci\u00f3n de una cobertura antibi\u00f3tica, desbridamiento, estabilizaci\u00f3n \u00f3sea y la cobertura o reconstrucci\u00f3n de tejidos. Donde una adecuada evaluaci\u00f3n inicial y manejo temprano mejorara el pron\u00f3stico de viabilidad de la extremidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Palabras clave:<\/strong> fractura expuesta, clasificaci\u00f3n de gustilo-anderson, trauma de alta intensidad, riesgo de infecci\u00f3n, cobertura antibi\u00f3tica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Abstract<\/strong><strong>:<\/strong> A fracture implies the loss of bone continuity. Open fractures present exposure to the environment, where depending on their size and degree of bone exposure they represent a significant risk in the patient&#8217;s condition. The lower limbs are the commonly affected sites, due to high-intensity traumas or crushing injuries. The Gustilo-Anderson classification is used to stratify infection risk based on wound size, bone lesion, and level of contamination. Open fractures present a significant risk of infection, due to contamination and degree of exposure. Therefore, an alternative classification system was developed by the Orthopedic Trauma Association (OTA), where a score is given to assess the viability of the limb. The initial evaluation includes the ATLS system, where neurovascular evaluation is essential, which, in the absence of compartment syndrome, a management sequence should be initiated, depending on the degree of the fracture. Antibiotic therapy given during the first three hours reduces the risk of infection. Initial management involves consideration of antibiotic coverage, debridement, bone stabilization, and tissue coverage or reconstruction. Where an adequate initial evaluation and early management will improve the prognosis of viability of the limb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Keywords:<\/strong> open fracture, gustilo anderson classification, high intensity trauma, risk of infection, antibiotic coverage<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Declaraci\u00f3n de buena pr\u00e1ctica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los autores de este manuscrito declaran que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos ellos han participado en su elaboraci\u00f3n y no tienen conflictos de intereses. La investigaci\u00f3n se ha realizado siguiendo las pautas \u00e9ticas internacionales para la investigaci\u00f3n relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias M\u00e9dicas (CIOMS) en colaboraci\u00f3n con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS). El manuscrito es original y no contiene plagio. El manuscrito no ha sido publicado en ning\u00fan medio y no est\u00e1 en proceso de revisi\u00f3n en otra revista. Han obtenido los permisos necesarios para las im\u00e1genes y gr\u00e1ficos utilizados. Han preservado las identidades de los pacientes.<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una fractura expuesta es una lesi\u00f3n traum\u00e1tica grave , en la que el hueso lesiona el tejido blando que lo rodea y se vuelve visible, generando una comunicaci\u00f3n directa entre el hueso fracturado y el medio ambiente \u00a0[1]. Las fracturas expuestas est\u00e1n asociadas a mecanismos de trauma de alta intensidad o lesiones de aplastamiento [2], y estas fracturas al estar expuestas al medio tienen mayor riesgo de infecci\u00f3n [3]. \u00a0Se estima que entre el 66 al 75% de las fracturas abiertas dan lugar al crecimiento de microorganismos pat\u00f3genos [1]. Cuando se afecta la integridad de la piel, se pierde la barrera natural que act\u00faan contra la infecci\u00f3n. En donde es imperativo el diagn\u00f3stico precoz, as\u00ed como el inicio temprano del tratamiento m\u00e9dico y quir\u00fargico a objeto de minimizar el riesgo de infecci\u00f3n [1].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trauma directo representa el principal mecanismo desencadenante donde dichas fracturas son asociadas frecuentemente a traumas de alta energ\u00eda como: a accidentes de tr\u00e1nsito y precipitaciones de gran altura [4]. El sitio m\u00e1s com\u00fan de fracturas expuestas es el miembro inferior, siendo la tibia la localizaci\u00f3n m\u00e1s frecuente [5]. Esta condici\u00f3n representa un desaf\u00edo cl\u00ednico significativo debido a su asociaci\u00f3n un alto riesgo de infecci\u00f3n y complicaciones adicionales [1]. Esta patolog\u00eda ha estado presente desde el inicio de los tiempos causando alta mortalidad y morbilidad, subrayando la importancia de un buen manejo [6].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la actualidad se ha progresado en un manejo que conserva la extremidad, en tiempos pasados la soluci\u00f3n para evitar sepsis y hemorragias era la amputaci\u00f3n de la extremidad afectada [6].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de los a\u00f1os, se han realizado avances significativos en el manejo de las fracturas expuestas, con el objetivo principal de preservar la viabilidad de la extremidad afectada y mejorar los resultados funcionales a largo plazo. Esta revisi\u00f3n se centra en proporcionar una descripci\u00f3n general de las fracturas expuestas, incluyendo su epidemiolog\u00eda, clasificaci\u00f3n complicaciones y manejo. Se presentar\u00e1n los enfoques actuales en el manejo de estas lesiones, destacando las estrategias de control de infecciones y la importancia de una evaluaci\u00f3n integral y una intervenci\u00f3n temprana.<\/p>\n<p><strong>Metodolog\u00eda <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se revisaron m\u00faltiples arti\u0301culos publicados en revistas cienti\u0301ficas en los \u00faltimos cinco a\u00f1os, se usaron las palabras claves \u201cfractura expuesta\u201d, \u201c<em>open fracture<\/em>\u201d, \u201cdescripci\u00f3n general de fracturas expuestas\u201d, \u201c<em>overview of open fractures<\/em>\u201d, \u201cmanejo de fracturas expuestas\u201d, \u201c<em>management of open fractures<\/em>\u201d. Los criterios de inclusi\u00f3n utilizados para los arti\u0301culos fueron los que presentaban enfoque en el manejo de esta patolog\u00eda y se excluyeron art\u00edculos que se enfocaban en otros temas. Entre las bases de datos utilizadas para buscar estos arti\u0301culos destacan Google Scholar, PUBMED y Scielo. Los arti\u0301culos utilizados para el presente documento se encuentran tanto en espan\u0303ol como en ingle\u0301s, y provienen de mu\u0301ltiples pai\u0301ses alrededor del mundo.<\/p>\n<p><strong>Epidemiolog\u00eda <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Estados Unidos se presentan 4-6 millones de fracturas al a\u00f1o, donde aproximadamente 150 000 corresponde a fracturas expuestas. Los datos anuales en M\u00e9xico reflejan aproximadamente 50 000 fracturas expuestas anuales [1]. A pesar de que el manejo es m\u00e1s complejo si tenemos exposici\u00f3n \u00f3sea. Las fracturas abiertas son infrecuentes y representan del 2,6% al 23,5% de las fracturas [7].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fracturas abiertas son m\u00e1s frecuentes en genero masculino que en el femenino, y se asociada a poblaci\u00f3n de baja escolaridad y bajos ingresos. Los labores pesados o con maquinaria representan un factor de riesgo laboral importante en la presentaci\u00f3n de una fractura expuesta [7]. La edad promedio en que se presentan las fracturas expuestas son 43.3 a\u00f1os, siendo los pacientes mayores de la cuarta d\u00e9cada la poblaci\u00f3n m\u00e1s afectada [4]. Dicho rango concuerda con la poblaci\u00f3n que en edad productiva que labura de 6 a 8 horas diarias, en horario de lunes a s\u00e1bado [7].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mecanismo primario es directo donde suele estar relacionado traumas de alta energ\u00eda [8]. La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud estima que aproximadamente 1,25 millones de personas mueren cada a\u00f1o en accidentes de tr\u00e1fico y que el 75% de ellas son hombres [8]. En este sentido, aproximadamente m\u00e1s de la mitad de estas fracturas son atribuidas a accidentes de tr\u00e1fico y precipitaciones de gran altura [4]. Se estima La localizaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan de las fracturas expuestas es la tibia, teniendo un rango de 20-40% del total; posterior a tibia sigue f\u00e9mur con un 12% [5].\u00a0 De las fracturas de tibia seg\u00fan la investigaci\u00f3n de L\u00f3pez Contreras et al, las fracturas del tercio medio de la tibia son las m\u00e1s comunes, y de estas un 80% eran complejas. As\u00ed mismo en este mismo estudio seg\u00fan la clasificaci\u00f3n de Gustilo-Anderson las m\u00e1s comunes eran II y IIIB [9].<\/p>\n<p><strong>Clasificaci\u00f3n de fracturas expuestas <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la hora de describir las fracturas expuestas existen m\u00faltiples clasificaciones, sin embargo, la Clasificaci\u00f3n de Gustilo-Anderson es m\u00e1s conocida e utilizada [10]. Esta clasificaci\u00f3n se introdujo en 1976 y es utilizada mundialmente, especialmente debido a su utilidad para estratificar el riesgo de infecci\u00f3n de la fractura [10]. La Clasificaci\u00f3n de Gustilo-Anderson categoriza las lesiones dependiendo del tama\u00f1o de la herida, lesi\u00f3n \u00f3sea y nivel de contaminaci\u00f3n [11]. Las categor\u00edas son: <strong>grado I<\/strong> que implica una fractura expuesta con menos de 1 cent\u00edmetro de longitud y limpia; <strong>grado II<\/strong> que refiere a una fractura expuesta de mayor longitud a 1 cent\u00edmetro sin da\u00f1o extenso a los tejidos blandos, colgajos o avulsiones y\u00a0 <strong>grado III<\/strong> que describe ya sea una fractura segmentaria abierta, una fractura abierta con da\u00f1o extenso de los tejidos blandos o una amputaci\u00f3n traum\u00e1tica [12].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1984, Gustilo et Anderson[11]; decidieron dividir el grado III en tres sub-categor\u00edas, esto debido a que luego de un estudio epidemiol\u00f3gico que realizaron, determinaron que hasta el 60% de las fracturas eran de grado III y de estas de un 10% a 50% presentaban infecci\u00f3n, por lo que a pesar que eran un mismo grado III ten\u00edan diferente progn\u00f3stico [11]. La divisi\u00f3n result\u00f3 de la siguiente manera: <strong>grado IIIA<\/strong> que describe las fracturas expuestas con adecuada cobertura de tejidos blandos sobre el hueso a pesar de la laceraci\u00f3n o colgajos extensos de tejidos blandos, o trauma de alta energ\u00eda a sin importar el tama\u00f1o de la herida; <strong>grado IIIB<\/strong> es aquella fractura expuesta con lesi\u00f3n extensa de tejidos blandos con desprendimiento peri\u00f3stico y exposici\u00f3n \u00f3sea, usualmente asociado con una extensa contaminaci\u00f3n; <strong>grado IIIC<\/strong> que refiere a una fractura abierta asociada con lesi\u00f3n arterial que requiere reparaci\u00f3n [11, 12]. La tasa de infeccio\u0301n en fracturas expuestas va a depender seg\u00fan el grado, se clasifica de la siguiente forma: grado I del 0% al 2%, grado II del 2% a 7%,\u00a0 grado III un 7%, grado IIIB del 10% a 50% y grado IIIC del 25% al 50% [12].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar que es una de las clasificaciones m\u00e1s utilizadas a nivel mundial, esta cuenta con limitaciones. Esto debido a que intenta clasificar una variedad grande de lesiones con diferentes patrones de lesi\u00f3n, mecanismos y severidades en categor\u00edas peque\u00f1as y r\u00edgidas [11]. Otra limitaci\u00f3n que se reporta es la fiabilidad inter observador limitada [13]. Sin embargo, a pesar de sus limitaciones tiene un valor pron\u00f3stico importante para predecir infecci\u00f3n, la no uni\u00f3n y otras complicaciones en fracturas expuestas [5].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debido a las limitaciones anteriormente mencionadas, en el 2010 la Asociaci\u00f3n Ortop\u00e9dica del Trauma (OTA) creo una clasificaci\u00f3n para estas fracturas expuestas [14]. Esta clasificaci\u00f3n eval\u00faa cinco factores diferentes: lesi\u00f3n de piel, muscular, o arterial, p\u00e9rdida \u00f3sea y contaminaci\u00f3n; cada una de estas categor\u00edas se dividen en leve, moderado y severo y da un puntaje de 1 a 3 [10]. Esta escala es de gran utilidad ya que permite evaluar la viabilidad del miembro y presenta una fiabilidad interobservador excelente [14].<\/p>\n<p><strong>Manejo<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fracturas expuestas son una emergencia ortop\u00e9dica, aunque sean aisladas [15]. Los principales pilares de tratamiento son la cobertura antibi\u00f3tica temprana, desbridamiento y lavado de los tejidos, clasificaci\u00f3n de la lesi\u00f3n a los tejidos blandos, estabilizaci\u00f3n \u00f3sea y cobertura o reconstrucci\u00f3n de los tejidos blandos [15]. Los principales objetivos del manejo son evitar la infecci\u00f3n y restablecer la funci\u00f3n.\u00a0 En las fracturas expuestas, al haber mayor riesgo de infecci\u00f3n, no solo puede causar problemas en el proceso de curaci\u00f3n, si no que posteriormente puede causar no uni\u00f3n e inestabilidad \u00f3sea continua que proponen un riesgo de morbilidad importante para el paciente [3]. Todas las fracturas expuestas deben empezar a ser valoradas por medio del protocolo de revisi\u00f3n del ATLS, muchas de estas son causa de trauma de alto impacto por lo que se debe realizar una evaluaci\u00f3n minuciosa y descartar lesiones que pongan en peligro la vida del paciente. Adicionalmente, se debe evaluar el da\u00f1o neuromuscular de todas las extremidades afectadas [4] y se debe tener un alto \u00edndice de sospecha de s\u00edndrome compartimental en estas fracturas. Si hay hemorragia en el sitio de la lesi\u00f3n se debe realizar presi\u00f3n externa para detenerla y si esto no es suficiente se deben tomar abordajes m\u00e1s extremos [4]. El da\u00f1o vascular se debe reparar quir\u00fargicamente en las primeras tres a cuatro horas, pero en extremidades calientes puede ser hasta seis horas [4]<\/p>\n<p><strong>Profilaxis Antitet\u00e1nica <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante administrar toxoide tet\u00e1nico y antibi\u00f3tico como parte de la valoraci\u00f3n inicial de estos pacientes. [12, 16]. En pacientes con esquema incompleto de toxoide tet\u00e1nico, este se debe completar lo antes posible. Adem\u00e1s, se puede realizar inmunizaci\u00f3n pasiva mediante la administraci\u00f3n de inmunoglobulina antitet\u00e1nica (TIG), preferiblemente de origen humano, en pacientes con heridas sucias o esquema de vacunaci\u00f3n incompleto [12]. En adultos y ni\u00f1os mayores de diez a\u00f1os se realiza inmunizaci\u00f3n activa con toxoide tet\u00e1nico (TT) o con la vacuna contra difteria y t\u00e9tano (Td) a dosificaci\u00f3n de 0,5 mililitros v\u00eda intramuscular o subcut\u00e1nea. En cuanto a la inmunoglobulina se utiliza la misma dosis en adultos y ni\u00f1os a una dosis de 250 UI v\u00eda intramuscular, aumentada la dosis a 500 U si se aplica alguna de estas condiciones: herida de m\u00e1s de 12 horas, presencia o riesgo de contaminaci\u00f3n fuerte, o si el paciente pesa m\u00e1s de 90 kg [12].<\/p>\n<p><strong>Terapia antibi\u00f3tica sist\u00e9mica<\/strong><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Momento de administraci\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revisiones recientes confirman que el uso de antibi\u00f3ticos sist\u00e9micos reduce el riesgo de infecci\u00f3n en fracturas expuestas [6]. Para fracturas expuestas de miembros superiores e inferiores aproximadamente un 95% de recomendaciones sugieren fuertemente el uso de antibi\u00f3ticos sobre el no uso de antibi\u00f3ticos [3]. En cuanto al tiempo de inicio de aplicaci\u00f3n de antibi\u00f3ticos sist\u00e9micos, tanto la evidencia cl\u00ednica como experimental apoyan la aplicaci\u00f3n m\u00e1s pronta posible de la terapia antibi\u00f3tica, una administraci\u00f3n de antibi\u00f3tico retrasada va a aumentar significativamente la posibilidad de infecci\u00f3n [2, 6, 12]. En este sentido, se recomienda la administraci\u00f3n de antibi\u00f3tico en las primeras tres horas desde la presentaci\u00f3n [4, 12]. Chang et al (2019), en su revisi\u00f3n sistem\u00e1tica reporta que la mitad de los reportes recopilados administraron la terapia antibi\u00f3tica inmediatamente despu\u00e9s de la lesi\u00f3n o en el servicio de emergencias [3]. En 137 pacientes con fracturas expuestas de tibia tipo III, el tiempo de administraci\u00f3n de antibi\u00f3ticos mayor a 66 minutos fue predictivo de infecci\u00f3n [6]. Esta informaci\u00f3n sugiere que la administraci\u00f3n de antibi\u00f3ticos en la atenci\u00f3n primaria, en el sitio de accidente y previo al ingreso hospitalario es altamente recomendable [6].<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Agentes antimicrobianos<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al tipo de antibi\u00f3tico en fracturas expuestas Gustilo-Anderson grado I-II, se recomienda que la cobertura antibi\u00f3tica debe ir dirigida a organismos gram positivos. [2, 6, 12]. Staphylococcus aureus es la causa m\u00e1s com\u00fan de infecci\u00f3n del sitio quir\u00fargico despu\u00e9s de la fijaci\u00f3n por fractura abierta [12]. Para fracturas expuestas Gustilo-Anderson grado III, se recomienda una cobertura m\u00e1s amplia que abarque organismos gram negativos [2, 6 12]. Si se sospecha contaminaci\u00f3n fecal o por clostridium, se puede considerar Penicilina a altas dosis como cobertura profil\u00e1ctica adicional [3, 12]. En una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica realizada por Chang et al (2019), un tercio de los estudios reportaron utilizar solo cobertura contra organismos gram positivos (con o sin cobertura contra organismos resistentes a meticilina o cobertura anaer\u00f3bica), mientras que una d\u00e9cima parte report\u00f3 utilizar solo cobertura contra organismos gram negativos (con o sin cobertura contra anaerobios). El restante, justo por encima de la mitad, realizaron cobertura contra ambos organismos gram positivos y gram negativos [3].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al r\u00e9gimen de cobertura antibi\u00f3tica sist\u00e9mica recomendada, se report\u00f3 en una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica que para fracturas expuestas Gustilo-Anderson I-II, aproximadamente tres cuartos de los estudios recomendaron la cobertura contra organismos gram positivos (con o sin cobertura contra anaerobios) [2].\u00a0 El restante un cuarto, recomend\u00f3 cobertura amplia contra organismos gram positivos y gram negativos. Para fracturas expuestas m\u00e1s severas, la mayor\u00eda de las recomendaciones favorece la cobertura amplia de antibi\u00f3ticos. Para heridas que han estado en contacto con tierra, ambiente marino o est\u00e1n severamente contaminadas, tres cuartos de los estudios recomiendan cobertura antibi\u00f3tica amplia [2].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, los antibi\u00f3ticos betalact\u00e1micos son una herramienta esencial, propiciando actividad bactericida al prevenir la s\u00edntesis de la pared celular bacteriana. La penicilina es el antibi\u00f3tico preferido contra organismos Clostridium, que se asocian a heridas de granja o contaminadas por tierra o material fecal [2]. Adem\u00e1s de esto, las cefalosporinas de primera generaci\u00f3n han sido los antibi\u00f3ticos profil\u00e1cticos m\u00e1s utilizados y efectivos para el tratamiento de fracturas expuestas [2]. La administraci\u00f3n temprana de cefalosporinas de primera generaci\u00f3n en fracturas expuestas est\u00e1 ampliamente aceptada y recomendada. En pacientes con alergia a penicilina se recomienda la cobertura con clindamicina, y si presenta una alta tasa local de infecciones por Staphylococcus Aureus resistente a meticilina se puede considerar cobertura con Vancomicina [2].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, las fluoroquinolonas proporcionan un efecto bactericida al inhibir la ADN girasa y topoisomerasa y previniendo la replicaci\u00f3n del ADN bacteriano [2]. Cubren para organismos gram positivos y tienen un perfil similar a los Aminogluc\u00f3sidos para cubrir gram negativos, sin embargo, con menor riesgo de nefrotoxicidad y ototoxicidad. Los pacientes adultos mayores o con factores de riesgo independientes para lesi\u00f3n renal debido a trauma pueden beneficiarse de una combinaci\u00f3n de cefalosporinas de primera generaci\u00f3n y una fluoroquinolona en lugar de utilizar un aminogluc\u00f3sido [2]. Algunas fluoroquinolonas inhiben el metabolismo hep\u00e1tico de la Warfarina, aumentando el riesgo de sangrado en adultos mayores con terapia de anticoagulaci\u00f3n [2].<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Dosificaci\u00f3n de antimicrobianos<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pacientes con fracturas expuestas tipo I-II de Gustilo deben recibir una cefalosporina de primera generaci\u00f3n que comience con una dosis de carga intravenosa de dos gramos, luego un gramo intravenoso cada ocho horas, es decir tres dosis durante un periodo de 24 horas. [12]. Pacientes con alergia a penicilina deben recibir una dosis de carga de 900 mg de clindamicina y luego 900 mg cada ocho horas, es decir tres dosis durante un periodo de 24 horas [12]. Los pacientes con fracturas expuestas tipo III de Gustilo deben recibir una cefalosporina de primera\/tercera generaci\u00f3n m\u00e1s aminogluc\u00f3sidos durante tres d\u00edas, esto por su mayor riesgo de infecci\u00f3n por organismos gram negativos [2, 12]. Si se administra Gentamicina, se deben considerar las caracter\u00edsticas del paciente y la misma lesi\u00f3n. La duraci\u00f3n y horario de dosificaci\u00f3n deben controlarse, ya que un ciclo corto de gentamicina una vez al d\u00eda en un paciente sin factores de riesgo de insuficiencia renal aguda parece relativamente seguro [12]. Los efectos adversos atribuidos al uso de aminogluc\u00f3sidos son dependientes a la exposici\u00f3n, por lo que se recomienda una dosis diaria de Gentamicina de cinco miligramos por kilogramo por d\u00eda.[2]<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Duraci\u00f3n del antimicrobiano<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los antibi\u00f3ticos se deben administrar hasta el cierre primario de la herida o por un periodo m\u00e1ximo de 72 horas, lo que suceda primero [4]. Se determin\u00f3 que no hay beneficio en prolongar la terapia antibi\u00f3tica por m\u00e1s de 72 horas, e incluso los subgrupos de an\u00e1lisis de 24-48 horas de tratamiento antibi\u00f3tico fueron equivalentes a los subgrupos de 72 horas [6]. La terapia antibi\u00f3tica prolongada por m\u00e1s de 24 horas no ha demostrado una disminuci\u00f3n notable del riesgo de infecci\u00f3n de fracturas expuestas, incluso las de grado III [2]. Actualmente, la Asociaci\u00f3n del Este para la cirug\u00eda del trauma, (Eastern Association for the surgery of trauma), (en adelante \u201cEAST\u201d) recomienda suspender los antibi\u00f3ticos 24 horas despu\u00e9s del cierre de la herida en lesiones de tipo I y II, independientemente de la duraci\u00f3n de la terapia antibi\u00f3tica entre la presentaci\u00f3n y la cirug\u00eda definitiva. En las fracturas expuestas tipo III, EAST recomienda antibi\u00f3ticos durante 72 horas despu\u00e9s de la lesi\u00f3n o 24 horas despu\u00e9s de lograr la cobertura de tejido blando [12].<\/p>\n<p><strong>Manejo quir\u00fargico <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El paciente se debe llevar a sala de operaciones lo m\u00e1s pronto que sea posible, as\u00ed se puede evaluar la herida, realizar desbridamiento y lavado. Tradicionalmente el desbridamiento se debe realizar en las primeras seis horas posteriores a la presentaci\u00f3n [4]. El error m\u00e1s com\u00fan es un desbridamiento inadecuado [16]. Se debe desbridar todo el tejido desvitalizado, no viable y contaminado, ya sea piel, tejido subcut\u00e1neo, m\u00fasculo y huesos [12]. A la hora de la elecci\u00f3n de anestesia se prefiere anestesia general que un bloqueo nervioso regional debido a que este \u00faltimo puede enmascarar signos y s\u00edntomas de s\u00edndrome compartimental [17]. La extremidad afectada se debe lavar, si hay mucho sangrado y esto dificulta la visibilidad se puede realizar un torniquete, sin embargo, el sangrado hasta cierto grado es \u00fatil ya que permite ver la viabilidad de los tejidos y si se puede mantener visibilidad con irrigaci\u00f3n y succi\u00f3n intermitente es preferible no realizar torniquete y mantener el sangrado controlado [17]. En cuanto a la irrigaci\u00f3n no hay un consenso en cuanto a cu\u00e1l soluci\u00f3n utilizar: las pruebas de fluidos para lavado de heridas abiertas (<em>Fluid Lavage of Open Wounds)<\/em> (en adelante \u201cFLOW\u201d por sus siglas en ingl\u00e9s) comparan la soluci\u00f3n salina con la soluci\u00f3n jabonosa de castilla. Se demostr\u00f3 que la soluci\u00f3n salina era superior en cuanto a la prevenci\u00f3n de requerir reintervenciones con resultados estad\u00edsticamente significativos [4].<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Desbridamiento quir\u00fargico<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desbridamiento quir\u00fargico completo en la sala de operaciones es la piedra angular en la prevenci\u00f3n de infecciones relacionadas con fracturas expuestas [12]. El objetivo es desbridar todo el tejido no viable y contaminado, incluyendo la piel, tejido subcut\u00e1neo, los m\u00fasculos y huesos. Estos elementos no viables y contaminados deben ser eliminados ya que proporcionan condiciones de proliferaci\u00f3n para los microorganismos [12]. Edwards et al reportaron que al remover el hueso necrotico se disminuyo significativamente la tasa de infecciones en fracturas expuestas [19]. En cuanto al tiempo de desbridamiento, hist\u00f3ricamente se cre\u00eda que el momento de desbridamiento desempe\u00f1aba un papel importante, por lo que se hab\u00eda establecido la regla de seis horas, Sin embargo, estudios recientes no mostraron ventaja alguna de la regla de seis horas, siempre y cuando se inicie la terapia con antibi\u00f3ticos [12]. Aunque actualmente no existe evidencia cient\u00edfica s\u00f3lida para una regla de seis horas, el desbridamiento quir\u00fargico temprano en combinaci\u00f3n con la fijaci\u00f3n de fracturas abiertas severas es razonable, no solo por la comodidad del paciente sino tambi\u00e9n porque la formaci\u00f3n de biopel\u00edculas comienza justo despu\u00e9s de la contaminaci\u00f3n [12]. Malhotra et al reportaron en su estudio sist\u00e9mico, donde se evalu\u00f3 la tasa de infecciones profundas en fracturas expuestas en relaci\u00f3n con el tiempo de primer lavado y debridamiento quir\u00fargico, que un retraso de &gt; 8 horas entre la lesi\u00f3n y el primer debridamiento de las fracturas expuestas del miembro inferior aumentaba la probabilidad de desarrollar una infecci\u00f3n [23]. En este mismo estudio, no se observo diferencia significativa en la tasa de infecciones en miembro superior con el retraso del lavado y debridamiento quir\u00fargico (&lt; 8 horas, 13% vs &gt; 8 horas, 10% ; P&gt;.99) [23].<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Soluci\u00f3n a utilizar y presi\u00f3n de riego<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la irrigaci\u00f3n terap\u00e9utica y su presi\u00f3n de riego, la soluci\u00f3n salina normal se usa con mayor frecuencia como fluido de irrigaci\u00f3n en el tratamiento de todas las fracturas abiertas, esto debido a que otras soluciones conllevan un mayor riesgo de citotoxicidad y provocan irritaci\u00f3n [12]. El ensayo FLOW encontr\u00f3 que la soluci\u00f3n salina normal da como resultado menos re-operaciones en comparaci\u00f3n con el uso de jab\u00f3n de castilla. Con base a la evidencia cl\u00ednica reciente, la soluci\u00f3n salina proporciona el mejor perfil riesgo\/beneficio [18]. El ensayo FLOW tambi\u00e9n demostr\u00f3 que una presi\u00f3n de irrigaci\u00f3n baja es igual de efectiva que una presi\u00f3n de irrigaci\u00f3n alta [18].<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Volumen de irrigaci\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El volumen \u00f3ptimo de irrigaci\u00f3n permanece desconocido, sin embargo, un volumen de riego de tres a seis litros de soluci\u00f3n salina en fracturas expuestas tipo III Gustilo-Anderson ha presentado resultados favorables [18]. De igual forma, en el protocolo propuesto por Anglen et al, que se basa en la severidad de la fractura, se recomienda tres litros de soluci\u00f3n salina normal o agua destilada para Fracturas tipo I, seis litros para Fracturas tipo II, y nueve litros para fracturas tipo III [19].<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Evaluaci\u00f3n de viabilidad<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adicionalmente, la viabilidad de los huesos y piel se puede determinar mediante su capacidad para sangrar [12]. La viabilidad muscular puede ser evaluada mediante las cuatro C\u2019s: color, consistencia, contractilidad y capacidad para sangrar, sin embargo, es importante recalcar que estudios recientes han demostrado que estos pueden ser pobres indicadores y pueden resultar en la escisi\u00f3n de tejido normal [20]. La prueba de levantamiento y desplazamiento cronometrado (TUG test), es utilizado para evaluar la viabilidad de los fragmentos \u00f3seos corticales en la lesi\u00f3n. Aquellos fragmentos que pueden ser separados con facilidad con un f\u00f3rceps o un par de dedos se asumen que no tienen viabilidad adecuada y se descartan [20]. Una vez que se haya desbridado meticulosamente la herida, se debe remover el torniquete (si este fue utilizado), para evaluar que todo el tejido no viable fue desbridado. Mauffrey et al recomiendan en contra del uso del torniquete, esto debido al incremento en la dificultad a la hora de evaluar la viabilidad de los tejidos blandos lesionados adem\u00e1s del da\u00f1o adicional proporcionado por la isquemia\/reperfusi\u00f3n [20]. Siempre que la viabilidad del tejido blando o la adecuaci\u00f3n del desbridamiento sean cuestionables, es necesario repetir el desbridamiento [12].<\/p>\n<p><strong>Manejo de la fractura<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El control de movimiento en el foco de fractura tiene m\u00faltiples utilidades. Entre ellas disminuye el riesgo de diseminaci\u00f3n de las bacterias, restaura el alineamiento de la extremidad, mejora el flujo vascular, mejora el retorno venoso, reduce el edema, reduce el dolor y reduce la rigidez postraum\u00e1tica [12]. Una estabilizaci\u00f3n adecuada adem\u00e1s brinda protecci\u00f3n a los tejidos blandos de una lesi\u00f3n adicional por parte de los fragmentos fracturados, facilitando as\u00ed la respuesta del hu\u00e9sped frente a las bacterias a pesar de la presencia de un implante [12].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para elegir el m\u00e9todo por el cual se realizar\u00e1 la fijaci\u00f3n, se deben de tomar en cuenta m\u00faltiples factores. Estos factores incluyen cobertura de tejidos blandos, contaminaci\u00f3n grave, mecanismo de lesi\u00f3n y circulaci\u00f3n \u00f3sea endosteal y peri\u00f3stica [12]. El estado hemodin\u00e1mico y la estratificaci\u00f3n general del riesgo seg\u00fan los estudios de laboratorio y las puntuaciones de trauma tambi\u00e9n se toman en cuenta en la elecci\u00f3n de la fijaci\u00f3n [12].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ktistakis et al, analizaron series de fracturas de miembros inferiores tipo III Gustilo-Anderson, demostrando que las tasas de infecci\u00f3n profunda han disminuido regularmente durante los \u00faltimos 20 a\u00f1os, ya sea que las fracturas se hayan manejado mediante fijaci\u00f3n externa o clavo intramedular [12].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro elemento importante que afecta la curaci\u00f3n de la fractura es la irrigaci\u00f3n sangu\u00ednea y esta es proporcionada por los tejidos blandos que rodean el hueso, por lo que cualquier lesi\u00f3n en tejidos blandos puede atrasar la uni\u00f3n de la fractura [17]. Consecuentemente, cuando se realiza la fijaci\u00f3n de la fractura, se deber\u00eda intentar minimizar el da\u00f1o a tejidos blandos y periosteo [17].<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Fijaci\u00f3n externa<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fijaci\u00f3n externa es una medida eficaz de temporizaci\u00f3n en pacientes con politraumatismos, particularmente en casos de defectos de tejidos blandos [12]. Se prefiere en los casos de da\u00f1o extensivo de tejidos blandos realizar la fijaci\u00f3n externa sobre la fijaci\u00f3n interna debido a que la primera causa menor disrupci\u00f3n de los tejidos blandos [17]. Generalmente se usa como medida temporal, y cuando es posible se convierte en fijaci\u00f3n interna, generalmente en forma de un clavo intramedular [12]. Tambi\u00e9n se puede utilizar como un tratamiento definitivo con buenos resultados [12]. Edwards et al, mostro una tasa de uni\u00f3n del 93% con fijaci\u00f3n externa en una media de seguimiento de 9 meses en 202 fracturas tibiales abiertas tipo III (12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fijaci\u00f3n externa requiere poco tiempo de cirug\u00eda y produce una perdida sangu\u00ednea muy escasa. Se aplica a distancia de la zona de lesi\u00f3n y, por lo tanto, no interfiere con el manejo de la herida [12]. Se debe recordar que, con el uso de fijaci\u00f3n externa, los callos son endosticos y poco voluminosos por lo que mantienen un riesgo de refractura al retirar el fijador [12]. Esto obliga en muchos casos a mantener el fijador por tiempo prolongado [12].<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Clavo intramedular<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El enclavamiento intramedular es el tratamiento est\u00e1ndar para las fracturas de los 2 huesos largos de las extremidades inferiores [12]. La fijaci\u00f3n externa temporal antes del enclavamiento intramedular definitivo se usa ocasionalmente en fracturas on afectaci\u00f3n severa de tejidos blandos (Gustilo-Anderson III) y\/o compromiso vascular [12]. En cuanto a las ventajas del clavo intramedular sobre el fijador externo, este \u00faltimo proporciona un tiempo m\u00e1s r\u00e1pido para soportar peso, menos procedimientos posteriores, mayor nivel de cumplimiento del paciente y menor incidencia de mala alineaci\u00f3n [12]. El clavado intramedular no parece estar asociado a una mayor tasa de infecci\u00f3n que la fijaci\u00f3n externa [12].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La literatura reporta tasas de uni\u00f3n de hasta 95% fresada y hasta el 97% sin fresar [12]. El tema del fresado es particularmente relevante en el paciente politraumatizado por que se cree que contribuye al fen\u00f3meno del segundo golpe [12].\u00a0 Despu\u00e9s de un evento traum\u00e1tico (primer golpe), hay una liberaci\u00f3n sist\u00e9mica de varios mediadores inflamatorios [12]. Esta respuesta inflamatoria sist\u00e9mica puede ser hiperestimulada por un insulto adicional, como el enclavado intramedular fresado, lo que aumenta la susceptibilidad del paciente a complicaciones postraum\u00e1ticas, incluido el s\u00edndrome de dificultad respiratoria aguda [12].<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Placas y tornillos<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fijaci\u00f3n con placas y tornillos es otro m\u00e9todo de fijaci\u00f3n, pero el uso de este m\u00e9todo ha disminuido porque sus tasas de complicaciones (osteomielitis 19%, falla de implante 12%) son mayores que los otros m\u00e9todos de fijaci\u00f3n [12]. Al comparar la fijaci\u00f3n con placas con la fijaci\u00f3n externa para fracturas expuestas tibiales tipo dos y tres de Gustilo, Bach y Hansen reportaron un aumento de seis veces de la tasa de osteomielitis severa con el uso de fijaci\u00f3n con placas [12].<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Injerto \u00f3seo<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El injerto \u00f3seo puede ayudar en la reparaci\u00f3n de fracturas y la reconstrucci\u00f3n de defectos esquel\u00e9ticos [12]. Se puede realizar en el momento del cierre de las fracturas abiertas de los tipos I y II, pero se debe retrasar hasta que la herida ya haya cicatrizado en las fracturas de tipo III, debido a la extensa extracci\u00f3n peri\u00f3stica, da\u00f1o de los tejidos blandos y posible compromiso del flujo sangu\u00edneo asociado con estas lesiones graves [12]. El injerto \u00f3seo aut\u00f3logo es la forma m\u00e1s com\u00fan de injerto \u00f3seo utilizado y puede extraerse de tales lugares como la cresta iliaca, f\u00e9mur distal y tibia proximal [21]. La cresta iliaca ha sido hist\u00f3ricamente el sitio m\u00e1s com\u00fan de extracci\u00f3n de injerto debido a su f\u00e1cil acceso y un suministro rico en c\u00e9lulas progenitoras [21]. \u00a0El uso de injerto \u00f3seo de cresta iliaca en fracturas con no uni\u00f3n se ha considerado como el gold standard, con tasas de uni\u00f3n reportadas hasta de 87-100% [21].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De manera similar, la prote\u00edna morfogen\u00e9tica \u00f3sea humana recombinante-2 (rhBMP-2) tambi\u00e9n puede usarse en el momento del cierre definitivo de la herida para acelerar la curaci\u00f3n. El estudio de evaluaci\u00f3n de BMP en cirug\u00eda para trauma tibial (BESTT) fue el primer estudio controlado aleatorizado que intento evaluar el efecto de las prote\u00ednas morfogen\u00e9ticas \u00f3seas en el tratamiento de fracturas expuestas de tibia [21]. Este estudio demostr\u00f3 una disminuci\u00f3n de 44% en el riesgo de falla terap\u00e9utica (definido como una intervenci\u00f3n secundaria debido a un retraso en la uni\u00f3n) en el grupo de tratamiento con BMP-2 en comparacion con el grupo control [21]. Desde el estudio BESTT, rhBMP-2 ha sido aprobado por la FDA de los Estados Unidos para su uso en el tratamiento primario de fracturas abiertas del eje tibial [12]. Atwan et al reportaron un metaan\u00e1lisis sobre el uso de BMP en el tratamiento de fracturas en el que demostraron que, para fracturas tibiales con no uni\u00f3n, el uso de BMP conlleva a resultados similares que con el uso de injerto \u00f3seo aut\u00f3logo [21].<\/p>\n<p><strong>Cierre de la Herida <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cobertura de la piel debe realizarse lo antes posible cuando los bordes del defecto de la piel sean viables [12]. La conversi\u00f3n r\u00e1pida de fractura abierta a fractura cerrada es fundamental [12]. El cierre tard\u00edo de la herida puede crear complicaciones como lo es el aumento de riesgo de infecciones con microorganismo gramnegativos, nosocomiales, como las especies de Pseudomonas, Enterobacter y S. Aureus resistente a meticilina [12]. Evidencia reciente apoya el cierre primario temprano de fracturas expuestas en fracturas y pacientes apropiadamente seleccionados [22]. Para las heridas con perdida extensa de tejido (lesiones tipo IIIB, IIIC), Gopal et al reportaron un favorecimiento de la fijaci\u00f3n temprana de fracturas y la cobertura con colgajo (en 72 horas) [12]. En un estudio prospectivo cohorte de fractuas expuestas Gustilo-Anderson tipo IIIa o menores, que fueron llevaos a cierre primario temprano luego de fijacion quirurgica, se encontraron tasas de infeccion (4%) y de no union (12%) significativamente menores que una cohorte emparejado con cierre tard\u00edo [22].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de las fracturas expuestas tipo I y II pueden cerrarse de manera primaria luego de realizar irrigaci\u00f3n y desbridamiento quir\u00fargico sist\u00e9mico [22]. La mayor\u00eda de las fracturas expuestas tipo IIIa pueden cerrarse luego de un lavado y desbridamiento quir\u00fargico repetido, siempre y cuando se pueda realizar un cierre limpio y libre de tensi\u00f3n [22]. Algunas de las contraindicaciones obvias incluyen contaminaci\u00f3n con heces, tierra, agua estancada, lesiones asociadas a granjas, accidentes de bote en agua fresca, inicio de antibi\u00f3ticos &gt; 12 horas luego de lesi\u00f3n, o una viabilidad cuestionable de los tejidos blandos luego del lavado y desbridamiento quir\u00fargico [22].<\/p>\n<p><strong>Complicaciones <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como es esperado en cualquier lesi\u00f3n abierta al medio ambiente, las fracturas expuestas de miembros inferiores pueden ser sujetas a complicaciones. La incidencia de complicaciones var\u00eda de acuerdo al abordaje inicial, severidad de la lesi\u00f3n y factores individuales del paciente [4]. Las fracturas expuestas de tibia tienen mayores \u00edndices de pseudoartrosis, infecci\u00f3n y s\u00edndrome de dolor cr\u00f3nico. Este tipo de fracturas tambi\u00e9n tienen un mayor riesgo de infecci\u00f3n luego de su fijaci\u00f3n interna: de 5% en Gustilo tipo I a 50% en Gustilo tipo III. La conversi\u00f3n de fijaci\u00f3n externa a fijaci\u00f3n interna tiene un riesgo m\u00e1s alto de infecci\u00f3n (40-70%) cuando el fijador externo se utiliza por m\u00e1s de 2 semanas [9].<\/p>\n<p><strong>Infecci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La infecci\u00f3n es un factor mayor de riesgo para un pron\u00f3stico desfavorable en las fracturas expuestas de miembros inferiores. [4]. Afortunadamente, los est\u00e1ndares de cobertura antibi\u00f3tica y manejo de lesiones de tejidos blandos ayudan a reducir la incidencia de infecciones y complicaciones subsecuentes, sin embargo, el riesgo permanece siendo significativo [4]. La extremidad puede infectarse por una inoculaci\u00f3n inicial del evento o por infecci\u00f3n iatrog\u00e9nica causada por el abordaje quir\u00fargico y escogencia de implante [4]. Las fracturas expuestas complicadas por infecci\u00f3n tienen un mayor riesgo de requerir reintervenci\u00f3n quir\u00fargica y complicaciones con la uni\u00f3n \u00f3sea, por lo que siempre se deber\u00eda analizar la herida por estigmas de infecci\u00f3n de tejidos superficiales y profundos [4].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, se debe resaltar que, la osteomielitis como complicaci\u00f3n puede ocurrir y puede ser aguda, subaguda o cr\u00f3nica y puede aparecer meses o a\u00f1os luego de la lesi\u00f3n. La osteomielitis postraum\u00e1tica puede ocurrir hasta en un 25% de las fracturas abiertas, el riesgo depende de varios factores: gravedad de la fractura, gravedad de la lesi\u00f3n de tejidos blandos, grado de contaminaci\u00f3n bacteriana, y presencia de insuficiencia vascular subyacente [9].<\/p>\n<p><strong>No uni\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La no uni\u00f3n es una complicaci\u00f3n conocida y perjudicial para la recuperaci\u00f3n de las fracturas expuestas. Su impacto en los resultados funcionales trasciende las limitaciones f\u00edsicas esperadas [4]. Esta no uni\u00f3n se define como la falla de una fractura de curarse o consolidarse, la cual permanecer\u00e1 en ese estado sin alguna intervenci\u00f3n[17]. Las fracturas expuestas son el segundo factor de riesgo m\u00e1s significativo para el desarrollo de una mala uni\u00f3n \u00f3sea, esto basado en la literatura disponible. El riesgo es mayor en fracturas de di\u00e1fisis tibial debido a la pobre cobertura de tejidos blandos y vascularizaci\u00f3n. Las fracturas de di\u00e1fisis tibial con cualquier grado de compromiso vascular presentan un riesgo tres veces mayor de no uni\u00f3n en comparaci\u00f3n a fracturas sin compromiso vascular [4]. Mientras que la no uni\u00f3n s\u00e9ptica es causada por infecciones, la no uni\u00f3n as\u00e9ptica es causada por una pobre irrigaci\u00f3n sangu\u00ednea o una pobre estabilidad \u00f3sea que previene la sanaci\u00f3n del foco de fractura [17]. La no uni\u00f3n as\u00e9ptica se divide en no uni\u00f3n atr\u00f3fica y no uni\u00f3n hipertr\u00f3fica [17]. La no uni\u00f3n hipertr\u00f3fica ocurre cuando hay una estabilizaci\u00f3n pobre del foco de fractura que limita la curaci\u00f3n de la misma, mientras que la no uni\u00f3n atr\u00f3fica ocurre cuando hay una irrigaci\u00f3n sangu\u00ednea insuficiente o una movilizaci\u00f3n insuficiente que resulta en una curaci\u00f3n biol\u00f3gica insuficiente [17]. En estos casos se puede requerir de una reintervenci\u00f3n quir\u00fargica para revisar la fijaci\u00f3n, remover focos de fractura no viables o insertar injertos \u00f3seos para cubrir el defecto de perdida \u00f3sea [17].<\/p>\n<p><strong>S\u00edndrome de dolor regional complejo <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El s\u00edndrome de dolor regional complejo puede surgir en pacientes luego de ser operados, particularmente despu\u00e9s de fracturas complejas. Se reporta una incidencia menor en fracturas expuestas de tibia, pero se estima una incidencia de 30% [4]. Los pacientes pueden experimentar dolor intenso y debilitante, edema, cambios en el flujo sangu\u00edneo de la piel, alodinia y sensaci\u00f3n quemante. Actualmente no se ha identificado un tratamiento definitivo [4].<\/p>\n<p><strong>Riesgo de amputaci\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando existen complicaciones, se puede considerar la amputaci\u00f3n primaria en casos de hemorragia incontrolable, lesi\u00f3n de aplastamiento prolongada, miembros avasculares, o p\u00e9rdida segmentaria osteomuscular. Se pueden utilizar marcadores de severidad para determinar el grado de severidad y predecir la necesidad de una amputaci\u00f3n. [4,9]. Actualmente existen varios sistemas utilizados para determinar y predecir el resultado del rescate de miembros inferiores, pero el m\u00e1s utilizado en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica es el sistema de puntuaci\u00f3n de gravedad de extremidad mutilada. (<em>Mangled Extremity Severity Score<\/em>) (en adelante \u201cMESS\u201d por sus siglas en ingl\u00e9s). Este sistema contabiliza el grado de la lesi\u00f3n del esqueleto y los tejidos blandos, la isquemia de las extremidades, la presencia de shock, la edad del paciente y el tiempo de isquemia [9]. Es importante el uso simult\u00e1neo de la clasificaci\u00f3n de MESS y Gustilo Anderson dentro de los protocolos de atenci\u00f3n primaria de fracturas expuestas. El sistema de puntuaci\u00f3n de gravedad de la lesi\u00f3n (Injury Severity Score) (en adelante \u201cISS\u201d por sus siglas en ingl\u00e9s) tambi\u00e9n puede ayudar a distinguir pacientes potencialmente rescatables de amputaciones [12]. La amputaci\u00f3n secundaria puede ser tambi\u00e9n un abordaje quir\u00fargico viable en una lesi\u00f3n con complicaciones subyacentes como una infecci\u00f3n profunda. Una amputaci\u00f3n es un indicador absoluto de un mal pron\u00f3stico, pero puede ser necesario para prevenir un deterioro adicional o para mantener la calidad de vida. [4]<\/p>\n<p><strong>S\u00edndrome Compartimental <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El s\u00edndrome compartimental agudo se refiere a la isquemia de los m\u00fasculos y los nervios dentro de un compartimiento fascial debido a un aumento en la presi\u00f3n intracompartimental que reduce la perfusi\u00f3n tisular [17]. Esto es una emergencia quir\u00fargica y se debe de tener un alto \u00edndice de sospecha para que pueda hacerse un diagn\u00f3stico pronto y tratarlo mediante fasciotom\u00eda, donde se corta la fascia para disminuir la presi\u00f3n intracompartimental [17]. La caracter\u00edstica principal en pacientes conscientes es el dolor severo, desproporcionado con la lesi\u00f3n y agravado con el movimiento pasivo de los m\u00fasculos del compartimiento [17]. En pacientes obnubilados o con lesiones distractoras, puede haber un rol en monitoreo de presi\u00f3n intracompartimental , ya sea de manera continua o mediciones seriadas del miembro afectado [17].<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una fractura expuesta es una emergencia ortop\u00e9dica, donde un adecuado abordaje en el servicio de emergencia mejora el \u00a0pron\u00f3stico del paciente. \u00a0La estabilizacion rapida y cobertura antibiotica inicial, reduce el riesgo de una mayor perdida tisular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Clasificar estas fracturas estandariza el abordaje del paciente. En la mayoria de los casos se utiliza la escala de Gustilo-Anderson. La limitaci\u00f3n que es obsrervador dependiente y la ausencia de especificicdad para una gama de lesiones con\u00a0 patrones de lesi\u00f3n, mecanismos y severidades diferentes. Hace que la OTA cree una clasificacion que valore 5 aspectos objetivos que tienen como finalidad la valoracion de la viabilidad de la extremidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ausencia \u00a0de un conceso respecto al abordaje y el evidente empeoramiento de la extremidad afectada, hace que en muchas ocaciones la resolucion quirurgica sea necesaria. As\u00ed mismo,\u00a0 conocer las indicaciones que se deben realizar al manejo inicial de una fractura expuesta puede lograr evitar muchas complicaciones. Donde los procesos septicos representan gran parte de estas complicaciones. La adecuada eleccion antibioticay su aplicaci\u00f3n inicial y oportuna otorga un gran beneficio en la sobrevida y viabilidad de la extremidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fracturas expuestas contin\u00faan siendo una entidad cl\u00ednica desafiante que requiere una atenci\u00f3n inmediata y una intervenci\u00f3n quir\u00fargica adecuada.\u00a0 El manejo multidisciplinario, que incluye la evaluaci\u00f3n integral del paciente, la estabilizaci\u00f3n temprana de la fractura, la administraci\u00f3n adecuada de antibi\u00f3ticos y el cierre de heridas, desempe\u00f1a un papel crucial en la prevenci\u00f3n de complicaciones y la optimizaci\u00f3n de los resultados a largo plazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este texto tiene como fin presentar el abordaje de una fractura externa, abordando su clasificaci\u00f3n e estratificaci\u00f3n del paciente y su fractura, todo esto con el objetivo de garantizar informaci\u00f3n fiable del adecuado abordaje de un paciente con fractura expuesta. Por lo que la informaci\u00f3n provista en el presente art\u00edculo es de gran apoyo para el personal de salud. Las estrategias de manejo de las fracturas expuestas tienen como objetivo reducir la morbimortalidad asociada y disminuir el impacto en la calidad de vida del paciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda <\/strong><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Alexandra Guam\u00e1n Espinoza E, Heras Naranjo L. A, , Alexandra Guerrero J. Caracterizaci\u00f3n de fracturas expuestas: Hospital Jos\u00e9 Carrasco Arteaga. Archivos Venezolanos de Farmacolog\u00eda y Terap\u00e9utica [Internet]. 2018;38(2):12-16. Recuperado de: https:\/\/www.redalyc.org\/articulo.oa?id=55960422003<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Garner MR, Sethuraman SA, Schade MA, Boateng H. Antibiotic Prophylaxis in Open Fractures: Evidence, Evolving Issues, and Recommendations. Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons. abril de 2020;28(8):309\u201315.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Chang Y, Bhandari M, Zhu KL, Mirza RD, Ren M, Kennedy SA, et\u00a0al. Antibiotic Prophylaxis in the Management of Open Fractures: A Systematic Survey of Current Practice and Recommendations. JBJS Rev. febrero de 2019;7(2):e1\u2013e1.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Elniel AR, Giannoudis PV. Open fractures of the lower extremity: Current management and clinical outcomes. EFORT Open Reviews. mayo de 2018;3(5):316\u201325.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Oliveira RV, Cruz LP, Matos MA. Comparative accuracy assessment of the Gustilo and Tscherne classification systems as predictors of infection in open fractures. Revista Brasileira de Ortopedia (English Edition). mayo de 2018;53(3):314\u20138.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Rupp M, Popp D, Alt V. Prevention of infection in open fractures: Where are the pendulums now? 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