{"id":73920,"date":"2024-01-08T10:32:19","date_gmt":"2024-01-08T09:32:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=73920"},"modified":"2024-02-16T09:34:43","modified_gmt":"2024-02-16T08:34:43","slug":"sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/","title":{"rendered":"S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autora principal: In\u00e9s Vicente Garza<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vol. XIX; n\u00ba 1; 12<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Shaken baby syndrome. A case report<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de recepci\u00f3n: 28\/11\/2023<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de aceptaci\u00f3n: 03\/01\/2024<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com Volumen XIX. N\u00famero 1 Primera quincena de Enero de 2024 \u2013 P\u00e1gina inicial: Vol. XIX; n\u00ba 1; 12<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Autores:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">In\u00e9s Vicente Garza. M\u00e9dico interno residente en Neurofisiolog\u00eda Cl\u00ednica. Hospital Cl\u00ednico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragon\u00e9s de Salud. Zaragoza. Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Isabel Romero Abad. M\u00e9dico interno residente en Medicina Preventiva y Salud P\u00fablica. Hospital Cl\u00ednico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragon\u00e9s de Salud. Zaragoza. Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Natalia Canales Barr\u00f3n. M\u00e9dico interno residente en Medicina de Familia. Hospital Cl\u00ednico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragon\u00e9s de Salud. Zaragoza. Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Daniel Joaqu\u00edn Aladr\u00e9n Gonzalvo. Facultativo especialista de \u00e1rea en Nefrolog\u00eda. Hospital Cl\u00ednico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragon\u00e9s de Salud. Zaragoza. Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adriana Escriv\u00e1 Mayoral. M\u00e9dico interno residente en Medicina de Familia. Hospital Cl\u00ednico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragon\u00e9s de Salud. Zaragoza. Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andrea Becerra Aineto. M\u00e9dico interno residente en Medicina de Familia. Hospital Cl\u00ednico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragon\u00e9s de Salud. Zaragoza. Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andrea Yuba Francia. M\u00e9dico interno residente en Medicina de Familia. Hospital Cl\u00ednico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragon\u00e9s de Salud. Zaragoza. Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los autores de este manuscrito declaran que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos ellos han participado en su elaboraci\u00f3n y no tienen conflictos de inter\u00e9s. La investigaci\u00f3n se ha realizado siguiendo las pautas \u00e9ticas internacionales para la investigaci\u00f3n relacionada con la salud de los seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias M\u00e9dicas (CIOMS) en colaboraci\u00f3n con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manuscrito es original y no contiene plagio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manuscrito no ha sido publicado en ning\u00fan medio y no est\u00e1 en proceso de revisi\u00f3n en otra revista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han obtenido los permisos necesarios para las im\u00e1genes y gr\u00e1ficos utilizados. Han preservado las identidades de los pacientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Resumen:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El s\u00edndrome del lactante zarandeado constituye una forma de maltrato infantil que se origina por movimientos bruscos de aceleraci\u00f3n, desaceleraci\u00f3n y rotaci\u00f3n del ni\u00f1o, pudiendo asociar importantes lesiones a nivel cerebral, medular u ocular. Se caracteriza fundamentalmente por la triada que consiste en traumatismo craneal, hemorragias retinianas y encefalopat\u00eda aguda. Se trata de la causa de muerte traum\u00e1tica m\u00e1s frecuente en la lactancia, a pesar de estar infradiagnosticada. Para realizar un diagn\u00f3stico adecuado es necesario tener un alto \u00edndice de sospecha, abordarlo con un equipo multidisciplinario y excluir rigurosamente todas las etiolog\u00edas con las que se puede presentar un diagn\u00f3stico diferencial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Palabras clave:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lactante zarandeado, hematoma subdural, hemorragia subretiniana, traumatismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Abstract:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Shaken baby syndrome constitutes a form of child abuse that is caused by abrupt movements of acceleration, deceleration and rotation of the child, potentially causing significant injuries at the brain, spinal cord or ocular levels. It is fundamentally characterized by a triad consisting of head trauma, retinal hemorrhages and acute encephalopathy. Despite being underdiagnosed, it is the most common cause of traumatic death in infancy. Achieving an accurate diagnosis, it is necessary to have a high index of suspicion, approach it with a multidisciplinary team, and rigorously exclude all potential etiologies for a differential diagnosis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Keywords:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Shaken baby, subdural hematoma, subretinal haemorrhage, trauma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El s\u00edndrome del lactante zarandeado constituye una forma de maltrato infantil originada por movimientos bruscos de aceleraci\u00f3n, desaceleraci\u00f3n y rotaci\u00f3n del ni\u00f1o, pudiendo asociar lesiones a nivel cerebral, medular u ocular. En ocasiones, puede suceder de manera involuntaria al jugar o tratar de reanimar al beb\u00e9. Por este motivo actualmente ha pasado a denominarse traumatismo craneal no accidental o traumatismo craneal por maltrato (TCM). Es la causa de muerte traum\u00e1tica m\u00e1s frecuente en la lactancia, con una incidencia entre 14 y 40 por 100.000 ni\u00f1os menores de un a\u00f1o y una mortalidad entre el 5-23% en las siguientes horas\/ d\u00edas al incidente. La incidencia del TCM esta probablemente infradiagnosticada debido a la falta de informaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los supervivientes, es frecuente encontrar secuelas como discapacidad intelectual, par\u00e1lisis cerebral infantil y epilepsia. Un 55% presentan afectaci\u00f3n neurol\u00f3gica moderada-grave, 65% afectaci\u00f3n visual, mientras que solo un 22% de los pacientes no presentar\u00e1 alteraciones a largo plazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata de un evento de etiolog\u00eda multifactorial. Algunos factores predisponentes son el bajo nivel socioecon\u00f3mico, antecedentes de maltrato, consumo de alcohol y drogas, inestabilidad en la pareja, padres j\u00f3venes o ni\u00f1o var\u00f3n, enfermo o prematuro. Muchos expertos piensan que el TCM podr\u00eda ser evitado en gran parte de las ocasiones, ya que el desencadenante m\u00e1s frecuente se produce cuando el ni\u00f1o llora de forma inconsolable y el cuidador pierde la paciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha descrito en ni\u00f1os de hasta 5 a\u00f1os. Habitualmente ocurre en menores de tres y la gran mayor\u00eda se da en menores de un a\u00f1o. Esto es debido a las caracter\u00edsticas f\u00edsicas y anat\u00f3micas en la infancia, como el tama\u00f1o de la cabeza en comparaci\u00f3n con el tronco, la gran cantidad de agua en el cerebro, la inmadurez de la columna cervical, la insuficiencia del tono muscular para soportar el peso y las oscilaciones de la cabeza, el gran espacio subaracnoideo y la inmadurez de la mielinizaci\u00f3n. El zarandear al ni\u00f1o bajo estas circunstancias expone al cerebro a diversos movimientos contra el cr\u00e1neo y la duramadre, provocando alteraciones del centro respiratorio troncoencef\u00e1lico y causando trastornos hip\u00f3xicos debidos a la dificultad respiratoria; edema cerebral y hemorragias subdurales, con peque\u00f1as contusiones parenquimatosas y m\u00faltiples hemorragias axiales adicionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se caracteriza por la triada conformada por traumatismo craneal, hemorragias retinianas y encefalopat\u00eda aguda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la literatura anterior, se describ\u00edan los accidentes de veh\u00edculos de motor y peatonales como los principales mecanismos de lesi\u00f3n espinal cervical en edad pedi\u00e1trica. Sin embargo, un estudio llevado a cabo por Baerg J. et al. concluy\u00f3 que los mecanismos de agitaci\u00f3n y zarandeo en ni\u00f1os menores de 3 a\u00f1os son dos veces m\u00e1s prevalentes a la hora de causar dicha lesi\u00f3n. Este estudio confirm\u00f3 que el traumatismo no accidental es una causa muy com\u00fan de da\u00f1o espinal cervical en este grupo de edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El maltrato representa un 38% de los traumatismos infantiles, causa un 71% de las muertes y un 90% de las discapacidades graves. Las lesiones intracraneales causan el 49\u20192% de las muertes en ni\u00f1os maltratados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un 30% de los ni\u00f1os con TCM no se diagnostican en la evaluaci\u00f3n inicial. Es por ello que debe prestarse gran atenci\u00f3n a los signos de alarma, ya que una identificaci\u00f3n precoz puede salvar vidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CASO CL\u00cdNICO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lactante de 4 meses que acude a urgencias por hipoton\u00eda y disminuci\u00f3n del nivel de conciencia. A su llegada presenta Glasgow 6-7, hiperton\u00eda de extremidades con movimientos de giro y rotaci\u00f3n externa de las mu\u00f1ecas, frecuencia cardiaca 55 latidos por minuto (lpm), pupilas mi\u00f3ticas arreactivas. Se administra atropina y midazolam, cediendo el episodio y remontando frecuencia cardiaca a 155 lpm.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se realiza un TC craneal urgente donde se observa hematoma subdural frontal derecho y hemorragia subaracnoidea frontal izquierda. Sangrado agudo. Sin evidencia de fracturas. Se ingresa al paciente en UCI pedi\u00e1trica. Ver Imagen n\u00ba1: TAC preperatorio. (Al final del art\u00edculo)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el ingreso se realiza un estudio en profundidad y se observa hematoma subdural y subaracnoideo, focos contusivos cerebrales, hemorragias retinianas, hipertensi\u00f3n intracraneal. Presenta PIC (presi\u00f3n intracraneal) &gt; 20 y PPC (presi\u00f3n perfusi\u00f3n cerebral) &gt; 55-60 que no disminuyen con f\u00e1rmacos, por lo que se decide drenaje quir\u00fargico de higromas. (Ver Imagen n\u00ba2: TAC posoperatorio. (Al final del art\u00edculo)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Present\u00f3 crisis convulsivas, infecci\u00f3n de tracto urinario y respiratorio y trombocitosis reactiva. Fue diagnosticado de S\u00edndrome de lactante zarandeado. Se inici\u00f3 rehabilitaci\u00f3n, contactando con la trabajadora social y administrando tratamiento con Valproato y Glutaferro al alta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>DISCUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GENERALIDADES<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los \u00faltimos a\u00f1os ha habido una gran concienciaci\u00f3n respecto al abuso infantil. Las caracter\u00edsticas anatomopatol\u00f3gicas de la lesi\u00f3n cerebral, la cl\u00ednica y los m\u00e9todos diagn\u00f3sticos del TCM han sido ampliamente descritos. Para innumerables m\u00e9dicos y sociedades m\u00e9dicas profesionales, son v\u00e1lidos y confiables los criterios que describe la literatura basada en la evidencia para regular el diagn\u00f3stico de TCM. Sin embargo, tambi\u00e9n se acusa la falta de estudios para poder realizar hip\u00f3tesis alternativas, como la hipoxia, la asfixia por atragantamiento o la lesi\u00f3n cervical.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>FISIOPATOLOG\u00cdA<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lesiones cerebrales<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El edema cerebral es una de las caracter\u00edsticas fundamentales del s\u00edndrome del lactante zarandeado y que define su gravedad. Cuando est\u00e1 ausente y el estado del ni\u00f1o es bueno, el mayor riesgo es el no diagnosticarlo, ya que un TCM recurrente tiene muy mal pron\u00f3stico. Las autopsias han demostrado que las lesiones cerebrales isqu\u00e9micas son las que provocan una mayor tasa de mortalidad y no la energ\u00eda transferida en el traumatismo. La isquemia cerebral se produce como consecuencia de la hipertensi\u00f3n intracraneal, la bajada de la presi\u00f3n de perfusi\u00f3n, apneas causadas por bajo nivel de conciencia inicial o por una lesi\u00f3n de la m\u00e9dula espinal, y convulsiones que son especialmente da\u00f1inas en ni\u00f1os menores de 3 meses cuyo cerebro no est\u00e1 todav\u00eda completamente mielinizado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hematoma subdural<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estudios sobre el mecanismo de las lesiones cerebrales establecen que las fuerzas de rotaci\u00f3n de la cabeza causan lesiones difusas en el cerebro. Este tipo de movimiento es el responsable del da\u00f1o axonal difuso y del hematoma subdural. Mientras que las fuerzas que resultan de un movimiento de desplazamiento son generalmente menos da\u00f1inas. El tipo y la gravedad del da\u00f1o son determinados tanto por el tipo de desaceleraci\u00f3n como por su intensidad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La prevalencia del hematoma subdural en hombres est\u00e1 verificada en todos los estudios de s\u00edndrome lactante zarandeado, generalmente en un rango de 2 hombres por 1 mujer. El rango de edad tambi\u00e9n est\u00e1 muy centrado en lactantes de 3 a 6 meses. Algunos autores se\u00f1alan que este grupo de poblaci\u00f3n, coincide con aquellos que tienen m\u00e1s riesgo de desarrollar ventriculomegalia. Estos datos sugieren que las colecciones subdurales en la infancia, tanto los hematomas como la ventriculomegalia, independientemente de su causa, son consecuencia de una fragilidad hidrodin\u00e1mica relacionada con la edad y el g\u00e9nero masculino. Otras hip\u00f3tesis sugieren que la combinaci\u00f3n de la hipoxia, el edema cerebral y el aumento de presi\u00f3n venosa central puede causar extravasaci\u00f3n en el espacio subdural debido a la inmadurez en lugar de la ruptura directa de las venas, la cual requiere una gran fuerza mec\u00e1nica. Esta complejidad de m\u00faltiples factores inflamatorios inducida por el zarandeo, puede provocar sangrado subdural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las hemorragias subdurales no requieren un impacto directo, pueden producirse por el cizallamiento inercial o por fuerzas de rotaci\u00f3n, pero lo m\u00e1s com\u00fan es que resulten de una desaceleraci\u00f3n brusca. Las hemorragias subdurales ocurren en un espacio creado por la separaci\u00f3n traum\u00e1tica entre la aracnoides y la duramadre, y son causadas por el sangrado de las venas puente. \u00c9stas son fr\u00e1giles y se rompen f\u00e1cilmente aplicando una fuerza de estiramiento excesiva durante la manipulaci\u00f3n. Hist\u00f3ricamente, el da\u00f1o en las venas puente ha sido la hip\u00f3tesis m\u00e1s apoyada de hemorragia subdural en TCM. La evidencia directa de su ruptura es limitada, se ha demostrado solo en algunos estudios de imagen por la extravasaci\u00f3n del contraste o durante la autopsia. Los beb\u00e9s pueden presentar hipodensidad en el hemisferio correspondiente, tambi\u00e9n conocida como \u201cBig Black Brain\u201d, que se asocia con hemorragia subdural y consiste en una corteza hipodensa y sustancia blanca subyacente en m\u00faltiples territorios cerebrovasculares. El cerebro en estos beb\u00e9s sufre atrofia progresiva r\u00e1pidamente. Se relaciona con elevada presi\u00f3n intracraneal, as\u00ed como con una mayor mortalidad. La hipodensidad hemisf\u00e9rica es probablemente secundaria a agresiones e isquemia y es m\u00e1s com\u00fan en beb\u00e9s con paro card\u00edaco, hipoxia e hipotensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemorragias retinianas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las hemorragias retinianas son altamente sugestivas de traumatismo craneal por maltrato. Est\u00e1n presentes en un 50-80% de los casos. A pesar de no ser patognom\u00f3nicas, tienen una alta especificidad y elevado valor predictivo positivo. Lo m\u00e1s frecuente es encontrar hemorragias en llama, que afectan a varias capas de la retina en polo posterior y periferia. Pueden aparecer sin lesi\u00f3n intracraneal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mecanismo fisiopatol\u00f3gico que causa las hemorragias retinianas no se ha establecido todav\u00eda, parecen ser diversos mecanismos los que est\u00e1n implicados. Como la extravasaci\u00f3n de sangre subaracnoidea o la tracci\u00f3n de vasos vitreorretinianos debida a la deceleraci\u00f3n angular. El aumento de la PIC por hemorragia intracraneal o el aumento de presi\u00f3n en cualquier otra zona, como el abdomen o el t\u00f3rax puede tambi\u00e9n producir el sangrado retiniano y de la vaina del nervio \u00f3ptico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, pueden estar causadas por fuerzas externas en las que se afectan las paredes de los vasos, como son el zarandeo o el golpe; fuerzas internas que aumentan la presi\u00f3n intravascular bien sea de forma puls\u00e1til o mantenida; propiedades biomec\u00e1nicas de las paredes de los capilares o alteraciones sangu\u00edneas en diferentes patolog\u00edas hem\u00e1ticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro mecanismo que puede llevar al desarrollo de proliferaci\u00f3n fibrovascular prerretiniana y al desprendimiento de retina traccional es la hipoperfusi\u00f3n o la isquemia en la retina como resultado de un traumatismo craneal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La inmensa mayor\u00eda de estudios descritos apoyan la teor\u00eda de que las hemorragias retinianas, en ni\u00f1os previamente sanos y sin ning\u00fan dato de inter\u00e9s en su historia, sugieren que el ni\u00f1o ha sido sometido a traumatismos de aceleraci\u00f3n y desaceleraci\u00f3n ya sea con impacto craneal o sin \u00e9l.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>CUADRO CL\u00cdNICO<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuadro cl\u00ednico que presentan estos pacientes en la fase aguda de la enfermedad es muy inespec\u00edfico, lo m\u00e1s habitual es que entre un 40% y un 70% de los casos el TCM debute con crisis epil\u00e9pticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se pueden encontrar signos externos de heridas como equimosis o eritematosis, o bien que estos sean m\u00ednimos o est\u00e9n ausentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la misma forma suele ser frecuente el inicio en la fase aguda con un estado de irritabilidad, letargia, alteraciones del tono muscular, falta de apetito, v\u00f3mitos, alteraci\u00f3n o p\u00e9rdida de conciencia, signos men\u00edngeos, palidez con anemia e incluso trastornos respiratorios que pueden llegar a provocar una apnea importante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fontanela puede estar a tensi\u00f3n e incluso encontrarse un aumento del per\u00edmetro cef\u00e1lico. Los pacientes presentan frecuentemente complicaciones como hipotensi\u00f3n e hipoxemia, que pueden\u00a0dar lugar a una isquemia cerebral difusa y esto a su vez a una atrofia difusa del hemisferio cerebral. La anemia puede darse a consecuencia de leves hematomas subdurales. Aun en estos casos puede haber un pron\u00f3stico desfavorable cuando el ni\u00f1o no recibe el tratamiento adecuado a tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Generalmente, los hallazgos en la exploraci\u00f3n f\u00edsica incluyen las contusiones, tumefacciones, marcas en la piel, con forma de pu\u00f1etazo o mordisco, heridas en los genitales y quemaduras. En algunos pacientes no es posible detectar heridas extracraneales, ya que estas son solo visibles tras el golpe y no cuando el ni\u00f1o es llevado al m\u00e9dico. En ocasiones, el da\u00f1o del tejido blando como las hemorragias en cuero cabelludo solo pueden ser halladas durante la autopsia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los casos de TCM, los hematomas intracraneales son los m\u00e1s comunes, apareciendo con una frecuencia del 53.4% de los casos, los golpes pericraneales los segundos con un 28.2%, las fracturas del cr\u00e1neo suponen un 15.3% y las laceraciones las cuartas con 3.1%.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La acumulaci\u00f3n de una gran cantidad de sangre intracraneal puede causar fiebre o shock hemorr\u00e1gico antes de provocar cambios en el examen neurol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La bradicardia y los cambios pupilares son hallazgos tard\u00edos que se asocian a menudo con afectaci\u00f3n neurol\u00f3gica y pobres resultados a pesar de una r\u00e1pida intervenci\u00f3n. Debido al tiempo que tardan estos pacientes en acudir a pedir atenci\u00f3n m\u00e9dica, los ni\u00f1os con TCM pueden llegar a presentar parada cardiorrespiratoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los s\u00edntomas por los que estos ni\u00f1os son llevados al m\u00e9dico suelen ser las convulsiones, disnea, apnea, falta de energ\u00eda o vitalidad. Sin embargo, aquellos que buscan ayuda sanitaria siendo la causa del traumatismo craneal accidental o involuntaria suele ser por tumefacci\u00f3n tras el da\u00f1o, o por preocupaci\u00f3n en ni\u00f1os que previamente estaban asintom\u00e1ticos y tras el impacto est\u00e1n m\u00e1s aletargados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen diferencias entre las lesiones primarias y secundarias. Las lesiones primarias son consecuencia del traumatismo inicial o de la fuerza del impacto, mientras que las secundarias se deben a complicaciones de \u00e9stas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de las lesiones primarias encontramos hemorragias epidurales, subdurales y subaracnoideas, fracturas de cr\u00e1neo, hemorragias intraventriculares, contusiones corticales, lesi\u00f3n axonal difusa y hematomas intraparenquimatosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las lesiones secundarias incluyen tumefacci\u00f3n cerebral difusa (24-48 horas tras el traumatismo), hernia, infarto, infecci\u00f3n y entidades cr\u00f3nicas como la hidrocefalia o la fuga de l\u00edquido cefalorraqu\u00eddeo, la cual se da sobre todo cuando la base del cr\u00e1neo est\u00e1 involucrada y predispone al paciente a padecer meningitis neumoc\u00f3cica. El edema cerebral, la hipoperfusi\u00f3n, la isquemia, el estr\u00e9s oxidativo y la hipoxia pueden contribuir a una lesi\u00f3n neuronal retardada y a la muerte. Adem\u00e1s, la presencia de TCM se asocia con una respuesta inflamatoria cl\u00ednicamente significativa. La lesi\u00f3n de la columna cervical puede provocar hipoventilaci\u00f3n o apnea, contribuyendo a un peor resultado neurol\u00f3gico al exacerbar la lesi\u00f3n celular secundaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemorragias retinianas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se distinguen tres tipos de hemorragias retinianas, en funci\u00f3n de su n\u00famero y de su extensi\u00f3n.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Tipo 1: hemorragias intrarretinianas, en forma de llama, situadas en el polo posterior del ojo.<\/li>\n<li>Tipo 2: hemorragias prerretinianas, con forma de b\u00f3veda o de perla. Peque\u00f1as, con un di\u00e1metro menor al de la papila \u00f3ptica. En polo posterior, alrededor del disco \u00f3ptico y en las arcadas vasculares o a mitad de camino hacia la periferia. Estas hemorragias pueden aparecer aisladas, o en combinaci\u00f3n con las de tipo 1.<\/li>\n<li>Tipo 3: Abundantes hemorragias de todos los tipos (pre, intra, subretinianas) que cubren toda la retina llegando a la periferia, afectando a varias capas. Se asocian a placas hemorr\u00e1gicas premaculares. Son muy espec\u00edficas del TCM. Mientras que las de tipo uno y dos se sit\u00faan en polo posterior y se asocian tanto a TCM como a lesi\u00f3n cerebral accidental.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, no se pueden establecer diferencias significativas para saber si el traumatismo presenta etiolog\u00eda accidental o intencional. Sin embargo, s\u00ed que se vio una asociaci\u00f3n entre la gravedad y severidad de la hemorragia con el TCM.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hematoma subdural<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hematoma subdural se forma cuando hay una hemorragia en el espacio entre la duramadre y la aracnoides. Al contrario que el hematoma epidural, las indicaciones para el manejo del hematoma subdural est\u00e1n menos claras, y la cirug\u00eda tiene menor capacidad de prevenir la morbilidad y la mortalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hematomas subdurales tienen una gran importancia debido a su elevado valor diagn\u00f3stico y tambi\u00e9n porque la hipertensi\u00f3n craneal que provocan puede ser corregida con medidas sencillas. El hematoma subdural debe ser diferenciado del aumento de tama\u00f1o de espacios pericerebrales, una condici\u00f3n frecuente en este grupo de edad y con la que a menudo est\u00e1n asociados. El diagn\u00f3stico del hematoma subdural se basa normalmente en la imagen, la cual muestra una compresi\u00f3n de los surcos cerebrales, desplazamiento de las venas cortico-durales, y\/o presencia de la membrana subdural en la zona m\u00e1s profunda del hematoma. Los hematomas subdurales est\u00e1n compuestos generalmente por l\u00edquido cefalorraqu\u00eddeo hemorr\u00e1gico que aparece horas o d\u00edas despu\u00e9s del traumatismo. Los hematomas subdurales cr\u00f3nicos son muy raros en la infancia, son el resultado de procesos cicatriciales con formaci\u00f3n de membranas, normalmente se asocian a atrofia cerebral. No se debe confundir un traumatismo repetitivo con las hemorragias de repetici\u00f3n, las cuales son causadas por la fragilidad de los vasos asociados a la membrana.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>DIAGN\u00d3STICO<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La triada de hemorragias retinianas, traumatismo craneal y encefalopat\u00eda es altamente sugestiva de maltrato. Sin embargo, esta sintomatolog\u00eda puede aparecer en diversas patolog\u00edas que deben ser descartadas para realizar el diagn\u00f3stico de S\u00edndrome del lactante zarandeado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertos signos y s\u00edntomas, como la apnea o las hemorragias retinianas, tienen una alta especificidad y un valor predictivo positivo muy elevado para el diagn\u00f3stico de TCM.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos m\u00e9dicos han postulado explicaciones alternativas para los hallazgos del TCM, las cuales imitan el maltrato infantil. \u00c9stas incluyen la asfixia, disfagia, v\u00f3mitos, vacunas, trombosis venosas y otras. Muchas de estas alternativas son especulaciones y no se apoyan en estudios cient\u00edficos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemorragias retinianas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se encuentran hemorragias retinianas, se debe realizar un diagn\u00f3stico diferencial con:<\/p>\n<p>\u2013 Traumatismos: ya sea infligido, por maltrato, tras el parto o accidental.<br \/>\n\u2013 Trastornos metab\u00f3licos: Aciduria glut\u00e1rica tipo I, linfohistiocitosis hemofagoc\u00edtica, deficiencias nutricionales.<br \/>\n\u2013 Enfermedades gen\u00e9ticas: osteog\u00e9nesis imperfecta y s\u00edndrome de Ehlers Danlos tipo II.<br \/>\n\u2013 Anemia<br \/>\n\u2013 Coagulopat\u00edas: hemofilia, trastorno hemorr\u00e1gico del reci\u00e9n nacido.<br \/>\n\u2013 Intoxicaciones: mon\u00f3xido de carbono.<br \/>\n\u2013 Vasculitis<\/p>\n<p>\u2013 Hipertensi\u00f3n endocraneal<br \/>\n\u2013 Papiledema<br \/>\n\u2013 Tumores: leucemia linfobl\u00e1stica aguda y mielobl\u00e1stica aguda<br \/>\n\u2013 Patolog\u00eda vascular malformativa: aneurisma cerebral, hemangioma.<br \/>\n\u2013 Infecciones: meningoencefalitis por herpes, meningitis bacteriana.<br \/>\n\u2013 Hipoxia\/ hipo-hipertensi\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La hipertensi\u00f3n intracraneal por s\u00ed sola no suele causar hemorragias retinianas. Cuando lo hace, \u00e9stas son superficiales y se localizan junto a la cabeza del nervio \u00f3ptico. Este patr\u00f3n difiere de las causadas por TCM, lo que permite diferenciarlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00danicamente tras valorar y descartar todas estas patolog\u00edas se puede afirmar que las hemorragias se deben al s\u00edndrome del lactante zarandeado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las hemorragias retinianas son relativamente raras en ausencia de encefalopat\u00eda o sangrado intracraneal en TCM.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hematoma subdural<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hematomas subdurales est\u00e1n presentes en numerosas patolog\u00edas, muchas de las cuales cursan tambi\u00e9n con hemorragias retinianas, por lo que se debe realizar un diagn\u00f3stico diferencial con las siguientes patolog\u00edas para poder descartarlas:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Traumatismos: ya sea infligido, por maltrato, tras el parto<\/li>\n<li>Trastornos metab\u00f3licos: Aciduria glut\u00e1rica tipo I, enfermedad de Menkes, linfohistiocitosis hemofagoc\u00edtica, deficiencias nutricionales.<\/li>\n<li>Enfermedades gen\u00e9ticas: osteog\u00e9nesis imperfecta y s\u00edndrome de Ehlers Danlos tipo II, telangiectasia hemorr\u00e1gica hereditaria.<\/li>\n<li>Coagulopat\u00edas: hemofilia, el trastorno hemorr\u00e1gico del reci\u00e9n nacido<\/li>\n<li>Tumores: leucemia linfobl\u00e1stica<\/li>\n<li>Infecciones: meningoencefalitis por Herpes simple, meningitis bacteriana<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">En casos de sospecha de TCM, la teor\u00eda del resangrado espont\u00e1neo de un hematoma subdural preexistente que explique el deterioro cl\u00ednico repentino o la muerte de un ni\u00f1o que estaba previamente bien no se asienta sobre una base cient\u00edfica s\u00f3lida. La mayor\u00eda de los hematomas subdurales asociados al nacimiento se resuelven espont\u00e1neamente en unas 4 semanas. Cuando el resangrado ocurre en un hematoma subdural cr\u00f3nico, el episodio suele ser asintom\u00e1tico o presenta deterioro neurol\u00f3gico progresivo conforme el hematoma se va extendiendo. Adem\u00e1s, no se han descrito lesiones cerebrales severas o un colapso repentino que resulten del resangrado de un hematoma anterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la presencia de la triada mencionada anteriormente, conformada por traumatismo craneal, hemorragias retinianas y encefalopat\u00eda aguda y tras haber descartado todas las posibles etiolog\u00edas que pueden causar un cuadro similar, se puede confirmar el diagn\u00f3stico de TCM.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sintomatolog\u00eda es tan inespec\u00edfica que el diagn\u00f3stico deber\u00e1 plantearse cuando nos encontremos ante un lactante con un hematoma subdural en ausencia de un importante traumatismo accidental reconocido o de causa m\u00e9dica ya conocida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertas caracter\u00edsticas de las lesiones nos ayudaran a establecer el diagn\u00f3stico definitivo, como las lesiones subdurales m\u00faltiples localizadas en la convexidad, interhemisf\u00e9ricas, o en la fosa posterior. O las hemorragias severas en forma de llama, que afectan a m\u00faltiples capas de la retina y se extienden hacia la periferia, son muy numerosas y pueden ir asociadas a retinosquisis y pliegues.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>PRUEBAS COMPLEMENTARIAS<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es necesario utilizar diversas t\u00e9cnicas de imagen, as\u00ed como pruebas de laboratorio para poder descartar toda posible patolog\u00eda causante de este cuadro cl\u00ednico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estudios de laboratorio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la cl\u00ednica que presente el paciente se deben realizar unos estudios u otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el ni\u00f1o presenta frecuentemente cl\u00ednica inespec\u00edfica sin historia de traumatismo se debe pedir un perfil general, con recuento de gl\u00f3bulos, plaquetas y estudios de la coagulaci\u00f3n. Bioqu\u00edmica con enzimas hep\u00e1ticas y pancre\u00e1ticas, an\u00e1lisis de orina para mostrar si existen da\u00f1os en otros \u00f3rganos del cuerpo o alteraciones metab\u00f3licas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el paciente viene asintom\u00e1tico, pero con signos de alarma por abuso infantil es necesaria tambi\u00e9n una anal\u00edtica completa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso de que el ni\u00f1o presente s\u00edntomas con riesgo de TCM, es necesario pedir biomarcadores para identificar aquellos pacientes con m\u00e1s probabilidad de hemorragia intracraneal que pueden necesitar estudios adicionales de laboratorio, serie \u00f3sea y neuroimagen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomograf\u00eda Computarizada (TC)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La neuroimagen es un componente esencial en la exploraci\u00f3n del ni\u00f1o con sospecha de TCM. Adem\u00e1s de establecer el diagn\u00f3stico, aporta informaci\u00f3n sobre la extensi\u00f3n y el momento en el que se produjo el da\u00f1o. Los primeros estudios en pacientes sintom\u00e1ticos deben incluir una tomograf\u00eda computarizada y una serie \u00f3sea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se recomienda la TC sin contraste, con ventanas \u00f3sea y de par\u00e9nquima cerebral en la evaluaci\u00f3n inicial de ni\u00f1os con sospecha de traumatismo craneal. La TC est\u00e1 disponible habitualmente y permite identificar los da\u00f1os que requieren ser intervenidos de inmediato. Permite observar las hemorragias subaracnoidea, subdural, epidural y el efecto masa. Otras lesiones frecuentemente identificadas son la isquemia cerebral, la contusi\u00f3n cerebral, fractura de cr\u00e1neo y hematoma pericraneal. Sin embargo, signos precoces de edema cerebral o lesiones axonales difusas pueden no ser apreciadas. Para pacientes asintom\u00e1ticos, se prefiere la resonancia magn\u00e9tica (RM) siempre y cuando esta pueda ser interpretada r\u00e1pidamente por un neurocirujano pedi\u00e1trico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La TC no es suficientemente sensible para captar peque\u00f1as hemorragias subdurales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tomograf\u00eda computarizada por emisi\u00f3n de protones (SPECT) se puede utilizar para revelar el flujo sangu\u00edneo cerebral y para evaluar los retrasos en la exploraci\u00f3n f\u00edsica y el crecimiento mental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La TC en 3D permite apreciar la complejidad y la extensi\u00f3n de las fracturas craneales, as\u00ed como una localizaci\u00f3n m\u00e1s precisa de las hemorragias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resonancia Magn\u00e9tica (RM)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las lesiones ligamentosas de la columna cervical son mucho m\u00e1s comunes que las lesiones \u00f3seas en TCM, por lo tanto, las radiograf\u00edas y la TC no ser\u00e1n suficientes. La resonancia magn\u00e9tica sin contraste es mejor para valorar el patr\u00f3n, la extensi\u00f3n y el momento en el que se produjo el da\u00f1o cerebral, por ello suele preferirse en pacientes asintom\u00e1ticos con sospecha de TCM siempre que haya tiempo para realizar el estudio y la imagen pueda ser interpretada por un neurocirujano pedi\u00e1trico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una gran correlaci\u00f3n entre las lesiones ligamentosas de la uni\u00f3n occipito-cervical y los hallazgos en la RM de lesiones hip\u00f3xicas o isqu\u00e9micas. La lesi\u00f3n de la m\u00e9dula espinal cervical o de la ra\u00edz cervical superior provoca una apnea transitoria o una respiraci\u00f3n desordenada, que conduce finalmente a la encefalopat\u00eda hip\u00f3xico-isqu\u00e9mica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deben realizarse las secuencias spin-eco potenciada en T1 y T2, eco de gradiente en T2, recuperaci\u00f3n de inversi\u00f3n atenuada de fluido (FLAIR) y la secuencia de susceptibilidad ponderada (SWI), para poder correlacionar el da\u00f1o con la extensi\u00f3n, el tiempo de progresi\u00f3n y la naturaleza del l\u00edquido que encontramos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n permite apreciar peque\u00f1as hemorragias extra-axiales, contusiones parenquimatosas y alteraciones en la fosa posterior que no son visibles con la TC. La secuencia STIR (Short time inversion recovery) es la m\u00e1s \u00fatil para detectar lesiones en el tejido blando y la T1 axial para peque\u00f1os hematomas subdurales espinales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La SWI es \u00fatil para predecir el pron\u00f3stico en una etapa temprana, ya que detecta las microhemorragias y la formaci\u00f3n de co\u00e1gulos de forma precoz en sitios de m\u00faltiples lesiones. Junto con las im\u00e1genes ponderadas en difusi\u00f3n que muestran la isquemia. Permite realizar diagn\u00f3stico diferencial entre hematoma subdural agudo debido a TCM y el debido a otras causas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los inconvenientes que presenta la RM son que no siempre est\u00e1 disponible de forma urgente y que puede resultar complicado que el ni\u00f1o permanezca quieto durante el tiempo que dura el examen, por lo que puede requerir anestesia o sedaci\u00f3n. Adem\u00e1s, es relativamente insensible para identificar sangrados subaracnoideos y fracturas. Por estos motivos, la RM se realiza generalmente 2 o 3 d\u00edas despu\u00e9s de haberse producido el da\u00f1o y por ello se recomienda su uso para ni\u00f1os que est\u00e1n asintom\u00e1ticos, para el seguimiento de ni\u00f1os con TMC o que han presentado alguna alteraci\u00f3n en la TC inicial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La resonancia magn\u00e9tica es usada como m\u00e9todo definitivo en lugar de la TC para aumentar el rendimiento diagn\u00f3stico, ya que aporta resultados m\u00e1s precisos al mostrar lesiones parenquimatosas, las cuales sugieren isquemia cerebral. Sin embargo, en ni\u00f1os gravemente da\u00f1ados, tanto la TC como la RM precoces pueden indicar la presencia de hemorragia intracraneal y revelar un edema cerebral extenso. Este edema puede evitar la acumulaci\u00f3n de sangre intracraneal y puede ser marcador de un mayor da\u00f1o cerebral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Serie \u00f3sea<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ni\u00f1os con TCM normalmente presentan otras lesiones. Se debe por tanto identificar las lesiones sugestivas de TCM como las fracturas de costillas y metafisarias. La realizaci\u00f3n de una serie \u00f3sea ayuda adem\u00e1s a reconocer el mecanismo por el que se ha causado el traumatismo craneal. Por ello se recomienda realizar una serie \u00f3sea en el examen inicial a todo ni\u00f1o con sospecha de TCM, y otra a las dos\/tres semanas para valorar posibles fracturas que no se hayan visualizado anteriormente, en el momento de la hospitalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Examen oftalmol\u00f3gico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo paciente sugestivo de TCM debe ser revisado por un oftalm\u00f3logo. Es necesario realizar una exploraci\u00f3n del fondo de ojo para identificar hemorragias retinianas, muy sugestivas de este cuadro, u otras posibles lesiones en los ojos. La realizaci\u00f3n de un campo visual permite valorar la extensi\u00f3n de la hemorragia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso de la OCT ayuda a dilucidar las relaciones vitreorretinianas en TCM. Electroencefalograma (EEG)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un EEG pondr\u00e1 de manifiesto la existencia de un ritmo de base lento y deprimido como expresi\u00f3n de un sufrimiento cerebral m\u00e1s o menos generalizado, as\u00ed como la aparici\u00f3n de anomal\u00edas parox\u00edsticas cuando la evoluci\u00f3n sea hacia una epilepsia postraum\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inmunohistoqu\u00edmica<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tinci\u00f3n inmunohistoqu\u00edmica con la prote\u00edna precursora de \u03b2-amiloide (\u03b2-APP) es importante para evaluar las lesiones del TCM en un nivel cl\u00ednico y forense. El proceso detecta lesiones axonales en el cr\u00e1neo e identifica axones inmunorreactivos que ayudan en el diagn\u00f3stico. A pesar de que es m\u00e1s com\u00fan utilizar la tinci\u00f3n con hematoxilina-eosina, la \u03b2-APP es una gran herramienta utilizada junto a otras pruebas.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>MANEJO, TRATAMIEMTO, PRON\u00d3STICO Y PREVENCI\u00d3N<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la sospecha de un TCM, el paciente debe ser examinado por un equipo multidisciplinar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando un padre o cuidador es un potencial sospechoso, es importante poner tanto al maltratador como al ni\u00f1o bajo vigilancia. El papel de un m\u00e9dico no es culpar o investigar un crimen, sino identificar los problemas m\u00e9dicos y tratarlos. Ante la m\u00ednima sospecha, debemos ingresar al ni\u00f1o para protegerle del supuesto maltratador, avisar a los servicios sociales y hacer el correspondiente parte al juzgado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El objetivo del tratamiento del maltrato infantil es que el ni\u00f1o vuelva a casa sano y de forma segura, restaurar la tranquilidad de su vida cotidiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, debe estabilizarse la v\u00eda a\u00e9rea, proporcionando soporte ventilatorio si es necesario. Debe asegurarse un manejo adecuado de la hipertensi\u00f3n endocraneal. La HTIC se puede reducir mediante craniectom\u00eda descompresiva, derivaci\u00f3n subduroperitoneal, o drenaje subduroexternal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La intervenci\u00f3n quir\u00fargica puede estar indicada tanto en casos de hematoma agudo epidural o subdural, como en el hematoma cr\u00f3nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante un hematoma subdural agudo, est\u00e1 indicada la intervenci\u00f3n quir\u00fargica:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Si presentan un grosor &gt; 10 mm y\/o desplazamiento de l\u00ednea media &gt; 5 mm<\/li>\n<li>Si GCS &lt; 9, adem\u00e1s en los casos que:<\/li>\n<li>Presente un deterioro del GCS mayor o igual a 2 puntos<\/li>\n<li>PIC &gt; 20 mmHg<\/li>\n<li>Aparezcan dilataciones pupilares<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos casos, la intervenci\u00f3n debe llevarse a cabo lo antes posible, ya que el pron\u00f3stico empeora notablemente a las 2-4 horas desde que se produce el deterioro neurol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se debe realizar una craneotom\u00eda extensa, para evitar que el edema cerebral pueda provocar la herniaci\u00f3n y laceraci\u00f3n del cerebro si esta es demasiado peque\u00f1a. Tras retirar el hueso, se evac\u00faa el hematoma mediante lavado, disecci\u00f3n y aspiraci\u00f3n. Se localiza el punto de origen del sangrado y se realiza hemostasia para evitar recidivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la PIC es \u00f3ptima y el cerebro est\u00e1 relajado, se cierra la duramadre mediante sutura, se recoloca el cr\u00e1neo y se sutura el cuero cabelludo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la intervenci\u00f3n, se deben controlar las constantes del paciente, el cual estar\u00e1 bajo los efectos de la anestesia general. Se monitoriza mediante pulsioximetr\u00eda, electrocardiograf\u00eda, presi\u00f3n arterial no invasiva, capnograf\u00eda, analizador de gases inspiratorios y espiratorios, presiones en la v\u00eda a\u00e9rea y temperatura. Tambi\u00e9n se monitoriza el bloqueo neuromuscular con neuroestimulador y el nivel de hipnosis. Se mide la presi\u00f3n arterial invasiva para realizar un control hemodin\u00e1mico y extracciones de gasometr\u00eda arterial continuas, y la v\u00eda central si hay riesgo de hemorragia elevada o de embolismo a\u00e9reo. Se coloca sondaje vesical para medir la\u00a0diuresis en aquellos procesos m\u00e1s largos o en los que se requieren diur\u00e9ticos osm\u00f3ticos. Se puede monitorizar tambi\u00e9n el gasto cardiaco mediante Doppler o la onda de pulso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el periodo preoperatorio se debe corregir la anemia mediante transfusiones sangu\u00edneas siempre que sea necesario. Durante el manejo quir\u00fargico, hay que evitar que se produzca hipotensi\u00f3n sist\u00e9mica. Puede haber indicaci\u00f3n de inducir el coma barbit\u00farico o de utilizar agentes hiperosmolares para controlar la presi\u00f3n intracraneal. Uno de los efectos m\u00e1s importantes de los barbit\u00faricos est\u00e1 vinculado a la relaci\u00f3n del flujo sangu\u00edneo cerebral con las demandas metab\u00f3licas. Cuanto menores son dichos requerimientos, menor ser\u00e1 el flujo y el volumen sangu\u00edneo cerebral, y por consiguiente ser\u00e1 beneficioso para un buen control de la presi\u00f3n intracraneal y la perfusi\u00f3n cerebral. Como cuidados postoperatorios, es importante mantener un entorno metab\u00f3lico adecuado, controlar la presi\u00f3n intracraneal y mantener un adecuado flujo cerebral para evitar posibles complicaciones como la isquemia secundaria, as\u00ed como tomar medidas anticonvulsivantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el manejo de las convulsiones epil\u00e9pticas, se utiliza el diazepam v\u00eda oral, rectal o intravenosa, as\u00ed como la administraci\u00f3n continua intravenosa de barbit\u00faricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se ha demostrado que un manejo agresivo de la presi\u00f3n intracraneal mejore el pron\u00f3stico de los ni\u00f1os y su elevado riesgo de padecer secuelas, especialmente en aquellos con hipodensidad difusa en la TC.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede realizar tambi\u00e9n un tratamiento conservador en casos con hemorragia aguda subdural, subaracnoidea, contusi\u00f3n cerebral o lesi\u00f3n difusa cerebral. En estas situaciones, debe evitarse la hipoxia y que el ni\u00f1o entre en un status epil\u00e9ptico. Incluso en los casos que comienzan con leves convulsiones epil\u00e9pticas, se produce isquemia cerebral debida a la hipertensi\u00f3n intracraneal por supresi\u00f3n de la respiraci\u00f3n en estados epil\u00e9pticos. En ni\u00f1os, la administraci\u00f3n profil\u00e1ctica de anticonvulsivantes puede ser \u00fatil, siempre monitorizando la saturaci\u00f3n de ox\u00edgeno en los tejidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En neurocirug\u00eda pedi\u00e1trica es importante controlar la ansiedad durante la intervenci\u00f3n, sobre todo en pacientes con mayor riesgo de sangrado. Como pueden ser los ni\u00f1os con HTIC, sangrado reciente, hematomas o edemas. Se utiliza el midazolam como premedicaci\u00f3n para disminuir la ansiedad y provocar cierto grado de amnesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pron\u00f3stico del TCM es normalmente pobre, suele producir un retraso en el crecimiento o incluso la muerte en los casos m\u00e1s graves. Aquellos que sobreviven suelen presentar secuelas (5-10% permanecen en estado vegetativo, 30-40% sufre deterioro, 30% sufre episodios epil\u00e9pticos, y 30-50% experimenta par\u00e1lisis o retraso en el desarrollo). La extensi\u00f3n de la lesi\u00f3n se correlaciona con la gravedad de la deficiencia. Las pupilas no reactivas y los desplazamientos de la l\u00ednea media en el cerebro son indicativos de mortalidad. La apnea se asocia con evidencia radiol\u00f3gica a inflamaci\u00f3n generalizada del cerebro, funciona como un indicador temprano de da\u00f1o cerebral hip\u00f3xico. La disminuci\u00f3n del estado de conciencia en la presentaci\u00f3n, la apnea, la inflamaci\u00f3n difusa del cerebro y el da\u00f1o isqu\u00e9mico hip\u00f3xico se asocian con un mal pron\u00f3stico. La presencia de retinosquisis en el TCM aumenta en unas 7 veces el riesgo de presentar trastornos neurol\u00f3gicos a largo plazo, incluida la muerte. Una edad temprana en el lactante se asocia a un mejor pron\u00f3stico debido a su gran plasticidad neuronal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El llanto de los ni\u00f1os, especialmente cuando es prolongado e inconsolable, es interpretado cl\u00ednicamente como que algo no va bien. Sin embargo, es algo totalmente normal y generalmente no refleja ning\u00fan problema. Teniendo esto en cuenta, es posible evitar el TCM, y potencialmente otras formas de abuso infantil, a trav\u00e9s de una estrategia de prevenci\u00f3n primaria universal que consiste en educar tanto a los cuidadores como a la sociedad en general, en lo que respecta al desarrollo de los beb\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00eda conveniente la utilizaci\u00f3n de estrategias de prevenci\u00f3n del ni\u00f1o zarandeado, realizando campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n en la poblaci\u00f3n general acerca del peligro existente al zarandear a\u00a0un ni\u00f1o, especialmente en la \u00e9poca de lactante, y de la educaci\u00f3n sobre la forma de manejar a estos ni\u00f1os durante las fases de llanto incoercible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La prevenci\u00f3n recae tanto en los m\u00e9dicos como en la sociedad en general. Una buena orientaci\u00f3n profesional por parte de los sanitarios hacia las familias con sospecha de TCM puede prevenir la recurrencia. Es importante educar a las poblaciones de alto riesgo sobre las consecuencias del TCM. Existen varios centros y organizaciones establecidas para la prevenci\u00f3n del TCM. Educar a la poblaci\u00f3n es la mejor forma de disminuir la incidencia, evitando as\u00ed un mayor da\u00f1o a la salud f\u00edsica y mental del ni\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los m\u00e9dicos deben incidir en la importancia del cuidado y el manejo del beb\u00e9, en el seguimiento continuado desde atenci\u00f3n primaria. Existen ciertas p\u00e1ginas web que pueden ser recomendadas, como aap.org, donde muestran diferentes recursos para cuando el ni\u00f1o llora o presenta dolor c\u00f3lico. The National Center for Shaken Baby Syndrome website (dontshake.org) ofrece una educaci\u00f3n de prevenci\u00f3n primaria para padres primerizos, as\u00ed como oportunidades de capacitaci\u00f3n relacionadas con el TCM para personal sanitario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Canad\u00e1 se public\u00f3 un documento \u00abDeclaraci\u00f3n conjunta sobre el s\u00edndrome del beb\u00e9 sacudido\u00bb a disposici\u00f3n de toda la poblaci\u00f3n y distribuido a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n para advertir sobre este s\u00edndrome y sus posibles consecuencias.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>IMPLICACIONES LEGALES Y SOCIALES<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocos diagn\u00f3sticos pedi\u00e1tricos generan tanto debate como el TCM, debido sobre todo a las consecuencias sociales y legales del diagn\u00f3stico. \u00c9ste puede provocar que los ni\u00f1os sean separados de sus hogares, que los padres pierdan sus derechos como progenitores y que los adultos sean encarcelados por sus acciones. La controversia se origina ya que los mecanismos y da\u00f1os resultantes de lesiones cerebrales accidentales y abusivas coinciden. No existe una prueba \u00fanica o simple para determinar un diagn\u00f3stico de certeza y sus consecuencias legales pueden ser muy significativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La elevada frecuencia de TCM es un fuerte argumento para reportar los casos sospechosos directamente a las autoridades judiciales, y ayuda a explicar la dificultad en datar las lesiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el punto de vista m\u00e9dico y legal, el S\u00edndrome del lactante zarandeado se define por los da\u00f1os agudos y cr\u00f3nicos que se producen como consecuencia de una serie de agresiones f\u00edsicas y psicol\u00f3gicas que pueden llegar a producir numerosas secuelas en los diferentes \u00e1mbitos de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este s\u00edndrome presenta diversas implicaciones tanto legales como sociales. El abuso infantil es un delito punible, sin embargo, los culpables no suelen ser condenados ya que este s\u00edndrome no puede ser diagnosticado con absoluta certeza. Es raro que el culpable confiese voluntariamente. Normalmente refieren que el ni\u00f1o ha sufrido un accidente o una ca\u00edda. Sin embargo, es muy poco probable que una ca\u00edda o golpe cause el mismo tipo de lesiones que el TCM. En algunos casos, tanto el ni\u00f1o como el supuesto maltratador se convierten en v\u00edctimas. Se han establecido numerosos programas para prevenir el TCM y proveer a las comunidades de las herramientas necesarias para buscar a los maltratadores, as\u00ed como ayudar a las familias afectadas por abuso infantil. El estado psicol\u00f3gico de padres y cuidadores juega un importante papel en el S\u00edndrome del lactante zarandeado.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"4\">\n<li>CONCLUSIONES\n<ul>\n<li>El TCM es una enfermedad grave, compleja y de etiolog\u00eda multifactorial. Caracterizada por la triada de hemorragias retinianas, hematoma subdural y encefalopat\u00eda.<\/li>\n<li>Para realizar un diagn\u00f3stico adecuado es necesario tener un alto \u00edndice de sospecha, abordarlo con un equipo multidisciplinario y excluir rigurosamente todas las etiolog\u00edas con las que se puede presentar un diagn\u00f3stico diferencial.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ol>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Algunos s\u00edntomas o hallazgos, como las hemorragias retinianas o el hematoma subdural, presentan una elevada especificidad y un alto valor predictivo positivo.<\/li>\n<li>Se utiliza la RM y la exploraci\u00f3n oftalmol\u00f3gica para determinar la extensi\u00f3n del da\u00f1o mental.<\/li>\n<li>Es necesario sensibilizar y educar a la poblaci\u00f3n acerca del peligro existente al zarandear a un ni\u00f1o, especialmente en la \u00e9poca de lactante.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/imagenes\/publicaciones\/2024\/SINDROME-LACTANTE-ZARANDEADO.pdf\"><strong>Ver anexo<\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>BIBLIOGRAFIA<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Lafuente Hidalgo M, Ranz angulo R, Fernando Mart\u00ednez R, L\u00f3pex Pis\u00f3n J. Traumatismo craneal no accidental. Lactante zarandeado. En: Mart\u00ednez JO, Pis\u00f3n JL, editores. Neurocirug\u00eda Pedi\u00e1trica Fundamentos de Patolog\u00eda Neuroquir\u00fargica para Pediatras. Madrid; 2017. p. 293-6.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Canadian Paediatric Joint statement on Shaken Baby Syndrome. Paediatr Child Heal [Internet]. 2001 [citado 6 de noviembre de 2023];6(9):663-7.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Pfeiffer H, Smith A, Kemp AM, Cowley LE, Cheek JA, Dalziel SR, et al. External Validation of the PediBIRN Clinical Prediction Rule for Abusive Head Trauma. Pediatrics [Internet]. 2018 [citado 6 de noviembre de 2023];141(5):2017-3674.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Cindy Christian M. Child abuse: Evaluation and diagnosis of abusive head trauma in infants and children. UpToDate;2017 [citado 20 octubre 2023].<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Cartocci G, Fineschi V, Padovano M, Scopetti M, Rossi-Espagnet MC, Giann\u00ec Shaken baby syndrome: Magnetic resonance imaging features in abusive head trauma. Brain Sci [Internet]. 2021 [citado el 14 de noviembre de 2023];11(2):179.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Hung K-L. Pediatric abusive head Biomed J [Internet]. 2020 [citado el 14 de noviembre de 2023];43(3):240\u201350<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">V MA, B S\u00edndrome del ni\u00f1o sacudido. Med Leg Costa Rica. 2015;32:109-13.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">American Academy of Pediatrics. Abusive Head Trauma (Shaken Baby Syndrome) [Internet]. 2018 [citado 15 de septiembre de 2023].<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Joyce T, Gossman W, Huecker MR. Pediatric Abusive Head Trauma. 2023 [citado el 14 de noviembre de 2023];<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Karibe H, Kameyama M, Hayashi T, Narisawa A, Tominaga Acute Subdural Hematoma in Infants with Abusive Head Trauma: A Literature Review. Neurol Med Chir (Tokyo) [Internet]. 2016 [citado 26 de septiembre de 2023];56(5):264-73.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Rufo Campos M. El s\u00edndrome del ni\u00f1o sacudido. Cuad Med Forense [Internet]. 2006 [citado 26 de septiembre de 2023];12(12):39-45.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Baerg J, Thirumoorthi A, Hazboun R, Vannix R, Krafft P, Zouros A. Cervical spine injuries in young children: pattern and outcomes in accidental versus inflicted J Surg Res [Internet]. 2017 [citado 7 de octubre de 2023];219:366-73.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Vinchon M, Defoort-Dhellemmes S, Desurmont M, Dhellemmes P. Accidental and nonaccidental head injuries in infants: a prospective study. J Neurosurg Pediatr [Internet]. 2005 [citado 12 de noviembre de 2023];102(4):380-4.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Narang SK, Melville JD, Greeley CS, Anderst JD, Carpenter SL, Spivack B. A Daubert Analysis of Abusive Head Trauma \/ Shaken Baby Syndrome \u2014 Houst J Health Law Policy. 2011;590:203-325.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Vinchon M. Shaken baby syndrome: what certainty do we have? Child\u2019s Nerv Syst. 2017;33(10):1727-33.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Cheshire EC, Malcomson RDG, Sun P, Mirkes EM, Amoroso JM, Rutty GN. A systematic autopsy survey of human infant bridging veins. Int J Legal Med. 2017;1-13.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Watts P, Adams G, Ainsworth J, Biswas S, Bonshek R, Fleck B, et al. Abusive head trauma and the eye in infancy. Eye. 2013;27(10):1227-9.<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso Autora principal: In\u00e9s Vicente Garza Vol. XIX; n\u00ba 1; 12<\/p>\n","protected":false},"author":113,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[184],"tags":[692,13045,18377,18379,18378,2548],"class_list":["post-73920","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-pediatria-neonatologia","tag-caso-clinico","tag-hematoma-subdural","tag-hemorragia-subretiniana","tag-lactante-zarandeado","tag-sindrome-del-lactante-zarandeado","tag-traumatismo","no-featured-image-padding"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.6 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso Autora principal: In\u00e9s Vicente Garza Vol. XIX; n\u00ba 1; 12 Shaken baby syndrome. A case report Fecha\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"In\u00e9s Vicente Garza\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"32 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"ScholarlyArticle\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/\"},\"author\":{\"name\":\"In\u00e9s Vicente Garza\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/person\/6a3adc4bdc1fbdac029139ff2706a953\"},\"headline\":\"S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso\",\"datePublished\":\"2024-01-08T09:32:19+00:00\",\"dateModified\":\"2024-02-16T08:34:43+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/\"},\"wordCount\":7630,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#organization\"},\"keywords\":[\"caso cl\u00ednico\",\"Hematoma subdural\",\"hemorragia subretiniana\",\"lactante zarandeado\",\"s\u00edndrome del lactante zarandeado\",\"traumatismo\"],\"articleSection\":[\"Pediatr\u00eda y Neonatolog\u00eda\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":[\"WebPage\",\"ItemPage\"],\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/\",\"url\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/\",\"name\":\"S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#website\"},\"datePublished\":\"2024-01-08T09:32:19+00:00\",\"dateModified\":\"2024-02-16T08:34:43+00:00\",\"description\":\"S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso Autora principal: In\u00e9s Vicente Garza Vol. XIX; n\u00ba 1; 12 Shaken baby syndrome. A case report Fecha\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Inicio\",\"item\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Pediatr\u00eda y Neonatolog\u00eda\",\"item\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/publicaciones\/pediatria-neonatologia\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":3,\"name\":\"S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/\",\"name\":\"Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com\",\"description\":\"ISSN 1886-8924 - Publicaci\u00f3n de art\u00edculos, casos cl\u00ednicos, etc. de Medicina, Enfermer\u00eda y Ciencias de la Salud\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#organization\"},\"alternateName\":\"Revista de PortalesMedicos\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#organization\",\"name\":\"Revista Electr\u00f3nica de Portales Medicos.com\",\"alternateName\":\"Revista de PortalesMedicos\",\"url\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/logorevista_negro.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/logorevista_negro.jpg\",\"width\":199,\"height\":65,\"caption\":\"Revista Electr\u00f3nica de Portales Medicos.com\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/logo\/image\/\"}},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/person\/6a3adc4bdc1fbdac029139ff2706a953\",\"name\":\"In\u00e9s Vicente Garza\",\"description\":\"M\u00e9dico interno residente en Neurofisiolog\u00eda Cl\u00ednica. Hospital Cl\u00ednico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragon\u00e9s de Salud. Zaragoza. Espa\u00f1a.\",\"url\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/author\/10010\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso","description":"S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso Autora principal: In\u00e9s Vicente Garza Vol. XIX; n\u00ba 1; 12 Shaken baby syndrome. A case report Fecha","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/","twitter_misc":{"Escrito por":"In\u00e9s Vicente Garza","Tiempo de lectura":"32 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"ScholarlyArticle","@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/"},"author":{"name":"In\u00e9s Vicente Garza","@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/person\/6a3adc4bdc1fbdac029139ff2706a953"},"headline":"S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso","datePublished":"2024-01-08T09:32:19+00:00","dateModified":"2024-02-16T08:34:43+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/"},"wordCount":7630,"publisher":{"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#organization"},"keywords":["caso cl\u00ednico","Hematoma subdural","hemorragia subretiniana","lactante zarandeado","s\u00edndrome del lactante zarandeado","traumatismo"],"articleSection":["Pediatr\u00eda y Neonatolog\u00eda"],"inLanguage":"es"},{"@type":["WebPage","ItemPage"],"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/","url":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/","name":"S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#website"},"datePublished":"2024-01-08T09:32:19+00:00","dateModified":"2024-02-16T08:34:43+00:00","description":"S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso Autora principal: In\u00e9s Vicente Garza Vol. XIX; n\u00ba 1; 12 Shaken baby syndrome. A case report Fecha","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/sindrome-del-lactante-zarandeado-a-proposito-de-un-caso\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Inicio","item":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Pediatr\u00eda y Neonatolog\u00eda","item":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/publicaciones\/pediatria-neonatologia\/"},{"@type":"ListItem","position":3,"name":"S\u00edndrome del lactante zarandeado. A prop\u00f3sito de un caso"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#website","url":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/","name":"Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com","description":"ISSN 1886-8924 - Publicaci\u00f3n de art\u00edculos, casos cl\u00ednicos, etc. de Medicina, Enfermer\u00eda y Ciencias de la Salud","publisher":{"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#organization"},"alternateName":"Revista de PortalesMedicos","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#organization","name":"Revista Electr\u00f3nica de Portales Medicos.com","alternateName":"Revista de PortalesMedicos","url":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/logorevista_negro.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/logorevista_negro.jpg","width":199,"height":65,"caption":"Revista Electr\u00f3nica de Portales Medicos.com"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/logo\/image\/"}},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/person\/6a3adc4bdc1fbdac029139ff2706a953","name":"In\u00e9s Vicente Garza","description":"M\u00e9dico interno residente en Neurofisiolog\u00eda Cl\u00ednica. Hospital Cl\u00ednico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragon\u00e9s de Salud. Zaragoza. Espa\u00f1a.","url":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/author\/10010\/"}]}},"views":669,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73920","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/113"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=73920"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/73920\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=73920"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=73920"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=73920"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}