{"id":77400,"date":"2024-07-12T08:57:54","date_gmt":"2024-07-12T06:57:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=77400"},"modified":"2024-07-09T08:54:41","modified_gmt":"2024-07-09T06:54:41","slug":"trauma-craneoencefalico-severo-en-pediatria-una-revision-bibliografica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/trauma-craneoencefalico-severo-en-pediatria-una-revision-bibliografica\/","title":{"rendered":"Trauma craneoencef\u00e1lico severo en pediatr\u00eda: una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Trauma craneoencef\u00e1lico severo en pediatr\u00eda: una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autora principal: Valeria Hern\u00e1ndez Uma\u00f1a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vol. XIX; n\u00ba 13; 411<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Severe traumatic brain injury in pediatrics: a literature review<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de recepci\u00f3n: 16\/06\/2024<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de aceptaci\u00f3n: 09\/07\/2024<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com Volumen XIX. N\u00famero 13 Primera quincena de Julio de 2024 \u2013 P\u00e1gina inicial: Vol. XIX; n\u00ba 13; 411<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Autores:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dra. Valeria Hern\u00e1ndez Uma\u00f1a<sup>1<\/sup>, Dra. Cynthia Daniela Rodr\u00edguez Rufino<sup>2<\/sup>, Dr. Isaac Montero Castillo<sup>3<\/sup>, Dra. Marianne Echeverr\u00eda Miranda<sup>4<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>1 <\/sup>M\u00e9dico General, San Jos\u00e9, Costa Rica, investigador independiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>2 <\/sup>M\u00e9dico General, San Jos\u00e9, Costa Rica, investigador independiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>3 <\/sup>M\u00e9dico General, San Jos\u00e9, Costa Rica, investigador independiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>4 <\/sup>M\u00e9dico General, San Jos\u00e9, Costa Rica, investigador independiente.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>ORCID: <a href=\"https:\/\/orcid.org\/0000-0003-3439-6472\">https:\/\/orcid.org\/0000-0003-3439-6472<\/a><\/li>\n<li>ORCID: <a href=\"https:\/\/orcid.org\/0000-0001-5678-8747\">https:\/\/orcid.org\/0000-0001-5678-8747<\/a><\/li>\n<li>ORCID: <a href=\"https:\/\/orcid.org\/0009-0000-9504-8725\">https:\/\/orcid.org\/0009-0000-9504-8725<\/a><\/li>\n<li>ORCID: <a href=\"https:\/\/orcid.org\/0000-0003-0586-8469\">https:\/\/orcid.org\/0000-0003-0586-8469<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<p><strong style=\"font-size: inherit;\">Resumen:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trauma craneoencef\u00e1lico (TCE) en pediatr\u00eda es la principal causa de morbilidad y mortalidad en ni\u00f1os y adolescentes, con un incremento del 3.6% en la incidencia de estos traumatismos desde 1990 al 2016. Las causas m\u00e1s comunes incluyen accidentes de tr\u00e1nsito, ca\u00eddas y abuso, especialmente en menores de un a\u00f1o. La fisiopatolog\u00eda del TCE pedi\u00e1trico difiere de la del adulto, presentando cambios en el flujo cerebral en tres fases que pueden llevar a isquemia, hiperemia, vasoespasmo y lesiones secundarias como edema e inflamaci\u00f3n. La severidad del TCE se eval\u00faa mediante la Escala de Coma de Glasgow, siendo crucial estabilizar al paciente antes de su aplicaci\u00f3n. El manejo inicial incluye la correcci\u00f3n de la circulaci\u00f3n, ventilaci\u00f3n y oxigenaci\u00f3n, as\u00ed como el monitoreo de la presi\u00f3n intracraneal y la prevenci\u00f3n de la hipotensi\u00f3n y la hipoxemia. Las neuroim\u00e1genes, especialmente la tomograf\u00eda axial computarizada, son esenciales para el diagn\u00f3stico y la identificaci\u00f3n de lesiones que requieren intervenci\u00f3n neuroquir\u00fargica. La prevenci\u00f3n incluye el uso de cascos para reducir la morbi-mortalidad en accidentes y la educaci\u00f3n a los padres sobre la prevenci\u00f3n del abuso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Palabras clave: <\/strong>pediatr\u00eda, trauma craneoencef\u00e1lico (TCE), trauma craneoencef\u00e1lico severo, Escala de Coma de Glasgow, hipertermia, neuroim\u00e1genes, prevenci\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Abstract<\/strong>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traumatic brain injury (TBI) in pediatrics is the leading cause of morbidity and mortality in children and adolescents, with a 3.6% increase in incidence from 1990 to 2016. The most common causes include traffic accidents, falls, and abuse, particularly in children under one year old. The pathophysiology of pediatric TBI differs from that of adults, with cerebral blood flow changes occurring in three phases that can lead to ischemia, hyperemia, vasospasm, and secondary injuries such as edema and inflammation. The severity of TBI is assessed using the Glasgow Coma Scale, with patient stabilization being crucial before its application. Initial management includes correcting circulation, ventilation, and oxygenation, as well as monitoring intracranial pressure and preventing hypotension and hypoxemia. Neuroimaging, especially computed tomography, is essential for diagnosis and identifying lesions requiring neurosurgical intervention. Prevention includes the use of helmets to reduce morbidity and mortality in accidents and educating parents on abuse prevention.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Keywords: <\/strong>pediatrics, traumatic brain injury (TBI), severe traumatic brain injury, Glasgow Coma Scale, hyperthermia, neuroimaging, prevention.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Declaraci\u00f3n de buenas pr\u00e1cticas cl\u00ednicas: <\/strong>Los autores de este manuscrito declaran que todos ellos han participado en su elaboraci\u00f3n y no tienen conflictos de intereses. La investigaci\u00f3n se ha realizado siguiendo las Pautas \u00e9ticas internacionales para la investigaci\u00f3n relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias M\u00e9dicas (CIOMS) en colaboraci\u00f3n con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS). El manuscrito es original y no contiene plagio. El manuscrito no ha sido publicado en ning\u00fan medio y no est\u00e1 en proceso de revisi\u00f3n en otra revista. Se han obtenido los permisos necesarios para las im\u00e1genes y gr\u00e1ficos utilizados. Se han preservado las identidades de los pacientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Introducci\u00f3n:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trauma craneoencef\u00e1lico severo en pediatr\u00eda es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en ni\u00f1os y adolescentes, con un notable incremento en su incidencia en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Entre las causas m\u00e1s frecuentes de TCE se encuentran los accidentes de tr\u00e1fico, las ca\u00eddas y el abuso infantil, siendo los menores de un a\u00f1o particularmente vulnerables. La fisiopatolog\u00eda del TCE pedi\u00e1trico incluye cambios espec\u00edficos en el flujo sangu\u00edneo cerebral, resultando en isquemia, hiperemia, vasoespasmo y lesiones secundarias como edema e inflamaci\u00f3n<sup>1,2<\/sup>. La evaluaci\u00f3n de la gravedad del TCE se realiza mediante la Escala de Coma de Glasgow, destacando la necesidad de estabilizar al paciente antes de su aplicaci\u00f3n<sup>3<\/sup>. El manejo inicial se enfoca en la correcci\u00f3n de la circulaci\u00f3n, ventilaci\u00f3n y oxigenaci\u00f3n, adem\u00e1s del monitoreo de la presi\u00f3n intracraneal para prevenir complicaciones<sup>4<\/sup>. Las t\u00e9cnicas de neuroim\u00e1genes, especialmente la tomograf\u00eda axial computarizada, son fundamentales para el diagn\u00f3stico y la identificaci\u00f3n de lesiones que requieren intervenci\u00f3n neuroquir\u00fargica<sup>5<\/sup>. Esta revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica examina la epidemiolog\u00eda, fisiopatolog\u00eda, diagn\u00f3stico, manejo y prevenci\u00f3n del TCE severo en pacientes pedi\u00e1tricos, proporcionando una visi\u00f3n integral de este grave problema de salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Epidemiolog\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trauma craneoencef\u00e1lico constituye la principal causa de morbilidad y mortalidad tanto en ni\u00f1os como en adolescentes. Informaci\u00f3n reciente de <em>\u201cGlobal Burden of Diseases\u201d <\/em>sobre lesiones del cerebro y de la m\u00e9dula espinal encontr\u00f3 un aumento de un 3.6% en la incidencia de traumatismos craneales desde 1990 al 2016<em>.<\/em> Esta patolog\u00eda se da principalmente por accidentes de tr\u00e1nsito, especialmente en pacientes pedi\u00e1tricos y adolescentes que utilizan bicicletas y motocicletas<sup>6<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta condici\u00f3n puede conllevar secuelas a nivel psicol\u00f3gico y neurol\u00f3gico tanto para el paciente como para su red de apoyo<sup>8<\/sup>. Los ni\u00f1os se ven m\u00e1s afectados por TCE secundario a ca\u00eddas, mientras que en adolescentes es m\u00e1s com\u00fan que se deba a accidentes de tr\u00e1nsito o por deportes<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se describe que el trauma no accidental es una causa prevenible de muerte pedi\u00e1trica, siendo el trauma craneal abusivo la causa m\u00e1s com\u00fan de mortalidad relacionada con este tipo de trauma. Este aspecto cobra gran relevancia al evaluar pacientes pedi\u00e1tricos, ya que se debe considerar en el diagn\u00f3stico diferencial la posibilidad de abuso, especialmente cuando el mecanismo del trauma no es claro, la historia cl\u00ednica es confusa y no concuerda con el cuadro cl\u00ednico del paciente, o cuando hay consultas repetitivas. \u00a0Los menores de 1 a\u00f1o tienen un mayor riesgo de muerte, adem\u00e1s de una mayor tasa de mortalidad por abuso en comparaci\u00f3n con ni\u00f1os mayores<sup>9<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fisiopatolog\u00eda:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fisiopatolog\u00eda del TCE en la poblaci\u00f3n pedi\u00e1trica sigue siendo un reto para los cl\u00ednicos porque es un proceso complejo, este proceso se va a dividir en dos fases<sup>4,10<\/sup>. \u00a0Es importante considerar que los mecanismos difieren de los que se presentan en el trauma craneoencef\u00e1lico en adultos<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera fase que es la de la lesi\u00f3n primaria, se da inmediatamente despu\u00e9s del traumatismo por fuerzas mec\u00e1nicas directas hacia el cr\u00e1neo que hacen que haya una alteraci\u00f3n en la funci\u00f3n normal de las c\u00e9lulas<sup>4,10<\/sup>. Esta fase consiste en que habr\u00e1 da\u00f1o f\u00edsico a las estructuras neurovasculares como las c\u00e9lulas de la gl\u00eda, neuronas y vasos sangu\u00edneos<sup>10<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda fase es la de lesi\u00f3n secundaria y es end\u00f3gena, se asocia a cambios bioqu\u00edmicos y moleculares de las c\u00e9lulas que se traducir\u00e1n en excitotoxicidad, inflamaci\u00f3n e isquemia<sup>4,10<\/sup>. Esta segunda fase se desencadenar\u00e1 por la lesi\u00f3n inicial<sup>10<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al inicio, entre las 6-12 horas posteriores a la lesi\u00f3n traum\u00e1tica, se ha descrito que hay una alteraci\u00f3n en la perfusi\u00f3n cerebral y que el flujo sangu\u00edneo cerebral disminuir\u00e1 en los ni\u00f1os; esto podr\u00eda llevar a isquemia cerebral<sup>4<\/sup>. Despu\u00e9s, habr\u00e1 un periodo en el que se presentar\u00e1 hiperemia y aumento de la presi\u00f3n intracraneal lo cual conducir\u00e1 al \u00faltimo paso donde se producir\u00e1 vasoespasmo y una pobre perfusi\u00f3n cerebral<sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las lesiones que se producen debido al TCE se pueden dividir en primarias y secundarias. Se consideran lesiones primarias aquellas que ocurren como resultado del evento inicial y pueden incluir contusiones, hemorragia subaracnoidea, hematomas y lesi\u00f3n axonal difusa. La severidad de estas lesiones depende del mecanismo de trauma, la fuerza generada y la duraci\u00f3n del episodio. Las lesiones secundarias son las que ocurren como resultado de las primarias, donde hay una alteraci\u00f3n importante del metabolismo y el flujo sangu\u00edneo cerebral que pueden conllevar a edema cerebral y estr\u00e9s oxidativo<sup>8<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando hay una alteraci\u00f3n en la perfusi\u00f3n cerebral y adem\u00e1s una demanda metab\u00f3lica aumentada, el tejido cerebral se vuelve m\u00e1s propenso a sufrir lesiones secundarias. Entre las que pueden provocar m\u00e1s da\u00f1os se destaca la hipoxia y la hipotensi\u00f3n. Los mecanismos de autorregulaci\u00f3n cerebral se van a ver alterados despu\u00e9s de una lesi\u00f3n traum\u00e1tica como esta, por lo que podr\u00eda haber alteraciones en la presi\u00f3n arterial y por ende en la perfusi\u00f3n cerebral<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las 24-72 horas despu\u00e9s del evento, se llega al pico m\u00e1ximo de edema cerebral. El aumento de la presi\u00f3n intracraneal que acompa\u00f1a este edema va a alterar la perfusi\u00f3n cerebral que genera m\u00e1s edema e isquemia cerebral; el desenlace de esta situaci\u00f3n podr\u00eda ser una herniaci\u00f3n ya que como se mencion\u00f3 anteriormente, los mecanismos de autorregulaci\u00f3n se encuentran alterados. Se describe que en la poblaci\u00f3n pedi\u00e1trica es m\u00e1s com\u00fan encontrar edema cerebral difuso en comparaci\u00f3n con los adultos por factores probablemente anat\u00f3micos y fisiopatol\u00f3gicos. Se puede mencionar que la b\u00f3veda craneal en esta poblaci\u00f3n es m\u00e1s maleable y toleran ciertas deformaciones previo a que haya una fractura de alguno de los huesos. Aunado a esto, se sabe que el proceso de a atrofia cerebral inicia en adultos j\u00f3venes, por eso el cr\u00e1neo de un adulto tendr\u00e1 mucho m\u00e1s espacio para alojar el edema cerebral<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Clasificaci\u00f3n:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La severidad del trauma craneoencef\u00e1lico en adultos y en ni\u00f1os por lo general se puede clasificar en tres grupos seg\u00fan la puntuaci\u00f3n de la Escala de Coma de Glasgow (GCS por sus siglas en ingl\u00e9s, Glasgow Coma Scale) que se utiliza en mayores de 2 a\u00f1os o la Escala de Coma Pedi\u00e1trica de Glasgow (P-GCS por sus siglas en ingl\u00e9s, Pediatric Glasgow Coma Scale) en menores de 2 a\u00f1os (ver tabla 1 &#8211; Comparaci\u00f3n de Escala de Coma Pedi\u00e1trica de Glasgow y la Escala de Coma de Glasgow); ambas escalas se utilizan para evaluar r\u00e1pidamente el nivel de consciencia de un paciente<sup>3,10,11<\/sup>. Fueron escritas en 1974 y recibieron una aceptaci\u00f3n bastante r\u00e1pida a nivel mundial por la facilidad para utilizarlas y su alta confiabilidad<sup>10<\/sup>. Ambas tablas eval\u00faan la respuesta independiente de: apertura ocular, respuesta verbal y respuesta motora<sup>3<\/sup>. Se describe que esta escala permite que haya un m\u00e9todo de valoraci\u00f3n neurol\u00f3gica repetitiva, confiable y estandarizada independientemente del personal de salud que la est\u00e9 realizando y que adem\u00e1s es f\u00e1cil de reportar<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante saber que el puntaje final de la GCS puede verse afectado por factores pre y postraum\u00e1ticos que afectan la respuesta neurol\u00f3gica del paciente. Por ejemplo, la presencia de hipoxia o hipotensi\u00f3n puede afectar el puntaje del GCS y es bastante com\u00fan verlo en pacientes de trauma<sup>3<\/sup>. Por eso siempre se debe establecer la reanimaci\u00f3n inicial y el paciente debe estabilizarse lo antes posible; hay que asegurarse que la v\u00eda a\u00e9rea, la respiraci\u00f3n y la circulaci\u00f3n est\u00e9n estables antes de medir la Escala de Coma de Glasgow<sup>3,12.<\/sup> Tambi\u00e9n es de suma importancia y se debe indicar si el paciente est\u00e1 intubado o con alg\u00fan sedante ya que estos modifican el puntaje pero que est\u00e9n presentes no significa que no se pueda valorar la respuesta neurol\u00f3gica del paciente<sup>12<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se considera trauma craneoencef\u00e1lico leve si se obtienen 13-15 puntos, moderado de 9-12 puntos y severo de 8 puntos o menos en la Escala de coma de Glasgow<sup>10<\/sup>. Para esta revisi\u00f3n de literatura se abordar\u00e1 el trauma craneoencef\u00e1lico severo dado las consecuencias que produce a largo plazo tanto en el paciente afectado como en su familia<sup>8<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Manejo:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Evaluaci\u00f3n inicial<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evaluaci\u00f3n inicial de los pacientes con trauma craneoencef\u00e1lico generalmente comienza en el \u00e1mbito prehospitalario. Es fundamental realizar un abordaje de trauma siguiendo el enfoque ABCDE: primero, asegurar la v\u00eda a\u00e9rea (A: Airway), luego evaluar la respiraci\u00f3n (B: Breathing), verificar la circulaci\u00f3n (C: Circulation), identificar cualquier d\u00e9ficit neurol\u00f3gico utilizando la Escala de Coma de Glasgow o la Escala de Coma Pedi\u00e1trica de Glasgow (D: Disability), y finalmente exponer al paciente para una evaluaci\u00f3n completa (E: Exposure)<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No existe manera de revertir las lesiones existentes como consecuencia de la lesi\u00f3n primaria, sin embargo, el personal de salud puede enfocarse en prevenir o disminuir las lesiones secundarias ya que estas incluso pueden suceder en el escenario prehospitalario<sup>3,13<\/sup>. Estas lesiones se dan por mecanismos moleculares que se desencadenan en el momento de la injuria principal y que podr\u00edan mantenerse en el tiempo o progresar. Los factores que podr\u00edan propiciar la lesi\u00f3n secundaria son los siguientes: isquemia, edema, procesos inflamatorios, apoptosis neuronal, excitotoxicidad neuronal y disfunci\u00f3n metab\u00f3lica<sup>13<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vigilancia de la presi\u00f3n arterial y la saturaci\u00f3n de ox\u00edgeno son de suma importancia ya que la hipotensi\u00f3n se asocia con peor pron\u00f3stico; la prevenci\u00f3n de la hipoxemia y la hipotensi\u00f3n se enfocan en minimizar o evitar la lesi\u00f3n secundaria. Esto mediante la ventilaci\u00f3n normal para tratar el aumento de presi\u00f3n intracraneal y disminuir la demanda metab\u00f3lica cerebral. La saturaci\u00f3n de ox\u00edgeno se debe mantener superior a 90% y la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica se debe mantener por encima del percentil 75 para la edad siempre tomando en cuenta que el manguito sea adecuado para la edad del paciente<sup>3,13<\/sup>. La hipotensi\u00f3n en un paciente con este tipo de lesi\u00f3n reduce la presi\u00f3n de perfusi\u00f3n cerebral (PPC) y si se le suman periodos cortos de hipoxia, podr\u00eda haber consecuencias negativas a largo plazo<sup>3<\/sup>. La hipertensi\u00f3n en un paciente con un TCE severo puede ser indicador de presi\u00f3n intracraneal elevada; para un adecuado manejo de la presi\u00f3n arterial se recomienda la colocaci\u00f3n de un monitor de presi\u00f3n intracraneal para poder medir la presi\u00f3n de perfusi\u00f3n cerebral. Se recomienda mantener una PPC entre 40 y 50 mmHg en menores de 5 a\u00f1os y 50-60 mmHg en la poblaci\u00f3n de 5-17 a\u00f1os<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Uso de m\u00e9todos de imagen<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los \u00faltimos a\u00f1os, se ha incrementado el uso de m\u00e9todos de imagen en el paciente pedi\u00e1trico con TCE. La tomograf\u00eda axial computarizada (TAC) sigue siendo el estudio de imagen de elecci\u00f3n justo despu\u00e9s del evento. Permite descartar lesiones que requieran un manejo neuroquir\u00fargico inmediato, entre ellos hemorragia epidural o subdural, hidrocefalia o fracturas<sup>5<\/sup>. Dentro de los hallazgos m\u00e1s comunes en las im\u00e1genes de TAC se encuentra la hemorragia unifocal, multifocal, edema cerebral y contusi\u00f3n<sup>14<\/sup>. Se debe recordar que las im\u00e1genes son muy \u00fatiles en la evaluaci\u00f3n del trauma craneoencef\u00e1lico en la poblaci\u00f3n pedi\u00e1trica, ya que algunos pacientes sin estigmas de trauma al examen f\u00edsico pueden tener una lesi\u00f3n intraparenquimatosa que requiera de atenci\u00f3n prioritaria<sup>14<\/sup>. Tambi\u00e9n se sabe que la resonancia magn\u00e9tica (RM) tiene alta sensibilidad en la detecci\u00f3n de lesiones intraparenquimatosas agudas, pero no se realiza de rutina en el evento inmediato<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Actualmente, se est\u00e1n desarrollando m\u00e9todos de imagen no convencionales, que han demostrado que \u201challazgos normales\u201d en tomograf\u00eda axial computarizada o resonancia magn\u00e9tica convencional pueden no demostrar lesiones cerebrales importantes. Estos estudios buscan proporcionar un mejor entendimiento de los mecanismos fisiopatol\u00f3gicos implicados en las lesiones provocadas por el TCE, as\u00ed como sus consecuencias tanto motoras y sensitivas en el paciente<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Manejo de temperatura<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La hipertermia despu\u00e9s de un traumatismo craneal severo es com\u00fan en la poblaci\u00f3n pedi\u00e1trica (\u2265 38 o 38.5\u00b0C) y conduce a que haya lesi\u00f3n cerebral secundaria ya que provoca que la demanda metab\u00f3lica cerebral aumente y esto participa en la hipertensi\u00f3n intracraneal. Esta hipertermia puede ser multifactorial, sin embargo, se habla de que puede ser causada por alteraciones en la barrera hematoencef\u00e1lica, respuesta inflamatoria, excitotoxicidad neuronal, liberaci\u00f3n de catecolaminas, entre otros. \u00a0Se asocia a una mayor mortalidad, estancia prolongada en cuidados intensivos y lesi\u00f3n neuronal<sup>13<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la literatura el edema cerebral de un paciente durante las primeras 72 horas desde su admisi\u00f3n podr\u00eda progresar, es por esto por lo que un estudio realizado en una unidad de cuidados intensivos pedi\u00e1tricos en un primer nivel de atenci\u00f3n se enfoc\u00f3 en reducir la hipertermia en estas 72 horas iniciales<sup>13<\/sup>.\u00a0 Describen que se recomienda la colocaci\u00f3n de una manta enfriadora por debajo del paciente y otra encima; se recomienda mantener la temperatura entre 35\u00b0C y 38\u00b0C<sup>13,15<\/sup>. Por \u00faltimo, dado a que hay pocos efectos adversos con el uso externo de la manta enfriadora, recomiendan la utilizaci\u00f3n de estas como primera l\u00ednea de manejo para la hipertermia<sup>13<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Prevenci\u00f3n: <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso de protecci\u00f3n como el uso de cascos puede disminuir de una manera importante la morbi-mortalidad de los accidentes de tr\u00e1nsito. Un estudio encontr\u00f3 que el uso de cascos en poblaci\u00f3n de cualquier edad que usen bicicletas reduce el riesgo de trauma craneoencef\u00e1lico y lesi\u00f3n traum\u00e1tica cerebral severa en un 63-88%. Otro estudio encontr\u00f3 que el uso de cascos reduce el riesgo de muerte en motociclistas en un 42% y el riesgo de trauma craneoencef\u00e1lico en un 69%. Pese a la evidencia que respalda que el uso de cascos es beneficioso, hay algunos pa\u00edses donde el uso de estos no es obligatorio y solo pocos pa\u00edses han instaurado leyes<sup>6<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se menciona previamente, es com\u00fan que se d\u00e9 el trauma craneal abusivo y la poblaci\u00f3n m\u00e1s propensa a esto son los menores de un a\u00f1o. Como m\u00e9todo preventivo se considera importante darles charlas a los padres sobre llanto normal del lactante, c\u00f3mo calmar al lactante que llora y tambi\u00e9n ense\u00f1arles a los padres, maneras de disminuir la frustraci\u00f3n y el enojo ante estas situaciones. Tambi\u00e9n es importante en atenci\u00f3n primaria o en general a los cl\u00ednicos que tengan contacto con esta poblaci\u00f3n, ponerles atenci\u00f3n a los padres y lograr identificar aquellos grupos de alto riesgo<sup>9<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Conclusiones:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El trauma craneoencef\u00e1lico severo en la poblaci\u00f3n pedi\u00e1trica es un desaf\u00edo cr\u00edtico por su alta incidencia y las graves consecuencias que pueden tener a corto y a largo plazo. La epidemiolog\u00eda del TCE muestra que los accidentes de tr\u00e1nsito, las ca\u00eddas y el abuso infantil son las principales causas, con los ni\u00f1os menores de un a\u00f1o siendo particularmente vulnerables. La fisiopatolog\u00eda del TCE en pediatr\u00eda incluye complejos cambios en el flujo sangu\u00edneo cerebral y la posibilidad de lesiones secundarias significativas como edema e inflamaci\u00f3n, lo que subraya la necesidad de un manejo inmediato y preciso para mitigar estos efectos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manejo del TCE severo en pediatr\u00eda comienza con una evaluaci\u00f3n prehospitalaria siguiendo el enfoque ABCDE, asegurando la estabilizaci\u00f3n de la v\u00eda a\u00e9rea, la respiraci\u00f3n y la circulaci\u00f3n antes de evaluar el estado neurol\u00f3gico del paciente. La prevenci\u00f3n de lesiones secundarias es crucial y se logra mediante el control de la presi\u00f3n intracraneal, la vigilancia de la presi\u00f3n arterial y la saturaci\u00f3n de ox\u00edgeno. Adem\u00e1s, el uso de neuroim\u00e1genes, especialmente la tomograf\u00eda axial computarizada, es esencial para la identificaci\u00f3n de lesiones que requieren intervenci\u00f3n inmediata. La prevenci\u00f3n, incluida la educaci\u00f3n sobre el uso de cascos y la identificaci\u00f3n de abuso infantil, es fundamental para reducir la incidencia y las secuelas del TCE en la poblaci\u00f3n pedi\u00e1trica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas:<\/strong><\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Serpa RO, Ferguson L, Larson C, Bailard J, Cooke S, Greco T, et al. Pathophysiology of Pediatric Traumatic Brain Injury. Front Neurol. 2021;12(July):1\u201318.<\/li>\n<li>Philip S, Udomphorn Y, Kirkham FJ, Vavilala MS. Cerebrovascular pathophysiology in pediatric traumatic brain injury. J Trauma &#8211; Inj Infect Crit Care. 2009; 67 (SUPPL). 2).<\/li>\n<li>Lulla A, Lumba-Brown A, Totten AM, Maher PJ, Badjatia N, Bell R, et al. Prehospital Guidelines for the Management of Traumatic Brain Injury\u20133rd Edition. Prehospital Emerg Care [Internet]. 2023;27(5):507\u201338. Disponible en: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/10903127.2023.2187905\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/10903127.2023.2187905<\/a><\/li>\n<li>Vavilala M, Tasker R. Severe traumatic brain injury (TBI) in children: Initial evaluation and management. UpToDate [en l\u00ednea]. 2024. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.uptodate.com\/contents\/severe-traumatic-brain-injury-tbi-in-children-initial-evaluation-and-management?search=severe%20traumatic%20brain%20injury&amp;source=search_result&amp;selectedTitle=2%7E150&amp;usage_type=default&amp;display_rank=2\">https:\/\/www.uptodate.com\/contents\/severe-traumatic-brain-injury-tbi-in-children-initial-evaluation-and-management?search=severe%20traumatic%20brain%20injury&amp;source=search_result&amp;selectedTitle=2%7E150&amp;usage_type=default&amp;display_rank=2<\/a><\/li>\n<li>Ashwal S, Tong KA, Ghosh N, Bartnik-Olson B, Holshouser BA. Application of advanced neuroimaging modalities in pediatric traumatic brain injury. J Child Neurol. 2014;29(12):1704\u201317.<\/li>\n<li>Du RY, LoPresti MA, Garc\u00eda RM, Lam S. Primary prevention of road traffic accident\u2013related traumatic brain injuries in younger populations: a systematic review of helmet legislation. Pediatr Neurosurg. 2020 Jan 3;25(4):361\u2013374.<\/li>\n<li>Riemann L, Zweckberger K, Unterberg A, El Damaty A, Younsi A. Injury Causes and Severity in Pediatric Traumatic Brain Injury Patients Admitted to the Ward or Intensive Care Unit: A Collaborative European Neurotrauma Effectiveness Research in Traumatic Brain Injury (CENTER-TBI) Study. Front Neurol. 2020;11(April)<\/li>\n<li>Marzano LAS, Batista JPT, de Abreu Arruda M, de Freitas Cardoso MG, de Barros JLVM, Moreira JM, et al. Traumatic brain injury biomarkers in pediatric patients: a systematic review [Internet]. Vol. 45, Neurosurgical Review. Springer Berlin Heidelberg; 2022. 167\u2013197 p. Disponible en: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1007\/s10143-021-01588-0\">https:\/\/doi.org\/10.1007\/s10143-021-01588-0<\/a><\/li>\n<li>Smith EB, Lee JK, Vavilala MS, Lee SA. An Overview of Abusive Head Trauma, Nonaccidental Trauma, and Sports Concussions. Pediatr Clin North Am. 2019 Mar;37(1):119-134. doi: 10.1016\/j.anclin.2018.10.002.<\/li>\n<li>Reisner A, Zohdy YM, Chern JJ, Blackwell LS, Lepard JR, Alawieh A, et al. The utility of biomarkers in traumatic brain injuries in children: opportunities and challenges. Journal Of Neurosurgery Pediatrics [Internet]. 1 de mayo de 2024;1-5. Disponible en: https:\/\/doi.org\/10.3171\/2024.3.peds2446<\/li>\n<li>Dornbos DD 3rd, Monson C, Look A, Huntoon K, Smith LGF, Leonard JR, Dhall SS, Sribnick EA. Validation of the Surgical Intervention for Traumatic Injury scale in the pediatric population. J Neurosurg Pediatr. 2020 Apr 10;26(1):92-97. doi:10.3171\/2020.2. PEDS19474.<\/li>\n<li>Smith TR. Neurocirug\u00eda. En: Doherty GM, editor. Diagn\u00f3stico y tratamiento quir\u00fargicos, 15e. McGraw Hill; 2021. Disponible en: <a href=\"https:\/\/accessmedicina-mhmedical-com.bibliotecaucimed.remotexs.co\/content.aspx?bookid=3076&amp;sectionid=260877950\">https:\/\/accessmedicina-mhmedical-com.bibliotecaucimed.remotexs.co\/content.aspx?bookid=3076&amp;sectionid=260877950<\/a><\/li>\n<li>Lovett ME, Moore-Clingenpeel M, Ayad O, O\u2019Brien N. Reduction of hyperthermia in pediatric patients with severe traumatic brain injury: a quality improvement initiative. J Neurosurg Pediatr. 2017 Dec 1;21(2):164\u2013170. doi: 10.3171\/2017.8. PEDS17104.<\/li>\n<li>\u015eahin S, Botan E, G\u00fcn E, Y\u00fcksel MF, S\u00fct NY, Kartal AT, et al. Correlation between early computed tomography findings and neurological outcome in pediatric traumatic brain injury patients. Neurol Sci. 2024;(0123456789).<\/li>\n<li>Kochanek PM, Tasker RC, Bell MJ, Adelson PD, Carney N, Vavilala MS, Selden NR, Bratton SL, Grant GA, Kissoon N, Reuter-Rice KE, Wainwright MS. Management of Pediatric Severe Traumatic Brain Injury: 2019 Consensus and Guidelines-Based Algorithm for First and Second Tier Therapies. Pediatr Crit Care Med. 2019 Mar;20(3):269-79. doi: 10.1097\/PCC.0000000000001737.<strong style=\"font-size: inherit;\">\u00a0<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Anexos:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tabla 1. Comparaci\u00f3n de Escala de Coma Pedi\u00e1trica de Glasgow y la Escala de Coma de Glasgow<sup>3 <\/sup><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"215\">Escala de Coma de Glasgow<\/td>\n<td width=\"57\"><\/td>\n<td width=\"170\">Escala de Coma Pedi\u00e1trica de Glasgow<\/td>\n<td width=\"76\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"215\">Apertura Ocular<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Espont\u00e1nea<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Habla<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dolor<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ninguna<\/td>\n<td width=\"57\">&nbsp;<\/p>\n<p>4<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>1<\/td>\n<td width=\"170\">Apertura Ocular<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Espont\u00e1nea<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Habla<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dolor<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ninguna<\/td>\n<td width=\"76\">&nbsp;<\/p>\n<p>4<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"215\">Respuesta verbal<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Orientada<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Confusa<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Inapropiada<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Incomprensible<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ninguna<\/td>\n<td width=\"57\">&nbsp;<\/p>\n<p>5<\/p>\n<p>4<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>1<\/td>\n<td width=\"170\">Respuesta verbal<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Balbucea<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Llanto irritable<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Llora por dolor<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Gime por dolor<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ninguno<\/td>\n<td width=\"76\">&nbsp;<\/p>\n<p>5<\/p>\n<p>4<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>1<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"215\">Respuesta motora<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Obedece \u00f3rdenes<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Localiza al dolor<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Retirada (flexi\u00f3n)<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Postura de flexi\u00f3n anormal<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Postura de extensi\u00f3n<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ninguna<\/p>\n<p>&nbsp;<\/td>\n<td width=\"57\">&nbsp;<\/p>\n<p>6<\/p>\n<p>5<\/p>\n<p>4<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>1<\/td>\n<td width=\"170\">Respuesta Motora<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Movimiento espont\u00e1neo normal<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Retira al tacto<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Retira por dolor<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Flexi\u00f3n anormal<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Extensi\u00f3n anormal<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ninguna<\/td>\n<td width=\"76\">&nbsp;<\/p>\n<p>6<\/p>\n<p>5<\/p>\n<p>4<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>1<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: justify;\">Modificado de: Lulla A, Lumba-Brown A, Totten AM, Maher PJ, Badjatia N, Bell R, et al. Prehospital Guidelines for the Management of Traumatic Brain Injury\u20133rd Edition. Prehospital Emerg Care [Internet]. 2023;27(5):507\u201338. Disponible en: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/10903127.2023.2187905\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/10903127.2023.2187905<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Trauma craneoencef\u00e1lico severo en pediatr\u00eda: una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica Autora principal: Valeria Hern\u00e1ndez Uma\u00f1a Vol. XIX; n\u00ba 13; 411<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[184,207],"tags":[],"class_list":["post-77400","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-pediatria-neonatologia","category-traumatologia","no-featured-image-padding"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.6 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Trauma craneoencef\u00e1lico severo en pediatr\u00eda: una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Trauma craneoencef\u00e1lico severo en pediatr\u00eda: una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica Autora principal: Valeria Hern\u00e1ndez Uma\u00f1a Vol. XIX; 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