{"id":78266,"date":"2024-08-28T09:06:58","date_gmt":"2024-08-28T07:06:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=78266"},"modified":"2024-08-27T10:07:36","modified_gmt":"2024-08-27T08:07:36","slug":"diseccion-aortica-un-peligro-cardiovascular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/diseccion-aortica-un-peligro-cardiovascular\/","title":{"rendered":"Disecci\u00f3n a\u00f3rtica: un peligro cardiovascular"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Disecci\u00f3n a\u00f3rtica: un peligro cardiovascular<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autor principal: Manuel Enrique Su\u00e1rez Gonz\u00e1lez<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vol. XIX; n\u00ba 16; 670<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Aortic dissection: a cardiovascular hazard<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de recepci\u00f3n: 07\/08\/2024<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fecha de aceptaci\u00f3n: 26\/08\/2024<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com Volumen XIX. N\u00famero 16 Segunda quincena de Agosto de 2024 \u2013 P\u00e1gina inicial: Vol. XIX; n\u00ba 16; 670<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Autor: Manuel Enrique Su\u00e1rez Gonz\u00e1lez<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 M\u00e9dico General, San Jos\u00e9, Costa Rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resumen:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La disecci\u00f3n a\u00f3rtica es una condici\u00f3n m\u00e9dica urgente que se distingue por la separaci\u00f3n de las capas de la aorta a causa del flujo sangu\u00edneo, lo que origina la formaci\u00f3n de un lumen verdadero y otro falso. Se categoriza de acuerdo a su ubicaci\u00f3n anat\u00f3mica y la duraci\u00f3n de los s\u00edntomas desde su aparici\u00f3n. La clasificaci\u00f3n de Stanford establece una distinci\u00f3n entre dos tipos de disecci\u00f3n a\u00f3rtica. El tipo A afecta la porci\u00f3n ascendente de la aorta y suele requerir intervenci\u00f3n quir\u00fargica de forma inmediata. Por otro lado, el tipo B afecta la porci\u00f3n descendente de la aorta y generalmente se aborda principalmente con tratamientos endovasculares o m\u00e9dicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La disecci\u00f3n a\u00f3rtica puede surgir debido a desgarros en la capa \u00edntima o a la presencia de hematomas intramurales provocados por la ruptura de los vasa vasorum. Los factores de riesgo predominantes abarcan la hipertensi\u00f3n arterial, la edad avanzada, la dislipidemia y determinadas condiciones gen\u00e9ticas como los s\u00edndromes de Marfan, Loeys-Dietz y Ehlers-Danlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El diagn\u00f3stico de la disecci\u00f3n a\u00f3rtica resulta complejo debido a su baja prevalencia y a la diversidad de s\u00edntomas cl\u00ednicos que presenta. El dolor tor\u00e1cico agudo es un s\u00edntoma frecuente que puede presentarse acompa\u00f1ado de otros signos como soplo diast\u00f3lico, taponamiento card\u00edaco y d\u00e9ficits neurol\u00f3gicos. Las im\u00e1genes m\u00e9dicas, en particular la angiograf\u00eda por tomograf\u00eda computarizada, desempe\u00f1an un papel fundamental en la obtenci\u00f3n de diagn\u00f3sticos precisos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tratamiento var\u00eda seg\u00fan el tipo y las complicaciones. La disecci\u00f3n tipo A generalmente requiere cirug\u00eda para prevenir complicaciones fatales. La disecci\u00f3n tipo B puede manejarse con t\u00e9cnicas endovasculares o cirug\u00eda abierta en casos complicados. El tratamiento m\u00e9dico incluye el control riguroso de la presi\u00f3n arterial y la vigilancia continua del paciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Palabras clave: Disecci\u00f3n, a\u00f3rtica, cardiovascular, endovascular, cirug\u00eda, ateroesclerosis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Abstract:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aortic dissection is an urgent medical condition distinguished by the separation of the layers of the aorta due to blood flow, resulting in the formation of a true and a false lumen. It is categorized according to its anatomical location and the duration of symptoms since its onset. The Stanford classification distinguishes between two types of aortic dissection. Type A affects the ascending portion of the aorta and usually requires immediate surgical intervention. Type B, on the other hand, affects the descending portion of the aorta and is usually addressed primarily with endovascular or medical treatment.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aortic dissection may arise due to tears in the intimal layer or the presence of intramural hematomas caused by rupture of the vasa vasorum. Predominant risk factors include arterial hypertension, advanced age, dyslipidemia, and certain genetic conditions such as Marfan, Loeys-Dietz, and Ehlers-Danlos syndromes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">The diagnosis of aortic dissection is complex due to its low prevalence and the diversity of clinical symptoms it presents. Acute chest pain is a common symptom that may be accompanied by other signs such as diastolic murmur, cardiac tamponade and neurological deficits. Medical imaging, particularly computed tomography angiography, plays a key role in obtaining accurate diagnoses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Treatment varies according to the type and complications. Type A dissection usually requires surgery to prevent fatal complications. Type B dissection can be managed with endovascular techniques or open surgery in complicated cases. Medical treatment includes strict blood pressure control and continuous monitoring of the patient.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Keywords: Dissection, aortic, cardiovascular, endovascular, surgery, atherosclerosis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los autores de este manuscrito declaran que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos ellos han participado en su elaboraci\u00f3n y no tienen conflictos de intereses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La investigaci\u00f3n se ha realizado siguiendo las Pautas \u00e9ticas internacionales para la investigaci\u00f3n relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias M\u00e9dicas (CIOMS) en colaboraci\u00f3n con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manuscrito es original y no contiene plagio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manuscrito no ha sido publicado en ning\u00fan medio y no est\u00e1 en proceso de revisi\u00f3n en otra revista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han obtenido los permisos necesarios para las im\u00e1genes y gr\u00e1ficos utilizados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han preservado las identidades de los pacientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>Introducci\u00f3n<\/u><\/p>\n<p>La disecci\u00f3n a\u00f3rtica (DA) se define por la existencia de un \u201cflap\u201d\/colgajo intimal que se forma debido a la separaci\u00f3n de la capa \u00edntima de la adventicia, causada por el flujo sangu\u00edneo en la capa media. Este colgajo divide el lumen verdadero (luz a\u00f3rtica normal) del lumen falso (neolumen ubicado en la capa media). En la mayor\u00eda de los casos, se observa una zona de desgarro en la capa interna que puede explicar el origen de la disecci\u00f3n a\u00f3rtica. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la hemorragia dentro de la pared a\u00f3rtica tambi\u00e9n puede ser un factor causal en este tipo de afecci\u00f3n. La progresi\u00f3n del flujo sangu\u00edneo dentro de la pared a\u00f3rtica puede resultar en una extensi\u00f3n tanto anter\u00f3grada como retr\u00f3grada del colgajo intimal. Esta situaci\u00f3n puede afectar la perfusi\u00f3n de ciertas ramas a\u00f3rticas, lo que se conoce como mala perfusi\u00f3n, ya sea est\u00e1tica o din\u00e1micamente.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la clasificaci\u00f3n de las disecciones a\u00f3rticas, se toma en cuenta el momento en que se administra el tratamiento despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de los s\u00edntomas. La disecci\u00f3n aguda se caracteriza por ocurrir durante las dos primeras semanas, mientras que la disecci\u00f3n subaguda se presenta en los tres primeros meses y la disecci\u00f3n cr\u00f3nica se manifiesta despu\u00e9s de este periodo de tiempo. No obstante, el tratamiento terap\u00e9utico estar\u00e1 condicionado principalmente por la ubicaci\u00f3n de la disecci\u00f3n y\/o el origen de la ruptura en la capa \u00edntima, as\u00ed como por su alcance.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la clasificaci\u00f3n de Stanford, se establece una distinci\u00f3n entre la disecci\u00f3n de tipo A, la cual impacta la aorta tor\u00e1cica ascendente y que por lo general, se necesita una intervenci\u00f3n quir\u00fargica de manera inmediata. La disecci\u00f3n de tipo B afecta la porci\u00f3n descendente de la aorta tor\u00e1cica, inmediatamente despu\u00e9s de la salida de la arteria subclavia izquierda. En la mayor\u00eda de los casos, este tipo de disecci\u00f3n necesita ser tratado mediante procedimientos endovasculares y\/o terapias m\u00e9dicas.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El flujo sangu\u00edneo en el lumen falso puede resultar en una perfusi\u00f3n inadecuada de \u00f3rganos espec\u00edficos, as\u00ed como en la aparici\u00f3n de insuficiencia valvular a\u00f3rtica aguda y taponamiento. En ocasiones, se puede presentar una ruptura a\u00f3rtica aguda, la cual generalmente resulta letal si no se aborda de manera inmediata. La disecci\u00f3n a\u00f3rtica es una enfermedad vascular compleja que a\u00fan se encuentra en constante evoluci\u00f3n en t\u00e9rminos de comprensi\u00f3n, debido al descubrimiento de m\u00faltiples marcadores inflamatorios.<sup>2,3<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>Fisiopatolog\u00eda<\/u><\/p>\n<p>La aorta est\u00e1 compuesta por tres capas principales: la \u00edntima interna, la media y la adventicia externa. En la disecci\u00f3n a\u00f3rtica aguda se produce un desgarro en la \u00edntima interna que facilita la entrada de sangre en la capa media. Debido a que la capa media es menos resistente que las capas \u00edntima y adventicia, la sangre, al ser expulsada directamente del coraz\u00f3n bajo presi\u00f3n, se desplaza en direcci\u00f3n vertical a lo largo de la capa media, generando separaci\u00f3n entre las capas \u00edntima y adventicia. Posteriormente, la sangre en la porci\u00f3n media de la aorta impulsa el colgajo de disecci\u00f3n hacia el interior de dicho vaso sangu\u00edneo, lo que resulta en la separaci\u00f3n entre el lumen verdadero y el falso.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la actualidad, el t\u00e9rmino com\u00fanmente utilizado para referirse a la disecci\u00f3n a\u00f3rtica aguda es s\u00edndrome a\u00f3rtico agudo, el cual engloba cuatro condiciones distintas: disecci\u00f3n a\u00f3rtica aguda tipo A, disecci\u00f3n a\u00f3rtica aguda tipo B, hematoma a\u00f3rtico intramural y \u00falcera a\u00f3rtica penetrante. En el caso de un hematoma intramural, se produce la filtraci\u00f3n de sangre en la capa media de la aorta a una presi\u00f3n reducida, lo que da lugar a la formaci\u00f3n de un trombo que ejerce presi\u00f3n sobre la pared externa de dicho vaso sangu\u00edneo, provocando su protrusi\u00f3n hacia el exterior y manteniendo una apariencia aparentemente normal en la luz a\u00f3rtica. La penetraci\u00f3n de una \u00falcera ateroscler\u00f3tica en la aorta permite el ingreso de sangre en la capa media de la arteria, sin embargo, la cicatrizaci\u00f3n ateroscler\u00f3tica t\u00edpicamente restringe la extensi\u00f3n de la acumulaci\u00f3n sangu\u00ednea, lo que frecuentemente conduce a la formaci\u00f3n de una disecci\u00f3n localizada o un pseudoaneurisma.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La hipertensi\u00f3n arterial puede causar da\u00f1os en la capa \u00edntima de los vasos sangu\u00edneos, lo que conduce a la liberaci\u00f3n de citocinas proinflamatorias y metaloproteinasas que favorecen la debilidad de la pared vascular. De igual forma, la degeneraci\u00f3n arterial afecta la pared a\u00f3rtica, disminuyendo su elasticidad y debilit\u00e1ndola.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>Factores de riesgo<\/u><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de los factores de riesgo para sufrir una disecci\u00f3n a\u00f3rtica se encuentran la edad avanzada, la presencia de dislipidemia, niveles elevados de apolipoprote\u00edna A1, la presencia de hipertensi\u00f3n arterial, as\u00ed como la aterosclerosis donde suelen encontrarse estos factores juntos.<sup>4<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En pacientes menores de 40 a\u00f1os, los factores de riesgo de aterosclerosis suelen estar ausentes y, en su lugar, suelen presentarse lesiones gen\u00e9ticas del tejido conjuntivo o la presencia de una v\u00e1lvula a\u00f3rtica bic\u00faspide. Dentro de las enfermedades con trasfondo gen\u00e9tico que m\u00e1s se han relacionado a esta patolog\u00eda, se encuentran los s\u00edndromes de Marfan, Loeys Dietz, Ehler-Danlos y Turner.\u00a0 De igual manera, se han identificado diversas mutaciones no sindr\u00f3micas relacionadas con la disecci\u00f3n a\u00f3rtica, como aquellas que impactan en los genes ACTA2, SMAD2, LOX, FOXE3 y MFAP5, los cuales mayormente intervienen en la s\u00edntesis de prote\u00ednas del tejido conectivo. La dilataci\u00f3n aneurism\u00e1tica de la aorta tor\u00e1cica tambi\u00e9n constituye un factor de riesgo para la enfermedad arterial.<sup>4,5<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>Diagn\u00f3stico<\/u><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El diagn\u00f3stico no suele ser sencillo, ya que es una patolog\u00eda de escasa frecuencia as\u00ed como presentar una diversidad de manifestaciones cl\u00ednicas relacionadas. En m\u00e1s del 30% de los casos, el diagn\u00f3stico inicial se estima que puede ser incorrecto o experimentar retrasos. Ahora bien, es fundamental realizar un diagn\u00f3stico preciso y comenzar un tratamiento de manera r\u00e1pida para disminuir los \u00edndices de morbilidad y mortalidad en los individuos afectados. El dolor tor\u00e1cico agudo en la regi\u00f3n anterior o interescapular se observa en un porcentaje que oscila entre el 80% y el 90% de los pacientes. Este dolor, que se desplaza de un lugar a otro, alcanza su m\u00e1xima intensidad de manera inmediata y en ocasiones se acompa\u00f1a de s\u00edntomas vagales.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De igual forma, se pueden observar otros signos y s\u00edntomas, como un soplo diast\u00f3lico, pulso parad\u00f3jico en presencia de taponamiento card\u00edaco, as\u00ed como shock cardiog\u00e9nico y\/o hipovol\u00e9mico.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros posibles indicadores incluyen dolor abdominal, falta de pulsos perif\u00e9ricos, s\u00edncope y d\u00e9ficits neurol\u00f3gicos como hemiplej\u00eda, hemiparesia o paraplej\u00eda. Las manifestaciones cl\u00ednicas son consecuencia de diversos fen\u00f3menos, tales como la ruptura a\u00f3rtica, la insuficiencia de la v\u00e1lvula a\u00f3rtica o la mala perfusi\u00f3n de las ramas a\u00f3rticas de las arterias coronarias distales.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>Im\u00e1genes m\u00e9dicas<\/u><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El papel fundamental de los estudios de imagen en el tratamiento de los pacientes con disecci\u00f3n a\u00f3rtica radica en la capacidad de definir con precisi\u00f3n el tipo, la localizaci\u00f3n y la extensi\u00f3n del proceso. Adem\u00e1s, se identifican las complicaciones relacionadas. La selecci\u00f3n de la t\u00e9cnica de imagen apropiada est\u00e1 condicionada por la disponibilidad de la misma, la estabilidad hemodin\u00e1mica del paciente y la experiencia del personal m\u00e9dico en el centro de salud.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la disecci\u00f3n a\u00f3rtica, las radiograf\u00edas de t\u00f3rax y los electrocardiogramas son utilizados de manera poco frecuentes como m\u00e9todos diagn\u00f3stico, pero se pueden utilizar para valorar la estabilidad del paciente, as\u00ed como diagn\u00f3stico diferencial (principalmente el electrocardiograma). La angiograf\u00eda invasiva y la resonancia magn\u00e9tica nuclear no son estudios que suelan utilizarse para la valoraci\u00f3n inicial del paciente.<sup>6<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En pacientes estables, la angiograf\u00eda por tomograf\u00eda computarizada se considera la exploraci\u00f3n preferida en la actualidad. La angiograf\u00eda debe abarcar la fase arterial y visualizar la totalidad de la aorta hasta las arterias femorales.<sup>3,6,7<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ecocardiograf\u00eda transtor\u00e1cica o transesof\u00e1gica puede resultar beneficiosa, especialmente en pacientes con inestabilidad cl\u00ednica que no son candidatos para ser trasladados a la sala de radiolog\u00eda. Este estudio ofrece datos relevantes acerca de la v\u00e1lvula a\u00f3rtica, el pericardio y la funci\u00f3n del coraz\u00f3n. No obstante, la capacidad de examinar la porci\u00f3n distal de la aorta tor\u00e1cica es sumamente restringida, e incluso puede considerarse imposible mediante el uso de esta t\u00e9cnica.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>Estudios de laboratorio<\/u><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la disecci\u00f3n a\u00f3rtica, los altos niveles de d\u00edmero D indican la presencia de trastornos de la coagulaci\u00f3n que se desarrollan en la pared de la aorta. En la detecci\u00f3n de anomal\u00edas, la sensibilidad alcanza el 94%, mientras que la especificidad oscila entre el 40% y el 100%.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la actualidad, se investigan diversos marcadores biol\u00f3gicos para esta patolog\u00eda, tales como las metaloproteinasas, la cadena pesada de miosina de las c\u00e9lulas musculares lisas, la calponina, la prote\u00edna C reactiva y la interleucina-6. No obstante, actualmente no se dispone de ning\u00fan indicador biol\u00f3gico que permita el diagn\u00f3stico de la enfermedad de forma segura.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>Manejo<\/u><\/p>\n<p>El manejo var\u00eda seg\u00fan la ubicaci\u00f3n y las complicaciones que puedan existir. El tratamiento puede ser de naturaleza quir\u00fargica, ya sea convencional o endovascular, o bien de \u00edndole m\u00e9dica. La disecci\u00f3n a\u00f3rtica aguda debe ser siempre considerada una urgencia cardiovascular significativa y abordada de manera pronta y efectiva. En la disfunci\u00f3n a\u00f3rtica aguda de tipo A, es particularmente relevante destacar que la mortalidad postoperatoria puede alcanzar el 30% en caso de demora en la intervenci\u00f3n quir\u00fargica.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la etapa aguda, es fundamental mantener una supervisi\u00f3n cercana del electrocardiograma, la presi\u00f3n arterial y la producci\u00f3n de orina. Adem\u00e1s, es fundamental garantizar un adecuado manejo del dolor. En t\u00e9rminos de presi\u00f3n arterial, el objetivo principal es controlar la presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica por debajo de 120 mmHg a trav\u00e9s de la administraci\u00f3n de betabloqueantes y vasodilatadores intravenosos.<sup>6<\/sup><\/p>\n<p><u>Manejo de la disecci\u00f3n a\u00f3rtica tipo A<\/u><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La disecci\u00f3n a\u00f3rtica de tipo A se aborda mediante intervenci\u00f3n quir\u00fargica. En caso de tratamiento m\u00e9dico, la tasa de mortalidad a 30 d\u00edas alcanza el 60%, por lo cual se reserva \u00fanicamente para aquellos pacientes que no son candidatos para intervenciones quir\u00fargicas. Un tratamiento oportuno puede prevenir una ruptura a\u00f3rtica fatal o un taponamiento.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El prop\u00f3sito de la intervenci\u00f3n quir\u00fargica consiste en reemplazar la porci\u00f3n disecada de la aorta ascendente con un tubo de dacr\u00f3n, mediante la extirpaci\u00f3n de la regi\u00f3n del desgarro \u00edntimo. En situaciones de insuficiencia valvular a\u00f3rtica severa, la restauraci\u00f3n de la funcionalidad valvular puede ser alcanzada a trav\u00e9s de la t\u00e9cnica de resuspensi\u00f3n comisural. En determinadas circunstancias, se podr\u00eda requerir el reemplazo de la v\u00e1lvula afectada. <sup>10,11<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En casos de enfermedad del tejido conectivo, la sustituci\u00f3n completa de la ra\u00edz a\u00f3rtica con reimplantaci\u00f3n de las arterias coronarias es recomendada si se detecta que la ra\u00edz a\u00f3rtica est\u00e1 disecada o presenta un aneurisma de m\u00e1s de 50 mm. <sup>6<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la mayor\u00eda de las situaciones, se emplea un breve lapso de detenci\u00f3n circulatoria bajo hipotermia con el fin de examinar minuciosamente la porci\u00f3n distal de la aorta y el arco a\u00f3rtico, y llevar a cabo una sutura distal con tejido de buena calidad. No obstante, la cirug\u00eda mencionada conlleva riesgo de hemorragia, lo cual puede dificultar el control del sangrado debido a diversas causas, como la fragilidad del tejido, la coagulopat\u00eda derivada de la hipotermia y la prolongada circulaci\u00f3n extracorp\u00f3rea.<sup>10<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de los avances significativos en la atenci\u00f3n m\u00e9dica de este grupo de pacientes, la tasa de mortalidad durante la hospitalizaci\u00f3n ha permanecido constante en alrededor del 20% en los \u00faltimos veinte a\u00f1os. No obstante, se observa un incremento del 31 al 44% en los casos de mala perfusi\u00f3n visceral o cerebral.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>Manejo de la disecci\u00f3n a\u00f3rtica tipo B<\/u><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primeramente, se debe recordar que la disecci\u00f3n a\u00f3rtica tipo B se presenta en la porci\u00f3n descendente de la aorta tor\u00e1cica, posterior al punto de origen de la arteria subclavia izquierda. Se ha observado que durante la fase aguda de la enfermedad de tipo B, aproximadamente el 25% de los pacientes se ven afectados por un s\u00edndrome de mala perfusi\u00f3n o inestabilidad hemodin\u00e1mica al momento de su ingreso, lo que conlleva a un elevado riesgo de mortalidad si no se administra un tratamiento apropiado.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La disecci\u00f3n a\u00f3rtica de tipo B aguda no complicada ha sido tradicionalmente abordada mediante un enfoque exclusivamente m\u00e9dico, que incluye el uso de betabloqueantes y vasodilatadores. En la actualidad, existe la posibilidad de brindar un manejo endovascular para la disecci\u00f3n a\u00f3rtica tipo B complicada, manteniendo siempre la opci\u00f3n de cirug\u00eda abierta, seg\u00fan cada caso.<sup>12<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso de la disecci\u00f3n a\u00f3rtica tipo B, dentro de las complicaciones se encuentran el s\u00edndrome de mala perfusi\u00f3n, que se relaciona con una lesi\u00f3n est\u00e1tica o din\u00e1mica en las ramas a\u00f3rticas que suministran sangre a los \u00f3rganos internos, los ri\u00f1ones o las extremidades inferiores; as\u00ed como el s\u00edndrome hemorr\u00e1gico, el cual se asocia con la ruptura total o parcial de la aorta, y suele ser consecuencia de un manejo inadecuado de la presi\u00f3n arterial.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>Tratamiento endovascular<\/u><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La introducci\u00f3n de las t\u00e9cnicas endovasculares ha tenido un impacto significativo en el abordaje terap\u00e9utico de pacientes con disecci\u00f3n a\u00f3rtica tipo B aguda complicada. El prop\u00f3sito del tratamiento endovascular consiste en recubrir la regi\u00f3n del desgarro intimal mediante la colocaci\u00f3n de una endopr\u00f3tesis cubierta, tambi\u00e9n conocida como \u00abstentgraft\u00bb. El resultado consiste en la disminuci\u00f3n de la intensidad del l\u00famen artificial y la expansi\u00f3n del lumen verdadero. La mejora en la perfusi\u00f3n din\u00e1mica de las v\u00edsceras y las extremidades inferiores se logra mediante de esta forma.<sup>6,10<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tratamiento endovascular conlleva asimismo a una remodelaci\u00f3n de la pared disecada, lo que resulta en la reaproximaci\u00f3n de los segmentos y, por consiguiente, en la disminuci\u00f3n de la necesidad de intervenciones quir\u00fargicas abiertas. La despresurizaci\u00f3n y la trombosis de la luz falsa son medidas que se implementan para prevenir el riesgo de rotura secundaria.<sup>1,3<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo general, la t\u00e9cnica se lleva a cabo a trav\u00e9s de la v\u00eda femoral, buscando evitar la utilizaci\u00f3n de un stentgraft de tama\u00f1o excesivo. En la mayor\u00eda de las situaciones, la cobertura de la aorta tor\u00e1cica descendente se extiende desde el istmo hasta el punto de origen del tronco cel\u00edaco. La parte recubierta del stentgraft se sit\u00faa mayormente sobre la regi\u00f3n del desgarro \u00edntimo, mientras que la parte no recubierta se ubica en la porci\u00f3n distal de la aorta tor\u00e1cica. En la mayor\u00eda de los estudios, la tasa de mortalidad a 30 d\u00edas de la colocaci\u00f3n endovascular del stentgraft en el tratamiento de la disecci\u00f3n a\u00f3rtica tipo B complicada es del 10%.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>Cirug\u00eda abierta<\/u><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la terapia endovascular ha mostrado avances significativos y resultados positivos en el tratamiento de la disecci\u00f3n a\u00f3rtica tipo B complicada, es posible que ciertos pacientes necesiten someterse a una intervenci\u00f3n quir\u00fargica abierta de manera urgente. Generalmente, se encuentran situaciones de rotura a\u00f3rtica que no son susceptibles a tratamiento mediante procedimientos endovasculares, debido a la inestabilidad del paciente, la falta de disponibilidad de stentgraft o de una sala de radiolog\u00eda, entre otros factores.<sup>10<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En pacientes que presentan s\u00edndrome de malperfusi\u00f3n est\u00e1tica, causado por desgarro o trombosis de una rama a\u00f3rtica, la colocaci\u00f3n de una endopr\u00f3tesis cubierta en la aorta tor\u00e1cica descendente puede no resultar efectiva. En estos casos, puede ser requerida una intervenci\u00f3n quir\u00fargica para fenestrar, es decir, extirpar el colgajo intimal o los injertos de derivaci\u00f3n.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cirug\u00eda abierta se recomienda principalmente durante la etapa cr\u00f3nica de los casos de degeneraci\u00f3n aneurism\u00e1tica de la aorta disecada, y su procedimiento implica la sustituci\u00f3n de la aorta por un tubo de dacr\u00f3n. En la pr\u00f3tesis, se reimplantan las diferentes ramas viscerales, renales y, en ocasiones, intercostales.<sup>1,3,6<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>Tratamiento m\u00e9dico<\/u><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La disecci\u00f3n a\u00f3rtica de tipo B aguda no complicada ha sido tradicionalmente abordada mediante un enfoque exclusivamente m\u00e9dico, que incluye el uso de betabloqueantes y vasodilatadores. No obstante, en algunos pacientes que reciben tratamiento m\u00e9dico para la disecci\u00f3n a\u00f3rtica tipo B aguda no complicada, puede ocurrir una evoluci\u00f3n hacia una forma complicada, ya sea de manera s\u00fabita o cr\u00f3nica. En un 30 a 40% de los casos, se desarrolla una degeneraci\u00f3n aneurism\u00e1tica de la aorta disecada.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha planteado la duda si recomendable administrar tratamiento endovascular a todos los pacientes que presenten disecci\u00f3n a\u00f3rtica aguda de tipo B, pero actualmente a controversia en torno a este tema persiste y se recomienda un enfoque individualizado en el tratamiento de estos pacientes hasta que se cuente con evidencia objetiva de ensayos aleatorizados. Existen estudios que recomiendan la intervenci\u00f3n endovascular en casos de anatom\u00eda favorable y una expectativa de vida mayor a 5 a\u00f1os.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Independientemente del enfoque terap\u00e9utico elegido, es imperativo que todos los pacientes sean sometidos a una rigurosa vigilancia de su presi\u00f3n arterial. Adem\u00e1s, se recomienda realizar un seguimiento mediante im\u00e1genes, con el fin de detectar la progresi\u00f3n asintom\u00e1tica hacia una complicaci\u00f3n, como la degeneraci\u00f3n aneurism\u00e1tica.<sup>6<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>Conclusi\u00f3n<\/u><\/p>\n<p>La disecci\u00f3n a\u00f3rtica debe ser siempre vista como una urgencia cardiovascular seria que demanda un tratamiento inmediato. En la mayor\u00eda de los pacientes con disecci\u00f3n a\u00f3rtica aguda de tipo A, la cirug\u00eda para reemplazar la porci\u00f3n ascendente de la aorta contin\u00faa siendo el tratamiento preferido. Esto se realiza con el objetivo de prevenir la progresi\u00f3n potencialmente r\u00e1pida y mortal asociada a complicaciones cardiovasculares como la rotura a\u00f3rtica y el taponamiento.<sup>6,10<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tratamiento de los pacientes con disecci\u00f3n a\u00f3rtica tipo B complicada ha sido mejorado gracias al avance en el desarrollo de t\u00e9cnicas endovasculares. En el caso de las formas no complicadas, el tratamiento inicial es de naturaleza m\u00e9dica, sin embargo, es fundamental mantener una estrecha vigilancia de estos pacientes durante y despu\u00e9s de su hospitalizaci\u00f3n. Los avances recientes en la investigaci\u00f3n de las enfermedades gen\u00e9ticas proporcionan una herramienta adicional para la identificaci\u00f3n de pacientes en situaci\u00f3n de riesgo.<sup>1,11<\/sup><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda:<\/p>\n<p>1. Vilacosta I, San Rom\u00e1n JA, di Bartolomeo R, Eagle K, Estrera AL, Ferrera C, Kaji S, Nienaber CA, Riambau V, Sch\u00e4fers HJ, Serrano FJ, Song JK, Maroto L. Acute Aortic Syndrome Revisited: JACC State-of-the-Art Review. J Am Coll Cardiol. 23 Noviembre 2021;78(21):2106-2125. doi: 10.1016\/j.jacc.2021.09.022.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"2\">\n<li>Tchana-Sato V, Sakalihasan N, Defraigne JO. La dissection aortique [Aortic dissection]. Rev Med Liege. 2018 May;73(5-6):290-295.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li>Reed MJ. Diagnosis and management of acute aortic dissection in the emergency department. Br J Hosp Med (Lond). 30 Abril 2024;85(4):1-9. doi: 10.12968\/hmed.2023.0366.<\/li>\n<\/ol>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"4\">\n<li>Chukwu M, Ehsan P, Aburumman RN et al. 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