{"id":81078,"date":"2025-05-15T08:17:09","date_gmt":"2025-05-15T06:17:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=81078"},"modified":"2025-05-10T09:18:35","modified_gmt":"2025-05-10T07:18:35","slug":"aspectos-clave-de-la-pitiriasis-rosada-una-revision-bibliografica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/aspectos-clave-de-la-pitiriasis-rosada-una-revision-bibliografica\/","title":{"rendered":"Aspectos clave de la pitiriasis rosada: una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica"},"content":{"rendered":"<p><strong>Aspectos clave de la pitiriasis rosada: una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica<\/strong><\/p>\n<p><strong>Autora principal: <\/strong>Dra. Pamela Azofeifa Li<\/p>\n<p>Vol. XX; n\u00ba 09; 475<!--more--><\/p>\n<p><strong>Key aspects of pityriasis rosea: a bibliographic review<\/strong><\/p>\n<p><strong>Fecha de recepci\u00f3n:<\/strong> 15 de abril \u00a0de 2025<br \/>\n<strong>Fecha de aceptaci\u00f3n:<\/strong> 11 de mayo de 2025<\/p>\n<p>Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com Volumen XX. N\u00famero 09 Primera quincena de mayo de 2025 \u2013 P\u00e1gina inicial: Vol. XX; n\u00ba 09; 475<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>AUTORES<\/strong><\/p>\n<p><strong>Dra. Pamela Azofeifa Li<\/strong><br \/>\n<strong>Centro de trabajo:<\/strong> Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Puntarenas, Costa Rica.<\/p>\n<p>https:\/\/orcid.org\/0009-0007-9930-7721<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Dra. Mar\u00eda Jos\u00e9 Castro Arias <\/strong><\/p>\n<p><strong>Centro de trabajo:<\/strong> Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Puntarenas, Costa Rica.<\/p>\n<p>https:\/\/orcid.org\/0009-0003-0547-3560<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Dra. Yorlin Leonela Grant Calder\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Centro de trabajo:<\/strong> Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Cartago, Costa Rica.<\/p>\n<p>https:\/\/orcid.org\/0009-0005-1598-6778<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Dra. Fiorella Jim\u00e9nez Ure\u00f1a<\/strong><\/p>\n<p><strong>Centro de trabajo:<\/strong> Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Cartago, Costa Rica.<\/p>\n<p>https:\/\/orcid.org\/0009-0007-1344-3408<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Dra. Tiffany Sol\u00eds \u00c1lvarez<\/strong><\/p>\n<p><strong>Centro de trabajo:<\/strong> Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Cartago, Costa Rica.<\/p>\n<p>https:\/\/orcid.org\/0009-0004-1773-6097<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Dr. Gabriel Villalta Bravo<\/strong><\/p>\n<p><strong>Centro de trabajo:<\/strong> Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Cartago, Costa Rica.<\/p>\n<p>https:\/\/orcid.org\/0009-0006-2933-5324<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n<p>La pitiriasis rosada, denominada as\u00ed por su descamaci\u00f3n rosada caracter\u00edstica, fue descrita por primera vez por Camille Gibert en 1860. Este trastorno papuloescamoso, com\u00fan y autolimitado, afecta principalmente a j\u00f3venes, con un leve predominio en mujeres y sin distinci\u00f3n de raza. Asimismo, se ha observado que su incidencia es ligeramente mayor durante los meses de oto\u00f1o, invierno y primavera. Ahora bien, aunque la causa exacta de la enfermedad sigue siendo desconocida, se ha sugerido que esta podr\u00eda estar relacionada con agentes infecciosos, f\u00e1rmacos o inmunizaciones. La enfermedad generalmente comienza con una lesi\u00f3n \u00fanica, conocida como placa her\u00e1ldica, seguida de una erupci\u00f3n secundaria que consiste en lesiones papuloescamosas m\u00e1s peque\u00f1as en el tronco y las extremidades proximales. Adicionalmente, las variantes at\u00edpicas de la pitiriasis rosada representan aproximadamente el 20% de todos los casos y suponen un desaf\u00edo diagn\u00f3stico para los m\u00e9dicos. As\u00ed pues, dado que varias enfermedades pueden presentar manifestaciones cl\u00ednicas similares a la pitiriasis rosada, es esencial considerar m\u00faltiples diagn\u00f3sticos diferenciales. Finalmente, el manejo de la pitiriasis rosada en la mayor\u00eda de los pacientes se centra en la educaci\u00f3n, y el tratamiento sintom\u00e1tico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Palabras clave: <\/strong><em>Pitiriasis rosada, placa her\u00e1ldica, trastorno papuloescamoso<\/em>.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Abstract<\/strong><\/p>\n<p>Pityriasis rosea, named for its characteristic pink scaling, was first described by Camille Gibert in 1860. This common and self-limiting papulosquamous disorder primarily affects young people, with a slight predominance in women and no racial distinction. Its incidence has been observed to be slightly higher during the fall, winter, and spring months. Now, although the exact cause of the disease remains unknown, it has been suggested that it could be related to infectious agents, drugs, or vaccinations. The disease generally begins with a single lesion, known as the herald patch, followed by a secondary eruption consisting of smaller papulosquamous lesions on the trunk and proximal extremities. Atypical variants of pityriasis rosea account for approximately 20% of all cases and present a diagnostic challenge for physicians. Therefore, since several diseases can present with clinical manifestations similar to pityriasis rosea, it is essential to consider multiple differential diagnoses. Finally, management of pityriasis rosea in most patients focuses on education and symptomatic treatment.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Keywords<\/strong>: <em>Pityriasis rosea, herald patch, papulosquamous disorder<\/em>.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n de buenas pr\u00e1cticas<\/strong><\/p>\n<p>Los autores de este manuscrito declaran que:<\/p>\n<p>Todos ellos han participado en su elaboraci\u00f3n y no tienen conflictos de intereses<br \/>\nLa investigaci\u00f3n se ha realizado siguiendo las Pautas \u00e9ticas internacionales para la investigaci\u00f3n relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias M\u00e9dicas (CIOMS) en colaboraci\u00f3n con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS). El manuscrito es original y no contiene plagio. El manuscrito no ha sido publicado en ning\u00fan medio y no est\u00e1 en proceso de revisi\u00f3n en otra revista.<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La pitiriasis rosada, denominada as\u00ed por su descamaci\u00f3n rosada caracter\u00edstica, fue descrita por primera vez por Camile Gibert en 1860<sup>2<\/sup>. Este trastorno papuloescamoso, com\u00fan y autolimitado, afecta principalmente a j\u00f3venes, con un ligero predominio en mujeres y sin distinci\u00f3n de raza. Su presentaci\u00f3n suele variar seg\u00fan la estaci\u00f3n y se asocia frecuentemente con infecciones virales<sup>2<\/sup>. El diagn\u00f3stico es cl\u00ednico y generalmente no se requiere tratamiento<sup>1<\/sup>. No obstante, es fundamental reconocerla debido a su amplio diagn\u00f3stico diferencial y la posibilidad de formas at\u00edpicas y graves.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Metodolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Para la elaboraci\u00f3n de este art\u00edculo, se realiz\u00f3 una revisi\u00f3n detallada de diversas referencias bibliogr\u00e1ficas, obtenidas de bases de datos cient\u00edficas de alta evidencia, como UpToDate y PubMed, as\u00ed como de libros especializados en dermatolog\u00eda cl\u00ednica, como el de Bologna. Asimismo, la informaci\u00f3n recopilada est\u00e1 disponible en ingl\u00e9s o espa\u00f1ol, y la mayor\u00eda de las fuentes incluye fechas de publicaci\u00f3n hasta 2025, sumando un total de 15 referencias. Adicionalmente, se emplearon los t\u00e9rminos de b\u00fasqueda \u201cpitiriasis rosada\u201d, \u201cplaca her\u00e1ldica\u201d y \u201ctrastorno papuloescamoso\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Epidemiolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>La pitiriasis rosada afecta principalmente a ni\u00f1os, adolescentes y adultos j\u00f3venes sanos, con una mayor incidencia entre los 10 y 35 a\u00f1os<sup>2<\/sup>. Su pico de aparici\u00f3n ocurre en la adolescencia y presenta un ligero predominio en mujeres, sin preferencia por ninguna raza <sup>2<\/sup>. Es una afecci\u00f3n de distribuci\u00f3n mundial, con tasas de incidencia variables, que oscilan entre el 0,5% y el 2% o m\u00e1s<sup>1<\/sup>. Adem\u00e1s, se han observado variaciones estacionales, con una incidencia ligeramente mayor durante los meses de oto\u00f1o, invierno y primavera, seg\u00fan algunos estudios<sup> 1,2<\/sup>.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Etiolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>A pesar de su distribuci\u00f3n global y sus distintivas lesiones cut\u00e1neas, la causa exacta de esta enfermedad sigue siendo desconocida. Se han propuesto diversas hip\u00f3tesis que incluyen tanto factores infecciosos como no infecciosos<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p><sup>\u00a0<\/sup><\/p>\n<p><strong>Agentes infecciosos<\/strong><\/p>\n<p>Ahora bien, se ha planteado con frecuencia un posible origen viral, basado en sus patrones estacionales, su curso cl\u00ednico, la agrupaci\u00f3n de casos en comunidades o familias y la presencia de s\u00edntomas prodr\u00f3micos predominantemente respiratorios d\u00edas o semanas antes de las manifestaciones cut\u00e1neas<sup>1,2<\/sup>. Adem\u00e1s, la baja tasa de recurrencia (1-3%) sugiere una respuesta inmunitaria efectiva frente a un agente infeccioso. En estos casos, las lesiones suelen ser m\u00e1s peque\u00f1as y menos numerosas que en el primer episodio<sup>1,8<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed pues, algunas investigaciones inmunol\u00f3gicas han reforzado la hip\u00f3tesis de una etiolog\u00eda infecciosa al observar un aumento en las c\u00e9lulas mononucleares, c\u00e9lulas T CD4+ y c\u00e9lulas de Langerhans en la piel afectada. \u00a0De igual forma, se ha encontrado que el incremento de las c\u00e9lulas de Langerhans y la relaci\u00f3n entre c\u00e9lulas T CD4+ y c\u00e9lulas T supresoras\/citot\u00f3xicas, se relaciona con la fase y la gravedad de la pitiriasis rosada<sup>1,3<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adicionalmente, estudios posteriores han identificado niveles elevados de interfer\u00f3n alfa, interleucina 17, factor de crecimiento endotelial vascular, as\u00ed como aumentos en fractalquina e interleucina 22, lo que resalta una respuesta inmune caracter\u00edstica de las infecciones virales, apoyando a\u00fan m\u00e1s esta teor\u00eda<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No obstante, si bien la evidencia sugiere un origen viral, el virus espec\u00edfico responsable a\u00fan no ha sido identificado de manera concluyente. Se han estudiado con especial atenci\u00f3n el virus del herpes humano 7 (VHH-7) y, en menor medida, en el virus del herpes humano 6 (VHH-6)<sup>2<\/sup>; en este caso, la presencia de ADN del VHH-7 se ha detectado con frecuencia en la sangre y la saliva de pacientes con pitiriasis rosada. Por lo tanto, las investigaciones sugieren que una infecci\u00f3n primaria por VHH-6 o VHH-7 durante la infancia podr\u00eda permanecer en estado latente y, posteriormente, reactivarse de forma sist\u00e9mica, manifest\u00e1ndose como pitiriasis rosada<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Asimismo, se han considerado otros virus como posibles agentes causales, entre ellos el citomegalovirus, el virus de Epstein-Barr, el parvovirus B19, el picornavirus y los virus del herpes humano 1, 2 y 8<sup>3<\/sup>. Sin embargo, los an\u00e1lisis serol\u00f3gicos y las pruebas de reacci\u00f3n en cadena de la polimerasa (PCR) para la detecci\u00f3n de ADN viral han arrojado resultados negativos<sup>3<\/sup>; igualmente, tambi\u00e9n se describi\u00f3 en algunos pacientes con enfermedad por COVID-19<sup>6<\/sup>. De igual forma, tampoco se ha identificado hasta el momento ning\u00fan hongo ni bacteria como agente causal definitivo<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora bien, diversos factores pueden desencadenar la reactivaci\u00f3n, lo que podr\u00eda dar lugar a la aparici\u00f3n o recurrencia de la pitiriasis rosada. Entre estos factores, se incluyen el agotamiento, el estr\u00e9s postoperatorio o postraum\u00e1tico, la fiebre, la inmunosupresi\u00f3n y el embarazo<sup>1,4<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Inmunizaciones <\/strong><\/p>\n<p>Se han descrito casos de pitiriasis rosada y erupciones similares despu\u00e9s de la administraci\u00f3n de diversas vacunas, como las vacunas contra la viruela, la\u00a0tuberculosis, la gripe, el VPH, la poliomielitis, el t\u00e9tanos, la difteria, el neumococo, la difteria, tos ferina y t\u00e9tanos, la\u00a0hepatitis B\u00a0y la fiebre amarilla<sup>3<\/sup>; m\u00e1s recientemente, vacunas contra el COVID-19. De igual manera, es importante destacar que la pitiriasis rosada se ha presentado con mayor frecuencia despu\u00e9s de la vacunaci\u00f3n contra el SARS-CoV-2 que durante o despu\u00e9s de la infecci\u00f3n por este virus<sup>6<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>F\u00e1rmacos<\/strong><\/p>\n<p>Se ha observado que ciertos medicamentos, como el \u00e1cido acetilsalic\u00edlico, los barbit\u00faricos, el bismuto, el captopril, la clonidina, el oro, el imatinib, la isotretino\u00edna, el metronidazol, el omeprazol, la D-penicilamina y la terbinafina pueden estar asociados con erupciones cut\u00e1neas parecidas a la pitiriasis rosada. Sin embargo, estas erupciones pueden resultar dif\u00edciles de distinguir de los casos t\u00edpicos no relacionados con f\u00e1rmacos<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Caracter\u00edsticas cl\u00ednicas<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Cl\u00e1sica<\/strong><\/p>\n<p>La pitiriasis rosada, en su forma t\u00edpica, se manifiesta inicialmente con una lesi\u00f3n \u00fanica conocida como placa her\u00e1ldica<sup>1<\/sup>. Esta placa aparece t\u00edpicamente en el tronco, aunque tambi\u00e9n puede localizarse en el cuello o las extremidades proximales, aunque con menor frecuencia<sup>2<\/sup>. Asimismo, se caracteriza por ser una lesi\u00f3n eritematosa, de forma ovalada o redonda, levemente elevada y de color rosado o salm\u00f3n, y su centro presenta una descamaci\u00f3n fina y peque\u00f1a, mientras que el margen muestra un collarete de descamaci\u00f3n m\u00e1s extenso<sup>2<\/sup>. Con el paso de los d\u00edas, aumenta de tama\u00f1o, alcanzando un di\u00e1metro que puede variar entre 2 y 10 cent\u00edmetros, aunque generalmente se sit\u00faa entre 2 y 4 cm<sup>1,2<\/sup>. Finalmente, la placa her\u00e1ldica es una manifestaci\u00f3n caracter\u00edstica de la pitiriasis rosada y est\u00e1 presente en hasta el 90% de los pacientes <sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Posteriormente, tras la aparici\u00f3n de la placa her\u00e1ldica, y en un lapso de d\u00edas a dos semanas, se desarrolla una erupci\u00f3n secundaria que se caracteriza por la presencia de m\u00faltiples p\u00e1pulas y placas de menor tama\u00f1o, localizadas principalmente en el tronco y las extremidades proximales<sup>1<\/sup>. Estas lesiones secundarias comparten caracter\u00edsticas similares con la placa inicial<sup>2<\/sup>. De igual forma, tambi\u00e9n pueden aparecer en el cuello, los brazos y las piernas, respetando casi siempre la cara, las palmas y las plantas<sup>1,2<\/sup>; por lo tanto, se distribuyen t\u00edpicamente a lo largo de las l\u00edneas de clivaje de Langer en el tronco y las extremidades, creando un patr\u00f3n caracter\u00edstico de \u00ab\u00e1rbol de Navidad\u00bb en la parte posterior del tronco y un patr\u00f3n en forma de V en la parte superior del pecho<sup>2,7<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Luego, la erupci\u00f3n alcanza su punto m\u00e1ximo en aproximadamente 2 semanas<sup>3<\/sup> y, por lo general, persiste entre 6-8 semanas, resolvi\u00e9ndose de manera espont\u00e1nea sin dejar cicatrices en la mayor\u00eda de los casos<sup>1,9<\/sup>. Sin embargo, se han reportado casos de hasta 5 meses o m\u00e1s de duraci\u00f3n<sup>2<\/sup>. La placa her\u00e1ldica puede persistir m\u00e1s tiempo que las lesiones secundarias<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora bien, el prurito es un s\u00edntoma variable en la pitiriasis rosada. Se presenta de forma intensa en el 25% de los pacientes, moderada o leve en el 50%, y est\u00e1 ausente en el 25% restante<sup>8<\/sup>. Este s\u00edntoma puede exacerbarse con el calor o la sudoraci\u00f3n<sup>1<\/sup>. Asimismo, un peque\u00f1o porcentaje de pacientes (5%) puede experimentar s\u00edntomas prodr\u00f3micos leves, como cefalea, fiebre, artralgias o malestar general, antes de la aparici\u00f3n de la placa her\u00e1ldica<sup>2<\/sup> o durante el curso de la erupci\u00f3n<sup>8<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, las lesiones orales de la pitiriasis rosada suelen estar infradiagnosticadas. Sin embargo, pueden ocurrir hasta en el 28% de los pacientes, por lo que es importante examinar la mucosa orofar\u00edngea en estos pacientes<sup>1,2<\/sup>. De esta forma, la detecci\u00f3n de estas lesiones puede ser clave para diferenciar la pitiriasis rosada de otras enfermedades con afectaci\u00f3n de mucosas y puede sugerir un curso m\u00e1s at\u00edpico de la enfermedad; por consiguiente, los patrones de lesiones orales observados con mayor frecuencia incluyen lesiones petequiales y maculares y papulares<sup>1<\/sup> y, en general, no causan s\u00edntomas y se presentan junto con el exantema<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>At\u00edpica<\/strong><\/p>\n<p>Las variantes at\u00edpicas de la pitiriasis rosada representan un desaf\u00edo diagn\u00f3stico para el m\u00e9dico y comprenden aproximadamente el 20% de todos los casos<sup>11<\/sup>. Estas variantes pueden diferir de la presentaci\u00f3n cl\u00e1sica en la forma, el tama\u00f1o, la ubicaci\u00f3n, la evoluci\u00f3n y los s\u00edntomas. Los estudios actuales sugieren que los ni\u00f1os son m\u00e1s propensos a desarrollar variantes at\u00edpicas en comparaci\u00f3n con los adultos, y la atopia podr\u00eda desempe\u00f1ar un papel en esta predisposici\u00f3n<sup>1,10<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora bien, se han descrito diversas morfolog\u00edas at\u00edpicas, incluyendo una variante vesicular, purp\u00farica; urticarial; papular generalizada, similar al eritema multiforme; folicular; gigante y como dermatitis exfoliativa. Las lesiones pueden variar en tama\u00f1o y localizarse en \u00e1reas como la cara, las palmas, las plantas o las mucosas; asimismo, la duraci\u00f3n de la erupci\u00f3n y la intensidad de los s\u00edntomas tambi\u00e9n pueden variar y la placa her\u00e1ldica puede estar ausente o presentarse como una \u00fanica lesi\u00f3n<sup>11<\/sup>. Finalmente, se han descrito variedades como la inversa, acral, unilateral, blaschkoide, de cintura escapular, localizada y la que afecta a mucosas<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Pitiriasis rosada recurrente<\/strong><\/p>\n<p>La recurrencia de la pitiriasis rosada es poco com\u00fan, present\u00e1ndose en solo el 1-3% de los casos. Se ha sugerido que puede estar relacionada con la reactivaci\u00f3n viral, el uso de ciertos f\u00e1rmacos y alteraciones del sistema inmunol\u00f3gico. En general, las recurrencias se asemejan a la erupci\u00f3n inicial en apariencia y distribuci\u00f3n, y algunos estudios indican que tienden a ser m\u00e1s leves, con menor extensi\u00f3n y menos s\u00edntomas sist\u00e9micos. Sin embargo, no siempre se cumple. Por lo tanto, antes de diagnosticar una pitiriasis rosada recurrente, es fundamental descartar otras afecciones que puedan imitar su presentaci\u00f3n, especialmente si el patr\u00f3n cl\u00ednico difiere del habitual<sup>1,8<\/sup>.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Poblaciones especiales<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pitiriasis rosada pedi\u00e1trica<\/strong><\/p>\n<p>La pitiriasis rosada en ni\u00f1os presenta diferencias en su curso cl\u00ednico respecto a los adultos<sup>4<\/sup>. Esta es menos frecuente en menores de 10 a\u00f1os, con una prevalencia del 8% en cauc\u00e1sicos y 26% en raza negra, quienes adem\u00e1s tienen mayor riesgo de afectaci\u00f3n facial, compromiso del cuero cabelludo y cambios pigmentarios postinflamatorios<sup>8<\/sup>. La placa her\u00e1ldica aparece con la misma frecuencia que en adultos, pero el intervalo entre su aparici\u00f3n y la erupci\u00f3n suele ser m\u00e1s corto (aproximadamente 4 d\u00edas frente a 2 semanas en adultos). Asimismo, la duraci\u00f3n de la erupci\u00f3n es menor (16 d\u00edas en ni\u00f1os frente a 45 d\u00edas en adultos) y las lesiones orofar\u00edngeas son m\u00e1s comunes<sup>8<\/sup>. Estas diferencias pueden explicarse en que, en los ni\u00f1os, la viremia por VHH-6\/7 es m\u00e1s elevada debido a una exposici\u00f3n temprana al virus, generalmente antes de los 3 a\u00f1os, y a una respuesta inmunol\u00f3gica m\u00e1s r\u00e1pida, lo que acorta la duraci\u00f3n de la enfermedad<sup>4,8<\/sup>.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pitiriasis rosada en el embarazo<\/strong><\/p>\n<p>La pitiriasis rosada es m\u00e1s frecuente en mujeres embarazadas que en la poblaci\u00f3n general, debido a su respuesta inmunol\u00f3gica alterada, lo que las hace m\u00e1s susceptibles. Es especialmente importante reconocerla en las primeras etapas del embarazo, ya que algunos estudios han sugerido una posible asociaci\u00f3n con un mayor riesgo de aborto espont\u00e1neo, en particular durante las primeras 15 semanas de gestaci\u00f3n, posiblemente por una mayor probabilidad de transmisi\u00f3n intrauterina de VHH-6 (o menos com\u00fanmente VHH-7)<sup>2,8<\/sup>.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Anatom\u00eda patol\u00f3gica<\/strong><\/p>\n<p>El diagn\u00f3stico de la pitiriasis rosada es fundamentalmente cl\u00ednico, por lo que el examen histol\u00f3gico no suele ser necesario. Sin embargo, puede ser \u00fatil en casos at\u00edpicos o para descartar otras enfermedades<sup>1<\/sup>. La histopatolog\u00eda puede revelar hallazgos inespec\u00edficos, como peque\u00f1as \u00e1reas de paraqueratosis, espongiosis, un leve infiltrado linfohistioc\u00edtico perivascular e intersticial en la dermis papilar y, ocasionalmente, extravasaci\u00f3n de eritrocitos<sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Diagn\u00f3stico diferencial<\/strong><\/p>\n<p>Ahora bien, varias enfermedades pueden manifestarse de manera similar a la pitiriasis rosada, por lo que es fundamental considerar m\u00faltiples enfermedades en el diagn\u00f3stico diferencial.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>S\u00edfilis secundaria:<\/strong> Puede presentar un cuadro cl\u00ednico similar a la pitiriasis rosada con una erupci\u00f3n generalizada. Sin embargo, se diferencia por la ausencia de la placa her\u00e1ldica y una distribuci\u00f3n distinta, con afectaci\u00f3n frecuente de palmas, plantas y genitales, as\u00ed como la presencia de s\u00edntomas sist\u00e9micos m\u00e1s intensos y linfadenopat\u00edas perif\u00e9ricas<sup>12,13<\/sup>. La sospecha de s\u00edfilis se refuerza ante antecedentes sugestivos o la presencia de un chancro primario, y el diagn\u00f3stico se confirma mediante pruebas serol\u00f3gicas positivas<sup>2,12<\/sup>.<\/li>\n<li><strong>Ti\u00f1a corporal:<\/strong> Puede manifestarse con lesiones anulares y descamativas. No obstante, en la ti\u00f1a, el prurito es intenso y las lesiones tienden a crecer r\u00e1pidamente. De esta manera, el diagn\u00f3stico se confirma mediante una preparaci\u00f3n de hidr\u00f3xido de potasio (KOH)<sup>12<\/sup>.<\/li>\n<li><strong>Erupciones por f\u00e1rmacos:<\/strong> Pueden simular erupciones cut\u00e1neas parecidas a la pitiriasis rosada. Por lo tanto, se requiere una evaluaci\u00f3n detallada del historial farmacol\u00f3gico del paciente<sup>3<\/sup>.<\/li>\n<li><strong>Varicela:<\/strong> Se caracteriza por lesiones en diferentes estadios evolutivos y mayor afectaci\u00f3n oral<sup>1<\/sup>.<\/li>\n<li><strong>Eritema multiforme:<\/strong> Se distingue por lesiones en diana y afectaci\u00f3n de mucosas, a menudo relacionado a infecci\u00f3n por herpes simple<sup>15<\/sup>.<\/li>\n<li><strong>Psoriasis en gotas:<\/strong> Es una variante de la psoriasis que afecta principalmente a ni\u00f1os y adultos j\u00f3venes<sup>12<\/sup>. Se caracteriza por lesiones m\u00e1s peque\u00f1as y con una descamaci\u00f3n m\u00e1s gruesa, sin el caracter\u00edstico patr\u00f3n en \u00e1rbol de Navidad<sup>1<\/sup>. As\u00ed, suele estar relacionada con infecciones estreptoc\u00f3cicas previas<sup>12<\/sup>.<\/li>\n<li><strong>Liquen plano:<\/strong> Se caracteriza por p\u00e1pulas viol\u00e1ceas de superficie plana y morfolog\u00eda poligonal, pruriginosas que suelen afectar \u00e1reas de flexi\u00f3n y la mucosa oral<sup>14<\/sup>. Su cronicidad y distribuci\u00f3n permiten diferenciarlo de la pitiriasis rosada<sup>1<\/sup>.<\/li>\n<li><strong>Pitiriasis liquenoide cr\u00f3nica:<\/strong> Debe considerarse en el diagn\u00f3stico diferencial, especialmente en casos donde las lesiones persisten durante m\u00e1s tiempo<sup>2<\/sup>.<\/li>\n<li><strong>Lupus eritematoso cut\u00e1neo subagudo:<\/strong> Se manifiesta con lesiones, principalmente en \u00e1reas fotoexpuestas, y suele asociarse con s\u00edntomas sist\u00e9micos y la presencia de autoanticuerpos<sup>2<\/sup>.<\/li>\n<li><strong>Eccema numular:<\/strong> Su curso cr\u00f3nico y recurrente, el prurito intenso y su distribuci\u00f3n caracter\u00edstica en la tibia y el dorso de las manos ayudan a distinguirlo de la pitiriasis rosada<sup>1<\/sup>.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tratamiento<\/strong><\/p>\n<p>El manejo de la pitiriasis rosada en la mayor\u00eda de los pacientes se basa en la educaci\u00f3n, la tranquilidad y el tratamiento sintom\u00e1tico. Asimismo, es crucial proporcionar informaci\u00f3n clara al paciente sobre el <strong>curso cl\u00ednico autolimitado<\/strong>, y la naturaleza benigna de la enfermedad. El tratamiento sintom\u00e1tico se centra en aliviar el prurito y prevenir la irritaci\u00f3n de las lesiones mediante la aplicaci\u00f3n de corticoides t\u00f3picos, antihistam\u00ednicos orales y emolientes<sup>11<\/sup>.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Esteroides:<\/strong> En casos m\u00e1s sintom\u00e1ticos de pitiriasis rosada, pueden indicarse esteroides t\u00f3picos de potencia baja o intermedia y, en raras ocasiones, esteroides sist\u00e9micos<sup>2<\/sup>. Sin embargo, la evidencia sobre su efectividad es limitada y su uso, especialmente el de los corticoides orales, se asocia con una mayor tasa de reca\u00eddas<sup>1<\/sup>.<\/li>\n<li><strong>Antihistam\u00ednicos:<\/strong> Pueden ser \u00fatiles para aliviar los s\u00edntomas del prurito<sup>1<\/sup>.<\/li>\n<li><strong>Macr\u00f3lidos:<\/strong> Si bien algunos estudios han encontrado que la eritromicina oral es efectiva para acelerar la resoluci\u00f3n de pitiriasis rosada, los datos son limitados y se requieren de estudios adicionales<sup>1<\/sup>. Otros macr\u00f3lidos, como la claritromicina y la azitromicina por v\u00eda oral, no mostraron beneficios en el tratamiento de la pitiriasis rosada<sup>7<\/sup>.<\/li>\n<li><strong>Antivirales:<\/strong> Algunas investigaciones han demostrado que el aciclovir a dosis altas (800 mg cinco veces al d\u00eda durante una semana), administrado en las etapas iniciales de la enfermedad, puede acelerar la resoluci\u00f3n de las lesiones, prevenir la aparici\u00f3n de nuevas y disminuir el eritema y el prurito<sup>1,2<\/sup>. Sin embargo, no se ha evidenciado un acortamiento en la duraci\u00f3n de la enfermedad. Por ello, su uso no se recomienda de manera universal, aunque podr\u00eda considerarse en casos de prurito intenso, erupci\u00f3n extensa o presentaci\u00f3n temprana de la enfermedad. En cuanto a otros antivirales, como el cidofovir y el foscarnet, no existen estudios que respalden su uso en la pitiriasis rosada<sup>12<\/sup>.<\/li>\n<li><strong>Fototerapia: <\/strong>La fototerapia ha demostrado ser beneficiosa en casos severos de pitiriasis rosada, ayudando a reducir la severidad de las lesiones y el prurito, aunque se requiere m\u00e1s investigaci\u00f3n. As\u00ed pues, es importante tener en cuenta que la hiperpigmentaci\u00f3n posinflamatoria puede ocurrir en el sitio de la lesi\u00f3n<sup>1<\/sup>.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La pitiriasis rosada es una enfermedad con un cuadro cl\u00ednico caracter\u00edstico, lo que facilita su diagn\u00f3stico. Sin embargo, es fundamental considerar otras afecciones que pueden imitarla, as\u00ed como sus variantes at\u00edpicas o recurrentes. A pesar de ser una enfermedad benigna y autolimitada, se requiere especial atenci\u00f3n en mujeres embarazadas, especialmente durante el primer trimestre, y en personas con inmunidad comprometida, debido al riesgo de posibles complicaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adicionalmente, el pron\u00f3stico es favorable, con una baja tasa de recurrencia. Su morbilidad se relaciona principalmente con los cambios pigmentarios postinflamatorios, como la hiperpigmentaci\u00f3n e hipopigmentaci\u00f3n, que pueden presentarse a medida que las lesiones cicatrizan, especialmente en personas de raza negra. No obstante, estas alteraciones rara vez dejan cicatrices permanentes<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Asimismo, aunque se han descrito sobreinfecciones bacterianas, son poco frecuentes<sup>3<\/sup>. De esta manera, es esencial brindar al paciente educaci\u00f3n sobre el curso cl\u00ednico y el pron\u00f3stico de la enfermedad para evitar preocupaciones y garantizar un adecuado seguimiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Mashoudy KD, Kim S, Farhadi L, Elman SA. Beyond the herald patch: Exploring the complex landscape of pityriasis Rosea. Am J Clin Dermatol [Internet]. 2025; Disponible en: http:\/\/dx.doi.org\/10.1007\/s40257-024-00915-7<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Bolognia JL, Schaffer JV, Cerroni L. Dermatology: 2-Volume Set. 4a ed. Londres, Inglaterra: Elsevier Health Sciences; 2017.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Pityriasis Rosea [Internet]. Medscape.com. 2025 [consultado el 9 de febrero de 2025]. 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