{"id":81143,"date":"2025-05-20T17:48:47","date_gmt":"2025-05-20T15:48:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=81143"},"modified":"2025-05-19T18:58:12","modified_gmt":"2025-05-19T16:58:12","slug":"melasma-fisiopatologia-factores-de-riesgo-diagnostico-y-estrategias-terapeuticas-actuales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/melasma-fisiopatologia-factores-de-riesgo-diagnostico-y-estrategias-terapeuticas-actuales\/","title":{"rendered":"Melasma: Fisiopatolog\u00eda, factores de riesgo, diagn\u00f3stico y estrategias terap\u00e9uticas actuales"},"content":{"rendered":"<p><strong>Melasma: Fisiopatolog\u00eda, factores de riesgo, diagn\u00f3stico y estrategias terap\u00e9uticas actuales<\/strong><\/p>\n<p>Autora principal: Noemi Parada Aguilar<\/p>\n<p>Vol. XX; n\u00ba 10; 494<!--more--><\/p>\n<p><strong>Melasma: Pathophysiology, risk factors, diagnosis and current therapeutic strategies<\/strong><\/p>\n<p>Fecha de recepci\u00f3n: 16 de abril de 2025<br \/>\nFecha de aceptaci\u00f3n: 14 de mayo de 2025<\/p>\n<p>Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com Volumen XX. N\u00famero 10 Segunda quincena de Mayo de 2025 \u2013 P\u00e1gina inicial: Vol. XX; n\u00ba 10; 494<\/p>\n<h2>Autores:<\/h2>\n<p>Noemi Parada Aguilar. M\u00e9dico general, investigadora Independiente. San Jos\u00e9, Costa Rica. Orcid: 0009-0009-7508-2251. C\u00f3digo M\u00e9dico 18656<\/p>\n<p>Diana Briones Mar\u00edn. M\u00e9dico general, investigadora Independiente. San Jos\u00e9, Costa Rica. Orcid: 0009-0001-9050-1356. C\u00f3digo M\u00e9dico 17958<\/p>\n<p>Fabiola Ja\u00e9n Ja\u00e9n. M\u00e9dico general, investigadora Independiente. San Jos\u00e9, Costa Rica. Orcid: 0009-0002-5677-1456. C\u00f3digo M\u00e9dico 17962<\/p>\n<p>Karina Granados Solano. M\u00e9dico general, investigadora Independiente. San Jos\u00e9, Costa Rica. Orcid: 0009-0006-5431-6117. C\u00f3digo M\u00e9dico 18129<\/p>\n<h2>Resumen:<\/h2>\n<p>El melasma es una afecci\u00f3n cut\u00e1nea cr\u00f3nica y recidivante caracterizada por hiperpigmentaci\u00f3n sim\u00e9trica, predominantemente facial. Su prevalencia var\u00eda entre el 8,8% y el 40% seg\u00fan la regi\u00f3n geogr\u00e1fica, la etnia y la exposici\u00f3n a factores ambientales como la radiaci\u00f3n ultravioleta. Afecta principalmente a mujeres en edad reproductiva, influenciado por cambios hormonales, predisposici\u00f3n gen\u00e9tica y caracter\u00edsticas del fototipo cut\u00e1neo, siendo m\u00e1s frecuente en personas con piel m\u00e1s oscura (fototipos III a VI). Adem\u00e1s de su impacto f\u00edsico, el melasma conlleva un fuerte componente psicol\u00f3gico, afectando la autoestima y calidad de vida de quienes lo padecen.<\/p>\n<p>La fisiopatolog\u00eda del melasma es compleja, e involucra la hiperactividad de los melanocitos, influida por radiaci\u00f3n UV, luz visible, hormonas, inflamaci\u00f3n local y factores vasculares. Asimismo, los cambios epigen\u00e9ticos y gen\u00e9ticos tambi\u00e9n desempe\u00f1an un rol importante. Los principales factores desencadenantes incluyen exposici\u00f3n solar cr\u00f3nica, embarazo, anticonceptivos hormonales, uso de f\u00e1rmacos fotosensibilizantes, estr\u00e9s y contaminaci\u00f3n ambiental.<\/p>\n<p>Cl\u00ednicamente, se clasifica seg\u00fan su localizaci\u00f3n en tipos centrofacial, malar y mandibular, y seg\u00fan la profundidad del pigmento en epid\u00e9rmico, d\u00e9rmico o mixto. El diagn\u00f3stico se basa en la evaluaci\u00f3n cl\u00ednica, apoyada por l\u00e1mpara de Wood, dermatoscopia y, en algunos casos, estudios histopatol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>El tratamiento incluye fotoprotecci\u00f3n estricta, agentes t\u00f3picos como hidroquinona y \u00e1cido tranex\u00e1mico, terapias orales, procedimientos dermatol\u00f3gicos (l\u00e1ser, peelings) y nuevas estrategias terap\u00e9uticas. Dado su car\u00e1cter cr\u00f3nico, el seguimiento dermatol\u00f3gico continuo y la educaci\u00f3n del paciente son esenciales para mejorar la adherencia, minimizar recidivas y optimizar los resultados a largo plazo.<\/p>\n<h2>Palabras clave:<\/h2>\n<p>Fotoprotecci\u00f3n, hiperpigmentaci\u00f3n, melanocitos, hormonas, estr\u00e9s oxidativo, dermatoscopia.<\/p>\n<h2>Abstract:<\/h2>\n<p>Melasma is a chronic, recurrent skin condition characterized by symmetrical hyperpigmentation, predominantly on the face. Its prevalence varies between 8.8% and 40% depending on the geographic region, ethnicity, and exposure to environmental factors such as ultraviolet radiation. It primarily affects women of reproductive age, influenced by hormonal changes, genetic predisposition, and skin phototype characteristics, and is more common in people with darker skin (phototypes III to VI). In addition to its physical impact, melasma has a strong psychological component, affecting the self-esteem and quality of life of those who suffer from it.<\/p>\n<p>The pathophysiology of melasma is complex and involves melanocyte hyperactivity, influenced by UV radiation, visible light, hormones, local inflammation, and vascular factors. Epigenetic and genetic changes also play an important role. The main triggering factors include chronic sun exposure, pregnancy, hormonal contraceptives, use of photosensitizing drugs, stress, and environmental pollution.<\/p>\n<p>Clinically, it is classified according to its location into centrofacial, malar, and mandibular types, and according to the depth of pigmentation into epidermal, dermal, or mixed. Diagnosis is based on clinical evaluation, supported by a Wood&#8217;s lamp, dermoscopy, and, in some cases, histopathological studies.<\/p>\n<p>Treatment includes strict photoprotection, topical agents such as hydroquinone and tranexamic acid, oral therapies, dermatological procedures (laser, peels), and new therapeutic strategies. Given its chronic nature, ongoing dermatological follow-up and patient education are essential to improve adherence, minimize recurrences, and optimize long-term outcomes.<\/p>\n<h2>Keywords:<\/h2>\n<p>Photoprotection, hyperpigmentation, melanocytes, hormones, oxidative stress, dermatoscopy.<\/p>\n<h2>Introducci\u00f3n:<\/h2>\n<p>El melasma es una afecci\u00f3n cut\u00e1nea com\u00fan caracterizada por la aparici\u00f3n de parches hiperpigmentados, que afectan con mayor frecuencia a la piel del rostro y se presentan predominantemente en mujeres. Este trastorno se considera una alteraci\u00f3n adquirida y cr\u00f3nica de la pigmentaci\u00f3n de la piel, cuyo desarrollo est\u00e1 asociado a una combinaci\u00f3n de factores, entre los cuales se destacan los cambios hormonales, la exposici\u00f3n prolongada a la radiaci\u00f3n ultravioleta y la predisposici\u00f3n gen\u00e9tica. A pesar de ser clasificado generalmente como un problema est\u00e9tico, el melasma tiene importantes implicaciones cl\u00ednicas y epidemiol\u00f3gicas, ya que afecta a una proporci\u00f3n significativa de la poblaci\u00f3n mundial. Adem\u00e1s, su repercusi\u00f3n trasciende la apariencia f\u00edsica, incidiendo notablemente en el bienestar emocional y en la calidad de vida de quienes lo padecen (1; 2).<\/p>\n<p>Desde el punto de vista m\u00e9dico, el melasma se define como un trastorno frecuente de la melanog\u00e9nesis, caracterizado por una producci\u00f3n excesiva de melanina que da lugar a lesiones hiperpigmentadas localizadas, en su mayor\u00eda, en la zona centrofacial, malar o mandibular del rostro (1). Esta alteraci\u00f3n es considerada una manifestaci\u00f3n del fotoenvejecimiento, y su aparici\u00f3n se vincula estrechamente con factores desencadenantes como las variaciones hormonales por ejemplo, durante el embarazo o el uso de anticonceptivosy la exposici\u00f3n solar, que act\u00faa como est\u00edmulo principal para la activaci\u00f3n de los melanocitos (2).<\/p>\n<p>La relevancia cl\u00ednica del melasma radica en su alta prevalencia, particularmente en mujeres en edad f\u00e9rtil, y en su estrecha asociaci\u00f3n con condiciones hormonales como el embarazo, situaci\u00f3n en la cual tambi\u00e9n se le conoce como cloasma (3). A pesar de que existen variaciones en su prevalencia seg\u00fan el grupo \u00e9tnico y el fototipo cut\u00e1neo, los estudios coinciden en que se trata de una afecci\u00f3n ampliamente distribuida en diversas poblaciones. No obstante, la falta de datos epidemiol\u00f3gicos globales homog\u00e9neos limita la comprensi\u00f3n precisa de su carga a nivel mundial (4).<\/p>\n<p>El abordaje terap\u00e9utico del melasma es complejo y multifactorial. Incluye estrategias como la fotoprotecci\u00f3n estricta, el uso de agentes t\u00f3picos por ejemplo, hidroquinona, retinoides y \u00e1cido tranex\u00e1mico, terapias orales y procedimientos dermatol\u00f3gicos avanzados como los l\u00e1seres fraccionados o la luz pulsada intensa. Sin embargo, el tratamiento contin\u00faa siendo un desaf\u00edo cl\u00ednico, principalmente por la naturaleza recidivante del trastorno, lo que obliga a mantener medidas de control a largo plazo (2; 3).<\/p>\n<p>El impacto del melasma en la calidad de vida es profundo y muchas veces subestimado. Numerosos estudios han documentado que los pacientes con melasma experimentan un deterioro emocional significativo, que incluye ansiedad, depresi\u00f3n, sentimiento de frustraci\u00f3n y una notable disminuci\u00f3n de la autoestima (1). Estas consecuencias psicol\u00f3gicas afectan no solo la percepci\u00f3n que tienen los individuos sobre su apariencia, sino tambi\u00e9n sus relaciones sociales y laborales. En casos m\u00e1s graves, la afecci\u00f3n puede llegar a ser percibida como desfigurante, lo cual intensifica el malestar emocional (3). Adem\u00e1s, se ha observado una correlaci\u00f3n directa entre la gravedad cl\u00ednica del melasma y el nivel de afectaci\u00f3n en la calidad de vida relacionada con la salud. Por esta raz\u00f3n, algunos expertos han subrayado la importancia de incluir una valoraci\u00f3n psicol\u00f3gica dentro del enfoque terap\u00e9utico integral, ya que atender los aspectos emocionales es tan relevante como tratar las manifestaciones cut\u00e1neas (1).<\/p>\n<h2>Metodolog\u00eda:<\/h2>\n<p>Para el desarrollo de esta investigaci\u00f3n sobre el melasma, se llev\u00f3 a cabo una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica exhaustiva con el objetivo de analizar en profundidad los aspectos cl\u00ednicos, fisiopatol\u00f3gicos, epidemiol\u00f3gicos y terap\u00e9uticos de esta condici\u00f3n cut\u00e1nea. El prop\u00f3sito principal fue identificar los factores de riesgo implicados, las manifestaciones cl\u00ednicas m\u00e1s relevantes, el impacto en la calidad de vida y las estrategias actuales y emergentes en el tratamiento del melasma.<\/p>\n<p>Con el fin de asegurar la calidad y pertinencia de la informaci\u00f3n recopilada, se consultaron bases de datos cient\u00edficas reconocidas, tales como PubMed, Scopus y Web of Science, debido a su amplia cobertura en temas de dermatolog\u00eda, medicina est\u00e9tica y salud p\u00fablica. Se establecieron rigurosos criterios de inclusi\u00f3n y exclusi\u00f3n: se incluyeron art\u00edculos publicados entre los a\u00f1os 2020 y 2025, escritos en ingl\u00e9s o espa\u00f1ol, que abordaran espec\u00edficamente el diagn\u00f3stico, la fisiopatolog\u00eda, la epidemiolog\u00eda y el manejo cl\u00ednico del melasma. Se excluyeron investigaciones con datos incompletos, publicaciones duplicadas o aquellas sin revisi\u00f3n por pares.Para la b\u00fasqueda, se utilizaron palabras clave como: Fotoprotecci\u00f3n, hiperpigmentaci\u00f3n, melanocitos, hormonas, estr\u00e9s oxidativo, dermatoscopia.<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda inicial arroj\u00f3 un total de 16 fuentes relevantes, incluyendo art\u00edculos originales, revisiones sistem\u00e1ticas, estudios cl\u00ednicos y documentos de consenso emitidos por sociedades dermatol\u00f3gicas internacionales. A partir de estos documentos, se llev\u00f3 a cabo un an\u00e1lisis detallado de los principales mecanismos etiopatog\u00e9nicos propuestos, las clasificaciones cl\u00ednicas actuales, las comorbilidades asociadas y los tratamientos utilizados tanto a nivel t\u00f3pico como sist\u00e9mico.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis se realiz\u00f3 desde un enfoque cualitativo, descriptivo y comparativo, lo que permiti\u00f3 organizar los hallazgos en categor\u00edas tem\u00e1ticas. Esta organizaci\u00f3n facilit\u00f3 la identificaci\u00f3n de patrones comunes en la evoluci\u00f3n cl\u00ednica del melasma, la eficacia de las distintas estrategias terap\u00e9uticas y las limitaciones existentes en el tratamiento. Asimismo, se destacaron las implicaciones psicosociales del melasma y la necesidad de un abordaje integral que incluya tanto el componente cl\u00ednico como el emocional del paciente.<\/p>\n<p>Este enfoque metodol\u00f3gico integral ofrece una visi\u00f3n actualizada y estructurada del conocimiento sobre el melasma, resaltando las oportunidades para futuras investigaciones cl\u00ednicas, as\u00ed como el desarrollo de tratamientos m\u00e1s eficaces y personalizados.<\/p>\n<h2>Epidemiolog\u00eda:<\/h2>\n<p>La prevalencia del melasma a nivel global var\u00eda considerablemente, situ\u00e1ndose entre un 8,8% y un 40%, seg\u00fan factores como el origen \u00e9tnico y la ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica de la poblaci\u00f3n analizada. Esta disparidad sugiere que las condiciones ambientales y gen\u00e9ticas desempe\u00f1an un papel importante en su aparici\u00f3n. En particular, el trastorno es m\u00e1s com\u00fan en regiones con alta exposici\u00f3n a la radiaci\u00f3n ultravioleta, como las zonas tropicales y subtropicales, lo cual refuerza la implicaci\u00f3n del sol como uno de los principales factores desencadenantes del melasma (5).<\/p>\n<p>En cuanto a los grupos m\u00e1s afectados, se ha observado que el melasma impacta predominantemente a mujeres en edad reproductiva. Esta tendencia se atribuye a la influencia de las hormonas sexuales, especialmente durante el embarazo, el uso de anticonceptivos hormonales o terapias de reemplazo hormonal. Aunque el melasma es menos frecuente en los hombres, cuando se presenta suele estar relacionado con factores de riesgo similares, como la exposici\u00f3n solar acumulada y la predisposici\u00f3n gen\u00e9tica, lo que indica que los mecanismos subyacentes son compartidos entre ambos sexos (1).<\/p>\n<p>Asimismo, el color y tipo de piel influyen directamente en la susceptibilidad al melasma. Las personas con fototipos de piel Fitzpatrick III a VI, que incluyen tonos de piel m\u00e1s oscuros, presentan un riesgo considerablemente mayor. Este patr\u00f3n tambi\u00e9n se observa entre individuos de ascendencia asi\u00e1tica, hisp\u00e1nica y africana, quienes tienden a tener un contenido m\u00e1s elevado de melanina, lo que contribuye tanto a la manifestaci\u00f3n como a la persistencia del trastorno (5).<\/p>\n<p>Desde el punto de vista cl\u00ednico y psicosocial, el melasma tiene un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes. Su naturaleza cr\u00f3nica, acompa\u00f1ada de elevadas tasas de recurrencia incluso tras tratamientos prolongados, puede generar frustraci\u00f3n, angustia emocional y estigmatizaci\u00f3n social (4). Estas implicaciones psicol\u00f3gicas son especialmente marcadas en mujeres j\u00f3venes, para quienes la apariencia facial tiene un fuerte peso en la percepci\u00f3n de bienestar y autoestima. La falta de opciones terap\u00e9uticas que ofrezcan resultados consistentes y duraderos refuerza la necesidad de desarrollar tratamientos personalizados que aborden tanto los aspectos cl\u00ednicos como emocionales de la enfermedad (5).<\/p>\n<h2>Fisiopatolog\u00eda:<\/h2>\n<p>La fisiopatolog\u00eda del melasma es multifactorial y compleja, siendo la actividad de los melanocitos uno de los elementos centrales en su desarrollo. Estas c\u00e9lulas especializadas en la producci\u00f3n de melanina interact\u00faan de forma constante con queratinocitos y fibroblastos, que a su vez secretan factores esenciales para regular la funci\u00f3n, proliferaci\u00f3n y supervivencia de los melanocitos. Cualquier alteraci\u00f3n en esta red de se\u00f1ales puede desencadenar una producci\u00f3n anormal de melanina, lo que conduce a la aparici\u00f3n de trastornos pigmentarios como el melasma (6). A nivel histopatol\u00f3gico, se ha observado una acumulaci\u00f3n excesiva de melanina, especialmente en las capas basales y suprabasales de la epidermis de los pacientes afectados, lo que confirma la hiperactividad melanoc\u00edtica como uno de los mecanismos subyacentes (7).<\/p>\n<p>Uno de los factores ambientales m\u00e1s relevantes en la g\u00e9nesis del melasma es la radiaci\u00f3n ultravioleta (UV). Esta forma de radiaci\u00f3n no solo provoca da\u00f1o celular directo, sino que tambi\u00e9n estimula la producci\u00f3n de melanina al activar los melanocitos. Adem\u00e1s, la luz visible particularmente en longitudes de onda espec\u00edficas como la luz azul ha demostrado influir en la biolog\u00eda melanoc\u00edtica, amplificando la pigmentaci\u00f3n en individuos predispuestos (6; 8). Por ello, las estrategias de fotoprotecci\u00f3n deben incluir filtros que bloqueen tanto la radiaci\u00f3n UV como la luz visible para lograr un manejo efectivo del melasma (8).<\/p>\n<p>Los cambios hormonales constituyen otro factor fundamental en la aparici\u00f3n del melasma. Durante el embarazo, as\u00ed como con el uso de anticonceptivos hormonales o terapias de reemplazo, se incrementa la actividad melanoc\u00edtica, lo cual contribuye a la hiperpigmentaci\u00f3n caracter\u00edstica de esta afecci\u00f3n. Estos cambios hormonales parecen modular directamente los receptores y mediadores intracelulares implicados en la melanog\u00e9nesis, exacerbando la respuesta pigmentaria ante est\u00edmulos externos como la radiaci\u00f3n solar (2).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, se ha evidenciado que los factores vasculares tambi\u00e9n intervienen en la patogenia del melasma. Las lesiones pigmentadas muestran una mayor expresi\u00f3n del factor de crecimiento endotelial vascular, lo que indica un componente angiog\u00e9nico que podr\u00eda estar vinculado al aumento de la vascularizaci\u00f3n local y a una mayor activaci\u00f3n de melanocitos (7). Este fen\u00f3meno se ve potenciado por la respuesta inflamatoria, que desempe\u00f1a un papel adicional en la exacerbaci\u00f3n del melasma. La inflamaci\u00f3n local puede modificar la actividad de los melanocitos y alterar la distribuci\u00f3n de melanina, intensificando la pigmentaci\u00f3n (6).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la predisposici\u00f3n gen\u00e9tica y los mecanismos epigen\u00e9ticos tienen una influencia importante en el desarrollo del melasma. Se ha documentado que ciertas poblaciones con caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas particulares, como mayor contenido de melanina y fototipos elevados, son m\u00e1s propensas a desarrollar esta condici\u00f3n. A ello se suma la posible regulaci\u00f3n epigen\u00e9tica de los genes implicados en la pigmentaci\u00f3n, que puede ser modulada por factores ambientales como la exposici\u00f3n solar o el estr\u00e9s oxidativo (2).<\/p>\n<h2>Factores de riesgo y desencadenantes:<\/h2>\n<p>La exposici\u00f3n cr\u00f3nica al sol representa uno de los principales factores desencadenantes del melasma, debido al efecto directo de la radiaci\u00f3n ultravioleta sobre los melanocitos. Esta radiaci\u00f3n estimula la actividad de dichas c\u00e9lulas, lo que provoca un aumento en la producci\u00f3n de melanina y, por consiguiente, la aparici\u00f3n o exacerbaci\u00f3n de las lesiones hiperpigmentadas caracter\u00edsticas del melasma (2; 9). En este contexto, el control de la exposici\u00f3n solar constituye una piedra angular en la prevenci\u00f3n y el tratamiento de la enfermedad. Las recomendaciones terap\u00e9uticas incluyen el uso riguroso de filtros solares de amplio espectro que protejan tanto contra los rayos UVA como UVB, adem\u00e1s de incorporar medidas f\u00edsicas como el uso de sombreros de ala ancha, gafas oscuras y ropa protectora para reducir al m\u00e1ximo la exposici\u00f3n cut\u00e1nea directa al sol (9).<\/p>\n<p>Otro factor etiol\u00f3gico de gran relevancia est\u00e1 relacionado con los cambios hormonales, en particular aquellos que ocurren durante el embarazo. Esta variante cl\u00ednica del melasma, conocida como cloasma grav\u00eddico, se debe al aumento de los niveles de estr\u00f3geno y progesterona, los cuales act\u00faan como estimulantes de la melanog\u00e9nesis. Este fen\u00f3meno explica la alta prevalencia del melasma en mujeres, especialmente durante sus a\u00f1os reproductivos, lo que refuerza el fuerte v\u00ednculo entre los factores hormonales y el desarrollo de la enfermedad (2; 5).<\/p>\n<p>Asimismo, el uso de ciertos cosm\u00e9ticos o medicamentos con propiedades fotosensibilizantes puede contribuir a la aparici\u00f3n o empeoramiento del melasma. Estos productos incrementan la sensibilidad de la piel a la radiaci\u00f3n ultravioleta, lo que favorece la hiperpigmentaci\u00f3n en individuos predispuestos (2). Por esta raz\u00f3n, es fundamental identificar y evitar el uso de agentes fotosensibilizantes en personas con antecedentes de melasma. En su lugar, se recomienda emplear productos dermatol\u00f3gicamente seguros, libres de componentes que potencien la fotosensibilidad (9).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los factores ya mencionados, el estr\u00e9s y la exposici\u00f3n a contaminantes ambientales han sido se\u00f1alados como posibles contribuyentes al desarrollo del melasma. Aunque los mecanismos exactos a\u00fan no se comprenden completamente, se ha propuesto que el estr\u00e9s oxidativo inducido por estos factores puede alterar la actividad melanoc\u00edtica y promover una respuesta inflamatoria local, generando as\u00ed un entorno propicio para la hiperpigmentaci\u00f3n (2). En consecuencia, estrategias que incluyan el manejo del estr\u00e9s y la reducci\u00f3n del contacto con ambientes contaminados pueden tener un efecto beneficioso en la prevenci\u00f3n y el control del melasma, particularmente cuando se integran dentro de un enfoque terap\u00e9utico m\u00e1s amplio (10).<\/p>\n<h2>Clasificaci\u00f3n cl\u00ednica:<\/h2>\n<p>El melasma presenta una distribuci\u00f3n anat\u00f3mica caracter\u00edstica que permite clasificarlo en tres patrones principales. El tipo centrofacial es el m\u00e1s prevalente y afecta regiones como la frente, las mejillas, la nariz y el labio superior. Esta forma se asocia estrechamente con factores como la exposici\u00f3n solar cr\u00f3nica y los cambios hormonales, particularmente en mujeres en edad reproductiva. Su visibilidad en \u00e1reas prominentes del rostro incrementa su impacto est\u00e9tico y emocional en los pacientes (7).<\/p>\n<p>En segundo lugar, se encuentra el tipo malar, que compromete principalmente las mejillas y la nariz. Aunque comparte desencadenantes similares con el tipo centrofacial, como la radiaci\u00f3n ultravioleta, su distribuci\u00f3n m\u00e1s localizada lo hace menos frecuente. Aun as\u00ed, sigue generando una carga psicol\u00f3gica significativa, especialmente en individuos con predisposici\u00f3n gen\u00e9tica o exposici\u00f3n ambiental prolongada (7).<\/p>\n<p>El tipo mandibular representa la forma menos com\u00fan de melasma. Este patr\u00f3n afecta la l\u00ednea de la mand\u00edbula y, a diferencia de los anteriores, se ha asociado con el uso de productos cosm\u00e9ticos, terapias hormonales y posiblemente con la fricci\u00f3n mec\u00e1nica o el uso de protectores solares inadecuados. Su diagn\u00f3stico puede ser m\u00e1s complejo, dado que no se presenta en las \u00e1reas faciales cl\u00e1sicas, lo que puede retrasar su identificaci\u00f3n y tratamiento (7).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de su localizaci\u00f3n anat\u00f3mica, el melasma se clasifica seg\u00fan la profundidad del pigmento en melasma epid\u00e9rmico, d\u00e9rmico y mixto. El tipo epid\u00e9rmico se caracteriza por un aumento de melanina en las capas m\u00e1s superficiales de la epidermis, lo que permite una mejor respuesta a tratamientos t\u00f3picos. Por su parte, el melasma d\u00e9rmico implica dep\u00f3sitos de pigmento en la dermis, donde los melan\u00f3fagos dificultan la eficacia terap\u00e9utica. Finalmente, el melasma mixto combina ambas presentaciones, lo que requiere un enfoque terap\u00e9utico integral que incluya agentes despigmentantes, fotoprotecci\u00f3n y, en algunos casos, procedimientos dermatol\u00f3gicos como l\u00e1ser o luz pulsada intensa (7; 11).<\/p>\n<h2>Diagn\u00f3stico:<\/h2>\n<p>La evaluaci\u00f3n cl\u00ednica del melasma constituye un paso fundamental en el diagn\u00f3stico de esta afecci\u00f3n dermatol\u00f3gica, la cual se basa principalmente en la observaci\u00f3n directa de la distribuci\u00f3n y las caracter\u00edsticas de las lesiones pigmentadas. Por lo general, el melasma se presenta en el \u00e1rea del cigoma y en las mejillas, de forma bilateral y sim\u00e9trica, lo que facilita su reconocimiento en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica habitual. Aunque afecta predominantemente a mujeres, tambi\u00e9n puede presentarse en hombres, aunque en una proporci\u00f3n significativamente menor, con una raz\u00f3n estimada de 1:9 (hombre:mujer). Entre los factores de riesgo identificados se encuentran la exposici\u00f3n prolongada a la luz solar, la predisposici\u00f3n gen\u00e9tica, las fluctuaciones hormonales como las inducidas por el embarazo o el uso de anticonceptivosy el consumo de ciertos medicamentos fotosensibilizantes (12).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la evaluaci\u00f3n visual, el uso de la l\u00e1mpara de Wood representa una herramienta diagn\u00f3stica complementaria de gran utilidad. Esta l\u00e1mpara permite estimar la profundidad de la pigmentaci\u00f3n, lo cual es crucial para seleccionar un tratamiento adecuado. En este contexto, el melasma epid\u00e9rmico aparece acentuado bajo la luz ultravioleta emitida por la l\u00e1mpara, mientras que el melasma d\u00e9rmico no presenta este realce caracter\u00edstico, debido a la mayor profundidad del pigmento (5).<\/p>\n<p>La dermatoscopia, por su parte, se ha consolidado como una t\u00e9cnica \u00fatil para el diagn\u00f3stico diferencial del melasma. A trav\u00e9s del an\u00e1lisis de patrones espec\u00edficos en las zonas lesionadas y perilesionales, permite distinguir el melasma de otras entidades cl\u00ednicas que cursan con hiperpigmentaci\u00f3n facial, como las l\u00edneas de demarcaci\u00f3n pigmentaria facial. Esta herramienta, junto con m\u00e9todos de imagenolog\u00eda digital avanzada, permite obtener representaciones precisas de la distribuci\u00f3n del pigmento, facilitando la planificaci\u00f3n terap\u00e9utica individualizada (7).<\/p>\n<p>El diagn\u00f3stico diferencial del melasma debe contemplar una serie de patolog\u00edas que tambi\u00e9n se manifiestan con hiperpigmentaci\u00f3n facial. Entre ellas se incluyen la hiperpigmentaci\u00f3n posinflamatoria, la pigmentaci\u00f3n inducida por f\u00e1rmacos y el liquen plano act\u00ednico. Dado que estas entidades pueden compartir una localizaci\u00f3n similar en el rostro, resulta esencial un an\u00e1lisis minucioso de la evoluci\u00f3n cl\u00ednica, los antecedentes del paciente y, en algunos casos, el examen histopatol\u00f3gico. Este \u00faltimo puede revelar un aumento de la melanina en las capas suprabasal y basal de la epidermis, lo que refuerza el diagn\u00f3stico de melasma frente a otras condiciones con hallazgos histol\u00f3gicos distintos (7; 12).<\/p>\n<h2>Tratamiento:<\/h2>\n<p>El manejo terap\u00e9utico del melasma requiere un enfoque integral, centrado tanto en la prevenci\u00f3n como en la correcci\u00f3n de la hiperpigmentaci\u00f3n. Uno de los pilares fundamentales del tratamiento es la fotoprotecci\u00f3n estricta, ya que la exposici\u00f3n a los UV constituye uno de los principales desencadenantes de la activaci\u00f3n de los melanocitos y de la consecuente producci\u00f3n excesiva de melanina (9; 13). Adem\u00e1s de los rayos UV, la luz visible tambi\u00e9n se ha identificado como un factor agravante del melasma, especialmente en personas con fototipos m\u00e1s oscuros. Por ello, se recomienda el uso de protectores solares de amplio espectro que incluyan protecci\u00f3n contra la radiaci\u00f3n UVB, UVA y luz visible, as\u00ed como el empleo de ropa protectora, sombreros de ala ancha y otras medidas f\u00edsicas de resguardo (13).<\/p>\n<p>En cuanto a los tratamientos t\u00f3picos, la hidroquinona contin\u00faa siendo el est\u00e1ndar de referencia debido a su potente efecto despigmentante, al inhibir la tirosinasa, enzima clave en la s\u00edntesis de melanina. Generalmente se utiliza en combinaci\u00f3n con otros agentes, como retinoides y corticosteroides, para potenciar su eficacia y limitar sus efectos adversos (5). Otras alternativas terap\u00e9uticas, como el \u00e1cido tranex\u00e1mico t\u00f3pico, los retinoides solos y el \u00e1cido azelaico, han ganado popularidad por su perfil de seguridad y sus beneficios en la reducci\u00f3n de la pigmentaci\u00f3n (13). Asimismo, las cremas de triple combinaci\u00f3n, que incluyen hidroquinona, tretino\u00edna y un corticosteroide, han demostrado una eficacia superior frente a las monoterapias, proporcionando resultados m\u00e1s r\u00e1pidos y sostenidos (5).<\/p>\n<p>A nivel de procedimientos dermatol\u00f3gicos, diversas opciones han mostrado eficacia en el tratamiento del melasma, aunque requieren un enfoque individualizado y una cuidadosa selecci\u00f3n del paciente. Las exfoliaciones qu\u00edmicas, las terapias con microagujas y los tratamientos con l\u00e1ser deben aplicarse con precauci\u00f3n, ya que si bien ofrecen mejoras visibles, tambi\u00e9n existe el riesgo de recidiva o de hiperpigmentaci\u00f3n postinflamatoria si no se aplican correctamente (9; 14). Entre estos procedimientos, las terapias con l\u00e1ser fraccionado no ablativo y la luz pulsada intensa han sido particularmente prometedoras, aunque su eficacia puede verse limitada por la tendencia del melasma a reaparecer una vez suspendido el tratamiento (5).<\/p>\n<p>El uso de terapias orales se ha convertido en un \u00e1rea de creciente inter\u00e9s. El \u00e1cido tranex\u00e1mico oral ha demostrado reducir significativamente la severidad del melasma al actuar sobre la v\u00eda de la plasmina, interfiriendo en la comunicaci\u00f3n entre los queratinocitos y los melanocitos. Sin embargo, su utilizaci\u00f3n debe ser evaluada cuidadosamente debido a posibles efectos adversos sist\u00e9micos, como el riesgo de trombosis en pacientes predispuestos (5; 15). Adem\u00e1s, los antioxidantes orales, como la vitamina C, la vitamina E y el \u00e1cido poliglut\u00e1mico, han sido incorporados como coadyuvantes terap\u00e9uticos por su capacidad para reducir el estr\u00e9s oxidativo, el cual se ha implicado en los mecanismos subyacentes de la hiperpigmentaci\u00f3n (15).<\/p>\n<p>En la actualidad, las investigaciones se orientan hacia el desarrollo de nuevas estrategias terap\u00e9uticas que aborden los mecanismos moleculares implicados en la patog\u00e9nesis del melasma. Estas incluyen f\u00e1rmacos dirigidos a las v\u00edas de se\u00f1alizaci\u00f3n celular relacionadas con la s\u00edntesis de melanina, la inflamaci\u00f3n cut\u00e1nea y los factores vasculares. Se est\u00e1n evaluando tambi\u00e9n combinaciones terap\u00e9uticas m\u00e1s sofisticadas que permitan mejorar la eficacia cl\u00ednica, reducir los efectos secundarios y disminuir las tasas de reca\u00edda a largo plazo (13; 15).<\/p>\n<h2>Pron\u00f3stico y seguimiento:<\/h2>\n<p>El melasma se presenta como una afecci\u00f3n dermatol\u00f3gica de car\u00e1cter cr\u00f3nico, caracterizada por una evoluci\u00f3n cl\u00ednica prolongada y una alta tasa de recurrencia, incluso despu\u00e9s de tratamientos exitosos. A pesar de las m\u00faltiples estrategias terap\u00e9uticas disponibles, las recidivas son comunes y tienden a manifestarse semanas o meses despu\u00e9s de la interrupci\u00f3n del tratamiento, dependiendo del tipo de terapia empleada. Esta tendencia a la recurrencia hace que el pron\u00f3stico del melasma se perciba como incierto por parte de los pacientes, lo cual puede incidir negativamente en su bienestar emocional y en la percepci\u00f3n de control sobre su enfermedad (5; 16).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de su impacto est\u00e9tico, el melasma afecta significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen. Su car\u00e1cter persistente, sumado a la posibilidad de reca\u00eddas frecuentes, genera frustraci\u00f3n, ansiedad y disminuci\u00f3n de la autoestima, especialmente en personas j\u00f3venes o en quienes tienen una fuerte preocupaci\u00f3n por la apariencia personal. Por ello, es fundamental que el manejo del melasma contemple no solo la dimensi\u00f3n cl\u00ednica, sino tambi\u00e9n el componente psicosocial, integrando intervenciones de apoyo que fomenten la aceptaci\u00f3n y la adherencia terap\u00e9utica (2).<\/p>\n<p>En este contexto, la monitorizaci\u00f3n dermatol\u00f3gica continua se convierte en una herramienta indispensable para el seguimiento eficaz de los pacientes. Las evaluaciones peri\u00f3dicas permiten valorar la respuesta a las diferentes modalidades de tratamiento, realizar ajustes oportunos y prevenir complicaciones o efectos adversos. Herramientas diagn\u00f3sticas como la l\u00e1mpara de Wood y la dermatoscopia contribuyen a identificar la profundidad y el patr\u00f3n de la pigmentaci\u00f3n, lo cual facilita una clasificaci\u00f3n precisa del tipo de melasma y orienta la selecci\u00f3n de las intervenciones m\u00e1s adecuadas (5). Asimismo, el seguimiento cl\u00ednico favorece la detecci\u00f3n temprana de las recurrencias, lo que permite intervenir de forma proactiva antes de que las lesiones se agraven (15).<\/p>\n<p>Un componente clave para el \u00e9xito terap\u00e9utico a largo plazo es la educaci\u00f3n del paciente. Informar sobre la naturaleza cr\u00f3nica y recidivante del melasma ayuda a establecer expectativas realistas y a generar un compromiso sostenido con el tratamiento. Los pacientes deben comprender que la mejora est\u00e9tica suele requerir tiempo, constancia y un enfoque integral. En este sentido, es crucial reforzar el mensaje sobre la importancia de la fotoprotecci\u00f3n diaria, incluso en d\u00edas nublados o en interiores, ya que tanto la radiaci\u00f3n ultravioleta como la luz visible pueden activar los melanocitos y reactivar la hiperpigmentaci\u00f3n (2).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, se debe incentivar la adherencia al tratamiento prescrito, que frecuentemente incluye combinaciones de agentes t\u00f3picos, medicamentos orales y procedimientos dermatol\u00f3gicos como exfoliaciones qu\u00edmicas o tratamientos con l\u00e1ser. Las terapias combinadas han demostrado ofrecer mejores resultados en t\u00e9rminos de reducci\u00f3n de la pigmentaci\u00f3n y mantenimiento de los efectos logrados, siempre que se apliquen de forma sostenida y con supervisi\u00f3n m\u00e9dica adecuada (13; 15).<\/p>\n<h2>Conclusiones:<\/h2>\n<p>El melasma es una afecci\u00f3n dermatol\u00f3gica cr\u00f3nica y multifactorial, cuya aparici\u00f3n est\u00e1 estrechamente relacionada con factores hormonales, exposici\u00f3n solar, predisposici\u00f3n gen\u00e9tica y caracter\u00edsticas del fototipo cut\u00e1neo. Su prevalencia m\u00e1s alta en mujeres en edad reproductiva y en personas con piel m\u00e1s oscura evidencia la influencia combinada de elementos biol\u00f3gicos y ambientales en su patog\u00e9nesis.<\/p>\n<p>El impacto del melasma trasciende lo est\u00e9tico y afecta significativamente la calidad de vida de los pacientes, generando consecuencias emocionales como ansiedad, frustraci\u00f3n y baja autoestima. La naturaleza persistente y la alta tasa de recurrencia del trastorno refuerzan la necesidad de un abordaje terap\u00e9utico integral que incluya no solo tratamientos m\u00e9dicos, sino tambi\u00e9n apoyo psicol\u00f3gico y estrategias de educaci\u00f3n al paciente.<\/p>\n<p>El manejo efectivo del melasma requiere una combinaci\u00f3n de terapias personalizadas, incluyendo fotoprotecci\u00f3n estricta, agentes t\u00f3picos y orales, as\u00ed como procedimientos dermatol\u00f3gicos cuidadosamente indicados. La monitorizaci\u00f3n continua y la adherencia al tratamiento son fundamentales para reducir la pigmentaci\u00f3n, prevenir reca\u00eddas y mejorar los resultados a largo plazo, haciendo \u00e9nfasis en la importancia de una atenci\u00f3n dermatol\u00f3gica sostenida y centrada en el paciente.<\/p>\n<h2>Referencias:<\/h2>\n<p>1. Platsidaki E, Markantoni V, Nicolaidou E, Katoulis A, Rigopoulos D, Stratigos AJ, et al. 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Disponible en: https:\/\/doi.org\/10.1111\/dth.15143<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n de buenas pr\u00e1cticas:<\/strong><br \/>\nLos autores de este manuscrito declaran que:<br \/>\nTodos ellos han participado en su elaboraci\u00f3n y no tienen conflictos de intereses<br \/>\nLa investigaci\u00f3n se ha realizado siguiendo las Pautas \u00e9ticas internacionales para la investigaci\u00f3n relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias M\u00e9dicas (CIOMS) en colaboraci\u00f3n con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS).<br \/>\nEl manuscrito es original y no contiene plagio.<br \/>\nEl manuscrito no ha sido publicado en ning\u00fan medio y no est\u00e1 en proceso de revisi\u00f3n en otra revista.<br \/>\nHan obtenido los permisos necesarios para las im\u00e1genes y gr\u00e1ficos utilizados.<br \/>\nHan preservado las identidades de los pacientes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Melasma: Fisiopatolog\u00eda, factores de riesgo, diagn\u00f3stico y estrategias terap\u00e9uticas actuales Autora principal: Noemi Parada Aguilar Vol. XX; 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