{"id":81182,"date":"2025-05-22T17:29:18","date_gmt":"2025-05-22T15:29:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=81182"},"modified":"2025-05-20T17:56:18","modified_gmt":"2025-05-20T15:56:18","slug":"conexion-entre-la-rosacea-y-la-microbiota-intestinal-implicaciones-fisiopatologicas-y-terapeuticas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/conexion-entre-la-rosacea-y-la-microbiota-intestinal-implicaciones-fisiopatologicas-y-terapeuticas\/","title":{"rendered":"Conexi\u00f3n entre la Ros\u00e1cea y la Microbiota Intestinal: Implicaciones Fisiopatol\u00f3gicas y terap\u00e9uticas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Conexi\u00f3n entre la Ros\u00e1cea y la Microbiota Intestinal: Implicaciones Fisiopatol\u00f3gicas y terap\u00e9uticas<\/strong><\/p>\n<p>Autora principal: Raquel Ram\u00edrez Apuy<\/p>\n<p>Vol. XX; n\u00ba 10; 510<!--more--><\/p>\n<p><strong>Connection Between Rosacea and the Gut Microbiota: Pathophysiological and Therapeutic Implications<\/strong><\/p>\n<p>Fecha de recepci\u00f3n: 23 de abril de 2025<br \/>\nFecha de aceptaci\u00f3n: 16 de mayo de 2025<\/p>\n<p>Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com Volumen XX. N\u00famero 10 [Segunda] quincena de [Mayo] de 2025 \u2013 P\u00e1gina inicial: Vol. XX; n\u00ba 10; 510<\/p>\n<h2>Autores:<\/h2>\n<p>Raquel Ram\u00edrez Apuy, M\u00e9dico general, investigadora independiente, San Jos\u00e9, Costa Rica<br \/>\nPaulo Andr\u00e9s Ag\u00fcero Burgos, M\u00e9dico general, investigador independiente, San Jos\u00e9, Costa Rica<br \/>\nHenry de Jes\u00fas Molina Cruz, M\u00e9dico general, investigador independiente, San Jos\u00e9, Costa Rica<br \/>\nSharon Adriana Monge Cerdas, M\u00e9dico general, investigadora independiente, San Jos\u00e9, Costa Rica<br \/>\nJos\u00e9 Pablo N\u00fa\u00f1ez Alanis, M\u00e9dico general, investigador independiente, San Jos\u00e9, Costa Rica<br \/>\nLuisa Fernanda Quesada Angulo, M\u00e9dico general, investigadora independiente, San Jos\u00e9, Costa Rica<br \/>\nAndrea Mar\u00eda V\u00e1squez Aburto, M\u00e9dico general, investigadora independiente, San Jos\u00e9, Costa Rica<\/p>\n<h2>Resumen:<\/h2>\n<p>La ros\u00e1cea es una patolog\u00eda inflamatoria cr\u00f3nica de la piel con una fisiopatolog\u00eda compleja en la que influyen factores gen\u00e9ticos, inmunol\u00f3gicos y ambientales. En a\u00f1os recientes se ha demostrado la conexi\u00f3n entre la microbiota intestinal y la ros\u00e1cea, sugiriendo que la disbiosis intestinal puede contribuir a la inflamaci\u00f3n sist\u00e9mica y a la disfunci\u00f3n de la barrera cut\u00e1nea. Factores como la dieta, los xenobi\u00f3ticos y ciertos f\u00e1rmacos pueden alterar el equilibrio intestinal, contribuyendo al desarrollo y exacerbaci\u00f3n de la enfermedad. Se han identificado alteraciones en la microbiota intestinal de pacientes con ros\u00e1cea, incluyendo sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO), infecci\u00f3n por pat\u00f3genos y cambios en la composici\u00f3n bacteriana que potencian la respuesta inflamatoria. En este contexto, estrategias terap\u00e9uticas dirigidas a modular la microbiota, como el uso de prebi\u00f3ticos y probi\u00f3ticos, as\u00ed como cambios en la dieta, han surgido como opciones prometedoras para reducir la inflamaci\u00f3n y restaurar la homeostasis cut\u00e1nea.<\/p>\n<p>Comprender el rol del eje intestino-piel en la ros\u00e1cea abre nuevas oportunidades para un manejo m\u00e1s integral de la enfermedad, permitiendo desarrollar enfoques terap\u00e9uticos personalizados que mejoren no solo las manifestaciones cut\u00e1neas, sino tambi\u00e9n la calidad de vida de los pacientes.<\/p>\n<h2>Palabras clave:<\/h2>\n<p>ros\u00e1cea, barrera cut\u00e1nea, microbiota cut\u00e1nea, microbiota intestinal, disbiosis intestinal, eje intestino-piel, probi\u00f3ticos, prebi\u00f3ticos, tratamiento<\/p>\n<h2>Abstract:<\/h2>\n<p>Rosacea is a chronic inflammatory skin disease with a complex pathophysiology involving genetic, immunological, and environmental factors. Recent research has highlighted the connection between gut microbiota and rosacea, suggesting that intestinal dysbiosis may contribute to systemic inflammation and skin barrier dysfunction. Factors such as diet, xenobiotics, and certain drugs can disrupt gut balance, promoting the onset and exacerbation of the disease.<\/p>\n<p>Several studies have identified alterations in the gut microbiota of patients with rosacea, including small intestinal bacterial overgrowth (SIBO), infection by pathogens, and shifts in bacterial composition that enhance the inflammatory response. In this context, therapeutic strategies aimed at modulating the microbiota, such as the use of prebiotics, probiotics, and dietary changes have emerged as promising options to reduce inflammation and restore skin homeostasis.<\/p>\n<p>Understanding the role of the gut-skin axis in rosacea paves the way for a more comprehensive management of the disease, allowing for the development of personalized therapeutic approaches that improve not only skin manifestations but also patients&#8217; quality of life.<\/p>\n<h2>Keywords:<\/h2>\n<p>rosacea, skin barrier, skin microbiome, gut microbiome, intestinal dysbiosis, gut-skin axis, prebiotics, probiotics, treatment<\/p>\n<h2>Introducci\u00f3n:<\/h2>\n<p>La ros\u00e1cea es un trastorno inflamatorio cr\u00f3nico y complejo que afecta principalmente la regi\u00f3n central del rostro, predominantemente la frente, ojos, nariz, mejillas y ment\u00f3n. Tiene una evoluci\u00f3n que tiende a ser recurrente, con per\u00edodos alternantes de brotes y remisiones (1). Esta patolog\u00eda se caracteriza por episodios recurrentes de enrojecimiento facial transitorio (\u00abflushing\u00bb), eritema transitorio o persistente, edema, telangiectasias, lesiones papulopustulosas, manifestaciones oculares y cambios fimatosos (2,3). La ros\u00e1cea cl\u00e1sicamente comprende cuatro subtipos cl\u00ednicos principales: eritematotelangiect\u00e1sica, p\u00e1pulopustulosa, fimatosa y ocular (2,3).<\/p>\n<p>Diversos factores se han identificado como posibles desencadenantes o agravantes de ros\u00e1cea, entre los cuales se encuentran la exposici\u00f3n al calor, al fr\u00edo, cambios bruscos de temperatura, radiaci\u00f3n ultravioleta, consumo de niacina, estr\u00e9s, ejercicio, alcohol, bebidas calientes y ciertos alimentos como aquellos ricos en histamina (carne procesada, vino y queso curado), los que contienen cinamaldeh\u00eddo (chocolate, espinaca, tomate y frutas c\u00edtricas) y los alimentos picantes ricos en capsaicina (1,4,5). Adem\u00e1s de su afectaci\u00f3n cut\u00e1nea, tambi\u00e9n se ha visto asociada con patolog\u00eda cardiovascular, neurol\u00f3gica, autoinmune, psiqui\u00e1trica y gastrointestinal, siendo esta \u00faltima la comorbilidad m\u00e1s frecuentemente reportada (1,2,6). Asimismo, la ros\u00e1cea se acompa\u00f1a de un impacto psicosocial negativo al ser una patolog\u00eda que afecta principalmente el rostro, lo cual lleva a los pacientes a generar percepciones negativas de la autoimagen (7). En a\u00f1os recientes, se ha explorado sobre la posible asociaci\u00f3n entre la microbiota intestinal y la ros\u00e1cea, lo que ha permitido una mejor comprensi\u00f3n y manejo de la enfermedad favoreciendo el desarrollo de nuevas estrategias terap\u00e9uticas.<\/p>\n<p>La microbiota intestinal est\u00e1 compuesta por gran diversidad de microorganismos, entre los que se pueden encontrar bacterias, virus, hongos y protozoos. Estos microorganismos cumplen funciones esenciales, como la digesti\u00f3n de alimentos, regulaci\u00f3n del sistema inmune, s\u00edntesis de vitaminas y modulaci\u00f3n hormonal. En estudios recientes, se ha descubierto su influencia sobre la piel, por medio del denominado \u00abeje intestino-piel\u00bb. Este eje constituye una compleja red de comunicaci\u00f3n bidireccional mediada por hormonas, sistema nervioso y el sistema inmune. Alteraciones en la microbiota intestinal podr\u00edan conducir a inflamaci\u00f3n sist\u00e9mica y agravar ciertos trastornos cut\u00e1neos, entre ellos, la ros\u00e1cea (8).<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de esta revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica es recopilar y analizar la evidencia m\u00e1s reciente sobre la relaci\u00f3n que existe entre la microbiota intestinal y la ros\u00e1cea, con el fin de ofrecer a los profesionales de la salud una nueva perspectiva sobre la fisiopatolog\u00eda de la enfermedad, as\u00ed como incentivar la exploraci\u00f3n de nuevos enfoques terap\u00e9uticos.<\/p>\n<h2>Metodolog\u00eda:<\/h2>\n<p>Para la elaboraci\u00f3n de este art\u00edculo, se realiz\u00f3 una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica de publicaciones recientes, comprendidas entre los a\u00f1os 2020 y 2025. Adicionalmente, se incluye en la revisi\u00f3n un art\u00edculo publicado en la revista Journal of the American Academy of Dermatology (JAAD), el cual aborda la clasificaci\u00f3n m\u00e1s reciente de la ros\u00e1cea, la cual fue propuesta y publicada en el a\u00f1o 2017. Se utilizaron bases de datos tales como PubMed, ScienceDirect y Journal of the American Academy of Dermatology (JAAD), as\u00ed como art\u00edculos de revistas como Galenus. Se tomaron en cuenta art\u00edculos tanto en ingl\u00e9s como en espa\u00f1ol. Asimismo, se consult\u00f3 la quinta edici\u00f3n del libro Bolognia: Dermatolog\u00eda. Para la b\u00fasqueda en las bases de datos anteriormente mencionadas se utilizaron palabras clave como \u00abros\u00e1cea\u00bb, \u00abmicrobiota intestinal\u00bb, \u00abdisbiosis intestinal\u00bb, \u00abeje intestino-piel\u00bb y \u00abtratamiento ros\u00e1cea\u00bb. Los art\u00edculos seleccionados fueron elegidos en funci\u00f3n de su actualidad y relevancia cl\u00ednica con el fin de proporcionar la informaci\u00f3n m\u00e1s actualizada.<\/p>\n<h2>Epidemiolog\u00eda:<\/h2>\n<p>Se estima que la ros\u00e1cea afecta alrededor del 5.5% de adultos a nivel mundial, sin embargo, podr\u00eda estar subdiagnosticada en individuos con fototipo de piel m\u00e1s oscuro, ya que el eritema, las telangiectasias y el enrojecimiento suelen ser menos evidentes (2,9). Esta condici\u00f3n suele afectar principalmente a adultos entre los 45 y 60 a\u00f1os, sin una clara predilecci\u00f3n por el sexo, sin embargo, el tipo fimatoso rara vez se observa en mujeres (2,10).<\/p>\n<h2>Clasificaci\u00f3n de la ros\u00e1cea:<\/h2>\n<p>Tradicionalmente, la ros\u00e1cea se ha clasificado en cuatro subtipos basados en la morfolog\u00eda predominante de las lesiones: eritematotelangiect\u00e1sica, papulopustulosa, fimatosa y ocular (6). Sin embargo, este sistema de calificaci\u00f3n presenta limitaciones ya que no contempla la posible coexistencia de m\u00faltiples subtipos, as\u00ed como tampoco la posible evoluci\u00f3n de un subtipo a otro. Ante estas consideraciones, en el 2017 la National Rosacea Society Expert Committee propuso una nueva clasificaci\u00f3n donde se determin\u00f3 que se puede establecer el diagn\u00f3stico de ros\u00e1cea si se identifica al menos uno de los dos fenotipos (2,11):<\/p>\n<p>Eritema centrofacial persistente con patr\u00f3n caracter\u00edstico con exacerbaciones peri\u00f3dicas.<br \/>\nCambios fimatosos<\/p>\n<p>Si dichos fenotipos no se encuentran presentes, el diagn\u00f3stico tambi\u00e9n puede establecerse con la presentaci\u00f3n de al menos dos de los cuatro signos principales:<\/p>\n<p>P\u00e1pulas y p\u00fastulas<br \/>\nRubor facial (\u00abflushing\u00bb)<br \/>\nTelangiectasias<br \/>\nAfectaci\u00f3n ocular<\/p>\n<p>Adicionalmente, pueden presentarse manifestaciones secundarias asociadas a uno o m\u00e1s fenotipos, tales como edema facial, xerosis cut\u00e1nea, ardor, escozor y otras manifestaciones oculares (11).<\/p>\n<h2>Patogenia:<\/h2>\n<p>Aunque la fisiopatolog\u00eda exacta de la ros\u00e1cea a\u00fan no se comprende por completo, se han propuesto diversos factores interrelacionados que podr\u00edan estar involucrados en su desarrollo, entre los que se encuentran factores gen\u00e9ticos, disregulaci\u00f3n de la inmunidad innata y adaptativa, estados inflamatorios cr\u00f3nicos, se\u00f1alizaci\u00f3n neurovascular an\u00f3mala, disfunci\u00f3n de la barrera epid\u00e9rmica, exposici\u00f3n a radiaci\u00f3n ultravioleta (UV) y crecimiento excesivo de microorganismos comensales (2,3). En a\u00f1os recientes, ha surgido un creciente inter\u00e9s por el rol de la microbiota cut\u00e1nea y su influencia en procesos inflamatorios.<\/p>\n<p>La piel, compuesta por la epidermis y dermis, y el tejido subcut\u00e1neo profundo, no solo act\u00faa como barrera f\u00edsica y qu\u00edmica frente a pat\u00f3genos externos, sino que tambi\u00e9n desempe\u00f1a un papel clave en la regulaci\u00f3n del sistema inmune. Esta protecci\u00f3n inmunol\u00f3gica se debe a la presencia de c\u00e9lulas inmunes de respuesta r\u00e1pida y de otros componentes con una acci\u00f3n m\u00e1s prolongada (1). Dentro de este sistema, la microbiota de la piel cumple una funci\u00f3n fundamental en la modulaci\u00f3n de la respuesta inmune y en la prevenci\u00f3n de infecciones, adem\u00e1s de contribuir al mantenimiento de la homeostasis en la piel. La composici\u00f3n de la microbiota se ve influenciada por diversos factores como la temperatura, composici\u00f3n lip\u00eddica, pH de la piel, humedad, contaminaci\u00f3n del aire, el uso de cosm\u00e9ticos y detergentes, sexo, edad, estr\u00e9s, etnia, uso de antibi\u00f3ticos, ubicaci\u00f3n anat\u00f3mica, higiene personal, entre otros (10,12). Se ha demostrado que la piel sana alberga m\u00e1s de 1000 especies de bacterias, a pesar de que las proporciones pueden variar debido a factores ex\u00f3genos, los filos Actinobacteria y Firmicutes siguen predominando, seguidos por Proteobacteria y Bacteroidetes. Aproximadamente, la mitad de las bacterias presentes en la piel pertenecen al filo Actinobacteria, siendo Cutibacterium y Corynebacterium los g\u00e9neros m\u00e1s representativos (12,13). En cuanto al filo Firmicutes, el cual incluye especies como Staphylococcus y Streptococcus, el Staphylococcus epidermidis representa el 90% de todas las bacterias aer\u00f3bicas presentes en la epidermis (12). Adem\u00e1s de las bacterias, la microbiota cut\u00e1nea tambi\u00e9n alberga hongos, siendo Malassezia el g\u00e9nero predominante (12,13).<\/p>\n<p>En condiciones normales, los microorganismos residentes y transitorios coexisten y mantienen un equilibrio sin causar patolog\u00eda. Se cree que los microorganismos residentes impiden la proliferaci\u00f3n de microorganismos pat\u00f3genos, no residentes o transitorios al ocupar una cantidad significativa de sitios que podr\u00edan favorecer su colonizaci\u00f3n. Sin embargo, una alteraci\u00f3n en dicho balance puede comprometer la homeostasis y conducir a una disbiosis que agrava patolog\u00edas cut\u00e1neas (1,10,12).<\/p>\n<p>Los microorganismos que conforman la microbiota cut\u00e1nea tienen un papel especial en la regulaci\u00f3n de la respuesta inmunitaria ya que algunos de ellos tienen la capacidad de atravesar la barrera cut\u00e1nea e interactuar con c\u00e9lulas m\u00e1s profundas. Los mismos no solo estimulan la secreci\u00f3n de p\u00e9ptidos antimicrobianos, sino que tambi\u00e9n modulan elementos del sistema del complemento y contribuyen a la inflamaci\u00f3n cut\u00e1nea mediante la producci\u00f3n de interleucinas y la activaci\u00f3n de neutr\u00f3filos (1,12). El sistema inmunitario innato tiene la capacidad de diferenciar entre microorganismos comensales y cepas da\u00f1inas, raz\u00f3n por la cual el sistema inmunitario adaptativo no se activa ante la microbiota normal presente en la piel, evitando as\u00ed respuestas inflamatorias innecesarias (12). Sin embargo, en la ros\u00e1cea, se ha identificado una disregulaci\u00f3n del sistema inmunitario innato que ocasiona que algunos microorganismos cut\u00e1neos lo activen de manera an\u00f3mala a trav\u00e9s del receptor tipo Toll 2 (TLR 2), esto conduce a una producci\u00f3n anormal de p\u00e9ptidos antimicrobianos, as\u00ed como un aumento en la expresi\u00f3n y actividad de la calicre\u00edna 5, una proteasa implicada en la inflamaci\u00f3n cut\u00e1nea. Como consecuencia, la estimulaci\u00f3n de TLR 2 desencadena telangiectasias, eritema e inflamaci\u00f3n a trav\u00e9s de la liberaci\u00f3n de quimiocinas, citocinas, proteasas y factores proangiog\u00e9nicos (1,3,10,14). Por otro lado, en la piel afectada por ros\u00e1cea se observa una mayor expresi\u00f3n de catelicidina, un p\u00e9ptido antimicrobiano producido tanto por leucocitos como por c\u00e9lulas epiteliales. Este fen\u00f3meno puede desencadenar una serie de efectos negativos, tales como la quimiotaxis de leucocitos, dilataci\u00f3n de los vasos sangu\u00edneos, angiog\u00e9nesis y dep\u00f3sito de matriz extracelular. Con el tiempo, estos procesos pueden contribuir al desarrollo de una afecci\u00f3n cut\u00e1nea cr\u00f3nica no infecciosa debido a un estado cut\u00e1neo disbi\u00f3tico. (1,3,10,14)<\/p>\n<p>Se han identificado diversos microorganismos como posibles contribuyentes al desarrollo de la ros\u00e1cea, entre ellos Demodex folliculorum, Staphylococcus epidermidis, Bacillus oleronius, y Cutibactecterium acnes (1,2,3).<\/p>\n<p>En los pacientes con ros\u00e1cea, se ha observado una mayor cantidad de \u00e1caros Demodex en su piel en comparaci\u00f3n con la piel de individuos sanos. Normalmente estos \u00e1caros habitan en la unidad piloseb\u00e1cea, donde se alimentan principalmente de sebo o prote\u00ednas. Adem\u00e1s, se ha identificado una relaci\u00f3n entre la presencia de D. folliculorum y la de marcadores inflamatorios, tales como interleucina 8 (IL-8), interleucina 1\u03b2 (IL-1\u03b2) y factor de necrosis tumoral alfa (TNF\u03b1), lo que sugiere una activaci\u00f3n perjudicial del sistema inmunitario innato. Se ha planteado que el exosqueleto del D. folliculorum podr\u00eda ser el desencadenante de la producci\u00f3n de estos marcadores inflamatorios (1,2,3,15). Por otro lado, el D. folliculorum presenta mayor movilidad y un aumento en la supervivencia a temperaturas m\u00e1s altas, lo que podr\u00eda explicar el empeoramiento de la ros\u00e1cea con el calor (1,3).<\/p>\n<p>El comensal S. epidermidis fue detectado en grandes cantidades en las lesiones pustulosas de pacientes con ros\u00e1cea (1,3). Se ha propuesto que el aumento del flujo sangu\u00edneo en el rostro, caracter\u00edstico de esta enfermedad, provoca un incremento de la temperatura local, lo que influye en el comportamiento de S. epidermidis. Esta bacteria muestra un comportamiento diferente a temperaturas elevadas, replic\u00e1ndose a diferentes velocidades y produciendo prote\u00ednas distintas que podr\u00edan actuar como factores de virulencia, contribuyendo as\u00ed a la inflamaci\u00f3n cut\u00e1nea (1,3,15).<\/p>\n<p>Como un factor adicional, B. oleronius, una bacteria estrechamente relacionada al D. folliculorum, tambi\u00e9n parece estar involucrada en procesos inflamatorios propios de la ros\u00e1cea. Se ha demostrado que esta bacteria produce prote\u00ednas antig\u00e9nicas capaces de activar las v\u00edas inflamatorias de forma independiente. Adem\u00e1s, se ha demostrado que los neutr\u00f3filos expuestos a dichas prote\u00ednas muestran un aumento en la quimiotaxis, mayor liberaci\u00f3n de metaloproteinasas y niveles elevados de IL-8 y TNF\u03b1 (1,3).<\/p>\n<p>Por su parte, C. acnes, una bacteria lipof\u00edlica, parece desempe\u00f1ar un papel protector sobre la piel. Su capacidad para descomponer los triglic\u00e9ridos presentes en el sebo genera \u00e1cidos grasos libres que favorecen la acidificaci\u00f3n y humectaci\u00f3n de la piel, favoreciendo un ambiente menos propicio para el crecimiento de microorganismos pat\u00f3genos. Estudios han demostrado que la presencia de C. acnes es significativamente menor en la piel afectada por ros\u00e1cea en comparaci\u00f3n con la piel de individuos sanos, lo que sugiere que su reducci\u00f3n podr\u00eda estar relacionada con la alteraci\u00f3n del equilibrio de la microbiota en esta enfermedad (1,3,10).<\/p>\n<p>Sin embargo, la influencia microbiana en la ros\u00e1cea no se limita \u00fanicamente a la microbiota de la piel. Estudios recientes han se\u00f1alado que la microbiota gastrointestinal tambi\u00e9n parece tener un impacto en su equilibrio. De hecho, los trastornos gastrointestinales son de las comorbilidades m\u00e1s frecuentemente reportadas en pacientes con ros\u00e1cea. Entre ellos se puede mencionar a la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), s\u00edndrome de intestino irritable (SII), enfermedad cel\u00edaca, enfermedad por reflujo gastroesof\u00e1gico (ERGE), sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) e infecci\u00f3n por Helicobacter pylori (3,6,10). Esta asociaci\u00f3n sugiere una conexi\u00f3n entre la ros\u00e1cea y la salud intestinal. Adem\u00e1s, se ha demostrado que la microbiota intestinal influye en la homeostasis cut\u00e1nea, ya sea de forma directa, cuando hay una alteraci\u00f3n en la barrera intestinal, o de manera indirecta, a trav\u00e9s de la modulaci\u00f3n del sistema inmunol\u00f3gico o la producci\u00f3n de \u00e1cidos grasos de cadena corta, que pueden impactar la inflamaci\u00f3n cut\u00e1nea (1,6,10).<\/p>\n<h2>Microbiota intestinal:<\/h2>\n<p>La microbiota intestinal est\u00e1 compuesta por una comunidad compleja de microorganismos que habitan en el tracto gastrointestinal, con m\u00e1s de 100 billones de bacterias que han establecido una relaci\u00f3n simbi\u00f3tica con el hu\u00e9sped humano (9,10). De los miles de microorganismos presentes en el cuerpo, s\u00f3lo unos pocos cientos se consideran pat\u00f3genos, lo que sugiere que la mayor\u00eda de la microbiota est\u00e1 compuesta por microorganismos comensales (12). Su composici\u00f3n puede verse influenciada por diversos factores, como la v\u00eda de nacimiento, la alimentaci\u00f3n, la edad, el estr\u00e9s y el uso de antibi\u00f3ticos (10).<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, una amplia evidencia ha destacado el impacto significativo de la microbiota intestinal sobre la respuesta inmune, la regulaci\u00f3n de la inflamaci\u00f3n y, m\u00e1s recientemente, la salud de la piel (9,15,16). Un equilirbio adecuado de la microbiota es esencial para el desarrollo y mantenimiento del sistema inmunol\u00f3gico, mientras que la disbiosis puede alterar la comunicaci\u00f3n entre la microbiota y el hu\u00e9sped, lo que provoca un desequilibrio en el sistema inmune (12).<\/p>\n<p>El intestino, al igual que la piel, alberga gran cantidad de microorganismos, principalmente bacterias, aunque tambi\u00e9n se pueden encontrar virus y hongos. En nivel intestinal, la microbiotal desempe\u00f1a funciones esenciales como el desarrollo y la regulaci\u00f3n del sistema inmune y absorci\u00f3n de nutrientes, adem\u00e1s, cumple roles protectores, metab\u00f3licos y estructurales para el tracto gastrointestinal y el hu\u00e9sped (13,17).<\/p>\n<p>Una de las funciones principales de la microbiota intestinal es proporcionar nutrientes a las c\u00e9lulas intestinales y metabolizar productos no digeridos de la dieta, como fibras diet\u00e9ticas y ciertas prote\u00ednas. A trav\u00e9s de la fermentaci\u00f3n de carbohidratos complejos, la microbiota genera \u00e1cidos grasos de cadena corta (AGCC), que no solo sirven como fuente de energ\u00eda para c\u00e9lulas intestinales, sino que tambi\u00e9n desempe\u00f1an un papel clave en la homeostasis intestinal (6,17). Estos AGCC contribuyen a reducir la producci\u00f3n de citocinas inflamatorias por parte de neutr\u00f3filos y macr\u00f3fagos, estimulan la producci\u00f3n de la capa de moco al activar la transcripci\u00f3n de genes de mucina en las c\u00e9lulas caliciformes y favorecen el reensamblaje de las uniones estrechas fortaleciendo as\u00ed la barrera epitelial intestinal (6,17). Adem\u00e1s, el intestino es un punto clave de interacci\u00f3n entre los genes del hu\u00e9sped y las influencias inmunol\u00f3gicas externas, lo que lo convierte en un \u00f3rgano esencial que act\u00faa como puente para la comunicaci\u00f3n con el entorno (13).<\/p>\n<p>El colon es la regi\u00f3n m\u00e1s colonizada del tracto gastrointestinal, albergando hasta 1000 especies bacterianas diferentes, pertenecientes a filos como Bacteroidetes, Firmicutes, Proteobacteria, Actinobacteria, Spirochaetes, Cyanobacteria, Saccharibacreria, Fusobacteria, Verrucomicrobia y Tenericutes (13). La diversidad f\u00fangica es relativamente limitada y los virus, por su parte, pueden servir como reservorios de material gen\u00e9tico y destruir c\u00e9lulas microbianas (13).<\/p>\n<p>El intestino se considera un ambiente de simbiosis. Desde el nacimiento, el intestino comienza a ser colonizado por microorganismos. Este proceso inicial es crucial para determinar la composici\u00f3n de la microbiota intestinal a lo largo de la vida. La evoluci\u00f3n de la microbiota est\u00e1 influenciada por el contacto continuo entre el hu\u00e9sped y su entorno microbiano (13). En un intestino sano se encuentran g\u00e9neros bacterianos como Bacillus, Lactobacillus, Clostridium, Enterococcus y Ruminococcus. Especies bacterianas intestinales como Lactobacillus, Bifidobacterium, Escherichia coli y Streptococcus thermophilus contribuyen al mantenimiento de la salud humana, mientras que otras, como Campylobacter, Enterococcus fecalis, Clostridium difficile y Helicobacter pylori tienen mayor potencial patog\u00e9nico (1).<\/p>\n<p>La microbiota intestinal juega un papel fundamental en la regulaci\u00f3n del sistema inmunol\u00f3gico. Las bacterias comensales presentes en el intestino act\u00faan como moduladores de los procesos de tolerancia inmune, permitiendo que el cuerpo reconozca y tolere ant\u00edgenos benignos. De hecho, aproximadamente 70% de los linfocitos se encuentran en el tejido linfoide asociado al intestino (GALT), lo que resalta la importancia de esta regi\u00f3n en la respuesta inmunol\u00f3gica. Las regiones del cuerpo que albergan microorganismos muestran mayor densidad de c\u00e9lulas inmunes. Por lo tanto, cualquier alteraci\u00f3n en la composici\u00f3n y diversidad de la microbiota intestinal puede desencadenar desequilibrios inmunol\u00f3gicos e inflamatorios, no solo a nivel intestinal, sino tambi\u00e9n en otros \u00f3rganos distantes (18).<\/p>\n<p>En a\u00f1os recientes, se ha propuesto el concepto del \u00abeje intestino-piel\u00bb, el cual busca explicar c\u00f3mo diversas enfermedades inflamatorias cr\u00f3nicas de la piel podr\u00edan estar relacionadas con la salud gastrointestinal. Este eje propone la influencia de la salud intestinal sobre la piel, mediada por el sistema inmunol\u00f3gico, las v\u00edas metab\u00f3licas y hormonales, as\u00ed como tambi\u00e9n por el sistema nervioso (1,12,16). La microbiota intestinal, al impactar la respuesta inmune, se considera un regulador clave de este eje, ya que un desequilibrio de la microbiota intestinal puede alterar el sistema inmunol\u00f3gico y contribuir a trastornos inflamatorios en la piel (18).<\/p>\n<h2>Eje intestino-piel:<\/h2>\n<p>Cada vez existe m\u00e1s evidencia que demuestra que la salud intestinal tiene un impacto considerable en enfermedades van m\u00e1s all\u00e1 del tracto gastrointestinal, incluidas las afecciones de la piel. En condiciones normales, un microbioma intestinal diverso y equilibrado act\u00faa como barrera impidiendo que sustancias nocivas, como bacterias pat\u00f3genas, al\u00e9rgenos y toxinas, atraviesen la mucosa intestinal. Sin embargo, cuando este equilibrio se ve alterado, ya sea debido a una alteraci\u00f3n en la composici\u00f3n de la microbiota o enfermedades autoinmunes e inflamatorias, puede permitir que estas sustancias nocivas ingresen al torrente sangu\u00edneo y generen efectos adversos sobre otros \u00f3rganos (15,19).<\/p>\n<p>Las alteraciones en la microbiota intestinal pueden desencadenar una respuesta inmunitaria desregulada, un aumento de la permeabilidad intestinal y una inflamaci\u00f3n tanto intestinal como sist\u00e9mica, lo cual contribuye a trastornos como el SII y EII. La microbiota intestinal desempe\u00f1a un papel crucial en la salud cut\u00e1nea, especialmente en condiciones como la ros\u00e1cea, donde las comorbilidades gastrointestinales son comunes (3,6,10). Los microorganismos comensales del intestino son fundamentales en la patog\u00e9nesis de diversos trastornos dermatol\u00f3gicos, niveles anormalmente altos de bacterias comensales pueden llevar a un desequilibrio que desencadena una respuesta inflamatoria sist\u00e9mica que altera la homeostasis cut\u00e1nea (13). Se ha teorizado que dicho efecto se debe a que la disbiosis intestinal activa los linfocitos T, al mismo tiempo que interfiere con la producci\u00f3n de citocinas inmunosupresoras y la funci\u00f3n de los linfocitos T reguladores, los cuales son necesarios para mantener la tolerancia a la microbiota. La disbiosis tambi\u00e9n puede alterar la funci\u00f3n de la barrera mucosa del intestino, aumentando su permeabilidad, permitiendo as\u00ed la translocaci\u00f3n de bacterias y sus metabolitos hacia el torrente sangu\u00edneo y, eventualmente, hasta la piel (6,12,16). Como consecuencia, se establece un patr\u00f3n de inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica intestinal y cut\u00e1nea (9,12). De hecho, diversas condiciones dermatol\u00f3gicas, como el acn\u00e9, psoriasis, dermatitis at\u00f3pica y ros\u00e1cea se han visto vinculadas a disbiosis intestinal (13,14,19).<\/p>\n<p>Otro aspecto clave de esta conexi\u00f3n es la comunicaci\u00f3n neuroendocrina entre la microbiota intestinal y la piel. Los microorganismos intestinales pueden influir sobre las v\u00edas neuronales mediante la producci\u00f3n de neurotransmisores como la acetilcolina, la serotonina y la norepinefrina. Este proceso estimula la liberaci\u00f3n de hormonas por parte de las c\u00e9lulas enteroendocrinas, lo que conduce a efectos sist\u00e9micos generalizados y respuestas inflamatorias que pueden afectar la salud de la piel (12). Tambi\u00e9n se ha planteado que la disbiosis de la microbiota intestinal puede llevar a la activaci\u00f3n de las v\u00edas del sistema calicre\u00edna-cinina, lo que desencadena una respuesta inflamatoria neurog\u00e9nica (1,19). Este sistema muestra una activaci\u00f3n notable en personas con inflamaci\u00f3n intestinal y se encuentra constantemente elevado en individuos con ros\u00e1cea en comparaci\u00f3n con controles sanos. Adem\u00e1s, se ha observado que el aumento de los niveles plasm\u00e1ticos de bradicinina guarda una estrecha relaci\u00f3n con los episodios de rubor facial caracter\u00edsticos de la ros\u00e1cea (19).<\/p>\n<p>A su vez, la alteraci\u00f3n de la barrera cut\u00e1nea externa tambi\u00e9n puede generar un desequilibrio en su microbiota, lo que agrava a\u00fan m\u00e1s estas afecciones. Como se mencion\u00f3 anteriormente, el eje intestino-piel vincula la salud gastrointestinal con la cut\u00e1nea y explica la patog\u00e9nesis de enfermedades inflamatorias cr\u00f3nicas (16). La homeostasis y la alostasis de la piel est\u00e1n estrechamente relacionadas con la salud gastrointestinal a trav\u00e9s de una compleja interacci\u00f3n entre los sistemas inmunol\u00f3gico, nervioso y metab\u00f3lico (6,13,16). La microbiota intestinal, mediante su influencia regulatoria bidireccional sobre la inmunidad del hu\u00e9sped, es un componente cr\u00edtico para mantener el delicado equilibrio dentro del eje intestino-piel (16).<\/p>\n<p>La teor\u00eda del eje intestino-piel propone que la regulaci\u00f3n de la microbiota intestinal no solo mejora la salud digestiva, sino que tambi\u00e9n podr\u00eda tener un efecto beneficioso sobre la piel. La microbiota intestinal, en conjunto con factores como la gen\u00e9tica, la alimentaci\u00f3n y el ambiente, influye en la fisiolog\u00eda del hu\u00e9sped, la expresi\u00f3n cl\u00ednica de la enfermedad y los niveles de biomarcadores, generando respuestas individualizadas (16).<\/p>\n<h2>Microbiota intestinal y su relaci\u00f3n con ros\u00e1cea:<\/h2>\n<p>La relaci\u00f3n entre la ros\u00e1cea y las alteraciones en la microbiota intestinal se hace evidente cuando se analizan las comorbilidades gastrointestinales que suelen presentarse en estos pacientes. Entre los trastornos frecuentemente reportados en pacientes con esta condici\u00f3n se encuentra SIBO, infecci\u00f3n por H. pylori, EII, entre otros (6,13,14).<\/p>\n<p>Un estudio demostr\u00f3 la relaci\u00f3n entre el SIBO y la ros\u00e1cea al encontrar que la administraci\u00f3n de rifaximina no solo erradic\u00f3 el sobrecimiento bacteriano, sino que tambi\u00e9n indujo la remisi\u00f3n cl\u00ednica de la ros\u00e1cea. Adem\u00e1s, revel\u00f3 que el riesgo de desarrollar SIBO es significativamente mayor en pacientes con ros\u00e1cea p\u00e1pulopustulosa en comparaci\u00f3n con aquellos que presentaban el tipo eritematotelangiect\u00e1sico (6,12,15,18). Se plantea que el SIBO desencadena una respuesta inmunitaria, en la cual la activaci\u00f3n de citocinas como el TNF\u03b1 contribuye al desarrollo de s\u00edntomas inflamatorios caracter\u00edsticos de la ros\u00e1cea (6,15).<\/p>\n<p>En el caso de H. pylori, tambi\u00e9n se ha planteado una posible conexi\u00f3n con la ros\u00e1cea. La infecci\u00f3n por este pat\u00f3geno puede desencadenar una respuesta citot\u00f3xica mediada por la prote\u00edna de virulencia CagA, estimulando la liberaci\u00f3n de IL-8 y TNF\u03b1, exacerbando la inflamaci\u00f3n subyacente en la ros\u00e1cea. Adem\u00e1s, H. pylori podr\u00eda influir en la salud de la piel al aumentar la concentraci\u00f3n de \u00f3xido nitroso, lo cual favorece la angiog\u00e9nesis, vasodilataci\u00f3n e inflamaci\u00f3n cut\u00e1nea (6,12,15,18,20).<\/p>\n<p>Por otro lado, cuando se habla de EII, la enfermedad de Crohn parece tener una asociaci\u00f3n m\u00e1s marcada con la ros\u00e1cea que la colitis ulcerosa. Tanto en la ros\u00e1cea como en la EII se han observado alteraciones en la inmunidad innata y adaptativa. Dentro de la respuesta inmune innata, la activaci\u00f3n de macr\u00f3fagos y del receptor tipo Toll 2, la disfunci\u00f3n de mastocitos y fibroblastos, as\u00ed como el incremento en la producci\u00f3n de especies reactivas del ox\u00edgeno, metaloproteinasas, TNF\u03b1 e IL-1\u03b2, contribuyen al desarrollo de inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica y alteraciones vasculares, favoreciendo la aparici\u00f3n de ambas enfermedades. En cuanto a la inmunidad adaptativa, los linfocitos T cooperadores tipo 1 y 17, junto con linfocitos B, tienen un papel clave en la fisiopatolog\u00eda de la ros\u00e1cea y la EII mediante la producci\u00f3n de interfer\u00f3n gamma (IFN-\u03b3), TNF, IL-17 e inmunoglobulinas (6).<\/p>\n<h2>Factores que influyen en la microbiota intestinal:<\/h2>\n<p>Diversos factores pueden afectar la barrera intestinal y favorecer la inflamaci\u00f3n sist\u00e9mica y da\u00f1o tisular. Entre ellos se incluyen pat\u00f3genos, xenobi\u00f3ticos y ciertos componentes de la dieta. La predisposici\u00f3n gen\u00e9tica y las alteraciones en la respuesta inmunitaria tambi\u00e9n desempe\u00f1an un papel clave en la disfunci\u00f3n de esta barrera. La microbiota intestinal cumple una funci\u00f3n esencial, ya que su composici\u00f3n y equilibrio afectan directamente la salud intestinal (17).<\/p>\n<p>La alimentaci\u00f3n, la exposici\u00f3n a qu\u00edmicos y ciertas condiciones fisiol\u00f3gicas pueden alterar el equilibrio intestinal, impactando negativamente su funcionamiento (17). Entre los factores que influyen sobre la salud intestinal se encuentran la contaminaci\u00f3n del aire, pesticidas, aditivos alimentarios y xenobi\u00f3ticos, los cuales han sido identificados como moduladores clave de la barrera intestinal (13,17). El tabaquismo es otro factor que afecta la composici\u00f3n de la microbiota intestinal, mientras el consumo de alcohol o una dieta rica en alimentos con alto \u00edndice glic\u00e9mico pueden promover el crecimiento de una microbiota menos saludable y diversa, esto puede alterar la mucosa intestinal al aumentar la inflamaci\u00f3n y comprometer la integridad de la barrera, favoreciendo un aumento en su permeabilidad (15). En el caso de los aditivos alimentarios, que incluyen compuestos naturales y sint\u00e9ticos como antimicrobianos, antioxidantes y edulcorantes, se ha planteado que algunos podr\u00edan aumentar la predisposici\u00f3n a enfermedades autoinmunes intestinales al afectar directamente la funci\u00f3n de las uniones estrechas entre las c\u00e9lulas intestinales (17). Por otro lado, los xenobi\u00f3ticos, como por ejemplo los inhibidores de la bomba de protones (IBP) y antiinflamatorios no esteroideos (AINES), pueden alterar la barrera intestinal (17).<\/p>\n<p>Por otro lado, los prebi\u00f3ticos y probi\u00f3ticos pueden ayudar a restaurar y mantener el equilibrio de la microbiota intestinal. Los prebi\u00f3ticos, que consisten en carbohidratos no digeribles, promueven el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino. Los probi\u00f3ticos, por su parte, influyen tanto en la microbiota intestinal como en la salud de la piel, dependiendo del estado nutricional y las condiciones del hu\u00e9sped. Su papel radica en regular el ecosistema intestinal, corrigiendo los desequilibrios provocados por bacterias oportunistas (13,15). Algunos estudios proponen que el uso de probi\u00f3ticos podr\u00eda contribuir a reducir la inflamaci\u00f3n y fortalecer la barrera cut\u00e1nea al favorecer su regeneraci\u00f3n tras una agresi\u00f3n, asimismo, podr\u00edan disminuir la vasodilataci\u00f3n, el edema, la desgranulaci\u00f3n de mastocitos y la liberaci\u00f3n de TNF\u03b1, lo cual podr\u00eda ser beneficioso en la regulaci\u00f3n de respuestas inflamatorias a nivel del intestino y la piel (15).<\/p>\n<h2>Tratamiento de la ros\u00e1cea: Enfoques convencionales y el papel emergente de la microbiota intestinal:<\/h2>\n<p>El tratamiento de la ros\u00e1cea suele centrarse en la educaci\u00f3n del paciente, con \u00e9nfasis en evitar la exposici\u00f3n a los diferentes desencadenantes, como lo son la exposici\u00f3n a la radiaci\u00f3n ultravioleta (UV), los cambios extremos de temperatura, ciertos alimentos y el consumo de alcohol (2,3). Tambi\u00e9n se aconseja evitar cosm\u00e9ticos que contengan ingredientes irritantes como fragancias, menta, alcohol, mentol o alcanfor. Adem\u00e1s, los cosm\u00e9ticos a prueba de agua no son recomendables, ya que suelen requerir el uso de solventes agresivos o una fricci\u00f3n excesiva para su remoci\u00f3n (2). El uso diario de protector solar de amplio espectro (UVA y UVB) es fundamental, ya que la exposici\u00f3n a los rayos UV puede empeorar la ros\u00e1cea (1,2). En cuanto a higiene facial, se recomienda lavar el rostro con agua tibia y utilizar limpiadores suaves, preferiblemente sin jab\u00f3n o detergentes sint\u00e9ticos con un pH equilibrado. Asimismo, es imprescindible recalcar la importancia de utilizar hidratantes con humectantes, como la glicerina, y agentes oclusivos, como la vaselina, para favorecer la reparaci\u00f3n y mantenimiento de la barrera cut\u00e1nea (2,3).<\/p>\n<p>El abordaje terap\u00e9utico debe adaptarse al fenotipo cl\u00ednico de la ros\u00e1cea. Entre las opciones de primera l\u00ednea se incluyen (1,2,3):<\/p>\n<p>Eritema transitorio: agonistas \u03b1-adren\u00e9rgicos t\u00f3picos y betabloqueadores orales.<\/p>\n<p>Eritema persistente: brimonidina y oximetazolina t\u00f3picas, luz pulsada intensa (IPL) y l\u00e1ser de colorante pulsado (PDL).<\/p>\n<p>P\u00e1pulas y p\u00fastulas inflamatorias: ivermectina al 1% t\u00f3pica, \u00e1cido azelaico al 15% t\u00f3pico, metronidazol al 0.75% t\u00f3pico, doxiciclina, metronidazol, isotretino\u00edna, minociclina orales.<\/p>\n<p>Telangiectasias: electrocauterizaci\u00f3n, IPL, tratamiento con l\u00e1ser.<\/p>\n<p>Manifestaciones oculares:<br \/>\nCasos leves: limpieza de los m\u00e1rgenes palpebrales con gasa humedecida en champ\u00fa de beb\u00e9 diluido y libre de irritantes, uso de l\u00e1grimas artificiales con base oleosa.<br \/>\nCasos moderados: antibi\u00f3ticos t\u00f3picos o sist\u00e9micos.<\/p>\n<p>Fimas: doxiciclina e isotretino\u00edna orales, terapia con l\u00e1ser de CO2, electrocirug\u00eda y escisi\u00f3n quir\u00fargica.<\/p>\n<p>En los casos donde coexistan m\u00faltiples fenotipos, puede ser necesario combinar distintas estrategias para lograr un manejo m\u00e1s completo de la enfermedad. Si la respuesta al tratamiento es insuficiente tras un periodo determinado, se recomienda ajustar el enfoque, ya sea cambiando el tratamiento o combin\u00e1ndolo con otro de primera l\u00ednea. La elecci\u00f3n del abordaje y su continuidad deben adaptarse a la respuesta cl\u00ednica y preferencia del paciente (1).<\/p>\n<p>Las estrategias terap\u00e9uticas dirigidas espec\u00edficamente a modificar la microbiota intestinal han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la ros\u00e1cea. Los prebi\u00f3ticos act\u00faan al incorporar carbohidratos no digeribles en la dieta, lo que favorece el crecimiento de bacterias beneficiosas presentes en el intestino. Algunos alimentos ricos en prebi\u00f3ticos son el k\u00e9fir, el kimchi y otros productos fermentados, adem\u00e1s de suplementos espec\u00edficos (15).<\/p>\n<p>Por otro lado, los probi\u00f3ticos son microorganismos vivos que pueden encontrarse en ciertos alimentos o suplementos. Estos contribuyen a mejorar la diversidad bacteriana en el tracto gastrointestinal, fortalecer la barrera cut\u00e1nea, reducir la inflamaci\u00f3n y restaurar el equilibrio de la microbiota de la piel por medio de la regulaci\u00f3n de citocinas (1,12). Entre los probi\u00f3ticos m\u00e1s utilizados en dermatolog\u00eda se pueden mencionar Lactobacillus, Bifidobacterium y Enterococcus (1,12).<\/p>\n<p>En general, los prebi\u00f3ticos y probi\u00f3ticos suelen ser bien tolerados, con efectos secundarios m\u00ednimos, generalmente limitados a molestias gastrointestinales leves. Algunas investigaciones sugieren que la aplicaci\u00f3n t\u00f3pica de probi\u00f3ticos puede influir directamente en la microbiota cut\u00e1nea y modular la respuesta inmune. Adem\u00e1s, la combinaci\u00f3n de probi\u00f3ticos orales y t\u00f3picos podr\u00eda potenciar los efectos beneficiosos del tratamiento (1).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de estos suplementos, la alimentaci\u00f3n por s\u00ed misma ejerce una influencia profunda en la microbiota intestinal. Un mayor consumo de fibra diet\u00e9tica y la p\u00e9rdida de peso pueden contribuir a disminuir la presencia de bacterias proinflamatorias, promoviendo un ambiente intestinal m\u00e1s equilibrado (12).<\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n:<\/h2>\n<p>La ros\u00e1cea es una condici\u00f3n inflamatoria cr\u00f3nica con una fisiopatolog\u00eda compleja en la que intervienen factores gen\u00e9ticos, ambientales, inmunol\u00f3gicos y neurovasculares. En los \u00faltimos a\u00f1os, la investigaci\u00f3n ha puesto de manifiesto el papel crucial del eje intestino-piel en su desarrollo, estableciendo una conexi\u00f3n entre la disbiosis intestinal y la disfunci\u00f3n de la barrera cut\u00e1nea. La alteraci\u00f3n de la microbiota intestinal, ya sea por sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, infecci\u00f3n por otros pat\u00f3genos u otras formas de disbiosis, parece contribuir a la inflamaci\u00f3n sist\u00e9mica y a la exacerbaci\u00f3n de la ros\u00e1cea.<\/p>\n<p>El tratamiento convencional de la ros\u00e1cea ha dependido en gran medida del uso de antibi\u00f3ticos, cuyo efecto antiinflamatorio es \u00fatil, pero a largo plazo puede generar resistencia bacteriana y afectar negativamente la microbiota intestinal. En este contexto, los probi\u00f3ticos y prebi\u00f3ticos han emergido como una alternativa terap\u00e9utica prometedora, ya que pueden modular la microbiota intestinal y cut\u00e1nea, restaurar la homeostasis inmunol\u00f3gica y mejorar la funci\u00f3n de la barrera cut\u00e1nea. Estudios recientes sugieren su administraci\u00f3n tanto v\u00eda oral como t\u00f3pica pueden reducir la inflamaci\u00f3n y regular la respuesta inmune en la piel, aunque sus efectos suelen ser transitorios y requieren un uso continuo para mantener los beneficios.<\/p>\n<p>El reconocimiento del eje intestino-piel en la ros\u00e1cea abre nuevas oportunidades terap\u00e9uticas m\u00e1s all\u00e1 de los tratamientos convencionales, con enfoques que integran la modulaci\u00f3n de la microbiota, cambios en la dieta y el uso racional de antibi\u00f3ticos y probi\u00f3ticos. Comprender mejor esta interacci\u00f3n podr\u00eda permitir un manejo m\u00e1s personalizado y eficaz de la enfermedad, mejorando no solo los s\u00edntomas cut\u00e1neos, sino tambi\u00e9n la calidad de vida de los pacientes.<\/p>\n<h2>Referencias:<\/h2>\n<p>1. Zhu W, Hamblin MR, Wen X. Role of the skin microbiota and intestinal microbiome in rosacea. Frontiers in Microbiology. 2023 Feb 10;14. 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Doi: 10.4103\/abr.abr_236_22<\/p>\n<p><b>Declaraci\u00f3n de buenas pr\u00e1cticas:<\/b><br \/>\nLos autores de este manuscrito declaran que:<br \/>\nTodos ellos han participado en su elaboraci\u00f3n y no tienen conflictos de intereses<br \/>\nLa investigaci\u00f3n se ha realizado siguiendo las Pautas \u00e9ticas internacionales para la investigaci\u00f3n relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias M\u00e9dicas (CIOMS) en colaboraci\u00f3n con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS).<br \/>\nEl manuscrito es original y no contiene plagio.<br \/>\nEl manuscrito no ha sido publicado en ning\u00fan medio y no est\u00e1 en proceso de revisi\u00f3n en otra revista.<br \/>\nHan obtenido los permisos necesarios para las im\u00e1genes y gr\u00e1ficos utilizados.<br \/>\nHan preservado las identidades de los pacientes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conexi\u00f3n entre la Ros\u00e1cea y la Microbiota Intestinal: Implicaciones Fisiopatol\u00f3gicas y terap\u00e9uticas Autora principal: Raquel Ram\u00edrez Apuy Vol. XX; 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