﻿{"id":81855,"date":"2025-06-26T20:11:18","date_gmt":"2025-06-26T18:11:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=81855"},"modified":"2025-06-24T11:35:59","modified_gmt":"2025-06-24T09:35:59","slug":"reduccion-del-uso-de-antibioticos-en-cirugia-nuevas-guias-sobre-profilaxis-antimicrobiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/reduccion-del-uso-de-antibioticos-en-cirugia-nuevas-guias-sobre-profilaxis-antimicrobiana\/","title":{"rendered":"Reducci\u00f3n del uso de antibi\u00f3ticos en cirug\u00eda: nuevas gu\u00edas sobre profilaxis antimicrobiana"},"content":{"rendered":"<p><strong>Reducci\u00f3n del uso de antibi\u00f3ticos en cirug\u00eda: nuevas gu\u00edas sobre profilaxis antimicrobiana<\/strong><\/p>\n<p><strong>Autora principal:<\/strong> Carmen Mart\u00ednez Mora<\/p>\n<p>Vol. XX; n\u00ba 12; 747<!--more--><\/p>\n<p><strong>Reducing antibiotic use in surgery: new guidelines on antimicrobial prophylaxis<\/strong><\/p>\n<p><strong>Fecha de recepci\u00f3n:<\/strong> 21 de mayo de 2025<br \/>\n<strong>Fecha de aceptaci\u00f3n:<\/strong> 21 de junio de 2025<\/p>\n<p><strong>Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com, Volumen XX. N\u00famero 12 \u2013 Segunda quincena de Junio de 2025 \u2013 P\u00e1gina inicial: Vol. XX; n\u00ba 12; 747<\/strong><\/p>\n<h2>Autores:<\/h2>\n<p>Carmen Mart\u00ednez Mora, M\u00e9dico general y est\u00e9tico. Cl\u00ednica Ella Aesthetics, Medicina privada, San Jos\u00e9, Costa Rica.<br \/>\nGuillermo Porras Vega, M\u00e9dico general. Hospital Ra\u00fal Blanco Cervantes, Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), San Jos\u00e9, Costa Rica.<\/p>\n<h2>Resumen:<\/h2>\n<p>El presente estudio tiene como objetivo analizar las recomendaciones actuales sobre la profilaxis antimicrobiana quir\u00fargica, su correcta aplicaci\u00f3n y los desaf\u00edos asociados, como la resistencia bacteriana. Para ello, se realiz\u00f3 una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica de gu\u00edas cl\u00ednicas, estudios cient\u00edficos y reportes relacionados con el uso perioperatorio de antibi\u00f3ticos. Se analiz\u00f3 la indicaci\u00f3n, dosificaci\u00f3n, duraci\u00f3n y selecci\u00f3n del antimicrobiano adecuado, as\u00ed como de las barreras para su correcta implementaci\u00f3n. Los resultados evidencian que, aunque la profilaxis antibi\u00f3tica es una herramienta eficaz para reducir infecciones del sitio quir\u00fargico su uso inadecuado contribuye al aumento de bacterias multirresistentes, elevando la morbilidad y costos hospitalarios. Se concluye que la optimizaci\u00f3n del uso de antimicrobianos a trav\u00e9s de protocolos claros y programas multidisciplinarios es esencial para mejorar los resultados cl\u00ednicos y frenar la resistencia antimicrobiana.<\/p>\n<h2>Palabras clave:<\/h2>\n<p>profilaxis antimicrobiana, resistencia bacteriana, antibi\u00f3ticos, cirug\u00eda, gu\u00edas cl\u00ednicas actualizadas.<\/p>\n<h2>Abstract:<\/h2>\n<p>The present study aims to analyze current recommendations on surgical antimicrobial prophylaxis, its correct application, and associated challenges, such as bacterial resistance. To this end, a literature review of clinical guidelines, scientific studies, and reports related to perioperative antibiotic use was conducted. The indication, dosage, duration, and selection of the appropriate antimicrobial, as well as the barriers to its proper implementation, were analyzed. The results show that although antibiotic prophylaxis is an effective tool for reducing surgical site infections, its inappropriate use contributes to the increase in multidrug-resistant bacteria, increasing morbidity and hospital costs. It is concluded that optimizing antimicrobial use through clear protocols and multidisciplinary programs is essential to improve clinical outcomes and curb antimicrobial resistance.<\/p>\n<h2>Keywords:<\/h2>\n<p>antimicrobial prophylaxis, bacterial resistance, antibiotics, surgery, updated clinical guidelines.<\/p>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>Las infecciones del sitio quir\u00fargico (ISQ) constituyen una de las principales complicaciones postoperatorias en los procedimientos quir\u00fargicos, afectando la recuperaci\u00f3n de las personas usuarias, prolongando la estancia hospitalaria y aumentando significativamente los costos del tratamiento. La administraci\u00f3n de antibi\u00f3ticos en el contexto quir\u00fargico ha sido, hist\u00f3ricamente, una medida preventiva ampliamente aceptada, especialmente cuando se realiza como profilaxis antimicrobiana perioperatoria. No obstante, el uso indebido o excesivo de estos f\u00e1rmacos ha contribuido al surgimiento de un fen\u00f3meno alarmante y creciente: la resistencia antimicrobiana (RAM).<\/p>\n<p>Desde el descubrimiento de la penicilina, los antibi\u00f3ticos se han convertido en una herramienta crucial para el manejo de infecciones. Sin embargo, la automedicaci\u00f3n, la falta de adherencia a protocolos y la prolongaci\u00f3n innecesaria de los tratamientos han generado un entorno propicio para la aparici\u00f3n de cepas bacterianas multirresistentes, lo cual representa una amenaza global para la salud p\u00fablica. Organismos internacionales como la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) han alertado sobre la necesidad de adoptar medidas urgentes para contener este fen\u00f3meno, siendo el uso racional de antibi\u00f3ticos una de las principales estrategias sugeridas.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito quir\u00fargico, las nuevas gu\u00edas sobre profilaxis antimicrobiana promueven un enfoque m\u00e1s estricto y racional del empleo de antibi\u00f3ticos, con base en criterios como el tipo de procedimiento, la duraci\u00f3n del f\u00e1rmaco en el organismo, el momento de administraci\u00f3n y la presencia de factores de riesgo espec\u00edficos. Estas recomendaciones buscan reducir el uso innecesario de antibi\u00f3ticos sin comprometer la seguridad del o la paciente, as\u00ed como estandarizar las buenas pr\u00e1cticas en la prevenci\u00f3n de ISQ.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo tiene como prop\u00f3sito analizar cr\u00edticamente el uso de antibi\u00f3ticos en cirug\u00eda, haciendo especial \u00e9nfasis en las nuevas gu\u00edas sobre profilaxis antimicrobiana, los desaf\u00edos asociados a su implementaci\u00f3n y la importancia de su correcta aplicaci\u00f3n como parte de una estrategia integral para combatir la resistencia antimicrobiana. A trav\u00e9s de una revisi\u00f3n de literatura reciente y evidencia cient\u00edfica, se expondr\u00e1n los beneficios, limitaciones y perspectivas futuras en este campo, con el fin de fomentar una cultura de uso racional y responsable de los antimicrobianos en el entorno quir\u00fargico.<\/p>\n<h2>Material y M\u00e9todos<\/h2>\n<p>En el desarrollo de esta investigaci\u00f3n se emple\u00f3 una metodolog\u00eda de tipo documental, sustentada en la revisi\u00f3n de literatura cient\u00edfica relevante. Esta estrategia implic\u00f3 la b\u00fasqueda, recopilaci\u00f3n y an\u00e1lisis cr\u00edtico de publicaciones especializadas, con el objetivo de fundamentar de forma s\u00f3lida el tema central: la disminuci\u00f3n del uso de antibi\u00f3ticos en procedimientos quir\u00fargicos. Las fuentes consultadas fueron localizadas mediante plataformas de libre acceso, con \u00e9nfasis en motores de b\u00fasqueda orientados al \u00e1mbito m\u00e9dico y biom\u00e9dico.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis se enfoc\u00f3 en estudios publicados entre los a\u00f1os 2015 y 2025, seleccionados por su actualidad, calidad metodol\u00f3gica y relevancia para el tema investigado. En total, se examinaron 15 art\u00edculos cient\u00edficos que abordan de manera directa la tem\u00e1tica, lo cual permiti\u00f3 sustentar los hallazgos y reflexiones presentados en el cuerpo del art\u00edculo. La informaci\u00f3n extra\u00edda fue sometida a un proceso de revisi\u00f3n sistem\u00e1tica y se organiz\u00f3 de manera estructurada en apartados tem\u00e1ticos y subtemas, a fin de facilitar su comprensi\u00f3n y an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Como parte de los criterios de inclusi\u00f3n, se consideraron trabajos publicados en ingl\u00e9s y espa\u00f1ol, incluyendo estudios observacionales, investigaciones originales y otros aportes acad\u00e9micos directamente relacionados con la problem\u00e1tica objeto de estudio.<\/p>\n<h2>La cirug\u00eda<\/h2>\n<p>Comprender el tipo de procedimiento quir\u00fargico que se va a realizar es fundamental para estimar el riesgo de infecci\u00f3n asociado y para establecer de manera adecuada si se requiere profilaxis antimicrobiana. La clasificaci\u00f3n de las cirug\u00edas seg\u00fan su nivel de contaminaci\u00f3n permite anticiparse a posibles complicaciones infecciosas y tomar decisiones cl\u00ednicas basadas en el riesgo-beneficio de administrar antibi\u00f3ticos profil\u00e1cticos o tratamientos espec\u00edficos.<\/p>\n<p>Desde un enfoque pr\u00e1ctico los procedimientos quir\u00fargicos pueden agruparse en cuatro grandes categor\u00edas en funci\u00f3n del grado de exposici\u00f3n a agentes contaminantes y el riesgo inherente de desarrollar una infecci\u00f3n del sitio quir\u00fargico.<\/p>\n<h3>Procedimientos limpios<\/h3>\n<p>Este grupo incluye la mayor\u00eda de las cirug\u00edas electivas, es decir, aquellas planificadas con antelaci\u00f3n y realizadas en condiciones \u00f3ptimas. Se caracterizan por la ausencia de inflamaci\u00f3n en el sitio quir\u00fargico y por no implicar la entrada a cavidades que naturalmente contienen flora microbiana, como el tracto respiratorio, gastrointestinal o genitourinario. Un ejemplo cl\u00e1sico de cirug\u00eda limpia es la herniorraf\u00eda inguinal sin complicaciones o la mastectom\u00eda.<\/p>\n<p>En este tipo de procedimientos, el riesgo de infecci\u00f3n es bajo, con una tasa menor al 5%, siempre y cuando se mantengan las condiciones as\u00e9pticas adecuadas durante toda la intervenci\u00f3n. Debido a ese bajo riesgo, no se recomienda la administraci\u00f3n sistem\u00e1tica de antibi\u00f3ticos profil\u00e1cticos, ya que no hay evidencia de que mejoren los desenlaces y su uso innecesario podr\u00eda contribuir al desarrollo de resistencia antimicrobiana (1,2).<\/p>\n<h3>Procedimientos limpios-contaminados<\/h3>\n<p>En esta categor\u00eda se incluyen las cirug\u00edas en las que, aunque se accede a cavidades corporales colonizadas por bacterias \u2014como el sistema respiratorio, digestivo o urinario\u2014, no se produce una contaminaci\u00f3n importante del campo quir\u00fargico. Esto es posible gracias al uso de t\u00e9cnicas controladas, como el aislamiento del segmento a intervenir o el vaciamiento previo del \u00f3rgano, que limitan el derrame de contenido contaminado.<\/p>\n<p>Por ejemplo, una colecistectom\u00eda laparosc\u00f3pica sin perforaci\u00f3n o una resecci\u00f3n col\u00f3nica con preparaci\u00f3n intestinal previa entrar\u00edan en esta categor\u00eda. En estos casos, el riesgo de infecci\u00f3n se eleva en comparaci\u00f3n con las cirug\u00edas limpias, alcanzando aproximadamente un 10% (3). Dado este nivel de riesgo, la administraci\u00f3n de antibi\u00f3ticos profil\u00e1cticos s\u00ed est\u00e1 indicada, ya que ha demostrado reducir significativamente la incidencia de ISQ.<\/p>\n<h3>Procedimientos contaminados<\/h3>\n<p>Los procedimientos quir\u00fargicos considerados contaminados incluyen aquellos en los que ocurre una violaci\u00f3n importante de la t\u00e9cnica est\u00e9ril, como puede suceder en casos de heridas traum\u00e1ticas recientes, perforaciones viscerales o fuga de contenido intestinal sin formaci\u00f3n de absceso. Tambi\u00e9n se consideran contaminadas las cirug\u00edas en las que se encuentra inflamaci\u00f3n aguda sin pus.<\/p>\n<p>Este tipo de cirug\u00eda conlleva un riesgo de infecci\u00f3n considerable, con tasas que alcanzan el 20% incluso bajo manejo quir\u00fargico adecuado (1,3). Por esta raz\u00f3n, en los procedimientos contaminados, el uso de antibi\u00f3ticos no es una opci\u00f3n sino una indicaci\u00f3n clara. El objetivo es prevenir la progresi\u00f3n de la contaminaci\u00f3n hacia una infecci\u00f3n manifiesta, reduciendo as\u00ed complicaciones postoperatorias como abscesos, peritonitis o sepsis.<\/p>\n<h3>Procedimientos sucios<\/h3>\n<p>En este grupo se encuentran las intervenciones realizadas cuando ya existe una infecci\u00f3n establecida en el \u00e1rea a tratar. Esto incluye, por ejemplo, la cirug\u00eda para drenar un absceso, la intervenci\u00f3n sobre una herida traum\u00e1tica con tejido necr\u00f3tico y contaminaci\u00f3n prolongada, o la resecci\u00f3n de intestino perforado con peritonitis purulenta.<\/p>\n<p>En este contexto, el objetivo terap\u00e9utico cambia radicalmente. No se trata de prevenir una infecci\u00f3n, ya que \u00e9sta ya est\u00e1 presente, sino de tratarla de forma activa. Por ello, no se habla de profilaxis antibi\u00f3tica, sino de tratamiento antimicrobiano como parte del abordaje integral de la infecci\u00f3n. Las complicaciones s\u00e9pticas en estas cirug\u00edas pueden llegar al 30-40%, incluso con un tratamiento adecuado, lo que subraya la gravedad del cuadro cl\u00ednico y la importancia de un abordaje multidisciplinario que incluya el soporte hemodin\u00e1mico, drenaje quir\u00fargico eficaz y terapia antibi\u00f3tica emp\u00edrica seguida de ajuste seg\u00fan cultivos (2).<\/p>\n<h2>Uso de antibi\u00f3ticos en cirug\u00eda<\/h2>\n<p>La cirug\u00eda moderna, aunque ha avanzado significativamente en t\u00e9cnica, tecnolog\u00eda y condiciones de asepsia, sigue enfrentando uno de sus desaf\u00edos m\u00e1s persistentes: la infecci\u00f3n del sitio quir\u00fargico. Estas infecciones, tambi\u00e9n conocidas como infecciones de localizaci\u00f3n quir\u00fargica (ILQ), constituyen una de las principales complicaciones postoperatorias, afectando directamente la recuperaci\u00f3n de las personas, prolongando la estancia hospitalaria, aumentando los costos del sistema de salud y, en casos graves, comprometiendo la vida del o la paciente.<\/p>\n<p>En el contexto europeo, las ILQ se posicionan como la infecci\u00f3n asociada a la atenci\u00f3n sanitaria m\u00e1s prevalente, representando el 19,6% de todos los casos reportados de infecciones nosocomiales. Este dato es alarmante, no solo por su impacto cl\u00ednico, sino tambi\u00e9n por las implicaciones econ\u00f3micas y log\u00edsticas que conlleva. Estas infecciones demandan un uso m\u00e1s intensivo de antibi\u00f3ticos, incrementan el tiempo de hospitalizaci\u00f3n y, como consecuencia, elevan el gasto sanitario de forma considerable. Lo m\u00e1s preocupante, sin embargo, es que cerca del 50% de estas infecciones podr\u00edan evitarse con medidas adecuadas de prevenci\u00f3n, lo que convierte a la profilaxis quir\u00fargica en una prioridad para las pol\u00edticas de control de infecciones en cirug\u00eda (4).<\/p>\n<p>A pesar de los notables avances en el desarrollo de antibi\u00f3ticos m\u00e1s eficaces y con mejor perfil farmacodin\u00e1mico, la presencia de infecciones postoperatorias contin\u00faa siendo un problema recurrente. Este hecho pone en evidencia que la soluci\u00f3n no se limita a contar con antibi\u00f3ticos potentes, sino a usarlos de forma estrat\u00e9gica y prudente. El uso indiscriminado o inadecuado de estos f\u00e1rmacos ha contribuido, parad\u00f3jicamente, al problema que pretenden combatir (1).<\/p>\n<p>Una de las mayores preocupaciones actuales en el \u00e1mbito quir\u00fargico es la proporci\u00f3n significativa de prescripciones antimicrobianas que no responden a una verdadera necesidad cl\u00ednica. Se estima que entre el 20% y el 50% de las prescripciones de antibi\u00f3ticos podr\u00edan ser innecesarias o err\u00f3neas, ya sea por mala elecci\u00f3n del f\u00e1rmaco, duraci\u00f3n inapropiada del tratamiento, o administraci\u00f3n sin una indicaci\u00f3n clara. Esta pr\u00e1ctica no solo resulta ineficaz, sino que tambi\u00e9n favorece el desarrollo de resistencias antimicrobianas, una de las amenazas m\u00e1s serias para la salud global (5).<\/p>\n<p>Las complicaciones infecciosas representan una de las principales causas de morbilidad en el postoperatorio. La buena noticia es que este problema puede mitigarse de manera efectiva mediante la administraci\u00f3n profil\u00e1ctica de antibi\u00f3ticos, especialmente en procedimientos con riesgo moderado o alto de contaminaci\u00f3n. La profilaxis antibi\u00f3tica, cuando se indica correctamente, reduce de forma significativa la incidencia de infecciones y sus consecuencias, como necesidad de reintervenciones, estancia prolongada o uso intensivo de recursos (2,6).<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, el uso de antibi\u00f3ticos en cirug\u00eda se ha convertido en un componente esencial de la pr\u00e1ctica quir\u00fargica moderna. Aunque no todos los procedimientos requieren profilaxis, en la mayor\u00eda de ellos existe una indicaci\u00f3n clara basada en evidencia. Las infecciones del sitio quir\u00fargico (ISQ) figuran entre las complicaciones m\u00e1s frecuentes en pacientes operados, y su prevenci\u00f3n a trav\u00e9s de medidas como la profilaxis antibi\u00f3tica adecuada puede marcar una diferencia sustancial en los desenlaces cl\u00ednicos (7,4).<\/p>\n<p>Estudios recientes muestran que las ISQ son la segunda causa m\u00e1s com\u00fan de infecci\u00f3n nosocomial en m\u00faltiples sistemas de salud. Se estima que entre el 2% y el 5% de las cirug\u00edas limpias extraabdominales terminan en infecci\u00f3n, mientras que en las cirug\u00edas abdominales esa tasa puede llegar al 20%. Adem\u00e1s, quienes desarrollan una ISQ tienen un pron\u00f3stico significativamente peor: tienen un 60% m\u00e1s de probabilidad de requerir ingreso a una unidad de cuidados intensivos, un riesgo cinco veces mayor de ser readmitidos en el hospital y el doble de probabilidad de fallecer en comparaci\u00f3n con quienes no presentan infecci\u00f3n (8).<\/p>\n<p>Sin embargo, en paralelo a la necesidad de prevenir estas infecciones, existe un fen\u00f3meno preocupante: el crecimiento descontrolado en el uso de antimicrobianos a nivel mundial. Durante las \u00faltimas dos d\u00e9cadas se ha observado un incremento alarmante en las tasas de resistencia bacteriana, fen\u00f3meno que amenaza con devolvernos a una era preantibi\u00f3tica en la que incluso procedimientos quir\u00fargicos menores conllevar\u00edan un riesgo mortal. Este incremento se ha asociado, en gran parte, con un aumento exponencial en el consumo de antibi\u00f3ticos, particularmente en los pa\u00edses de ingresos bajos y medios. Entre los a\u00f1os 2000 y 2015, el consumo global pas\u00f3 de 21,1 a 34,8 millones de dosis diarias definidas, lo que representa un aumento del 65%. Este crecimiento, impulsado en muchos casos por el acceso sin regulaci\u00f3n, la automedicaci\u00f3n y la falta de protocolos locales estandarizados, ha superado incluso los niveles observados en pa\u00edses de ingresos altos (9).<\/p>\n<h2>Profilaxis antimicrobiana quir\u00fargica<\/h2>\n<p>A pesar de los m\u00faltiples esfuerzos dirigidos a mejorar las condiciones de asepsia y los programas institucionales orientados a la prevenci\u00f3n, la infecci\u00f3n del sitio quir\u00fargico (ISQ) contin\u00faa siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en pacientes hospitalizados. Esta realidad persiste incluso con la introducci\u00f3n sistem\u00e1tica de antibi\u00f3ticos profil\u00e1cticos, lo cual pone de manifiesto que su sola administraci\u00f3n no basta si no se aplica con criterios adecuados y dentro de un marco normativo riguroso (6,10).<\/p>\n<p>La profilaxis antimicrobiana quir\u00fargica se entiende como la administraci\u00f3n de un agente antimicrobiano con el prop\u00f3sito expl\u00edcito de prevenir la colonizaci\u00f3n, proliferaci\u00f3n o invasi\u00f3n de microorganismos en un hu\u00e9sped susceptible. Adem\u00e1s, busca evitar la activaci\u00f3n o aparici\u00f3n de enfermedades infecciosas latentes que podr\u00edan ser desencadenadas por el estr\u00e9s quir\u00fargico o la alteraci\u00f3n de las barreras naturales del organismo (1,7,11). Esta intervenci\u00f3n, aunque preventiva, tiene un impacto directo en los desenlaces cl\u00ednicos y es considerada hoy en d\u00eda una de las piedras angulares de la seguridad del paciente quir\u00fargico.<\/p>\n<p>En esencia, la finalidad de la profilaxis es doble: por un lado, impedir que los g\u00e9rmenes ex\u00f3genos \u2013introducidos desde el ambiente quir\u00fargico, instrumental o manos del personal\u2013 colonicen el campo operatorio; por otro, contener la expansi\u00f3n de microorganismos end\u00f3genos \u2013habitantes normales del cuerpo humano\u2013 que, al acceder a tejidos est\u00e9riles durante la intervenci\u00f3n, pueden desencadenar una infecci\u00f3n (2). Esta doble protecci\u00f3n solo se logra si se alcanza una concentraci\u00f3n efectiva del antibi\u00f3tico tanto en el plasma como en los tejidos en el momento exacto de la incisi\u00f3n quir\u00fargica, y se mantiene durante toda la duraci\u00f3n del procedimiento (8,12).<\/p>\n<p>Desde hace d\u00e9cadas, se ha reconocido el impacto positivo que tiene la administraci\u00f3n profil\u00e1ctica de antibi\u00f3ticos en el periodo perioperatorio. La pr\u00e1ctica quir\u00fargica ha mejorado sustancialmente en t\u00e9rminos de reducci\u00f3n de complicaciones infecciosas, muchas de las cuales representaban antes causas importantes de fracaso terap\u00e9utico. Actualmente, se reporta una incidencia de infecci\u00f3n postquir\u00fargica que oscila entre el 2,8% y el 7,6%, lo que la sit\u00faa como la segunda causa m\u00e1s frecuente de infecci\u00f3n nosocomial, solo superada por las infecciones urinarias asociadas a sondas (2).<\/p>\n<p>No obstante, la eficacia de esta estrategia profil\u00e1ctica sigue enfrent\u00e1ndose a errores comunes que, si no se corrigen, pueden disminuir su efectividad o incluso revertir sus beneficios. Entre los errores m\u00e1s frecuentes destacan la omisi\u00f3n injustificada del antibi\u00f3tico profil\u00e1ctico, la elecci\u00f3n incorrecta del f\u00e1rmaco en relaci\u00f3n con el tipo de cirug\u00eda y los pat\u00f3genos esperados, el momento inadecuado para su administraci\u00f3n (fuera de la ventana \u00f3ptima previa a la incisi\u00f3n) y, especialmente, una duraci\u00f3n excesiva del tratamiento posterior a la cirug\u00eda. Cada uno de estos fallos no solo reduce la eficacia preventiva, sino que tambi\u00e9n puede contribuir a la selecci\u00f3n de cepas resistentes, alterar el microbiota del hospital y exponer a las personas a efectos adversos innecesarios (2).<\/p>\n<p>Frente a esta realidad, se insiste en la necesidad de aplicar la profilaxis antimicrobiana quir\u00fargica bajo estrictas normas cl\u00ednicas, guiadas por protocolos establecidos y revisados peri\u00f3dicamente. Su uso no debe obedecer a una pr\u00e1ctica rutinaria, sino a una decisi\u00f3n racional, con objetivos precisos y claramente delimitados. De lo contrario, su abuso o mal uso puede generar m\u00e1s complicaciones que beneficios, tanto a nivel individual como colectivo (1).<\/p>\n<p>Existen diversas indicaciones generales para la administraci\u00f3n de antibi\u00f3ticos con fines profil\u00e1cticos. Algunas de ellas, ampliamente reconocidas, incluyen:<\/p>\n<p>Prevenir la adquisici\u00f3n de microorganismos a los que se ha estado expuesto previamente, como ocurre en el caso del Plasmodium, donde la profilaxis evita el desarrollo del paludismo tras viajes a zonas end\u00e9micas.<\/p>\n<p>Impedir que microorganismos comensales o flora normal invadan \u00e1reas est\u00e9riles, como ocurre con bacterias vaginales que pueden provocar infecciones urinarias ascendentes durante ciertos procedimientos.<\/p>\n<p>Disminuir la gravedad de infecciones agudas en pacientes con enfermedades cr\u00f3nicas, tal es el caso de personas con enfermedad pulmonar obstructiva cr\u00f3nica (EPOC), en quienes una infecci\u00f3n respiratoria puede precipitar una agudizaci\u00f3n severa.<\/p>\n<p>Reducir el riesgo de infecciones en pacientes considerados de alto riesgo, tales como personas inmunocomprometidas, con diabetes descompensada, portadores de pr\u00f3tesis o con antecedentes de infecci\u00f3n previa.<\/p>\n<p>Prevenir recurrencias de infecciones graves previamente tratadas, como en el caso de la endocarditis bacteriana, donde la profilaxis es crucial antes de procedimientos dentales o invasivos.<\/p>\n<p>Evitar infecciones postquir\u00fargicas, que representan una amenaza directa al \u00e9xito del procedimiento y al bienestar general del o la paciente (3).<\/p>\n<h2>Resistencia antimicrobiana<\/h2>\n<p>Desde el hist\u00f3rico descubrimiento de la penicilina por Alexander Fleming, el desarrollo de los antibi\u00f3ticos revolucion\u00f3 la medicina moderna, convirti\u00e9ndose en herramientas fundamentales para el tratamiento de enfermedades infecciosas que previamente resultaban letales. Sin embargo, el uso masivo y, en muchos casos, inapropiado de estos f\u00e1rmacos ha tra\u00eddo consigo un efecto colateral de gran magnitud: la emergencia y propagaci\u00f3n de la resistencia antimicrobiana (7).<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito quir\u00fargico, el uso de antibi\u00f3ticos en el periodo perioperatorio se ha consolidado como una estrategia preventiva para evitar infecciones del sitio quir\u00fargico. No obstante, su administraci\u00f3n debe estar guiada por lineamientos cl\u00ednicos rigurosos y bien fundamentados, ya que su uso indiscriminado o carente de criterio cient\u00edfico puede tener efectos contraproducentes. Uno de los m\u00e1s alarmantes es el aumento sostenido de cepas bacterianas resistentes a m\u00faltiples f\u00e1rmacos (1,6,8).<\/p>\n<p>La resistencia antimicrobiana (RAM) ha dejado de ser un fen\u00f3meno aislado para convertirse en un reto estructural de salud p\u00fablica global. Seg\u00fan estimaciones actuales, alrededor de 700.000 personas fallecen cada a\u00f1o a causa de infecciones producidas por organismos multirresistentes (MDR, por sus siglas en ingl\u00e9s). De no revertirse esta tendencia, se proyecta que para el a\u00f1o 2050 la cifra podr\u00eda ascender a 10 millones de muertes anuales, superando incluso el impacto de enfermedades como el c\u00e1ncer (4,9). Este dato refleja la urgencia con la que se debe abordar esta problem\u00e1tica, tanto desde la perspectiva cl\u00ednica como desde las pol\u00edticas sanitarias.<\/p>\n<p>Las infecciones por bacterias multirresistentes (BMR) se han vuelto cada vez m\u00e1s comunes entre pacientes hospitalizados, especialmente en unidades cr\u00edticas y quir\u00fargicas. Estas infecciones no solo presentan una mayor tasa de letalidad, sino que tambi\u00e9n suponen tratamientos m\u00e1s prolongados, uso de f\u00e1rmacos de reserva de alto costo y mayores d\u00edas de estancia hospitalaria, lo cual incrementa considerablemente los costos del sistema de salud (5,13). El uso incorrecto de antibi\u00f3ticos \u2013ya sea por elecci\u00f3n err\u00f3nea del f\u00e1rmaco, dosificaci\u00f3n inadecuada o prolongaci\u00f3n innecesaria del tratamiento\u2013 est\u00e1 directamente relacionado con la aparici\u00f3n de estas cepas resistentes, que desaf\u00edan las terapias convencionales y obligan al desarrollo de nuevos antibi\u00f3ticos, muchas veces m\u00e1s t\u00f3xicos y costosos.<\/p>\n<p>La realidad es preocupante: el uso descontrolado de antibi\u00f3ticos a nivel mundial ha contribuido de forma significativa al incremento de la resistencia bacteriana. En un an\u00e1lisis retrospectivo de consumo antibi\u00f3tico en tres periodos de tiempo (1991-1992, 1994-1995 y 1998-1999), se observ\u00f3 un incremento notable en el uso de antibi\u00f3ticos de amplio espectro. En adultos, el consumo aument\u00f3 del 24% al 48%, mientras que en la poblaci\u00f3n pedi\u00e1trica el salto fue del 23% al 40% (8). Este cambio en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica ha favorecido la selecci\u00f3n de cepas resistentes, especialmente en entornos hospitalarios, donde la presi\u00f3n antimicrobiana es alta y el intercambio de microorganismos es constante.<\/p>\n<p>La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), consciente de la gravedad del problema, ha emitido alertas globales tras la publicaci\u00f3n de su primer informe de vigilancia sobre la resistencia antimicrobiana. En \u00e9l se reporta un incremento preocupante de cinco bacterias multidrogorresistentes (MDR), destacando especies como Escherichiacoli resistente a cefalosporinas de tercera generaci\u00f3n y quinolonas; Klebsiellapneumoniae resistente tanto a cefalosporinas de tercera generaci\u00f3n como a carbapen\u00e9micos; y Staphylococcusaureus resistente a meticilina (MRSA), especialmente prevalente en ambientes hospitalarios (9). Estos hallazgos reflejan no solo un deterioro progresivo del arsenal terap\u00e9utico disponible, sino tambi\u00e9n una amenaza directa al \u00e9xito de procedimientos quir\u00fargicos que hasta ahora eran considerados rutinarios.<\/p>\n<p>En este contexto, la resistencia antimicrobiana no puede verse \u00fanicamente como un fen\u00f3meno microbiol\u00f3gico, sino como una consecuencia directa de pr\u00e1cticas cl\u00ednicas inapropiadas, en especial dentro del \u00e1mbito quir\u00fargico. La mayor\u00eda de las personas que ingresan a un quir\u00f3fano presentan uno o m\u00e1s factores de riesgo que incrementan la probabilidad de desarrollar una infecci\u00f3n del sitio quir\u00fargico, lo que hace que la elecci\u00f3n racional de la profilaxis antibi\u00f3tica sea a\u00fan m\u00e1s relevante (10).<\/p>\n<p>En suma, la lucha contra la resistencia antimicrobiana requiere una profunda transformaci\u00f3n en la manera en que se prescriben y utilizan los antibi\u00f3ticos.<\/p>\n<h2>Optimizaci\u00f3n del uso de antimicrobianos en cirug\u00eda<\/h2>\n<p>Ante la creciente amenaza de la resistencia antimicrobiana, los sistemas de salud a nivel global han debido replantearse el uso de antibi\u00f3ticos, particularmente en contextos quir\u00fargicos, donde el equilibrio entre prevenci\u00f3n de infecciones y reducci\u00f3n del uso innecesario de antimicrobianos se torna fundamental. En este sentido, los Programas de Optimizaci\u00f3n del Uso de Antimicrobianos (PROA) se han consolidado como una estrategia imprescindible para enfrentar este desaf\u00edo. Estos programas, de car\u00e1cter multidisciplinar, buscan mejorar los resultados cl\u00ednicos, reducir efectos adversos, prevenir la aparici\u00f3n de cepas resistentes y disminuir los costos asociados al uso excesivo e inadecuado de estos medicamentos (13).<\/p>\n<p>Aunque la implementaci\u00f3n de PROA ha demostrado beneficios considerables, es importante recalcar que la profilaxis antibi\u00f3tica no debe convertirse en una pr\u00e1ctica rutinaria sin justificaci\u00f3n cl\u00ednica. Su utilizaci\u00f3n debe ser siempre el resultado de un an\u00e1lisis racional, basado en la l\u00f3gica, la experiencia quir\u00fargica y, sobre todo, en la evidencia cient\u00edfica acumulada. Se ha demostrado que el uso profil\u00e1ctico de antibi\u00f3ticos, cuando est\u00e1 correctamente indicado, disminuye la incidencia de infecciones quir\u00fargicas, y, por ende, contribuye a mitigar el impacto de la resistencia antimicrobiana (2).<\/p>\n<p>La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS) ha identificado al mal uso de antibi\u00f3ticos como la principal causa de la resistencia antimicrobiana, lo que se traduce en complicaciones sanitarias de gran envergadura. Entre ellas destacan estancias hospitalarias m\u00e1s prolongadas, aumento en los costos directos e indirectos para los sistemas de salud, y una mayor carga para las familias y la sociedad en general (8). En este contexto, los programas PROA no solo representan una herramienta m\u00e9dica, sino tambi\u00e9n una pol\u00edtica p\u00fablica eficaz para frenar esta amenaza creciente.<\/p>\n<p>Diversos estudios han avalado la efectividad de estos programas. Por ejemplo, se ha comprobado que los PROA reducen el uso innecesario de antibi\u00f3ticos, mejoran la calidad de las prescripciones y disminuyen el riesgo de infecciones nosocomiales por microorganismos multirresistentes (5). A pesar de los posibles inconvenientes, como los efectos adversos o la sobrecarga administrativa en su implementaci\u00f3n, sus ventajas superan ampliamente las dificultades cuando se aplican con criterio.<\/p>\n<p>En cuanto a la profilaxis antibi\u00f3tica quir\u00fargica, existe un amplio consenso sobre su eficacia en procedimientos seleccionados. Esta pr\u00e1ctica, avalada por m\u00faltiples ensayos cl\u00ednicos, ha demostrado reducir de forma significativa la incidencia de infecciones postoperatorias. Aunque su uso implica una exposici\u00f3n al riesgo de desarrollar resistencias bacterianas o reacciones adversas, los beneficios en cuanto a prevenci\u00f3n de complicaciones, reducci\u00f3n de reintervenciones y mejora de los resultados quir\u00fargicos son ampliamente superiores cuando se aplican de forma correcta (12).<\/p>\n<p>Es fundamental, sin embargo, que esta profilaxis forme parte de un conjunto integral de medidas preventivas que incluya la aplicaci\u00f3n estricta de t\u00e9cnicas de asepsia y antisepsia, el uso adecuado de campos est\u00e9riles, la limpieza del entorno quir\u00fargico y, por supuesto, la habilidad t\u00e9cnica y meticulosidad del equipo quir\u00fargico. Todos estos elementos act\u00faan de manera sin\u00e9rgica para reducir los \u00edndices de infecci\u00f3n quir\u00fargica (11).<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con la elecci\u00f3n del antibi\u00f3tico profil\u00e1ctico, esta debe realizarse con base en diversos factores como el tipo de procedimiento quir\u00fargico, la flora bacteriana m\u00e1s frecuente del sitio operatorio, el perfil de resistencia local, y las caracter\u00edsticas del paciente. Existen m\u00faltiples antibi\u00f3ticos con espectros diversos, y la selecci\u00f3n \u00f3ptima debe ajustarse al contexto cl\u00ednico espec\u00edfico. La intenci\u00f3n no es erradicar todo el microbiota presente, sino disminuir la concentraci\u00f3n de aquellas bacterias que m\u00e1s probablemente se relacionan con infecciones postoperatorias (2,3,7).<\/p>\n<p>Las recomendaciones internacionales tambi\u00e9n establecen par\u00e1metros estrictos para la administraci\u00f3n de la profilaxis. De acuerdo con el Center for Medicare and Medicaid Services y el Center forDisease Control and Prevention (CDC) de los Estados Unidos, el antibi\u00f3tico debe ser administrado dentro de los 60 minutos previos a la incisi\u00f3n quir\u00fargica, asegurando su concentraci\u00f3n m\u00e1xima en el tejido en el momento de la exposici\u00f3n. Asimismo, la duraci\u00f3n de su uso no debe exceder las 24 horas posteriores al procedimiento, salvo en situaciones cl\u00ednicas excepcionales. En cirug\u00edas prolongadas, se aconseja una dosis adicional si la intervenci\u00f3n sobrepasa el equivalente a dos vidas medias del f\u00e1rmaco (8). Por ende, la optimizaci\u00f3n del uso de antimicrobianos en cirug\u00eda no solo mejora la atenci\u00f3n y los resultados en pacientes quir\u00fargicos, sino que constituye una herramienta clave en la lucha global contra la resistencia bacteriana.<\/p>\n<h2>Nuevas gu\u00edas sobre profilaxis antimicrobiana quir\u00fargica<\/h2>\n<p>La profilaxis antibi\u00f3tica perioperatoria representa uno de los pilares fundamentales de la medicina quir\u00fargica moderna. Su uso adecuado y racional no solo constituye una pr\u00e1ctica basada en la evidencia, sino que se reconoce como un componente esencial de la buena praxis m\u00e9dica (10,11). Dentro de su enfoque preventivo, la profilaxis contribuye significativamente a la disminuci\u00f3n de infecciones en el sitio quir\u00fargico (ISQ), un objetivo clave en todo procedimiento quir\u00fargico.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, diversas gu\u00edas cl\u00ednicas han actualizado sus recomendaciones para mejorar la eficacia y seguridad de la profilaxis antimicrobiana en cirug\u00eda. Estas gu\u00edas, elaboradas por organismos internacionales y sociedades cient\u00edficas, se basan en estudios rigurosos y en el an\u00e1lisis de datos sobre resultados cl\u00ednicos, patrones de resistencia bacteriana y farmacolog\u00eda antimicrobiana. Su aplicaci\u00f3n exige una valoraci\u00f3n cuidadosa de m\u00faltiples variables, entre las que destacan: el tipo de intervenci\u00f3n quir\u00fargica, el momento adecuado para la administraci\u00f3n del antibi\u00f3tico, la farmacodinamia del f\u00e1rmaco elegido, los efectos adversos potenciales y la familia qu\u00edmica a la que pertenece el antimicrobiano (7,14).<\/p>\n<p>Estas consideraciones no son meramente te\u00f3ricas. La administraci\u00f3n de antibi\u00f3ticos, incluso cuando se hace con fines profil\u00e1cticos, conlleva riesgos que no deben subestimarse. Entre ellos se incluyen las reacciones al\u00e9rgicas, los efectos secundarios sist\u00e9micos, el aumento en los costos de tratamiento y, especialmente, la emergencia de cepas bacterianas resistentes, fen\u00f3meno que representa una de las amenazas m\u00e1s preocupantes en la medicina contempor\u00e1nea. Adem\u00e1s, el uso inapropiado puede dar lugar a superinfecciones, que agravan el estado del paciente y dificultan el tratamiento posterior (2).<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, las nuevas gu\u00edas coinciden en que la profilaxis quir\u00fargica debe aplicarse exclusivamente cuando est\u00e9 cl\u00ednicamente justificada, priorizando siempre un enfoque selectivo y racional. Las evidencias actuales recomiendan su utilizaci\u00f3n en dos escenarios bien definidos (2):<\/p>\n<p>Cuando el procedimiento quir\u00fargico conlleva un riesgo sustancial de infecci\u00f3n. Este es el caso t\u00edpico de las cirug\u00edas limpias-contaminadas, donde la entrada de bacterias al campo quir\u00fargico es previsible y representa una amenaza concreta.<\/p>\n<p>En procedimientos con bajo riesgo aparente de infecci\u00f3n, pero donde las consecuencias de una infecci\u00f3n ser\u00edan particularmente graves. Este grupo incluye intervenciones en \u00e1reas anat\u00f3micas cr\u00edticas o aquellas donde se implantan materiales prot\u00e9sicos, ya que una infecci\u00f3n en estos casos suele requerir la retirada del implante y una nueva cirug\u00eda, con resultados cl\u00ednicos y econ\u00f3micos desfavorables.<\/p>\n<p>Un aspecto destacable de las recomendaciones actuales es su visi\u00f3n integradora, la cual va m\u00e1s all\u00e1 del uso exclusivo de antimicrobianos. En efecto, se est\u00e1n explorando y aplicando alternativas complementarias, como el uso de factores de crecimiento o recubrimientos especiales en los implantes quir\u00fargicos, con propiedades antimicrobianas, que reducen el riesgo de colonizaci\u00f3n bacteriana y potencian la efectividad de la profilaxis (1). Estas estrategias emergentes est\u00e1n siendo evaluadas por su capacidad de minimizar la dependencia de antibi\u00f3ticos y mitigar as\u00ed el impacto negativo del uso indiscriminado, incluyendo el desarrollo de resistencias, toxicidad, sobreinfecciones y la elevaci\u00f3n de los costos hospitalarios.<\/p>\n<h2>Recomendaciones para evitar el uso excesivo de antibi\u00f3ticos antes, durante o despu\u00e9s de un procedimiento quir\u00fargico<\/h2>\n<p>Se priorizan algunas medidas principales para su inclusi\u00f3n en la prevenci\u00f3n (4). Es de gran importancia considerar algunas medidas claves antes, durante y despu\u00e9s.<\/p>\n<h3>Periodo preoperatorio<\/h3>\n<p>Durante esta fase, se recomienda proporcionar informaci\u00f3n clara al paciente sobre el proceso quir\u00fargico y las medidas preventivas, con el fin de empoderarlo y hacerlo part\u00edcipe activo en su cuidado. La implementaci\u00f3n de programas como los de Recuperaci\u00f3n Intensificada en Cirug\u00eda, junto con paquetes de medidas integradas o \u00abbundles\u00bb para la prevenci\u00f3n de infecciones, constituye una estrategia esencial.<\/p>\n<p>Es fundamental mantener una vigilancia epidemiol\u00f3gica activa sobre las infecciones del sitio quir\u00fargico. En pacientes que reciben tratamiento inmunosupresor y se someten a procedimientos de bajo riesgo, no se debe suspender dicha medicaci\u00f3n. Sin embargo, en intervenciones de alto riesgo, se recomienda ajustar las dosis de forma individualizada, considerando tanto el f\u00e1rmaco como la enfermedad de base. Tambi\u00e9n se debe evitar prolongar innecesariamente la profilaxis antibi\u00f3tica en estos pacientes (4).<\/p>\n<p>Previo a una cirug\u00eda mayor, se sugiere realizar una valoraci\u00f3n nutricional y, en caso de detectarse desnutrici\u00f3n, llevar a cabo una optimizaci\u00f3n nutricional antes del procedimiento. No se aconseja el uso rutinario de inmunonutrici\u00f3n en esta etapa.<\/p>\n<p>Respecto al ambiente quir\u00fargico, se recomienda no emplear sistemas de flujo laminar para la ventilaci\u00f3n en los quir\u00f3fanos y mantener la temperatura entre los 21 y 23 \u00b0C. Adem\u00e1s, el paciente debe realizar una ducha preoperatoria con jab\u00f3n com\u00fan o soluci\u00f3n antis\u00e9ptica, siguiendo instrucciones precisas por parte del equipo m\u00e9dico (15).<\/p>\n<p>En casos de cirug\u00eda limpia de alto riesgo, debe hacerse un cribado y descolonizaci\u00f3n de portadores de Staphylococcusaureus. Para cirug\u00eda colorrectal electiva, se recomienda la combinaci\u00f3n de profilaxis antibi\u00f3tica oral con preparaci\u00f3n mec\u00e1nica del colon (4).<\/p>\n<p>No se debe eliminar el vello corporal de forma rutinaria. Si es necesario, la eliminaci\u00f3n debe hacerse fuera del quir\u00f3fano, preferiblemente en el hospital, utilizando una maquinilla el\u00e9ctrica con cabezal desechable, y nunca en el domicilio del paciente.<\/p>\n<p>La profilaxis antibi\u00f3tica debe administrarse por v\u00eda intravenosa conforme a las gu\u00edas del hospital. Su infusi\u00f3n debe iniciarse dentro de los 60 minutos previos a la incisi\u00f3n quir\u00fargica. En intervenciones ortop\u00e9dicas, debe asegurarse que la infusi\u00f3n finalice antes del uso de torniquetes. En ces\u00e1reas, la administraci\u00f3n debe seguir el mismo marco temporal (15).<\/p>\n<p>La dosis del antibi\u00f3tico debe ajustarse a las caracter\u00edsticas del paciente, administr\u00e1ndose en su forma m\u00e1xima. Puede ser necesario redosificar durante la operaci\u00f3n si hay p\u00e9rdidas sangu\u00edneas considerables o si la intervenci\u00f3n se extiende m\u00e1s all\u00e1 del doble de la vida media del antibi\u00f3tico. En la mayor\u00eda de los procedimientos, una sola dosis es suficiente, salvo en cirug\u00eda ortop\u00e9dica prot\u00e9sica y card\u00edaca, donde puede prolongarse hasta 24 horas (1,4).<\/p>\n<p>Es aconsejable emplear t\u00e9cnicas m\u00ednimamente invasivas, como laparoscopias o toracoscopias, siempre que est\u00e9n indicadas. El equipo quir\u00fargico debe utilizar indumentaria exclusiva del \u00e1rea quir\u00fargica, incluyendo batas est\u00e9riles, mascarillas que cubran completamente nariz y boca, gorros que tapen todo el cabello y calzado espec\u00edfico. Asimismo, no deben utilizarse joyas, esmalte de u\u00f1as, ni elementos como relojes o pulseras (15).<\/p>\n<p>La higiene quir\u00fargica de manos debe realizarse sin u\u00f1as postizas o lesiones visibles, con un lavado que incluya manos, antebrazos y codos, utilizando soluciones jabonosas o alcoh\u00f3licas. La higiene inicial del d\u00eda se recomienda con clorhexidina acuosa, mientras que las sucesivas pueden hacerse con soluciones alcoh\u00f3licas o similares. Las u\u00f1as deben mantenerse cortas y el espacio subungueal debe limpiarse con un utensilio pl\u00e1stico desechable. No se recomienda el uso de cepillos para la piel, y el lavado debe durar entre dos y tres minutos (4).<\/p>\n<h3>Periodo intraoperatorio<\/h3>\n<p>Durante esta etapa cr\u00edtica, es esencial reducir al m\u00ednimo el tr\u00e1fico de personas en el quir\u00f3fano, ya que el ingreso y salida constante puede alterar las condiciones ambientales y aumentar el riesgo de contaminaci\u00f3n. Del mismo modo, deben evitarse las conversaciones innecesarias para limitar la dispersi\u00f3n de part\u00edculas en el aire (15).<\/p>\n<p>En cuanto a la t\u00e9cnica quir\u00fargica, se recomienda el uso de bistur\u00ed el\u00e9ctrico en lugar del bistur\u00ed tradicional, siempre que sea posible, ya que se asocia con menor da\u00f1o tisular y reducci\u00f3n del riesgo de infecci\u00f3n. Adem\u00e1s, es importante controlar minuciosamente el sangrado para prevenir acumulaciones que puedan servir de sustrato para infecciones. Tambi\u00e9n se debe evitar la manipulaci\u00f3n excesiva de los tejidos, el uso prolongado de drenajes y el cierre de heridas con tensi\u00f3n excesiva.<\/p>\n<p>Respecto al uso de dispositivos m\u00e9dicos, se recomienda utilizar un sistema de aspiraci\u00f3n cerrado y est\u00e9ril. En cirug\u00eda laparosc\u00f3pica, debe emplearse una t\u00e9cnica est\u00e9ril para el uso de la \u00f3ptica, evitando el contacto directo con superficies no est\u00e9riles. Cuando sea posible, se debe cubrir la \u00f3ptica con un sistema protector (4).<\/p>\n<p>Es fundamental mantener una temperatura corporal adecuada en el paciente durante toda la intervenci\u00f3n, ya que la hipotermia intraoperatoria est\u00e1 asociada con mayor riesgo de infecciones del sitio quir\u00fargico. De igual forma, se debe procurar una correcta oxigenaci\u00f3n mediante la administraci\u00f3n de ox\u00edgeno suplementario, particularmente durante las dos horas posteriores a la cirug\u00eda.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, se recomienda administrar glucosa intravenosa durante la operaci\u00f3n en pacientes que la requieran, evitando tanto la hipoglucemia como la hiperglucemia, ya que ambas condiciones comprometen el sistema inmunol\u00f3gico (1,4).<\/p>\n<h3>Periodo postoperatorio<\/h3>\n<p>Despu\u00e9s de la cirug\u00eda, es fundamental llevar a cabo una monitorizaci\u00f3n cuidadosa del paciente y de la herida quir\u00fargica. El control del dolor debe ser prioritario, ya que facilita la movilizaci\u00f3n precoz, mejora la funci\u00f3n respiratoria y disminuye las complicaciones infecciosas.<\/p>\n<p>Es necesario mantener una adecuada oxigenaci\u00f3n postoperatoria, sobre todo en pacientes con alto riesgo de infecci\u00f3n, como aquellos que han sido sometidos a procedimientos abdominales o card\u00edacos. Asimismo, debe asegurarse una correcta hidrataci\u00f3n, control gluc\u00e9mico y continuidad de la normotermia (4,14).<\/p>\n<p>Las heridas deben cubrirse con ap\u00f3sitos est\u00e9riles durante las primeras 48 horas, y se debe evitar su manipulaci\u00f3n innecesaria. La retirada de drenajes debe hacerse tan pronto como ya no cumplan una funci\u00f3n espec\u00edfica, para reducir el riesgo de colonizaci\u00f3n bacteriana.<\/p>\n<p>El equipo de salud debe aplicar t\u00e9cnicas estrictas de higiene de manos antes y despu\u00e9s de examinar al paciente o manipular la herida. Adem\u00e1s, es esencial la vigilancia activa de signos de infecci\u00f3n, con especial atenci\u00f3n a enrojecimiento, dolor, secreci\u00f3n purulenta o fiebre persistente (15).<\/p>\n<p>Finalmente, se debe involucrar a la persona paciente en su propio proceso de recuperaci\u00f3n, brind\u00e1ndole educaci\u00f3n sobre el cuidado de la herida, la importancia de asistir a controles m\u00e9dicos y las se\u00f1ales de alerta que deben motivar una consulta oportuna (4).<\/p>\n<h2>Barreras en la aplicaci\u00f3n de nuevos procedimientos<\/h2>\n<p>A pesar de los avances en la formulaci\u00f3n de gu\u00edas cl\u00ednicas y protocolos destinados a mejorar la administraci\u00f3n de profilaxis antimicrobiana en cirug\u00eda, su implementaci\u00f3n efectiva en la pr\u00e1ctica diaria sigue enfrentando m\u00faltiples obst\u00e1culos. Uno de los principales desaf\u00edos radica en la inexistencia de un antimicrobiano universal que cumpla con todos los criterios ideales para todas las intervenciones quir\u00fargicas. Cada procedimiento, cada contexto hospitalario y cada perfil de paciente requiere una evaluaci\u00f3n individualizada, lo cual dificulta la estandarizaci\u00f3n absoluta del tratamiento antibi\u00f3tico (2).<\/p>\n<p>En teor\u00eda, los protocolos institucionales est\u00e1n dise\u00f1ados con el prop\u00f3sito de optimizar los procesos cl\u00ednicos, garantizar la seguridad del paciente, minimizar la variabilidad en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica y promover el uso racional de antibi\u00f3ticos. No obstante, la ejecuci\u00f3n pr\u00e1ctica de estos lineamientos muchas veces se ve entorpecida por errores operativos que reducen su efectividad. Un estudio realizado en un hospital espa\u00f1ol ilustr\u00f3 esta problem\u00e1tica al reportar que, aunque la adhesi\u00f3n global al protocolo de profilaxis antibi\u00f3tica alcanz\u00f3 un 88.6%, la preparaci\u00f3n prequir\u00fargica solo fue adecuada en el 60% de los casos (12). Este dato revela que incluso con protocolos bien dise\u00f1ados, la correcta ejecuci\u00f3n y adherencia a los detalles t\u00e9cnicos del procedimiento sigue siendo una debilidad cr\u00edtica.<\/p>\n<p>El problema no es exclusivo de una regi\u00f3n o instituci\u00f3n espec\u00edfica. A nivel internacional, la inadecuada utilizaci\u00f3n y prolongaci\u00f3n innecesaria del tratamiento antibi\u00f3tico en cirug\u00eda profil\u00e1ctica es una pr\u00e1ctica com\u00fanmente documentada. Diversos estudios coinciden en que esta deficiencia no solo incrementa el riesgo de infecci\u00f3n del sitio quir\u00fargico \u2014con su consiguiente impacto en la morbilidad del paciente y en los costos asociados al tratamiento\u2014, sino que tambi\u00e9n contribuye de manera directa al agravamiento del problema de la resistencia antimicrobiana (8). Esta \u00faltima consecuencia reviste una gravedad particular, ya que amenaza la eficacia futura de los tratamientos antimicrobianos y compromete la seguridad del entorno hospitalario en su conjunto.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, otras barreras estructurales y culturales dificultan la aplicaci\u00f3n de nuevos procedimientos basados en evidencia. Entre ellas se pueden mencionar la resistencia al cambio por parte del personal m\u00e9dico, la falta de capacitaci\u00f3n continua, la inadecuada infraestructura hospitalaria, la insuficiencia de controles y auditor\u00edas cl\u00ednicas, as\u00ed como la ausencia de una cultura institucional s\u00f3lida de mejora continua (5,13). Todo esto desemboca en una brecha considerable entre lo que las gu\u00edas recomiendan y lo que efectivamente ocurre en el quir\u00f3fano.<\/p>\n<h2>Discusi\u00f3n<\/h2>\n<p>La reducci\u00f3n del uso de antibi\u00f3ticos en cirug\u00eda representa hoy un objetivo ineludible en la lucha global contra la resistencia antimicrobiana, una amenaza creciente que compromete los avances terap\u00e9uticos alcanzados durante las \u00faltimas d\u00e9cadas. Como se ha expuesto a lo largo del presente art\u00edculo, el empleo racional y guiado por evidencia de los antimicrobianos en el contexto quir\u00fargico no solo preserva su eficacia, sino que mejora los desenlaces cl\u00ednicos, reduce complicaciones y optimiza los recursos disponibles dentro del sistema de salud.<\/p>\n<p>Uno de los ejes fundamentales en esta discusi\u00f3n es el equilibrio entre la prevenci\u00f3n de infecciones y el uso responsable del arsenal antibi\u00f3tico disponible. La profilaxis antimicrobiana, cuando se aplica correctamente \u2014es decir, en el momento indicado, con la dosis apropiada y durante el periodo justo\u2014, ha demostrado ser altamente efectiva para disminuir la incidencia de infecciones del sitio quir\u00fargico (ISS). No obstante, la sobreutilizaci\u00f3n o el uso inadecuado, como la prolongaci\u00f3n innecesaria del tratamiento m\u00e1s all\u00e1 de las 24 horas postoperatorias o la elecci\u00f3n incorrecta del f\u00e1rmaco, han fomentado la aparici\u00f3n y propagaci\u00f3n de bacterias multirresistentes (2,5,8).<\/p>\n<p>A pesar de la existencia de nuevas gu\u00edas cl\u00ednicas basadas en s\u00f3lidas evidencias cient\u00edficas, persisten m\u00faltiples barreras en su aplicaci\u00f3n, muchas de ellas relacionadas con factores humanos, estructurales y culturales dentro de los entornos hospitalarios. La falta de adherencia a los protocolos, la escasa capacitaci\u00f3n continua del personal m\u00e9dico y quir\u00fargico, as\u00ed como la presi\u00f3n institucional por mantener ciertos est\u00e1ndares de productividad, contribuyen a que las buenas pr\u00e1cticas no siempre se traduzcan en realidades cl\u00ednicas (1,12).<\/p>\n<p>En este contexto, los Programas de Optimizaci\u00f3n de Antimicrobianos (PROA) emergen como una estrategia clave. Su abordaje multidisciplinario permite fortalecer la vigilancia del uso de antibi\u00f3ticos, promover la toma de decisiones informada y generar una cultura de uso racional, todo ello sin comprometer la seguridad del o la paciente. Sin embargo, su eficacia est\u00e1 directamente relacionada con el grado de compromiso institucional, el liderazgo cl\u00ednico y la disponibilidad de datos actualizados que permitan una retroalimentaci\u00f3n continua del proceso (5,13).<\/p>\n<p>Asimismo, es importante destacar que el abordaje de esta problem\u00e1tica no puede centrarse exclusivamente en el personal m\u00e9dico. Es indispensable integrar a equipos de enfermer\u00eda, farmacia cl\u00ednica, control de infecciones y gesti\u00f3n administrativa para asegurar la transversalidad del cambio. La prevenci\u00f3n efectiva de infecciones quir\u00fargicas, por tanto, exige una visi\u00f3n integradora que contemple desde la asepsia rigurosa en quir\u00f3fano hasta la adecuada elecci\u00f3n del antibi\u00f3tico profil\u00e1ctico, pasando por la capacitaci\u00f3n constante del recurso humano y la evaluaci\u00f3n sistem\u00e1tica de resultados (9,11).<\/p>\n<p>Finalmente, se determina en este art\u00edculo que la reducci\u00f3n del uso de antibi\u00f3ticos en cirug\u00eda no debe entenderse como una limitaci\u00f3n terap\u00e9utica, sino como una oportunidad para perfeccionar los cuidados quir\u00fargicos, proteger la eficacia de los antimicrobianos disponibles y salvaguardar la salud p\u00fablica global frente a la creciente amenaza de la resistencia bacteriana. La implementaci\u00f3n adecuada de gu\u00edas, junto a un cambio cultural en el abordaje del manejo antimicrobiano, es la v\u00eda m\u00e1s efectiva para alcanzar estos objetivos en el corto, mediano y largo plazo.<\/p>\n<h2>Conclusiones<\/h2>\n<p>En s\u00edntesis, la profilaxis antimicrobiana en cirug\u00eda constituye una herramienta indispensable en la prevenci\u00f3n de infecciones del sitio quir\u00fargico, siempre que se utilice bajo criterios cl\u00ednicos claros, evidencia cient\u00edfica actualizada y una adecuada evaluaci\u00f3n del riesgo-beneficio. El uso indiscriminado o prolongado de antibi\u00f3ticos no solo resulta ineficaz, sino que adem\u00e1s genera consecuencias adversas importantes, como el aumento de la resistencia antimicrobiana, la aparici\u00f3n de infecciones por bacterias multirresistentes y el incremento de los costos sanitarios.<\/p>\n<p>La evidencia revisada permite concluir que la administraci\u00f3n adecuada de profilaxis antimicrobiana \u2014espec\u00edficamente, su indicaci\u00f3n seg\u00fan el tipo de cirug\u00eda, el momento de aplicaci\u00f3n, la duraci\u00f3n del tratamiento y la elecci\u00f3n del f\u00e1rmaco\u2014 es esencial para mantener su efectividad terap\u00e9utica sin generar da\u00f1os colaterales. Del mismo modo, se reconoce que a\u00fan existen importantes barreras en la implementaci\u00f3n pr\u00e1ctica de los protocolos, que van desde fallos en la adherencia institucional hasta vac\u00edos en la formaci\u00f3n continua del personal quir\u00fargico y m\u00e9dico.<\/p>\n<p>Los Programas de Optimizaci\u00f3n de Antimicrobianos (PROA) han demostrado ser eficaces para guiar el uso racional de estos medicamentos, promoviendo decisiones cl\u00ednicas m\u00e1s acertadas y disminuyendo la incidencia de infecciones asociadas a la atenci\u00f3n sanitaria. Sin embargo, su impacto depender\u00e1 de su integraci\u00f3n transversal en los servicios de salud, del compromiso del equipo interdisciplinario y del respaldo institucional en todos los niveles.<\/p>\n<p>Por tanto, reducir el uso innecesario de antibi\u00f3ticos en cirug\u00eda no solo es una medida t\u00e9cnica, sino un compromiso \u00e9tico con la salud p\u00fablica. Esto requiere combinar estrategias educativas, regulatorias y cl\u00ednicas que fomenten una cultura de responsabilidad en el manejo antimicrobiano, con el objetivo de preservar la eficacia de los antibi\u00f3ticos actuales para las generaciones presentes y futuras.<\/p>\n<h2>Referencias<\/h2>\n<p>1. Rosales LM, Alp\u00edzar A, Miramontes V, Valero-Gonz\u00e1lez F, Reyes-S\u00e1nchez A. Profilaxis con antibi\u00f3ticos en cirug\u00eda ortop\u00e9dica. Acta Med. 2017;5(1):35-9.<br \/>\n2. Quesada J. Uso profil\u00e1ctico de antibi\u00f3ticos en cirug\u00eda [Internet]. San Jos\u00e9: Universidad de Costa Rica; 2017 [citado 2025 may 22]. Disponible en: https:\/\/www.binasss.sa.cr\/revistas\/farmacos\/v10n1\/art7.pdf<br \/>\n3. Calzadilla MV, et al. Actualizaci\u00f3n de la antibioticoprofilaxis en Cirug\u00eda y Ortopedia. RevCubanaMedMilit. 2018;31(4):130-7.<br \/>\n4. Badia JM, Del Toro MD, Gracia JFN, Balibrea JM, Herruzo R, Sanchez CG, et al. Programa de Reducci\u00f3n de la Infecci\u00f3n Quir\u00fargica del Observatorio de Infecci\u00f3n en Cirug\u00eda (PRIQ-O). Cir Esp. 2023;101(4):238-51.<br \/>\n5. Ruiz J, Salavert M, Ram\u00edrez P, Montero M, Castro I, Gonz\u00e1lez E, et al. Implantaci\u00f3n de un programa de optimizaci\u00f3n y uso racional de antimicrobianos en un modelo de \u00e1rea cl\u00ednica m\u00e9dica. RevEspQuimioter. 2018;31(5):419-28.<br \/>\n6. Noble AM, Olgu\u00edn A, Manr\u00edquez AO, Garc\u00eda HEM, Alvarado RR. Uso de antibi\u00f3ticos en la soluci\u00f3n de irrigaci\u00f3n durante la cirug\u00eda de catarata. Rev Mex Oftalmol. 2016;90(3):101-5.<br \/>\n7. Zubieta G, Gonz\u00e1lez CA, Cartagena EJ, Pe\u00f1a VI, Garz\u00f3n J, Robledo F. Uso de antibi\u00f3ticos preoperatorios y postoperatorios en el departamento de cirug\u00eda general de un hospital privado. Acta M\u00e9d Grupo \u00c1ngeles. 2016;14(1):12-8.<br \/>\n8. Palacios-Saucedo G, de la Garza-Camargo M, Briones-Lara E, Carmona-Gonz\u00e1lez S, Garc\u00eda-Cabello R, Islas-Esparza LA, et al. Evaluaci\u00f3n del uso de antibi\u00f3ticos en profilaxis quir\u00fargica en 6 hospitales del \u00e1rea metropolitana de Monterrey. Cir Cir. 2017;85(6):459-70.<br \/>\n9. Hern\u00e1ndez-G\u00f3mez C, Hercilla L, Mendo F, P\u00e9rez-Lazo G, Contreras E, Ram\u00edrez E, et al. Programas de optimizaci\u00f3n del uso de antimicrobianos en Per\u00fa. RevChilInfectol. 2019;36(5):565-75.<br \/>\n10. Rangel Alan\u00eds AK. Uso de antibi\u00f3ticos t\u00f3pico de amplio espectro como profilaxis de infecci\u00f3n en sitio quir\u00fargico en fracturas de tobillo [tesis doctoral]. Nuevo Le\u00f3n: Univ Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n; 2022.<br \/>\n11. Gonz\u00e1lez J, Gonz\u00e1lez R, Mart\u00ednez M. Antibioticoterapia profil\u00e1ctica en cirug\u00eda general. Acta M\u00e9d. 2016;13(1).<br \/>\n12. Avellaneda-Oviedo E, Fern\u00e1ndez-G\u00f3mez F, Pacheco-Compa\u00f1a FJ, Comellas-Melero N, Guti\u00e9rrez JM, Mari\u00f1as J. Utilizaci\u00f3n de un protocolo de profilaxis antibi\u00f3tica en cirug\u00eda mamaria. CirPl\u00e1stIberolatinoam. 2016;42(3):255-64.<br \/>\n13. Ugalde-Espi\u00f1eira J, Bilbao-Aguirregomezcorta J, Sanjuan-L\u00f3pez AZ, Florist\u00e1n-Im\u00edzcoz C, Elorduy-Otazua L, Viciola-Garc\u00eda M. Programa de optimizaci\u00f3n del uso de antimicrobianos (PROA). RevEspQuimioter. 2016;29(4):183-90.<br \/>\n14. Mendoza-Ortiz B, Herrera-Tarapues JC, Mendoza-Ortiz A, Quemba-Mesa MP. Comparaci\u00f3n del uso de antibi\u00f3ticos vs apendicectom\u00eda en apendicitis no complicada. RevColomb Cir. 2023;38(1):108-20.<br \/>\n15. Salmer\u00f3n Escobar JI, Amo Fern\u00e1ndez de Velasco AD. Profilaxis antibi\u00f3tica en cirug\u00eda oral y maxilofacial. Med Oral Patol Oral Cir Bucal. 2016;11(3):292-6.<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n de buenas pr\u00e1cticas:<\/strong><br \/>\nLos autores de este manuscrito declaran que:<br \/>\nTodos ellos han participado en su elaboraci\u00f3n y no tienen conflictos de intereses<br \/>\nLa investigaci\u00f3n se ha realizado siguiendo las Pautas \u00e9ticas internacionales para la investigaci\u00f3n relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias M\u00e9dicas (CIOMS) en colaboraci\u00f3n con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS).<br \/>\nEl manuscrito es original y no contiene plagio.<br \/>\nEl manuscrito no ha sido publicado en ning\u00fan medio y no est\u00e1 en proceso de revisi\u00f3n en otra revista.<br \/>\nHan obtenido los permisos necesarios para las im\u00e1genes y gr\u00e1ficos utilizados.<br \/>\nHan preservado las identidades de los pacientes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reducci\u00f3n del uso de antibi\u00f3ticos en cirug\u00eda: nuevas gu\u00edas sobre profilaxis antimicrobiana Autora principal: Carmen Mart\u00ednez Mora Vol. XX; 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