{"id":83383,"date":"2025-12-19T17:54:04","date_gmt":"2025-12-19T16:54:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=83383"},"modified":"2025-12-17T11:40:11","modified_gmt":"2025-12-17T10:40:11","slug":"adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/","title":{"rendered":"Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos<\/strong><\/p>\n<p>Autor principal: Pablo G\u00f3mez Castro<\/p>\n<p>Vol. XX; n\u00ba 24; 1137<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>Urachal adenocarcinoma: literature review and new therapeutic challenges<\/strong><\/p>\n<p>Fecha de recepci\u00f3n: 12 de noviembre de 2025<\/p>\n<p>Fecha de aceptaci\u00f3n: 8 de diciembre de 2025<\/p>\n<p>Fecha de publicaci\u00f3n: 19 de diciembre de 2025<\/p>\n<p>Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com, <a href=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/revista-electronica-volumenxx-numero24\/\">Volumen XX. N\u00famero 24 \u2013 Segunda quincena de Diciembre de 2025<\/a> \u2013 P\u00e1gina inicial: Vol. XX; n\u00ba 24; 1137 \u2013 DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.64396\/24-1137\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.64396\/24-1137<\/a> \u2013 <a href=\"#como_citar\"><em>C\u00f3mo citar este art\u00edculo<\/em><\/a><\/p>\n<h2>Autores:<\/h2>\n<p>Pablo G\u00f3mez Castro. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Jaime Monllau Espuis. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Amaia Arrizabalaga Solano. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Lydia Garc\u00eda Fuentes. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Elena Garciand\u00eda Sola. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Elena Cirac Amor\u00f3s. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Marta Burbano Herr\u00e1iz. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, Espa\u00f1a.<\/p>\n<h2>Resumen<\/h2>\n<p>El adenocarcinoma de uraco es un c\u00e1ncer raro (&lt;1% de los vesicales) originado en restos epiteliales del uraco. Afecta sobre todo a varones en la quinta-sexta d\u00e9cada y cursa con patr\u00f3n intestinal mucinoso; su incidencia es 0,02\u20130,06\/100.000 persona-a\u00f1o y su comportamiento es agresivo. La hematuria es el s\u00edntoma dominante; tambi\u00e9n disuria, dolor suprap\u00fabico y, de forma sugestiva, mucosuria o masa media infraumbilical. Al diagn\u00f3stico no es infrecuente la enfermedad avanzada o la afectaci\u00f3n ganglionar o a distancia.<\/p>\n<p>El diagn\u00f3stico integra cistoscopia (lesi\u00f3n en c\u00fapula\/pared anterior), TC abdominop\u00e9lvica con calcificaciones frecuentes y confirmaci\u00f3n histol\u00f3gica e inmunohistoqu\u00edmica tras excluir primario gastrointestinal o ginecol\u00f3gico. Los criterios de Sheldon\/Mostofi y la clasificaci\u00f3n de Mayo ayudan a definir primariedad y estadio. No existe TNM universal.<\/p>\n<p>El tratamiento est\u00e1ndar en enfermedad localizada es la resecci\u00f3n en bloque: cistectom\u00eda parcial del dome con ex\u00e9resis completa del tracto uracal y umbilectom\u00eda, buscando m\u00e1rgenes negativos; la linfadenectom\u00eda es selectiva. Cirug\u00eda m\u00ednimamente invasiva es factible. En tumores pT3-pT4 o N+, puede considerarse quimioterapia adyuvante, a menudo extrapolada de colon (5-FU con oxaliplatino o irinotec\u00e1n) o esquemas con platinos, con eficacia limitada. La radioterapia tiene papel restringido.<\/p>\n<p>El pron\u00f3stico depende del estadio, m\u00e1rgenes y resecci\u00f3n del ombligo; la supervivencia a 5 a\u00f1os ronda 50\u201370%, con recurrencias tempranas locales o sist\u00e9micas. El seguimiento exige cistoscopia e imagen seriadas, y marcadores (CEA, CA 19-9) como apoyo. Las l\u00edneas futuras incluyen terapias dirigidas (EGFR\/HER2, PARP), inmunoterapia en subgrupos dMMR\/PD-L1, y sistemas de estadificaci\u00f3n espec\u00edficos sustentados en registros multic\u00e9ntricos para guiar decisiones y ensayos y mejores resultados cl\u00ednicos.<\/p>\n<h2>Palabras clave<\/h2>\n<p>Adenocarcinoma de uraco, diagn\u00f3stico de imagen, inmunohistoqu\u00edmica, terapia dirigida.<\/p>\n<h2>Abstract<\/h2>\n<p>Urachal adenocarcinoma is a rare cancer (&lt;1% of bladder tumors) arising from epithelial remnants of the urachus. It predominantly affects men in the fifth\u2013sixth decade and often shows mucinous intestinal differentiation; incidence is 0.02\u20130.06 per 100,000 person-years and behavior is aggressive. Hematuria is the leading symptom; dysuria, suprapubic pain, mucusuria, or a midline infraumbilical mass are also seen. Advanced or nodal\/distant disease at diagnosis is not uncommon.<\/p>\n<p>Diagnosis combines cystoscopy (dome\/anterior wall lesion), abdominopelvic CT with frequent calcifications, and histologic plus immunohistochemical confirmation after excluding gastrointestinal or gynecologic primaries. Sheldon\/Mostofi criteria and the Mayo system help define primary origin and stage. No universal TNM exists.<\/p>\n<p>Standard treatment for localized disease is en-bloc resection: partial cystectomy of the dome with complete urachal tract excision and umbilectomy, aiming for negative margins; lymphadenectomy is selective. Minimally invasive surgery is feasible. For pT3\u2013pT4 or node-positive tumors, adjuvant chemotherapy may be considered, often extrapolated from colorectal regimens (5-FU with oxaliplatin or irinotecan) or platinum-based combinations, with limited efficacy. Radiotherapy has a restricted role.<\/p>\n<p>Prognosis depends on stage, margins, and umbilectomy; 5-year survival is about 50\u201370%, with early local or systemic recurrences. Follow-up requires serial cystoscopy and imaging, with serum markers (CEA, CA 19-9) as support. Future directions include targeted therapies (EGFR\/HER2, PARP), immunotherapy in dMMR\/PD-L1 subsets, and urachus-specific staging systems based on multicenter registries to guide decisions and trials, improving clinical outcomes.<\/p>\n<h2>Keywords<\/h2>\n<p>Urachal adenocarcinoma, imaging diagnosis, immunohistochemistry, targeted therapy.<\/p>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>El adenocarcinoma de uraco es un tipo poco frecuente de c\u00e1ncer que se origina en el uraco, un remanente embriol\u00f3gico que conecta la vejiga con el ombligo durante la vida fetal (1). Tras el nacimiento, el uraco normalmente involuciona convirti\u00e9ndose en un cord\u00f3n fibroso (ligamento umbilical medio) que va desde la c\u00fapula vesical hasta el ombligo (1).<\/p>\n<p>Si partes del uraco permanecen con revestimiento epitelial, pueden dar lugar a anomal\u00edas (quistes, f\u00edstulas) e incluso neoplasias malignas en la vida adulta. El adenocarcinoma de uraco constituye la gran mayor\u00eda de los tumores uracales (aproximadamente 80-90%), mientras que el resto son carcinomas uroteliales, escamosos u otros subtipos infrecuentes (2). Aunque representa menos del 1% de todos los c\u00e1nceres vesicales, este carcinoma suele ser agresivo y a menudo se diagnostica en estadios avanzados, lo que conlleva un pron\u00f3stico reservado con una supervivencia a 5 a\u00f1os en torno al 50%. Debido a su rareza, el adenocarcinoma uracal carece de gu\u00edas cl\u00ednicas estandarizadas, y el conocimiento actual proviene principalmente de series retrospectivas y reportes de casos (3).<\/p>\n<h2>Epidemiolog\u00eda<\/h2>\n<p>El c\u00e1ncer de uraco es extremadamente raro, con una incidencia estimada en alrededor de 0,02 a 0,06 casos por 100.000 personas-a\u00f1o (4). Representa aproximadamente el 0,2-0,7% de todos los c\u00e1nceres vesicales y cerca del 10-30% de los adenocarcinomas de vejiga (1). Se presenta t\u00edpicamente en la quinta a sexta d\u00e9cada de la vida; diversas series reportan una edad media al diagn\u00f3stico entre 52 y 60 a\u00f1os (4). Comparado con otros adenocarcinomas vesicales no uracales, suele afectar a pacientes m\u00e1s j\u00f3venes (mediana 55 a\u00f1os vs 69 a\u00f1os). Existe una ligera predilecci\u00f3n por el sexo masculino (relaci\u00f3n hombre:mujer aproximadamente 2:1), aunque algunas revisiones encuentran una distribuci\u00f3n cercana a 3:2 a favor de varones. No se han identificado claras predisposiciones familiares ni gen\u00e9ticas, y no se conoce una prevalencia espec\u00edfica en la poblaci\u00f3n general m\u00e1s all\u00e1 de su rareza (1,2,3,4). Geogr\u00e1ficamente, pueden existir diferencias: por ejemplo, estudios de registro han sugerido incidencias algo mayores en pa\u00edses asi\u00e1ticos como Jap\u00f3n en comparaci\u00f3n con Occidente (4).<\/p>\n<p>En cuanto a comportamiento cl\u00ednico, el adenocarcinoma de uraco suele ser agresivo. Al diagn\u00f3stico, entre un 9% y 14% de pacientes presentan met\u00e1stasis a ganglios linf\u00e1ticos regionales o a distancia. Incluso con tumores resecables, la supervivencia a 5 a\u00f1os ronda el 50% (5), siendo peor en enfermedad metast\u00e1sica. Aproximadamente 40-50% de los pacientes presentan recurrencia tumoral tras el tratamiento inicial, a menudo de forma local en los primeros 2 a\u00f1os (5). Estos datos epidemiol\u00f3gicos reflejan la necesidad de un diagn\u00f3stico temprano y tratamiento \u00f3ptimo en una patolog\u00eda de tan baja frecuencia, pero alto impacto pron\u00f3stico.<\/p>\n<h2>Fisiopatolog\u00eda<\/h2>\n<p>El uraco se desarrolla a partir del alantoides embrionario y del seno urogenital, formando un conducto que une la vejiga fetal con el ombligo para eliminar orina durante la gestaci\u00f3n. Hacia el cuarto mes de vida fetal, este conducto normalmente se oblitera, dejando \u00fanicamente un cord\u00f3n fibroso (ligamento umbilical medio) en el espacio de Retzius (espacio preperitoneal) entre la fascia umbilicovesical. En el adulto, el uraco fibroso suele medir ~5 cm de longitud y 5-6 mm de di\u00e1metro (1). Sin embargo, en 25-35% de las personas pueden persistir restos epiteliales microsc\u00f3picos del uraco. Estas c\u00e9lulas remanentes, bajo ciertos est\u00edmulos, pueden proliferar y sufrir transformaci\u00f3n neopl\u00e1sica. Se postula que la presencia de metaplasia glandular en el epitelio uracal remanente puede ser un paso previo al desarrollo de adenocarcinoma. De hecho, la mayor\u00eda de los carcinomas uracales (hasta 80%) exhiben diferenciaci\u00f3n glandular tipo intestinal (ent\u00e9rica) y producci\u00f3n de mucina (1). Dentro de los subtipos histol\u00f3gicos, predominan los adenocarcinomas mucinosos o coloides, seguidos por el subtipo ent\u00e9rico, el de c\u00e9lulas en anillo de sello y formas mixtas. Microsc\u00f3picamente, el tumor t\u00edpicamente infiltra la pared vesical desde la porci\u00f3n intramural del uraco, con una demarcaci\u00f3n neta entre el carcinoma y el urotelio superficial normal, y frecuentemente sin afectaci\u00f3n de la mucosa vesical adyacente (lo cual ayuda a distinguirlo de un origen vesical primario) (1).<\/p>\n<p>La etiolog\u00eda precisa del adenocarcinoma uracal no est\u00e1 plenamente establecida. Se han implicado como factores predisponentes algunas anomal\u00edas cong\u00e9nitas como la extrofia vesical y otras alteraciones uracales (por ejemplo, uraco permeable o quiste de uraco cr\u00f3nicamente infectado) (6). La irritaci\u00f3n cr\u00f3nica o infecci\u00f3n del uraco remanente podr\u00eda favorecer la carcinog\u00e9nesis, aunque esto no se ha confirmado. A nivel molecular, estudios recientes han identificado alteraciones gen\u00e9ticas comunes en estos tumores: mutaciones de TP53 en hasta ~70% de los casos, KRAS en ~28%, adem\u00e1s de alteraciones en genes como MYC, SMAD4, GNAS, entre otros. Interesantemente, el perfil molecular del carcinoma uracal muestra similitudes con el del c\u00e1ncer colorrectal, incluyendo mutaciones en la v\u00eda KRAS\/TP53 y expresi\u00f3n de marcadores intestinales (7). Estas caracter\u00edsticas sugieren que el adenocarcinoma de uraco puede compartir v\u00edas patog\u00e9nicas con adenocarcinomas gastrointestinales, lo cual tiene implicaciones para su tratamiento sist\u00e9mico. No obstante, la transformaci\u00f3n maligna del uraco sigue siendo un evento poco com\u00fan y en gran medida idiosincr\u00e1tico, dado lo infrecuente de estos tumores en comparaci\u00f3n con la frecuencia de restos uracales benignos en la poblaci\u00f3n general.<\/p>\n<h2>S\u00edntomas<\/h2>\n<p>El cuadro cl\u00ednico del adenocarcinoma de uraco suele superponerse con el de otros tumores vesicales, en particular con el carcinoma urotelial. La hematuria (sangre en orina) es el s\u00edntoma m\u00e1s frecuente, present\u00e1ndose de forma macrosc\u00f3pica o microsc\u00f3pica en aproximadamente 70-80% de los casos (8). Muchos pacientes refieren hematuria macrosc\u00f3pica intermitente, a veces inicialmente atribuida a infecci\u00f3n urinaria. Tambi\u00e9n son comunes los s\u00edntomas irritativos vesicales, como disuria (ardor miccional), polaquiuria (aumento de frecuencia) y dolor suprap\u00fabico, presentes en alrededor de 20-30% de pacientes. En una serie cl\u00ednica, por ejemplo, se observ\u00f3 dolor suprap\u00fabico en 24% y s\u00edntomas de vejiga hiperactiva (urgencia, frecuencia, incontinencia de urgencia) en 12%. Estos s\u00edntomas se deben a la localizaci\u00f3n t\u00edpica del tumor en la c\u00fapula vesical, que puede causar irritaci\u00f3n de la pared vesical y obstrucci\u00f3n parcial.<\/p>\n<p>Algunos hallazgos cl\u00ednicos pueden orientar espec\u00edficamente hacia un origen uracal. La mucosuria (presencia de moco en la orina) es un signo poco frecuente pero caracter\u00edstico, descrito en cerca del 10% de los pacientes, y se asocia con tumores de tipo velloso productores de mucina que comunican con la luz vesical (9). Otro dato relativamente espec\u00edfico es la presencia de una masa palpable en la l\u00ednea media infraumbilical, debida a la extensi\u00f3n extravesical del tumor a lo largo del trayecto uracal; esta masa abdominal se detecta en alrededor del 9-15% de los casos. En ocasiones, puede haber drenaje cr\u00f3nico de secreci\u00f3n sanguinolenta o mucosa a trav\u00e9s del ombligo si existe una f\u00edstula umbilical secundaria al tumor, aunque esto es raro. En estadios avanzados, cuando hay met\u00e1stasis, pueden aparecer s\u00edntomas sist\u00e9micos inespec\u00edficos como p\u00e9rdida de peso, fiebre o malestar general. Tambi\u00e9n se han descrito presentaciones inusuales, por ejemplo, con dolor abdominal agudo por infecci\u00f3n de un quiste uracal inicialmente benigno que oculta un carcinoma subyacente (9).<\/p>\n<p>Cabe mencionar que un peque\u00f1o porcentaje de pacientes puede cursar asintom\u00e1tico en fases iniciales. Se estima que hasta un 8% de los casos de carcinoma de uraco se detectan incidentalmente en estudios de imagen o cistoscopias realizadas por otros motivos (10). Dada la inespecificidad de los s\u00edntomas urinarios comunes, el diagn\u00f3stico precoz requiere un alto \u00edndice de sospecha, especialmente en pacientes mayores de 50 a\u00f1os con hematuria recurrente, pero sin factores de riesgo t\u00edpicos de c\u00e1ncer urotelial (por ejemplo, no fumadores). En cualquier paciente con hallazgo de masa en la c\u00fapula vesical en estudios de imagen y hematuria, debe considerarse la posibilidad de un adenocarcinoma de uraco como parte del diagn\u00f3stico diferencial (10).<\/p>\n<h2>Diagn\u00f3stico<\/h2>\n<p>El diagn\u00f3stico del adenocarcinoma uracal se basa en la integraci\u00f3n de hallazgos cl\u00ednicos, estudios de imagen y confirmaci\u00f3n histopatol\u00f3gica, con criterios estrictos para distinguirlo de otras neoplasias.<\/p>\n<p>Ante la sospecha (por ejemplo, paciente con hematuria y masa en hipog\u00e1strio), se debe realizar una cistoscopia. La cistoscopia es fundamental para identificar la localizaci\u00f3n y aspecto de la lesi\u00f3n; en tumores uracales t\u00edpicamente se observa una masa o \u00falcera de base amplia en la pared anterior o c\u00fapula de la vejiga. Este procedimiento tiene alta sensibilidad (90%) para detectar lesiones en esa localizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los estudios de imagen complementan el diagn\u00f3stico y ayudan a estadificar. La ecograf\u00eda abdominal puede mostrar una masa supravesical o en la pared anterior de la vejiga; a veces revela contenido mixto s\u00f3lido-qu\u00edstico y, en aproximadamente 30-50% de casos, microcalcificaciones en la lesi\u00f3n, un hallazgo sugestivo de carcinoma de uraco. La tomograf\u00eda computarizada (TC) abdominop\u00e9lvica es el estudio de elecci\u00f3n para evaluar la extensi\u00f3n local y a distancia: t\u00edpicamente muestra una masa en la l\u00ednea media que involucra el dome vesical, frecuentemente con componente s\u00f3lido-c\u00edstico y calcificaciones puntiformes. La TC tambi\u00e9n permite detectar invasi\u00f3n a estructuras adyacentes, ganglios aumentados de tama\u00f1o o met\u00e1stasis. La resonancia magn\u00e9tica (RM) puede ser \u00fatil especialmente para delinear la extensi\u00f3n a tejidos blandos y para la planificaci\u00f3n quir\u00fargica, aunque en general la TC es suficiente para estadificaci\u00f3n inicial. En casos seleccionados, la PET con 18F-FDG puede emplearse para b\u00fasqueda de met\u00e1stasis ocultas, pero su aporte en la evaluaci\u00f3n inicial es limitado con respecto a la TC convencional. Por otro lado, pruebas endosc\u00f3picas como colonoscopia (y, en mujeres, estudios ginecol\u00f3gicos) son necesarias para descartar que la lesi\u00f3n vesical sea extensi\u00f3n de un c\u00e1ncer colorrectal u otro tumor p\u00e9lvico. La exclusi\u00f3n de un adenocarcinoma primario en colon, recto, ap\u00e9ndice, pr\u00f3stata u ovario es un paso diagn\u00f3stico cr\u00edtico antes de confirmar el origen uracal (10).<\/p>\n<p>Obtener tejido para an\u00e1lisis histol\u00f3gico es necesario. Esto puede lograrse mediante biopsia transuretral durante la cistoscopia o, si esta es dif\u00edcil (dado que las lesiones en c\u00fapula son de dif\u00edcil acceso por v\u00eda endosc\u00f3pica), mediante biopsia percut\u00e1nea guiada por imagen (10). La resecci\u00f3n transuretral amplia de la lesi\u00f3n no siempre es factible y conlleva riesgo de perforaci\u00f3n vesical, por lo que si la sospecha cl\u00ednica\/radiol\u00f3gica es alta, algunos autores sugieren ir directamente a cirug\u00eda definitiva sin biopsia confirmatoria. El diagn\u00f3stico anatomopatol\u00f3gico establecer\u00e1 si se trata de un adenocarcinoma y, apoyado por inmunohistoqu\u00edmica, ayudar\u00e1 a distinguir un origen uracal de un posible origen gastrointestinal. En inmunohistoqu\u00edmica, los adenocarcinomas de uraco suelen expresar marcadores como CK7, CK20 (en patr\u00f3n focal) y muestra \u03b2-catenina principalmente en membrana (a diferencia de la nuclear del colon). Tambi\u00e9n pueden ser positivos para ant\u00edgeno carcinoembrionario (CEA) y negativo para CDX2 en muchos casos, perfil que sugiere origen uracal sobre colorectal. Adem\u00e1s, se est\u00e1n investigando pruebas no invasivas; por ejemplo, el test de UroVysion FISH en orina ha mostrado sensibilidad ~71% y especificidad ~95% para detectar carcinoma uracal, diferenci\u00e1ndolo de lesiones benignas uracales, aunque su uso a\u00fan no es rutinario (3,6).<\/p>\n<p>Dado que un adenocarcinoma en la regi\u00f3n vesical puede provenir de m\u00faltiples or\u00edgenes, se han propuesto criterios cl\u00ednico-patol\u00f3gicos para confirmar que la neoplasia es primaria del uraco. Los criterios cl\u00e1sicos de Sheldon y Mostofi (ampliamente aceptados) incluyen:<\/p>\n<p>Tumor localizado en la c\u00fapula o pared anterior de la vejiga<\/p>\n<p>Invasi\u00f3n predominantemente intramural (en la pared vesical) con clara delimitaci\u00f3n respecto al urotelio superficial normal<\/p>\n<p>Ausencia de carcinoma in situ o metaplasia glandular extensa en la mucosa vesical adyacente<\/p>\n<p>Presencia demostrable de restos uracales dentro del tumor (no siempre identificables)<\/p>\n<p>Exclusi\u00f3n de un origen en otra localizaci\u00f3n (no evidencia de adenocarcinoma primario en otro \u00f3rgano) (2,3).<\/p>\n<p>El cumplimiento de estos criterios apoya fuertemente el diagn\u00f3stico de carcinoma de uraco. Algunos centros utilizan criterios m\u00e1s simplificados (Johnson) que b\u00e1sicamente requieren ubicaci\u00f3n en l\u00ednea media con demarcaci\u00f3n n\u00edtida y descartar primario de otro \u00f3rgano (2,3).<\/p>\n<p>No existe un sistema de estadificaci\u00f3n TNM est\u00e1ndar universalmente aceptado para carcinoma de uraco, y tradicionalmente se han empleado esquemas espec\u00edficos como la clasificaci\u00f3n de Sheldon o la de Mayo. En l\u00edneas generales, se considera enfermedad localizada cuando el tumor est\u00e1 confinado al uraco y\/o c\u00fapula vesical (estadios bajos en Sheldon\/Mayo), y enfermedad localmente avanzada cuando hay extensi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la vejiga (invasi\u00f3n del peritoneo, pared abdominal, \u00f3rganos vecinos) (2,3,10). La afectaci\u00f3n ganglionar o met\u00e1stasis a distancia constituye enfermedad avanzada (equivalente a estadio IV). Hasta un 60-66% de los casos se encuentran ya m\u00e1s all\u00e1 de la vejiga en el momento del diagn\u00f3stico (10). El sistema de Mayo simplifica en estadios I (confinado a uraco\/vejiga), II (extensi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del m\u00fasculo), III (extensi\u00f3n local extravesical) y IV (metast\u00e1sico), y ha mostrado correlacionar mejor con pron\u00f3stico que la clasificaci\u00f3n de Sheldon original. En la pr\u00e1ctica, una vez obtenida la pieza quir\u00fargica, se realiza la evaluaci\u00f3n histopatol\u00f3gica completa con determinaci\u00f3n del grado tumoral y extensi\u00f3n, lo cual gu\u00eda las decisiones terap\u00e9uticas adyuvantes.<\/p>\n<h2>Diagn\u00f3stico diferencial<\/h2>\n<p>Dada su localizaci\u00f3n y tipo histol\u00f3gico, el adenocarcinoma de uraco debe diferenciarse de otras lesiones malignas y benignas que pueden presentarse en la regi\u00f3n del dome vesical o simular un adenocarcinoma vesical (11):<\/p>\n<h3>Extensi\u00f3n local de adenocarcinoma de colon u otro \u00f3rgano<\/h3>\n<p>Un c\u00e1ncer colorrectal (especialmente de colon sigmoide) u apendicular avanzado puede invadir secundariamente la vejiga. Cl\u00ednicamente, suele haber antecedentes digestivos; la endoscopia (colonoscopia) y estudios de imagen orientan al primario col\u00f3nico. En inmunohistoqu\u00edmica, la nuclearizaci\u00f3n difusa de \u03b2-catenina favorece origen colorrectal sobre uracal. La identificaci\u00f3n de un tumor p\u00e9lvico contiguo en estudios de imagen confirmar\u00eda esta situaci\u00f3n y excluye la primariedad vesical.<\/p>\n<h3>Met\u00e1stasis de adenocarcinoma a la vejiga<\/h3>\n<p>Adem\u00e1s del colon, otros adenocarcinomas metast\u00e1sicos (p.ej. de p\u00e1ncreas, mama, est\u00f3mago, pulm\u00f3n) pueden implantarse en la vejiga, aunque es infrecuente. Un adecuado estudio de historia cl\u00ednica, marcadores tumorales y estudios sist\u00e9micos (TC de extensi\u00f3n) ayudar\u00e1 a identificar un posible primario a distancia. La presencia de lesiones multifocales en diversos \u00f3rganos sugerir\u00e1 met\u00e1stasis m\u00e1s que un primario uracal (12).<\/p>\n<h3>Adenocarcinoma primario de vejiga (no uracal)<\/h3>\n<p>Constituye un peque\u00f1o porcentaje de los tumores vesicales y t\u00edpicamente se localiza en el tr\u00edgono o pared posterior (relacionado con restos uracales), con frecuencia sobre una base de metaplasia glandular extensa o cistitis glandularis en la mucosa vesical. Suele presentar componente intraluminal prominente y puede asociar carcinoma in situ glandular. La localizaci\u00f3n no en l\u00ednea media (por ejemplo, en tr\u00edgono) sugiere fuertemente un adenocarcinoma vesical primario distinto del uracal (12).<\/p>\n<h3>Carcinoma urotelial con diferenciaci\u00f3n glandular<\/h3>\n<p>Un carcinoma transicional de vejiga avanzado a veces muestra \u00e1reas de diferenciaci\u00f3n glandular que pueden simular un adenocarcinoma. No obstante, en estos casos suele encontrarse carcinoma urotelial in situ o papilar en vecindad, y la masa principal compromete la luz vesical m\u00e1s que la pared. La inmunohistoqu\u00edmica mostrar\u00eda marcadores uroteliales positivos (p63, GATA3, uroplaquina II, etc.) que no se expresan en adenocarcinomas puros (12).<\/p>\n<h3>Tumores uracales benignos o lesiones no malignas<\/h3>\n<p>Un quiste de uraco infectado puede producir masa suprap\u00fabica, dolor y hematuria\/piuria, imitando un tumor maligno. La imagen puede mostrar una lesi\u00f3n qu\u00edstica, pero sin las calcificaciones ni la invasi\u00f3n caracter\u00edstica del carcinoma. Asimismo, un adenoma velloso uracal o vesical (lesi\u00f3n benigna glandular) es un diferencial histol\u00f3gico; sin embargo, estos adenomas vellosos son no invasivos y generalmente no forman masas intramurales grandes. La correlaci\u00f3n cl\u00ednico-patol\u00f3gica es vital para distinguir estas entidades y evitar tratamientos radicales innecesarios en lesiones benignas (12).<\/p>\n<p>En resumen, el contexto cl\u00ednico (s\u00edntomas urinarios o digestivos), la localizaci\u00f3n exacta del tumor, y estudios histol\u00f3gicos e inmunohistoqu\u00edmicos permiten diferenciar el adenocarcinoma de uraco de otras patolog\u00edas. La exclusi\u00f3n rigurosa de un primario en otro sitio es obligatoria antes de confirmar el diagn\u00f3stico de carcinoma uracal primario (12).<\/p>\n<h2>Tratamiento<\/h2>\n<p>El manejo principal del adenocarcinoma de uraco es quir\u00fargico, complementado seg\u00fan el caso con terapias sist\u00e9micas. Dada la tendencia del tumor a localizarse en la c\u00fapula vesical y extenderse a lo largo del ligamento umbilical medio, el est\u00e1ndar de tratamiento en enfermedad localizada es la cirug\u00eda en bloque que incluya la resecci\u00f3n del uraco completo, el ombligo y la porci\u00f3n de vejiga afectada (3, 13). Este procedimiento se conoce como uracocistectom\u00eda parcial con umbilectom\u00eda u onfalectom\u00eda, y consiste en una cistectom\u00eda parcial (resecci\u00f3n de la c\u00fapula vesical donde asienta el tumor) junto con la ex\u00e9resis del tracto uracal remanente hasta el ombligo y los tejidos perivesicales involucrados, asegurando m\u00e1rgenes negativos. La raz\u00f3n de incluir el ombligo y todo el trayecto es que restos tumorales o uracales pueden estar presentes a lo largo del ligamento umbilical, con riesgo de tumor sincr\u00f3nico o metacr\u00f3nico si no se extirpan (12). Diversas series han mostrado que esta cirug\u00eda conservadora de vejiga (cistectom\u00eda parcial) logra resultados oncol\u00f3gicos similares a la cistectom\u00eda radical siempre que se obtengan m\u00e1rgenes libres de tumor (13). Es decir, a diferencia del carcinoma urotelial donde la cistectom\u00eda radical es est\u00e1ndar, en carcinoma de uraco una resecci\u00f3n parcial adecuada no empeora la supervivencia c\u00e1ncer-espec\u00edfica (13). Por tanto, se prefiere la preservaci\u00f3n del resto de vejiga para mantener la funci\u00f3n urinaria, siempre y cuando el tumor est\u00e9 confinado al dome vesical y se pueda lograr resecci\u00f3n completa. En casos de tumor muy extenso intravesicalmente o compromiso difuso vesical, puede ser necesaria una cistectom\u00eda radical con derivaci\u00f3n urinaria, pero esto no es lo habitual (13). La linfadenectom\u00eda p\u00e9lvica se suele realizar si hay sospecha de afectaci\u00f3n ganglionar, aunque no est\u00e1 claramente establecida su necesidad en todos los casos debido a la baja incidencia de met\u00e1stasis ganglionares (alrededor de 9%). Procedimientos m\u00ednimamente invasivos, como la cirug\u00eda laparosc\u00f3pica o rob\u00f3tica, se han reportado como factibles para la resecci\u00f3n parcial y umbilectom\u00eda, ofreciendo menor morbilidad perioperatoria con resultados oncol\u00f3gicos equivalentes a cirug\u00eda abierta en centros expertos (14).<\/p>\n<p>Tras la cirug\u00eda, la pauta de tratamiento adyuvante depende del estadio y factores de riesgo patol\u00f3gicos. No existen protocolos de quimioterapia estandarizados debido a la ausencia de ensayos cl\u00ednicos espec\u00edficos. En enfermedad localizada pura (pT1-pT2, sin ganglios ni met\u00e1stasis) con m\u00e1rgenes negativos, muchos pacientes se manejan con observaci\u00f3n estrecha (15).<\/p>\n<p>Para tumores localmente avanzados (pT3-pT4) o con ganglios positivos, suele considerarse quimioterapia adyuvante, extrapolando esquemas de otras neoplasias. Estudios sugieren que los carcinomas de uraco comparten perfiles moleculares con el c\u00e1ncer colorrectal, por lo que con frecuencia se emplean reg\u00edmenes de quimioterapia similares a los de adenocarcinoma colorrectal (por ejemplo, esquemas con 5-fluorouracilo + leucovorina y combinaciones con oxaliplatino o irinotec\u00e1n) (16). Alternativamente, tambi\u00e9n se usan esquemas de c\u00e1ncer urol\u00f3gico como combinaciones con cisplatino. De hecho, se suele considerar \u00f3ptimo un esquema base cisplatino, a menudo combinado con 5-FU o gemcitabina, aunque la evidencia proviene de series peque\u00f1as. La efectividad de la quimioterapia sist\u00e9mica en carcinoma uracal avanzado es modesta; reportes indican que la quimioterapia convencional tiene eficacia limitada en enfermedad metast\u00e1sica. En ausencia de gu\u00edas, el m\u00e9dico tratante define la estrategia seg\u00fan cada caso, ponderando toxicidades y posibles beneficios (16).<\/p>\n<p>La radioterapia no se utiliza rutinariamente, ya que los adenocarcinomas son relativamente radiorresistentes y la evidencia es escasa. Sin embargo, podr\u00eda considerarse en situaciones de margen positivo no resecable o paliativa para control local, aunque su rol exacto est\u00e1 por definir y se necesitan m\u00e1s estudios sobre su utilidad (16).<\/p>\n<p>Los resultados oncol\u00f3gicos dependen del estadio inicial y de la calidad de la cirug\u00eda. En series contempor\u00e1neas, la supervivencia espec\u00edfica a 5 a\u00f1os para pacientes tratados quir\u00fargicamente oscila entre 50% y 70%, mejor para enfermedad confinada y peor para estadios avanzados.<\/p>\n<p>Factores pron\u00f3sticos negativos incluyen m\u00e1rgenes quir\u00fargicos positivos, no remover el ombligo, estadio avanzado (extensi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de vejiga, Sheldon \u2265 IIIc o Mayo \u2265 III) y alto grado tumoral. A pesar de tratamientos adecuados, la tasa de recurrencia es significativa, report\u00e1ndose recurrencias en aproximadamente 20-38% de los pacientes. La mitad de estas recurrencias son locales en la vejiga o trayecto uracal y suelen ocurrir en los primeros 6 a 24 meses postquir\u00fargicos (16). Por ello, el seguimiento estrecho es fundamental, con cistoscopias peri\u00f3dicas y estudios de imagen regulares durante al menos los primeros 2-3 a\u00f1os. En caso de recidiva localizada, se ha visto que una re-resecci\u00f3n quir\u00fargica agresiva puede lograr largas supervivencias en pacientes seleccionados (curaci\u00f3n a 15 a\u00f1os en ~67% tras re-resecci\u00f3n de recurrencia local) (16).<\/p>\n<p>La vigilancia de marcadores tumorales s\u00e9ricos como CEA, CA 19-9 o CA-125 puede ayudar en el seguimiento, ya que con frecuencia est\u00e1n elevados en el carcinoma de uraco y su elevaci\u00f3n se ha asociado a recurrencia o peor pron\u00f3stico, si bien no est\u00e1n validados como m\u00e9todo de detecci\u00f3n precoz y su uso rutinario es controvertido.<\/p>\n<p>En los casos de enfermedad metast\u00e1sica (pulm\u00f3n, h\u00edgado, peritoneo, etc.), el tratamiento es principalmente quimioter\u00e1pico y de soporte. Se emplean esquemas paliativos similares a los mencionados (derivados de colon o combinaciones con platinos). La respuesta suele ser limitada, con medianas de supervivencia menores a 2 a\u00f1os en esta situaci\u00f3n. No obstante, hay casos reportados de respuestas parciales a quimioterapia e incluso a nuevas terapias dirigidas, lo cual enlaza con las perspectivas futuras (17).<\/p>\n<h2>Perspectivas futuras y l\u00edneas de investigaci\u00f3n<\/h2>\n<p>Debido a la rareza del adenocarcinoma de uraco, las investigaciones futuras se centran en colaborar internacionalmente para acumular suficientes casos y en explorar terapias innovadoras.<\/p>\n<p>Una de las \u00e1reas de avance es la medicina de precisi\u00f3n: an\u00e1lisis gen\u00f3micos. Por ejemplo, se han identificado mutaciones en EGFR y sobreexpresi\u00f3n de HER2 en un subconjunto de carcinomas de uraco. Esto abre la puerta al uso de terapias dirigidas; ya se han documentado casos donde inhibidores de EGFR (como cetuximab) o anti-HER2 (trastuzumab) se emplearon fuera de indicaci\u00f3n en pacientes con estas alteraciones, con algunas respuestas favorables aisladas. Del mismo modo, mutaciones en genes de reparaci\u00f3n de ADN como BRCA1\/2 sugieren que inhibidores de PARP podr\u00edan ser \u00fatiles en casos seleccionados, aunque a\u00fan sin evidencia concluyente. En conjunto, se considera que las terapias dirigidas, especialmente contra EGFR, podr\u00edan ofrecer beneficios en poblaciones espec\u00edficas de pacientes con carcinoma uracal. Asimismo, el perfil de micro-sat\u00e9lites y la expresi\u00f3n de PD-L1 est\u00e1n bajo estudio como biomarcadores para inmunoterapia. Si un tumor de uraco presenta deficiencia en reparaci\u00f3n de mismatch (dMMR) o alta inestabilidad microsatelital, podr\u00eda responder a inhibidores de PD-1\/PD-L1, de forma an\u00e1loga a ciertos c\u00e1nceres gastrointestinales. Aunque la mayor\u00eda de adenocarcinomas de uraco no son dMMR, se han reportado casos aislados exitosos con inmunoterapia en enfermedad refractaria (18,19).<\/p>\n<p>Otra l\u00ednea de investigaci\u00f3n activa es la optimizaci\u00f3n de la estadificaci\u00f3n y pron\u00f3stico. Estudios recientes con mayores cohortes (por ejemplo, utilizando bases de datos nacionales) han propuesto refinar los sistemas de estadios Sheldon\/Mayo hacia un sistema TNM espec\u00edfico para uraco, que correlacione mejor con la supervivencia. Un ejemplo es un modelo TNM derivado de 626 pacientes que parece estratificar el riesgo de forma m\u00e1s proporcional entre etapas, lo que podr\u00eda guiar decisiones terap\u00e9uticas m\u00e1s precisas en el futuro (18). Igualmente, se investiga el valor pron\u00f3stico de marcadores como niveles s\u00e9ricos preoperatorios de CEA.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, se est\u00e1n creando registros internacionales y colaborativos para carcinoma de uraco. Iniciativas multic\u00e9ntricas permiten recolectar suficientes casos para realizar an\u00e1lisis estad\u00edsticos robustos y quiz\u00e1s ensayos cl\u00ednicos en el futuro. El objetivo es establecer gu\u00edas basadas en evidencia para esta enfermedad. Mientras tanto, las decisiones terap\u00e9uticas seguir\u00e1n bas\u00e1ndose en la experiencia acumulada y extrapolaci\u00f3n de otros c\u00e1nceres. A medida que la investigaci\u00f3n molecular avanza, es esperable que opciones como terapias dirigidas e inmunoterapias encuentren un lugar en el tratamiento de este tumor hu\u00e9rfano, mejorando potencialmente los resultados para los pacientes con adenocarcinoma de uraco. La continuidad de estudios traslacionales y cl\u00ednicos es clave para convertir estas perspectivas en realidades terap\u00e9uticas en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p>\n<h2><a href=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?attachment_id=83386\" rel=\"attachment wp-att-83386\">Ver anexos<\/a><\/h2>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<ol>\n<li>Ashley RA, Inman BA, Sebo TJ, Leibovich BC, Blute ML, Kwon ED, et al. Urachal carcinoma: clinicopathologic features and long-term outcomes of an aggressive malignancy. Cancer. 2006;107(4):712-20.<\/li>\n<li>Pieczonka C, Fioramonti P. Presentation, diagnosis, and management of a rare case of urachal adenocarcinoma. Urology Times; 2022 Apr 21.<\/li>\n<li>Claps M, Stellato M, Zattarin E, Mennitto A, Sepe P, Guadalupi V, et al. Current understanding of urachal adenocarcinoma and management strategy. Current Oncology Reports. 2020 Jan 27;22(1):9.<\/li>\n<li>Olah C, Kubik A, M\u00e1trai P, Engh MA, Barna V, Hegyi P, et al. Estimation of the incidence of urachal cancer: a systematic review and meta-analysis of registry-based studies. Urol Oncol. 2024 Jul;42(7):221.e1-221.e7.<\/li>\n<li>Luzzago S, Palumbo C, Rosiello G, et al. Survival of contemporary patients with non-metastatic urachal vs. non-urachal adenocarcinoma of the urinary bladder. World J Urol 2020;38(11):2819\u201326.<\/li>\n<li>Reis H, Krafft U, Niedworok C, Modos O, et al. Biomarkers in urachal cancer and adenocarcinomas in the bladder: a comprehensive review supplemented by own data. Dis Markers 2018:7308168.<\/li>\n<li>Zhou H, Liu J, Zhang J, Li L, Wang Y, Chen H, et al. Urachal carcinoma: a systematic review of current therapeutic approaches and future perspectives. Front Pharmacol. 2023 May 30;14:1199395.<\/li>\n<li>Sheldon CA, Clayman RV, Gonzalez R, Williams RD, Fraley EE. Malignant urachal lesions. J Urol. 1984;131(1):1-8.<\/li>\n<li>Bruins HM, Visser O, Ploeg M, Hulsbergen-van de Kaa CA, Kiemeney LA, Witjes JA. The clinical epidemiology of urachal carcinoma: results of a large, population based study. J Urol. 2012;188(4):1102-7.<\/li>\n<li>Paner GP, Lopez-Beltran A, Sirohi D, Amin MB. Updates in the pathologic diagnosis and classification of epithelial neoplasms of urachal origin. Adv Anat Pathol. 2016;23(2):71-83.<\/li>\n<li>Ashley RA, Inman BA, Sebo TJ, Leibovich BC, Blute ML, Kwon ED, et al. Urachal carcinoma: clinicopathologic features and long-term outcomes of an aggressive malignancy. Cancer. 2006;107(4):712-20.<\/li>\n<li>Szarvas T, M\u00f3dos O, Niedworok C, Reis H, Szendr\u0151i A, Sz\u00fccs M, et al. Clinical, prognostic, and therapeutic aspects of urachal carcinoma\u2014a comprehensive review with meta-analysis of 1,010 cases. Urol Oncol. 2016;34(9):388-98.<\/li>\n<li>Milhoua PM, Knoll A, Bleustein CB, Ghavamian R. Laparoscopic partial cystectomy for treatment of adenocarcinoma of the urachus. Urology. 2006;67(2):423.e15-423.e17.<\/li>\n<li>Zong L, Chen P. Surgical and chemotherapeutic experience regarding a urachal carcinoma with repeated relapse: case report and literature review. World J Surg Oncol. 2013;11:170.<\/li>\n<li>Mylonas KS, O Malley P, Ziogas IA, El-Kabab L, Nasioudis D. Malignant urachal neoplasms: a population-based study and systematic review of literature. Urol Oncol 2017;35(1):33.e11\u201319.<\/li>\n<li>Siefker-Radtke AO. Urachal carcinoma: surgical and chemotherapeutic options. Expert Rev Anticancer Ther. 2006;6(12):1715-21.<\/li>\n<li>Limonnik V, Samiei A, Abel S, Wegner RE, Vemana G, Mao SS, et al. Urachal carcinoma: a novel staging system utilizing the National Cancer Database. Cancer Med. 2023 Feb;12(3):2752\u20132760.<\/li>\n<li>Zhang X, Wang S, Nie R, et al. Immune microenvironment characteristics of urachal carcinoma and implications for prognosis and immunotherapy. Cancers (Basel). 2022;14(3):615.<\/li>\n<li>Benjamin DJ, Kalebasty AR. Treatment approaches for urachal cancer: use of immunotherapy and targeted therapies. Rare Tumors. 2023;15:20363613231189984.<\/li>\n<\/ol>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n de buenas pr\u00e1cticas:<\/strong><\/p>\n<p>Los autores de este manuscrito declaran que:<\/p>\n<p>Todos ellos han participado en su elaboraci\u00f3n y no tienen conflictos de intereses.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n se ha realizado siguiendo las Pautas \u00e9ticas internacionales para la investigaci\u00f3n relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias M\u00e9dicas (CIOMS) en colaboraci\u00f3n con la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS).<\/p>\n<p>El manuscrito es original y no contiene plagio.<\/p>\n<p>El manuscrito no ha sido publicado en ning\u00fan medio y no est\u00e1 en proceso de revisi\u00f3n en otra revista.<\/p>\n<p>Han obtenido los permisos necesarios para las im\u00e1genes y gr\u00e1ficos utilizados.<\/p>\n<p>Han preservado las identidades de los pacientes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos Autor principal: Pablo G\u00f3mez Castro Vol. XX; n\u00ba 24; 1137<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[176,211],"tags":[],"class_list":["post-83383","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-oncologia","category-urologia","no-featured-image-padding"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.6 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos Autor principal: Pablo G\u00f3mez Castro Vol. XX; n\u00ba 24; 1137 Urachal\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Redacci\u00f3n Revista\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"23 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"ScholarlyArticle\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/\"},\"author\":{\"name\":\"Redacci\u00f3n Revista\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/person\/aff35293bfdd1e8bb11bc1d216ac2c6e\"},\"headline\":\"Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos\",\"datePublished\":\"2025-12-19T16:54:04+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/\"},\"wordCount\":5499,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#organization\"},\"articleSection\":[\"Oncolog\u00eda\",\"Urolog\u00eda\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":[\"WebPage\",\"ItemPage\"],\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/\",\"url\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/\",\"name\":\"Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#website\"},\"datePublished\":\"2025-12-19T16:54:04+00:00\",\"description\":\"Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos Autor principal: Pablo G\u00f3mez Castro Vol. XX; n\u00ba 24; 1137 Urachal\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Inicio\",\"item\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Oncolog\u00eda\",\"item\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/publicaciones\/oncologia\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":3,\"name\":\"Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/\",\"name\":\"Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com\",\"description\":\"ISSN 1886-8924 - Publicaci\u00f3n de art\u00edculos, casos cl\u00ednicos, etc. de Medicina, Enfermer\u00eda y Ciencias de la Salud\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#organization\"},\"alternateName\":\"Revista de PortalesMedicos\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#organization\",\"name\":\"Revista Electr\u00f3nica de Portales Medicos.com\",\"alternateName\":\"Revista de PortalesMedicos\",\"url\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/logorevista_negro.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/logorevista_negro.jpg\",\"width\":199,\"height\":65,\"caption\":\"Revista Electr\u00f3nica de Portales Medicos.com\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/logo\/image\/\"}},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/person\/aff35293bfdd1e8bb11bc1d216ac2c6e\",\"name\":\"Redacci\u00f3n Revista\",\"sameAs\":[\"https:\/\/x.com\/portalesmedicos\"],\"url\":\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/author\/pmedadmin\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos","description":"Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos Autor principal: Pablo G\u00f3mez Castro Vol. XX; n\u00ba 24; 1137 Urachal","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/","twitter_misc":{"Escrito por":"Redacci\u00f3n Revista","Tiempo de lectura":"23 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"ScholarlyArticle","@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/"},"author":{"name":"Redacci\u00f3n Revista","@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/person\/aff35293bfdd1e8bb11bc1d216ac2c6e"},"headline":"Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos","datePublished":"2025-12-19T16:54:04+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/"},"wordCount":5499,"publisher":{"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#organization"},"articleSection":["Oncolog\u00eda","Urolog\u00eda"],"inLanguage":"es"},{"@type":["WebPage","ItemPage"],"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/","url":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/","name":"Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#website"},"datePublished":"2025-12-19T16:54:04+00:00","description":"Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos Autor principal: Pablo G\u00f3mez Castro Vol. XX; n\u00ba 24; 1137 Urachal","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/adenocarcinoma-de-uraco-revision-de-la-literatura-y-nuevos-retos-terapeuticos\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Inicio","item":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Oncolog\u00eda","item":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/publicaciones\/oncologia\/"},{"@type":"ListItem","position":3,"name":"Adenocarcinoma de uraco: revisi\u00f3n de la literatura y nuevos retos terap\u00e9uticos"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#website","url":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/","name":"Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com","description":"ISSN 1886-8924 - Publicaci\u00f3n de art\u00edculos, casos cl\u00ednicos, etc. de Medicina, Enfermer\u00eda y Ciencias de la Salud","publisher":{"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#organization"},"alternateName":"Revista de PortalesMedicos","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#organization","name":"Revista Electr\u00f3nica de Portales Medicos.com","alternateName":"Revista de PortalesMedicos","url":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/logorevista_negro.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-content\/uploads\/logorevista_negro.jpg","width":199,"height":65,"caption":"Revista Electr\u00f3nica de Portales Medicos.com"},"image":{"@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/logo\/image\/"}},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/#\/schema\/person\/aff35293bfdd1e8bb11bc1d216ac2c6e","name":"Redacci\u00f3n Revista","sameAs":["https:\/\/x.com\/portalesmedicos"],"url":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/author\/pmedadmin\/"}]}},"views":1232,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83383","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83383"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83383\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":83388,"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83383\/revisions\/83388"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83383"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83383"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83383"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}