{"id":83747,"date":"2026-03-12T17:37:42","date_gmt":"2026-03-12T16:37:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=83747"},"modified":"2026-02-28T17:44:24","modified_gmt":"2026-02-28T16:44:24","slug":"hipospadias-en-la-infancia-revision-integral-de-diagnostico-manejo-quirurgico-y-seguimiento-a-largo-plazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/hipospadias-en-la-infancia-revision-integral-de-diagnostico-manejo-quirurgico-y-seguimiento-a-largo-plazo\/","title":{"rendered":"Hipospadias en la infancia: revisi\u00f3n integral de diagn\u00f3stico, manejo quir\u00fargico y seguimiento a largo plazo"},"content":{"rendered":"<p>Autora principal: Amaia Arrizabalaga Solano<\/p>\n<p>Vol. XXI; n\u00ba 05; 68<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>REVISI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hipospadias en la infancia: revisi\u00f3n integral de diagn\u00f3stico, manejo quir\u00fargico y seguimiento a largo plazo<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Hypospadias in childhood: comprehensive review of diagnosis, surgical management, and long-term follow-up<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Amaia Arrizabalaga Solano, Clara Camprub\u00ed Polo, Enrique Ramos Laguna, Jaime Monllau Espuis, Elena Garciand\u00eda Sola, Elena Cirac Amor\u00f3s<\/p>\n<p>Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com, <a href=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/revista-electronica-volumenxxi-numero05\/\">Volumen XXI. N\u00famero 05 \u2013 Primera quincena de Marzo de 2026<\/a> \u2013 P\u00e1gina inicial: Vol. XXI; n\u00ba 05; 68 \u2013 DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.64396\/v21-0068\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.64396\/v21-0068<\/a> \u2013 <a href=\"#como_citar\"><em>C\u00f3mo citar este art\u00edculo<\/em><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#sobre_autores\">Sobre los autores<\/a> | <a href=\"#sobre_articulo\">Sobre el art\u00edculo<\/a> | <a href=\"#referencias\">Referencias<\/a><\/p>\n<h2>Resumen<\/h2>\n<p><strong>Introducci\u00f3n:<\/strong> El hipospadias es una anomal\u00eda cong\u00e9nita frecuente de los genitales masculinos, caracterizada por la localizaci\u00f3n ventral ect\u00f3pica del meato uretral, frecuentemente asociada a incurvaci\u00f3n peneana ventral y desarrollo prepucial incompleto.<\/p>\n<p><strong>Objetivos:<\/strong> Analizar epidemiolog\u00eda, etiolog\u00eda, clasificaci\u00f3n, diagn\u00f3stico, tratamiento quir\u00fargico, complicaciones y seguimiento del hipospadias, incorporando evidencia reciente y recomendaciones de gu\u00edas europeas y americanas.<\/p>\n<p><strong>M\u00e9todos:<\/strong> Revisi\u00f3n narrativa de literatura publicada hasta 2025, incluyendo estudios de cohortes, revisiones sistem\u00e1ticas y gu\u00edas cl\u00ednicas.<\/p>\n<p><strong>Resultados:<\/strong> La incidencia es de 15-20 casos por 10.000 nacidos vivos, con factores de riesgo gen\u00e9ticos, hormonales y ambientales. La clasificaci\u00f3n m\u00e1s utilizada combina localizaci\u00f3n del meato y caracter\u00edsticas anat\u00f3micas (sistema GMS). El diagn\u00f3stico es cl\u00ednico, complementado con estudios gen\u00e9ticos en formas severas. La cirug\u00eda, idealmente entre 6 y 18 meses, busca correcci\u00f3n de la curvatura, reconstrucci\u00f3n uretral y resultado est\u00e9tico\/funcional. T\u00e9cnicas distales incluyen TIP; t\u00e9cnicas proximales a menudo requieren abordaje en dos tiempos. Las complicaciones m\u00e1s frecuentes son f\u00edstula, estenosis y recurvaci\u00f3n, m\u00e1s prevalentes en hipospadias proximales. El seguimiento prolongado es esencial para detectar secuelas funcionales y psicol\u00f3gicas.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n:<\/strong> El manejo exitoso requiere diagn\u00f3stico preciso, selecci\u00f3n quir\u00fargica individualizada y seguimiento a largo plazo. La investigaci\u00f3n futura debe centrarse en predictores de complicaciones y resultados reportados por pacientes.<\/p>\n<h2>Palabras clave<\/h2>\n<p>hipospadias; procedimientos quir\u00fargicos urol\u00f3gicos; anomal\u00edas urogenitales; cirug\u00eda reconstructiva; resultado del tratamiento<\/p>\n<h2>Abstract<\/h2>\n<p><strong>Introduction:<\/strong> Hypospadias is a common congenital anomaly of the male external genitalia, characterized by ventral ectopic placement of the urethral meatus, often associated with ventral penile curvature and incomplete preputial development.<\/p>\n<p><strong>Objectives:<\/strong> To analyze the epidemiology, etiology, classification, diagnosis, surgical management, complications, and follow-up of hypospadias, incorporating recent evidence and recommendations from European and American guidelines.<\/p>\n<p><strong>Methods:<\/strong> Narrative review of literature published up to 2025, including cohort studies, systematic reviews, and clinical guidelines.<\/p>\n<p><strong>Results:<\/strong> The incidence is 15-20 cases per 10,000 live births, with genetic, hormonal, and environmental risk factors. The most commonly used classification combines meatus location and anatomical features (GMS system). Diagnosis is clinical, supplemented with genetic studies in severe cases. Surgery, ideally performed between 6 and 18 months, aims to correct curvature, reconstruct the urethra, and achieve satisfactory functional and aesthetic outcomes. Distal hypospadias is typically treated with TIP, while proximal forms often require staged procedures. Most frequent complications are fistula, meatal stenosis, and recurvature, more common in proximal cases. Long-term follow-up is essential to detect functional and psychological sequelae.<\/p>\n<p><strong>Conclusion:<\/strong> Successful management requires precise diagnosis, individualized surgical approach, and prolonged follow-up. Future research should focus on predictors of complications and patient-reported outcomes.<\/p>\n<h2>Keywords<\/h2>\n<p>hypospadias; urologic surgical procedures; urogenital abnormalities; reconstructive surgical procedures; treatment outcome<\/p>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>El hipospadias es una de las anomal\u00edas cong\u00e9nitas m\u00e1s frecuentes de los genitales externos masculinos, caracterizada por la localizaci\u00f3n ect\u00f3pica ventral del meato uretral, asociada de forma variable a incurvaci\u00f3n peneana ventral y a un desarrollo incompleto del prepucio en su cara ventral. Su relevancia cl\u00ednica radica no solo en la elevada incidencia, estimada en torno a 18 casos por cada 10.000 varones nacidos vivos en Europa, sino tambi\u00e9n en la complejidad de su manejo quir\u00fargico y en el impacto funcional, est\u00e9tico y psicol\u00f3gico que puede tener a lo largo de la vida del paciente [1,2].<\/p>\n<p>Desde el punto de vista embriol\u00f3gico, el desarrollo de los genitales externos masculinos ocurre en dos fases bien diferenciadas: una fase inicial independiente de la acci\u00f3n hormonal y una fase posterior dependiente de andr\u00f3genos, que comienza alrededor de la octava semana de gestaci\u00f3n. Durante este periodo, la correcta fusi\u00f3n de los pliegues uretrales y el desarrollo del prepucio est\u00e1n estrechamente relacionados. La interrupci\u00f3n de estos procesos, ya sea por alteraciones hormonales, gen\u00e9ticas o ambientales, puede dar lugar a un desarrollo incompleto de la uretra peneana y a la aparici\u00f3n de hipospadias [3]. La dihidrotestosterona desempe\u00f1a un papel clave en esta etapa cr\u00edtica del desarrollo, y la alteraci\u00f3n de su s\u00edntesis o de la sensibilidad de los receptores androg\u00e9nicos se ha relacionado con formas m\u00e1s graves de la enfermedad.<\/p>\n<p>El hipospadias presenta una incidencia variable seg\u00fan la regi\u00f3n geogr\u00e1fica y los criterios diagn\u00f3sticos empleados. En Europa y Norteam\u00e9rica se sit\u00faa entre 15 y 20 casos por cada 10.000 nacidos vivos, con una tendencia al aumento en las \u00faltimas d\u00e9cadas, probablemente relacionada con una mayor detecci\u00f3n y con la exposici\u00f3n a factores ambientales [1,4]. Se ha descrito una asociaci\u00f3n con m\u00e1s de 200 s\u00edndromes gen\u00e9ticos y malformaciones cong\u00e9nitas, lo que apoya su origen multifactorial. La etiolog\u00eda del hipospadias es compleja y multifactorial, incluyendo factores gen\u00e9ticos, placentarios, hormonales y ambientales.<\/p>\n<p>Entre los factores de riesgo m\u00e1s relevantes se encuentran la disfunci\u00f3n placentaria precoz, el bajo peso al nacer, el parto prematuro, la diabetes e hipertensi\u00f3n maternas, la edad materna extrema y los embarazos m\u00faltiples [5]. Asimismo, la reproducci\u00f3n asistida se ha asociado a un mayor riesgo, posiblemente en relaci\u00f3n con la subfertilidad parental, la manipulaci\u00f3n hormonal y la mayor tasa de gestaciones gemelares [6].<\/p>\n<h2>Clasificaci\u00f3n<\/h2>\n<p>La clasificaci\u00f3n del hipospadias se basa tradicionalmente en la localizaci\u00f3n del meato uretral, distingui\u00e9ndose formas distales o anteriores (80-85%), mediales (10-15%) y proximales o posteriores (5-10%) [2]. No obstante, esta clasificaci\u00f3n resulta insuficiente para describir la complejidad real de la patolog\u00eda, ya que no tiene en cuenta otros factores determinantes como el grado de incurvaci\u00f3n peneana, la calidad de la placa uretral o la presencia de anomal\u00edas asociadas.<\/p>\n<p>La localizaci\u00f3n del meato no siempre es suficiente para explicar la complejidad de esta patolog\u00eda, por lo que hay que tener en cuenta otros factores como la curvatura asociada o la presencia de otras alteraciones. Tambi\u00e9n se pueden clasificar en leves (glandular o peneano sin incurvaci\u00f3n asociada ni otras anomal\u00edas del pene y el escroto) o severo (peneo-escrotal, perineal, asociado a incurvaci\u00f3n o anomal\u00edas escrotales).<\/p>\n<p>La ubicaci\u00f3n del meato uretral ha sido utilizada cl\u00e1sicamente para definir la gravedad del hipospadias. La mayor\u00eda de los ni\u00f1os (70-85%) tienen una variante de meato distal leve. La hipospadias proximal ocurre en el 10% al 25% de los pacientes y presenta varios desaf\u00edos \u00fanicos de manejo para el cirujano. Una clasificaci\u00f3n basada \u00fanicamente en la ubicaci\u00f3n del meato uretral simplifica en exceso el fenotipo de la hipospadias y puede incluso ser enga\u00f1osa. Los ni\u00f1os que tienen lo que parece ser un meato uretral distal pueden tener curvatura ventral grave, tejido hipopl\u00e1sico que cubre un meato uretral m\u00e1s proximal y falta de piel del eje del pene ventral, lo que aumenta la complejidad de la reparaci\u00f3n y el riesgo de complicaciones. Por lo tanto, definir la complejidad de la hipospadias simplemente basada en la ubicaci\u00f3n del meato uretral subestima la gravedad en algunos ni\u00f1os. Un sistema de clasificaci\u00f3n que incluya la ubicaci\u00f3n del meato uretral, as\u00ed como el grado de curvatura del pene despu\u00e9s del desplazamiento, conduce a un diagn\u00f3stico m\u00e1s definitivo y relevante.<\/p>\n<p>En este contexto, han surgido sistemas de clasificaci\u00f3n m\u00e1s completos, como el sistema GMS (Glans-Meatus-Shaft), que eval\u00faa de forma objetiva la calidad del glande y la placa uretral, la localizaci\u00f3n del meato y el grado de curvatura del pene tras el degloving intraoperatorio. Este sistema ha demostrado una buena correlaci\u00f3n con la gravedad del hipospadias y con el riesgo de complicaciones postoperatorias [7].<\/p>\n<h2>Diagn\u00f3stico<\/h2>\n<p>El diagn\u00f3stico del hipospadias es fundamentalmente cl\u00ednico y suele realizarse al nacimiento mediante una exploraci\u00f3n f\u00edsica detallada. La tr\u00edada cl\u00e1sica incluye un meato uretral ect\u00f3pico ventral, incurvaci\u00f3n peneana ventral y un prepucio incompleto con capucha dorsal, aunque estos dos \u00faltimos no siempre est\u00e1n presentes. Hasta un 5% de los ni\u00f1os con hipospadias tienen un prepucio intacto y no se diagnostican hasta que el prepucio se vuelve retr\u00e1ctil o se reduce en el momento de la circuncisi\u00f3n. Dado que el prepucio intacto puede ocultar la presencia de un desarrollo uretral incompleto en un reci\u00e9n nacido, es fundamental retraer el prepucio antes de la circuncisi\u00f3n para evitar pasar por alto esta anomal\u00eda y potencialmente lesionar la uretra incompleta o eliminar el prepucio que podr\u00eda ser incorporado en una reconstrucci\u00f3n uretral posterior [8].<\/p>\n<p>Es esencial evaluar la localizaci\u00f3n y morfolog\u00eda del meato, el tama\u00f1o del glande, la presencia y grado de incurvaci\u00f3n peneana, as\u00ed como descartar estenosis meatal y\/o artesia uretral. Adem\u00e1s, deben buscarse activamente anomal\u00edas asociadas, siendo las m\u00e1s frecuentes la hernia inguinal o hidrocele (9-16%) y la criptorquidia (7-10%), especialmente en los hipospadias proximales [9]. En los casos de hipospadias severo asociado a testes no palpables o genitales ambiguos, las gu\u00edas europeas y americanas recomiendan la realizaci\u00f3n de un estudio gen\u00e9tico y endocrinol\u00f3gico completo para descartar trastornos del desarrollo sexual.<\/p>\n<p>Un sistema de clasificaci\u00f3n que incluya la localizaci\u00f3n del meato uretral, as\u00ed como el grado de curvatura del pene tras el degloving, conduce a un diagn\u00f3stico m\u00e1s definitivo y pertinente. El <strong>sistema de puntuaci\u00f3n GMS<\/strong> (meato del glande y eje del pene [curvatura]) incorpora hallazgos del examen f\u00edsico en el quir\u00f3fano, evaluando la calidad del glande y la placa uretral, la ubicaci\u00f3n del meato uretral y el grado de curvatura del pene, para asignar objetivamente puntajes y estratificar la gravedad. De hecho, puntajes GMS m\u00e1s altos se correlacionan con un mayor riesgo de desarrollar una complicaci\u00f3n. La evaluaci\u00f3n del puntaje GMS se desarroll\u00f3 para su uso en el quir\u00f3fano porque las mediciones en la consulta han demostrado ser menos precisas para evaluar la gravedad, particularmente el grado de curvatura del pene ventral.<\/p>\n<p>La evaluaci\u00f3n inicial de los ni\u00f1os con hipospadias requiere una historia y un examen f\u00edsico cuidadosos. Adem\u00e1s de la tr\u00edada de hipospadias, los ni\u00f1os pueden tener anomal\u00edas asociadas, incluida torsi\u00f3n del pene, formaci\u00f3n de membranas penoescrotales y transposici\u00f3n penoescrotal, que deben considerarse al planificar la reparaci\u00f3n [10].<\/p>\n<h2>Indicaciones y manejo quir\u00fargico<\/h2>\n<p>Los objetivos del tratamiento quir\u00fargico del hipospadias incluyen la correcci\u00f3n de la incurvaci\u00f3n peneana, la creaci\u00f3n de una neouretra de calibre adecuado, el posicionamiento del neomeato lo m\u00e1s cercano posible al v\u00e9rtice del glande y la obtenci\u00f3n de un pene con un resultado funcional satisfactorio desde el punto de vista urinario y sexual, as\u00ed como un aspecto est\u00e9tico general aceptable en el contexto de la patolog\u00eda, que en algunos casos resultar\u00e1 m\u00e1s complejo [2]. La edad \u00f3ptima para la reparaci\u00f3n quir\u00fargica se sit\u00faa entre los 6 y 18 meses de vida, periodo en el que se minimiza el impacto psicol\u00f3gico y se aprovecha una mayor elasticidad tisular [10]. El uso de terapia androg\u00e9nica preoperatoria contin\u00faa siendo controvertido, aunque puede aumentar la longitud del pene y el di\u00e1metro del glande y as\u00ed facilitar la reconstrucci\u00f3n en casos seleccionados. Las preocupaciones por la estimulaci\u00f3n androg\u00e9nica en estos ni\u00f1os incluyen comportamiento agresivo, erecciones aumentadas, decoloraci\u00f3n de la piel y caracter\u00edsticas masculinas secundarias, todas las cuales son transitorias y se resuelven espont\u00e1neamente dentro de los 6 meses posteriores a la \u00faltima dosis. Algunos cirujanos prefieren evitar la testosterona preoperatoria debido a un mayor riesgo percibido de sangrado como resultado de una angiog\u00e9nesis aumentada. Otros creen que la exposici\u00f3n a los andr\u00f3genos puede resultar en una mala cicatrizaci\u00f3n de la herida [11].<\/p>\n<h3>Indicaciones quir\u00fargicas<\/h3>\n<ul>\n<li>Meato situado proximalmente (ect\u00f3pico) que provoca un chorro urinario desviado ventralmente o en spray.<\/li>\n<li>Estenosis de meato.<\/li>\n<li>Incurvaci\u00f3n anterior.<\/li>\n<li>Glande hendido.<\/li>\n<li>Pene rotado con rafe anormal.<\/li>\n<li>Prepucio \u00abencapuchado\u00bb: circunferencia incompleta con ausencia de prepucio en la parte ventral.<\/li>\n<li>Transposici\u00f3n peno-escrotal.<\/li>\n<li>Escroto dividido.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Correcci\u00f3n de la incurvaci\u00f3n<\/h3>\n<p>Se debe evaluar el grado de incurvaci\u00f3n intraoperatoriamente antes de iniciar la intervenci\u00f3n mediante una erecci\u00f3n artificial tras realizar degloving. El grado de curvatura del pene determina la decisi\u00f3n entre una reparaci\u00f3n en una o dos etapas. La curvatura puede resultar de la piel ventral acortada, una uretra corta o de la curvatura intr\u00ednseca de los cuerpos cavernosos. La decisi\u00f3n de tratar la curvatura se centra en las posibles preocupaciones funcionales y cosm\u00e9ticas que los hombres pueden tener a medida que maduran hasta la edad adulta.<\/p>\n<p>Si la incurvaci\u00f3n est\u00e1 presente tras el degloving, hay que corregirla. 30 grados es la medida definitoria para realizar una plicatura dorsal o un procedimiento de alargamiento corporal. Si el cirujano est\u00e1 preocupado por la calidad de la piel del cuerpo ventral a pesar de una curvatura inferior a 30 grados, se puede considerar un procedimiento de alargamiento corporal.<\/p>\n<p><strong>Plicatura:<\/strong> en la t\u00e9cnica de plicatura de Nesbit se realiza una biopsia por escisi\u00f3n de la t\u00fanica albug\u00ednea dorsal frente al punto de m\u00e1xima curvatura. De forma similar, otros han descrito la realizaci\u00f3n de una plicatura sin incisi\u00f3n de la t\u00fanica albug\u00ednea. La t\u00e9cnica de Heineke-Mikulitz implica una incisi\u00f3n vertical en la t\u00fanica albug\u00ednea y el cierre horizontal del defecto para acortar el dorso del pene. Para cada una de estas t\u00e9cnicas, las incisiones y\/o las plicaturas se realizan en paralelo a ambos lados del haz neurovascular.<\/p>\n<p><strong>Alargamiento corporal ventral:<\/strong> existen varias opciones para procedimientos de alargamiento corporal ventral. La base de estos procedimientos involucra incisiones \u00fanicas o m\u00faltiples en la parte ventral opuesta al punto de curvatura m\u00e1xima, liberando la tensi\u00f3n ventral en la t\u00fanica albug\u00ednea para enderezar el pene. Se puede colocar un injerto aut\u00f3logo (piel o t\u00fanica vaginal) o no aut\u00f3logo. La elecci\u00f3n del enfoque de alargamiento corporal queda a discreci\u00f3n del cirujano. Los beneficios incluyen un aumento en la longitud del pene y resultados mejorados para la curvatura grave. Las preocupaciones incluyen un procedimiento m\u00e1s largo y complicado en comparaci\u00f3n con la plicatura, una limitaci\u00f3n en las opciones de cobertura de la piel ventral y un riesgo potencialmente mayor de disfunci\u00f3n er\u00e9ctil.<\/p>\n<p>La literatura sobre reparaciones de hipospadias puede resultar abrumadora, ya que se han descrito m\u00e1s de 200 t\u00e9cnicas, aunque la mayor\u00eda son una variaci\u00f3n de un enfoque establecido. Los principios b\u00e1sicos de la reparaci\u00f3n incluyen la identificaci\u00f3n y correcci\u00f3n de la curvatura del pene, el avance uretral ya sea con o sin uretroplastia, y la reconstrucci\u00f3n del glande. Las t\u00e9cnicas de uretroplastia pueden categorizarse ampliamente en aquellas que utilizan colgajos de piel genital local, aquellas que utilizan colgajos o injertos de tejido prepucial o extragenital, y la tubularizaci\u00f3n uretral [1,2].<\/p>\n<h3>T\u00e9cnicas de correcci\u00f3n del hipospadias distal<\/h3>\n<p><strong>T\u00e9cnicas de avance:<\/strong> t\u00edpicamente se reservan \u00fanicamente para el meato m\u00e1s distal, glanular, con una m\u00ednima o nula curvatura del pene.<\/p>\n<p><strong>MAGPI<\/strong> (Glanuloplastia de avance meatal): el objetivo principal de este procedimiento es avanzar el meato distalmente sin tubularizar formalmente la uretra. Los mejores candidatos son aquellos que tienen un meato localizado en el glande. La aplicaci\u00f3n de esta t\u00e9cnica en ubicaciones m\u00e1s proximales somete la reparaci\u00f3n a una tensi\u00f3n indebida, aumentando as\u00ed el riesgo de desarrollar un meato retr\u00e1ctil y\/o un glande distal anormalmente aplanado.<\/p>\n<p><strong>MIV<\/strong> (glanuloplastia en V invertida): reparaci\u00f3n para el meato glanular proximal o coronal sin tubularizaci\u00f3n uretral, dise\u00f1ada para prevenir la retracci\u00f3n del meato y la forma anormal del glande a veces observada en el procedimiento MAGPI. Esta t\u00e9cnica se utiliza cuando la piel parameatal es lo suficientemente complaciente como para permitir una movilizaci\u00f3n distal del meato sin tensi\u00f3n y el glande debe ser lo suficientemente grande para la glanuloplastia.<\/p>\n<p><strong>Avance uretral:<\/strong> incorpora la movilizaci\u00f3n de la uretra distal mediante la incisi\u00f3n del meato hiposp\u00e1dico en el glande. Cuando se realiza en un paciente seleccionado adecuadamente, la movilizaci\u00f3n proporciona mayor longitud para avanzar la uretra de manera libre de tensi\u00f3n en el glande distal. El riesgo de esta t\u00e9cnica es la falta de vascularizaci\u00f3n con la consecuente estenosis y retracci\u00f3n [2,12].<\/p>\n<p><strong>T\u00e9cnicas de tubulizaci\u00f3n:<\/strong> se utilizan en el caso de un meato m\u00e1s proximal que no es susceptible de avance, especialmente en el contexto de una curvatura leve o que se resuelve despu\u00e9s del degloving del pene.<\/p>\n<p><strong>GAP<\/strong> (aproximaci\u00f3n del glande): dise\u00f1ada espec\u00edficamente para pacientes con hipospadias glandulares\/coronales proximales que tienen un surco glandular ancho y profundo y un meato no complaciente o \u00abboca de pez\u00bb.<\/p>\n<p><strong>T\u00e9cnica de la pir\u00e1mide:<\/strong> es esencialmente el GAP con un prepucio intacto. El surco glandular suele ser lo suficientemente profundo y ancho como para que, si se pellizcan las alas del glande juntas, se logre una apariencia cosm\u00e9tica normal.<\/p>\n<p><strong>Thiersch-Duplay:<\/strong> tubularizaci\u00f3n simple de la uretra de tejido local distal al meato ect\u00f3pico. Indicada en placas anchas y sin fibrosis; requiere experiencia para minimizar f\u00edstulas.<\/p>\n<p><strong>Mathieu:<\/strong> se desarrolla un colgajo basado en el parameato proximal al meato, se avanza (se voltea) sobre la placa uretral deficiente para aumentarla y luego se cierra distalmente.<\/p>\n<p><strong>SLAM:<\/strong> Mathieu modificada en hendidura. Mejores resultados y meato m\u00e1s est\u00e9tico.<\/p>\n<p><strong>TIP (TUBULARIZED INCISED PLATE de Snodgrass-Orkiszewski):<\/strong> modificaci\u00f3n de la t\u00e9cnica de Thiersch-Duplay al incorporar la incisi\u00f3n profunda de la placa uretral posterior para evitar que el meato quede en forma de pez. Si la placa es demasiado estrecha para ser simplemente tubularizada, se recomienda relajar la placa mediante una incisi\u00f3n en la l\u00ednea media y su posterior tubularizaci\u00f3n. Esta t\u00e9cnica es la m\u00e1s utilizada y se ha convertido en el tratamiento de elecci\u00f3n en las hipospadias distales y de pene medio.<\/p>\n<p><strong>OIF:<\/strong> es especialmente \u00fatil en el caso de una placa uretral estrecha. Para aumentar la placa, se extrae un colgajo en isla de piel prepucial dorsal interna, se transpone ventralmente y se sutura sobre la placa para cerrar el defecto uretral. Desbancada por TIP [2,8].<\/p>\n<h3>T\u00e9cnicas de correcci\u00f3n del hipospadias proximal<\/h3>\n<p>La preocupaci\u00f3n por la recurrencia de la curvatura del pene en hipospadias graves cuando se trata \u00fanicamente con plicatura dorsal ha hecho que la tendencia se incline hacia procedimientos de alargamiento corporal m\u00e1s agresivos y, por lo tanto, en manos de la mayor\u00eda de los cirujanos, hacia una reparaci\u00f3n en varias fases.<\/p>\n<p><strong>Correcci\u00f3n en 1 tiempo:<\/strong> en general, la reparaci\u00f3n de hipospadias proximal en una fase implica la plicatura dorsal para corregir la curvatura ventral del pene junto con varias t\u00e9cnicas diferentes de uretroplastia. \u00c9stas pueden estratificarse seg\u00fan el tejido utilizado en la reparaci\u00f3n, concretamente piel prepucial frente a piel local frente a injerto bucal.<\/p>\n<p>El colgajo pediculado prepucial transversal (<strong>TPIF<\/strong>) o tubo de Duckett fue descrito en 1980: se cosecha un colgajo de isla prepucial, se tubulariza en una uretroplastia de sustituci\u00f3n. En lugar de tubularizar el colgajo antes de fijarlo al cuerpo del pene, actualmente se ancla el lado izquierdo del colgajo a la superficie ventral del cuerpo del pene, justo a la izquierda de la l\u00ednea media. El colgajo se cierra entonces en la l\u00ednea media, con suturas de Lembert interrumpidas para reducir el riesgo de exponer el epitelio bajo la reparaci\u00f3n [2,13].<\/p>\n<p>La t\u00e9cnica <strong>OIF<\/strong> evolucion\u00f3 a partir de la experiencia de Duckett con el TPIF. Es una t\u00e9cnica vers\u00e1til que puede utilizarse para variantes m\u00e1s proximales. Las indicaciones incluyen ni\u00f1os cuya curvatura se ha corregido tras el degloving peneano y no requiere la divisi\u00f3n de una placa uretral relativamente fina que de otro modo no podr\u00eda tubularizarse [2].<\/p>\n<p>La t\u00e9cnica <strong>TIP<\/strong> ahora tambi\u00e9n se usa en hipospadias proximal, sobre todo en curvaturas que se corrigen tras el degloving o con plicatura, con una placa uretral adecuada. No es recomendable realizarla con transposici\u00f3n de la placa uretral [2].<\/p>\n<p><strong>Correcci\u00f3n en 2 tiempos:<\/strong> dado que el tratamiento de la curvatura ventral grave del pene ha migrado hacia los procedimientos de alargamiento corporal, la reparaci\u00f3n en dos tiempos se ha convertido en el abordaje de elecci\u00f3n para la mayor\u00eda de los cirujanos en el tratamiento del hipospadias proximal. Los abordajes modernos en dos tiempos pueden dividirse en tres categor\u00edas principales.<\/p>\n<p><strong>Bracka:<\/strong> utiliza un injerto libre, obtenido de la piel prepucial interna o de la mucosa bucal, como plantilla para la uretroplastia. En la primera fase, se corrige la curvatura del pene y se divide la placa uretral. La segunda etapa se realiza al menos 6 meses despu\u00e9s, en la que se practica una incisi\u00f3n en forma de U, se tubulariza la uretra y se realiza la glansplastia [2,14].<\/p>\n<p>La reparaci\u00f3n con autoinjerto tubularizado por etapas (<strong>STAG<\/strong>) es una modificaci\u00f3n de la descripci\u00f3n original de Bracka [2].<\/p>\n<p><strong>Byars:<\/strong> utiliza piel prepucial dorsal redundante, que se transpone ventralmente con su ped\u00edculo vascular en el primer procedimiento, como andamio para formar la uretra. En la segunda fase, la neouretra se cierra mediante una incisi\u00f3n larga en forma de U con glansplastia utilizando una t\u00e9cnica est\u00e1ndar de Thiersch-Duplay [1,2].<\/p>\n<p>Independientemente del enfoque de la reparaci\u00f3n de hipospadias proximal, es importante confirmar que la curvatura del pene se ha corregido con una erecci\u00f3n artificial repetida en el momento de la segunda operaci\u00f3n antes de la uretroplastia. Debe transcurrir un periodo de espera de al menos 6 meses entre las intervenciones para garantizar la incorporaci\u00f3n adecuada del injerto y\/o colgajo y la neovascularizaci\u00f3n.<\/p>\n<h2>Resultados y complicaciones<\/h2>\n<p>A pesar de las continuas modificaciones y avances t\u00e9cnicos, el \u00e9xito de la reconstrucci\u00f3n del pene en ni\u00f1os con hipospadias sigue siendo un gran reto. Una combinaci\u00f3n de factores amenaza con comprometer incluso la reparaci\u00f3n m\u00e1s meticulosa: las estructuras son delicadas, el proceso de cicatrizaci\u00f3n depende de la fr\u00e1gil neovascularizaci\u00f3n y el edema postoperatorio, el riesgo de infecci\u00f3n y la variabilidad inherente al proceso de cicatrizaci\u00f3n aumentan el riesgo.<\/p>\n<p>Las tasas de complicaciones var\u00edan seg\u00fan la gravedad del hipospadias y la t\u00e9cnica empleada. En general, las reparaciones distales presentan tasas de complicaciones inferiores al 10%, mientras que en los hipospadias proximales pueden alcanzar el 20-30% [13]. La f\u00edstula uretrocut\u00e1nea es la complicaci\u00f3n m\u00e1s frecuente, seguida de la estenosis meatal, la dehiscencia glandular y la recurrencia de la incurvaci\u00f3n. Se han identificado como factores de riesgo independientes de complicaciones el tama\u00f1o del glande inferior a 14 mm, la localizaci\u00f3n proximal del meato y la necesidad de reintervenci\u00f3n [7,13]. Un metan\u00e1lisis de las tasas de complicaciones de la reparaci\u00f3n de la TIP hall\u00f3 menores tasas de complicaciones e incidencia de reoperaciones en las reparaciones distales primarias (en el 4,5%) que en las reparaciones proximales primarias (en el 12,2%) y en la reparaci\u00f3n secundaria (en el 23,3%). Aproximadamente el 60% de las complicaciones aparecen durante el primer a\u00f1o tras la cirug\u00eda, aunque algunas pueden manifestarse de forma tard\u00eda.<\/p>\n<p>El seguimiento a largo plazo es fundamental, ya que un porcentaje significativo de complicaciones puede aparecer m\u00e1s all\u00e1 del primer a\u00f1o postoperatorio. Adem\u00e1s, estudios a largo plazo han demostrado que algunos pacientes intervenidos de hipospadias presentan mayor incidencia de alteraciones miccionales, disfunci\u00f3n eyaculatoria o insatisfacci\u00f3n con la imagen corporal en la edad adulta [14].<\/p>\n<h2>Discusi\u00f3n<\/h2>\n<p>A pesar de los avances t\u00e9cnicos y conceptuales en la cirug\u00eda del hipospadias, esta patolog\u00eda contin\u00faa representando un reto para el ur\u00f3logo pedi\u00e1trico. La amplia variabilidad anat\u00f3mica, la fragilidad tisular y la dependencia de una correcta cicatrizaci\u00f3n condicionan los resultados. La tendencia actual hacia una individualizaci\u00f3n del tratamiento, basada en la gravedad real del defecto y no \u00fanicamente en la localizaci\u00f3n del meato, parece fundamental para mejorar los resultados.<\/p>\n<h2>Conclusiones<\/h2>\n<p>El hipospadias es una patolog\u00eda cong\u00e9nita frecuente y compleja que requiere un abordaje diagn\u00f3stico y terap\u00e9utico individualizado.<\/p>\n<p>La correcta evaluaci\u00f3n de la gravedad, la selecci\u00f3n adecuada de la t\u00e9cnica quir\u00fargica y un seguimiento prolongado son claves para optimizar los resultados funcionales y est\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Futuras l\u00edneas de investigaci\u00f3n deber\u00edan centrarse en la identificaci\u00f3n de predictores de complicaciones y en la evaluaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los resultados reportados por los propios pacientes.<\/p>\n<h2 id=\"referencias\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<ol>\n<li>Radmayr C, et al. EAU Guidelines on paediatric urology. Edn. presented at the EAU Annual Congress Madrid 2025. ISBN 978-94-92671-29-5. Disponible en: https:\/\/d56bochluxqnz.cloudfront.net\/documents\/full-guideline\/EAU-Guidelines-on-Paediatric-Urology-2025.pdf<\/li>\n<li>Campbell-Walsh-Wein Urology. 12th ed. Philadelphia: Elsevier &#8211; Health Sciences Division; 2020. ISBN: 978-0-323-54642-3.<\/li>\n<li>Baskin LS, Ebbers MB. Hypospadias: anatomy, etiology, and technique. J Pediatr Surg. 2006. DOI: 10.1016\/j.jpedsurg.2005.11.059<\/li>\n<li>Paulozzi LJ, Erickson JD, Jackson RJ. Hypospadias trends in two US surveillance systems. Pediatrics. 1997 Nov;100(5):831-4. doi: 10.1542\/peds.100.5.831.<\/li>\n<li>Brouwers MM, et al. Risk factors for hypospadias. Eur J Pediatr. 2007 Jul;166(7):671-8. doi: 10.1007\/s00431-006-0304-z.<\/li>\n<li>Wennerholm UB, et al. Assisted reproduction and hypospadias. Hum Reprod. 2013. Eur J Pediatr. 2007 Jul;166(7):671-8. doi: 10.1007\/s00431-006-0304-z.<\/li>\n<li>Merriman LS, et al. The GMS hypospadias score. J Pediatr Urol. 2013. DOI: 10.1016\/j.jpurol.2013.04.006<\/li>\n<li>Snodgrass WT, et al. Hypospadias repair. BJU Int. 2005. DOI: 10.1111\/j.1464-410X.2005.05384.x<\/li>\n<li>Kolon TF, et al. Evaluation and treatment of cryptorchidism. J Urol. 2014 Aug;192(2):337-45. DOI: 10.1016\/j.juro.2014.05.005<\/li>\n<li>Asgari SA, et al. The effect of parenteral testosterone administration prior to hypospadias surgery: A prospective, randomized and controlled study. J Pediatr Urol. 2015. doi: 10.1016\/j.jpurol.2014.12.014.<\/li>\n<li>Snodgrass WT. Tubularized incised plate repair. J Urol. 1994 Feb;151(2):464-5. doi: 10.1016\/s0022-5347(17)34991-1.<\/li>\n<li>Duckett JW. Transverse preputial island flap technique for repair of severe hypospadias. Urol Clin North Am. 1980 Jun;7(2):423-30. DOI: 10.1016\/s0022-5347(02)80375-5<\/li>\n<li>Altarac S, Papes D, Bracka A. Two-stage hypospadias repair with inner preputial layer Wolfe graft (Aivar Bracka repair). 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Servicio de Urolog\u00eda, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Elena Garciand\u00eda Sola. Servicio de Urolog\u00eda, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Elena Cirac Amor\u00f3s. Servicio de Urolog\u00eda, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>Autora de correspondencia:<\/strong> Amaia Arrizabalaga Solano <a href=\"mailto:amaia_arri96@hotmail.com\">@<\/a><\/p>\n<h2 id=\"sobre_articulo\">Sobre el art\u00edculo<\/h2>\n<p><a name=\"sobre_articulo\"><\/a><\/p>\n<p><strong>Fecha de recepci\u00f3n:<\/strong> 5 de febrero de 2026<\/p>\n<p><strong>Fecha de aceptaci\u00f3n:<\/strong> 3 de marzo de 2026<\/p>\n<p><strong>Fecha de publicaci\u00f3n:<\/strong> 12 de marzo de 2026<\/p>\n<p><strong>DOI:<\/strong> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.64396\/v21-0068\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.64396\/v21-0068<\/a><\/p>\n<p><strong>Conflictos de inter\u00e9s:<\/strong> ninguno<\/p>\n<p><strong>Consentimiento informado:<\/strong> No aplicable<\/p>\n<p><strong>Financiaci\u00f3n:<\/strong> ninguna<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n \u00e9tica:<\/strong> Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios \u00e9ticos y las normas internacionales de investigaci\u00f3n biom\u00e9dica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad cient\u00edfica y buenas pr\u00e1cticas editoriales.<\/p>\n<p><strong>Autor\u00eda y responsabilidad:<\/strong> Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versi\u00f3n final del manuscrito y asumir responsabilidad p\u00fablica por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autor\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autora principal: Amaia Arrizabalaga Solano Vol. XXI; 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