{"id":83822,"date":"2026-03-30T17:49:48","date_gmt":"2026-03-30T15:49:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=83822"},"modified":"2026-03-17T18:07:06","modified_gmt":"2026-03-17T17:07:06","slug":"prevencion-de-caidas-en-adultos-mayores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/prevencion-de-caidas-en-adultos-mayores\/","title":{"rendered":"Prevenci\u00f3n de ca\u00eddas en adultos mayores"},"content":{"rendered":"<p>Autora principal: Mirna Alejandra Barrera Montane<\/p>\n<p>Vol. XXI; n\u00ba 06; 90<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>REVISI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><strong>Prevenci\u00f3n de ca\u00eddas en adultos mayores<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Fall prevention in older adults<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Mirna Alejandra Barrera Montane, Daniel Alessandro Caro Correa, Valeshka Elideth Garc\u00eda Galv\u00e1n, Alexa Francisca Hern\u00e1ndez \u00c1lvarez, Maybet Itana Lugo Moreno, Elizabeth Aylin Lugo Rivera, M\u00eda Valeria Mojarro G\u00f3mez<\/p>\n<p>Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com, <a href=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/revista-electronica-volumenxxi-numero06\/\">Volumen XXI. N\u00famero 06 \u2013 Segunda quincena de Marzo de 2026<\/a> \u2013 P\u00e1gina inicial: Vol. XXI; n\u00ba 06; 90 \u2013 DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.64396\/v21-0090\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.64396\/v21-0090<\/a> \u2013 <em><a href=\"#como_citar\">C\u00f3mo citar este art\u00edculo<\/a><\/em><\/p>\n<p><a href=\"#sobre_autores\">Sobre los autores<\/a> | <a href=\"#sobre_articulo\">Sobre el art\u00edculo<\/a> | <a href=\"#referencias\">Referencias<\/a><\/p>\n<h2>Resumen<\/h2>\n<p>La prevenci\u00f3n de ca\u00eddas en adultos mayores constituye una prioridad en geriatr\u00eda y salud p\u00fablica debido a su elevada frecuencia y a las consecuencias funcionales, psicol\u00f3gicas y sociales que pueden generar. Las ca\u00eddas no representan un evento inevitable del envejecimiento, sino el resultado de la interacci\u00f3n entre factores intr\u00ednsecos y extr\u00ednsecos, muchos de ellos modificables. Entre los factores intr\u00ednsecos destacan las alteraciones del equilibrio y la marcha, la sarcopenia, las enfermedades cr\u00f3nicas, los d\u00e9ficits sensoriales, el deterioro cognitivo y la polifarmacia. Entre los factores extr\u00ednsecos se incluyen la iluminaci\u00f3n deficiente, la presencia de obst\u00e1culos en el hogar y el uso inadecuado de calzado o ropa.<\/p>\n<p>Se realiz\u00f3 una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica descriptiva de publicaciones en espa\u00f1ol entre 2005 y 2024 con el objetivo de identificar factores de riesgo y estrategias preventivas en adultos mayores de 60 a\u00f1os. La evidencia revisada se\u00f1ala que las intervenciones m\u00e1s eficaces son multifactoriales e individualizadas, integrando evaluaci\u00f3n cl\u00ednica y funcional, revisi\u00f3n de medicamentos, programas de ejercicio enfocados en fuerza y equilibrio, rehabilitaci\u00f3n, modificaciones del entorno y educaci\u00f3n a pacientes y cuidadores.<\/p>\n<p>Asimismo, una nutrici\u00f3n adecuada y la suplementaci\u00f3n con calcio y vitamina D cuando est\u00e1 indicada contribuyen al mantenimiento de la salud musculoesquel\u00e9tica. En conjunto, las estrategias preventivas permiten reducir la discapacidad, la dependencia y los costos sanitarios, favoreciendo la seguridad y la autonom\u00eda del adulto mayor.<\/p>\n<h2>Palabras clave<\/h2>\n<p>Accidentes por ca\u00eddas; prevenci\u00f3n de accidentes; anciano; factores de riesgo; rehabilitaci\u00f3n<\/p>\n<h2>Abstract<\/h2>\n<p>Fall prevention in older adults is a major priority in geriatrics and public health because of its high frequency and the functional, psychological, and social consequences it may produce. Falls are not an inevitable result of aging; rather, they arise from the interaction between intrinsic and extrinsic risk factors, many of which are modifiable. Intrinsic factors include gait and balance impairments, sarcopenia, chronic diseases, sensory deficits, cognitive decline, and polypharmacy. Extrinsic factors include poor lighting, household hazards, and inappropriate footwear or clothing.<\/p>\n<p>A descriptive literature review of Spanish-language publications from 2005 to 2024 was conducted to identify risk factors and preventive strategies in adults aged 60 years and older. The reviewed evidence indicates that the most effective approaches are multifactorial and individualized, combining clinical and functional assessment, medication review, exercise programs focused on strength and balance, rehabilitation, environmental modifications, and caregiver education.<\/p>\n<p>Adequate nutrition and calcium and vitamin D supplementation, when indicated, also contribute to musculoskeletal health. Overall, fall prevention strategies reduce disability, dependence, and healthcare costs while promoting safety and autonomy in older adults.<\/p>\n<h2>Keywords<\/h2>\n<p>Accidental falls; accident prevention; aged; risk factors; rehabilitation<\/p>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>El envejecimiento poblacional es una realidad creciente a nivel mundial, y con ello, los desaf\u00edos en materia de salud p\u00fablica tambi\u00e9n se multiplican. Uno de los problemas m\u00e1s relevantes y frecuentes en la poblaci\u00f3n adulta mayor son las ca\u00eddas, las cuales representan no solo un riesgo significativo de morbilidad y mortalidad, sino tambi\u00e9n un impacto considerable en la calidad de vida, autonom\u00eda e independencia de quienes las padecen (2,3,6,9). Asimismo, generan una alta carga para los sistemas de salud debido a las hospitalizaciones, tratamientos prolongados y necesidades de rehabilitaci\u00f3n que conllevan (3,8,9).<\/p>\n<p>Diversos estudios han demostrado que las ca\u00eddas no son sucesos inevitables del envejecimiento, sino que pueden prevenirse mediante la identificaci\u00f3n de factores de riesgo tanto intr\u00ednsecos (como alteraciones del equilibrio, sarcopenia, enfermedades cr\u00f3nicas o deterioro cognitivo) como extr\u00ednsecos (barreras arquitect\u00f3nicas, iluminaci\u00f3n deficiente o uso inadecuado del calzado) (3,6,9). Por tanto, la implementaci\u00f3n de estrategias integrales que incluyan intervenciones m\u00e9dicas, ejercicios de fortalecimiento y equilibrio, adecuaciones en el entorno, educaci\u00f3n a cuidadores y familiares, y una nutrici\u00f3n adecuada, se vuelve esencial (3,5,8,9).<\/p>\n<p>Esta revisi\u00f3n narrativa tiene como objetivo explorar y sintetizar la evidencia cient\u00edfica existente sobre la prevenci\u00f3n de ca\u00eddas en personas mayores de 60 a\u00f1os, a trav\u00e9s de una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica descriptiva de art\u00edculos publicados entre 2005 y 2024 (6,9). Se busca no solo comprender los mecanismos que predisponen a las ca\u00eddas, sino tambi\u00e9n analizar las estrategias de intervenci\u00f3n m\u00e1s efectivas en distintos contextos, especialmente en pa\u00edses con sistemas de salud comparables a los de Am\u00e9rica Latina y Espa\u00f1a (3,6,9). De este modo, se pretende contribuir al desarrollo de programas preventivos que mejoren la calidad de vida de los adultos mayores y disminuyan la incidencia de ca\u00eddas en esta poblaci\u00f3n vulnerable (3,6,9).<\/p>\n<h2>Metodolog\u00eda<\/h2>\n<p>Se realiz\u00f3 una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica descriptiva con el objetivo de analizar y sintetizar la evidencia cient\u00edfica disponible sobre la prevenci\u00f3n de ca\u00eddas en adultos mayores, as\u00ed como los principales factores de riesgo y las estrategias de intervenci\u00f3n basadas en evidencia (6,9). Este tipo de dise\u00f1o se seleccion\u00f3 por permitir una integraci\u00f3n amplia de informaci\u00f3n proveniente de distintos tipos de estudios, facilitando la comprensi\u00f3n global del fen\u00f3meno y sustentando el desarrollo te\u00f3rico del presente art\u00edculo de revisi\u00f3n narrativa (6,9).<\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de informaci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo en la plataforma Google Acad\u00e9mico, debido a su amplia cobertura de literatura cient\u00edfica, revistas m\u00e9dicas indexadas y repositorios acad\u00e9micos especializados. Se incluyeron art\u00edculos publicados en idioma espa\u00f1ol durante el periodo comprendido entre los a\u00f1os 2005 y 2024, con la finalidad de abarcar tanto investigaciones cl\u00e1sicas relevantes como evidencia cient\u00edfica actualizada. Para la localizaci\u00f3n de los estudios se emplearon los siguientes t\u00e9rminos de consulta: \u00abprevenci\u00f3n de ca\u00eddas en adultos mayores\u00bb, \u00abfactores de riesgo de ca\u00eddas en ancianos\u00bb y \u00abestrategias de intervenci\u00f3n en la prevenci\u00f3n de ca\u00eddas\u00bb, utilizados de manera individual y combinada, con el fin de ampliar la sensibilidad de la b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>Se revisaron art\u00edculos de revisi\u00f3n, estudios de cohorte y ensayos cl\u00ednicos, provenientes de revistas m\u00e9dicas y publicaciones cient\u00edficas especializadas en geriatr\u00eda, gerontolog\u00eda, enfermer\u00eda y salud p\u00fablica. Asimismo, se realiz\u00f3 una revisi\u00f3n secundaria de las referencias bibliogr\u00e1ficas de los art\u00edculos seleccionados, con el prop\u00f3sito de identificar estudios adicionales relevantes que fortalecieran el sustento te\u00f3rico del trabajo.<\/p>\n<p>Como criterios de inclusi\u00f3n, se consideraron aquellos art\u00edculos que abordaran espec\u00edficamente la prevenci\u00f3n de ca\u00eddas en adultos mayores de 60 a\u00f1os, que describieran factores de riesgo intr\u00ednsecos y extr\u00ednsecos, herramientas de evaluaci\u00f3n del riesgo o intervenciones preventivas basadas en evidencia cient\u00edfica (6,9). Se incluyeron publicaciones realizadas en Am\u00e9rica Latina, Espa\u00f1a y otras regiones con sistemas de salud comparables, con el objetivo de garantizar la aplicabilidad cl\u00ednica y contextual de los hallazgos (3,6,9). Asimismo, se seleccionaron \u00fanicamente art\u00edculos publicados en revistas cient\u00edficas de acceso abierto, lo que permiti\u00f3 la revisi\u00f3n completa del contenido metodol\u00f3gico y de los resultados reportados.<\/p>\n<p>Por otro lado, los criterios de exclusi\u00f3n incluyeron estudios enfocados en poblaciones pedi\u00e1tricas o en adultos j\u00f3venes, investigaciones que no abordaran de forma directa la prevenci\u00f3n de ca\u00eddas o que se limitaran a describir ca\u00eddas sin an\u00e1lisis de factores de riesgo o estrategias de intervenci\u00f3n. De igual manera, se excluyeron art\u00edculos que no aportaran informaci\u00f3n relevante para los objetivos del estudio, as\u00ed como aquellos que presentaran deficiencias metodol\u00f3gicas importantes, falta de claridad en el dise\u00f1o del estudio, ausencia de descripci\u00f3n de la poblaci\u00f3n o conclusiones no sustentadas en los resultados obtenidos.<\/p>\n<p>El proceso de selecci\u00f3n de los art\u00edculos se realiz\u00f3 en etapas. Inicialmente se llev\u00f3 a cabo un cribado por t\u00edtulo y resumen, eliminando aquellos documentos que no se relacionaban con el tema de estudio. Posteriormente, se efectu\u00f3 la lectura completa de los art\u00edculos potencialmente elegibles para verificar el cumplimiento de los criterios de inclusi\u00f3n y exclusi\u00f3n. Finalmente, se seleccionaron los estudios que presentaron mayor calidad metodol\u00f3gica y relevancia cient\u00edfica.<\/p>\n<p>La informaci\u00f3n extra\u00edda de los art\u00edculos incluidos se organiz\u00f3 de acuerdo con los ejes tem\u00e1ticos del protocolo: importancia de la prevenci\u00f3n de ca\u00eddas, factores de riesgo intr\u00ednsecos y extr\u00ednsecos, m\u00e9todos de evaluaci\u00f3n del riesgo, estrategias de prevenci\u00f3n e intervenciones cl\u00ednicas y comunitarias. La s\u00edntesis de la informaci\u00f3n se realiz\u00f3 mediante un an\u00e1lisis descriptivo y narrativo, integrando los hallazgos m\u00e1s relevantes para sustentar el marco te\u00f3rico, el desarrollo del estudio y la interpretaci\u00f3n de los resultados.<\/p>\n<p>Al tratarse de una revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica, no se trabaj\u00f3 con datos primarios ni con intervenci\u00f3n directa en seres humanos, por lo que no fue necesario solicitar consentimiento informado. No obstante, se respetaron los principios \u00e9ticos de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, garantizando la adecuada citaci\u00f3n de las fuentes y el uso responsable de la informaci\u00f3n.<\/p>\n<h2>Desarrollo<\/h2>\n<h3>1.1. Importancia de la prevenci\u00f3n de ca\u00eddas en adultos mayores<\/h3>\n<p>La prevenci\u00f3n de ca\u00eddas en adultos mayores constituye un eje prioritario dentro de la geriatr\u00eda y la salud p\u00fablica porque las ca\u00eddas son el resultado visible de un conjunto de vulnerabilidades acumuladas y, al mismo tiempo, un evento centinela capaz de acelerar el deterioro funcional (3,6,9). En el adulto mayor, la ca\u00edda rara vez es \u00abaccidental\u00bb en el sentido estricto; suele reflejar la interacci\u00f3n de cambios fisiol\u00f3gicos del envejecimiento, comorbilidades, fragilidad, condiciones ambientales y decisiones conductuales (3,6,9). Su importancia cl\u00ednica se entiende mejor cuando se analiza su efecto como \u00abpunto de quiebre\u00bb: un adulto mayor independiente puede pasar a requerir asistencia parcial o completa despu\u00e9s de una ca\u00edda con lesi\u00f3n, y aun sin lesi\u00f3n puede iniciar un proceso de restricci\u00f3n de actividad por miedo, que favorece la sarcopenia, la desadaptaci\u00f3n cardiovascular y la p\u00e9rdida de equilibrio (6,9). Por ello, prevenir ca\u00eddas es, en la pr\u00e1ctica, prevenir discapacidad, dependencia, institucionalizaci\u00f3n y eventos adversos mayores (3,6,9).<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos epidemiol\u00f3gicos, diversos estudios en poblaci\u00f3n comunitaria muestran que una proporci\u00f3n considerable de adultos mayores sufre al menos una ca\u00edda anual, con incremento progresivo conforme aumenta la edad y el n\u00famero de factores de riesgo (6,9). Esta magnitud hace que la prevenci\u00f3n de ca\u00eddas sea una intervenci\u00f3n de alto rendimiento cl\u00ednico, pues incluso reducciones relativas modestas se traducen en muchos eventos evitados (9). La relevancia tambi\u00e9n se explica por la naturaleza prevenible de m\u00faltiples determinantes: la fuerza muscular, el control postural, la visi\u00f3n corregible, la hipotensi\u00f3n ortost\u00e1tica, la polifarmacia, la seguridad del hogar y la educaci\u00f3n del cuidador son variables modificables si se identifican oportunamente (3,5,6,9). La prevenci\u00f3n, entonces, no es una recomendaci\u00f3n general sino un proceso estructurado que integra evaluaci\u00f3n, intervenci\u00f3n individualizada y seguimiento, con participaci\u00f3n del equipo de salud, el paciente y su entorno familiar (3,6,9).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la prevenci\u00f3n de ca\u00eddas se vincula con el concepto de envejecimiento saludable, en el que el objetivo no es \u00fanicamente prolongar la vida, sino preservar la funci\u00f3n y la autonom\u00eda (3,6,9). En ese marco, las ca\u00eddas son un marcador de vulnerabilidad y un desenlace que el sistema de salud debe tratar como prevenible (3,6,9). La experiencia cl\u00ednica muestra que los adultos mayores que ya han ca\u00eddo tienden a caer nuevamente si no se interviene de manera integral; por ello, la prevenci\u00f3n secundaria (evitar recurrencias) suele ser tan relevante como la prevenci\u00f3n primaria (evitar la primera ca\u00edda) (6,9). En ambos casos, el enfoque debe reconocer que el adulto mayor es heterog\u00e9neo: no existe un plan \u00fanico, sino un conjunto de estrategias graduadas seg\u00fan el nivel de riesgo, el contexto de vida y las prioridades del paciente (3,6,9).<\/p>\n<h3>1.2. Impacto en la calidad de vida y el sistema de salud<\/h3>\n<p>El impacto de las ca\u00eddas es multidimensional: compromete el plano f\u00edsico, psicol\u00f3gico, social y econ\u00f3mico (2,3,6,9). A nivel f\u00edsico, las ca\u00eddas se asocian con lesiones que van desde contusiones y laceraciones hasta fracturas mayores y traumatismos craneoencef\u00e1licos (8,9). La fractura de cadera, en particular, se considera una de las consecuencias m\u00e1s devastadoras: conlleva cirug\u00eda, rehabilitaci\u00f3n prolongada, p\u00e9rdida de independencia y aumento de mortalidad (8,9). Sin embargo, aun lesiones aparentemente \u00abmenores\u00bb pueden resultar cl\u00ednicamente relevantes en el adulto mayor por su menor reserva fisiol\u00f3gica, comorbilidades y riesgo de complicaciones (dolor cr\u00f3nico, trombosis, neumon\u00eda por inmovilidad) (8,9). A esto se suma que el tiempo de recuperaci\u00f3n suele ser mayor, y la probabilidad de regresar al nivel funcional previo puede ser limitada, especialmente en personas fr\u00e1giles o con deterioro cognitivo (6,8,9).<\/p>\n<p>En el plano psicol\u00f3gico, el miedo a caer (fear of falling) y el s\u00edndrome post-ca\u00edda son determinantes de gran peso (6,9). Tras una ca\u00edda, muchos adultos mayores desarrollan hipervigilancia, inseguridad al caminar y evitaci\u00f3n de actividades (salir a la calle, subir escaleras, incluso ba\u00f1arse) (6,9). Esta evitaci\u00f3n reduce la exposici\u00f3n a est\u00edmulos motores necesarios para conservar equilibrio y fuerza, lo que agrava sarcopenia y fragilidad (6,9). Se configura as\u00ed un c\u00edrculo vicioso: miedo \u2192 menos movilidad \u2192 m\u00e1s debilidad \u2192 m\u00e1s riesgo de ca\u00edda (6,9). Este fen\u00f3meno no solo afecta el funcionamiento, sino tambi\u00e9n el bienestar emocional, aumentando s\u00edntomas depresivos, ansiedad e incluso trastornos del sue\u00f1o (2,6,9). En el plano social, las ca\u00eddas pueden implicar p\u00e9rdida de roles y participaci\u00f3n: disminuye la vida comunitaria, se incrementa el aislamiento y se intensifica la dependencia de familiares, lo cual repercute en la din\u00e1mica familiar y en la carga del cuidador (2,6,9).<\/p>\n<p>Para el sistema de salud, las ca\u00eddas representan una carga importante por consultas de urgencias, hospitalizaciones, cirug\u00edas, rehabilitaci\u00f3n y cuidados de largo plazo (8,9). Los costos no son \u00fanicamente directos; existen costos indirectos por p\u00e9rdida de productividad de cuidadores, adaptaciones de vivienda y eventual institucionalizaci\u00f3n (2,9). Desde una perspectiva de gesti\u00f3n sanitaria, las ca\u00eddas son tambi\u00e9n un indicador de calidad en instituciones: hospitales y residencias implementan programas porque las ca\u00eddas intrahospitalarias o en residencias pueden prevenirse parcialmente con protocolos, supervisi\u00f3n y medidas ambientales (1,8). En suma, prevenir ca\u00eddas es una estrategia costo-efectiva: evita eventos de alto costo, reduce discapacidad y mantiene la autonom\u00eda, generando beneficios cl\u00ednicos y econ\u00f3micos (9).<\/p>\n<h2>2. Factores de riesgo<\/h2>\n<h3>2.1. Factores intr\u00ednsecos<\/h3>\n<h4>2.1.1. Alteraciones del equilibrio y la marcha<\/h4>\n<p>El equilibrio y la marcha dependen de la integraci\u00f3n de m\u00faltiples sistemas: neuromuscular, vestibular, visual, somatosensorial, musculoesquel\u00e9tico y cognitivo (3,6,9). Con el envejecimiento ocurre una reducci\u00f3n de la masa y potencia muscular, especialmente en miembros inferiores, junto con cambios en la propiocepci\u00f3n y la conducci\u00f3n nerviosa (6,9). Esto disminuye la capacidad de ejecutar respuestas r\u00e1pidas ante un tropiezo, una irregularidad del terreno o un cambio brusco de direcci\u00f3n (6,9). Al mismo tiempo, se altera la estrategia postural: el adulto mayor puede aumentar la base de sustentaci\u00f3n, disminuir la velocidad de marcha y reducir la altura del paso, lo que parad\u00f3jicamente puede incrementar el riesgo de tropiezo al arrastrar los pies (6,9). Tambi\u00e9n se observan cambios en la coordinaci\u00f3n intersegmentaria, haciendo m\u00e1s dif\u00edcil mantener estabilidad en giros, al levantarse de una silla o al iniciar la marcha (6,9).<\/p>\n<p>Las alteraciones de equilibrio y marcha no se explican solo por la edad; con frecuencia se asocian a patolog\u00edas espec\u00edficas (6,9). Las enfermedades neurodegenerativas pueden generar bradicinesia, rigidez, freezing de la marcha o alteraciones del control postural (6,9). Las secuelas de eventos vasculares cerebrales pueden provocar hemiparesia, asimetr\u00eda y d\u00e9ficit de control motor (6,9). Las neuropat\u00edas perif\u00e9ricas (por diabetes, d\u00e9ficit de vitamina B12 u otras etiolog\u00edas) reducen la sensibilidad plantar y la propiocepci\u00f3n, haciendo que el paciente \u00abno sienta\u00bb bien el piso, lo cual aumenta la inestabilidad (6,9). En el plano musculoesquel\u00e9tico, la artrosis de rodilla o cadera condiciona dolor, limitaci\u00f3n articular y patrones de marcha compensatorios que alteran el centro de gravedad; esto incrementa la probabilidad de tropiezos (6,9). El dolor cr\u00f3nico tambi\u00e9n contribuye: reduce la actividad f\u00edsica y favorece desacondicionamiento, generando debilidad progresiva (6,9).<\/p>\n<p>Un aspecto cl\u00ednicamente relevante es que equilibrio y marcha est\u00e1n modulados por factores contextuales: fatiga, prisa, distracci\u00f3n y doble tarea (caminar mientras se conversa o se porta un objeto) (6,9). La evidencia muestra que el rendimiento de la marcha empeora con tareas cognitivas simult\u00e1neas, especialmente en adultos mayores con deterioro cognitivo (6,9). Por ello, al evaluar y prevenir, no basta con observar la marcha \u00abideal\u00bb en consultorio; es necesario considerar c\u00f3mo se desplaza el paciente en la vida real, en su hogar y comunidad (6,9).<\/p>\n<h4>2.1.2. Enfermedades cr\u00f3nicas (hipertensi\u00f3n, diabetes, osteoporosis)<\/h4>\n<p>Las enfermedades cr\u00f3nicas elevan el riesgo de ca\u00eddas por m\u00faltiples mecanismos (6,9). En hipertensi\u00f3n arterial, el problema no es solo la cifra elevada, sino la variabilidad tensional y los efectos del tratamiento (6,9). La hipotensi\u00f3n ortost\u00e1tica \u2014descenso de la presi\u00f3n al ponerse de pie\u2014 puede aparecer por disfunci\u00f3n auton\u00f3mica, deshidrataci\u00f3n, diur\u00e9ticos o vasodilatadores (6,9). Cl\u00ednicamente se manifiesta con mareo, visi\u00f3n borrosa, debilidad y, en casos severos, s\u00edncope (6,9). Un adulto mayor que se levanta r\u00e1pidamente en la noche para ir al ba\u00f1o, con hipotensi\u00f3n ortost\u00e1tica no diagnosticada, est\u00e1 en alto riesgo de ca\u00edda (6,9). La prevenci\u00f3n exige medir presi\u00f3n en dec\u00fabito y bipedestaci\u00f3n y ajustar f\u00e1rmacos con criterio geri\u00e1trico, considerando tambi\u00e9n ingesta h\u00eddrica y horarios de medicaci\u00f3n (3,6,9).<\/p>\n<p>En diabetes mellitus, la asociaci\u00f3n con ca\u00eddas es robusta por la neuropat\u00eda perif\u00e9rica, la retinopat\u00eda y episodios de hipoglucemia (6,9). La neuropat\u00eda reduce sensibilidad y propiocepci\u00f3n, deteriorando la estabilidad; la retinopat\u00eda o cataratas complican la percepci\u00f3n de obst\u00e1culos; y la hipoglucemia causa debilidad, sudoraci\u00f3n, confusi\u00f3n y p\u00e9rdida de coordinaci\u00f3n (6,9). Adem\u00e1s, la diabetes se relaciona con fragilidad y sarcopenia en algunos pacientes, especialmente cuando coexisten inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica, comorbilidad renal o malnutrici\u00f3n (6,9). Por ello, el control gluc\u00e9mico debe buscar equilibrio: evitar hiperglucemias sostenidas, pero tambi\u00e9n evitar metas tan estrictas que incrementen hipoglucemias en adultos mayores vulnerables (6,9).<\/p>\n<p>La osteoporosis no incrementa necesariamente la probabilidad de caer, pero transforma una ca\u00edda en un evento de alto impacto: aumenta el riesgo de fracturas por fragilidad (9). Desde la perspectiva preventiva, esto implica que la prevenci\u00f3n de ca\u00eddas tambi\u00e9n es prevenci\u00f3n de fracturas (9). Debe evaluarse el riesgo de osteoporosis (historia cl\u00ednica, factores de riesgo, densitometr\u00eda cuando est\u00e9 indicada) y asegurar manejo oportuno: ejercicio de resistencia y carga, nutrici\u00f3n adecuada, vitamina D, calcio y, si corresponde, terapia farmacol\u00f3gica antiosteopor\u00f3tica (9). Reducir la frecuencia de ca\u00eddas y fortalecer el hueso act\u00faan de manera complementaria (9).<\/p>\n<h4>2.1.3. D\u00e9ficits sensoriales (visi\u00f3n, audici\u00f3n)<\/h4>\n<p>La visi\u00f3n es fundamental para planear la marcha, anticipar obst\u00e1culos y calibrar distancias (3,9). Con el envejecimiento disminuye la agudeza visual, la sensibilidad al contraste y la adaptaci\u00f3n a la oscuridad (3,9). A esto se suman patolog\u00edas frecuentes como cataratas, glaucoma y degeneraci\u00f3n macular (3,9). Un adulto mayor con visi\u00f3n deteriorada puede no detectar un escal\u00f3n, una alfombra levantada o un charco, aumentando el riesgo de tropiezo o resbal\u00f3n (3,9). La correcci\u00f3n visual adecuada (lentes actualizados, cirug\u00eda de catarata cuando est\u00e9 indicada) es una intervenci\u00f3n de alto valor preventivo (3,9). No obstante, tambi\u00e9n es importante educar sobre situaciones espec\u00edficas: el uso de lentes bifocales o progresivos puede alterar la percepci\u00f3n de profundidad en escaleras; algunos programas sugieren precauciones y adaptaci\u00f3n gradual para reducir tropiezos (3,9).<\/p>\n<p>En cuanto a audici\u00f3n y sistema vestibular, el equilibrio depende del o\u00eddo interno y de la integraci\u00f3n sensorial central (3,9). Trastornos vestibulares pueden generar v\u00e9rtigo, inestabilidad y oscilopsia, elevando el riesgo de ca\u00edda (3,9). La hipoacusia, aunque no cause ca\u00edda directamente, puede contribuir a desorientaci\u00f3n ambiental y a menor conciencia situacional (3,9). Adem\u00e1s, d\u00e9ficits sensoriales se acumulan: visi\u00f3n + neuropat\u00eda + hipoacusia generan un \u00abapag\u00f3n sensorial\u00bb que limita la capacidad de compensaci\u00f3n postural (3,9). Por eso, la evaluaci\u00f3n sensorial debe ser parte rutinaria del riesgo de ca\u00eddas (3,9).<\/p>\n<h4>2.1.4. Deterioro cognitivo y polifarmacia<\/h4>\n<p>El deterioro cognitivo influye por tres v\u00edas principales: atenci\u00f3n, juicio de riesgo y control ejecutivo de la marcha (6,9). La marcha no es un acto puramente autom\u00e1tico; requiere planificaci\u00f3n, ajuste al entorno y capacidad de manejar doble tarea (6,9). En deterioro cognitivo, el adulto mayor puede no reconocer peligros, olvidar usar bast\u00f3n o levantarse sin apoyo (6,9). Tambi\u00e9n puede presentar impulsividad o desinhibici\u00f3n, aumentando conductas de riesgo (6,9). En demencia, adem\u00e1s, son frecuentes alteraciones visuoespaciales y trastornos de la marcha (6,9). Todo esto incrementa ca\u00eddas y dificulta la adherencia a recomendaciones preventivas, haciendo imprescindible el rol del cuidador (2,6,9).<\/p>\n<p>La polifarmacia es uno de los factores m\u00e1s modificables y, a la vez, m\u00e1s frecuentes (8,9). Su importancia radica en que m\u00faltiples medicamentos afectan equilibrio, presi\u00f3n arterial, estado de alerta y coordinaci\u00f3n (8,9). Benzodiacepinas, hipn\u00f3ticos, antidepresivos, antipsic\u00f3ticos y algunos anticonvulsivantes aumentan riesgo por sedaci\u00f3n, enlentecimiento psicomotor y alteraciones de la marcha (8,9). Antihipertensivos y diur\u00e9ticos pueden provocar hipotensi\u00f3n ortost\u00e1tica o nocturia, favoreciendo levantadas nocturnas con prisa (8,9). Hipoglucemiantes pueden causar hipoglucemias (8,9). La prevenci\u00f3n exige una revisi\u00f3n farmacol\u00f3gica sistem\u00e1tica con enfoque geri\u00e1trico: identificar f\u00e1rmacos potencialmente inapropiados, reducir dosis, simplificar esquemas, evitar duplicidades, valorar deprescripci\u00f3n y vigilar efectos adversos (8,9). Esta intervenci\u00f3n, bien realizada, puede reducir ca\u00eddas sin sacrificar control cl\u00ednico (8,9).<\/p>\n<h3>2.2. Factores extr\u00ednsecos<\/h3>\n<h4>2.2.1. Uso inadecuado de calzado y ropa<\/h4>\n<p>El calzado influye directamente en la estabilidad: la suela, el ajuste, la altura y la estructura del zapato determinan la fricci\u00f3n y el control del pie (3,9). Zapatos sueltos, pantuflas abiertas, suelas lisas, tac\u00f3n o calzado deformado aumentan resbalones y tropiezos (3,9). En adultos mayores con neuropat\u00eda o debilidad, un calzado inadecuado incrementa el riesgo de forma exponencial porque el margen de correcci\u00f3n postural es menor (3,9). La recomendaci\u00f3n preventiva incluye calzado cerrado, de talla correcta, con suela antideslizante, buen soporte y preferencia por ajustes firmes (cordones o velcro) (3,9). Tambi\u00e9n se deben considerar plantillas si hay deformidades del pie o dolor (3,9). La ropa, por su parte, puede causar enganches o tropiezos si es demasiado larga o amplia; esto es frecuente en batas, pijamas o pantalones que arrastran (3,9). La prevenci\u00f3n incluye adecuar la vestimenta a una longitud segura y evitar prendas que limiten el movimiento (3,9).<\/p>\n<h4>2.2.2. Iluminaci\u00f3n deficiente en el hogar<\/h4>\n<p>La iluminaci\u00f3n deficiente es un factor de riesgo extr\u00ednseco cl\u00e1sico y altamente modificable (3,9). El adulto mayor suele presentar menor adaptaci\u00f3n a la oscuridad; por ello, caminar de noche con poca luz aumenta tropiezos (3,9). Muchas ca\u00eddas ocurren durante desplazamientos al ba\u00f1o, cuando hay somnolencia, prisa o hipotensi\u00f3n ortost\u00e1tica (6,9). Mejorar iluminaci\u00f3n implica asegurar luz suficiente en pasillos, rec\u00e1maras, ba\u00f1os y escaleras; colocar luces nocturnas; ubicar interruptores accesibles; evitar reflejos o deslumbramiento; y garantizar que escalones y desniveles sean visibles (3,9). La iluminaci\u00f3n tambi\u00e9n es un factor de adherencia: un adulto mayor con miedo a caerse suele sentirse m\u00e1s seguro en un hogar bien iluminado, lo que reduce restricci\u00f3n de actividad (6,9).<\/p>\n<h3>3.1. Evaluaci\u00f3n m\u00e9dica y funcional del adulto mayor<\/h3>\n<p>La evaluaci\u00f3n del riesgo de ca\u00eddas debe ser integral porque las ca\u00eddas son multifactoriales (3,6,9). El punto de partida es la historia cl\u00ednica orientada: ca\u00eddas previas, n\u00famero en el \u00faltimo a\u00f1o, circunstancias, s\u00edntomas prodr\u00f3micos (mareo, palpitaciones), lesiones, consumo de alcohol, uso de ayudas t\u00e9cnicas y contexto del hogar (3,6,9). La ca\u00edda previa es un predictor potente de nuevas ca\u00eddas, por lo que se debe interrogar de manera expl\u00edcita, incluso si el paciente no lo menciona (6,9).<\/p>\n<p>En la exploraci\u00f3n f\u00edsica, la medici\u00f3n de presi\u00f3n arterial en dec\u00fabito y de pie es esencial para detectar hipotensi\u00f3n ortost\u00e1tica (3,9). El examen neurol\u00f3gico debe valorar fuerza, tono, reflejos, sensibilidad, propiocepci\u00f3n y signos extrapiramidales (6,9). La evaluaci\u00f3n musculoesquel\u00e9tica debe identificar dolor, limitaci\u00f3n articular y deformidades (6,9). Se debe revisar visi\u00f3n y audici\u00f3n, y realizar un tamizaje cognitivo cuando exista sospecha (3,6,9). Tambi\u00e9n es importante revisar pies y calzado, pues la neuropat\u00eda o deformidades (hallux valgus, dedos en garra) afectan la marcha (3,6,9).<\/p>\n<p>La evaluaci\u00f3n funcional incluye pruebas de equilibrio y movilidad: Timed Up and Go, pruebas de levantarse de la silla, observaci\u00f3n de la marcha y valoraci\u00f3n del balance (3,9). Estas herramientas son \u00fatiles porque cuantifican el riesgo, orientan intervenci\u00f3n y permiten seguimiento (3,9). Sin embargo, deben interpretarse con criterio cl\u00ednico: un puntaje o tiempo no sustituye la evaluaci\u00f3n integral (3,9). Asimismo, la valoraci\u00f3n del entorno es cr\u00edtica: identificar alfombras sueltas, iluminaci\u00f3n pobre, ba\u00f1os sin barras, escalones peligrosos y obst\u00e1culos (3,9). Idealmente se complementa con entrevista al cuidador y, si es posible, visita domiciliaria o checklist estructurado (3,9).<\/p>\n<p>Finalmente, la evaluaci\u00f3n debe concluir con un \u00abmapa de riesgo\u00bb individual: cu\u00e1les factores intr\u00ednsecos predominan (debilidad, hipotensi\u00f3n, visi\u00f3n, f\u00e1rmacos), cu\u00e1les extr\u00ednsecos (hogar inseguro, calzado, iluminaci\u00f3n) y qu\u00e9 intervenciones son prioritarias (3,6,9). La evaluaci\u00f3n no es un acto aislado; debe repetirse en seguimiento, porque el riesgo cambia con nuevas enfermedades, hospitalizaciones o ajustes de medicaci\u00f3n (3,6,9).<\/p>\n<h3>4.1. Intervenciones m\u00e9dicas<\/h3>\n<p>Las intervenciones m\u00e9dicas se enfocan en reducir factores intr\u00ednsecos modificables (8,9). La primera intervenci\u00f3n, por impacto y factibilidad, suele ser la revisi\u00f3n farmacol\u00f3gica (8,9). Debe identificarse medicaci\u00f3n de alto riesgo para ca\u00eddas y decidir si puede retirarse, reducirse o sustituirse (8,9). Esto requiere balance riesgo-beneficio: por ejemplo, retirar benzodiacepinas puede mejorar equilibrio y alerta, pero debe hacerse gradualmente para evitar abstinencia; optimizar analgesia puede mejorar marcha, pero opioides aumentan sedaci\u00f3n (8,9). El objetivo no es \u00abquitar por quitar\u00bb, sino lograr el esquema m\u00e1s seguro con el menor n\u00famero de f\u00e1rmacos necesario para control cl\u00ednico (8,9).<\/p>\n<p>Otra intervenci\u00f3n m\u00e9dica fundamental es el abordaje de hipotensi\u00f3n ortost\u00e1tica: ajustes de antihipertensivos, hidrataci\u00f3n, cambios posturales lentos, medias compresivas y, en casos seleccionados, f\u00e1rmacos espec\u00edficos (3,9). En diabetes, prevenir hipoglucemias es una prioridad; se ajustan metas y tratamientos seg\u00fan fragilidad (6,9). En trastornos vestibulares, se considera rehabilitaci\u00f3n vestibular y tratamiento etiol\u00f3gico cuando procede (3,9). En visi\u00f3n, la correcci\u00f3n con lentes y el manejo oftalmol\u00f3gico (catarata) pueden reducir ca\u00eddas (3,9). En osteoporosis, aunque no evita la ca\u00edda, s\u00ed disminuye fracturas; por tanto, es parte del enfoque preventivo integral (9).<\/p>\n<p>La intervenci\u00f3n m\u00e9dica debe integrarse con rehabilitaci\u00f3n y ambiente: si solo se ajusta medicaci\u00f3n, pero el paciente sigue con debilidad y un hogar inseguro, la prevenci\u00f3n ser\u00e1 incompleta (3,8,9). Por eso se recomienda enfoque multifactorial, coordinado por atenci\u00f3n primaria o geriatr\u00eda, con participaci\u00f3n interdisciplinaria (3,8,9).<\/p>\n<h3>4.2. Ejercicio f\u00edsico y rehabilitaci\u00f3n<\/h3>\n<h4>4.2.1. Programas de entrenamiento de fuerza, equilibrio y flexibilidad<\/h4>\n<p>El ejercicio es una de las intervenciones con mayor respaldo para reducir ca\u00eddas en adultos mayores en la comunidad (9). La explicaci\u00f3n fisiol\u00f3gica es clara: el entrenamiento de fuerza aumenta la potencia de miembros inferiores, necesaria para corregir desequilibrios; el entrenamiento de equilibrio mejora la integraci\u00f3n sensorial y la respuesta postural; la flexibilidad preserva amplitud articular y postura, facilitando una marcha estable (9). Adem\u00e1s, el ejercicio mejora confianza y reduce miedo a caer cuando se implementa con progresi\u00f3n adecuada (9).<\/p>\n<p>Un programa efectivo debe ser individualizado (9). En adultos mayores fr\u00e1giles, el inicio puede ser con ejercicios en sedestaci\u00f3n, apoyo parcial y progresi\u00f3n lenta. En adultos m\u00e1s funcionales, se incorporan ejercicios de equilibrio din\u00e1mico, cambios de direcci\u00f3n, marcha en l\u00ednea, levantarse repetidamente de la silla, escalones controlados y fortalecimiento progresivo. La adherencia es determinante: beneficios se observan con continuidad, por lo que el programa debe ser realista, accesible y acompa\u00f1arse de educaci\u00f3n para evitar abandono (9). Tambi\u00e9n es importante prevenir lesiones por ejercicio: la supervisi\u00f3n inicial y la progresi\u00f3n gradual reducen riesgo (9).<\/p>\n<h4>4.2.2. Terapia f\u00edsica y ocupacional<\/h4>\n<p>La fisioterapia aporta evaluaci\u00f3n detallada, entrenamiento espec\u00edfico y reeducaci\u00f3n de marcha (3,9). Tambi\u00e9n ense\u00f1a uso correcto de dispositivos (bast\u00f3n, andadera), ajusta altura y entrena t\u00e9cnicas seguras (3,9). En pacientes con deterioro vestibular, la rehabilitaci\u00f3n vestibular puede disminuir v\u00e9rtigo e inestabilidad (3,9). La terapia ocupacional se enfoca en la seguridad funcional: transferencias, ba\u00f1o, vestido, cocina, organizaci\u00f3n del hogar y estrategias para reducir riesgo en actividades diarias (3,9). Es especialmente valiosa para adaptar rutinas y entorno a la capacidad del adulto mayor (3,9). En conjunto, fisioterapia y terapia ocupacional traducen la prevenci\u00f3n en habilidades concretas: c\u00f3mo caminar, c\u00f3mo levantarse, c\u00f3mo usar apoyo, c\u00f3mo moverse en espacios reales (3,9).<\/p>\n<h3>4.3. Adaptaciones en el hogar y el entorno<\/h3>\n<h4>4.3.1. Eliminaci\u00f3n de obst\u00e1culos y mejora de la iluminaci\u00f3n<\/h4>\n<p>Las adaptaciones ambientales son intervenciones de alta efectividad cuando el riesgo extr\u00ednseco es alto (3,9). El hogar debe evaluarse como un \u00abescenario cl\u00ednico\u00bb: alfombras sueltas, cables, muebles mal colocados, pisos resbaladizos, escalones irregulares y ba\u00f1o sin apoyos son factores prevenibles (3,9). Eliminar obst\u00e1culos no solo reduce tropiezos; tambi\u00e9n mejora la confianza del adulto mayor para moverse, reduciendo restricci\u00f3n de actividad (6,9). La iluminaci\u00f3n, como se mencion\u00f3, debe ser suficiente y accesible, especialmente de noche. Se recomienda iluminaci\u00f3n nocturna en pasillos y ba\u00f1o, interruptores al alcance y se\u00f1alizaci\u00f3n visible en escaleras (3,9).<\/p>\n<h4>4.3.2. Uso de dispositivos de apoyo (bastones, andaderas, barandales)<\/h4>\n<p>Los dispositivos de apoyo son extensiones de la estabilidad del paciente (3,9). Su eficacia depende de la correcta indicaci\u00f3n y del entrenamiento (3,9). Un bast\u00f3n puede ser \u00fatil en inestabilidad leve; una andadera en inestabilidad mayor. Barandales y barras en ba\u00f1o disminuyen ca\u00eddas al facilitar transferencias seguras (3,9). Sin embargo, si el dispositivo no se ajusta bien o el paciente no sabe usarlo, puede aumentar el riesgo. Por eso, la intervenci\u00f3n debe incluir evaluaci\u00f3n funcional, selecci\u00f3n adecuada y entrenamiento por fisioterapia (3,9).<\/p>\n<h3>4.4. Educaci\u00f3n y concienciaci\u00f3n<\/h3>\n<h4>4.4.1. Capacitaci\u00f3n a cuidadores y familiares<\/h4>\n<p>La prevenci\u00f3n es m\u00e1s efectiva cuando el cuidador participa, especialmente en deterioro cognitivo (2,6,9). La capacitaci\u00f3n incluye reconocer riesgos, reforzar uso de dispositivos, supervisar adherencia al ejercicio y detectar signos de alerta (mareo, somnolencia por f\u00e1rmacos, cambios en la marcha) (2,6,9). Tambi\u00e9n incluye pautas pr\u00e1cticas: no apresurar al adulto mayor, asegurar calzado, mantener el entorno ordenado, acompa\u00f1ar en ba\u00f1os nocturnos si existe alto riesgo y saber c\u00f3mo actuar ante una ca\u00edda (2,6,9). La capacitaci\u00f3n disminuye eventos evitables y reduce la carga emocional al convertir la prevenci\u00f3n en rutina (2,9).<\/p>\n<h4>4.4.2. Promoci\u00f3n de estilos de vida saludables<\/h4>\n<p>Promover estilos de vida saludables es prevenci\u00f3n de ca\u00eddas a largo plazo (3,9). Incluye actividad f\u00edsica regular, alimentaci\u00f3n adecuada, hidrataci\u00f3n, sue\u00f1o, control de enfermedades cr\u00f3nicas y revisi\u00f3n peri\u00f3dica de medicaci\u00f3n (3,8,9). Tambi\u00e9n incluye limitar alcohol, evitar automedicaci\u00f3n y mantener vida social (3,9). La salud mental importa: depresi\u00f3n y ansiedad se asocian a peor equilibrio, menor adherencia a ejercicio y mayor sedentarismo (2,6,9). Mantener al adulto mayor activo, motivado y acompa\u00f1ado reduce fragilidad y mejora funci\u00f3n (2,6,9).<\/p>\n<h3>4.5. Nutrici\u00f3n y suplementaci\u00f3n: importancia del calcio y la vitamina D en la salud \u00f3sea<\/h3>\n<p>La nutrici\u00f3n impacta en dos pilares: m\u00fasculo y hueso (7,9). La p\u00e9rdida muscular (sarcopenia) se relaciona con baja ingesta proteica y sedentarismo, y se asocia con ca\u00eddas por debilidad y mala respuesta postural (7,9). Por ello, una dieta suficiente en prote\u00ednas, junto con ejercicio de resistencia, ayuda a mantener fuerza (7,9). En cuanto al hueso, el calcio y la vitamina D son fundamentales (9). El calcio es componente estructural del hueso; la vitamina D favorece absorci\u00f3n de calcio y participa en funci\u00f3n neuromuscular (9). En adultos mayores con deficiencia de vitamina D, la suplementaci\u00f3n puede mejorar fuerza proximal y equilibrio; adem\u00e1s, optimizar vitamina D y calcio reduce riesgo de fracturas en caso de ca\u00edda, especialmente en poblaci\u00f3n con osteoporosis o alto riesgo (9). La decisi\u00f3n de suplementar debe individualizarse seg\u00fan dieta, exposici\u00f3n solar, comorbilidades y riesgo de osteoporosis, idealmente apoyada en evaluaci\u00f3n cl\u00ednica y, cuando procede, niveles s\u00e9ricos (9).<\/p>\n<h2>Discusi\u00f3n<\/h2>\n<p>La prevenci\u00f3n de ca\u00eddas en adultos mayores representa un desaf\u00edo complejo que requiere un enfoque integral, dado que estas suelen ser el resultado de la interacci\u00f3n entre m\u00faltiples factores de riesgo. La evidencia revisada demuestra que las estrategias preventivas m\u00e1s efectivas son aquellas que combinan intervenciones m\u00e9dicas, programas de ejercicio f\u00edsico, modificaciones del entorno y educaci\u00f3n dirigida tanto a los adultos mayores como a sus cuidadores.<\/p>\n<p>Diversos estudios coinciden en que el ejercicio enfocado en el fortalecimiento muscular y el entrenamiento del equilibrio constituye una de las intervenciones con mayor impacto en la reducci\u00f3n del riesgo de ca\u00eddas, especialmente en adultos mayores que viven en la comunidad. Asimismo, la revisi\u00f3n peri\u00f3dica de la medicaci\u00f3n y la identificaci\u00f3n de f\u00e1rmacos asociados con inestabilidad o sedaci\u00f3n son medidas fundamentales dentro del abordaje cl\u00ednico preventivo.<\/p>\n<p>Por otra parte, las adaptaciones en el entorno dom\u00e9stico, como la mejora de la iluminaci\u00f3n, la eliminaci\u00f3n de obst\u00e1culos y la instalaci\u00f3n de dispositivos de apoyo, han demostrado ser intervenciones costo-efectivas para disminuir la incidencia de ca\u00eddas. Estas medidas adquieren especial relevancia en personas con limitaciones funcionales o deterioro sensorial.<\/p>\n<p>De igual manera, la participaci\u00f3n de cuidadores y familiares desempe\u00f1a un papel importante en la implementaci\u00f3n y mantenimiento de estrategias preventivas. La educaci\u00f3n y concienciaci\u00f3n permiten identificar factores de riesgo tempranamente y fomentar h\u00e1bitos que favorezcan la movilidad segura del adulto mayor.<\/p>\n<p>En conjunto, la evidencia sugiere que los programas de prevenci\u00f3n de ca\u00eddas deben dise\u00f1arse de manera multifactorial e individualizada, considerando las caracter\u00edsticas cl\u00ednicas, funcionales y sociales de cada persona mayor.<\/p>\n<h2>Conclusiones<\/h2>\n<p><strong>Prevalencia y magnitud del problema<\/strong><\/p>\n<p>Las ca\u00eddas en adultos mayores son frecuentes y constituyen un importante problema de salud p\u00fablica (6,9). En la comunidad, entre una cuarta y una tercera parte de las personas mayores de 65 a\u00f1os sufren al menos una ca\u00edda cada a\u00f1o (6,9). Por ejemplo, se estima que alrededor del 30%\u201333% de los mayores comunitarios caen anualmente (6,9). En poblaciones institucionalizadas, la incidencia es incluso mayor: aproximadamente la mitad de los residentes en centros geri\u00e1tricos (asilos o residencias) experimentan ca\u00eddas cada a\u00f1o, con algunos estudios indicando cifras de hasta 50\u201375% (1). En el entorno hospitalario, los adultos mayores hospitalizados tambi\u00e9n tienen alto riesgo: la tasa de ca\u00eddas en salas de agudos suele rondar 3\u20135 ca\u00eddas por cada 1000 d\u00edas-paciente (8).<\/p>\n<p>Las consecuencias de estas ca\u00eddas pueden ser graves. Alrededor de 5\u201310% de las ca\u00eddas producen lesiones serias (ej. fracturas, traumatismos craneales), incluyendo fractura de cadera y traumatismo craneoencef\u00e1lico, que pueden aumentar la morbilidad e incluso la mortalidad (8,9). De hecho, las ca\u00eddas son una causa importante de lesiones accidentales fatales y no fatales en ancianos (9). Aproximadamente una de cada 10 ca\u00eddas provoca una lesi\u00f3n que limita la actividad del adulto mayor o requiere atenci\u00f3n m\u00e9dica (9). Adem\u00e1s, sufrir una ca\u00edda incrementa el riesgo de futuras ca\u00eddas: haber ca\u00eddo una vez duplica la probabilidad de volver a caer (6,9).<\/p>\n<p>El impacto socioecon\u00f3mico es igualmente considerable. Las ca\u00eddas conllevan p\u00e9rdida de autonom\u00eda, necesidad de cuidados a largo plazo e importantes costos sanitarios (2,9). En promedio, los eventos por ca\u00eddas generan altos costos por hospitalizaciones, cirug\u00edas, rehabilitaci\u00f3n y atenci\u00f3n prolongada (8,9). Estas cifras reflejan la carga financiera que suponen las ca\u00eddas, sumada al impacto personal en la calidad de vida (2,9).<\/p>\n<p><strong>Factores de riesgo de ca\u00eddas<\/strong><\/p>\n<p>Numerosos factores de riesgo contribuyen a las ca\u00eddas en adultos mayores. Pueden dividirse en no modificables (propios del individuo, dif\u00edcilmente alterables) y modificables (susceptibles de intervenci\u00f3n). Es importante identificarlos, ya que el riesgo de caer aumenta cumulativamente cuantos m\u00e1s factores de riesgo est\u00e9n presentes (6,9).<\/p>\n<p>Factores de riesgo no modificables: Edad avanzada: El riesgo de ca\u00eddas crece con la edad. El envejecimiento conlleva cambios f\u00edsicos, sensoriales y cognitivos (p. ej., sarcopenia, alteraciones visuales, deterioro del equilibrio) que predisponen a perder estabilidad (6,9). Por ejemplo, a partir de los 80 a\u00f1os la prevalencia de ca\u00eddas y lesiones relacionadas aumenta notablemente (6,9). Sexo: Las mujeres mayores tienden a sufrir m\u00e1s ca\u00eddas no fatales que los hombres, posiblemente debido a mayor longevidad y osteoporosis; mientras que los varones tienen mayor mortalidad por ca\u00eddas (6,9). Historial de ca\u00eddas previas: Es uno de los predictores m\u00e1s fuertes de ca\u00eddas futuras. Haber sufrido ca\u00eddas anteriores multiplica las probabilidades de reca\u00edda (6,9). Comorbilidades cr\u00f3nicas y deterioro neurol\u00f3gico: Enfermedades como demencia, enfermedad de Parkinson, ACV previo o neuropat\u00edas aumentan la propensi\u00f3n a ca\u00eddas por afectar la marcha, el equilibrio o la cognici\u00f3n (6,9). Por ejemplo, la presencia de demencia duplica el riesgo de caer en la comunidad (6,9). Discapacidades sensoriales no corregibles: P\u00e9rdida severa de visi\u00f3n (p. ej., por degeneraci\u00f3n macular) o audici\u00f3n pueden contribuir a desequilibrios (3,9). La evidencia muestra que la p\u00e9rdida visual importante incrementa el riesgo de ca\u00eddas, y los mayores con p\u00e9rdida auditiva tienen hasta tres veces m\u00e1s probabilidad de caer (3). Fragilidad y bajo IMC: La fragilidad geri\u00e1trica y la desnutrici\u00f3n o bajo peso se han relacionado con mayor incidencia de ca\u00eddas, al disminuir la reserva fisiol\u00f3gica para mantener la postura ante perturbaciones (6,9).<\/p>\n<p>Factores de riesgo modificables: Debilidad muscular y alteraciones de la marcha\/balance: El d\u00e9ficit de fuerza en piernas y pobre control postural aumentan significativamente el riesgo de ca\u00edda (6,9). Por el contrario, entrenar la fuerza y equilibrio puede reducir ese riesgo (9). Uso de f\u00e1rmacos que afectan el sistema nervioso central: Los psicof\u00e1rmacos \u2014como benzodiazepinas, hipn\u00f3ticos sedantes, antidepresivos tric\u00edclicos o antipsic\u00f3ticos\u2014 se asocian fuertemente a ca\u00eddas (8,9). La polifarmacia (\u22654 f\u00e1rmacos) incrementa el riesgo de inestabilidad y ca\u00eddas (8,9). Revisiones sistem\u00e1ticas se\u00f1alan que la retirada gradual de medicamentos psicotr\u00f3picos reduce notablemente las ca\u00eddas (hasta ~66% menos en un ensayo) (8). Hipotensi\u00f3n ortost\u00e1tica y problemas cardiovasculares: La ca\u00edda de la presi\u00f3n arterial al ponerse de pie puede causar mareos y desvanecimientos (3,9). D\u00e9ficit de vitamina D: La deficiencia de vitamina D se asocia a debilidad muscular proximal y peor funci\u00f3n neuromuscular. Suplementar vitamina D en personas con deficiencia ha demostrado disminuir la tasa de ca\u00eddas en geri\u00e1tricos (9). Problemas de visi\u00f3n corregibles: Cataratas, errores refractivos no corregidos o uso inadecuado de lentes bifocales pueden contribuir a tropiezos (3,9). La cirug\u00eda de catarata reduce el riesgo de ca\u00eddas en adultos mayores con visi\u00f3n afectada (3,9). Alteraciones del equilibrio vestibular o propioceptivo: Patolog\u00edas del o\u00eddo interno o neuropat\u00eda perif\u00e9rica pueden causar inestabilidad, y a veces son tratables con rehabilitaci\u00f3n vestibular o ejercicios de equilibrio (3,9). Depresi\u00f3n, miedo a caer y aislamiento: Estados emocionales influyen; el miedo a caer puede llevar a reducir actividad f\u00edsica y social, causando decondicionamiento, depresi\u00f3n y aislamiento, aumentando el riesgo de nuevas ca\u00eddas (2,6,9). Factores ambientales (extr\u00ednsecos): Peligros en el hogar aumentan el riesgo de tropiezos y resbalones (pisos resbaladizos, alfombras sueltas, mala iluminaci\u00f3n, ausencia de barras en ba\u00f1o) (3,9). El uso de dispositivos de ayuda sin ajuste o entrenamiento adecuados tambi\u00e9n puede aumentar el riesgo (3,9).<\/p>\n<p>Resumen: La presencia de factores de riesgo no modificables obliga a mayor vigilancia, mientras que abordar los factores modificables es la base de la prevenci\u00f3n de ca\u00eddas (6,9). Dado que la mayor\u00eda de las ca\u00eddas resultan de la combinaci\u00f3n de m\u00faltiples factores simult\u00e1neos, las intervenciones efectivas suelen ser multifactoriales (9).<\/p>\n<p><strong>Intervenciones para la prevenci\u00f3n de ca\u00eddas<\/strong><\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n entre 2005 y 2024 ha evaluado numerosas estrategias para prevenir ca\u00eddas en adultos mayores. En general, las intervenciones m\u00e1s efectivas incluyen: programas de ejercicio f\u00edsico, modificaciones del hogar, revisi\u00f3n de medicaci\u00f3n, educaci\u00f3n a pacientes y cuidadores, y enfoques multifactoriales personalizados (3,5,8,9).<\/p>\n<p>Ejercicio f\u00edsico y entrenamiento del equilibrio: El ejercicio dirigido es una piedra angular en la prevenci\u00f3n de ca\u00eddas en adultos mayores, particularmente en mayores que viven en la comunidad (9). Numerosos ensayos cl\u00ednicos y revisiones sistem\u00e1ticas han demostrado que los programas de ejercicio reducen significativamente la incidencia de ca\u00eddas en ancianos comunitarios (9). Tambi\u00e9n se ha documentado que el Tai Chi puede reducir modestamente las ca\u00eddas (9).<\/p>\n<p>Adaptaciones en el hogar y modificaciones del entorno: Muchas ca\u00eddas ocurren en el domicilio, por lo que la intervenci\u00f3n sobre riesgos ambientales dom\u00e9sticos es otra estrategia clave (3,9). Las adaptaciones en el hogar incluyen retirar obst\u00e1culos, mejorar iluminaci\u00f3n, instalar barandales y colocar barras en ba\u00f1o (3,9). La evidencia apoya la efectividad de estas medidas, especialmente en adultos mayores con alto riesgo (3,9).<\/p>\n<p>Revisi\u00f3n de la medicaci\u00f3n y manejo de f\u00e1rmacos de riesgo: La revisi\u00f3n peri\u00f3dica de la medicaci\u00f3n en adultos mayores es fundamental para identificar f\u00e1rmacos de riesgo (FRIDs) y ajustar tratamientos (8,9). La retirada gradual de psicotr\u00f3picos puede reducir la tasa de ca\u00eddas de manera importante (8). La intervenci\u00f3n es m\u00e1s efectiva cuando se integra en un programa multifactorial amplio (8,9).<\/p>\n<p>Educaci\u00f3n a cuidadores y programas multifactoriales: La educaci\u00f3n por s\u00ed sola no siempre reduce ca\u00eddas, pero mejora adherencia y efectividad de otras intervenciones (2,9). Los programas multifactoriales combinan evaluaci\u00f3n del riesgo e intervenciones personalizadas y representan un abordaje eficaz para disminuir la carga global de ca\u00eddas (9).<\/p>\n<p><strong>Impacto en la calidad de vida y costos sanitarios<\/strong><\/p>\n<p>Las ca\u00eddas afectan profundamente la calidad de vida y generan carga sanitaria importante (2,8,9). El s\u00edndrome post-ca\u00edda puede desencadenar restricci\u00f3n de actividades, debilidad y aislamiento (2,6,9). Las lesiones graves pueden llevar a p\u00e9rdida de independencia y necesidad de cuidados de largo plazo (8,9). En conclusi\u00f3n, las intervenciones basadas en evidencia deben incorporarse de forma sistem\u00e1tica en la atenci\u00f3n geri\u00e1trica comunitaria, institucional y hospitalaria (1,3,8,9).<\/p>\n<h2 id=\"referencias\">Referencias<\/h2>\n<ol>\n<li>Arbex Solanas R, Serrano Lavilla M, Yus Val A, Zarraluqui Anciso I, Ederra Mampel J. Prevenci\u00f3n de ca\u00eddas en residencias de ancianos. Rev Sanit Investig. 2023;4(3):1-12. Disponible en: https:\/\/revistasanitariadeinvestigacion.com\/prevencion-caidas-residencias-ancianos<\/li>\n<li>De la Cuesta-Benjumea C, Arredondo-Gonz\u00e1lez CP, Lid\u00f3n-Cerezuela B, Abad-Corpa E. La prevenci\u00f3n de las ca\u00eddas de las personas mayores y sus familiares: una s\u00edntesis cualitativa. Gac Sanit. 2021;35(2):186-192. doi:10.1016\/j.gaceta.2019.09.008<\/li>\n<li>Glasinovic Pe\u00f1a A. Prevenci\u00f3n de ca\u00eddas y ayudas t\u00e9cnicas en el adulto mayor: enfoque para la atenci\u00f3n primaria chilena. Rev Chil Med Fam. 2020;16(1):28-37. Disponible en: https:\/\/revistachilenademedicinafamiliar.cl<\/li>\n<li>Gonz\u00e1lez L\u00f3pez J. Efectividad de las actividades enfermeras en la prevenci\u00f3n de ca\u00eddas en el anciano no hospitalizado [trabajo acad\u00e9mico en Internet]. Valladolid: Universidad de Valladolid; 2016 [citado 2025 Feb 24]. Disponible en: https:\/\/uvadoc.uva.es<\/li>\n<li>Hamam Alcober N, As\u00edn Valima\u00f1a J, Coscollar Escart\u00edn I, L\u00f3pez Soler EC, Lafuente Ureta R. Mecanismos de prevenci\u00f3n de ca\u00eddas en el anciano: mucho m\u00e1s que contenciones mec\u00e1nicas. Rev Sanit Investig. 2020;1(8):1-10. Disponible en: https:\/\/revistasanitariadeinvestigacion.com<\/li>\n<li>Isasi Barrado P. Riesgo de ca\u00eddas en personas mayores no institucionalizadas: revisi\u00f3n bibliogr\u00e1fica [trabajo acad\u00e9mico en Internet]. Valladolid: Universidad de Valladolid; 2023 [citado 2025 Feb 24]. Disponible en: https:\/\/uvadoc.uva.es<\/li>\n<li>Mart\u00ednez-Cervantes M, Gonz\u00e1lez-P\u00e9rez I, Garc\u00eda-Rodr\u00edguez J, et al. Cambios en la conducta alimentaria y riesgo nutricio en el adulto mayor. Rev Nutr Mex. 2019;9(1):31-40.<\/li>\n<li>Perpi\u00f1\u00e1n S\u00e1nchez L, Villabona Jim\u00e9nez M, Ferreira de Brito BK, Azabal Mart\u00edn L, Mariutanu T, Mart\u00edn Fuertes J. Prevenci\u00f3n de ca\u00eddas en el anciano hospitalizado. Rev Sanit Investig. 2022;3(9):1-11. Disponible en: https:\/\/revistasanitariadeinvestigacion.com<\/li>\n<li>Rufi\u00e1n Asensio M. Eficacia de la prevenci\u00f3n de las ca\u00eddas en las personas mayores [trabajo acad\u00e9mico en Internet]. Valladolid: Universidad de Valladolid; 2017 [citado 2025 Feb 24]. Disponible en: https:\/\/uvadoc.uva.es<\/li>\n<\/ol>\n<h2 id=\"sobre_autores\">Sobre los autores<\/h2>\n<p><a name=\"sobre_autores\"><\/a><\/p>\n<p>Mirna Alejandra Barrera Montane Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Campus Mexicali, Mexicali, Baja California, M\u00e9xico<\/p>\n<p>Daniel Alessandro Caro Correa Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Campus Mexicali, Mexicali, Baja California, M\u00e9xico<\/p>\n<p>Valeshka Elideth Garc\u00eda Galv\u00e1n Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Campus Mexicali, Mexicali, Baja California, M\u00e9xico<\/p>\n<p>Alexa Francisca Hern\u00e1ndez \u00c1lvarez Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Campus Mexicali, Mexicali, Baja California, M\u00e9xico<\/p>\n<p>Maybet Itana Lugo Moreno Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Campus Mexicali, Mexicali, Baja California, M\u00e9xico<\/p>\n<p>Elizabeth Aylin Lugo Rivera Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Campus Mexicali, Mexicali, Baja California, M\u00e9xico<\/p>\n<p>M\u00eda Valeria Mojarro G\u00f3mez Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Campus Mexicali, Mexicali, Baja California, M\u00e9xico<\/p>\n<p><strong>Autora de correspondencia:<\/strong><br \/>\nAlexa Francisca Hern\u00e1ndez \u00c1lvarez <a href=\"mailto:hernandezalvarez.alexa.1gm@gmail.com\">@<\/a><\/p>\n<h2 id=\"sobre_articulo\">Sobre el art\u00edculo<\/h2>\n<p><a name=\"sobre_articulo\"><\/a><\/p>\n<p><strong>Fecha de recepci\u00f3n:<\/strong> 22 de febrero de 2026<\/p>\n<p><strong>Fecha de aceptaci\u00f3n:<\/strong> 19 de marzo de 2026<\/p>\n<p><strong>Fecha de publicaci\u00f3n:<\/strong> 30 de marzo de 2026<\/p>\n<p><strong>DOI:<\/strong> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.64396\/v21-0090\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.64396\/v21-0090<\/a><\/p>\n<p><strong>Conflictos de inter\u00e9s:<\/strong> ninguno<\/p>\n<p><strong>Consentimiento informado:<\/strong> No aplicable<\/p>\n<p><strong>Financiaci\u00f3n:<\/strong> ninguna<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n \u00e9tica:<\/strong> Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios \u00e9ticos y las normas internacionales de investigaci\u00f3n biom\u00e9dica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad cient\u00edfica y buenas pr\u00e1cticas editoriales.<\/p>\n<p><strong>Autor\u00eda y responsabilidad:<\/strong> Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versi\u00f3n final del manuscrito y asumir responsabilidad p\u00fablica por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autor\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autora principal: Mirna Alejandra Barrera Montane Vol. XXI; 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