{"id":84013,"date":"2026-05-12T18:05:12","date_gmt":"2026-05-12T16:05:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=84013"},"modified":"2026-05-09T09:12:31","modified_gmt":"2026-05-09T07:12:31","slug":"estrogenos-topicos-y-sindrome-genitourinario-de-la-menopausia-fisiopatologia-mecanismo-de-accion-eficacia-seguridad-y-nuevas-aplicaciones-clinicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/estrogenos-topicos-y-sindrome-genitourinario-de-la-menopausia-fisiopatologia-mecanismo-de-accion-eficacia-seguridad-y-nuevas-aplicaciones-clinicas\/","title":{"rendered":"Estr\u00f3genos t\u00f3picos y s\u00edndrome genitourinario de la menopausia: fisiopatolog\u00eda, mecanismo de acci\u00f3n, eficacia, seguridad y nuevas aplicaciones cl\u00ednicas"},"content":{"rendered":"<p>Autora principal: Josette Nathalia Leyva Irigoyen<\/p>\n<p>Vol. XXI; n\u00ba 09; 134<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>REVISI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><strong>Estr\u00f3genos t\u00f3picos y s\u00edndrome genitourinario de la menopausia: fisiopatolog\u00eda, mecanismo de acci\u00f3n, eficacia, seguridad y nuevas aplicaciones cl\u00ednicas<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Topical Estrogens and Genitourinary Syndrome of Menopause: Pathophysiology, Mechanism of Action, Efficacy, Safety, and Emerging Clinical Applications<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Josette Nathalia Leyva Irigoyen, Paola Ramos de Anaya Gonz\u00e1lez, Oscar Campos Guevara, Yaderson Vargas Blanco, Kenneth Lo\u00e1iciga Vega.<\/p>\n<p>Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com, <a href=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/revista-electronica-volumenxxi-numero09\/\">Volumen XXI. N\u00famero 09 \u2013 Primera quincena de Mayo de 2026<\/a> \u2013 P\u00e1gina inicial: Vol. XXI; n\u00ba 09; 134 \u2013 DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.64396\/v21-0134\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.64396\/v21-0134<\/a> \u2013 <a href=\"#como_citar\"><em>C\u00f3mo citar este art\u00edculo<\/em><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#sobre_autores\">Sobre los autores<\/a> | <a href=\"#sobre_articulo\">Sobre el art\u00edculo<\/a> | <a href=\"#referencias\">Referencias<\/a><\/p>\n<h2>Resumen<\/h2>\n<p>El s\u00edndrome genitourinario de la menopausia (SGM) comprende s\u00edntomas vulvovaginales, urinarios y sexuales asociados al hipoestrogenismo que pueden afectar de forma significativa la calidad de vida. A pesar de su alta prevalencia, contin\u00faa siendo una condici\u00f3n subdiagnosticada y subtratada. Su fisiopatolog\u00eda es compleja y multifactorial, e involucra alteraciones estructurales y funcionales en los tejidos vulvovaginales, cambios en el microbioma vaginal y urinario, as\u00ed como efectos en la funci\u00f3n sexual y el tracto urinario inferior. Los estr\u00f3genos t\u00f3picos constituyen una de las principales estrategias terap\u00e9uticas para el manejo, al actuar directamente sobre los tejidos del tracto urogenital mediante la restauraci\u00f3n del epitelio vaginal, la revascularizaci\u00f3n local y la regulaci\u00f3n del microbioma. La evidencia disponible demuestra que su uso se asocia con una mejor\u00eda significativa en s\u00edntomas como la resequedad vaginal, la dispareunia y la irritaci\u00f3n, as\u00ed como en el \u00e1mbito urinario. Adem\u00e1s, presentan una absorci\u00f3n sist\u00e9mica m\u00ednima y un perfil de seguridad favorable en dosis est\u00e1ndar, sin evidenciarse un aumento en el riesgo de hiperplasia endometrial, c\u00e1ncer endometrial, enfermedades cardiovasculares, mortalidad ni recurrencia de c\u00e1ncer de mama. En los \u00faltimos a\u00f1os, el inter\u00e9s en esta terapia se ha ampliado hacia nuevos escenarios cl\u00ednicos, incluyendo su uso en sobrevivientes de c\u00e1ncer de mama y su papel en la cicatrizaci\u00f3n perineal en mujeres con hipoestrogenismo transitorio durante el posparto. En conjunto, los estr\u00f3genos t\u00f3picos representan una herramienta terap\u00e9utica eficaz y segura para el manejo del SGM y constituyen una opci\u00f3n fundamental dentro del abordaje integral de esta condici\u00f3n.<\/p>\n<h2>Palabras clave<\/h2>\n<p>S\u00edndrome genitourinario de la menopausia; estr\u00f3genos t\u00f3picos; atrofia vulvovaginal; terapia estrog\u00e9nica vaginal; menopausia; c\u00e1ncer de mama.<\/p>\n<h2>Abstract<\/h2>\n<p>The Genitourinary syndrome of menopause (GSM) comprises vulvovaginal, urinary, and sexual symptoms associated with hypoestrogenism that can significantly affect quality of life. Despite its high prevalence, it remains an underdiagnosed and undertreated clinical entity. Its pathophysiology is complex and multifactorial, involving structural and functional changes in vulvovaginal tissue, shifts in the vaginal and urinary microbiome, and effects on sexual function and the lower urinary tract. Topical estrogens represent one of the main therapeutic strategies for its management, acting directly on urogenital tissues through restoration of the vaginal epithelium, local revascularization, and regulation of the microbiome. Available evidence demonstrates that their use is associated with significant improvement in symptoms such as vaginal dryness, dyspareunia, and irritation, as well as in certain urinary symptoms related to GSM. In addition, they demonstrate minimal systemic absorption and a favorable safety profile when used at standard doses, with no evidence of increased risk of endometrial hyperplasia, endometrial cancer, cardiovascular disease, mortality, or breast cancer recurrence. In recent years, interest in this therapy has expanded to new clinical scenarios, including its use in breast cancer survivors and its potential role in perineal healing in women experiencing transient hypoestrogenism during the postpartum period. Overall, topical estrogens represent an effective and safe therapeutic option for the management of GSM and constitute a fundamental component of the comprehensive approach to this condition.<\/p>\n<h2>Keywords<\/h2>\n<p>Genitourinary syndrome of menopause; topical estrogens; vulvovaginal atrophy; vaginal estrogen therapy; menopause; breast cancer.<\/p>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>El s\u00edndrome genitourinario de la menopausia (SGM) constituye un conjunto de signos y s\u00edntomas atribuibles a la disminuci\u00f3n de las concentraciones de estr\u00f3genos en el tracto genitourinario femenino luego del cese de la funci\u00f3n ov\u00e1rica. El t\u00e9rmino fue acu\u00f1ado en 2014 para reemplazar \u00abatrofia vulvovaginal\u00bb, denominaci\u00f3n que deja de lado el impacto urinario. Posee un amplio espectro de manifestaciones cl\u00ednicas, como resequedad, irritaci\u00f3n, disuria, ardor, dispareunia, incontinencia e infecciones urinarias recurrentes. Estos s\u00edntomas tienden a progresar en ausencia de tratamiento y a afectar de forma significativa la calidad de vida de las pacientes, as\u00ed como su autoestima y su salud sexual y relacional<sup>1,2<\/sup>. A pesar de ser una entidad cl\u00ednica con alta prevalencia, contin\u00faa siendo subdiagnosticada y subtratada; hasta un 50% de las afectadas nunca ha recibido tratamiento para ello. Encuestas indican que es poco probable que las pacientes reporten sus s\u00edntomas de forma espont\u00e1nea, ya que hasta un tercio de las mujeres postmenop\u00e1usicas no suele hablar de temas relativos a la salud sexual y vulvovaginal con nadie. Asimismo, un tercio de las mujeres refiere que prefiere que la conversaci\u00f3n acerca de temas vulvovaginales, urinarios o sexuales sea iniciada por su m\u00e9dico, por lo que es esencial un enfoque cl\u00ednico proactivo para asegurar una identificaci\u00f3n y un abordaje adecuados, y de esta forma disminuir el estigma y aumentar su visibilidad<sup>1,3<\/sup>.<\/p>\n<p>Dentro de las estrategias terap\u00e9uticas disponibles para su manejo se incluyen medidas no hormonales, como lubricantes e hidratantes vaginales, as\u00ed como terapias hormonales locales y sist\u00e9micas<sup>1<\/sup>. Entre ellas, los estr\u00f3genos t\u00f3picos constituyen una de las opciones terap\u00e9uticas m\u00e1s ampliamente estudiadas y utilizadas, al actuar directamente sobre los tejidos del tracto urogenital, restaurar el epitelio vaginal, promover la vascularizaci\u00f3n local y regular el microbioma vaginal<sup>4\u20137<\/sup>. Diversos estudios han demostrado que su uso se asocia con mejor\u00eda significativa de los s\u00edntomas<sup>8\u201314<\/sup>. Asimismo, presentan una absorci\u00f3n sist\u00e9mica m\u00ednima y un perfil de seguridad favorable cuando se utilizan en dosis est\u00e1ndar<sup>10,15\u201317<\/sup>, incluso en escenarios complejos, como en sobrevivientes de c\u00e1ncer de mama<sup>18<\/sup>. En los \u00faltimos a\u00f1os, el inter\u00e9s en esta terapia se ha ampliado hacia nuevos escenarios cl\u00ednicos, explorando su potencial papel en la cicatrizaci\u00f3n vaginal en mujeres en estados de hipoestrogenismo transitorio, por ejemplo, durante la etapa posparto<sup>19<\/sup>. La presente revisi\u00f3n narrativa tiene como objetivo analizar de manera integral el papel de los estr\u00f3genos t\u00f3picos en el manejo del s\u00edndrome genitourinario de la menopausia. Para ello, se revisan sus mecanismos de acci\u00f3n, la evidencia disponible sobre su eficacia y perfil de seguridad, as\u00ed como las aplicaciones cl\u00ednicas emergentes en distintos escenarios, con el fin de aportar una visi\u00f3n actualizada que contribuya a optimizar su utilizaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica.<\/p>\n<h2>Desarrollo del tema<\/h2>\n<h3>S\u00edndrome Genitourinario de la Menopausia<\/h3>\n<h4>Definici\u00f3n, terminolog\u00eda y etiolog\u00eda<\/h4>\n<p>El SGM describe los signos y s\u00edntomas resultantes de la deficiencia de estr\u00f3geno en el tracto genitourinario femenino, incluyendo vulva, labios, vagina, uretra y vejiga. La atrofia vulvovaginal es uno de sus componentes y, en el pasado, este t\u00e9rmino se utilizaba para describir los cambios genitourinarios posmenop\u00e1usicos. No obstante, posee limitaciones, ya que describe la apariencia, pero no los s\u00edntomas; tampoco engloba el \u00e1mbito urinario. Adem\u00e1s, el t\u00e9rmino \u00abatrofia\u00bb suele asociarse con una connotaci\u00f3n negativa. Por ello, en 2014 se propuso el t\u00e9rmino S\u00edndrome Genitourinario de la Menopausia, el cual es preferido por diversas sociedades m\u00e9dicas<sup>1,3,20<\/sup>. Aparte de la menopausia, puede ser causado por otras condiciones que propicien la deficiencia de estr\u00f3geno, ya sean sist\u00e9micas (hiperprolactinemia, posparto, enfermedades autoinmunes con afecci\u00f3n ov\u00e1rica, tumores hipofisiarios), farmacol\u00f3gicas (uso de an\u00e1logos de la hormona liberadora de gonadotropinas, moduladores selectivos del receptor de estr\u00f3geno, inhibidores de aromatasa, danazol, medroxiprogesterona) o iatrog\u00e9nicas (ooforectom\u00eda bilateral, falla ov\u00e1rica secundaria a radiaci\u00f3n p\u00e9lvica, quimioterapia, radioterapia). En estas \u00faltimas, se estima que los s\u00edntomas suelen ser m\u00e1s severos<sup>1,4,21,22<\/sup>.<\/p>\n<h4>Epidemiolog\u00eda<\/h4>\n<p>Afecta al 27-84% de las mujeres posmenop\u00e1usicas y puede aparecer incluso antes, encontr\u00e1ndose en 19% de las mujeres de 40-45 a\u00f1os<sup>21,23<\/sup>. No obstante, m\u00e1s del 50% nunca ha recibido tratamiento para ello<sup>1<\/sup>. Tiene repercusiones en \u00e1mbitos como la calidad de vida, el sue\u00f1o, la autoestima, la vida sexual y la vida relacional<sup>2,8<\/sup>. Su diagn\u00f3stico es complejo, en parte, debido al estigma social. Encuestas realizadas determinan que es poco probable que las pacientes reporten espont\u00e1neamente sus s\u00edntomas; hasta un tercio de las mujeres postmenop\u00e1usicas refiere que no habla de estos asuntos con nadie. Asimismo, un tercio report\u00f3 que prefiere que la conversaci\u00f3n relativa a temas sexuales, vulvovaginales o urinarios sea iniciada por su m\u00e9dico<sup>1<\/sup>. En un estudio retrospectivo de 2025<sup>24<\/sup> que consider\u00f3 datos de casi dos millones de mujeres con SGM, se encontr\u00f3 que \u00fanicamente al 9% se le hab\u00eda prescrito tratamiento, con una mediana de 15 meses despu\u00e9s de su diagn\u00f3stico.<\/p>\n<h4>Fisiopatolog\u00eda<\/h4>\n<p>La fisiopatolog\u00eda del SGM es compleja y multifactorial, derivada principalmente del d\u00e9ficit estrog\u00e9nico. Este proceso genera cambios interrelacionados a nivel vulvovaginal, sexual y urinario. Se producen alteraciones estructurales, funcionales y en el microambiente local que contribuyen al amplio espectro de manifestaciones cl\u00ednicas<sup>1,11,21<\/sup>.<\/p>\n<p>En el \u00e1rea vulvovaginal, el hallazgo m\u00e1s importante es el adelgazamiento epitelial. Las c\u00e9lulas superficiales e intermedias disminuyen con respecto a las parabasales; disminuyen la secreci\u00f3n fisiol\u00f3gica y el recambio epitelial, se atrofia el m\u00fasculo y se reduce el flujo sangu\u00edneo, el col\u00e1geno y la elasticidad. Esto resulta en una mucosa m\u00e1s p\u00e1lida, delgada y friable. Por otra parte, al haber menor cantidad de c\u00e9lulas superficiales, hay menos recambio epitelial y disminuye el gluc\u00f3geno disponible resultante de la lisis celular. Este constituye un sustrato fundamental para los lactobacilos, poblaci\u00f3n bacteriana predominante en la microbiota vaginal sana premenop\u00e1usica<sup>5,22<\/sup>. Los lactobacilos poseen un rol fundamental en la prevenci\u00f3n de infecciones, al producir per\u00f3xido de hidr\u00f3geno, bacteriocinas y biosurfactantes; inhibir competitivamente la adherencia de pat\u00f3genos; promover la degradaci\u00f3n de c\u00e9lulas epiteliales infectadas mediante autofagia; estimular la exfoliaci\u00f3n epitelial, aumentando la disponibilidad de gluc\u00f3geno; y producir \u00e1cido l\u00e1ctico. Este acidifica el medio, favoreciendo el efecto antimicrobiano al disminuir la proliferaci\u00f3n y colonizaci\u00f3n por otros pat\u00f3genos<sup>6<\/sup>. En el periodo posmenop\u00e1usico, la mayor\u00eda de las mujeres suele presentar una menor cantidad de lactobacilos, con un microbioma m\u00e1s similar al de una mujer en edad reproductiva con vaginosis bacteriana: un pH m\u00e1s alcalino (&gt;5) y mayor diversidad de poblaciones bacterianas. La evidencia sugiere que el grado de disbiosis vaginal podr\u00eda correlacionarse con la presencia de biomarcadores de atrofia y la prevalencia de algunos s\u00edntomas, como la resequedad y la dispareunia<sup>7,25,26<\/sup>.<\/p>\n<p>A nivel urinario, el hipoestrogenismo se asocia a cambios morfol\u00f3gicos y remodelamiento vesical, con adelgazamiento urotelial, edema, fibrosis, infiltrado inflamatorio subepitelial, desepitelizaci\u00f3n y erosiones, lo que resulta en una p\u00e9rdida de la integridad de la barrera mucosa, inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica y menor elasticidad. La evidencia tambi\u00e9n sugiere una asociaci\u00f3n con cambios en la microcirculaci\u00f3n vesical y vaginal, produciendo un patr\u00f3n de estasis hemodin\u00e1mica e hipoperfusi\u00f3n cr\u00f3nica de la mucosa urogenital. En conjunto, estas alteraciones resultan en afectaci\u00f3n funcional de la v\u00eda urinaria inferior: aumenta la cantidad de orina residual posmiccional, disminuye la capacidad total vesical, as\u00ed como la fuerza y coordinaci\u00f3n del m\u00fasculo detrusor, la sensaci\u00f3n vesical, la presi\u00f3n de cierre uretral y el flujo urinario<sup>5,22,23,27<\/sup>. Adem\u00e1s, el hipoestrogenismo juega un papel fundamental en la disbiosis vaginal y urinaria y en el desarrollo de infecciones del tracto urinario (ITUs) recurrentes, ya que la disminuci\u00f3n de lactobacilos se correlaciona con mayor colonizaci\u00f3n por flora oportunista uropat\u00f3gena<sup>5,14,27<\/sup>.<\/p>\n<p>Asimismo, con las modificaciones estructurales que produce el hipoestrogenismo, aparece disfunci\u00f3n sexual femenina, afect\u00e1ndose los \u00e1mbitos del deseo, la excitaci\u00f3n, el orgasmo y el dolor. Se ha visto que, al haber menor vasodilataci\u00f3n genital inicial y menor vasocongesti\u00f3n inducida por est\u00edmulos excitatorios, ocurre una disminuci\u00f3n en la respuesta de lubricaci\u00f3n vaginal. Adem\u00e1s, se prolonga el tiempo hasta la vasocongesti\u00f3n y disminuye la intensidad org\u00e1smica, esto \u00faltimo debido a la reducci\u00f3n de la perfusi\u00f3n genital y de la tensi\u00f3n muscular p\u00e9lvica<sup>8<\/sup>. De igual forma, aparecen cambios neurales centrales y perif\u00e9ricos. A nivel central, el estr\u00f3geno participa en la regulaci\u00f3n de redes implicadas en el deseo y la excitaci\u00f3n en la am\u00edgdala y el hipot\u00e1lamo. En la periferia, aumenta la densidad de receptores de fibras simp\u00e1ticas, parasimp\u00e1ticas y sensoriales. Ante una mayor densidad de receptores, disminuye el umbral nociceptivo, lo que se traduce en hipersensibilidad vulvovaginal y favorece el desarrollo de dispareunia<sup>8,28<\/sup>.<\/p>\n<h4>Manifestaciones cl\u00ednicas<\/h4>\n<p>Las manifestaciones afectan los dominios genital, urinario y sexual. Los s\u00edntomas m\u00e1s frecuentes incluyen irritaci\u00f3n vulvar, lubricaci\u00f3n inadecuada, ardor, disuria, dispareunia y secreci\u00f3n vaginal. A nivel genital, se encuentran s\u00edntomas como dolor, ardor, irritaci\u00f3n y prurito; y signos como atrofia labial, resequedad, estenosis del introito, fimosis del prepucio clitorial, leucorrea, equimosis, eritema, palidez, petequias, friabilidad, hipopigmentaci\u00f3n, atrofia, sangrado y ulceraci\u00f3n en casos severos. En el \u00e1mbito urinario, se reportan frecuencia, urgencia, goteo posmiccional, nocturia, incontinencia de urgencia o de esfuerzo, disuria, hematuria e ITUs recurrentes. Se pueden observar hallazgos uretrales como p\u00f3lipos, car\u00fanculas, atrofia o prolapso, estenosis del meato o retracci\u00f3n intravaginal de este. Por otra parte, las manifestaciones sexuales suelen ser las que causan mayor molestia en las mujeres, e incluyen disminuci\u00f3n de la libido y de la excitaci\u00f3n, ausencia de lubricaci\u00f3n, dispareunia, disorgasmia, dolor p\u00e9lvico y sangrado poscoital<sup>1,3,4,21,23<\/sup>.<\/p>\n<h4>Diagn\u00f3stico<\/h4>\n<p>El SGM es un diagn\u00f3stico cl\u00ednico que requiere la presencia tanto de hallazgos al examen f\u00edsico como de s\u00edntomas genitourinarios. Como medidas objetivas, apoyan el diagn\u00f3stico el \u00edndice de maduraci\u00f3n epitelial y el pH vaginal, el cual es sugestivo si es mayor a 5 en ausencia de infecci\u00f3n. Entre los diagn\u00f3sticos diferenciales, es importante descartar vaginitis infecciosa, vaginitis inflamatoria descamativa, liquen escleroso vulvar, dermatitis de contacto, liquen plano erosivo, penfigoide cicatricial, ITUs, candidiasis, vulvodinia, dolor p\u00e9lvico cr\u00f3nico, hiperton\u00eda del suelo p\u00e9lvico provocada (previamente conocida como vaginismo) y malignidad, entre otros<sup>1,3,4,11,22<\/sup>.<\/p>\n<h4>Tratamiento<\/h4>\n<p>Como primera l\u00ednea, para s\u00edntomas leves, se recomienda el uso de lubricantes vulvovaginales al momento de las relaciones sexuales, de los cuales existen preparaciones con base en agua, silicona o aceite, con o sin lidoca\u00edna. Estos se acompa\u00f1an del uso de humectantes vaginales de acci\u00f3n prolongada, utilizados de forma regular varias veces por semana. En caso de s\u00edntomas moderados a severos o ante la persistencia de los s\u00edntomas despu\u00e9s de 6-12 semanas de tratamiento no hormonal, se recomienda la aplicaci\u00f3n de estr\u00f3genos t\u00f3picos vaginales de dosis bajas o ultrabajas. Tambi\u00e9n se puede utilizar prasterona, dehidroepiandrosterona de aplicaci\u00f3n vaginal, esteroide precursor que se convierte perif\u00e9ricamente en estr\u00f3genos y andr\u00f3genos. En pacientes no candidatas a tratamiento t\u00f3pico, se puede considerar la administraci\u00f3n por v\u00eda oral de ospemifeno, un modulador selectivo del receptor de estr\u00f3geno; as\u00ed como, en casos en los que no existan contraindicaciones y el SGM coexista con s\u00edntomas vasomotores, terapia de reemplazo hormonal por v\u00eda oral o transd\u00e9rmica. Puede ser necesario hasta 1-3 meses de uso regular antes de observar una mejor\u00eda sintom\u00e1tica significativa. A diferencia de los s\u00edntomas vasomotores, los s\u00edntomas del SGM progresan con el tiempo y es altamente probable que recurran ante la suspensi\u00f3n del tratamiento, por lo que se recomienda su uso continuo<sup>3,29,30<\/sup>.<\/p>\n<h3>Estr\u00f3genos T\u00f3picos<\/h3>\n<h4>Mecanismos de acci\u00f3n<\/h4>\n<p>El estr\u00f3geno t\u00f3pico act\u00faa mediante el receptor ER\u03b1 presente en la mucosa vaginal, donde restaura el grosor y la elasticidad epitelial al incrementar el n\u00famero de c\u00e9lulas superficiales; asimismo, estimula el crecimiento de capilares subepiteliales y aumenta la secreci\u00f3n vaginal<sup>4,5,23<\/sup>. Se ha documentado en modelos tisulares elaborados a partir de c\u00e9lulas vaginales humanas que la exposici\u00f3n a estradiol incrementa el grosor epitelial, la integridad de la barrera epitelial, la diferenciaci\u00f3n celular y la producci\u00f3n de gluc\u00f3geno<sup>31<\/sup>. Al mismo tiempo, contribuye a nivel microbiol\u00f3gico, donde los estr\u00f3genos, tanto locales como sist\u00e9micos, se asocian con un aumento en la cantidad de lactobacilos y una menor diversidad bacteriana<sup>7,25,26<\/sup>. En el \u00e1mbito urinario, se han encontrado receptores ER\u03b2 en la vejiga, la uretra, el tr\u00edgono vesical y el m\u00fasculo elevador del ano. El uso de estr\u00f3genos vaginales aumenta la vascularizaci\u00f3n periuretral y del cuello vesical, incrementa la presi\u00f3n de cierre uretral, contribuye a la proliferaci\u00f3n epitelial en el tracto urinario bajo, aumenta la expresi\u00f3n de fibras de col\u00e1geno tipo I en el tejido conectivo profundo p\u00e9lvico y se asocia con una mejor\u00eda en los s\u00edntomas de vejiga hiperactiva e incontinencia de urgencia<sup>22,23<\/sup>. Adem\u00e1s, existe evidencia que sugiere que incrementa la expresi\u00f3n de p\u00e9ptidos antimicrobianos en c\u00e9lulas uroteliales y la expresi\u00f3n de prote\u00ednas involucradas en las uniones estrechas, lo que impide la penetraci\u00f3n de bacterias dentro de capas tisulares y disminuye la probabilidad de reinfecci\u00f3n. Esto, aunado al papel bactericida de los lactobacilos y a la conexi\u00f3n entre los microbiomas vaginal y urinario, explica su papel en la disminuci\u00f3n de ITUs recurrentes<sup>3,5,14,22,23<\/sup>. En el \u00e1mbito sexual, estudios realizados en modelos de inervaci\u00f3n humana y de otros mam\u00edferos han evidenciado que el uso de estr\u00f3geno, en particular el t\u00f3pico, resulta en una menor densidad de receptores en las fibras sensitivas vaginales, disminuyendo la se\u00f1alizaci\u00f3n en v\u00edas de dolor e incomodidad. En esta misma l\u00ednea, an\u00e1lisis con ultrasonido Doppler muestran incremento en el flujo sangu\u00edneo de la vagina y el cl\u00edtoris posterior al uso de terapia estrog\u00e9nica, lo que contribuye al aumento de la lubricaci\u00f3n<sup>8,28<\/sup>.<\/p>\n<h4>Formulaciones<\/h4>\n<p>El estr\u00f3geno t\u00f3pico vaginal est\u00e1 disponible en diferentes presentaciones, como cremas, supositorios, gel, tabletas vaginales y anillos. Estos pueden contener estradiol, estr\u00f3genos conjugados o estrona<sup>5<\/sup>. La eficacia terap\u00e9utica de las distintas presentaciones ha demostrado ser equivalente<sup>1,9,10<\/sup>, por lo que la decisi\u00f3n depende de la comodidad y disponibilidad de cada paciente. La presentaci\u00f3n m\u00e1s ampliamente utilizada suele ser la crema, que provee flexibilidad en dosis y frecuencia de administraci\u00f3n. No obstante, algunas personas pueden preferir tabletas o supositorios por una aplicaci\u00f3n m\u00e1s sencilla. La cantidad de ingrediente activo, la dosis y el impacto a nivel s\u00e9rico var\u00edan seg\u00fan la presentaci\u00f3n. Sin embargo, el esquema usual consiste en aplicar el tratamiento de forma diaria durante 2 semanas, mientras se reestrogeniza el epitelio, y luego pasar a una fase de mantenimiento con aplicaci\u00f3n 1-3 veces por semana. Una excepci\u00f3n es el anillo, de acci\u00f3n prolongada y con recambio cada 3 meses, que constituye una alternativa m\u00e1s pr\u00e1ctica, aunque existen reportes de expulsi\u00f3n ocasional, especialmente cuando hay prolapsos vaginales, por lo que se requiere destreza para su adecuada inserci\u00f3n y remoci\u00f3n<sup>4,5<\/sup>.<\/p>\n<h4>Eficacia<\/h4>\n<p>La eficacia de los estr\u00f3genos t\u00f3picos para el tratamiento de los s\u00edntomas del SGM ha sido ampliamente respaldada por la literatura. En el \u00e1mbito vulvovaginal, la evidencia muestra mejor\u00eda significativa en s\u00edntomas como la resequedad, el prurito y el ardor<sup>9,10<\/sup>. Encuestas reportan un incremento en la satisfacci\u00f3n con el tratamiento y una disminuci\u00f3n en el impacto del s\u00edntoma que genera mayor molestia<sup>11<\/sup>. Tambi\u00e9n se observa mejor\u00eda en par\u00e1metros objetivos como el pH vaginal y el \u00edndice de maduraci\u00f3n epitelial<sup>10<\/sup>. Por lo tanto, se considera una opci\u00f3n efectiva para s\u00edntomas moderados a severos refractarios a tratamiento no hormonal y constituye una recomendaci\u00f3n de nivel A (evidencia suficiente y consistente) seg\u00fan la Sociedad Norteamericana de la Menopausia<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con los s\u00edntomas urinarios, los estr\u00f3genos vaginales se asocian con mejor\u00eda significativa en disuria, urgencia, incontinencia por estr\u00e9s y frecuencia urinaria\/nocturia<sup>9,10<\/sup>. Una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica publicada por la base de datos Cochrane<sup>12<\/sup> determin\u00f3 una reducci\u00f3n en el riesgo de incontinencia del 26%. Asimismo, la literatura evidencia cambios objetivos como incremento en la presi\u00f3n de cierre uretral, menor hiperactividad del m\u00fasculo detrusor, mayor capacidad vesical m\u00e1xima y disminuci\u00f3n en la frecuencia de ITUs<sup>10,11<\/sup>. En l\u00ednea con estos hallazgos, sociedades m\u00e9dicas como la Asociaci\u00f3n Americana de Urolog\u00eda y el Colegio Americano de Obstetras y Ginec\u00f3logos recomiendan el uso de estr\u00f3genos vaginales en pacientes con SGM e ITUs recurrentes como parte de la profilaxis y del abordaje integral<sup>3,28<\/sup>.<\/p>\n<p>Por otra parte, en la esfera sexual, se ha observado disminuci\u00f3n de la dispareunia y mejor\u00eda en las \u00e1reas de lubricaci\u00f3n, deseo, satisfacci\u00f3n y excitaci\u00f3n<sup>8,9,11,28<\/sup>. Un ensayo controlado aleatorizado realizado en Brasil y publicado en 2025<sup>13<\/sup> evalu\u00f3, mediante un cuestionario, los dominios de deseo, excitaci\u00f3n, lubricaci\u00f3n, orgasmo, satisfacci\u00f3n y dispareunia, en mujeres asignadas a estriol vaginal aplicado en vagina proximal o distal, o al uso de lubricante previo a las relaciones sexuales. Se encontr\u00f3 en todos los m\u00e9todos un aumento significativo en el \u00e1rea de satisfacci\u00f3n y en la puntuaci\u00f3n neta del \u00edndice, esta \u00faltima con una diferencia respecto al basal de +44.8% para las usuarias de estr\u00f3geno t\u00f3pico aplicado en vagina proximal, +38.4% aplicado en vagina distal y +15.8% con el uso de lubricante.<\/p>\n<p>Una limitaci\u00f3n a la hora de determinar la eficacia del uso de estr\u00f3genos t\u00f3picos es que la mayor\u00eda de la evidencia, especialmente en el \u00e1mbito urinario, suele ser de calidad baja o muy baja. Incluso, en algunos estudios, no se encuentra diferencia significativa frente a placebo en manifestaciones como la disuria. Esto podr\u00eda deberse a que la mayor\u00eda de los estudios no considera los s\u00edntomas urinarios como variables de resultado primarias, enfocando su dise\u00f1o principalmente en la afectaci\u00f3n vulvovaginal y sexual; adem\u00e1s, las muestras son peque\u00f1as; las definiciones, diagn\u00f3sticos y criterios son ampliamente heterog\u00e9neos; no se cuenta con herramientas estandarizadas para la evaluaci\u00f3n de este tipo de s\u00edntomas; y por \u00faltimo, los seguimientos suelen ser cortos<sup>10,11<\/sup>.<\/p>\n<h4>Seguridad<\/h4>\n<p>Los efectos secundarios del tratamiento con estr\u00f3genos t\u00f3picos suelen ser de escasa relevancia cl\u00ednica; entre estos se encuentran el aumento del flujo vaginal, la presencia de spotting o sangrado, la mastalgia o mastodinia, y el favorecimiento del desarrollo de candidiasis. El riesgo var\u00eda seg\u00fan la formulaci\u00f3n y la dosis. Como contraindicaciones, se mencionan la presencia de sangrado uterino o vaginal no diagnosticado, y su uso debe realizarse con precauci\u00f3n en caso de una neoplasia dependiente de estr\u00f3genos a\u00fan no tratada; aunque, en general, la mayor\u00eda de las mujeres son candidatas<sup>1,5,15<\/sup>.<\/p>\n<p>A pesar de su perfil de seguridad favorable, todav\u00eda un gran porcentaje de mujeres posmenop\u00e1usicas presenta miedo y rechazo al tratamiento debido a la posible absorci\u00f3n sist\u00e9mica y a los efectos adversos asociados<sup>1<\/sup>. Existe evidencia robusta que desmiente la relevancia cl\u00ednica de este riesgo. Diversas revisiones sistem\u00e1ticas y metaan\u00e1lisis<sup>9\u201311,15,16<\/sup> han concluido que la absorci\u00f3n es m\u00ednima o nula. Var\u00eda seg\u00fan la formulaci\u00f3n utilizada, pero, en general, el impacto es m\u00ednimo para todas las presentaciones. En casos aislados donde se ha encontrado un aumento significativo en niveles s\u00e9ricos, este se ha reportado al utilizar dosis de crema mayores a las recomendadas. Adem\u00e1s, cuando a la dosis usual s\u00ed aumentan levemente las concentraciones s\u00e9ricas, esto suele limitarse a las primeras 12 semanas de tratamiento, periodo durante el cual el epitelio atr\u00f3fico presenta su reestrogenizaci\u00f3n. Posteriormente, la concentraci\u00f3n s\u00e9rica alcanza un estado estable igual o muy cercano al basal.<\/p>\n<p>Con respecto al desarrollo de eventos adversos, la posibilidad de proliferaci\u00f3n endometrial ha constituido otra \u00e1rea controversial. No se ha visto una diferencia significativa en el grosor endometrial de las mujeres usuarias del tratamiento al compararse con placebo. Al analizar en conjunto 20 ensayos cl\u00ednicos aleatorizados que inclu\u00edan en total alrededor de tres mil mujeres, hubo \u00fanicamente un caso de c\u00e1ncer de endometrio (0.03%) y 12 casos de hiperplasia endometrial (0.4%). Adem\u00e1s, estudios observacionales de exposici\u00f3n a lo largo de los a\u00f1os determinan una tasa de c\u00e1ncer endometrial, comparada con la poblaci\u00f3n general, de 1.3 vs. 1 casos por cada mil mujeres-a\u00f1o. Por lo tanto, la ocurrencia de este evento es rara, espor\u00e1dica y no estad\u00edsticamente distinta de aquella en la poblaci\u00f3n general<sup>1,15,16<\/sup>. De forma m\u00e1s amplia, el Nurses Health Study, un estudio observacional de cohortes, no encontr\u00f3 una diferencia estad\u00edsticamente significativa que asociara el uso de estr\u00f3genos vaginales con un aumento en el riesgo de eventos cardiovasculares, entre los que consider\u00f3 infarto al miocardio, evento cerebrovascular, trombosis venosa profunda o tromboembolismo pulmonar. Tampoco encontr\u00f3 un aumento en el riesgo de desarrollo de c\u00e1ncer, incluyendo c\u00e1ncer invasivo total, ov\u00e1rico, endometrial, colorrectal o de mama<sup>17<\/sup>.<\/p>\n<p>Un factor contribuyente a la percepci\u00f3n p\u00fablica negativa podr\u00eda ser que la Administraci\u00f3n de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en ingl\u00e9s) mantuvo durante a\u00f1os la etiqueta de caja negra\/black box, su alerta de seguridad m\u00e1s importante, en los productos de estr\u00f3geno vaginal. En ella se mencionaba su posible asociaci\u00f3n con el desarrollo de c\u00e1ncer de mama, enfermedad cardiovascular, c\u00e1ncer endometrial y demencia. Estas afirmaciones se basaban en el estudio de la Women&#8217;s Health Initiative publicado en 2002, en el que se utilizaba terapia de reemplazo hormonal sist\u00e9mica. Adicionalmente, estos resultados se han cuestionado en m\u00faltiples ocasiones, observ\u00e1ndose m\u00e1s bien un posible efecto protector cardiovascular, disminuci\u00f3n en el riesgo de desarrollo de demencia tipo Alzheimer, disminuci\u00f3n en fracturas y menor mortalidad total. Con respecto al aumento en el riesgo de c\u00e1ncer de mama, al ajustarse por factores de confusi\u00f3n se determin\u00f3 que no era estad\u00edsticamente significativo<sup>32,33<\/sup>. A finales de 2025<sup>34<\/sup>, la FDA informa a trav\u00e9s de un comunicado de prensa que se iniciar\u00eda el retiro de la etiqueta de los productos de terapia de reemplazo hormonal sist\u00e9mica y t\u00f3pica; lo mismo se publica en un comunicado oficial en febrero 2026, donde tambi\u00e9n se enfatiza en los m\u00faltiples beneficios netos respaldados por la evidencia cient\u00edfica<sup>35<\/sup>.<\/p>\n<h4>Escenarios cl\u00ednicos emergentes<\/h4>\n<p>Existe cada vez mayor evidencia sobre el potencial de los estr\u00f3genos vaginales en escenarios previamente calificados como complejos, o incluso poco considerados dentro del abordaje terap\u00e9utico. En sobrevivientes de c\u00e1ncer de mama, por ejemplo, se ha debatido acerca de la seguridad de su uso y sus implicaciones en mortalidad y recurrencia. Dos estudios de cohortes<sup>36<\/sup> que consideraron los datos de casi 50 mil mujeres no evidenciaron un mayor riesgo de mortalidad frente a no usuarias. En 2025, una revisi\u00f3n sistem\u00e1tica y metaan\u00e1lisis publicada por la Revista Americana de Ginecolog\u00eda y Obstetricia<sup>37<\/sup> analiz\u00f3 como variables el riesgo de recurrencia, la mortalidad espec\u00edfica por c\u00e1ncer y la mortalidad total. Al comparar usuarias de estr\u00f3genos vaginales frente a no usuarias, no se encontraron diferencias. Por otra parte, en pacientes con diagn\u00f3stico de c\u00e1ncer de mama que utilizan tratamiento endocrino adyuvante, si bien el uso de estr\u00f3genos t\u00f3picos vaginales se consider\u00f3 hist\u00f3ricamente contraindicado, evidencia reciente sugiere que, en pacientes tratadas con tamoxifeno, su uso no se asocia con un aumento significativo en el riesgo de recurrencia. En contraste, el uso concomitante de inhibidores de aromatasa se ha asociado con un posible aumento en el riesgo de recurrencia, sin que ello se traduzca en un incremento en la mortalidad<sup>38,39<\/sup>. En consecuencia, las recomendaciones actuales adoptan una postura m\u00e1s flexible, en la que ya no se considera una contraindicaci\u00f3n absoluta y se promueve en su lugar la toma de decisiones compartida entre la paciente y sus m\u00e9dicos tratantes<sup>18<\/sup>.<\/p>\n<p>En otro orden de ideas, el uso terap\u00e9utico de los estr\u00f3genos vaginales no se limita al periodo posterior a la menopausia. Los estr\u00f3genos vaginales en la etapa posparto han demostrado no solo tener relevancia para el alivio de los s\u00edntomas genitourinarios ocasionados por el hipoestrogenismo transitorio, sino tambi\u00e9n contribuir a la cicatrizaci\u00f3n de heridas vaginales y perineales, asoci\u00e1ndose con un aumento en los \u00edndices de neovascularizaci\u00f3n, s\u00edntesis de col\u00e1geno, granulaci\u00f3n, fuerza tisular, proliferaci\u00f3n celular y transcripci\u00f3n gen\u00e9tica, as\u00ed como con una disminuci\u00f3n en la respuesta inflamatoria<sup>19,40,41<\/sup>.<\/p>\n<h2>Discusi\u00f3n<\/h2>\n<p>El s\u00edndrome genitourinario de la menopausia representa una entidad cl\u00ednica de alta prevalencia, con repercusiones relevantes sobre la calidad de vida, la salud sexual y el bienestar general de las pacientes; sin embargo, contin\u00faa siendo subdiagnosticado y subtratado. La evidencia revisada en este trabajo sugiere que esta brecha no responde \u00fanicamente a la falta de opciones terap\u00e9uticas eficaces, sino tambi\u00e9n al subreporte de s\u00edntomas, al estigma persistente en torno a la salud vulvovaginal y sexual, y a la ausencia de un abordaje cl\u00ednico lo suficientemente proactivo<sup>1,3,24<\/sup>. En este sentido, el reconocimiento del SGM como un s\u00edndrome complejo, y no como una manifestaci\u00f3n exclusivamente vaginal o atr\u00f3fica, ha permitido ampliar su comprensi\u00f3n fisiopatol\u00f3gica y terap\u00e9utica.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista biol\u00f3gico, uno de los principales aportes de la literatura reciente ha sido consolidar la noci\u00f3n de que el SGM es el resultado de alteraciones estructurales, funcionales, microcirculatorias, neurosensoriales y microbiol\u00f3gicas inducidas por el hipoestrogenismo<sup>5,7,8,23,27,28<\/sup>. Esta visi\u00f3n integrada ayuda a explicar la raz\u00f3n por la que sus manifestaciones trascienden la resequedad vaginal y abarcan s\u00edntomas urinarios y sexuales con frecuencia subestimados. Asimismo, refuerza el fundamento fisiopatol\u00f3gico para el uso de estr\u00f3genos t\u00f3picos, cuyo efecto no se limita a la restauraci\u00f3n del epitelio vaginal, sino que tambi\u00e9n impacta la vascularizaci\u00f3n local, la integridad de la barrera mucosa, el microambiente vaginal y urinario, as\u00ed como mecanismos relacionados con el dolor, la lubricaci\u00f3n y la susceptibilidad a infecciones<sup>3,5,8,14,25,28,31<\/sup>.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con la eficacia, la evidencia disponible respalda de forma consistente el beneficio de los estr\u00f3genos t\u00f3picos sobre los s\u00edntomas vulvovaginales cl\u00e1sicos del SGM, como la resequedad, el ardor, el prurito y la dispareunia, adem\u00e1s de demostrar mejor\u00eda en par\u00e1metros objetivos como el pH y el \u00edndice de maduraci\u00f3n vaginal<sup>1,9\u201311<\/sup>. Tambi\u00e9n se observa un efecto favorable en s\u00edntomas urinarios y en la prevenci\u00f3n de infecciones urinarias recurrentes, hallazgo de particular relevancia dado que esta dimensi\u00f3n suele quedar relegada en el abordaje cl\u00ednico tradicional del SGM<sup>3,10\u201312,14<\/sup>. En la esfera sexual, la mejor\u00eda descrita en lubricaci\u00f3n, satisfacci\u00f3n, deseo y dolor durante las relaciones sexuales sugiere que esta intervenci\u00f3n puede tener un impacto positivo m\u00e1s amplio que solo el alivio sintom\u00e1tico local<sup>8,9,11,13,28<\/sup>. No obstante, estos hallazgos evidencian la necesidad imperativa de generar investigaci\u00f3n adicional de alta calidad, especialmente en el \u00e1mbito urinario, donde la calidad metodol\u00f3gica de varios estudios es limitada y persisten la heterogeneidad diagn\u00f3stica, el tama\u00f1o muestral reducido y la falta de desenlaces primarios estandarizados<sup>10,11<\/sup>.<\/p>\n<p>En cuanto a la seguridad, uno de los hallazgos m\u00e1s consistentes es que los estr\u00f3genos t\u00f3picos, utilizados en dosis bajas o ultrabajas, presentan absorci\u00f3n sist\u00e9mica m\u00ednima y un perfil de seguridad favorable<sup>9\u201311,15\u201317<\/sup>. La evidencia reunida no demuestra un incremento significativo en hiperplasia o c\u00e1ncer endometrial, eventos cardiovasculares, tromboembolismo, mortalidad general o c\u00e1ncer de mama al utilizar el tratamiento. Este punto es cl\u00ednicamente trascendente, dado que el temor a eventos adversos contin\u00faa siendo una de las principales barreras para su aceptaci\u00f3n por parte de pacientes e incluso de profesionales de salud. En ese contexto, el mantenimiento hist\u00f3rico de advertencias regulatorias derivadas de datos poco precisos sobre el uso de terapia hormonal sist\u00e9mica probablemente contribuy\u00f3 a extrapolaciones inadecuadas sobre el riesgo de la terapia vaginal local<sup>32\u201335<\/sup>. La reevaluaci\u00f3n reciente de estas advertencias resulta congruente con la evidencia acumulada y podr\u00eda favorecer un uso m\u00e1s racional y mejor fundamentado de esta terapia.<\/p>\n<p>Un aspecto particularmente relevante es la expansi\u00f3n del uso de estr\u00f3genos t\u00f3picos hacia escenarios tradicionalmente considerados de mayor complejidad cl\u00ednica. En sobrevivientes de c\u00e1ncer de mama, la evidencia observacional y metaanal\u00edtica disponible no muestra aumento en mortalidad ni en recurrencia en las usuarias de estr\u00f3genos vaginales<sup>36,37<\/sup>. Aun as\u00ed, la interpretaci\u00f3n de estos datos exige distinguir entre subgrupos terap\u00e9uticos. La informaci\u00f3n reciente sugiere un perfil m\u00e1s tranquilizador en mujeres tratadas con tamoxifeno, mientras que en aquellas que utilizan inhibidores de aromatasa persiste una se\u00f1al de cautela respecto al riesgo de recurrencia, aunque no de mortalidad<sup>38,39<\/sup>. Por ello, m\u00e1s que asumir posturas absolutas, la tendencia actual favorece la individualizaci\u00f3n terap\u00e9utica y la toma de decisiones compartida entre la paciente, ginecolog\u00eda y oncolog\u00eda<sup>18<\/sup>. Este cambio de paradigma es importante porque reconoce tanto la carga sintom\u00e1tica real del SGM como la necesidad de ponderar riesgos y beneficios de forma contextualizada.<\/p>\n<p>Finalmente, el inter\u00e9s creciente por aplicaciones emergentes, como el uso de estr\u00f3genos vaginales durante el posparto, refleja una ampliaci\u00f3n del horizonte terap\u00e9utico basada en mecanismos fisiol\u00f3gicos plausibles y en evidencia preliminar prometedora<sup>19,40,41<\/sup>. Su posible contribuci\u00f3n a la cicatrizaci\u00f3n perineal y vaginal en estados de hipoestrogenismo transitorio abre una l\u00ednea de investigaci\u00f3n cl\u00ednicamente atractiva, aunque todav\u00eda requiere mayor validaci\u00f3n en estudios dise\u00f1ados espec\u00edficamente para definir indicaciones, seguridad y magnitud del beneficio.<\/p>\n<p>En conjunto, la literatura revisada permite sostener que los estr\u00f3genos t\u00f3picos ocupan un lugar central en el tratamiento del SGM. No obstante, persisten \u00e1reas que ameritan investigaci\u00f3n adicional, entre ellas la estandarizaci\u00f3n de desenlaces urinarios y sexuales, la evaluaci\u00f3n a largo plazo en poblaciones especiales y la comparaci\u00f3n directa entre formulaciones, dosis y esquemas de mantenimiento. M\u00e1s all\u00e1 de ello, el mayor reto actual parece no ser demostrar nuevamente que esta terapia funciona, sino lograr su adecuada incorporaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica cotidiana, superando barreras diagn\u00f3sticas, temores infundados y omisiones terap\u00e9uticas a\u00fan frecuentes.<\/p>\n<h2>Conclusiones<\/h2>\n<p>El s\u00edndrome genitourinario de la menopausia es una entidad frecuente, multifactorial y con impacto cl\u00ednico significativo, cuya carga contin\u00faa siendo subestimada pese a su elevada prevalencia y a sus repercusiones sobre la calidad de vida, la funci\u00f3n urinaria y la salud sexual. Su fisiopatolog\u00eda involucra cambios estructurales, funcionales, microbiol\u00f3gicos y neurosensoriales inducidos por el hipoestrogenismo, lo que explica la amplitud de sus manifestaciones cl\u00ednicas y sustenta la necesidad de un abordaje integral. Los estr\u00f3genos t\u00f3picos constituyen una herramienta terap\u00e9utica eficaz para el tratamiento del SGM, con beneficios demostrados en s\u00edntomas vulvovaginales, urinarios y sexuales, adem\u00e1s de mejor\u00eda en par\u00e1metros objetivos del trofismo vaginal y la funci\u00f3n urinaria. Utilizados en dosis est\u00e1ndar, presentan absorci\u00f3n sist\u00e9mica m\u00ednima o nula y un perfil de seguridad favorable, sin evidencia s\u00f3lida de aumento en el riesgo de hiperplasia endometrial, c\u00e1ncer, eventos cardiovasculares, mortalidad o recurrencia de c\u00e1ncer de mama. La evidencia actual tambi\u00e9n sugiere que su uso puede considerarse en escenarios cl\u00ednicos complejos mediante una valoraci\u00f3n individualizada, particularmente al utilizarse de forma concomitante con inhibidores de aromatasa, donde se incentiva la toma de decisiones compartida. Asimismo, nuevas \u00e1reas de aplicaci\u00f3n, como el posparto y la cicatrizaci\u00f3n perineal, ampl\u00edan el panorama terap\u00e9utico y abren oportunidades de investigaci\u00f3n futura.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, los estr\u00f3genos t\u00f3picos representan un pilar del manejo del s\u00edndrome genitourinario de la menopausia. Su adecuada utilizaci\u00f3n exige no solo un conocimiento s\u00f3lido de su eficacia y perfil de seguridad, sino tambi\u00e9n una pr\u00e1ctica cl\u00ednica proactiva que promueva la detecci\u00f3n oportuna del s\u00edndrome, reduzca su infradiagn\u00f3stico y subtratamiento, y optimice su abordaje terap\u00e9utico en el marco de la mejor evidencia cient\u00edfica disponible.<\/p>\n<h2 id=\"referencias\">Referencias<\/h2>\n<ol>\n<li>The NAMS 2020 GSM Position Statement Editorial Panel. The 2020 genitourinary syndrome of menopause position statement of The North American Menopause Society. Menopause. Sept 2020;27(9):976-992. doi: 10.1097\/GME.0000000000001609.<\/li>\n<li>Keskin T\u00f6re F, Nacar G, A\u011frali C. The relationship between vaginal aging and sexual quality of life in postmenopausal women. Menopause. Feb 2026;33(2):180-186. doi: 10.1097\/GME.0000000000002639.<\/li>\n<li>Kaufman MR, Ackerman AL, Amin KA, Coffey M, Danan E, Faubion SS, et al. 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M\u00e9dico Especialista en Ginecolog\u00eda y Obstetricia, subespecialista en Ginecolog\u00eda Oncol\u00f3gica, Universidad de Costa Rica. Investigador independiente. San Jos\u00e9, Costa Rica. ORCID: https:\/\/orcid.org\/0009-0002-8894-3558.<\/p>\n<p><strong>Autora de correspondencia:<\/strong> Josette Nathalia Leyva Irigoyen. <a href=\"mailto:jleyvairigoyen@gmail.com\">@<\/a><\/p>\n<h2 id=\"sobre_articulo\">Sobre el art\u00edculo<\/h2>\n<p><a name=\"sobre_articulo\"><\/a><\/p>\n<p><strong>Fecha de recepci\u00f3n:<\/strong> 27 de marzo de 2026<\/p>\n<p><strong>Fecha de aceptaci\u00f3n:<\/strong> 30 de abril de 2026<\/p>\n<p><strong>Fecha de publicaci\u00f3n:<\/strong> 12 de mayo de 2026<\/p>\n<p><strong>DOI:<\/strong> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.64396\/v21-0134\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.64396\/v21-0134<\/a><\/p>\n<p><strong>Conflictos de inter\u00e9s:<\/strong> ninguno<\/p>\n<p><strong>Consentimiento informado:<\/strong> No aplicable<\/p>\n<p><strong>Financiaci\u00f3n:<\/strong> ninguna<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n \u00e9tica:<\/strong> Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios \u00e9ticos y las normas internacionales de investigaci\u00f3n biom\u00e9dica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad cient\u00edfica y buenas pr\u00e1cticas editoriales.<\/p>\n<p><strong>Autor\u00eda y responsabilidad:<\/strong> Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versi\u00f3n final del manuscrito y asumir responsabilidad p\u00fablica por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autor\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autora principal: Josette Nathalia Leyva Irigoyen Vol. XXI; 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