{"id":84173,"date":"2026-07-29T17:56:45","date_gmt":"2026-07-29T15:56:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?p=84173"},"modified":"2026-07-27T10:12:46","modified_gmt":"2026-07-27T08:12:46","slug":"probioticos-sobre-la-piel-productos-topicos-con-lactobacillus-como-nueva-estrategia-para-curar-y-proteger-heridas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/probioticos-sobre-la-piel-productos-topicos-con-lactobacillus-como-nueva-estrategia-para-curar-y-proteger-heridas\/","title":{"rendered":"Probi\u00f3ticos sobre la piel: productos t\u00f3picos con Lactobacillus como nueva estrategia para curar y proteger heridas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Autora principal: Geraldine Argumedo Arteaga<\/strong><\/p>\n<p>Vol. XXI; n\u00ba 14; 172<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>REVISI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><strong>Probi\u00f3ticos sobre la piel: productos t\u00f3picos con Lactobacillus como nueva estrategia para curar y proteger heridas<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Probiotics for the skin: topical products with Lactobacillus as a new strategy to heal and protect wounds<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Geraldine Argumedo Arteaga, Mariana Arias Romero, Lady Maricel Casallas Rodriguez<\/p>\n<p>Incluido en Revista Electr\u00f3nica de PortalesMedicos.com, <a href=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/revista-electronica-volumenxxi-numero14\/\">Volumen XXI. N\u00famero 14 \u2013 Segunda quincena de Julio de 2026<\/a> \u2013 P\u00e1gina inicial: Vol. XXI; n\u00ba 14; 172 \u2013 DOI: <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.64396\/21-0172\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.64396\/21-0172<\/a> \u2013 <em><a href=\"#como_citar\">C\u00f3mo citar este art\u00edculo<\/a><\/em><\/p>\n<p><a href=\"#sobre_autores\">Sobre los autores<\/a> | <a href=\"#sobre_articulo\">Sobre el art\u00edculo<\/a> | <a href=\"#referencias\">Referencias<\/a> | <a href=\"#Anexos\">Anexos<\/a><\/p>\n<h2>Resumen<\/h2>\n<p>Las heridas cr\u00f3nicas representan un problema de salud p\u00fablica debido a la alta carga socioecon\u00f3mica que representan y las limitaciones frente a tratamientos convencionales, especialmente ante la presencia de biofilms bacterianos resistentes. El objetivo de esta revisi\u00f3n narrativa fue evaluar la evidencia cient\u00edfica sobre la eficacia, seguridad y viabilidad regulatoria de las formulaciones t\u00f3picas con Lactobacillus spp. para el control de infecciones y la promoci\u00f3n de la cicatrizaci\u00f3n en heridas cr\u00f3nicas. El m\u00e9todo utilizado fue una revisi\u00f3n documental en bases de datos biom\u00e9dicas incluyendo estudios in vitro, modelos animales in vivo, ensayos cl\u00ednicos y revisiones sistem\u00e1ticas entre 2002 y 2026. Se excluyeron investigaciones limitadas a probi\u00f3ticos orales sin relaci\u00f3n con patolog\u00eda cut\u00e1nea.<\/p>\n<p>Los resultados evidencian que cepas como Lactobacillus rhamnosus GG, L. acidophilus y L. plantarum poseen actividad antimicrobiana y antibiofilm frente a pat\u00f3genos frecuentes en heridas cr\u00f3nicas, adem\u00e1s de efectos asociados con regulaci\u00f3n inflamatoria y regeneraci\u00f3n tisular. En modelos animales in vivo, formulaciones t\u00f3picas con L. acidophilus y L. rhamnosus evidenciaron tasas de cicatrizaci\u00f3n equiparables a la tratamientos antimicrobianos convencionales. La evidencia cl\u00ednica en humanos es a\u00fan limitada, restringi\u00e9ndose a reportes de caso favorables en \u00falceras cr\u00f3nicas diab\u00e9ticas.<\/p>\n<p>Se concluye que las formulaciones t\u00f3picas con Lactobacillus constituyen una alternativa terap\u00e9utica con s\u00f3lida base mecan\u00edstica y evidencia precl\u00ednica prometedora; no obstante, la escasez de ensayos cl\u00ednicos controlados y la falta de estandarizaci\u00f3n de cepas, dosis y criterios regulatorios limitan su implementaci\u00f3n cl\u00ednica, por lo que se requieren estudios de mayor escala para consolidar su perfil de eficacia y seguridad.<\/p>\n<h2>Palabras clave<\/h2>\n<p>Lactobacillus; probi\u00f3ticos t\u00f3picos; heridas cr\u00f3nicas; microbiota cut\u00e1nea; cicatrizaci\u00f3n; biofilm; formulaciones d\u00e9rmicas<\/p>\n<h2>Abstract<\/h2>\n<p>Chronic wounds represent a public health problem due to the high socioeconomic burden they impose and the limitations of conventional treatments, especially in the presence of resistant bacterial biofilms. The objective of this narrative review was to evaluate the scientific evidence regarding the efficacy, safety, and regulatory feasibility of topical formulations containing Lactobacillus spp. for controlling infections and promoting healing in chronic wounds. The method used was a literature review of biomedical databases, including in vitro studies, in vivo animal models, clinical trials, and systematic reviews from 2002 to 2026. Studies limited to oral probiotics unrelated to skin pathology were excluded.<\/p>\n<p>The results show that strains such as Lactobacillus rhamnosus GG, L. acidophilus, and L. plantarum possess antimicrobial and antibiofilm activity against pathogens commonly found in chronic wounds, in addition to effects associated with inflammatory regulation and tissue regeneration. In in vivo animal models, topical formulations containing L. acidophilus and L. rhamnosus demonstrated healing rates comparable to those of conventional antimicrobial treatments. Clinical evidence in humans is still limited, restricted to favorable case reports in chronic diabetic ulcers.<\/p>\n<p>It is concluded that topical formulations containing Lactobacillus represent a therapeutic alternative with a solid mechanistic basis and promising preclinical evidence; however, the scarcity of controlled clinical trials and the lack of standardization regarding strains, dosages, and regulatory criteria limit their clinical implementation, and therefore larger-scale studies are needed to establish their efficacy and safety profile.<\/p>\n<h2>Keywords<\/h2>\n<p>Lactobacillus; topical probiotics; chronic wounds; skin microbiota; wound healing; biofilm; dermal formulations<\/p>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>El \u00f3rgano m\u00e1s grande del cuerpo humano es la piel, est\u00e1 tiene varias funciones: una de las principales es ser una barrera protectora entre lo ex\u00f3geno y lo end\u00f3geno, evitando que exista la colonizaci\u00f3n de pat\u00f3genos en el organismo gracias a defensas f\u00edsicas, qu\u00edmicas e inmunol\u00f3gicas. Asimismo, se encarga de la homeostasis, al mismo tiempo que participa en la respuesta inmune innata [1]. Ante la presencia de una lesi\u00f3n en el tejido, el organismo activa mecanismos de cicatrizaci\u00f3n restaurando la estructura de la piel [2].<\/p>\n<p>Por su parte, las heridas cr\u00f3nicas son clasificadas como lesiones que no sanan dentro de un plazo de tres meses debido a alteraciones internas del organismo o a condiciones externas que impiden la regeneraci\u00f3n adecuada [3][4]. Entre las personas m\u00e1s susceptibles est\u00e1n los pacientes inmunosuprimidos y quienes presentan diabetes mellitus. Estas lesiones representan un problema relevante en el \u00e1mbito cl\u00ednico ya que al ser heridas expuestas tienen una menor protecci\u00f3n d\u00e9rmica. En consecuencia, ocasionan mayor susceptibilidad a ser infectadas por pat\u00f3genos oportunistas [3], siendo los m\u00e1s frecuentes los microorganismos que habitan la superficie cut\u00e1nea, como Staphylococcus aureus, o bacterias de \u00e1mbito intrahospitalario, principalmente Pseudomonas aeruginosa. Ambos resultan ser muy problem\u00e1ticos debido a que tienen caracter\u00edsticas virulentas a considerar, como la capacidad de desarrollar biofilms o la resistencia a f\u00e1rmacos, lo que complica el proceso de cicatrizaci\u00f3n [4].<\/p>\n<p>En estudios globales, se ha evidenciado que el 60% de estas heridas cr\u00f3nicas presentan bacterias que tienen la capacidad de formar biofilms (anteriormente mencionados), en contraste con el 20% evidenciado en las heridas agudas. Aunque estas \u00faltimas son menos prevalentes, en comparaci\u00f3n, las heridas cr\u00f3nicas siguen representando un riesgo mayor en el \u00e1mbito cl\u00ednico [6].<\/p>\n<p>Ahora bien, esta afectaci\u00f3n representa una problem\u00e1tica a nivel de salud p\u00fablica considerando que, en cifras, se estima que afecta entre el 1% y 2% de la poblaci\u00f3n en pa\u00edses del primer mundo [5], lo que representa un gasto considerable para el Estado, teniendo en cuenta los costos de tratamientos, medicamentos, seguimientos y procesos derivados. En ese sentido, abordar esta problem\u00e1tica implicar\u00eda una disminuci\u00f3n de la carga socioecon\u00f3mica para los sistemas de salud y una mejora en la calidad de vida de los usuarios teniendo en cuenta que, de no tratarse adecuadamente, las heridas podr\u00e1n evolucionar en consecuencias f\u00edsicas (amputaciones) y afectaciones en el campo psicol\u00f3gico, social y familiar del paciente [7].<\/p>\n<p>Si bien es cierto que se manejan tratamientos convencionales como la desbridaci\u00f3n quir\u00fargica, los ap\u00f3sitos antimicrobianos y la aplicaci\u00f3n de antibi\u00f3ticos t\u00f3picos que han dado resultado en el tiempo, tambi\u00e9n es importante considerar que estos presentan limitaciones frente a los biofilms [9] que sirven como barreras f\u00edsicas y qu\u00edmicas en beneficio de la comunidad pat\u00f3gena frente a la acci\u00f3n de los antibi\u00f3ticos y la defensa del sistema inmune, provocando procesos inflamatorios continuos y retraso en la regeneraci\u00f3n del tejido [8].<\/p>\n<p>Ante estos, las terapias tradicionales no logran penetrar la matriz protectora ni acelerar el proceso de cicatrizaci\u00f3n que previene la colonizaci\u00f3n de la herida.<\/p>\n<h2>Microbiota cut\u00e1nea: composici\u00f3n, interacci\u00f3n inmunol\u00f3gica y participaci\u00f3n en la cicatrizaci\u00f3n<\/h2>\n<p>Con el fin de comprender el trasfondo de la problem\u00e1tica, resulta esencial se\u00f1alar que la piel no es est\u00e9ril, ya que alberga una gran diversidad de microorganismos comensales, simbi\u00f3ticos y de competencia que, cuando se encuentran en equilibrio, aportan beneficios [11].<\/p>\n<p>En conjunto, estos microorganismos conforman la microbiota cut\u00e1nea, que se puede clasificar en residente y transitoria. La microbiota residente hace referencia a microorganismos que permanecen en la superficie del estrato c\u00f3rneo y en estructuras anexas a la piel que pueden llegar a ser beneficiosas para el hu\u00e9sped, ya que crean una capa protectora que limita la colonizaci\u00f3n de pat\u00f3genos gracias a que compiten por nutrientes y espacio en el \u00f3rgano cut\u00e1neo [11] (v\u00e9ase Tabla 1 en Anexos).<\/p>\n<p>Las regiones seb\u00e1ceas presentan principalmente Cutibacterium spp. y Malassezia spp., en las h\u00famedas habitan Corynebacterium spp. y Staphylococcus spp., y en las secas est\u00e1n Micrococcus y Acinetobacter [15,16]. Adem\u00e1s, la microbiota cut\u00e1nea contiene \u00e1caros como Demodex spp. [12]. y virus, principalmente bacteri\u00f3fagos [14]. En total, todas estas poblaciones de g\u00e9rmenes colaboran en el mantenimiento de la homeostasis, regulaci\u00f3n inmunol\u00f3gica y protecci\u00f3n d\u00e9rmica [17].<\/p>\n<p>Finalmente, la microbiota transitoria la componen los microorganismos que residen temporalmente en la piel adquiridos por el ambiente, estos permanecen por per\u00edodos cortos y, generalmente, se eliminan mediante pr\u00e1cticas de higiene, adem\u00e1s, algunos de ellos son pat\u00f3genos [12].<\/p>\n<p>Aunque en condiciones normales se mantiene un equilibrio entre las comunidades microbianas cut\u00e1neas, la alteraci\u00f3n de esta microbiota puede favorecer el desarrollo de un estado de disbiosis, en el cual se produce un cambio cuantitativo y\/o cualitativo de la microbiota que modifica la relaci\u00f3n simbi\u00f3tica y altera su estructura y funciones habituales [18], provocando un posible da\u00f1o tisular y un incremento de la inflamaci\u00f3n local. Adem\u00e1s, la colonizaci\u00f3n por microorganismos pat\u00f3genos en este entorno facilita el retraso de la cicatrizaci\u00f3n y fomenta la evoluci\u00f3n de heridas infectadas [19].<\/p>\n<p>De igual modo, altera los mecanismos inmunol\u00f3gicos de la piel, perjudicando la producci\u00f3n de p\u00e9ptidos antimicrobianos y la correcta ejecuci\u00f3n de la respuesta inflamatoria. En conjunto, provoca que haya una persistencia de microbios oportunistas con factores de violencia relevantes como lo son los biofilms. En consecuencia, las heridas infectadas pueden evolucionar de un estadio inflamatorio cr\u00f3nico, a probabilidades de infecci\u00f3n, da\u00f1o tisular permanente y retraso en la reparaci\u00f3n de la dermis [20].<\/p>\n<p>Entre los microorganismos con mayor prevalencia asociados o encontrados en heridas cr\u00f3nicas infectadas, est\u00e1n Staphylococcus aureus y Pseudomonas aeruginosa, ya que cuentan con ciertos factores de virulencia y producen biofilms firmes. Estas alteraciones confirman que el estado eubi\u00f3tico d\u00e9rmico cumple un rol muy importante ya que conserva la integridad de la piel favoreciendo el proceso de reparaci\u00f3n tisular [21].<\/p>\n<p>En condiciones \u00f3ptimas, las c\u00e9lulas que se encargan de este proceso se denominan queratinocitos, estas son predominantes en la epidermis y cumplen un rol de sensores inmunes porque reconocen componentes microbianos gracias a receptores de reconocimiento de patrones, como los receptores tipo Toll (TLR), que identifican prematuramente los cambios de la microbiota o la presencia de microorganismos que se creen pat\u00f3genos [16]. Como resultado de su activaci\u00f3n, los queratinocitos producen y liberan una gran variedad de p\u00e9ptidos antimicrobianos, como las defensinas, catelicidina y prote\u00ednas de la familia S100, las cuales colaboran al limitar el crecimiento bacteriano y fortalecer la barrera cut\u00e1nea [16].<\/p>\n<p>La cicatrizaci\u00f3n cut\u00e1nea es un mecanismo biol\u00f3gico que se activa cuando ocurre una lesi\u00f3n con el fin de reparar la integridad anat\u00f3mica, estructural y funcional de la dermis. Este proceso se completa en fases en paralelo de hemostasia, inflamaci\u00f3n, proliferaci\u00f3n y remodelaci\u00f3n tisular, donde intervienen variedad de grupos celulares, mediadores inflamatorios y factores de crecimiento [22].<\/p>\n<p>La microbiota cut\u00e1nea mantiene una interacci\u00f3n constante con el sistema inmunitario, el tejido epid\u00e9rmico y mantenimiento de la homeostasis tisular. A lo largo de la cicatrizaci\u00f3n, los queratinocitos, neutr\u00f3filos y macr\u00f3fagos colaboran en la respuesta inflamatoria que ocurre al mismo tiempo con la hemostasia. En este proceso, la colonizaci\u00f3n regulada de la lesi\u00f3n por los microorganismos comensales desencadenan la inmunidad innata e impulsan una respuesta protectora del \u00e1rea. M\u00e1s tarde, mientras ocurre la fase de proliferaci\u00f3n, hay un desplazamiento y multiplicaci\u00f3n de queratinocitos, dep\u00f3sito de matriz extracelular por fibroblastos y angiog\u00e9nesis, mecanismos controlados por citocinas y factores de crecimiento como IL, TNF-\u03b1, TGF-\u03b2, VEGF y EGF [22][23].<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, no solo participan directamente contra los microorganismos, sino que tambi\u00e9n lo hacen regulando la respuesta inflamatoria y provocando la activaci\u00f3n de otras c\u00e9lulas del sistema inmunitario, favoreciendo que haya una reacci\u00f3n eficiente y coordinada cuando se presente una herida avanzando en el proceso de cicatrizaci\u00f3n [22].<\/p>\n<p>Ahora bien, las bacterias comensales no son colonizadoras pasivas, sino elementos funcionales y activos del sistema inmunitario innato cut\u00e1neo, ya que ejercen protecci\u00f3n frente a microorganismos perjudiciales. Siendo uno de los m\u00e1s nocivos Staphylococcus aureus, que rivaliza con Staphylococcus epidermidis, que sirve como barrera biol\u00f3gica defensiva compitiendo por nutrientes y sitios de adhesi\u00f3n, adem\u00e1s, esta en particular, ayuda a la producci\u00f3n de \u00e1cidos grasos libres por la v\u00eda de la hidr\u00f3lisis de triglic\u00e9ridos del sebo, contando con actividad antimicrobiana contra bacterias gram positivas. Tambi\u00e9n, es capaz de estimular la producci\u00f3n de p\u00e9ptidos antimicrobianos del hu\u00e9sped (catelicidinas y \u03b2-defensinas) que perturban la membrana celular de los invasores, provocando lisis celular y, a su vez, puede reclutar leucocitos hacia la zona afectada por la infecci\u00f3n, ocasionando la liberaci\u00f3n de citocinas que se encargan de la respuesta inflamatoria. As\u00ed mismo, se ha demostrado que las cepas de S. epidermidis pueden impedir la aparici\u00f3n de biofilms y el desarrollo de los factores de virulencia de S. aureus siendo \u00fatil porque minimizar\u00eda el da\u00f1o y actuar\u00eda como primera l\u00ednea defensiva hacia estos pat\u00f3genos [24].<\/p>\n<h2>Probi\u00f3ticos: conceptos generales, mecanismos de acci\u00f3n y criterios de seguridad<\/h2>\n<p>Siguiendo por esta misma l\u00ednea, los probi\u00f3ticos que, seg\u00fan la FAO\/OMS, se definen como microorganismos vivos que benefician la salud del hu\u00e9sped bajo cierta regulaci\u00f3n y que, en principio, se utilizaron para estabilizar la microbiota intestinal, han sido implementados, desde hace algunos a\u00f1os, en la aplicaci\u00f3n t\u00f3pica, (en particular en medicina regenerativa), gracias a su capacidad para inhibir infecciones, modular la microbiota cut\u00e1nea y favorecer la restauraci\u00f3n tisular [25].<\/p>\n<p>En el caso de los probi\u00f3ticos t\u00f3picos, estos act\u00faan de forma local directa sobre la superficie de la piel o el tejido de la herida, donde pueden combatir con pat\u00f3genos y relacionarse con la dermobiota, segregar metabolitos antimicrobianos e impulsar los procesos de cicatrizaci\u00f3n. Este efecto induce a obtener concentraciones efectivas y seguras sistem\u00e1ticamente [25].<\/p>\n<p>En cuanto a los probi\u00f3ticos orales, se encuentran relacionados especialmente con la secuencia microbiota &#8211; sistema inmunitario, donde controlan inflamaci\u00f3n sist\u00e9mica y mejoran el epitelio intestinal [26].<\/p>\n<p>Ambos tipos presentan m\u00faltiples mecanismos de acci\u00f3n. Inicialmente, compiten con microorganismos infecciosos por los sitios de adhesi\u00f3n y nutrientes, tambi\u00e9n crean compuestos antimicrobianos como per\u00f3xido, hidr\u00f3geno, \u00e1cido l\u00e1ctico y bacteriocinas, que inhiben su crecimiento de estos microorganismos. Adicionalmente, favorecen el equilibrio entre mediadores inflamatorios y proinflamatorios regulando la respuesta inmune local, aportando al progreso adecuado de cicatrizaci\u00f3n. Por otra parte, impiden la construcci\u00f3n de biofilms bacterianos por medio de la se\u00f1alizaci\u00f3n microbiana, y por \u00faltimo, pero no menos importante, inducen el restablecimiento tisular con la activaci\u00f3n de s\u00edntesis de col\u00e1geno, angiog\u00e9nesis y fibroblastos [25].<\/p>\n<p>Para aplicaciones terap\u00e9uticas, se exige cumplir con criterios estrictos de seguridad y eficiencia, lo cual abarca capacidad de supervivencia en condiciones ambientales desfavorables, equilibrio gen\u00e9tico, ausencia de patogenicidad, obtenci\u00f3n de metabolitos beneficiosos y demostraci\u00f3n de seguridad m\u00e9dica. De igual modo, en utilidad t\u00f3pica, las cepas deben demostrar y mantener viabilidad en matrices y no generar ninguna afectaci\u00f3n cut\u00e1nea, ni reacciones inmunol\u00f3gicas [27].<\/p>\n<p>Uno de los factores principales a tener en cuenta es la ausencia de patogenicidad, lo que significa que las cepas no deben tener la capacidad de provocar infecciones ni tener factores de virulencia, en especial en pacientes inmunocomprometidos. De esta forma, tambi\u00e9n se eval\u00faa la presencia de genes relacionados a virulencia como lo es la generaci\u00f3n de toxinas o enzimas que puedan perjudicar el tejido del hospedador. Por otro lado, es importante que las cepas no expongan resistencia a antibi\u00f3ticos, de esta forma, podr\u00edan extender genes de resistencia en el entorno [28].<\/p>\n<p>Otro punto fundamental es la estabilidad y funcionalidad de las cepas, lo que asegura que se mantengan constantes sus cualidades durante la producci\u00f3n, almacenamiento y administraci\u00f3n. Estas cepas probi\u00f3ticas elegidas deben demostrar la capacidad de preservar su viabilidad y su acci\u00f3n metab\u00f3lica frente a diferentes condiciones ambientales, como lo son la humedad, temperatura y pH, particularmente en m\u00e9todos t\u00f3picos [29].<\/p>\n<h2>Lactobacillus y su potencial en la piel<\/h2>\n<p>Los Lactobacillus son bacterias gram positivas, anaerobias facultativas, las cuales a partir de la fermentaci\u00f3n de carbohidratos producen \u00e1cido l\u00e1ctico, disminuyendo el pH en el \u00e1rea, generando un ambiente adverso al desarrollo de pat\u00f3genos. Este entorno tambi\u00e9n aporta la eliminaci\u00f3n de biofilms bacterianos y aumenta la actividad de los fagocitos en el sitio de la lesi\u00f3n [6].<\/p>\n<p>En el caso dermatol\u00f3gico, los Lactobacillus se distinguen de otros probi\u00f3ticos por su capacidad para estimular la regeneraci\u00f3n celular, regular la microbiota cut\u00e1nea e inhibir pat\u00f3genos. Estudios han demostrado que L. acidophilus, L. plantarum, L. rhamnosus y L. fermentum disponen de una notable acci\u00f3n antimicrobiana frente a agentes infecciosos nocivos, adem\u00e1s de su eficaz actividad inmunosupresora [6].<\/p>\n<p>Estos probi\u00f3ticos elaboran bacteriocinas, p\u00e9ptidos con acci\u00f3n antimicrobiana con la capacidad de reducir el crecimiento de bacterias antagonistas a partir de la modificaci\u00f3n de sus membranas, sin da\u00f1ar las c\u00e9lulas propias del hospedero [19].<\/p>\n<p>Estos microorganismos son capaces de producir \u00e1cido l\u00e1ctico como principal producto metab\u00f3lico a partir de carbohidratos, mediante una v\u00eda metab\u00f3lica anaerobia; en este caso, a trav\u00e9s de la gluc\u00f3lisis (v\u00e9ase Figura 1 en Anexos).<\/p>\n<p>Se ha demostrado que los Lactobacillus impiden la presencia frecuente de agentes infecciosos en lesiones. Su actividad consiste en competir por nutrientes, generar un medio \u00e1cido y producir bacteriocinas, con gran capacidad de impedir la estabilidad y formaci\u00f3n de biofilms bacterianos, lo que beneficia su importancia en heridas cr\u00f3nicas y retrasos en la cicatrizaci\u00f3n [31].<\/p>\n<p>Esta actividad cuenta con una combinaci\u00f3n de mecanismos, uno de los principales es la acidificaci\u00f3n del ambiente por medio de la producci\u00f3n de \u00e1cido l\u00e1ctico que reduce el pH a un nivel desfavorable, principalmente para bacterias pat\u00f3genas, adem\u00e1s puede penetrar la membrana celular de los microorganismos, separarse en el citoplasma y, de esta forma, inducir a una acidificaci\u00f3n intracelular, incitando a la inhibici\u00f3n del crecimiento o muerte celular [32].<\/p>\n<p>Por otra parte, los probi\u00f3ticos producen bacteriocinas, estos p\u00e9ptidos act\u00faan creando poros en la membrana plasm\u00e1tica de los agentes infecciosos, provocando p\u00e9rdida de la estructura celular como contenido citoplasm\u00e1tico y capacidad de membrana, ciertas bacteriocinas obstaculizan con procesos enzim\u00e1ticos o s\u00edntesis celular [6].<\/p>\n<p>La modulaci\u00f3n de la respuesta inflamatoria es clave en las especies de Lactobacillus que ayudan a reparar heridas. La inflamaci\u00f3n es una fase necesaria del desarrollo de cicatrizaci\u00f3n tisular, aun as\u00ed, cuando el proceso inflamatorio se extiende o es irregular, (como pasa en una herida cr\u00f3nica), puede afectar de manera significativa en la cicatrizaci\u00f3n [33].<\/p>\n<p>El sistema inmunitario innato interacciona con los Lactobacillus a trav\u00e9s de receptores de reconocimiento de patrones que se encuentran en c\u00e9lulas como los queratinocitos y fibroblastos, esto genera un intercambio de diversas se\u00f1ales intracelulares, como lo es la v\u00eda NF-kB, un regulador de mediadores inflamatorios y citoquinas [33].<\/p>\n<p>Investigaciones indican que estos agentes son fundamentales en terapias t\u00f3picas reparadoras debido a que incrementan la integraci\u00f3n de col\u00e1geno tipo I, impulsan la angiog\u00e9nesis por medio de la regulaci\u00f3n del factor de crecimiento endotelial y potencian la proliferaci\u00f3n de fibroblastos, esto ayuda a restablecer el tejido y a la reepitelizaci\u00f3n de la herida [34].<\/p>\n<p>Adicionalmente, estos probi\u00f3ticos han surgido como una alternativa favorable en el tratamiento de heridas por su habilidad para actuar de forma m\u00faltiple en mecanismos vitales implicados en la cicatrizaci\u00f3n. Estos microorganismos inducen de manera controlada el descenso de intermediarios proinflamatorios manteniendo un balance en la respuesta inmune. Esta condici\u00f3n apresura el paso a la fase folicular y soluciona la fase inflamatoria cr\u00f3nica propia de las heridas [4]. Igualmente, impulsan la reparaci\u00f3n tisular aumentando el factor de crecimiento endotelial vascular, mejorando la formaci\u00f3n de nuevos tejidos, vasos sangu\u00edneos y oxigenaci\u00f3n de la herida [19].<\/p>\n<p>Uno de los factores esenciales de los Lactobacillus, es la inhibici\u00f3n del crecimiento de microorganismos pat\u00f3genos, esta se realiza mayormente por medio de la producci\u00f3n de metabolitos como las bacteriocinas, el \u00e1cido l\u00e1ctico y el per\u00f3xido de hidr\u00f3geno, cada uno contribuye de manera eficaz. El \u00e1cido l\u00e1ctico ayuda en el aumento de acidez en el entorno, provocando circunstancias adversas para bacterias como Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus aureus, a la vez que las bacteriocinas trabajan de forma m\u00e1s espec\u00edfica, da\u00f1ando la estructura de la membrana celular de los agentes pat\u00f3genos. Este procedimiento es fundamental para disminuir la carga microbiana en lesiones cut\u00e1neas [32].<\/p>\n<p>Los Lactobacillus influyen como un impacto de competencia por adhesi\u00f3n y nutrientes, lo que impide la multiplicaci\u00f3n y colonizaci\u00f3n de agentes infecciosos. Se adhieren a la matriz extracelular reemplazando los puntos de uni\u00f3n que, en otro caso, ser\u00edan utilizados por agentes infecciosos. En ese sentido, al recibir y consumir nutrientes en el ambiente de la lesi\u00f3n, reducen los medios para aumento de microorganismos, complicando su reproducci\u00f3n [32].<\/p>\n<p>As\u00ed mismo, manifiestan impacto en c\u00e9lulas de cicatrizaci\u00f3n, especialmente los queratinocitos y fibroblastos. Estos microorganismos impulsan la multiplicaci\u00f3n y desplazamiento de los queratinocitos beneficiando la lesi\u00f3n, aumentan la producci\u00f3n de col\u00e1geno tipo I, fomentan la estimulaci\u00f3n de fibroblastos y la fase proliferativa. Este proceso beneficia la distribuci\u00f3n de ox\u00edgeno, nutrientes y facilita la activaci\u00f3n de la angiog\u00e9nesis [35].<\/p>\n<p>En cuanto a la regulaci\u00f3n de citocinas pro y antiinflamatorias, esta se induce a partir de un intercambio con receptores tipo Toll, es decir receptores de reconocimiento de patrones, los cuales controlan la producci\u00f3n de mediadores del sistema inmune. Se evidencia un descenso en la liberaci\u00f3n de citocinas proinflamatorias como tambi\u00e9n un aumento en la obtenci\u00f3n de citocinas antiinflamatorias, esta expresi\u00f3n favorece el proceso de la inflamaci\u00f3n lo que permite la reconstrucci\u00f3n de la cicatriz y un avance a las fases proliferativas [33].<\/p>\n<h2>Evidencia cient\u00edfica actual<\/h2>\n<h3>Estudios in vitro<\/h3>\n<p>Zhihao Li [4] present\u00f3 un producto t\u00f3pico llamado \u00abBio-K+\u00bb compuesto por Lactobacillus acidophilus CL1285\u00ae, Lactobacillus casei LBC80R\u00ae y Lactobacillus rhamnosus CLR2\u00ae, sobre biofilms maduros de Pseudomonas aeruginosa. As\u00ed, se present\u00f3 un prototipo de biofilm en placas seriadas donde la bacteria creci\u00f3 por 24 horas hasta desarrollar esta matriz extracelular. Luego, fue tratada con el cultivo total de Bio-K+ o con su filtrado libre de c\u00e9lulas. El resultado fue cuantificado por medio de tinci\u00f3n con cristal violeta que midi\u00f3 la biomasa total. Seguido a esto, fue realizado un recuento de UFC para validar la viabilidad bacteriana, junto con ensayos de turbidez que evaluaron la capacidad de recuperaci\u00f3n bacteriana tras la exposici\u00f3n al tratamiento t\u00f3xico y, finalmente, se analiz\u00f3 el metabolito activo con HPLC que se\u00f1al\u00f3 el \u00e1cido l\u00e1ctico como elemento principal. A partir de esto, se demostr\u00f3 que el cultivo completo y el filtrado libre de c\u00e9lulas disminuyen la biomasa del biofilm y eliminan las bacterias viables de la misma. Dichas acciones dependen de los compuestos secretados, espec\u00edficamente de la acidificaci\u00f3n dada del \u00e1cido l\u00e1ctico, ya que se comprob\u00f3 que al neutralizar el pH, este efecto desapareci\u00f3. Asimismo, en el estudio in vitro con fibroblastos d\u00e9rmicos humanos, el producto t\u00f3pico mostr\u00f3 no ser citot\u00f3xico, volvi\u00e9ndose biocompatible y promoviendo la migraci\u00f3n celular a una velocidad mayor de lo habitual [4].<\/p>\n<p>De este modo, se demostr\u00f3 que los Lactobacillus reducen la colonizaci\u00f3n de microorganismos pat\u00f3genos, la formaci\u00f3n de biofilms gracias a la acidificaci\u00f3n del entorno como se explic\u00f3 previamente [36]. En consecuencia, los probi\u00f3ticos que mostraron mejores resultados fueron de la especie Lactobacillus rhamnosus ya que su comportamiento frente al pat\u00f3geno fue m\u00e1s eficaz.<\/p>\n<p>En el trabajo de Cecile El-Chami et al. [37] se\u00f1alan que gracias a la acci\u00f3n de los lisados de Lactobacillus rhamnosus GG hay una disminuci\u00f3n de biofilms de Pseudomonas aeruginosa y Staphylococcus aureus principalmente. Esta protecci\u00f3n la adquiere gracias a la exclusi\u00f3n competitiva, que trata de que el Lactobacillus impida f\u00edsicamente la estad\u00eda de las bacterias pat\u00f3genas. Asimismo, la combinaci\u00f3n de las prote\u00ednas que hacen parte del lisado (enolasa y TPI) tienen la capacidad de desestabilizar y, con ello, desplazar a las bacterias pat\u00f3genas ya adheridas [37].<\/p>\n<p>Por la misma l\u00ednea, trabajos similares demostraron que el lisado de Lactobacillus rhamnosus GG tambi\u00e9n estimula la repitelizaci\u00f3n a trav\u00e9s del aumento de la migraci\u00f3n de queratinocitos. En el trabajo de Mohammed Saeed et al. [35], se emplearon las cepas Lactobacillus rhamnosus GG (LGG), Lactobacillus reuteri, Lactobacillus plantarum y Lactobacillus fermentum. El modelo celular que se us\u00f3 fue el raspado de queratinocitos epid\u00e9rmicos humanos en capas, con el fin de crear un ambiente lo m\u00e1s similar a una herida simple y medir la capacidad de reepitelizaci\u00f3n mediante la migraci\u00f3n y proliferaci\u00f3n celular al exponerlo a los lisados de las cepas mencionadas. El resultado de este trabajo fue evidenciar que el Lactobacillus rhamnosus GG tuvo una influencia significativa en la regeneraci\u00f3n epitelial de las monocapas de queratinocitos epid\u00e9rmicos, ya que en 18 horas hubo una mejora del 95%, este resultado se dio gracias al desplazamiento y producci\u00f3n elevada queratinocitos considerando que estos ayudan a la reparaci\u00f3n de la piel. El proceso mencionado, se debe a la acci\u00f3n de las quimiocinas (CXCL2 y su receptor (CXCR2), debido a que estas funcionan emitiendo se\u00f1ales quimiot\u00e1cticas que promueven el movimiento orientado de los queratinocitos hacia la zona herida, logrando que haya un revestimiento epitelial [35] (v\u00e9ase Figura 2 en Anexos).<\/p>\n<h3>Modelos in vivo<\/h3>\n<p>En la investigaci\u00f3n de Karimi et al. [38], se evalu\u00f3 el efecto de la formulaci\u00f3n del producto t\u00f3pico de naturaleza oleogel, esta conten\u00eda diferentes especies probi\u00f3ticas, tales como Lactobacillus acidophilus (DM + LBA), L. rhamnosus (DM + LBR), L. fermentum (DM + LBF) y L. casei (DM + LBC), que fueron comparadas con grupos control, base gel y tetraciclina t\u00f3pica. Estas cepas fueron probadas en ratas a las cuales se les indujo diabetes y les fueron realizadas lesiones cut\u00e1neas. Este proceso dur\u00f3 14 d\u00edas, donde se evaluaron par\u00e1metros morfol\u00f3gicos, bioqu\u00edmicos e histopatol\u00f3gicos, espec\u00edficamente se tuvo en cuenta el cierre de la lesi\u00f3n, la formaci\u00f3n de fol\u00edculos pilosos, el dep\u00f3sito de col\u00e1geno, la reepitelizaci\u00f3n tisular, la neovascularizaci\u00f3n y el contenido de hidroxiprolina. Al final, se demostr\u00f3 que las formulaciones con L. acidophilus (DM + LBA) y L. rhamnosus (DM + LBR) ten\u00edan la caracter\u00edstica de ser m\u00e1s beneficiosas a nivel terap\u00e9utico, ya que el cierre de la herida se efectu\u00f3 en menor tiempo presentando mayor reepitelizaci\u00f3n, aumento en la proliferaci\u00f3n de los fibroblastos junto a la s\u00edntesis de col\u00e1geno e incremento en la angiog\u00e9nesis, comparada con las heridas tratadas con los grupos de control y tetraciclina (m\u00e9todo tradicional). Tambi\u00e9n se evidenci\u00f3 que estas cepas de Lactobacillus tienen actividad antibacteriana y anti biofilm, siendo ben\u00e9ficas para las heridas diab\u00e9ticas porque favorecen su reparaci\u00f3n tisular [38] (v\u00e9ase Figura 3 en Anexos).<\/p>\n<p>Adicionalmente, en la patente de Castro Inostroza et al. [39] se usaron roedores como modelo de estudio para evaluar el efecto del ap\u00f3sito hidrocoloide en la cepa probi\u00f3tica Lactobacillus acidophilus LPV-31 sobre heridas. A los ratones se le realizaron lesiones cut\u00e1neas causadas por quemaduras que posteriormente se inocularon, afectando intencionalmente con Pseudomonas aeruginosa P65-00. Se us\u00f3 esta cepa ya que es de gran inter\u00e9s en el \u00e1mbito intrahospitalario vinculada a este tipo de heridas.<\/p>\n<p>La evaluaci\u00f3n de resultados se hizo a trav\u00e9s de seguimiento cl\u00ednico y microbiol\u00f3gico como recuento bacteriano y control microsc\u00f3pico de las quemaduras, demostrando que disminuy\u00f3 la carga bacteriana inhibiendo el crecimiento de Pseudomonas aeruginosa y logrando reparaci\u00f3n tisular en las lesiones que fueron tratadas con el ap\u00f3sito probi\u00f3tico. En ese sentido, el producto tuvo un efecto favorable sobre el control de la infecci\u00f3n y el proceso de cicatrizaci\u00f3n de la quemadura [39].<\/p>\n<h3>Ensayos cl\u00ednicos en humanos<\/h3>\n<p>En el \u00e1mbito cl\u00ednico, la evidencia en humanos es escasa. Sin embargo, en Chile se desarroll\u00f3 una formulaci\u00f3n patentada, como el evaluado por Castro Inostroza et al. [39], que involucran a la cepa Lactobacillus acidophilus LPV-31 en parches para el tratamiento terap\u00e9utico en pacientes con \u00falceras cr\u00f3nicas en donde, primero, realizaron una evaluaci\u00f3n cl\u00ednica para analizar reacciones al\u00e9rgicas (enrojecimiento, eritema e induraci\u00f3n) por parte del ap\u00f3sito. Este an\u00e1lisis lo llevaron a cabo con pruebas de hipersensibilidad como reacci\u00f3n inmediata (TDD), Ig total, PCR y un test Prick cut\u00e1neo. Luego, se aplic\u00f3 el parche en una zona determinada del antebrazo para realizar durante los siguientes 21 d\u00edas ex\u00e1menes inmunol\u00f3gicos y hematol\u00f3gicos. Los an\u00e1lisis arrojaron que ninguna de las 5 personas involucradas tuvo una reacci\u00f3n al\u00e9rgica. Con este respaldo, se realiz\u00f3 un ensayo cl\u00ednico adicional con pacientes que presentaban heridas de \u00falcera cr\u00f3nica donde se evaluaron las caracter\u00edsticas macrosc\u00f3picas (dimensiones, fondo y exudado) de la herida y se observ\u00f3 si dentro de estas hab\u00edan agentes infecciosos. El resultado de cultivos microbiol\u00f3gicos y posterior PCR arroj\u00f3 que hab\u00eda crecimiento de Lactobacillus spp., Staphylococcus aureus y Pseudomonas sp. Posteriormente, se puso a prueba el parche con la cepa de Lactobacillus acidophilus LPV-31 en dos pacientes diab\u00e9ticos que presentaban una \u00falcera cr\u00f3nica con 6 y 8 a\u00f1os de evoluci\u00f3n respectivamente, registrando el proceso (v\u00e9ase Tabla 2 en Anexos).<\/p>\n<p>Los resultados demostraron que el uso del ap\u00f3sito con Lactobacillus acidophilus LPV-31 en una herida cr\u00f3nica ayuda al proceso de cicatrizaci\u00f3n. En ambos casos, se observ\u00f3 eliminaci\u00f3n progresiva del tejido necr\u00f3tico, control del exudado, disminuci\u00f3n del tama\u00f1o y profundidad de la lesi\u00f3n, aumento de la granulaci\u00f3n y epitelizaci\u00f3n. En el caso del paciente 2, se logra cicatrizaci\u00f3n completa, mientras que el paciente 1 muestra una mejora cl\u00ednica significativa, a\u00fan teniendo diagn\u00f3stico de diabetes que es un factor de retraso de reparaci\u00f3n tisular [39].<\/p>\n<p>Con respecto a los tratamientos que tradicionalmente se emplean, los m\u00e1s comunes son los antibi\u00f3ticos, los ap\u00f3sitos antimicrobianos y el desbridamiento quir\u00fargico. Aunque no se duda que tengan un porcentaje de eficacia, presentan ciertas dificultades, ya que muchas de las heridas son colonizadas por bacterias que desarrollan biofilms y estas terapias no logran degradarlos, en ciertos casos solo los ralentizan, por lo cual, se vuelven a restaurar; en el caso de la aplicaci\u00f3n de ap\u00f3sitos, solo erradican los biofilms cuando se encuentran en estado inicial; los antis\u00e9pticos pueden causar reacciones inflamatorias en la zona aplicada, o al igual que el desbridamiento, afectar las zonas aleda\u00f1as a la herida que se encuentran sanas y, por \u00faltimo, en el caso de los antibi\u00f3ticos, existe la posibilidad de que se cree una resistencia al medicamento, lo cual ser\u00eda contraproducente para el individuo e incrementar\u00eda costos afectando la salud p\u00fablica [4].<\/p>\n<p>En comparaci\u00f3n, los productos t\u00f3picos con probi\u00f3ticos, por su parte, adquieren ciertas cualidades que contrastar\u00edan los efectos adversos de los tratamientos tradicionales porque favorecen la cicatrizaci\u00f3n sin afectar el tejido vecino sano, como se observ\u00f3 en la investigaci\u00f3n de Karimi et al. [38] en donde los datos obtenidos demostraron que cepas como Lactobacillus acidophilus y Lactobacillus rhamnosus lograron que haya un cierre en la heridas entre un 89% a 96% despu\u00e9s de 14 d\u00edas de tratamiento (V\u00e9ase Tabla 3 en Anexos), llegando a ser comparable con los resultados de una aplicaci\u00f3n de antibi\u00f3ticos convencionales como la tetraciclina [38].<\/p>\n<p>De igual modo, los probi\u00f3ticos atacan a los organismos pat\u00f3genos gracias a sus mecanismos de acci\u00f3n como secreci\u00f3n de \u00e1cido l\u00e1ctico, competencia por alimentos y p\u00e9ptidos que act\u00faan como bacteriocinas, lo cual en conjunto, ayuda a evitar la formaci\u00f3n de biofilms y promueve la regeneraci\u00f3n tisular [38].<\/p>\n<h2>Formulaciones t\u00f3picas con Lactobacillus<\/h2>\n<p>Los productos t\u00f3picos con mayor eficacia son los biol\u00f3gicamente activos por Lactobacillus debido a sus beneficios, como se ha explicado anteriormente. Las t\u00e9cnicas que se han desarrollado y producido abarcan: cremas, \u00f3leo e hidrogeles, ap\u00f3sitos y sprays.<\/p>\n<p>Los geles han logrado mayor eficiencia por su composici\u00f3n, ya que tienen la capacidad de retener agua, en el caso de los hidrogeles, y, crear una barrera f\u00edsica para evitar la evaporaci\u00f3n del agua manteniendo la hidrataci\u00f3n de la herida, en el caso de los oleogeles [40].<\/p>\n<p>En conjunto generan un microambiente h\u00famedo beneficioso para la cicatrizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A estos se les llama parches probi\u00f3ticos, siendo una estrategia novedosa en el \u00e1mbito de la terapia tisular [40]. Su finalidad es demostrar lo pr\u00e1ctico y viable de los probi\u00f3ticos mediante su uso, acceder al contacto directo con la lesi\u00f3n y asegurar un control de nutrientes esenciales [41][42]. En cuanto a la estructura para crearlos, se obtiene de distintos materiales debido a sus conductores de protecci\u00f3n, entre los m\u00e1s efectivos est\u00e1n las nanofibras, biopol\u00edmeros, ap\u00f3sito de hidrocoloide e hidrogeles biom\u00e9dicos [43].<\/p>\n<p>Estos productos pueden contener bacterias vivas, lisados bacterianos o metabolitos, beneficiando la obtenci\u00f3n de compuestos funcionales como p\u00e9ptidos antimicrobianos, polisac\u00e1ridos y lactato. No obstante, esta clase de formulaciones con microbios vivos, revela dificultades en relaci\u00f3n con la viabilidad durante el almacenamiento y estabilidad bacteriana a diferencia de los lisados bacterianos y metabolitos, que ofrecen mayor equilibrio y seguridad microbiol\u00f3gica, manteniendo parcialmente sus reacciones antimicrobianas y antiinflamatorias sin tener que recurrir a la preservaci\u00f3n de bacterias vivas [44].<\/p>\n<p>Estas especies espec\u00edficas de microorganismos son delicadas a factores ambientales como cambios de pH, humedad, temperatura y ox\u00edgeno, lo que puede perjudicar notablemente su supervivencia [45].<\/p>\n<p>Se han implementado diferentes estrategias para conservar la viabilidad microbiana, como la liofilizaci\u00f3n, la microencapsulaci\u00f3n y matrices polim\u00e9ricas. Estos mecanismos facilitan cuidar a los Lactobacillus frente a presiones ambientales y asegurar que contin\u00faen su utilidad terap\u00e9utica supervivencia [45].<\/p>\n<p>Uno de los m\u00e1s importantes desaf\u00edos se basa en conseguir un balance entre las propiedades fisicoqu\u00edmicas del m\u00e9todo de almacenamiento y la estabilidad microbiana. Adem\u00e1s, es esencial garantizar la afinidad entre la viabilidad de las bacterias y los componentes de la elaboraci\u00f3n, impidiendo elementos que puedan alterar desfavorablemente su metabolismo [46].<\/p>\n<h2>Seguridad y aspectos regulatorios<\/h2>\n<p>Uno de los riesgos principales que se pueden presentar al usar probi\u00f3ticos t\u00f3picos es que se traspasen a la circulaci\u00f3n sangu\u00ednea, lo que puede ocasionar bacteriemia o una sepsis [47]. Se ha demostrado que las infecciones por Lactobacillus podr\u00edan ocurrir de forma oportunista, siendo la especie que presenta la tasa m\u00e1s alta Lactobacillus rhamnosus [48] sobre todo en pacientes inmunosuprimidos o que padecen de alguna enfermedad que puede agravar su condici\u00f3n de base, como pacientes con proceso tumorales, diabetes, prematuros, desequilibrios en la microbiota intestinal, oncol\u00f3gicos, consumo habitual de antibi\u00f3ticos o trastornos gastrointestinales severos. Sin embargo, se ha demostrado que esta dificultad no es usual, present\u00e1ndose en 0.021% de los hemocultivos examinados, o incluso menos de 1 caso por mill\u00f3n de pacientes, a\u00fan teniendo en cuenta la demanda y aplicaci\u00f3n que genera en el nicho de mercado [47].<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, se han encontrado casos aislados donde hubo irritaci\u00f3n en la piel y dermatitis al\u00e9rgica en la zona donde se us\u00f3 el producto [49]. Esta condici\u00f3n se puede ver reflejada como irritaci\u00f3n cut\u00e1nea, enrojecimiento, eritema, prurito, inflamaci\u00f3n local y formaci\u00f3n de p\u00fastulas, predominando en personas que tengan la piel sensible o sufran de alguna condici\u00f3n de la barrera cut\u00e1nea [50]. Asimismo, algunas enfermedades de base provocan un desequilibrio en la microbiota d\u00e9rmica, favoreciendo que tengan mayor susceptibilidad a este tipo de manifestaciones. Pero, no solo a las cepas probi\u00f3ticas se le adjudican estas reacciones, sino tambi\u00e9n a los excipientes (componentes diferentes del principio activo usados para facilitar la preparaci\u00f3n, conservaci\u00f3n y administraci\u00f3n de un f\u00e1rmaco) y sistemas de administraci\u00f3n usados en la formulaci\u00f3n t\u00f3pica, tales como ap\u00f3sitos hidrocoloides, oleogeles, hidrogeles, conservantes y otros biomateriales [51], ya que estos pueden potenciar estas manifestaciones irritantes o reacciones de hipersensibilidad cut\u00e1nea [52].<\/p>\n<p>Otra de las preocupaciones que existe, es la probabilidad de que los Lactobacillus almacenen genes de resistencia antimicrobiana transferibles, como se ha observado en el estudio de Shahali et al. [53], donde se detectaron cepas probi\u00f3ticas de Lactobacillus con genes de resistencia tales como tet, erm, van, cat y aph(3\u2032)-IIIan que se han identificado en pl\u00e1smidos, transposones o integrones, punto importante ya que estos hacen parte de los mecanismos de transferencia horizontal gen\u00e9tica (THG), proceso donde se intercambia material gen\u00e9tico entre bacterias no descendientes, provocando proliferaci\u00f3n de genes de resistencia entre microorganismos que habitan el mismo ambiente [54]. Tambi\u00e9n, el uso constante de probi\u00f3ticos ayuda a la propagaci\u00f3n de genes de resistencia, cuando se administran a la par de antibi\u00f3ticos con elementos gen\u00e9ticos m\u00f3viles [55].<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, existe la posibilidad de un intercambio gen\u00e9tico entre las bacterias probi\u00f3ticas y microorganismos oportunistas que habitan la piel, un ejemplo es Staphylococcus aureus, ya que esta cuenta con la capacidad de adquirir genes de resistencia gracias a la transferencia horizontal por medio de pl\u00e1smidos y bacteri\u00f3fagos dando lugar a la resistencia antimicrobiana [56].<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, se ha visto que algunas cepas de Lactobacillus, como L. plantarum, L. paracasei, L. salivarius, L. reuteri y L. acidophilus, cuentan con resistencia innata o adquirida a ciertos antibi\u00f3ticos como tetraciclina, eritromicina y vancomicina [53][54].<\/p>\n<p>Las bacterias \u00e1cidos l\u00e1cticas (BAL), especialmente especies de Lactobacillus pertenecen a la clasificaci\u00f3n de GRAS (Generally Recognized As Safe), que avala el uso seguro en humanos [57]. En conjunto, las cepas Lactobacillus, especialmente, Lactobacillus acidophilus, est\u00e1n clasificadas en el Nivel de Bioseguridad 1 (BSL-1) confirmando que representan un riesgo bajo para la salud humana [58].<\/p>\n<p>Hasta el momento, no est\u00e1 establecida alguna regulaci\u00f3n concreta ni exclusiva para productos probi\u00f3ticos t\u00f3picos con Lactobacillus, ya que esta presenta vac\u00edos normativos y diferencias entre pa\u00edses dado que su clasificaci\u00f3n depende del objetivo terap\u00e9utico, su formulaci\u00f3n y el mecanismo de acci\u00f3n [59][60]. Otra consideraci\u00f3n, es que se debe regir por su literal definici\u00f3n que seg\u00fan la International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics (ISAPP) [26] se considera como probi\u00f3tico al microorganismo vivo que administrado en la dosis apropiada, otorgue un bienestar al hospedador, con esto el producto objeto debe comprobar eficacia cl\u00ednica, viabilidad y seguridad para as\u00ed ser considerados como bacteria probi\u00f3tica.<\/p>\n<p>Por otro lado, las entidades regulatorias como World Health Organization, Food and Drug Administration (FDA) en Estados Unidos y la European Medicines Agency est\u00e1n de acuerdo y han mostrado inter\u00e9s en implementar marcos reglamentarios espec\u00edficos para medicamentos bioterap\u00e9uticos vivos, globalmente conocidos como live biotherapeutic products (LBPs) por sus cualidades para prevenir o tratar patolog\u00edas [60][61].<\/p>\n<p>Ahora bien, en Colombia, el organismo encargado de la vigilancia sanitaria es el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA) responsable de reglamentar art\u00edculos cosm\u00e9ticos, medicamentos y dispositivos m\u00e9dicos seg\u00fan su prop\u00f3sito de creaci\u00f3n y mecanismos de acci\u00f3n biol\u00f3gica [62]. Dicho esto, es importante categorizar a qu\u00e9 grupo pertenecen los probi\u00f3ticos t\u00f3picos de Lactobacillus, ya que cuando tienen como fin \u00faltimo el cuidado de la piel (proteger, limpiar o mejorar su aspecto sin tener propiedades terap\u00e9uticas), s\u00f3lo manteniendo el equilibrio de la microbiota cut\u00e1nea, se considera un cosm\u00e9tico [68]. En cambio, si este promete control de infecciones, ayuda en el proceso de cicatrizaci\u00f3n o regulaci\u00f3n inflamatoria en las lesiones, se considera un medicamento bioterap\u00e9utico o dispositivo m\u00e9dico [63][64].<\/p>\n<p>En este orden, si se desea comercializar formulaciones que integran lisados bacterianos o fermentados dise\u00f1ados para el bienestar d\u00e9rmico, los criterios que eval\u00faan las instituciones reguladoras de los cosm\u00e9ticos se centran en la seguridad cut\u00e1nea, evaluando tolerancia de la dermis, pH y estabilidad del producto [65]. Diferente a las formulaciones destinadas al tratamiento de heridas, ya que estas exigen evaluaciones minuciosas para analizar criterios como la eficacia terap\u00e9utica, identificaci\u00f3n precisa de las cepas, estabilidad microbiol\u00f3gica, viabilidad bacteriana, control, disbiosis y transferencia de genes de resistencia [63][60] (v\u00e9ase Figura 4 en Anexos).<\/p>\n<h2>Discusi\u00f3n<\/h2>\n<p>Por otro lado, a pesar de que los resultados en general presentan efectos favorables, una de las principales limitaciones se refiere a la falta de normalizaci\u00f3n de cepas y dosis \u00f3ptimas. Las caracter\u00edsticas naturales de los probi\u00f3ticos son \u00fanicas de cada cepa, lo que implica que distintas especies o incluso diferentes variaciones de un mismo grupo de Lactobacillus puede causar diversos efectos sobre la funci\u00f3n antimicrobiana, la regulaci\u00f3n inmunol\u00f3gica y la cicatrizaci\u00f3n. Como se observ\u00f3 en las investigaciones analizadas, se emplean formulaciones distintas, concentraciones modificables y cepas heterog\u00e9neas, generando complicaciones en la comparaci\u00f3n de resultados y la replicabilidad de los descubrimientos. Adem\u00e1s, no existe un par\u00e1metro de dosis efectiva, constancia de utilidad, ni tiempo adecuado del tratamiento [26].<\/p>\n<p>Otro punto a considerar, es la inestabilidad de la microbiota cut\u00e1nea, demostrando ser un reto notable para el progreso de terapias eficaces. Puede variar considerablemente entre pacientes debido a circunstancias como enfermedades causantes, uso de medicamentos, situaci\u00f3n inmunol\u00f3gica, edad, rutinas de higiene y condiciones ambientales. Estas desigualdades pueden cambiar la habilidad de acci\u00f3n y colonizaci\u00f3n de los probi\u00f3ticos, en heridas con dificultad de cicatrizaci\u00f3n suele haber un cambio importante del balance microbiano, lo que tambi\u00e9n afecta la capacidad de los probi\u00f3ticos aplicados [26].<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, hay obst\u00e1culos asociados con la regulaci\u00f3n y control de calidad de los productos. En la actualidad se encuentra variedad de productos en los que no se mencionan las cepas utilizadas, concentraciones aplicadas o prueba cient\u00edfica que sustente dichos efectos terap\u00e9uticos, esta situaci\u00f3n complica la garant\u00eda, credibilidad y seguridad del m\u00e9todo. Se destaca la obligaci\u00f3n de determinar criterios reguladores rigurosos para afianzar la adecuada viabilidad, eficacia e identificaci\u00f3n de los probi\u00f3ticos [26].<\/p>\n<h2>Conclusiones<\/h2>\n<p>Los productos t\u00f3picos con Lactobacillus tienen un gran potencial como estrategia terap\u00e9utica. Su implementaci\u00f3n permite comprender c\u00f3mo algunas cepas pueden interactuar con procesos fisiopatol\u00f3gicos, apoyando m\u00e9todos defensivos contra pat\u00f3genos comunes, reduciendo la creaci\u00f3n de biofilms bacterianos y aportando a la reparaci\u00f3n tisular de la zona afectada.<\/p>\n<p>Los estudios in vivo e in vitro analizados demuestran que especies de Lactobacillus, especialmente L. rhamnosus y L. acidophilus, por medio de distintas formulaciones como ap\u00f3sitos probi\u00f3ticos, hidrogeles y oleogeles que han evidenciado ser opciones factibles para preservar un entorno apropiado para la cicatrizaci\u00f3n, cuentan con la capacidad de agilizar la cicatrizaci\u00f3n en heridas, impulsar la angiog\u00e9nesis, activar la s\u00edntesis de col\u00e1geno, entre otros aspectos positivos, alcanzando resultados similares a las terapias tradicionales.<\/p>\n<p>No obstante, a\u00fan se presentan dificultades referentes a la viabilidad y estabilidad de las cepas probi\u00f3ticas, normas o criterios de dosificaci\u00f3n y probables riesgos asociados al proceso o la condici\u00f3n del paciente, por lo cual se recomienda seguir con las investigaciones pr\u00e1cticas y estudios de mayor alcance que puedan esclarecer la eficacia, seguridad y v\u00eda de acci\u00f3n de estos productos.<\/p>\n<h2>Declaraci\u00f3n sobre uso de herramientas de inteligencia artificial<\/h2>\n<p>Durante la elaboraci\u00f3n de este trabajo se utilizaron herramientas de inteligencia artificial generativa, espec\u00edficamente ChatGPT y Gemini (Google), como apoyo en procesos de redacci\u00f3n, correcci\u00f3n de estilo, traducci\u00f3n y creaci\u00f3n de algunas figuras esquem\u00e1ticas. La b\u00fasqueda bibliogr\u00e1fica, el an\u00e1lisis cr\u00edtico de la informaci\u00f3n, la interpretaci\u00f3n cient\u00edfica y la revisi\u00f3n final del contenido fueron realizados por las autoras.<\/p>\n<h2 id=\"Anexos\">Anexos<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revista-portalesmedicos.com\/revista-medica\/?attachment_id=84175\" target=\"_blank\" rel=\"attachment noopener wp-att-84175\">Ver anexos<\/a><\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<ol>\n<li>Proksch E, Brandner JM, Jensen JM. The skin: an indispensable barrier. Exp Dermatol. 2008;17(12):1063-1072. doi:10.1111\/j.1600-0625.2008.00786.x<\/li>\n<li>Wang PH, Huang BS, Horng HC, Yeh CC, Chen YJ. Wound healing. J Chin Med Assoc. 2018;81(2):94-101. doi:10.1016\/j.jcma.2017.11.002<\/li>\n<li>Falanga V, Isseroff RR, Soulika AM, Romanelli M, Margolis D, Kapp S, et al. Chronic wounds. Nat Rev Dis Primers. 2022;8(1):50. doi:10.1038\/s41572-022-00377-3<\/li>\n<li>Li Z, Zhang S, Zuber F, Altenried S, Jaklenec A, Langer R, et al. 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Bogot\u00e1: Invima; 2026 [citado 2026 May 15]. Disponible en: https:\/\/www.invima.gov.co\/.<\/li>\n<li>Cordaillat-Simmons M, Rouanet A, Pot B. Live biotherapeutic products: the importance of a defined regulatory framework. Exp Mol Med. 2020 Sep;52(9):1397-1406. doi: 10.1038\/s12276-020-0437-6.<\/li>\n<li>Locker J, Serrage HJ, Ledder RG, et al. Microbiological insights and dermatological applications of live biotherapeutic products. J Appl Microbiol. 2024 Aug;135(8):lxae181. doi: 10.1093\/jambio\/lxae181.<\/li>\n<li>Habeebuddin M, Karnati RK, Shiroorkar PN, et al. Topical Probiotics: More Than a Skin Deep. Pharmaceutics. 2022 Mar;14(3):557. doi: 10.3390\/pharmaceutics14030557.<\/li>\n<\/ol>\n<h2 id=\"sobre_autores\">Sobre los autores<\/h2>\n<p>Geraldine Argumedo Arteaga. Estudiante de Bacteriolog\u00eda y Laboratorio Cl\u00ednico, Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, Bogot\u00e1, Colombia. ORCID: 0009-0008-0229-3923<\/p>\n<p>Mariana Arias Romero. Estudiante de Bacteriolog\u00eda y Laboratorio Cl\u00ednico, Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, Bogot\u00e1, Colombia. ORCID: 0009-0000-1263-1748<\/p>\n<p>Lady Maricel Casallas Rodriguez. Docente, Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, Bogot\u00e1, Colombia. ORCID: 0009-0003-0552-1075<\/p>\n<p><strong>Autor de correspondencia:<\/strong> Lady Maricel Casallas Rodriguez. <a href=\"mailto:lmcasallas@universidadmayor.edu.co\">@<\/a><\/p>\n<h2 id=\"sobre_articulo\">Sobre el art\u00edculo<\/h2>\n<p><strong>Fecha de recepci\u00f3n:<\/strong> 29 de mayo de 2026<\/p>\n<p><strong>Fecha de aceptaci\u00f3n:<\/strong> 24 de julio de 2026<\/p>\n<p><strong>Fecha de publicaci\u00f3n:<\/strong> 29 de julio de 2026<\/p>\n<p><strong>DOI:<\/strong> <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.64396\/21-0172\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/doi.org\/10.64396\/21-0172<\/a><\/p>\n<p><strong>Conflictos de inter\u00e9s:<\/strong> ninguno<\/p>\n<p><strong>Consentimiento informado:<\/strong> No aplicable<\/p>\n<p><strong>Financiaci\u00f3n:<\/strong> ninguna<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n \u00e9tica:<\/strong> Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios \u00e9ticos y las normas internacionales de investigaci\u00f3n biom\u00e9dica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad cient\u00edfica y buenas pr\u00e1cticas editoriales.<\/p>\n<p><strong>Autor\u00eda y responsabilidad:<\/strong> Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versi\u00f3n final del manuscrito y asumir responsabilidad p\u00fablica por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autor\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Autora principal: Geraldine Argumedo Arteaga Vol. XXI; 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