Uso de Topiramato y Zonisamida en Trastorno por uso de alcohol: Revisión de la evidencia

Uso de Topiramato y Zonisamida en Trastorno por uso de alcohol: Revisión de la evidencia

El Trastorno por uso de alcohol aparece con frecuencia en la práctica clínica. Se trata de un importante problema de Salud Pública, dadas las repercusiones sobre la salud física y las complicaciones psicosociales asociadas. Los tratamientos farmacológicos aprobados para su tratamiento resultan tan sólo moderadamente eficaces, por lo que los clínicos venimos utilizando otras herramientas farmacológicas que han mostrado cierta eficacia, a pesar de que su uso no ha sido aprobado específicamente para dicha indicación.

Uso de Topiramato y Zonisamida en Trastorno por uso de alcohol: Revisión de la evidencia

Omar Walid Muquebil Ali Al Shaban Rodríguez 1, Jaime Ramón López Fernández 2, Enrique Álvarez de Morales Gómez-Moreno 3, Gonzalo Gutiérrez Vázquez 4, Anxo Barrio Nespereira 5.

  1. Médico Especialista en Medicina Familiar. Médico Interno Residente IV de Psiquiatría. CSM Mieres.
  2. Médico Especialista en Medicina Familiar. Médico Interno Residente I de Psiquiatría. CSM Mieres.
  3. Psiquiatra Adjunto. CSM Puerta de la Villa, Gijón.
  4. Médico Interno Residente III de Psiquiatría. CSM El Quirinal, Avilés
  5. Psicólogo Interno Residente III. CSM La Calzada, Gijón.

Palabras clave: Topiramato, Zonisamida, dependencia, alcohol.

Key Words: Topiramate, Zonisamide, Alcohol dependence

Resumen:

El topiramato ha mostrado eficacia moderada en el tratamiento del Trastorno por uso de alcohol, si bien es conocida su mala tolerancia en determinados casos. La zonisamida es una molécula que cuenta con 10 años en el mercado, indicada como terapia coadyuvante en el tratamiento de crisis parciales y en monoterapia desde 2012. En Psiquiatría se ha utilizado en los Trastornos de la conducta alimentaria y en otros trastornos en los que la impulsividad desempeña un papel importante, al igual que otros anticonvulsivantes.

Introducción:

Ambos fármacos presentan varios mecanismos de acción. Topiramato bloquea los canales de sodio y de calcio dependientes de voltaje, potencia la acción inhibidora del GABA, inhibe la anhidrasa carbónica y se comporta como antagonista glutamatérgico actuando sobre los receptores AMPA/kainato. Los mecanismos de acción de Zonisamida incluyen el bloqueo de los canales de sodio dependientes de voltaje, la reducción del flujo iónico a través de canales tipo T y una acción inhibidora sobre el enzima anhidrasa carbónica, aunque en menor grado que el topiramato.

Objetivos:

Revisar la más actualizada evidencia científica disponible sobre la eficacia de Topiramato y Zonisamida en el tratamiento del Trastorno por uso de alcohol, incluyendo la tasa de abstinencia, efectos sobre el craving, los días de ingesta masiva y otros parámetros como la salud física y psicológica de los sujetos.

Describir los efectos secundarios más habituales del tratamiento con ambos fármacos.

Métodos:

Revisión bibliográfica exhaustiva en PUBMED, UPTODATE, Medscape y The Cochrane Library de artículos publicados hasta Octubre de 2015, en lengua inglesa y española, priorizando los metaanálisis encontrados. Estrategia de búsqueda utilizando los términos: “Topiramate”, “Zonisamide”, “Alcohol dependence”, “Alcohol withdrawal”.

Resultados:

El número de estudios que evalúan la eficacia de Topiramato en Trastorno por uso de alcohol continúa siendo muy superior al de Zonisamida.

Las dosis eficaces de Topiramato oscilaron entre los 100 y los 300 mg al día, recomendando titulación lenta durante 6-8 semanas para minimizar los efectos secundarios. A pesar de ello, un 10% de los sujetos experimentaron dificultades de concentración. Para Zonisamida, las dosis más utilizadas en los estudios sobre alcohol fueron de 400-500 mg al día, moderadamente elevadas para el rango terapéutico del fármaco en su indicación original, aunque se sugiere que dosis menores podrían resultar igualmente eficaces.

En el caso de utilizarla en Trastorno por uso de alcohol, Zonisamida mostró menos efectos secundarios cognitivos que en su empleo en epilepsia, si bien los sujetos mostraron también ciertos efectos secundarios sobre la cognición (especialmente en la fluencia verbal y memoria de trabajo). El topiramato produjo alteraciones en la memoria visual, no así la zonisamida.

En una Revisión Cochrane, los anticonvulsivantes en general y topiramato en particular se asociaron con un descenso en el número total de días de ingesta muy elevada de alcohol, si bien recomiendan cautela dado que los resultados globales de eficacia del grupo de los anticonvulsivantes no son completamente concluyentes (es bien conocida la rigurosidad metodológica de las revisiones Cochrane, que resultan muy estrictas en cuanto al análisis de la evidencia).

El topiramato muestra beneficios significativos, aunque moderados, para la abstinencia y reducción del número de días de ingesta muy elevada, y parece ser beneficioso para el craving y los valores de GGT. El descenso en los valores de GGT no pudo ser replicado en el estudio con Zonisamida, si bien en ese caso los sujetos no tenían en general valores previos al tratamiento elevados.

Topiramato resultó eficaz en mejorar también el bienestar físico y psicológico de los sujetos alcohólicos.

En todos los casos, el tratamiento farmacológico se complementó con psicoterapia de corte cognitivo-conductual o como mínimo con un consejo breve respecto a la disminución/cese del consumo de alcohol.