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Actualización en el manejo de la ictericia neonatal: un enfoque narrativo

Autor principal: Alberto de Jesús Cervantes Zamora

Vol. XXI; nº 03; 35

REVISIÓN

Actualización en el manejo de la ictericia neonatal: un enfoque narrativo

Update on the Management of Neonatal Jaundice: A Narrative Approach

Alberto de Jesús Cervantes Zamora, Fiorella de Los Ángeles Amador Miranda, María José Bravo Aguilar, Youset Francisco Chia Fernández

Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 03 – Primera quincena de Febrero de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 03; 35 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0035Cómo citar este artículo

Sobre los autores | Sobre el artículo | Referencias

Resumen

El artículo trata sobre la gestión actual de la ictericia neonatal, una condición generalizada que afecta a un gran número de recién nacidos, con un enfoque particular en los avances recientes en diagnóstico y tratamiento. El objetivo principal es evaluar las prácticas terapéuticas actuales y emergentes, con un énfasis particular en el reconocimiento de las necesidades de atención médica y la gestión basada en evidencia para mitigar el riesgo de complicaciones graves, como el kernicterus. La metodología incluyó una búsqueda exhaustiva de literatura sobre estudios más recientes y directrices clínicas relevantes. Los avances clave incluyen la medición no invasiva de la bilirrubina, incluido su uso en un bilirrubinómetro transcutáneo, así como tecnologías más nuevas en fototerapia. También se revisan las indicaciones para la transfusión por intercambio y la administración de inmunoglobulina intravenosa en casos de iso-inmunización. En conclusión, el artículo enfatiza un enfoque inclusivo e individualizado para el tratamiento de la ictericia, incorporando tecnologías de tratamiento avanzadas y mejores prácticas clínicas para mejorar los resultados en neonatos afectados.

Palabras clave

Ictericia neonatal; Hiperbilirrubinemia; Fototerapia; Kernícterus; Exanguinotransfusión

Abstract

This article discusses the current management of neonatal jaundice, a widespread condition affecting a large number of newborns, with a particular focus on recent advances in diagnosis and treatment. The primary objective is to evaluate current and emerging therapeutic practices, with particular emphasis on the recognition of healthcare needs and evidence-based management to mitigate the risk of serious complications, such as kernicterus. The methodology included a comprehensive literature search for more recent studies and relevant clinical guidelines. Key advances include noninvasive measurement of bilirubin, including its use in a transcutaneous bilirubinometer, as well as newer technologies in phototherapy. Indications for exchange transfusion and the administration of intravenous immunoglobulin in cases of isoimmunization are also reviewed. In conclusion, the article emphasizes an inclusive and individualized approach to the management of jaundice, incorporating advanced treatment technologies and best clinical practices to improve outcomes in affected neonates.

Keywords

Jaundice, Neonatal; Hyperbilirubinemia; Phototherapy; Kernicterus; Exchange Transfusion

INTRODUCCIÓN

La ictericia neonatal es una de las condiciones más frecuentes en el período posnatal, afectando aproximadamente al 60% de los recién nacidos a término y al 80% de los prematuros. Aunque en la mayoría de los casos es fisiológica y transitoria, su manejo inadecuado puede conducir a complicaciones graves, como la encefalopatía bilirrubínica o el kernícterus, con secuelas neurológicas permanentes. Por ello, el diagnóstico oportuno y el tratamiento basado en evidencia son esenciales para reducir riesgos y optimizar los resultados en salud neonatal(1).

La ictericia neonatal se caracteriza por la coloración amarillenta de la piel y mucosas debido a la acumulación de bilirrubina en sangre, producto del aumento de la hemólisis, la inmadurez hepática y la circulación enterohepática en el recién nacido. Fisiológicamente, ocurre por el exceso de bilirrubina indirecta (no conjugada), que puede cruzar la barrera hematoencefálica y provocar neurotoxicidad. Factores como prematuridad, incompatibilidad sanguínea y lactancia materna influyen en su severidad(2).

A pesar de los avances en el manejo de la ictericia neonatal, aún existen controversias en relación con los esquemas terapéuticos, las modalidades de fototerapia y el uso de inmunoglobulina intravenosa en casos de isoimmunización. Además, la evidencia más reciente ha reevaluado el papel de la lactancia materna y los predictores de los marcadores de riesgo. Esta revisión narrativa tiene como objetivo integrar la literatura sintetizada y actual, proporcionando una perspectiva concisa y profesional para los profesionales de la salud(3).

El enfoque principal de este artículo es evaluar críticamente la evidencia más reciente sobre el manejo de la ictericia neonatal, comenzando con su diagnóstico y avanzando hacia las intervenciones terapéuticas. Se evaluarán las pautas clínicas actuales, los avances recientes en el monitoreo no invasivo y las medidas proactivas para evitar complicaciones. En última instancia, esta revisión tiene como objetivo proporcionar una estrategia integral para informar la toma de decisiones clínicas a través de la mejor información disponible.

METODOLOGÍA

Se ejecutó una búsqueda sistemática en las bases de datos PubMed, Web of Science, Cochrane Library y ScienceDirect. La estrategia de búsqueda aplicótérminos de MeSH/DeCS, que incluyenfrases como «Jaundice, Neonatal,» «Hyperbilirubinemia,» «Phototherapy,» «Kernicterus,» «Exchange Transfusion» o los equivalentes en español («ictericia neonatal,» «hiperbilirrubinemia,» «fototerapia,» «kernícterus,» «exanguinotransfusión»), se combinaron estos términos con operadores booleanos (AND/OR). Se han priorizado artículos publicados entre 2019 y 2024.

Los criterios de selección principales sebasaron en estudios originales, revisiones sistemáticas, metaanálisis y guías clínicas que abordaran el diagnóstico y el manejo de la ictericia neonatal en recién nacidos a término y pretérmino. Se han excluido estudios en adultos, modelos en no humanos, artículos sin acceso al texto completo y publicaciones duplicadas.

La extracción de datos se realizó mediante una plantilla estandarizada que registró:

Diseño del estudio (ensayos clínicos, cohortes, revisiones).

Población estudiada (edad gestacional, peso al nacer).

Métodos diagnósticos (bilirrubinómetros, laboratorio, escalas de riesgo).

Intervenciones evaluadas (tipos de fototerapia, umbrales de tratamiento, manejo no farmacológico).

Resultados principales (eficacia terapéutica, reducción de complicaciones, seguimiento neurológico).

Los datos obtenidos se analizaron de forma narrativa, integrando la evidencia más reciente para ofrecer una actualización clínica basada en la mejor información disponible.

RESULTADOS

Evaluación y Diagnóstico Actualizado

Métodos no invasivos de medición de bilirrubina

Entre los métodos no invasivos, el bilirrubinómetro transcutáneo (TcB) destaca por su rapidez y facilidad de uso, siendo especialmente útil en cribados neonatales. Este dispositivo mide la reflectancia cutánea, correlacionándola con los niveles séricos de bilirrubina indirecta. Estudios recientes demuestran una buena precisión en recién nacidos a término sin hemólisis, aunque su confiabilidad disminuye en prematuros, neonatos con fototerapia previa o piel muy pigmentada. Pese a su utilidad, no reemplaza la bilirrubina sérica en casos de ictericia grave o cuando se requieren decisiones terapéuticas críticas, siendo su principal ventaja la reducción de punciones innecesarias(4).

El avance tecnológico ha introducido aplicaciones móviles y dispositivos portátiles que estiman la bilirrubina mediante análisis de imágenes de la esclerótica o la piel. Algunos algoritmos utilizan inteligencia artificial para mejorar la precisión, aunque su validación clínica aún es limitada. Si bien representan una herramienta prometedora para el monitoreo ambulatorio y en zonas remotas, su uso no está estandarizado en la práctica clínica actual. Se requieren más estudios para determinar su exactitud en diferentes grupos étnicos y grados de hiperbilirrubinemia, así como su impacto en la reducción del kernícterus en poblaciones de alto riesgo(5).

Interpretación de los niveles de bilirrubina según las guías actuales

La interpretación de los niveles de bilirrubina en neonatos debe basarse en las últimas guías clínicas, como las de la American Academy of Pediatrics (AAP), que estratifican el riesgo según percentiles en nomogramas específicos, considerando edad posnatal (en horas), edad gestacional y factores de riesgo asociados (ej., incompatibilidad Rh, sepsis, hemólisis). Estas recomendaciones establecen umbrales diferenciados para iniciar fototerapia o exanguinotransfusión, priorizando un enfoque preventivo en prematuros y neonatos con riesgo aumentado de kernícterus(6). Además, se enfatiza el uso de nomogramas actualizados que incorporen evidencia sobre la variabilidad étnica y el impacto de la lactancia materna, optimizando así la precisión en la toma de decisiones y reduciendo intervenciones innecesarias.

Identificación de factores de riesgo para hiperbilirrubinemia significativa

Se estima que entre los principales factores de riesgo se encuentran la prematuridad y el bajo peso al nacer, ya que los recién nacidos pretérmino suelen tener una inmadurez hepática que dificulta la conjugación de la bilirrubina, aumentando su acumulación. Adicionalmente, una comprometida capacidad de alimentación en las primeras horas de vida genera un retraso en la eliminación de meconio, lo que contribuye a la circulación enterohepática de bilirrubina. Estos neonatos requieren un seguimiento más estricto, dado que su capacidad para eliminar meconio aumenta su susceptibilidad a desarrollar hiperbilirrubinemia grave(6).

Otro factor crítico es la incompatibilidad de grupo sanguíneo (ABO o Rh), que puede desencadenar hemólisis acelerada por isoanticuerpos maternos, elevando rápidamente los niveles de bilirrubina no conjugada. Asimismo, la lactancia materna exclusiva con ingesta inadecuada se asocia a ictericia prolongada, conocida como «ictericia por lactancia», debido a una menor ingesta calórica y deshidratación relativa, que reduce la excreción de bilirrubina. También deben considerarse los antecedentes familiares de ictericia neonatal que requirió tratamiento, ya que pueden indicar predisposición genética a trastornos metabólicos o hemolíticos(7).

Otros factores relevantes incluyen la presencia de cefalohematoma u otras colecciones sanguíneas, que incrementan la carga de bilirrubina por la degradación de hematíes extravasados, así como las infecciones neonatales (sepsis, infecciones urinarias), que pueden alterar el metabolismo hepático y la función de transporte de bilirrubina. Finalmente, la deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD) es un importante factor de riesgo en ciertas poblaciones, ya que predispone a episodios hemolíticos graves desencadenados por infecciones, fármacos o exposición a sustancias oxidantes, requiriendo un manejo preventivo y monitorización estrecha(8).

Algoritmos diagnósticos actualizados

Los flujogramas para la evaluación inicial y seguimiento de la ictericia neonatal se basan en la identificación temprana de factores de riesgo y la medición seriada de bilirrubina, ya sea transcutánea o sérica. Las guías actuales recomiendan el uso de nomogramas por percentiles que consideran la edad posnatal en horas para clasificar el riesgo y determinar la necesidad de intervención. En recién nacidos asintomáticos, se prioriza el cribaje con bilirrubinómetro transcutáneo (TcB), reservando la bilirrubina sérica total (BST) para casos con TcB elevada, ictericia clínica evidente o presencia de factores de riesgo. El seguimiento debe adaptarse según la progresión, especialmente en las primeras 72 horas de vida, donde el riesgo de hiperbilirrubinemia significativa es mayor(9).

Las indicaciones para BST incluyen ictericia en las primeras 24 horas, ascenso rápido (>0.2 mg/dL/hora), o niveles cercanos a los umbrales de tratamiento. Además, se deben investigar causas de ictericia patológica en casos de inicio temprano (<24 horas), ictericia prolongada (>2 semanas en término o >3 semanas en pretérmino), o asociación con signos de alarma (hepatoesplenomegalia, coluria, hipotonía). Estos casos requieren estudios adicionales como grupo sanguíneo y Coombs, perfil hepático, hemograma, pruebas para infección congénita o deficiencia de G6PD, entre otros, para descartar etiologías como enfermedad hemolítica, colestasis o errores innatos del metabolismo(10). La aplicación sistemática de estos algoritmos mejora la detección oportuna y reduce el riesgo de complicaciones neurológicas.

Manejo y Tratamiento Actualizado

Fototerapia

La fototerapia es el tratamiento estándar para la hiperbilirrubinemia neonatal, basado en el principio de fotoisomerización de la bilirrubina no conjugada en formas hidrosolubles que pueden excretarse sin necesidad de conjugación hepática. Su eficacia depende de factores como la longitud de onda óptima (460-490 nm, luz azul-verde), la intensidad irradiada (≥30 µW/cm²/nm) y la superficie corporal expuesta. Los dispositivos más utilizados incluyen lámparas de halógeno, LED y fluorescentes, siendo los sistemas LED los más eficientes por su menor generación de calor y mayor durabilidad. Los protocolos actuales recomiendan colocar la fuente luminosa a 20-30 cm del neonato, con exposición máxima de piel (solo con pañal y protección ocular), ajustando la intensidad según los niveles de bilirrubina y la respuesta terapéutica(11).

Durante la fototerapia, es crucial monitorear la hidratación (por el aumento de pérdidas insensibles), la temperatura corporal (evitando hipertermia o hipotermia) y efectos adversos como exantemas, diarrea transitoria o síndrome del «bebé bronceado» (en casos de hiperbilirrubinemia directa). En neonatos estables con ictericia no hemolítica, la fototerapia domiciliaria puede considerarse, siempre que se garantice el uso de equipos certificados, adherencia a los tiempos de exposición y seguimiento ambulatorio estrecho. Sin embargo, está contraindicada en recién nacidos con riesgo de kernícterus, prematurez extrema o ictericia patológica, donde la hospitalización sigue siendo imprescindible(12).

Exanguinotransfusión

La exanguinotransfusión sigue siendo el tratamiento de elección para los casos de hiperbilirrubinemia grave con riesgo inminente de kernícterus, especialmente cuando los niveles de bilirrubina superan los umbrales establecidos según la edad gestacional y las horas de vida, o cuando existe falla de la fototerapia intensiva. También está indicada en enfermedad hemolítica severa (por isoimunización Rh o ABO) con anemia significativa o signos neurológicos tempranos de toxicidad por bilirrubina. Los criterios de selección se basan en guías como las de la AAP, que consideran no solo los valores absolutos de bilirrubina, sino también la presencia de factores de riesgo adicionales (prematuridad, sepsis, acidosis o hipoalbuminemia), que aumentan la vulnerabilidad a la neurotoxicidad(13).

El procedimiento consiste en el reemplazo gradual de la sangre del neonato con sangre donante compatible, retirando alternativamente pequeños volúmenes de sangre del paciente e infundiendo volúmenes equivalentes de concentrado de hematíes y plasma fresco congelado. Aunque es altamente efectivo, conlleva riesgos significativos como infección, desequilibrios electrolíticos (hipocalcemia), trombosis, enterocolitis necrotizante o inestabilidad hemodinámica. Por ello, debe realizarse en unidades neonatales especializadas, con monitoreo continuo de signos vitales, glucemia y electrolitos, y bajo la supervisión de personal experimentado. La evaluación postprocedimiento incluye control estricto de bilirrubina residual y hemoglobina, así como vigilancia de complicaciones tardías, como anemia hemolítica tardía en casos de enfermedad por incompatibilidad(14).

Terapias farmacológicas adyuvantes

La inmunoglobulina intravenosa (IgIV) ha demostrado ser una terapia eficaz en casos de enfermedad hemolítica por isoimunización (Rh o ABO), ya que bloquea la destrucción de hematíes mediada por anticuerpos al saturar los receptores Fc en los macrófagos. Su uso está indicado cuando los niveles de bilirrubina aumentan rápidamente a pesar de la fototerapia intensiva, con el objetivo de reducir la necesidad de exanguinotransfusión. La dosis recomendada es de 500-1000 mg/kg, administrada en infusión lenta durante 2-4 horas, y puede repetirse a las 12-24 horas si persiste la hemólisis. Aunque generalmente segura, puede presentar efectos adversos como fiebre, hipotensión o reacciones alérgicas, por lo que requiere monitorización estrecha(15).

Actualmente, se investigan agentes que interfieren con la circulación enterohepática de la bilirrubina, como el ácido ursodesoxicólico, suplementos de calcio o inhibidores de la β-glucuronidasa, que podrían disminuir la reabsorción intestinal de bilirrubina no conjugada. Sin embargo, su uso aún es experimental y no forma parte de los protocolos estándar. Estos enfoques podrían ser prometedores, especialmente en recién nacidos con ictericia prolongada o en aquellos con contraindicaciones para fototerapia, pero se requieren más estudios para confirmar su seguridad y eficacia antes de su implementación clínica rutinaria(16).

Rol de la lactancia materna y el apoyo a la madre

El inicio temprano de la lactancia materna (en la primera hora de vida) y una técnica adecuada son fundamentales para prevenir la ictericia neonatal, ya que favorecen la eliminación de meconio y reducen la circulación enterohepática de bilirrubina. Es crucial diferenciar entre la ictericia por leche materna (aparece después del cuarto día, por factores en la leche que inhiben la conjugación hepática) y la ictericia por falta de ingesta (asociada a deshidratación y escasa producción de leche en los primeros días), ya que el manejo varía: mientras la primera rara vez requiere interrupción de la lactancia, la segunda puede necesitar suplementación temporal con fórmula o leche materna extraída, junto con apoyo para mejorar el agarre y la frecuencia de las tomas. La educación a las madres sobre los beneficios de la lactancia, la identificación de signos de alimentación inadecuada y el acceso a asesoría especializada son clave para mantener la lactancia exclusiva y manejar la ictericia de forma efectiva, evitando intervenciones innecesarias y promoviendo el vínculo madre-hijo(9).

Complicaciones y Seguimiento a Largo Plazo

Encefalopatía bilirrubínica aguda y crónica (Kernicterus)

La fisiopatología del daño neurológico por hiperbilirrubinemia severa se debe a la capacidad de la bilirrubina no conjugada de atravesar la barrera hematoencefálica y depositarse en los ganglios basales y núcleos del tronco encefálico, donde ejerce efectos neurotóxicos directos mediante estrés oxidativo, disfunción mitocondrial y apoptosis neuronal. En la fase aguda (encefalopatía bilirrubínica), los signos clínicos incluyen letargo, hipotonía, pobre succión y, en casos avanzados, hipertonía en extensión (opistótonos), fiebre y convulsiones. Si no se trata urgentemente, progresa a kernicterus crónico, caracterizado por parálisis cerebral atetoide, pérdida auditiva neurosensorial y trastornos oculomotores, secuelas irreversibles que impactan gravemente la calidad de vida(17).

Los factores de riesgo para kernicterus incluyen niveles de bilirrubina extremadamente elevados (>25 mg/dL en recién nacidos a término), prematuridad (por inmadurez de la barrera hematoencefálica), hemólisis acelerada (por incompatibilidad Rh/ABO o deficiencia de G6PD), sepsis neonatal y deshidratación. La identificación temprana de estos factores, junto con la monitorización estricta de los niveles de bilirrubina en poblaciones vulnerables, es esencial para prevenir esta complicación devastadora. La intervención inmediata con fototerapia intensiva o exanguinotransfusión, cuando corresponde, puede evitar el daño neurológico permanente(18).

Estrategias para la prevención del Kernicterus

La prevención efectiva del kernicterus requiere un enfoque multifacético que comienza con la identificación temprana de recién nacidos en riesgo mediante la evaluación sistemática de factores como prematuridad, incompatibilidad sanguínea, lactancia materna ineficaz o antecedentes familiares, utilizando mediciones seriadas de bilirrubina transcutánea o sérica en las primeras 72 horas de vida. El manejo agresivo de la hiperbilirrubinemia severa con fototerapia intensiva o exanguinotransfusión, según los umbrales establecidos por guías clínicas, es crucial para evitar la neurotoxicidad. Además, la educación a padres y profesionales de la salud sobre los signos de alarma (como ictericia precoz, letargo o dificultad para alimentarse) y la importancia del seguimiento post-alta en neonatos con riesgo elevado, son componentes clave para reducir la incidencia de esta complicación prevenible pero potencialmente devastadora(19).

Seguimiento a largo plazo de neonatos con hiperbilirrubinemia significativa

Los recién nacidos que han presentado hiperbilirrubinemia severa requieren un seguimiento especializado para detectar posibles secuelas neurológicas y auditivas. Esto incluye evaluaciones periódicas del desarrollo psicomotor, con énfasis en la adquisición de hitos motores y cognitivos, así como pruebas de tamizaje auditivo (potenciales evocados auditivos) para identificar pérdida auditiva neurosensorial, una de las complicaciones más frecuentes del kernícterus. Estudios de neuroimagen, como resonancia magnética cerebral, pueden ser útiles en casos seleccionados para evidenciar daño en los ganglios basales. La detección temprana de alteraciones permite implementar estrategias de estimulación temprana y terapias de rehabilitación que mejoren el pronóstico funcional(20).

La intervención temprana es fundamental en aquellos casos con secuelas confirmadas, requiriendo un enfoque multidisciplinario que involucre neurólogos pediátricos, fisiatras, terapeutas del lenguaje y especialistas en audiología. Programas de fisioterapia para mejorar el tono muscular, terapia ocupacional para trastornos motores finos y logopedia para dificultades de comunicación son pilares del manejo. Además, el apoyo psicológico a familiares junto con la integración de servicios educativos especializados de ser necesario contribuye a mejorar la calidad de vida de estos pacientes. El monitoreo debe ampliarse durante los primeros años de vida, que es el período crítico para el moldeado cerebral y la maximización de la recuperación potencial(21).

Nuevas Tendencias e Investigaciones Futuras

Nuevas tecnologías para la monitorización de bilirrubina

Las innovaciones tecnológicas que cambian las reglas del juego han transformado el monitoreo de los niveles de bilirrubina neonatal, especialmente los dispositivos portátiles automáticos como los espectrofotómetros de mano, que se destacan por su precisión incluso en piel oscura y durante la fototerapia. Estos dispositivos utilizan algoritmos inteligentes que corrigen matices e interferencias; se conectan a sistemas electrónicos de la historia clínica, permitiendo un seguimiento en tiempo real. Además, se están desarrollando aplicaciones móviles impulsadas por inteligencia artificial que estiman los niveles de bilirrubina a partir de imágenes de la esclerótica o la piel de un neonato, aunque requieren más validación clínica antes de su uso rutinario. Estas herramientas son especialmente útiles para áreas remotas sin acceso a laboratorio(22).

Otras innovaciones incluyen sensores cutáneos adhesivos que miden la bilirrubina de forma continua, alertando sobre aumentos peligrosos, y dispositivos basados en espectroscopia Raman, capaces de diferenciar entre fracciones de bilirrubina conjugada y no conjugada. Si bien estas tecnologías aún están en fase de investigación, podrían transformar el manejo de la ictericia neonatal al reducir la necesidad de punciones venosas repetidas y permitir intervenciones más tempranas. Su implementación exitosa dependerá de estudios que confirmen su costo-efectividad y precisión en diversos grupos poblacionales, particularmente en recién nacidos prematuros y aquellos con enfermedad hemolítica(23).

Investigación en terapias alternativas o adyuvantes

La búsqueda de terapias complementarias para la hiperbilirrubinemia neonatal ha llevado a explorar estrategias innovadoras que reduzcan la dependencia de la fototerapia o exanguinotransfusión. Entre los enfoques más prometedores se encuentra el uso de inhibidores de la β-glucuronidasa intestinal, como el ácido L-aspártico, que bloquean la reconversión de bilirrubina conjugada a su forma no conjugada, disminuyendo así su reabsorción enterohepática(24). Además, se estudian antioxidantes (ej. albúmina modificada, N-acetilcisteína) para contrarrestar el estrés oxidativo inducido por la bilirrubina libre, particularmente en neonatos con riesgo de encefalopatía aguda. Estos tratamientos podrían ser especialmente útiles en contextos con recursos limitados o en casos refractarios a las terapias convencionales(25).

Otras líneas de investigación incluyen el desarrollo de fármacos que induzcan enzimas hepáticas, por ejemplo, inductor de UGT1A1, para acelerar la conjugación de bilirrubina en neonatos prematuros, y el uso de cultivos probióticos específicos diseñados para modular el microbioma intestinal y reducir la circulación enterohepática. A pesar de que estos enfoques han mostrado promesas en modelos animales y algunos estudios preliminares, su aplicación clínica aún necesita ensayos de fase III para establecer la seguridad y eficacia en neonatos. La combinación de estas terapias con las actuales puede adaptar la gestión según el perfil de riesgo y potencialmente reducir procedimientos invasivos mientras se mejoran los resultados neurológicos a largo plazo(26).

Enfoques personalizados en el manejo de la ictericia neonatal

El manejo de la ictericia neonatal se está inclinando hacia estrategias individualizadas que consideran no solo los niveles de bilirrubina, sino también factores como la edad gestacional, el peso al nacer, la etnia, la presencia de hemólisis y las respuestas a intervenciones previas. Los modelos predictivos que utilizan inteligencia artificial han hecho grandes avances al estimar el riesgo de hiperbilirrubinemia severa, lo que permite decisiones terapéuticas tempranas más precisas. Por ejemplo, algunos programas buscan crear algoritmos clínicos que integren datos de la historia materna y marcadores genéticos (como polimorfismos de UGT1A1) con datos de bilirrubinometrías transcutáneas, optimizando así el momento para iniciar la fototerapia o la exanguinotransfusión para grupos de alto riesgo(27).

Además, se están añadiendo protocolos diferenciados para poblaciones específicas, como neonatos pretérmino tardíos o lactantes con deficiencia de G6PD, donde los umbrales de tratamiento y la duración de la fototerapia pueden ser más flexibles. La medicina de precisión también está estudiando las posibilidades de la farmacogenómica para determinar la respuesta anticipada a terapias como la inmunoglobulina intravenosa en casos de isoimmunización. Estas estrategias, impulsadas por tecnologías de monitoreo continuo y plataformas de telemedicina, prometen reducir las hospitalizaciones y costos debido a complicaciones mientras aseguran que cada recién nacido reciba el nivel exacto de tratamiento adaptado a sus necesidades únicas(28).

Impacto de la genómica en la predisposición y manejo de la hiperbilirrubinemia

Existen variantes genéticas, como los polimorfismos en el gen UGT1A1 (responsable de la conjugación de bilirrubina hepática) o mutaciones en genes asociados con trastornos hemolíticos (por ejemplo, la deficiencia de G6PD o la esferocitosis hereditaria), que aumentan el riesgo de hiperbilirrubinemia neonatal. Estos hallazgos han ayudado a la creación de pruebas de cribado genético dirigidas, especialmente en poblaciones donde estas variantes son altamente prevalentes, permitiendo la identificación proactiva de recién nacidos en riesgo y la implementación de intervenciones preventivas personalizadas. Además, la farmacogenómica está investigando estas variantes en relación con su impacto en la respuesta a la fototerapia postnatal o a la terapia con IgIV, refinando la dosificación y el momento para subgrupos específicos(29).

La incorporación de la genómica en la práctica clínica también está avanzando las iniciativas de medicina de precisión. Por ejemplo, en neonatos con mutaciones conocidas en UGT1A1, se pueden bajar los umbrales de intervención o desencadenantes, o instituir un monitoreo mejorado desde las primeras horas de vida. Además, investigar biomarcadores genéticos asociados con una mayor predisposición a kernicterus puede transformar la toma de decisiones para casos límites(30).

Aunque estos enfoques necesitan validación en estudios prospectivos, son un paso importante en la personalización de la gestión de la ictericia neonatal al mitigar el riesgo de sobretratamiento y complicaciones severas en pacientes genéticamente vulnerables.

CONCLUSIONES

La ictericia neonatal sigue constituyendo una patología de alta prevalencia que, por su naturaleza mayormente fisiológica en la mayoría de los casos, demanda evidencia de manejo a su alrededor para evitar complicaciones serias como el kernicterus. Esta narrativa ha expuesto los nuevos avances en metodología no invasiva, como en el caso de los bilirrubinómetros transcutáneos, los avances tecnológicos en fototerapia, exanguinotransfusión y las guías clínicas más recientes que argumentan sobre el uso de estas terapias basándose en cotas alternativas y basadas en la edad gestacional y factores particulares, así como la revisión de esos mismos factores para la fototerapia, así como por la transfusión sanguínea lo que se considera por completo novedoso en ese terreno. Igualmente, el neonato, el manejo del neonato, los algoritmos más estratificados del control por el que se habla y las intervenciones integradas que resultan en un mejor promedio multiplicado por el aumento inédito de la lactancia materna también se conjuga en ese tratamiento. La información materna resulta básica al lado y el valor nutricional que era olvidado en otros estudios despiertan nuevos paradigmas. Estos enfoques, combinados con algoritmos de seguimiento estrictos, permiten reducir intervenciones innecesarias mientras se garantiza la seguridad del neonato.

La gestión de la hiperbilirrubinemia cambia de rumbo hacia un futuro más optimista con la inclusión de la genómica y la medicina de precisión, propiciando estrategias de cuidado a la medida del perfil de riesgo de cada paciente. La búsqueda de tratamientos farmacológicos adyuvantes y nuevos dispositivos de monitoreo promete aún más la precisión diagnóstica y terapéutica, sobre todo, en los grupos más vulnerables.

Quedan desafíos, incluido el acceso equitativo a estas tecnologías y la validación de nuevas herramientas en diversos entornos clínicos. Para concluir, este artículo particular destaca la necesidad de un enfoque integral, versátil y basado en evidencia actualizado que mitigue las complicaciones de neurología mientras fomenta activamente intervenciones centradas en el paciente y mínimamente invasivas.

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Sobre los autores

Alberto de Jesús Cervantes Zamora
Caja Costarricense de Seguro Social, San José, Costa Rica
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5226-767X

Fiorella de Los Ángeles Amador Miranda
Caja Costarricense de Seguro Social, San José, Costa Rica
ORCID: https://orcid.org/0009-0000-0491-6604

María José Bravo Aguilar
Caja Costarricense de Seguro Social, San José, Costa Rica
ORCID: https://orcid.org/0009-0009-6528-2735

Youset Francisco Chia Fernández
Caja Costarricense de Seguro Social, San José, Costa Rica
ORCID: https://orcid.org/0009-0001-6991-8739

Autor de correspondencia:
Alberto de Jesús Cervantes Zamora
@

Sobre el artículo

Fecha de recepción: 22 de diciembre de 2025

Fecha de aceptación: 2 de febrero de 2026

Fecha de publicación: 10 de febrero de 2026

DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0035

Conflictos de interés: ninguno

Consentimiento informado: No aplicable

Financiación: ninguna

Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.

Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.

Citación (Vancouver):
Cervantes Zamora AJ, Amador Miranda FLA, Bravo Aguilar MJ, Chia Fernández YF. Actualización en el manejo de la ictericia neonatal: un enfoque narrativo. Revista Electrónica de PortalesMedicos.com [Internet]. 2026 [citado 10 Feb 2026]; XXI(3):35. Disponible en: https://doi.org/10.64396/v21-0035