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Artroscopia de cadera en el contexto de displasia límite: ¿indicación segura o factor de riesgo de inestabilidad?

Autor principal: Luis Guillermo Sandoval Benavides

Vol. XXI; nº 17; 200

REVISIÓN

Artroscopia de cadera en el contexto de displasia límite: ¿indicación segura o factor de riesgo de inestabilidad?

Hip arthroscopy in the context of borderline dysplasia: safe indication or risk factor for instability?

Luis Guillermo Sandoval Benavides, Vanessa Rojas Navarrete, Luis Carlos Velásquez Ventura

Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 17 – Primera quincena de Septiembre de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 17; 200 – DOI: https://doi.org/10.64396/21-0200Cómo citar este artículo

Sobre los autores | Sobre el artículo | Referencias

Resumen

La displasia límite del desarrollo de la cadera representa un desafío terapéutico significativo en la ortopedia moderna de preservación articular. Este artículo revisa la evidencia disponible sobre la artroscopia de cadera en pacientes con displasia límite, analizando los resultados clínicos a largo plazo, los factores predictivos de fallo y la controversia existente frente a la osteotomía periacetabular. Se realizó una revisión narrativa de la literatura en bases de datos biomédicas (PubMed, Embase, Cochrane Library, Web of Science) de estudios publicados entre 2020 y 2025. La evidencia actual demuestra que la artroscopia puede ofrecer resultados sostenidos a 10 años en pacientes seleccionados, con tasas de supervivencia articular del 84-88% cuando se realiza con técnica estandarizada que incluye reparación labral y plicatura capsular sistemática. Sin embargo, múltiples factores preoperatorios identifican pacientes con mayor riesgo de fallo, incluyendo ángulo de Tönnis ≥15°, edad ≥40 años, índice de pared anterior <0.35, desbridamiento labral y osteoartritis preexistente. Las revisiones sistemáticas comparativas no muestran diferencias estadísticamente significativas en resultados reportados por pacientes entre artroscopia y osteotomía periacetabular a mediano plazo, aunque esta última presenta mayor tasa de complicaciones mayores. La evaluación preoperatoria integral debe incluir parámetros radiográficos múltiples, evaluación de laxitud generalizada y versión femoral. La decisión quirúrgica requiere individualización basada en el mecanismo fisiopatológico predominante, no en umbrales angulares aislados.

Palabras clave

displasia de cadera; artroscopia de cadera; osteotomía periacetabular; inestabilidad de cadera; resultados clínicos; preservación articular

Abstract

Borderline developmental dysplasia of the hip represents a significant therapeutic challenge in modern joint preservation orthopedics. This article reviews the available evidence on hip arthroscopy in patients with borderline dysplasia, analyzing long-term clinical outcomes, predictive factors for failure, and the existing controversy compared to periacetabular osteotomy. A narrative literature review was conducted in biomedical databases (PubMed, Embase, Cochrane Library, Web of Science) of studies published between 2020 and 2025. Current evidence demonstrates that arthroscopy can offer sustained outcomes at 10 years in selected patients, with joint survival rates of 84-88% when performed with standardized technique including labral repair and systematic capsular plication. However, multiple preoperative factors identify patients at higher risk of failure, including Tönnis angle ≥15°, age ≥40 years, anterior wall index <0.35, labral debridement, and preexisting osteoarthritis. Comparative systematic reviews show no statistically significant differences in patient-reported outcomes between arthroscopy and periacetabular osteotomy at medium term, although the latter presents a higher rate of major complications. Comprehensive preoperative evaluation must include multiple radiographic parameters, assessment of generalized laxity, and femoral version. Surgical decision requires individualization based on the predominant pathophysiological mechanism, not on isolated angular thresholds.

Keywords

hip dysplasia; hip arthroscopy; periacetabular osteotomy; hip instability; clinical outcomes; joint preservation

Introducción

La displasia del desarrollo de la cadera constituye una de las condiciones ortopédicas más complejas en el espectro de la preservación articular de la cadera adulta. Durante décadas, el manejo quirúrgico se centró principalmente en la osteotomía periacetabular como intervención estándar para corregir la deficiencia de cobertura acetabular (1). Sin embargo, la evolución de las técnicas artroscópicas mínimamente invasivas ha generado un debate considerable sobre el rol de la artroscopia en el subgrupo específico de pacientes con displasia límite del desarrollo de la cadera (2).

Contexto epidemiológico de la displasia límite

La displasia límite del desarrollo de la cadera se define operacionalmente como un ángulo centro-borde lateral entre 18° y 25°, representando una zona gris fisiopatológica entre la cadera morfológicamente normal y la displasia franca que requiere corrección estructural (3). Esta condición afecta predominantemente a mujeres jóvenes en la tercera y cuarta década de la vida, con una proporción reportada de hasta 4:1 respecto a hombres en la mayoría de las series publicadas (4).

La relevancia clínica de la displasia límite radica en su asociación con el desarrollo de osteoartritis precoz de cadera en adultos jóvenes (5). Pacientes no diagnosticados o subtratados durante la adolescencia frecuentemente presentan síntomas degenerativos antes de los 40 años, lo que genera una carga significativa de discapacidad en población económicamente activa (6). La identificación temprana y el tratamiento adecuado pueden modificar la historia natural de la enfermedad, retrasando o evitando la progresión a artroplastia total de cadera (7).

Evolución del manejo quirúrgico

El paradigma terapéutico ha experimentado una transformación notable en los últimos 15 años (8). Históricamente, la osteotomía periacetabular de Berna representaba la única opción quirúrgica validada para displasia sintomática, con resultados documentados de preservación articular a 20 años (9). La introducción de la artroscopia de cadera en la década de 2000 inicialmente se consideró contraindicada en presencia de displasia debido al riesgo teórico de exacerbar la inestabilidad (10).

No obstante, la experiencia acumulada y el refinamiento técnico, particularmente en lo concerniente al manejo capsular y la preservación labral, han legitimado la artroscopia como opción terapéutica en el subgrupo de displasia límite (11). Este cambio de paradigma responde a la comprensión de que no todos los pacientes dentro del rango de 18°-25° de LCEA presentan el mismo mecanismo fisiopatológico predominante (12). Algunos experimentan síntomas derivados principalmente de pinzamiento femoroacetabular concomitante, mientras que otros manifiestan inestabilidad estructural genuina (13).

Importancia del diagnóstico diferencial y la estratificación de riesgo

La base para la toma de decisiones en el manejo de la displasia límite se apoya en una evaluación preoperatoria integral que trasciende la medición aislada del ángulo centro-borde lateral (14). La investigación actual enfatiza la necesidad de integrar múltiples parámetros radiográficos, evaluación clínica de estabilidad dinámica, y consideración de factores biomecánicos adicionales como la versión femoral y la laxitud ligamentosa generalizada (15).

La capacidad de estratificar el riesgo preoperatorio mediante criterios validados ha transformado el informe de evaluación preoperatoria de un simple resumen de hallazgos radiográficos a una guía de tratamiento que orienta la selección entre artroscopia, osteotomía periacetabular o abordaje combinado (16). Esto aumenta la responsabilidad del cirujano de cadera, que debe integrar no solo la morfología ósea, sino también los factores de tejido blando y las expectativas funcionales del paciente, para proporcionar una recomendación terapéutica completa y clínicamente útil.

La cooperación multidisciplinaria entre cirujanos de preservación de cadera, radiólogos musculoesqueléticos y especialistas en rehabilitación se vuelve crítica para racionalizar y optimizar las opciones terapéuticas en este subgrupo complejo de pacientes.

Este entendimiento fundamental de la heterogeneidad dentro del espectro de displasia límite alimenta la investigación hacia la búsqueda de algoritmos de decisión más refinados y el diseño de protocolos de selección progresivamente más precisos. Para la práctica clínica, significa que un enfoque de talla única para el tratamiento está desactualizado; más bien, la caracterización profunda de cada paciente es vital para maximizar la eficacia terapéutica y minimizar el riesgo de fallo quirúrgico.

El propósito de esta revisión narrativa es analizar y sintetizar la evidencia disponible sobre la artroscopia de cadera en pacientes con displasia límite del desarrollo de la cadera. Su objetivo es valorar lo que se ha logrado en la comprensión del impacto de esta intervención en los resultados clínicos a largo plazo, los factores predictivos de éxito y fracaso, y los desafíos diagnósticos y terapéuticos actuales. La necesidad de este tipo de síntesis se hace evidente en un dominio que avanza rápidamente, donde coexisten marcos clasificatorios de diversas épocas y perspectivas técnicas que reflejan tanto la evolución del conocimiento como su complejidad creciente.

Esta revisión espera ofrecer una guía para los profesionales al proporcionar contexto de los últimos desarrollos en el manejo de la displasia límite, avanzando activamente hacia las necesidades fundamentales de educación continua y la actualización del conocimiento en cirugía de preservación de cadera.

Metodología

Esta revisión se basa en una síntesis narrativa con recopilación de evidencia acerca de los resultados clínicos, factores predictivos y controversias terapéuticas de la artroscopia de cadera en pacientes con displasia límite del desarrollo de la cadera. Se realizó una búsqueda en bases de datos biomédicas clave como PubMed/MEDLINE, Embase, Web of Science, y la Cochrane Library. La selección de estas bases de datos garantiza la cobertura de la literatura ortopédica y de medicina deportiva relevante.

Las palabras clave empleadas para la búsqueda, junto con los operadores booleanos, fueron: «borderline hip dysplasia», «hip arthroscopy», «periacetabular osteotomy», «hip instability», «labral repair», «capsular plication», «femoral anteversion», «Beighton score». Se priorizaron estudios publicados entre 2020 y 2025, para incluir la evidencia más reciente sobre resultados a largo plazo y las clasificaciones operativas consensuadas de displasia límite, incorporando la literatura más relevante en el campo.

Se incluyeron revisiones sistemáticas, metaanálisis, estudios de cohorte prospectivos y retrospectivos, series de casos con seguimiento mínimo de 2 años, editoriales de expertos y guías de consenso internacional. Se excluyeron reportes de caso individuales, estudios sin grupo de comparación cuando se evaluaban resultados comparativos, y publicaciones en idiomas distintos a inglés o español.

Elegir este marco temporal específico no es arbitrario; se alinea con el punto de inflexión en la comprensión de la displasia límite, en el cual los avances en técnica artroscópica, particularmente el manejo capsular sistemático, comenzaron a integrarse estructuralmente en la clasificación y manejo de la enfermedad. Esta elección metodológica garantiza que la revisión se centre en el conocimiento más contemporáneo, incluyendo literatura primaria y directrices que capturan el ritmo del desarrollo en el dominio de la preservación articular de cadera.

Resultados

Definición operativa y clasificación de la displasia límite

La caracterización radiográfica de la displasia límite ha evolucionado desde una definición basada exclusivamente en el ángulo centro-borde lateral hacia una evaluación multimodal que integra múltiples parámetros de estabilidad acetabular (1). El consenso emergente en la literatura reciente define la displasia límite como un LCEA entre 18° y 25°, aunque persiste variabilidad entre estudios que utilizan umbrales de 20°-25° para criterios más restrictivos (15).

La clasificación de la displasia límite no debe basarse únicamente en mediciones angulares bidimensionales (13). La evidencia actual enfatiza la necesidad de evaluar parámetros complementarios que capturan la complejidad tridimensional de la cobertura acetabular (7). El índice de pared anterior, con un umbral crítico de 0.35, identifica deficiencia de cobertura anterior que predice inestabilidad dinámica postoperatoria (11). El ángulo de Tönnis, cuando supera los 10°-15°, sugiere degeneración articular que puede contraindicar la artroscopia aislada (11).

El índice FEAR (Femoroepiphyseal Acetabular Roof) emerge como predictor de inestabilidad dinámica, particularmente útil en pacientes donde el LCEA se encuentra en el rango límite, pero los síntomas sugieren inestabilidad predominante (1). La versión acetabular y la anteversión femoral deben medirse sistemáticamente mediante tomografía computarizada o resonancia magnética, ya que la anteversión femoral excesiva (>20°-25°) crea un escenario de «doble insuficiencia» que puede requerir abordaje multimodal (2).

Esta información ilustra complejidades mayores que simplemente calcular los riesgos de forma individual, revelando escenarios intrincados en los que la disposición anatómica aumenta el efecto de factores biomecánicos concomitantes. Este requisito define un nuevo imperativo para los enfoques de evaluación preoperatoria en displasia límite a través de un enfoque de medicina personalizada, donde detectar y estratificar múltiples factores de riesgo se convierte en un punto clave para los pacientes candidatos a artroscopia.

Factores predictivos de resultados clínicos

La identificación de factores preoperatorios que predicen el éxito o fracaso de la artroscopia en displasia límite representa uno de los avances más significativos en la literatura reciente (11). Revisiones sistemáticas han validado consistentemente seis factores de riesgo principales asociados con mayor probabilidad de fallo quirúrgico.

El ángulo de Tönnis ≥15° constituye el predictor más robusto de conversión temprana a artroplastia total, reflejando que la artroscopia trata patología mecánica pero no revierte cambios degenerativos estructurales establecidos (11). La edad ≥40-42 años se asocia con menor capacidad de recuperación tisular y mayor prevalencia de degeneración condral subclínica, generando tasas de supervivencia significativamente inferiores comparadas con pacientes menores de 35 años (6).

El sexo femenino emerge como factor de riesgo independiente, probablemente mediado por mayor prevalencia de laxitud ligamentosa generalizada que no se captura en radiografías estáticas convencionales (11). El índice de pared anterior <0.35 refleja deficiencia de cobertura anterior que predice inestabilidad residual post-artroscopia incluso con manejo capsular adecuado (11).

El manejo labral intraoperatorio representa un factor técnico modificable crítico (4). El desbridamiento labral aislado, comparado con reparación o reconstrucción, se asocia consistentemente con mayor tasa de reoperación por inestabilidad persistente (6). La osteoartritis preexistente, definida como grado de Tönnis ≥1 o lesiones condrales Outerbridge ≥3, identifica pacientes con menor probabilidad de alcanzar mejoría clínicamente relevante sostenida (11).

La ausencia de plicatura capsular sistemática constituye un error técnico evitable que se asocia con reducción del 58% en riesgo de fallo cuando se realiza adecuadamente (11). Esta evidencia ha transformado la práctica quirúrgica, haciendo del cierre capsular un componente no negociable en artroscopia para displasia límite (4).

Resultados de supervivencia a largo plazo

La durabilidad de los beneficios de la artroscopia en displasia límite ha sido documentada en estudios de seguimiento a 10 años que proporcionan la evidencia más robusta disponible hasta la fecha (8). Dos cohortes prospectivas independientes reportan resultados convergentes que legitiman la artroscopia como opción terapéutica sostenible en pacientes seleccionados.

El estudio de Domb y colaboradores, con seguimiento promedio de 10.2 años en 115 caderas, demostró supervivencia libre de conversión a artroplastia total del 87.8% cuando todos los procedimientos incluyeron plicatura capsular sistemática y preservación o reparación labral (6). Los resultados reportados por pacientes mostraron mejoría sostenida en todos los instrumentos validados, con 82-89% alcanzando la diferencia mínima clínicamente importante en mHHS e iHOT-33 (6).

Beals y colegas reportaron hallazgos similares en una cohorte de 89 caderas con seguimiento de 10.1 años, documentando supervivencia del 84.3% libre de conversión (7). La diferencia numérica en supervivencia entre ambos estudios puede atribuirse al porcentaje de plicatura capsular, sugiriendo un efecto dosis-respuesta del manejo capsular en resultados a largo plazo (8). Ambos estudios identificaron consistentemente edad ≥40 años, Tönnis ≥1, y LCEA <20° como predictores de conversión (6,7).

Estos hallazgos contrastan favorablemente con series históricas de displasia franca, donde las tasas de supervivencia a 10 años oscilan entre 65-78%, reforzando que la displasia límite representa un subgrupo con mejor pronóstico cuando se maneja con técnica adecuada (8). La evidencia de durabilidad justifica la artroscopia en pacientes bien seleccionados, pero advierte contra su uso indiscriminado en displasia franca o con degeneración avanzada (13).

Comparación directa: artroscopia versus osteotomía periacetabular

La controversia central en el manejo de displasia límite gira en torno a la selección entre artroscopia aislada y osteotomía periacetabular (9). Dos revisiones sistemáticas comparativas publicadas recientemente proporcionan la evidencia de mayor nivel disponible para guiar esta decisión (10).

Ramadanov y colaboradores realizaron un metaanálisis multinivel de 9 estudios comparativos que incluyeron 1,247 caderas, demostrando ausencia de diferencias estadísticamente significativas en resultados reportados por pacientes entre ambas técnicas (9). El mHHS postoperatorio mostró diferencia media estandarizada de 0.12 a favor de artroscopia sin significancia estadística, y las tasas de reoperación y conversión a artroplastia fueron comparables entre grupos (9).

Murata y colegas sintetizaron 6 estudios comparativos con 847 caderas, confirmando hallazgos similares en resultados clínicos, pero identificando una diferencia crítica en perfil de complicaciones (10). La osteotomía periacetabular presentó tasa significativamente mayor de complicaciones mayores, principalmente lesión del nervio cutáneo femoral lateral, problemas de consolidación ósea e irritación por implantes que requirió remoción (10).

Estos hallazgos introducen una dimensión de relación riesgo-beneficio en la toma de decisiones (14). Si los resultados clínicos son comparables a mediano plazo, pero la artroscopia tiene menor morbilidad perioperatoria y recuperación más rápida, la pregunta se desplaza de «¿cuál técnica es superior?» a «¿qué perfil de paciente se beneficia más de cada enfoque?» (1).

Los factores de selección identificados incluyen edad, severidad radiográfica y mecanismo fisiopatológico predominante (1). Pacientes menores de 30-35 años con LCEA en el extremo inferior del rango y síntomas de inestabilidad estructural pueden beneficiarse más de osteotomía periacetabular (14). Pacientes mayores de 35-40 años con LCEA en el extremo superior y síntomas de pinzamiento mecánico pueden ser candidatos preferenciales para artroscopia (1).

Aspectos técnicos críticos en artroscopia para displasia límite

La ejecución técnica meticulosa representa un determinante modificable del éxito quirúrgico en displasia límite (3). Tres componentes técnicos emergen como no negociables basados en la evidencia acumulada.

El manejo capsular sistemático constituye el elemento más crítico (4). La plicatura o cierre capsular no es opcional en displasia límite; es un componente esencial para prevenir inestabilidad iatrogénica (11). La evidencia demuestra que la omisión de este paso se asocia consistentemente con tasas de fallo significativamente mayores (6). La elección del tipo de capsulotomía puede influir en resultados: la capsulotomía periportal preserva mayor continuidad de fibras estabilizadoras comparada con la interportal clásica, particularmente relevante en pacientes con LCEA 18°-22° o signos clínicos de inestabilidad (3).

La preservación o reparación labral debe priorizarse sobre el desbridamiento siempre que el tejido sea viable (6). El labrum actúa como sello de succión que distribuye cargas articulares y contribuye a estabilidad dinámica (4). La reconstrucción labral con autoinjerto o aloinjerto debe considerarse cuando el tejido nativo es irreparable, particularmente en casos de revisión (5).

La osteoplastia femoroacetabular concomitante debe realizarse solo cuando hay evidencia clínica y artroscópica de pinzamiento (1). La corrección excesiva de morfología en caderas ya displásicas puede exacerbar la inestabilidad (13). La evaluación intraoperatoria de estabilidad bajo fluoroscopia tras completar la artroscopia y antes del cierre permite identificar laxitud residual que requiera plicatura adicional (2).

Evaluación preoperatoria integral

La evaluación preoperatoria en displasia límite debe trascender la radiografía convencional para incluir parámetros clínicos y biomecánicos que modulan el riesgo quirúrgico (2). El Beighton Score emerge como herramienta de tamizaje accesible para detectar laxitud generalizada (2). Puntuaciones ≥4-5 puntos indican hiperlaxitud sistémica que predice mayor riesgo de inestabilidad residual post-artroscopia, incluso con manejo capsular adecuado (2).

La medición de anteversión femoral mediante tomografía computarizada o resonancia magnética debe considerarse en pacientes seleccionados, particularmente cuando hay sospecha clínica de inestabilidad dinámica o cuando los parámetros radiográficos convencionales no explican la sintomatología (2). La anteversión excesiva (>20°-25°) combinada con displasia límite crea un perfil de «inestabilidad multifactorial» que puede requerir osteotomía femoral derotadora concomitante o consideración de osteotomía periacetabular (2).

Los signos radiográficos adicionales de inestabilidad incluyen el índice de extrusión lateral >28%, que sugiere tendencia a subluxación bajo carga, y la versión acetabular en retroversión o anteversión extrema, que altera el centro de rotación y la distribución de cargas articulares (12). La integración de estos parámetros en un algoritmo de decisión escalonado permite estratificación de riesgo más precisa que la dependencia exclusiva del LCEA (1).

Manejo del fallo quirúrgico

El fracaso de la artroscopia primaria en displasia límite no representa necesariamente un callejón sin salida terapéutico (5). La artroscopia de revisión tiene un rol definido, pero con indicaciones estrechas y altamente seleccionadas (5). Las causas mecánicas identificables y corregibles, como adherencias intraarticulares, patología labral residual o recurrente, pinzamiento femoroacetabular residual e inestabilidad capsular no corregida, pueden abordarse mediante revisión artroscópica con tasas de éxito del 60-75% (5).

Sin embargo, la inestabilidad estructural por displasia no corregida y la osteoartritis progresiva contraindican la revisión artroscópica (5). Estos pacientes requieren osteotomía periacetabular de rescate o conversión a artroplastia total según el grado de degeneración (14). El algoritmo de decisión para fallo de artroscopia primaria debe integrar evaluación de progresión de osteoartritis, identificación de causa del fallo mediante clínica e imagen, evaluación del estado capsular, y discusión compartida con expectativas realistas sobre resultados de revisión (5).

Discusión

La controversia central: ¿artroscopia o osteotomía periacetabular?

La evidencia acumulada en los últimos cinco años transforma fundamentalmente la pregunta que ha dominado el debate sobre manejo de displasia límite (9). La literatura inicial, predominantemente compuesta por series de casos retrospectivas, generó posturas polarizadas donde defensores de cada técnica argumentaban superioridad basada en experiencia institucional y resultados a corto plazo (10). La síntesis actual de evidencia de mayor nivel, incluyendo metaanálisis multinivel y estudios de seguimiento a 10 años, revela que la controversia no se resuelve con evidencia de superioridad clínica absoluta, sino con estratificación de riesgo individualizada (9).

Los hallazgos de Ramadanov y Murata, demostrando ausencia de diferencias estadísticamente significativas en resultados reportados por pacientes entre artroscopia y osteotomía periacetabular, deben interpretarse con matices importantes (9,10). La ausencia de diferencia estadística no equivale a equivalencia clínica para todos los pacientes (14). Los subgrupos identificados en análisis estratificados sugieren que pacientes jóvenes con inestabilidad estructural predominante pueden beneficiarse más de corrección biomecánica mediante osteotomía, mientras que pacientes de mayor edad con pinzamiento mecánico predominante pueden obtener resultados comparables con menor morbilidad mediante artroscopia (1).

Esta perspectiva desplaza la discusión de competencia entre técnicas hacia complementariedad según perfil fisiopatológico (1). La pregunta clínica accionable ya no es «¿qué técnica es mejor?» sino «¿qué técnica aborda el mecanismo sintomático predominante en este paciente específico?» (4). Este cambio de paradigma requiere que los cirujanos de preservación de cadera dominen ambas técnicas o trabajen en equipos multidisciplinarios donde la selección se base en características del paciente, no en preferencia o experiencia del cirujano (13).

La calidad de la evidencia disponible: limitaciones y sesgos

Una evaluación crítica de la literatura revela limitaciones metodológicas que deben considerarse al interpretar los resultados (16). La ausencia de ensayos controlados aleatorizados de alta calidad representa la principal brecha en la evidencia actual (9). Todos los estudios comparativos disponibles son cohortes retrospectivas o prospectivas no aleatorizadas, susceptibles a sesgo de selección donde cirujanos asignan pacientes a técnicas basándose en características no medidas que pueden influir en resultados (10).

El análisis de sesgo de reporte en revisiones sistemáticas identifica que 83% de las síntesis de evidencia contienen algún tipo de «spin» o interpretación engañosa (16). Esto incluye reporte selectivo de resultados favorables, extrapolación inapropiada de subgrupos pequeños a poblaciones generales, y conclusiones que exceden lo que los datos permiten inferir (16). Esta advertencia implica que las decisiones clínicas basadas en estas revisiones podrían estar sobreestimando los beneficios de la artroscopia si no se lee la literatura con rigor metodológico (11).

La heterogeneidad en definición operativa de displasia límite contribuye a variabilidad entre estudios (15). Mientras algunos utilizan LCEA 18°-25°, otros emplean 20°-25°, y pocos integran sistemáticamente parámetros complementarios como índice de pared anterior o ángulo FEAR (12). Esta inconsistencia dificulta la comparación directa entre series y la síntesis meta-analítica, subrayando la necesidad de consenso estandarizado para futuras investigaciones (9).

El rol del manejo técnico en la modulación de resultados

La evidencia de efecto dosis-respuesta del manejo capsular en supervivencia a largo plazo representa uno de los hallazgos más accionables para la práctica clínica (6). La diferencia en supervivencia entre el estudio de Domb con 100% de plicatura capsular y el de Beals con 87% sugiere que incluso pequeñas desviaciones en adherencia a protocolos técnicos estandarizados pueden influir en resultados a largo plazo (7).

Este hallazgo tiene implicaciones para la curva de aprendizaje y la estandarización de entrenamiento en artroscopia de cadera (8). Si el manejo capsular es un determinante crítico del éxito, entonces los programas de formación deben enfatizar este componente técnico sobre otros aspectos procedimentales (4). La evaluación de competencia para cirujanos que realizan artroscopia en displasia límite debería incluir demostración de técnica de plicatura capsular adecuada, no solo volumen de casos realizados (11).

La elección del tipo de capsulotomía emerge como factor modificable adicional con implicaciones clínicas (3). La evidencia preliminar sugiere que la capsulotomía periportal puede ofrecer ventajas en preservación de estabilidad para pacientes con LCEA en el extremo inferior del rango límite (3). Sin embargo, la evidencia comparativa directa es limitada y predominantemente retrospectiva, requiriendo validación prospectiva antes de recomendaciones definitivas (5).

La evaluación preoperatoria como determinante de selección

La integración del Beighton Score y la medición de anteversión femoral en la evaluación preoperatoria representa un avance hacia medicina de precisión quirúrgica (2). Estos parámetros, frecuentemente subestimados en evaluaciones convencionales, identifican subgrupos de pacientes con riesgo elevado de inestabilidad residual que pueden beneficiarse de abordajes alternativos o modificados (2).

El algoritmo de decisión propuesto por Curley y Domb, estratificando pacientes según Beighton Score, anteversión femoral y signos radiográficos de inestabilidad, proporciona un marco accionable para la práctica clínica (2). Sin embargo, la validación prospectiva de este algoritmo en cohortes independientes es necesaria antes de adopción generalizada (11). La implementación de tales algoritmos requiere acceso a imágenes avanzadas y tiempo de evaluación que pueden no estar disponibles en todos los contextos de práctica, generando consideraciones de equidad en acceso a atención óptima (14).

Implicaciones para la práctica clínica y la toma de decisiones compartida

La evidencia actual justifica un enfoque de decisión compartida donde el paciente participa activamente en la selección terapéutica basado en comprensión clara de riesgos, beneficios y alternativas (1). La presentación transparente de tasas de supervivencia a 10 años, probabilidades de reoperación, y expectativas realistas de recuperación permite al paciente alinear la decisión con sus valores y preferencias personales (6).

Para pacientes jóvenes con displasia límite en el extremo inferior del rango radiográfico y síntomas de inestabilidad, la discusión debe incluir que la osteotomía periacetabular, aunque más invasiva, puede ofrecer mayor probabilidad de preservación estructural a muy largo plazo (14). Para pacientes de mayor edad con síntomas de pinzamiento predominante, la artroscopia puede proporcionar alivio sintomático comparable con recuperación más rápida y menor morbilidad perioperatoria (10).

La documentación de esta discusión compartida en el expediente clínico no solo cumple con requisitos éticos de consentimiento informado, sino que también protege contra expectativas no realistas que pueden generar insatisfacción postoperatoria incluso cuando los resultados objetivos son adecuados (5).

Direcciones futuras de investigación

Las brechas identificadas en la evidencia actual definen prioridades para investigación futura (9). Ensayos controlados aleatorizados comparando artroscopia versus osteotomía periacetabular en subgrupos estratificados por edad, severidad radiográfica y mecanismo sintomático predominante proporcionarían el nivel de evidencia necesario para guías de práctica basadas en datos sólidos (9).

Estudios de costo-efectividad que integren no solo costos directos del procedimiento, sino también tiempo de recuperación, retorno al trabajo, y costos de complicaciones y reoperaciones, informarían decisiones de asignación de recursos en sistemas de salud con restricciones presupuestarias (14).

La validación prospectiva de algoritmos de selección multimodal que integran parámetros clínicos, radiográficos y biomecánicos optimizaría la estratificación de riesgo preoperatorio (2). El desarrollo de herramientas de decisión asistida por inteligencia artificial que sinteticen múltiples variables predictivas en puntuaciones de riesgo individualizadas representa una dirección prometedora que merece investigación (16).

Finalmente, el seguimiento a muy largo plazo más allá de 10 años es necesario para comprender la durabilidad real de los beneficios de la artroscopia en displasia límite y comparar la tasa de conversión a artroplastia entre técnicas en horizontes temporales de 15-20 años (6,7).

Conclusiones

La displasia límite del desarrollo de la cadera representa un espectro clínico-radiográfico complejo donde no existe una solución quirúrgica universal (15). La evidencia actual, sintetizada de revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios de seguimiento a 10 años, demuestra que la artroscopia de cadera puede ofrecer resultados sostenidos y duraderos en pacientes adecuadamente seleccionados, con tasas de supervivencia articular del 84-88% a una década cuando se ejecuta con técnica estandarizada que incluye reparación labral y plicatura capsular sistemática (6,7).

Los factores predictivos de fallo quirúrgico están bien caracterizados y validados transversalmente en múltiples estudios independientes (11). El ángulo de Tönnis ≥15°, la edad ≥40-42 años, el índice de pared anterior <0.35, el desbridamiento labral en lugar de reparación, y la osteoartritis preexistente identifican pacientes con mayor riesgo de conversión temprana a artroplastia total (11). Estos criterios proporcionan herramientas objetivas para estratificación de riesgo preoperatorio y deben integrarse rutinariamente en la evaluación de candidatos a artroscopia (1).

La comparación directa entre artroscopia y osteotomía periacetabular no revela diferencias estadísticamente significativas en resultados reportados por pacientes a mediano plazo, aunque la osteotomía presenta mayor tasa de complicaciones mayores (9,10). Esta evidencia no establece superioridad absoluta de una técnica sobre otra, sino que refuerza la necesidad de individualización basada en perfil fisiopatológico, edad, severidad radiográfica y expectativas funcionales del paciente (14).

La evaluación preoperatoria integral debe trascender la medición aislada del ángulo centro-borde lateral para incluir parámetros complementarios como índice de pared anterior, ángulo FEAR, versión acetabular, anteversión femoral y Beighton Score (2). La integración de estos parámetros en algoritmos de decisión escalonados permite selección más precisa de candidatos y reduce el riesgo de resultados subóptimos (1).

El manejo técnico intraoperatorio representa un determinante modificable crítico del éxito (3). La plicatura o cierre capsular sistemático no es opcional en displasia límite; es un componente esencial que reduce el riesgo de inestabilidad iatrogénica en aproximadamente 58% (11). La preservación o reparación labral debe priorizarse sobre el desbridamiento, y la elección del tipo de capsulotomía debe considerar el perfil de riesgo individual del paciente (3).

Las limitaciones de la evidencia actual, particularmente la ausencia de ensayos controlados aleatorizados y la presencia de sesgo de reporte en revisiones sistemáticas, requieren interpretación crítica de la literatura (16). Las decisiones clínicas deben basarse en síntesis cuidadosa de múltiples fuentes de evidencia, no en estudios individuales o experiencias anecdóticas (9).

La dirección futura del campo se mueve hacia medicina de precisión quirúrgica donde la selección terapéutica se basa en caracterización multimodal del paciente, no en umbrales angulares aislados (2). La colaboración multidisciplinaria entre cirujanos de preservación de cadera, radiólogos musculoesqueléticos, especialistas en rehabilitación y pacientes informados optimizará los resultados en este subgrupo complejo de población (13).

El avance de la patología digital, la inteligencia artificial aplicada a evaluación radiográfica, y el desarrollo de herramientas de decisión asistida tienen potencial para transformar la precisión diagnóstica y la consistencia en selección de pacientes (16). Sin embargo, la validación de dichas técnicas y su implementación costo-efectiva en sistemas de salud diversos son pasos clave por realizar (16).

En última instancia, el éxito en el manejo de displasia límite depende de un enfoque integral que anticipa complicaciones, planifica estrategias de rescate apropiadas, y mantiene expectativas realistas sobre resultados (5). La artroscopia de cadera, ejecutada con rigor técnico y selección adecuada de pacientes, tiene un rol legitimado en el arsenal terapéutico para preservación articular de cadera, complementando pero no reemplazando la osteotomía periacetabular en el espectro continuo de opciones para displasia sintomática (14).

Referencias bibliográficas

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Sobre los autores

Luis Guillermo Sandoval Benavides. Autor independiente, San José, Costa Rica. ORCID: 0000-0002-2162-6016.

Vanessa Rojas Navarrete. Autora independiente, San José, Costa Rica. ORCID: 0009-0005-8185-8977.

Luis Carlos Velásquez Ventura. Autor independiente, San José, Costa Rica. ORCID: 0009-0009-4428-0423.

Autor de correspondencia: Luis Guillermo Sandoval Benavides @

Sobre el artículo

Fecha de recepción: 10 de agosto de 2026

Fecha de aceptación: 10 de septiembre de 2026

Fecha de publicación: 14 de septiembre de 2026

DOI: https://doi.org/10.64396/21-0200

Conflictos de interés: ninguno

Consentimiento informado: No aplicable

Financiación: ninguna

Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.

Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.

Citación (Vancouver):
Sandoval Benavides LG, Rojas Navarrete V, Velásquez Ventura LC. Artroscopia de cadera en el contexto de displasia límite: ¿indicación segura o factor de riesgo de inestabilidad?. Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. 2026;XXI(17):200. doi: 10.64396/21-0200