Autor principal: Jorge Español Maza
Vol. XXI; nº 1; 8
CASO CLÍNICO
Caso clínico: Adenocarcinoma de esófago en paciente con esófago de Barrett
Clinical case: Esophageal adenocarcinoma in a patient with Barrett’s esophagus
Jorge Español Maza, Vasilica-Alina Pistea, Gemma del Carmen Ibáñez Regal, Ramona Raluca Istrate, Jesús María Vicente Curiel, Juan Antonio Tejedor Salas
Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 01 – Primera quincena de Enero de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 1; 8 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0008 – Cómo citar este artículo
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Resumen
El adenocarcinoma esofágico es una de las neoplasias con peor pronóstico debido a su diagnóstico tardío. Su aparición suele estar asociada al esófago de Barrett, una condición premaligna derivada del reflujo gastroesofágico crónico. La actuación enfermera resulta esencial para la detección temprana de complicaciones, el manejo integral de síntomas y el apoyo emocional del paciente oncológico. Este caso clínico describe la atención de enfermería a un paciente con adenocarcinoma de esófago confirmado mediante biopsia endoscópica, destacando el enfoque holístico en el periodo diagnóstico-terapéutico y las intervenciones dirigidas al control del dolor, la nutrición y el afrontamiento emocional.
Palabras clave
adenocarcinoma esofágico; esófago de Barrett; cuidados de enfermería; disfagia; oncología.
Abstract
Esophageal adenocarcinoma is a highly lethal cancer frequently associated with Barrett’s esophagus, a premalignant condition caused by chronic gastroesophageal reflux disease. Nursing plays a critical role in symptom management and emotional support throughout diagnosis and treatment. This case report describes comprehensive nursing care in a patient with biopsy-confirmed esophageal adenocarcinoma, emphasizing nutritional support, dysphagia management and psychological assistance.
Keywords
esophageal adenocarcinoma; Barrett’s esophagus; nursing care; dysphagia; emotional support.
Introducción
El adenocarcinoma de esófago es una neoplasia maligna de alta agresividad y de incidencia creciente en los últimos años, especialmente en países occidentales. Su origen se ha asociado de forma estrecha al esófago de Barrett, una condición premaligna que resulta de la exposición prolongada del epitelio esofágico al reflujo gastroesofágico (RGE). Este proceso inflamatorio crónico favorece la transformación del epitelio escamoso en epitelio columnar metaplásico, que puede evolucionar a displasia de diferentes grados y finalmente a carcinoma invasivo. Factores como la obesidad abdominal, el tabaquismo, la dieta rica en grasas y el sexo masculino incrementan el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
El adenocarcinoma esofágico suele diagnosticarse en fases avanzadas debido a que la progresión tumoral puede ser inicialmente silente. Cuando aparecen síntomas como disfagia, pérdida de peso involuntaria, pirosis refractaria, odinofagia o anemia, frecuentemente el tumor ya ha sobrepasado la mucosa y requiere tratamientos quirúrgicos complejos junto con terapias neoadyuvantes o paliativas. A pesar de los avances en el manejo multidisciplinar, el pronóstico continúa siendo limitado, por lo que la detección precoz en pacientes con esófago de Barrett y factores de riesgo resulta de gran relevancia clínica.
En este contexto, el rol de enfermería resulta clave en todas las fases del proceso asistencial. Desde la atención primaria hasta la hospitalización especializada, la enfermera es responsable de identificar síntomas de alarma, realizar educación sanitaria sobre hábitos que reduzcan el reflujo ácido y fomentar la adherencia a programas de vigilancia endoscópica. Una vez establecido el diagnóstico oncológico, la intervención enfermera se centra en el manejo de la disfagia, el control del dolor, la prevención de complicaciones nutricionales y respiratorias, así como el apoyo emocional necesario ante el impacto psicológico del cáncer.
El presente caso clínico tiene como objetivo describir el abordaje enfermero integral de un paciente con esófago de Barrett que desarrolla adenocarcinoma de esófago, destacando el proceso de valoración según el modelo de Virginia Henderson, la planificación del cuidado basado en diagnósticos enfermeros estandarizados y la evaluación de los resultados obtenidos. La atención centrada en la persona, la comunicación efectiva y la actuación coordinada con el equipo multidisciplinar son pilares esenciales para mejorar la experiencia del paciente y contribuir al mejor control de la enfermedad.
Datos del paciente
Varón de 59 años, residente en Zaragoza.
Antecedentes: esófago de Barrett diagnosticado hace 4 años, RGE crónico, obesidad grado I.
Consulta actual: disfagia progresiva para sólidos desde hace 3 meses, pérdida de 7 kg, odinofagia y pirosis persistente.
Biopsia por endoscopia → adenocarcinoma de esófago distal. Estudio en curso para planificación quirúrgica y tratamiento neoadyuvante.
Valoración enfermera (Virginia Henderson)
• Respirar: FR 18 rpm, SatO₂ 97 %. Sin compromiso respiratorio.
• Comer y beber: ingesta insuficiente por disfagia. Riesgo de desnutrición.
• Eliminar: normal.
• Moverse: movilidad conservada.
• Dormir y descansar: insomnio ocasional por ansiedad.
• Higiene/piel: buen estado general.
• Evitar peligros: riesgo de aspiración durante la ingesta. Miedo a la progresión tumoral.
• Comunicarse: expresa preocupación intensa y temor al diagnóstico.
• Valores y creencias: apoyo familiar presente.
• Ocio/rol social: disminución de actividades por pérdida de apetito y fatiga.
• Aprendizaje: desea información clara sobre tratamiento oncológico.
Diagnósticos de Enfermería (NANDA-I)
Desequilibrio nutricional: ingesta inferior a las necesidades por disfagia.
Dolor crónico relacionado con inflamación tumoral.
Ansiedad por diagnóstico de cáncer y pronóstico incierto.
Riesgo de aspiración durante la alimentación.
Afrontamiento inefectivo frente al proceso oncológico.
Intervenciones enfermeras (NIC)
• Educación sobre dieta de textura modificada y técnicas seguras de deglución.
• Registro de peso semanal y coordinación con nutrición clínica.
• Administración de analgesia prescrita y apoyo en técnicas no farmacológicas.
• Información comprensible sobre pruebas diagnósticas y plan terapéutico.
• Técnicas de relajación y derivación a psicooncología si procede.
• Vigilancia durante la alimentación y posición Fowler.
Ejecución y resultados (NOC)
Tras 7 días de ingreso:
• Mejoría parcial de la ingesta con dieta blanda y suplementos energéticos.
• Disminución del dolor tras ajuste analgésico.
• Reducción de ansiedad tras sesiones educativas y apoyo familiar.
• Paciente más participativo en las decisiones terapéuticas.
Discusión
El caso clínico presentado refleja la relevancia del rol enfermero en la atención integral de pacientes diagnosticados con adenocarcinoma de esófago sobre esófago de Barrett, una transición maligna que, aunque conocida, continúa siendo subdiagnosticada hasta fases avanzadas. La identificación temprana de signos como disfagia progresiva, pérdida de peso y reflujo persistente permitió una actuación clínica rápida y orientada, lo cual incrementa las posibilidades de tratamiento curativo y mejora la calidad de vida del paciente.
La disfagia constituye uno de los síntomas más incapacitantes y genera un profundo impacto físico y emocional. La intervención enfermera centrada en una alimentación segura, con adaptación de texturas, fraccionamiento de comidas y vigilancia durante la ingesta, fue decisiva para prevenir aspiraciones y mantener un aporte nutricional adecuado. La coordinación con el equipo de nutrición clínica aportó un componente esencial para evitar la malnutrición, frecuente en tumores esofágicos por el compromiso del tránsito alimentario.
Otro aspecto crítico fue el manejo del dolor y el acompañamiento emocional. El diagnóstico de cáncer es habitualmente vivido con temor e incertidumbre. Enfermería, mediante comunicación terapéutica y escucha activa, favoreció el afrontamiento del paciente y su implicación en el proceso terapéutico. El soporte psicológico dentro del equipo multidisciplinar también suma estrategias útiles para reducir ansiedad y mejorar la adherencia al tratamiento.
La educación sanitaria en este tipo de pacientes no puede quedar relegada. La orientación sobre la importancia del control del reflujo gastroesofágico, la alimentación adecuada, la elevación del cabecero y la evitación de tóxicos como el tabaco y alcohol son intervenciones que modifican factores de riesgo y reducen la progresión del daño esofágico.
Resulta fundamental señalar que el éxito asistencial depende ampliamente del trabajo interdisciplinario. La colaboración continua entre oncología, cirugía torácica, nutrición y enfermería permite optimizar la toma de decisiones, anticipar complicaciones y ajustar las intervenciones según la evolución clínica.
Finalmente, es importante reconocer que la enfermedad oncológica impacta al paciente más allá del área física. Se observó disminución de actividades de ocio, preocupación por el futuro y vulnerabilidad psicológica, aspectos que enfermería debe atender para mantener una atención centrada en la persona y dirigida al bienestar en sentido amplio.
En síntesis, este caso ilustra que la intervención enfermera es clave en la vigilancia, educación, apoyo emocional y cuidado nutricional del paciente con adenocarcinoma esofágico. Una práctica basada en evidencia, con enfoque humanizado, fortalece el afrontamiento del paciente y contribuye a mejores resultados en su proceso terapéutico.
Conclusiones
El adenocarcinoma de esófago representa una enfermedad grave cuyo pronóstico depende en gran medida del diagnóstico precoz y del abordaje multidisciplinar. En el caso presentado, la evolución de un esófago de Barrett hacia un carcinoma evidenció la importancia de los programas de vigilancia y del control adecuado del reflujo gastroesofágico como estrategia fundamental para evitar la progresión maligna. La intervención enfermera, desde una perspectiva integral, fue clave tanto en la detección temprana de signos de alarma como en la intervención inmediata frente a las necesidades del paciente.
El manejo de la disfagia y el soporte nutricional se consolidaron como ejes prioritarios del cuidado, dado que la pérdida de peso y el deterioro del estado nutricional son frecuentes y repercuten en la tolerancia al tratamiento y la calidad de vida. Se destacó la necesidad de adaptar la dieta, garantizar una ingesta segura y evitar complicaciones como la aspiración, lo que requiere una monitorización constante y una comunicación estrecha con el equipo de nutrición.
En el plano emocional, la enfermería desempeñó un rol de acompañamiento esencial ante el impacto psicológico del diagnóstico oncológico. La comunicación terapéutica, la oferta de información clara y el soporte durante la toma de decisiones permitieron reducir la ansiedad y mejorar el afrontamiento del paciente, reforzando su participación activa en el proceso terapéutico.
Del mismo modo, la educación sanitaria se estableció como una herramienta imprescindible para promover hábitos de vida saludables, prevenir complicaciones y favorecer la continuidad del cuidado más allá del entorno hospitalario.
En conclusión, los cuidados enfermeros en el adenocarcinoma esofágico deben contemplar al paciente de manera global, integrando aspectos físicos, nutricionales, emocionales y educativos. Un trabajo coordinado entre profesionales y una atención centrada en la persona contribuyen significativamente a mejorar los resultados clínicos, la tolerancia al tratamiento y la experiencia de vida del paciente en su proceso oncológico.
Referencias
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- Current management of Barrett esophagus and esophageal adenocarcinoma. Cleveland Clinic Journal of Medicine. 2019;86(11):724-732.
- Barrett’s Esophagus – Care Instructions. MyHealth Alberta. 2023.
Sobre los autores
Jorge Español Maza
Enfermero, Equipo de Atención Comunitaria (EAC), Centro de Salud de Alcañiz, Servicio Aragonés de Salud, Teruel, España.
Vasilica-Alina Pistea
Enfermera, Equipo de Atención Comunitaria (EAC), Centro de Salud de Maella, Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza, España.
Gemma del Carmen Ibáñez Regal
Enfermera, Equipo de Atención Comunitaria (EAC), Centro de Salud de Calaceite, Servicio Aragonés de Salud, Teruel, España.
Ramona Raluca Istrate
Enfermera, Equipo de Atención Comunitaria (EAC), Centro de Salud de Maella, Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza, España.
Jesús María Vicente Curiel
Enfermero, Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP 061), Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza, España.
Juan Antonio Tejedor Salas
Enfermero, Equipo de Atención Comunitaria (EAC), Centro de Salud de Caspe, Servicio Aragonés de Salud, Zaragoza, España.
Autor de correspondencia:
Jorge Español Maza
Sobre el artículo
Fecha de recepción: 12 de noviembre de 2025
Fecha de aceptación: 2 de enero de 2026
Fecha de publicación: 12 de enero de 2026
DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0008
Conflictos de interés: ninguno
Consentimiento informado: Se obtuvo el consentimiento informado de todos los participantes incluidos en el estudio.
Financiación: ninguna
Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.
Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.