Curas húmedas en sinus pilonidal. A propósito de un caso

Curas húmedas en sinus pilonidal. A propósito de un caso

El quiste pilonidal es muy común en personas de entre 15 y 35 años, llegando a una incidencia de hasta un 9% en la población general. Es mucho más frecuente en hombres que en mujeres (4 a 1). También es llamado sinus pilonidal o quiste sacro; se produce en la línea media de la espalda, a la altura de la zona sacrococcígea, muy cercano al pliegue interglúteo.

Josefa Martínez Gómez*/ María Mercedes Ruiz Sorroche*/ María Victoria Martínez Miras*

* Universidad de Almería, Diplomada Universitaria en Enfermería

RESUMEN

Debido a su alta incidencia en la sociedad, nos interesamos en este caso con el fin de mejorar en la asistencia de estos pacientes. Desarrollamos un caso clínico de un paciente que precisa curas por un sinus pilonidal. Realizamos plan de cuidados basándonos en las catorce necesidades de Virginia Henderson. Se realizan curas en ambiente húmedo, acortando el tiempo de curación, mejorando la calidad de vida del paciente al disminuir el dolor y mejorar el gasto sanitario.

PALABRAS CLAVE: sinus pilonidal, cura húmeda, cura por segunda intención, disminución del dolor.

INTRODUCCIÓN

El quiste pilonidal es muy común en personas de entre 15 y 35 años de edad, llegando a presentar una incidencia que podría ascender hasta un 9% en la población general. Es mucho más frecuente en hombres que en mujeres (4 a 1).

El quiste pilonidal, también llamado sinus pilonidal o quiste sacro, es un quiste que se produce en la línea media de la espalda, a la altura de la zona sacrococcígea, muy cercano al pliegue interglúteo.

Su forma de presentación puede ser congénita, pero la forma adquirida es la más frecuente. En general, se produce a consecuencia de la penetración de un pelo que crece con normalidad, en el tejido subcutáneo por diversas razones y eso hace que dicho tejido, forme un quiste a su alrededor para aislarlo. Otra teoría apunta a una alteración en la formación de la raíz pilosa, de esta manera, haría que la queratina, en vez de crecer longitudinalmente, crease una especie de ovillo, y ello daría lugar a una reacción granulomatosa y al consiguiente quiste.

El quiste pilonidal puede ser único o múltiple. En la gran mayoría de casos, el quiste crece hacia arriba y sólo en muy pocas ocasiones, aproximadamente un 7%, lo hace en dirección caudal, con lo que puede llegar a producir una fistula anal.

Es frecuente que exista una historia familiar y factores de riesgo asociados para que se produzca, como pueden ser la vida sedentaria, la foliculitis, el exceso de vello corporal en esta zona y la sudoración excesiva.

Pese a ser una infección localizada, en ocasiones puede acompañarse de síntomas generales como fiebre, malestar o dolor articular y muscular.

Un quiste o un absceso pilonidal infectado, no responde a tratamiento con antibióticos, para favorecer su curación es preciso un drenaje quirúrgico.

Tipos de cirugía:

  • Incisión y drenaje: Este es el tratamiento más utilizado para un quiste infectado. Es un procedimiento simple realizado comúnmente en consultas de Atención Primaria y en programas de Cirugía Menor. Se utiliza anestesia local para insensibilizar la piel. Se hace una incisión en el quiste para drenar el líquido y contenido purulento. La cavidad se rellena con gasa o apósito para evitar hemorragia, permanecerá abierto para cerrar con curas por segunda intención. Se prescribirá antibioticoterápia para prevenir un posible riesgo de infección.
  • Cistectomía o exéresis de sinus pilonidal: Si a pesar de drenar el contenido no queda resuelto el quiste pilonidal, este se puede eliminar con cirugía. En este procedimiento, se realiza un abordaje quirúrgico extirpando la zona del quiste en bloque, en quirófanos de Hospitales de Día, ya que no será precisa la hospitalización. Para este procedimiento, se precisa anestesia general o regional según criterio del anestesista y cirujano encargado de realizar la intervención. Se realiza una incisión para retirar la piel con los poros y el tejido subyacente con los folículos pilosos.

Dependiendo de la cantidad de tejido que se retire, se podrá cubrir la cavidad y cerrar por segunda intención. En ocasiones se coloca un drenaje con el fin de eliminar el líquido que se acumula tras la cirugía. El drenaje se retira más adelante, en cuanto deje de drenar. Como en toda intervención quirúrgica, la resección del quiste pilonidal puede generar una serie de complicación como son la hemorragia y la infección, para lo que se pautaran antibióticos y se dejarán los apósitos postintervención durante 48horas para realizar hemostasia. Esta técnica supone un posoperatorio más largo, complicado y doloroso con la consiguiente incapacidad laboral durante un tiempo prolongado. Existen nuevas técnicas quirúrgicas de esta cirugía agresiva que permiten hacer un cierre primario de la herida durante la intervención mediante diversas técnicas, lo cual acorta el posoperatorio, lo hace menos doloroso y permite volver antes a la vida normal.

Puede ser difícil extraer el quiste entero, por lo que cabe la posibilidad de recurrencia.

Medidas preventivas

La única manera de prevenir la aparición de un quiste sacro y su abscesificación es mantener una buena higiene de la zona, evitar que se acumule el sudor, depilar la zona si existe mucho vello (se recomienda la depilación láser) y evitar una vida sedentaria. En caso de sospechar que se tenga un sinus pilonidal es importante ponerse en contacto con su médico de familia para tratamiento inicial y valoración de derivación al servicio de cirugía.

EXPOSICIÓN DEL CASO

Acude a la consulta de Atención Primaria del Centro de Salud Campohermoso el paciente RUL, intervenido de exéresis de sinus pilonidal en zona sacrococcígea hace 48 horas, aporta alta médica e informe de continuidad de cuidados, con derivación a nuestro Centro de Salud para la realización de curas bajo criterio del enfermero responsable.

EXPLORACIÓN Y PRUEBAS COMPLEMENTARIAS

Presenta cavidad quirúrgica de 7cm de diámetro longitudinal por 3cm de diámetro transversal, con una profundidad de 2,5 cm. No presenta signos de infección ni hemorragia activa. Color rosado, normo perfundido.

Escala EVA del dolor 8 puntos.

TRATAMIENTO

Limpieza de la herida con solución salina al 0,9% por arrastre y aplicación de gasas para retirar restos. Se aplica crema anestésica EMLA en el lecho de la herida para disminuir dolor y crema de pasta al agua en bordes para evitar maceración y proteger el tejido sano. Se coloca en el lecho de la herida apósitos de hidrofibra de plata y sobre el mismo, un apósito de espuma, con el fin de absorber el exudado que se produzca. Se pautan curas cada 48 horas. En posteriores curas se valora la necesidad de aplicar crema Emla según el dolor que presente el paciente.

Procedemos a realizar valoración por Virginia Henderson en la que presenta alteradas las necesidades de:

  • Dormir y descansar, ocasionado por el dolor (se pautan analgésicos por médico de familia).
  • Mantener la higiene corporal: ocasionado por el lugar de la intervención (se instruye sobre cómo realizar la correcta higiene).

PLAN DE CUIDADOS

*00044. Deterioro de la integridad cutánea r/c procedimiento quirúrgico m/p destrucción tisular.

– NOC: 1103 Curación de la herida por segunda intención.

NIC: 3660 Cuidados de las heridas; 3590 Vigilancia de la piel

*00132. Dolor agudo r/c agentes lesivos (intervención quirúrgica)m/p cambios en la respiración y pulso.

– NOC: 2102 Nivel del dolor

NIC: 2210 Administración de analgésicos.

*00126. Conocimientos deficientes r/c información insuficiente m/p conocimiento deficiente.

– NOC: 1814 Conocimiento procedimientos terapéuticos; 1803 Conocimiento proceso de la enfermedad

NIC: 5618 Enseñanza: procedimiento/tratamiento; 5602 Enseñanza: proceso de la enfermedad.

*00004 Riesgo de infección r/c procedimientos invasivos

– NOC: 1924 Control del riesgo: proceso infeccioso

NIC: 6550 Protección contra las infecciones.

RESULTADOS

Tras cinco semanas de seguimiento según la pauta establecida, se consiguió evitar el diagnóstico de riesgo de infección durante todo el proceso de cicatrización, cesando así mismo el diagnóstico de deterioro de la integridad cutánea. Al sexto día, al realizar la cura, el paciente no precisó anestesia local, ni tomaba analgésicos orales, tolerando el dolor durante la cura y respetando los periodos de descanso, cesando de esta forma el diagnóstico de dolor agudo.

CONCLUSIONES

El uso de apósitos de hidrofibra de hidrocoloide con plata cumple su función como alginato en la absorción de exudado, alargando el periodo entre curas y por lo tanto evitando dolor al paciente y reduciendo el gasto innecesario de material sanitario. Durante todo el proceso se evitó la infección, por lo que también se redujo el gasto farmacéutico de antibióticos.

Las curas húmedas contribuyen a una cicatrización más rápida favoreciendo el crecimiento tisular, manteniendo la temperatura idónea, estimulando la fibrinólisis como barrera frente a infecciones.

El personal de Enfermería está capacitado para el abordaje de procesos de heridas de cicatrización por segunda intención, consiguiendo tras la combinación de apósitos, que se reduzca el tiempo de cicatrización aumentado la satisfacción del usuario, aumentado la calidad de la asistencia y disminuyendo costes.

BIBLIOGRAFÍA

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6- Camacho García PF, Rodríguez Martín L. Como curar el sinus pilonidal en atención primaria: comparación, coste y satisfacción. Hygia. 2007; 77:26-30.

7- Montes G, Herrera PJJ. Enfermedad pilonidal. Clin Gastroenterol Méx.