Estrategias de cuidado humanizado en enfermería: revisión de la evidencia científica
Autora principal: Patricia Cortés Egeda
Vol. XX; nº 16; 867
Humanized care strategies in nursing: review of scientific evidence
Fecha de recepción: 10 de julio de 2025
Fecha de aceptación: 14 de agosto de 2025
Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XX. Número 16 – Segunda quincena de Agosto de 2025 – Página inicial: Vol. XX; nº 16; 867
Autores:
Patricia Cortés Egeda, Enfermera Especialidad HOP Teruel
Ana María Luca Simón, Enfermera Especialidad HOP Teruel
Marta Gascón, Enfermera Especialidad HOP Teruel
Irene Sanz Gómez, Enfermera Especialidad HOP Teruel
Irene Torán Bellido, Enfermera Especialidad HOP Teruel
Andrea Ibáñez Romero, Enfermera Especialidad HOP Teruel
Resumen
El cuidado humanizado en enfermería representa una dimensión fundamental de la atención en salud, centrada en el reconocimiento integral de la dignidad, valores y necesidades del paciente. Esta revisión bibliográfica tiene como objetivo analizar las estrategias más relevantes para fomentar un cuidado humanizado dentro de la práctica enfermera, examinando publicaciones científicas de los últimos 10 años. Se identificaron múltiples enfoques, como la comunicación terapéutica, la empatía, la toma de decisiones compartida y la atención centrada en la persona. Los hallazgos destacan la importancia de una formación continua, liderazgo ético y entornos laborales positivos para fortalecer esta dimensión del cuidado. El artículo concluye que el cuidado humanizado no solo mejora la experiencia del paciente, sino que también repercute positivamente en el bienestar del profesional y en los resultados clínicos.
Palabras clave
Cuidado humanizado, enfermería, comunicación terapéutica, empatía, atención centrada en la persona.
Abstract
Humanized care in nursing is a core dimension of healthcare, focusing on the holistic recognition of patients’ dignity, values, and needs. This literature review aims to analyze the most relevant strategies to promote humanized care within nursing practice, based on scientific publications from the last ten years. Multiple approaches were identified, including therapeutic communication, empathy, shared decision-making, and person-centered care. Findings emphasize the importance of ongoing education, ethical leadership, and supportive work environments to enhance this dimension of care. The study concludes that humanized care not only improves the patient experience but also positively impacts professional well-being and clinical outcomes.
Keywords
Humanized care, nursing, therapeutic communication, empathy, person-centered care.
1. INTRODUCCIÓN
En la actualidad, el cuidado humanizado en enfermería se reconoce como un componente esencial para garantizar una atención de calidad centrada en el ser humano. En un contexto donde la medicina y la tecnología avanzan de manera acelerada, el riesgo de que el aspecto humano del cuidado se vea relegado es una preocupación constante. La enfermería, como profesión cercana y permanente en la trayectoria del paciente, tiene la responsabilidad ética de preservar y potenciar el trato respetuoso, empático y digno.
Este enfoque no solo implica la ejecución correcta de técnicas y procedimientos clínicos, sino también la comprensión profunda del paciente como un ser integral, con necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales. La humanización del cuidado se traduce en la capacidad de los profesionales para escuchar activamente, reconocer el sufrimiento, respetar la autonomía y brindar apoyo emocional durante todo el proceso de salud-enfermedad.
Diversas organizaciones internacionales, incluyendo la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Consejo Internacional de Enfermería (CIE), han destacado la importancia del cuidado humanizado como un derecho fundamental de las personas que acceden a los servicios de salud. Estas entidades promueven políticas y guías orientadas a integrar principios éticos y humanísticos en las prácticas clínicas y en la formación profesional.
En este sentido, el cuidado humanizado se presenta como una respuesta a las necesidades actuales de los sistemas sanitarios, los cuales enfrentan desafíos como la sobrecarga asistencial, la fragmentación del servicio y la creciente demanda de una atención personalizada. Se ha demostrado que un enfoque humanizado mejora la experiencia del paciente, contribuye a mejores resultados en salud y reduce la incidencia de errores y conflictos éticos.
Sin embargo, implementar este modelo en la práctica diaria no está exento de dificultades. Factores como la falta de tiempo, la presión institucional, la carencia de recursos y la insuficiente formación en habilidades blandas limitan la capacidad del personal de enfermería para ejercer un cuidado verdaderamente humanizado. Por ello, resulta imprescindible identificar y analizar las estrategias más efectivas que permitan superar estos obstáculos y fortalecer la calidad humana en la atención.
Además, es importante reconocer que el cuidado humanizado no se limita al ámbito clínico, sino que abarca también las interacciones cotidianas que configuran la experiencia del paciente en los servicios de salud. Cada gesto, palabra o actitud del profesional de enfermería puede influir significativamente en la percepción de seguridad, confianza y respeto del usuario. En este sentido, la humanización se convierte en una práctica transversal que impregna todas las dimensiones del quehacer enfermero, desde la acogida inicial hasta el acompañamiento en los momentos críticos. Comprender esta perspectiva integral permite visibilizar el valor del componente humano en el proceso asistencial y refuerza la necesidad de consolidar un modelo de atención más empático, inclusivo y centrado en la persona.
Esta revisión bibliográfica se propone, entonces, analizar la evidencia científica disponible sobre las estrategias que los profesionales de enfermería pueden adoptar para promover y mantener un cuidado humanizado. Se busca no solo describir estas prácticas, sino también entender sus beneficios, retos y el impacto en la relación enfermero-paciente y en el bienestar del equipo de salud.
2. METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica sistemática de artículos científicos publicados entre 2014 y 2024, con el fin de identificar estrategias de cuidado humanizado en el ámbito de la enfermería. Se consultaron bases de datos como PubMed, Scopus, CINAHL, SciELO y Google Scholar, utilizando los siguientes descriptores en español e inglés: «cuidado humanizado», «enfermería», «comunicación terapéutica», «empatía» y «atención centrada en la persona».
Se incluyeron estudios cualitativos, cuantitativos y revisiones sistemáticas que abordaran prácticas o propuestas relacionadas con el cuidado humanizado en contextos hospitalarios, comunitarios o educativos. Se excluyeron documentos que no estuvieran disponibles en texto completo o que no tuvieran una relación directa con el rol del personal de enfermería.
De un total de 137 artículos identificados inicialmente, 52 cumplieron con los criterios de inclusión y fueron analizados en profundidad para la elaboración de esta revisión.
3. RESULTADOS
El análisis de los estudios permitió identificar un conjunto diverso de estrategias asociadas al cuidado humanizado. A continuación, se detallan las principales categorías emergentes:
3.1. Comunicación terapéutica
La comunicación efectiva entre el profesional de enfermería y el paciente fue una de las estrategias más citadas. Esta práctica no se limita a la transmisión de información, sino que involucra la escucha activa, el respeto por los tiempos del paciente y la validación de sus emociones. Según González et al. (2019), la calidad de la comunicación influye directamente en la percepción del cuidado recibido, así como en la adherencia al tratamiento.
3.2. Empatía y presencia activa
La capacidad del personal de enfermería para comprender el sufrimiento del otro y actuar con sensibilidad es considerada un pilar del cuidado humanizado. Diversos autores subrayan que la empatía se fortalece mediante el acompañamiento activo, el contacto visual y la disposición genuina para estar presente, especialmente en momentos de dolor o incertidumbre (Martínez y Ruiz, 2020).
3.3. Atención centrada en la persona
Este enfoque implica considerar al paciente como protagonista de su proceso de salud-enfermedad. Las estrategias orientadas a este modelo promueven la toma de decisiones compartida, el respeto por la autonomía y la individualización del cuidado. Varios estudios identifican que este modelo mejora la satisfacción del paciente y la eficiencia en la atención (Ramírez et al., 2018).
3.4. Ambiente terapéutico
El entorno en el que se brinda la atención también influye en la experiencia del paciente. Crear un ambiente de respeto, tranquilidad y privacidad favorece la confianza y el vínculo terapéutico. Las intervenciones ambientales incluyen desde una iluminación adecuada hasta la reducción de ruidos y el respeto por los tiempos de descanso del paciente (Pérez y López, 2021).
3.5. Formación y educación continua
Muchos autores coinciden en la necesidad de incorporar el cuidado humanizado como eje transversal en la formación académica de los profesionales de enfermería. La capacitación en habilidades blandas, ética, bioética y gestión emocional es clave para que los futuros enfermeros integren esta filosofía en su práctica diaria (Fernández et al., 2022).
3.6. Liderazgo ético y clima organizacional
El liderazgo en los equipos de enfermería tiene un impacto determinante en la consolidación de una cultura institucional centrada en el cuidado humanizado. Un liderazgo ético, que promueva el respeto mutuo, la participación activa del equipo y la resolución pacífica de conflictos, favorece la motivación del personal y la calidad del servicio brindado (Silva y Morales, 2017).
4. DISCUSIÓN
Los hallazgos de esta revisión ponen de manifiesto que el cuidado humanizado en enfermería es un constructo multifacético que trasciende la simple aplicación de técnicas clínicas para incluir dimensiones relacionales, éticas y organizacionales fundamentales. La comunicación terapéutica emerge como una estrategia vital, no solo por su capacidad para facilitar la comprensión mutua entre paciente y profesional, sino porque crea un espacio donde el paciente se siente escuchado y valorado, elementos esenciales para su bienestar emocional y adherencia al tratamiento.
La empatía, entendida como la habilidad para ponerse en el lugar del otro y responder con sensibilidad, representa otro pilar del cuidado humanizado. No obstante, mantener una actitud empática en contextos de alta demanda y estrés puede ser un desafío para el personal de enfermería. Por ello, la formación continua en competencias emocionales y el apoyo institucional se vuelven indispensables para preservar esta dimensión humanista.
El enfoque centrado en la persona reconoce la singularidad de cada paciente, promoviendo la participación activa en las decisiones relacionadas con su salud. Este paradigma representa un cambio cultural significativo en los sistemas de salud, que tradicionalmente han privilegiado modelos paternalistas. La evidencia muestra que cuando el paciente es considerado un agente activo, la satisfacción con la atención aumenta, al igual que los resultados clínicos.
No menos importante es el ambiente terapéutico, que incluye factores físicos y emocionales del entorno donde se presta el cuidado. La creación de espacios que respeten la privacidad, reduzcan el estrés ambiental y fomenten la seguridad es parte integral de la humanización. Esto requiere no solo inversiones materiales, sino también una gestión organizacional que valore el bienestar del paciente y del equipo de salud.
La revisión también resalta que la formación y educación continua en aspectos éticos, comunicativos y emocionales son necesarias para desarrollar habilidades que permitan al profesional de enfermería implementar el cuidado humanizado. Sin embargo, la realidad es que muchas instituciones aún carecen de programas estructurados para este fin, y la capacitación suele estar relegada a un segundo plano frente a la presión asistencial.
Finalmente, el liderazgo ético emerge como un factor crucial para instaurar una cultura organizacional que valore la humanización. Los líderes de enfermería deben promover entornos de trabajo colaborativos, donde se respete la diversidad, se favorezca el desarrollo profesional y se apoye el bienestar emocional del equipo. Este liderazgo contribuye a reducir la rotación, la insatisfacción laboral y el burnout, factores que impactan negativamente en la calidad del cuidado.
A pesar de los avances, es necesario reconocer que el cuidado humanizado enfrenta barreras estructurales significativas, como la escasez de personal, las cargas de trabajo elevadas y las limitaciones presupuestarias. Superar estos desafíos requiere un compromiso político y administrativo que garantice recursos adecuados y políticas centradas en la persona, tanto paciente como profesional.
En síntesis, el cuidado humanizado en enfermería no es solo una aspiración ética sino una necesidad clínica y organizacional que demanda una aproximación integral, donde la formación, la gestión y el ambiente laboral se conjuguen para sostener esta filosofía en la práctica cotidiana.
5. CONCLUSIONES
El cuidado humanizado en enfermería se configura como un elemento indispensable para ofrecer una atención de calidad que reconozca y respete la dignidad y singularidad de cada paciente. Este enfoque integral combina habilidades técnicas con competencias relacionales y éticas que fortalecen la relación terapéutica y mejoran los resultados en salud.
Esta revisión ha identificado que para lograr un cuidado humanizado efectivo es necesario integrar múltiples estrategias que abarcan desde la comunicación terapéutica y la empatía, hasta la creación de ambientes terapéuticos adecuados, la formación continua y el liderazgo ético. Estos componentes actúan de forma sinérgica, potenciando la experiencia positiva del paciente y el bienestar del profesional.
No obstante, se evidencia que la implementación plena del cuidado humanizado se enfrenta a retos estructurales significativos, tales como la sobrecarga laboral, la insuficiencia de recursos y la falta de programas educativos específicos que desarrollen estas competencias. Por ello, es crucial que las políticas de salud incorporen la humanización como un eje transversal, asignando los recursos y el apoyo necesarios para su sostenibilidad.
Además, se subraya la importancia de un liderazgo comprometido que promueva una cultura organizacional inclusiva y ética, capaz de motivar y apoyar al equipo de enfermería en la práctica diaria. La humanización del cuidado no debe verse como un esfuerzo individual, sino como un objetivo colectivo y estratégico de las instituciones de salud.
Finalmente, se recomienda que la formación en cuidados humanizados sea parte integral y continua de los programas académicos y de desarrollo profesional, para preparar a los enfermeros a enfrentar los complejos desafíos actuales con una mirada ética, empática y centrada en la persona.
En conclusión, el cuidado humanizado en enfermería es una práctica esencial que requiere compromiso, formación y condiciones adecuadas para que su aplicación se traduzca en mejoras reales tanto para los pacientes como para los profesionales de salud.
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Declaración de buenas prácticas:
Los autores de este manuscrito declaran que:
Todos ellos han participado en su elaboración y no tienen conflictos de intereses
La investigación se ha realizado siguiendo las Pautas éticas internacionales para la investigación relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas (CIOMS) en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El manuscrito es original y no contiene plagio.
El manuscrito no ha sido publicado en ningún medio y no está en proceso de revisión en otra revista.
Han obtenido los permisos necesarios para las imágenes y gráficos utilizados.
Han preservado las identidades de los pacientes.