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Intervenciones eficaces para la prevención de la prematuridad: una revisión desde el rol de la matrona

Autora principal: María Salinas Bariain

Vol. XXI; nº 2; 22

ARTÍCULO ORIGINAL

Intervenciones eficaces para la prevención de la prematuridad: una revisión desde el rol de la matrona

Effective Interventions for the Prevention of Preterm Birth: A Review from the Midwife’s Role

María Salinas Bariain

Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 02 – Segunda quincena de Enero de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 2; 22 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0022Cómo citar este artículo

Sobre los autores | Sobre el artículo | Referencias

Resumen

Introducción

Diversas intervenciones han sido desarrolladas y evaluadas para reducir la incidencia de parto prematuro, con resultados variables según el contexto y la población estudiada. Esta revisión tiene como objetivo analizar las estrategias más efectivas basadas en evidencia científica para la prevención de la prematuridad.

Objetivo

Evaluar las intervenciones más eficaces para la prevención del parto prematuro, destacando aquellas con mayor respaldo científico y aplicabilidad clínica.

Metodología

Se realizó una búsqueda sistemática de literatura en las bases de datos PubMed, Scopus y Cochrane Library, incluyendo artículos publicados entre 2010 y 2025. La selección final se basó en la calidad metodológica y relevancia clínica.

Resultados

La modificación de hábitos y factores de riesgo mediante programas que fomentan la reducción del consumo de tabaco, el manejo del estrés y la adecuada atención prenatal se asocian con mejores resultados en la prolongación de la gestación.

Un componente fundamental en la prevención de la prematuridad es la atención prenatal integral y el seguimiento riguroso de las gestantes. La identificación temprana de factores de riesgo, junto con un monitoreo constante, permiten aplicar intervenciones oportunas que contribuyen a disminuir la incidencia de nacimientos antes de término.

Conclusiones

La prevención de la prematuridad requiere un enfoque multidisciplinario basado en la identificación temprana de factores de riesgo y la aplicación de intervenciones específicas. La progesterona y el cerclaje cervical son las medidas con mayor evidencia para reducir la incidencia de partos prematuros en poblaciones de riesgo.

Palabras clave

Parto prematuro; Atención prenatal; Prevención primaria; Matronas

Abstract

Introduction

Various interventions have been developed and evaluated to reduce the incidence of preterm birth, with variable results depending on the context and the population studied. This review aims to analyze the most effective strategies for the prevention of prematurity based on scientific evidence.

Objective

To evaluate the most effective interventions for the prevention of preterm birth, highlighting those with the strongest scientific support and clinical applicability.

Methodology

A systematic literature search was conducted in the PubMed, Scopus, and Cochrane Library databases, including articles published between 2010 and 2025. Final selection was based on methodological quality and clinical relevance.

Results

Lifestyle and risk factor modification through programs that promote smoking cessation, stress management, and adequate prenatal care are associated with better outcomes in prolonging gestation. A fundamental component in the prevention of prematurity is comprehensive prenatal care and rigorous follow-up of pregnant women. Early identification of risk factors, together with continuous monitoring, allows for timely interventions that help reduce the incidence of preterm births.

Conclusions

The prevention of prematurity requires a multidisciplinary approach based on early identification of risk factors and the implementation of specific interventions. Progesterone therapy and cervical cerclage are the measures with the strongest evidence for reducing the incidence of preterm birth in at risk populations.

Keywords

Preterm Birth; Prenatal Care; Primary Prevention; Midwifery

Introducción

La prematuridad, entendida como el nacimiento que ocurre antes de completar las 37 semanas completas de gestación, constituye un problema de salud pública de gran magnitud en todo el mundo. Este fenómeno es reconocido como una de las principales causas de morbimortalidad neonatal y, en consecuencia, un factor determinante en la carga global de enfermedad infantil. Los bebés prematuros enfrentan un riesgo considerablemente mayor de sufrir complicaciones graves, como dificultades respiratorias, infecciones, problemas neurológicos y retrasos en el desarrollo, que pueden afectar su calidad de vida a corto y largo plazo. Además, la prematuridad implica un impacto significativo para las familias, los sistemas de salud y la sociedad, debido a los altos costos asociados con la atención médica especializada, hospitalizaciones prolongadas y seguimiento continuo.

A pesar de los avances tecnológicos y científicos en el área de la obstetricia y los cuidados neonatales, la prevención efectiva del nacimiento prematuro sigue siendo un desafío complejo y multifactorial. Las causas de la prematuridad son variadas e incluyen factores biológicos, socioeconómicos, ambientales y conductuales, lo que dificulta la implementación de estrategias preventivas universales y eficaces. Las diferencias en el acceso a servicios de salud, la calidad de la atención prenatal y las características demográficas de las poblaciones también influyen en la incidencia de partos prematuros, generando disparidades importantes entre regiones y grupos sociales.

En respuesta a esta problemática, durante las últimas décadas se han desarrollado diversas intervenciones orientadas a reducir la tasa de nacimientos prematuros. Estas estrategias incluyen desde medidas clínicas específicas, como la administración de medicamentos hormonales o procedimientos quirúrgicos, hasta enfoques integrales que abordan aspectos psicosociales y ambientales. Sin embargo, la efectividad de estas intervenciones ha mostrado resultados heterogéneos, dependiendo del contexto de aplicación, las características individuales de las pacientes y la calidad de los sistemas de salud implicados.

Por ello, resulta fundamental realizar una revisión exhaustiva y actualizada de la evidencia científica disponible, con el fin de identificar y analizar las intervenciones que han demostrado ser más eficaces para la prevención de la prematuridad. Esta revisión tiene como objetivo proporcionar una visión clara y fundamentada que sirva de base para la toma de decisiones clínicas y de políticas públicas orientadas a mejorar los resultados perinatales, reducir las tasas de mortalidad neonatal y promover el bienestar tanto de madres como de recién nacidos.

Objetivo

El objetivo principal de esta revisión bibliográfica es realizar un análisis exhaustivo y crítico de las diversas intervenciones implementadas para la prevención del parto prematuro, con el propósito de identificar cuáles de ellas cuentan con el mayor respaldo científico y ofrecen una aplicabilidad clínica comprobada. Se busca, además, distinguir las estrategias más efectivas según diferentes contextos poblacionales y características individuales, considerando factores de riesgo específicos y escenarios clínicos particulares. A través de esta evaluación, se pretende aportar un panorama actualizado y fundamentado que permita orientar a profesionales de la salud, investigadores y responsables de políticas sanitarias hacia la adopción e implementación de prácticas basadas en evidencia, con el fin último de reducir la incidencia de nacimientos prematuros, mejorar los resultados materno-infantiles y optimizar los recursos en salud pública.

Metodología

Como parte del proceso de esta revisión bibliográfica, se llevó a cabo una búsqueda sistemática y rigurosa de la literatura científica con el fin de identificar las intervenciones más eficaces en la prevención del parto prematuro. Esta búsqueda se realizó en tres de las bases de datos biomédicas más reconocidas y utilizadas a nivel internacional: PubMed, Scopus y Cochrane Library, abarcando un período comprendido entre los años 2010 y 2025, con el objetivo de incluir tanto estudios recientes como aquellos que han tenido un impacto significativo en la evolución del conocimiento sobre la temática.

Durante el proceso de búsqueda, se emplearon términos controlados y descriptores normalizados (MeSH y Emtree), combinados mediante operadores booleanos, tales como «preterm birth», «prematurity prevention», «intervention», «progesterone», «cervical cerclage», «antenatal care», «infection control», entre otros. Se aplicaron filtros para restringir la selección a estudios publicados en inglés y español, con acceso al texto completo, y que presentaran un diseño metodológico robusto y una clara evaluación de los desenlaces perinatales.

Los criterios de inclusión contemplaron estudios clínicos controlados aleatorizados (RCT), estudios de cohorte prospectivos, revisiones sistemáticas y metaanálisis, dado que estos diseños ofrecen mayor nivel de evidencia científica. Los estudios seleccionados debían abordar intervenciones específicas para la prevención del parto prematuro, tanto en poblaciones de alto riesgo (por ejemplo, mujeres con antecedentes de parto prematuro, cuello uterino corto, infecciones o comorbilidades maternas), como en la población obstétrica general.

Por otro lado, se excluyeron aquellos estudios que presentaban un tamaño muestral reducido, una baja calidad metodológica, ausencia de grupo control, análisis estadístico limitado o que no reportaban resultados clínicamente significativos en términos de edad gestacional al parto, tasas de prematuridad, morbilidad neonatal o mortalidad perinatal. También se descartaron artículos duplicados, informes anecdóticos, cartas al editor, editoriales, estudios en animales o ensayos in vitro.

La selección final de los estudios se realizó tras una lectura crítica y evaluación detallada de cada artículo, utilizando herramientas validadas como la escala de Jadad para ensayos clínicos, y el sistema GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation) para evaluar la calidad de la evidencia y la fuerza de las recomendaciones. Este análisis permitió jerarquizar las intervenciones de acuerdo con su solidez científica, reproducibilidad y relevancia clínica, priorizando aquellas con resultados positivos consistentes en diversos contextos sanitarios.

Como resultado de este proceso, se identificaron intervenciones con alto nivel de eficacia y aplicabilidad, como la administración de progesterona vaginal o intramuscular, el cerclaje cervical profiláctico, el cribado e intervención temprana en infecciones genitourinarias, programas de modificación de estilos de vida en gestantes, y el fortalecimiento de la atención prenatal integral. Estas intervenciones fueron evaluadas no solo por sus resultados en la prevención de la prematuridad, sino también por su seguridad, costo-efectividad, aceptación por parte de las pacientes y factibilidad de implementación en distintos entornos clínicos, incluyendo países de ingresos bajos y medios.

Resultados

En el análisis de las estrategias más eficaces para la prevención del parto prematuro, se identificaron múltiples intervenciones con respaldo científico que varían según el perfil de riesgo de las gestantes y el momento de la intervención. Entre todas ellas, la administración de progesterona ha emergido como una de las medidas farmacológicas más efectivas, especialmente en mujeres con antecedentes de parto prematuro espontáneo o en aquellas que presentan longitud cervical corta (menos de 25 mm), determinada mediante ecografía transvaginal en el segundo trimestre del embarazo. Esta hormona, fundamental para el mantenimiento del embarazo y la inhibición de las contracciones uterinas prematuras, puede ser administrada por vía vaginal o intramuscular (17-alfa-hidroxiprogesterona caproato), dependiendo del protocolo utilizado. Diversos estudios clínicos aleatorizados, como el ensayo PROLONG y análisis sistemáticos realizados por la Cochrane Collaboration, han demostrado que la progesterona puede reducir significativamente la tasa de nacimientos prematuros antes de las 34 y 37 semanas, así como mejorar los desenlaces neonatales, incluyendo la reducción de complicaciones respiratorias, hemorragias intraventriculares y la estancia hospitalaria en unidades de cuidados intensivos neonatales (UCIN).

Otra intervención preventiva de relevancia clínica es el cerclaje cervical, una técnica quirúrgica que consiste en la colocación de una sutura alrededor del cuello uterino para reforzarlo y prevenir su apertura prematura durante el embarazo. Esta intervención está particularmente indicada en mujeres con diagnóstico de insuficiencia cervical, ya sea por antecedentes obstétricos (pérdidas gestacionales de segundo trimestre, partos muy prematuros) o por hallazgos ecográficos de un cuello uterino acortado sin contracciones uterinas. El cerclaje ha mostrado beneficios en la reducción de la prematuridad en gestantes con alto riesgo, especialmente cuando se coloca entre las semanas 12 y 24, y en combinación con el uso de progesterona. Algunas guías clínicas recomiendan además su indicación en gestaciones múltiples con cuello corto, aunque en este grupo su eficacia aún es objeto de debate.

En cuanto a las intervenciones no quirúrgicas, se resalta la importancia del control oportuno de infecciones del tracto genital, particularmente de infecciones asintomáticas como la vaginosis bacteriana, la infección urinaria, o las infecciones por micoplasmas y ureaplasmas, que se han asociado de forma directa con el aumento del riesgo de parto prematuro. La alteración del equilibrio de la microbiota vaginal puede inducir una respuesta inflamatoria que estimula la liberación de prostaglandinas y citoquinas proinflamatorias, las cuales a su vez pueden desencadenar contracciones uterinas prematuras o rotura prematura de membranas. Por tanto, la implementación de protocolos para la detección precoz y el tratamiento antibiótico adecuado de estas infecciones durante la atención prenatal, especialmente en el primer y segundo trimestre, se considera una medida de bajo costo y alto impacto en la reducción del riesgo de prematuridad.

Otra línea de intervención con respaldo empírico incluye los programas orientados a la modificación de hábitos de vida y factores de riesgo maternos. Se ha evidenciado que prácticas como el tabaquismo durante el embarazo, el consumo de alcohol o drogas, la nutrición deficiente, así como el estrés crónico, tienen un vínculo directo con el desencadenamiento de partos prematuros. Diversos estudios muestran que intervenciones educativas y de acompañamiento psicosocial que promuevan estilos de vida saludables, el fortalecimiento de redes de apoyo social y la adherencia a los controles prenatales, están asociadas con una disminución de los factores desencadenantes de la prematuridad, además de mejorar otros indicadores de salud materno-infantil.

En este contexto, resulta clave subrayar la relevancia de una atención prenatal integral, personalizada y continua como pilar fundamental en la prevención de la prematuridad. Una vigilancia obstétrica adecuada implica no solo el seguimiento ecográfico periódico, sino también la identificación temprana de factores de riesgo obstétricos, médicos y sociales, permitiendo así la implementación de intervenciones específicas a tiempo. Esta atención debe incluir, entre otros aspectos, el monitoreo de la longitud cervical, el tamizaje de infecciones, la evaluación del estado nutricional y emocional de la gestante, así como la provisión de información adecuada sobre signos de alarma y adherencia al tratamiento.

Por otro lado, existen intervenciones que, si bien no se consideran preventivas en sentido estricto, desempeñan un papel relevante en el manejo del parto prematuro inminente. Tal es el caso de los tocolíticos, medicamentos utilizados para inhibir las contracciones uterinas en mujeres con amenaza de parto prematuro, cuyo objetivo principal es ganar tiempo para completar el esquema de maduración pulmonar fetal con corticosteroides o para el traslado a un centro con unidad neonatal especializada. Asimismo, el sulfato de magnesio ha mostrado beneficios en la neuroprotección fetal, disminuyendo el riesgo de parálisis cerebral en neonatos extremadamente prematuros cuando se administra antes del nacimiento. No obstante, es importante señalar que estas medidas no están diseñadas para prevenir el inicio del parto prematuro, sino para optimizar los desenlaces en situaciones donde éste ya es inevitable.

En síntesis, los hallazgos de esta revisión evidencian que no existe una única intervención capaz de prevenir de forma universal el parto prematuro, sino que se requiere una combinación de medidas clínicas, conductuales y sociales, ajustadas al perfil de riesgo de cada gestante. La integración de estas estrategias en los programas de atención prenatal puede contribuir de manera significativa a reducir las tasas de nacimientos prematuros y sus complicaciones asociadas, especialmente en contextos donde los recursos son limitados y la carga de enfermedad es elevada.

Conclusiones

La prematuridad continúa representando uno de los principales desafíos en la salud materno-infantil a nivel global, no solo por su alta prevalencia, sino también por las graves consecuencias que conlleva para el recién nacido, la madre, la familia y los sistemas de salud. Su prevención no puede abordarse desde una única perspectiva clínica, sino que requiere de un enfoque integral y multidisciplinario que considere la complejidad de los factores que intervienen en su origen, los cuales son tanto biológicos como sociales, conductuales, ambientales y estructurales.

La identificación temprana de factores de riesgo en las gestantes —como los antecedentes de parto prematuro, la longitud cervical acortada, la presencia de infecciones, las condiciones obstétricas preexistentes o los factores psicosociales desfavorables— es un pilar fundamental para implementar estrategias efectivas de prevención. La atención prenatal de calidad, sostenida desde el inicio del embarazo, no solo permite detectar precozmente estos factores, sino también actuar sobre ellos mediante intervenciones oportunas y basadas en evidencia.

Entre las medidas con mayor respaldo científico, la administración de progesterona ya sea vaginal o intramuscular y el cerclaje cervical en casos seleccionados se destacan como las intervenciones más eficaces para reducir el riesgo de parto prematuro en mujeres con antecedentes o condiciones clínicas específicas. Estas intervenciones han demostrado beneficios significativos en diversos ensayos clínicos controlados y revisiones sistemáticas, siendo recomendadas por múltiples guías clínicas internacionales.

No obstante, las intervenciones de tipo médico no son suficientes si no se complementan con acciones dirigidas a mejorar los determinantes sociales y conductuales de la salud materna. En este sentido, la promoción de estilos de vida saludables, como la eliminación del consumo de tabaco y sustancias nocivas, una nutrición adecuada, el manejo del estrés y el fortalecimiento de las redes de apoyo familiar y comunitario, son igualmente cruciales. De igual forma, el control y tratamiento oportuno de infecciones del tracto genitourinario representa una estrategia preventiva clave, particularmente en contextos donde estas afecciones son prevalentes y muchas veces subdiagnosticadas.

Por otro lado, es imprescindible reconocer que las estrategias preventivas no pueden ser uniformes para todas las poblaciones. Existen desigualdades significativas en el acceso a servicios de salud, en la disponibilidad de tecnologías y en la capacitación de los profesionales, especialmente en países de ingresos bajos y medios. En este contexto, se hace cada vez más urgente desarrollar e implementar modelos de atención que sean costo-efectivos, culturalmente apropiados y adaptables a recursos limitados, sin comprometer la calidad del cuidado.

De cara al futuro, la investigación debe orientarse hacia la personalización de las intervenciones preventivas, considerando el perfil de riesgo individual de cada gestante, así como el uso de tecnologías emergentes para el monitoreo, la predicción y la intervención precoz. Además, se requiere fortalecer los sistemas de información perinatal y la generación de datos de alta calidad que permitan evaluar el impacto real de las estrategias implementadas y facilitar la toma de decisiones basadas en evidencia.

En conclusión, prevenir la prematuridad no solo es posible, sino necesario, y representa una inversión clave para mejorar los resultados perinatales, reducir la mortalidad neonatal y garantizar un comienzo de vida más saludable para millones de niños en el mundo. La integración de esfuerzos clínicos, comunitarios y políticos será esencial para lograr este objetivo de manera sostenible y equitativa.

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Sobre los autores

María Salinas Bariain
Hospital Universitario de Navarra, Pamplona, España.

Autor de correspondencia:
María Salinas Bariain
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Sobre el artículo

Fecha de recepción: 10 de diciembre de 2025

Fecha de aceptación: 15 de enero de 2026

Fecha de publicación: 22 de enero de 2026

DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0022

Conflictos de interés: ninguno

Consentimiento informado: No aplicable

Financiación: ninguna

Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.

Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.

Citación (Vancouver):
Salinas Bariain M. Intervenciones eficaces para la prevención de la prematuridad: una revisión desde el rol de la matrona. Revista Electrónica de PortalesMedicos.com [Internet]. 2026 [citado 23 Ene 2026]; XXI(2):22. Disponible en: https://doi.org/10.64396/v21-0022