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Neumonitis por hipersensibilidad: revisión actualizada sobre diagnóstico, fisiopatología y tratamiento

Autor principal: Owen Derek Jimenez Camarillo

Vol. XXI; nº 06; 86

REVISIÓN

Neumonitis por hipersensibilidad: revisión actualizada sobre diagnóstico, fisiopatología y tratamiento

Hypersensitivity pneumonitis: updated review on diagnosis, pathophysiology and treatment

Owen Derek Jimenez Camarillo, Adrian Ivan Garcia Minjarez, Insunza Hiram Romero, César Alexander López Izaguirre, Batiz Rosina Rodriguez, Priscila Lizeth Marin Guevara, Erandi Ortiz Garcia

Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 06 – Segunda quincena de Marzo de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 06; 86 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0086Cómo citar este artículo

Sobre los autores | Sobre el artículo | Referencias

Resumen

La neumonitis por hipersensibilidad (NH), también conocida como alveolitis alérgica extrínseca, es una enfermedad pulmonar intersticial inmunológicamente mediada, secundaria a la inhalación repetida de antígenos ambientales en individuos susceptibles. Su fisiopatología implica una respuesta inflamatoria predominantemente linfocítica que afecta bronquiolos terminales, alvéolos e intersticio pulmonar, pudiendo evolucionar desde formas inflamatorias potencialmente reversibles hasta fibrosis pulmonar irreversible en casos de exposición persistente.

El diagnóstico representa un reto clínico debido a la ausencia de una prueba única confirmatoria, por lo que requiere la integración de antecedentes de exposición ambiental u ocupacional, hallazgos en tomografía computarizada de alta resolución, pruebas de función pulmonar con patrón restrictivo y disminución de la DLCO y linfocitosis en lavado broncoalveolar.

El pronóstico depende de la identificación temprana del antígeno causal y de la suspensión oportuna de la exposición. El tratamiento se basa principalmente en la eliminación del agente desencadenante y el uso de glucocorticoides sistémicos en casos moderados o severos, reservando inmunosupresores o antifibróticos para formas progresivas o fibróticas. La detección precoz y el abordaje multidisciplinario son fundamentales para prevenir la progresión a enfermedad pulmonar intersticial crónica avanzada.

Palabras clave

Neumonitis por hipersensibilidad; enfermedad pulmonar intersticial; diagnóstico; fibrosis pulmonar; tratamiento

Abstract

Hypersensitivity pneumonitis (HP), also known as extrinsic allergic alveolitis, is an immune-mediated interstitial lung disease caused by repeated inhalation of environmental antigens in susceptible individuals. Its pathophysiology involves a predominantly lymphocytic inflammatory response affecting terminal bronchioles, alveoli, and pulmonary interstitium, which may progress from potentially reversible inflammatory stages to irreversible pulmonary fibrosis when antigen exposure persists.

Diagnosis remains clinically challenging due to the absence of a single confirmatory test and requires integration of environmental or occupational exposure history, high-resolution computed tomography findings, pulmonary function tests typically showing a restrictive pattern and reduced DLCO and bronchoalveolar lavage lymphocytosis.

Prognosis largely depends on early identification of the causal antigen and prompt elimination of exposure. Management is primarily based on antigen avoidance and systemic glucocorticoids in moderate to severe cases, while immunosuppressive agents or antifibrotic therapy may be considered in progressive or fibrotic forms. Early detection and a multidisciplinary approach are essential to prevent progression to advanced chronic interstitial lung disease.

Keywords

Hypersensitivity pneumonitis; interstitial lung disease; diagnosis; pulmonary fibrosis; treatment

Introducción

La neumonitis por hipersensibilidad (NH), conocida también como alveolitis alérgica extrínseca, es una enfermedad pulmonar intersticial difusa causada por una respuesta inmunológica exacerbada tras la inhalación de diversos antígenos orgánicos o inorgánicos en individuos susceptibles previamente sensibilizados. Esta reacción genera una inflamación crónica de las vías respiratorias finas y el parénquima pulmonar, lo que impide el correcto intercambio gaseoso y provoca una sintomatología respiratoria de progresión lenta. Su fisiopatología implica una respuesta inflamatoria que compromete los bronquiolos terminales y el intersticio pulmonar, pudiendo evolucionar desde formas potencialmente reversibles hasta estadios fibróticos irreversibles cuando la exposición persiste, tomando en cuenta si su forma es aguda, subaguda o crónica.

El diagnóstico representa un reto clínico debido a la variabilidad de sus manifestaciones y su similitud con otras enfermedades pulmonares intersticiales. No existe una prueba diagnóstica única, por lo que se requiere integrar antecedentes de exposición, hallazgos en tomografía de alta resolución y pruebas de función pulmonar. Esta complejidad favorece el subdiagnóstico, especialmente en formas crónicas, y se agrava por el escaso conocimiento en la población general sobre los factores de riesgo ambientales y ocupacionales.

En este contexto, el presente trabajo tiene como objetivo analizar la neumonitis por hipersensibilidad desde un enfoque clínico, diagnóstico y terapéutico, enfatizando la relevancia de la identificación temprana del antígeno causal como medida fundamental para prevenir la progresión hacia fibrosis pulmonar irreversible. De manera específica, se busca describir los principales criterios clínicos, radiológicos y funcionales que orienten a un diagnóstico oportuno e identificar los factores de riesgo principales con la finalidad de fortalecer estrategias de detección precoz y prevención.

Metodología

Se realizó una revisión bibliográfica de tipo descriptiva sobre la neumonitis por hipersensibilidad. Se incluyeron referencias de investigaciones originales, artículos de revisión así como libros médicos, publicados en español o inglés entre los años 2016 y 2024.

La búsqueda de información se realizó en las bases de datos SciELO, PubMed, Redalyc y Google Académico. Se utilizaron términos de búsqueda relacionados con la patología y sus diferentes nombres, tales como: «neumonitis por hipersensibilidad», «pulmón de granjero», «enfermedad aviar», «pulmón humidificador», «enfermedad pulmonar intersticial», «neumonitis», «antígenos inhalables» y «enfermedades ocupacionales».

Los criterios de inclusión fueron: artículos originales, revisiones sistemáticas, metaanálisis y guías clínicas relacionadas con neumonitis por hipersensibilidad; estudios publicados en idioma español o inglés; publicaciones comprendidas entre los años 2016 y 2024; investigaciones realizadas en población adulta; artículos disponibles en texto completo; estudios que abordaran aspectos clínicos, epidemiológicos, fisiopatológicos, diagnósticos, terapéuticos o pronósticos de la enfermedad.

Los criterios de exclusión fueron: artículos publicados antes del año 2016; estudios duplicados en diferentes bases de datos; reportes de casos aislados sin relevancia clínica generalizable; artículos sin acceso a texto completo; publicaciones que abordan otras enfermedades pulmonares intersticiales sin relación directa con neumonitis por hipersensibilidad.

La revisión abarcó el concepto general de neumonitis por hipersensibilidad, su etiología, los antígenos involucrados en el desarrollo de la patología, la epidemiología, su fisiopatología, las manifestaciones clínicas más frecuentes, su diagnóstico, pronóstico y tratamiento de la enfermedad.

Definición

La neumonitis por hipersensibilidad (NH) es una enfermedad pulmonar intersticial (EPI) inmunológicamente mediada que afecta al parénquima pulmonar y a las vías aéreas pequeñas, como resultado de la exposición repetida a antígenos ambientales inhalados en personas susceptibles y sensibilizadas. Esta respuesta inflamatoria, que puede ser aguda o crónica, se produce como consecuencia de una combinación de mecanismos inmunitarios humorales y celulares ante antígenos predominantemente orgánicos (proteínas de aves, mohos, bacterias, entre otros) e incluso algunos inorgánicos (metales o químicos de bajo peso molecular) [1].

Histológicamente, la enfermedad se caracteriza por una neumonía intersticial granulomatosa y celular, de predominio bronquiolocéntrico, y clínicamente puede manifestarse desde síntomas agudos similares a un síndrome gripal hasta una enfermedad crónica progresiva con fibrosis pulmonar irreversible [1, 2].

Epidemiología

No se conoce con exactitud la prevalencia de la neumonitis por hipersensibilidad (NH), ya que se ve influida por una gran cantidad de factores predisponentes a la exposición de los diversos antígenos que la originan. Factores como el clima, las estaciones del año, la zona geográfica, las costumbres locales, el consumo de tabaco, las prácticas de salud y las actividades ocupacionales de la población influyen significativamente en el riesgo de padecer esta patología [4]. A pesar de estas variables, se reconoce que la enfermedad es originada mayoritariamente por exposiciones laborales. Históricamente, el conjunto de síntomas se denominaba con base en la exposición laboral del grupo afectado, utilizando términos como «pulmón del granjero» o «pulmón de los descortezadores de arce» [4].

Otro factor que dificulta el registro de esta patología es la confusión diagnóstica entre sus dos presentaciones: no fibrótica y fibrótica [5]. Esto conlleva a un registro erróneo con diagnósticos diferenciales, como la neumonía intersticial no específica o la fibrosis pulmonar idiopática. Asimismo, muchos casos pasan desapercibidos, lo que impide una correcta estimación de su incidencia en una población específica.

El tabaquismo se asocia con una disminución del riesgo de padecer la enfermedad; sin embargo, una vez que esta está instaurada no atenúa su severidad y puede predisponer a la cronicidad.

Etiología

La neumonitis por hipersensibilidad (NH) es provocada por la exposición inhalatoria repetida a antígenos ambientales capaces de inducir una respuesta inmune en individuos susceptibles. La etiología está determinada por una gran variedad de agentes, que incluyen antígenos orgánicos (como proteínas animales, hongos, bacterias y partículas vegetales) y agentes inorgánicos (como ciertos metales o compuestos químicos de bajo peso molecular) [1, 2].

Los antígenos causales pueden clasificarse en varias categorías según su origen: las proteínas aviares, presentes en plumas, excrementos y suero de aves, son una de las causas más frecuentes de NH, especialmente en personas con contacto regular con aves domésticas o de cría (NH del criador de aves) [1, 3]. Los microorganismos termófilos (como Saccharopolyspora rectivirgula y Thermoactinomyces vulgaris), asociados a la exposición al heno o paja húmeda en trabajadores agrícolas, provocan el conocido «pulmón del granjero» [1]. Los hongos ambientales, como Aspergillus, Penicillium o Trichosporon, pueden encontrarse en ambientes húmedos del hogar, como humidificadores, sistemas de ventilación, paredes con moho o baños (NH tipo «humidifier lung» o NH de tipo verano) [1, 2]. Las micobacterias no tuberculosas, como Mycobacterium avium y M. immunogenum, se han identificado en aerosoles de jacuzzis, spas, aguas termales o fluidos industriales contaminados, provocando cuadros clínicos similares a NH (p. ej. «hot-tub lung») [2]. Los agentes químicos, como los isocianatos presentes en pinturas, barnices o adhesivos industriales, también se han descrito como posibles causantes de NH, particularmente en ambientes laborales [1].

El riesgo de desarrollar NH depende no solo del tipo de antígeno, sino también de factores como la frecuencia e intensidad de la exposición, las condiciones ambientales (clima, ventilación), y aspectos genéticos o inmunológicos individuales que determinan la susceptibilidad y la sensibilización [1, 2]. Es importante destacar que no todas las personas expuestas desarrollan la enfermedad, lo que refleja la necesidad de una predisposición inmunológica para desencadenar la respuesta patológica.

En algunos casos, especialmente en formas fibróticas de NH, puede no identificarse el antígeno causal a pesar de una anamnesis exhaustiva, pruebas serológicas y estudios ambientales, lo que complica el diagnóstico y el manejo clínico [2, 3].

Fisiopatología

La fisiopatología de la neumonitis por hipersensibilidad (NH) se basa en una respuesta inmunológica exagerada frente a antígenos inhalados en individuos genéticamente predispuestos. Esta reacción implica mecanismos inmunes tanto humorales como celulares, afectando principalmente los bronquiolos terminales, los alvéolos y el intersticio pulmonar [1].

El desarrollo de la enfermedad requiere dos eventos clave: la exposición ambiental a un antígeno inhalado y la susceptibilidad inmunológica del huésped. Esta última está relacionada con la presencia de ciertos polimorfismos genéticos, particularmente en genes del complejo mayor de histocompatibilidad (HLA-DR y HLA-DQ), proteínas del procesamiento antigénico y elementos del inmunoproteasoma [1, 2]. Por ejemplo, el polimorfismo promotor del gen MUC5B se ha asociado a una mayor predisposición a formas crónicas fibróticas de NH [2].

Una vez inhalado el antígeno, las células presentadoras de antígeno (macrófagos y células dendríticas) lo capturan y procesan, presentándolo a los linfocitos T CD4⁺. En individuos sensibilizados, esto genera una activación predominante del subgrupo Th1, caracterizado por la liberación de citoquinas como interferón-γ (IFN-γ), factor de necrosis tumoral α (TNF-α) e interleucina-2 (IL-2), que promueven la inflamación granulomatosa y la infiltración linfocitaria peribronquiolar [1, 3].

En las formas agudas o no fibróticas, esta respuesta inmunitaria genera un patrón inflamatorio intersticial bronquiolo-céntrico, con linfocitos, ocasional presencia de células gigantes multinucleadas, granulomas mal definidos y esquemas de «neumonía intersticial linfoide» [1, 3].

Con la exposición crónica y persistente al antígeno, o cuando existe una regulación inmunológica deficiente (por ejemplo, disminución de la actividad de células T reguladoras), puede producirse un cambio en el perfil inmunológico hacia un fenotipo Th2 y pro-fibrótico, asociado con activación de fibroblastos y depósito excesivo de matriz extracelular. Este proceso lleva a la destrucción progresiva de la arquitectura pulmonar y al desarrollo de fibrosis intersticial [1, 2].

La forma fibrótica de NH comparte similitudes histológicas y clínicas con la fibrosis pulmonar idiopática (FPI), lo que complica el diagnóstico diferencial. Sin embargo, a diferencia de la FPI, en la NH fibrótica la fibrosis suele ser peribronquiolar y puede coexistir con signos de inflamación activa, granulomas o cuerpos de Schaumann, lo que sugiere exposición antigénica continua [3].

En resumen, la fisiopatología de la NH representa un continuo entre inflamación inmunomediada y remodelación fibrótica progresiva, condicionada por la duración de la exposición, la intensidad del estímulo antigénico y la respuesta inmunitaria del huésped.

Clínica

La neumonitis por hipersensibilidad (NH) es una enfermedad pulmonar causada por la inhalación repetida de antígenos orgánicos que generan una respuesta inflamatoria en los pulmones. Su presentación clínica varía según el tiempo de exposición.

En la forma aguda, los síntomas aparecen pocas horas después del contacto con el antígeno e incluyen fiebre, escalofríos, tos seca, disnea y malestar general, similar a un síndrome gripal. En la forma subaguda, los síntomas como tos, disnea progresiva y fatiga se desarrollan lentamente tras exposiciones repetidas.

La forma crónica se da tras una exposición prolongada y no identificada, y se manifiesta con disnea persistente, tos seca, pérdida de peso, hipocratismo digital y, en casos avanzados, insuficiencia respiratoria. En general, los síntomas empeoran con la exposición continua al antígeno y mejoran si esta se interrumpe, lo que hace fundamental una identificación temprana del agente causal para evitar progresión a fibrosis pulmonar.

Actualmente, la enfermedad se clasifica en dos fenotipos principales: NH no fibrótica y NH fibrótica. La NH no fibrótica suele presentarse con un inicio agudo tras la identificación de un antígeno específico, manifestándose clínicamente con tos, disnea, fiebre, escalofríos y malestar general. En el análisis del lavado broncoalveolar (LBA), es característico un recuento de linfocitos superior al 20%. Los hallazgos en la tomografía computarizada (TC) se definen primordialmente por opacidades en vidrio despulido (esmerilado), mientras que la histopatología revela patrones bronquiocéntricos de inflamación intersticial crónica, con un infiltrado predominantemente linfocítico y la presencia de granulomas no necrotizantes o células gigantes en el intersticio peribronquial.

Por el contrario, la NH fibrótica presenta una mayor complejidad diagnóstica debido a su curso insidioso y sintomatología inespecífica, caracterizada por tos seca y disnea de esfuerzo progresiva. Aunque el LBA puede mostrar una linfocitosis entre el 20% y 40%, este hallazgo es variable y no siempre está presente. En la TC, los signos de fibrosis son determinantes, incluyendo reticulación, bronquiectasias por tracción y patrones de panal de abeja. Además, se pueden observar signos de obstrucción bronquiolar como el «signo de la cabeza de queso» o de triple densidad. Desde la perspectiva histopatológica, la metaplasia peribronquiolar —especialmente cuando afecta a más del 50% de los bronquiolos— constituye un marcador fiable de cronicidad. La fibrosis en este fenotipo puede adoptar una distribución bronquiocéntrica, subpleural o incluso mimetizar el patrón de una neumonía intersticial inespecífica (NSIP) [2].

Diagnóstico

La neumonitis por hipersensibilidad (NH) es una enfermedad pulmonar intersticial causada por una respuesta inmune exagerada ante la inhalación de antígenos ambientales, como hongos, bacterias, proteínas animales y vegetales. El diagnóstico de NH es desafiante y requiere una combinación de criterios clínicos, radiológicos, funcionales y, en ocasiones, fisiopatológicos, ya que no existe una única prueba concluyente.

La primera herramienta diagnóstica es una historia clínica detallada, que busca identificar exposiciones ambientales o laborales a posibles antígenos. La relación temporal entre la exposición y los síntomas respiratorios (disnea, tos seca, fiebre) es fundamental para sospechar NH. La exposición puede provenir de ambientes rurales, domésticos (como tener aves en casa) o laborales (trabajo con madera, agricultura o manufactura textil) [1, 2].

En cuanto a la evaluación radiológica, la tomografía computarizada de alta resolución (TCAR) es la prueba más sensible. En la NH no fibrótica se observan nódulos centrolobulillares, opacidades en vidrio esmerilado y atrapamiento aéreo. En casos fibróticos, predominan los signos de fibrosis como bronquiectasias por tracción y panalización. Un hallazgo característico en la NH crónica es el patrón de «tres densidades» o «queso suizo», que combina vidrio esmerilado, áreas de atrapamiento aéreo y parénquima sano, siendo altamente sugerente del diagnóstico [3, 4].

Las pruebas de función pulmonar (PFP) complementan el estudio diagnóstico. Frecuentemente muestran un patrón restrictivo con disminución de la capacidad vital forzada (CVF) y la capacidad pulmonar total (CPT). También se observa una reducción de la capacidad de difusión del monóxido de carbono (DLCO), indicativa de afectación del intercambio gaseoso. En algunos pacientes puede coexistir un patrón obstructivo, especialmente en fases tempranas de la enfermedad [1, 5].

El lavado broncoalveolar (LBA), realizado mediante broncoscopia, es una herramienta útil para confirmar el proceso inflamatorio alveolar. En NH, típicamente se observa una linfocitosis alveolar, a menudo superior al 30%, con predominio de linfocitos T CD8+, lo que reduce la relación CD4/CD8 a menos de 1. Este hallazgo es útil para distinguir la NH de otras enfermedades intersticiales, como la neumonía intersticial usual (UIP) o la neumonía organizada criptogénica (COP) [2, 6].

Pronóstico

El pronóstico de la neumonitis por hipersensibilidad (NH) varía significativamente según la fase clínica de la enfermedad (aguda, subaguda o crónica), la duración y magnitud de la exposición al antígeno, y la precocidad en el diagnóstico y manejo.

En su forma aguda o subaguda, la NH suele tener un pronóstico favorable si se identifica tempranamente el agente causal y se elimina la exposición. Con un tratamiento adecuado, que puede incluir corticoides sistémicos en casos moderados o severos, la mayoría de los pacientes experimenta una resolución completa o casi completa de los síntomas y de los hallazgos radiológicos.

Sin embargo, en la forma crónica, el pronóstico es más reservado. La exposición persistente o prolongada puede inducir un proceso de remodelación pulmonar irreversible, caracterizado por fibrosis pulmonar intersticial, lo cual conduce a una disminución progresiva de la función pulmonar y mayor riesgo de complicaciones como hipertensión pulmonar y fallo respiratorio. En estos casos, el cuadro clínico puede confundirse con otras neumeopatías intersticiales, como la fibrosis pulmonar idiopática, y puede requerir oxigenoterapia crónica o incluso trasplante pulmonar en etapas avanzadas.

Los factores asociados a un peor pronóstico incluyen la persistencia de la exposición al antígeno, el retraso diagnóstico, la presencia de fibrosis en tomografía de alta resolución, la función pulmonar reducida al diagnóstico (especialmente descenso de la DLCO) y la ausencia de respuesta al tratamiento inmunosupresor.

Tratamiento

El tratamiento de la neumonitis por hipersensibilidad (NH) se basa en una estrategia integral que incluye la eliminación del antígeno causal, el uso de terapias farmacológicas y, en etapas avanzadas, intervenciones como el trasplante pulmonar. La piedra angular del manejo es la identificación y supresión de la exposición al antígeno desencadenante, ya que la continuidad del contacto con este puede perpetuar la inflamación pulmonar y conducir a fibrosis. Este paso suele implicar modificaciones en el entorno del paciente, como evitar el contacto con aves, mohos o partículas de origen agrícola. En ambientes laborales, puede requerirse el cambio de actividad o el uso de equipos de protección personal, como mascarillas con filtros especiales, aunque estas no siempre son completamente efectivas [1, 2].

En pacientes con síntomas moderados a graves o con enfermedad progresiva, se recurre al tratamiento farmacológico. Los glucocorticoides sistémicos, como la prednisona, son la terapia de primera línea. Se utilizan típicamente en dosis de 0,5 a 1 mg/kg/día durante unas semanas, seguidas por una reducción gradual en función de la mejoría clínica y radiológica. Los corticoides ayudan a reducir la inflamación, aliviar los síntomas y mejorar transitoriamente la función pulmonar. Sin embargo, su beneficio en el curso a largo plazo de la enfermedad, especialmente en pacientes con fibrosis establecida, es limitado [3, 4].

Cuando existe progresión de la enfermedad a pesar del uso de corticoides, o cuando estos no son tolerados, se pueden utilizar agentes inmunosupresores como azatioprina o micofenolato mofetilo. Estos fármacos pueden permitir reducir la dosis de corticosteroides y mantener el control de la inflamación. En casos con patrón fibrótico progresivo, se ha explorado el uso de antifibróticos como nintedanib o pirfenidona, especialmente cuando la NH presenta características similares a la fibrosis pulmonar idiopática. Aunque la evidencia aún es limitada, algunos estudios han mostrado que estos fármacos pueden enlentecer la progresión de la fibrosis en NH crónica [5, 6].

Resultados

La revisión de la bibliografía seleccionada muestra que la neumonitis por hipersensibilidad (NH) es una entidad clínica con marcado componente ambiental y ocupacional, pero con un rostro humano muy claro: pacientes que desarrollan síntomas por exposiciones cotidianas —avicultura, manejo de heno, sistemas de agua domésticos o ambientes industriales— y que, en muchos casos, podrían evitar la progresión hacia daño irreversible si se detecta el agente causal a tiempo. Las series y revisiones consultadas coinciden en que las proteínas aviares y los microorganismos termófilos siguen siendo causas predominantes en múltiples contextos, aunque nuevas fuentes como aerosoles de jacuzzis o agentes industriales han cobrado mayor protagonismo en reportes recientes, lo que obliga a ampliar la mirada clínica al interrogar sobre hábitos y entornos de vida y trabajo [1–3, 5].

En el plano diagnóstico, la tomografía computarizada de alta resolución (TCAR) emerge repetidamente como la herramienta más sensible y útil para orientar el diagnóstico. Los hallazgos descritos —nódulos centrolobulillares, vidrio esmerilado, atrapamiento aéreo y el patrón de «tres densidades» (head-cheese)— permiten distinguir con bastante precisión formas inflamatorias potencialmente reversibles de aquellas con daño estructural establecido, siempre que se integren con la historia de exposición. Churg y colaboradores subrayan la importancia de correlacionar estos patrones con hallazgos histopatológicos cuando persiste la duda, mientras que autores clínicos abogan por estrategias escalonadas que prioricen TCAR y lavado broncoalveolar (LBA) antes de recurrir a biopsia quirúrgica [1–3, 5]. El LBA, con linfocitosis alveolar y frecuencia de CD8 predominante en muchas series, aporta sensibilidad diagnóstica pero requiere interpretación contextual dado su variado rendimiento metodológico entre estudios [2, 3, 6].

Las pruebas de función pulmonar complementan la imagen: la reducción de la DLCO y, con frecuencia, un patrón restrictivo, se asociaron de forma consistente con peor pronóstico en las cohortes revisadas. Creamer y colegas identifican la presencia de fibrosis en TCAR y el descenso marcado de DLCO como los signos más robustos vinculados a progresión funcional y mortalidad, lo que enfatiza la relevancia clínica de medir la función pulmonar de manera sistemática desde el diagnóstico [10].

A nivel fisiopatológico, los estudios concuerdan en que la NH transita desde una fase inflamatoria con predominio Th1 y granulomas hasta una fase pro-fibrótica en quienes mantienen exposición continua o presentan susceptibilidad genética, como el polimorfismo en MUC5B y ciertos alelos HLA señalados en series recientes. Este marco biológico no es solo teoría: explica por qué algunos pacientes mejoran con medidas ambientales e inmunomodulación, mientras que otros progresan pese a los tratamientos convencionales, y sugiere la necesidad de estrategias de estratificación de riesgo que incorporen marcadores moleculares y radiológicos [1, 2, 9].

En cuanto al tratamiento, la evidencia revisada confirma que la eliminación del antígeno es la medida con mayor impacto clínico y pronóstico; los glucocorticoides e inmunosupresores siguen siendo efectivos para controlar la inflamación activa, pero su capacidad para revertir fibrosis establecida es limitada. Datos emergentes apoyan la consideración de antifibróticos en formas fibróticas progresivas, si bien la literatura disponible aún es parcial y requiere ensayos prospectivos para definir beneficios a largo plazo [3, 5, 9, 10]. Finalmente, todas las fuentes coinciden en limitaciones importantes de la evidencia: heterogeneidad en definiciones y umbrales diagnósticos, sesgos geográficos en agentes reportados y escasez de estudios aleatorizados sobre intervenciones antifibróticas, aspectos que condicionan la fuerza de las recomendaciones y señalan áreas urgentes de investigación [1, 2, 10].

Estos resultados, tomados en conjunto, sustentan la necesidad de priorizar la identificación exhaustiva de exposiciones, el uso integrado de TCAR + LBA + PFP en un contexto multidisciplinario y la implementación de políticas preventivas en ámbitos laborales y domésticos para reducir la transición a enfermedad fibrótica avanzada, que es la principal responsable de la carga funcional y social asociada a la NH.

Conclusión

La neumonitis por hipersensibilidad es una enfermedad pulmonar intersticial inmunológicamente mediada cuyo curso clínico depende, en gran medida, de la identificación oportuna del antígeno causal y de la suspensión temprana de la exposición. La evidencia actual confirma que la eliminación del agente desencadenante continúa siendo la intervención más determinante para evitar la progresión hacia fibrosis irreversible, especialmente en fases iniciales de la enfermedad [1, 5, 7, 10].

Su diagnóstico exige un enfoque integral y multidimensional, basado en una historia clínica detallada orientada a la identificación de exposiciones ambientales u ocupacionales, complementada con hallazgos característicos en tomografía computarizada de alta resolución, alteraciones en pruebas de función pulmonar —particularmente disminución de la DLCO— y linfocitosis en lavado broncoalveolar. Esta integración permite diferenciar formas no fibróticas potencialmente reversibles de aquellas con daño estructural establecido y peor pronóstico [1, 3, 5, 6].

Desde el punto de vista fisiopatológico, la enfermedad representa un continuo entre inflamación inmunomediada y remodelación fibrótica progresiva. La activación inicial de una respuesta tipo Th1 puede evolucionar hacia un perfil pro-fibrótico en presencia de exposición persistente o susceptibilidad genética, como el polimorfismo del gen MUC5B y ciertos alelos HLA, lo que explica la variabilidad clínica y la tendencia a la cronicidad en algunos pacientes [1, 2, 9].

Aunque los glucocorticoides sistémicos y otros inmunosupresores pueden ser útiles para controlar la inflamación activa, su impacto en la evolución a largo plazo es limitado en presencia de fibrosis establecida. En casos seleccionados con patrón fibrótico progresivo, los antifibróticos han mostrado potencial para enlentecer la progresión, aunque la evidencia aún continúa en desarrollo [3, 5, 9, 10].

En conclusión, la neumonitis por hipersensibilidad requiere un reconocimiento clínico temprano, una evaluación multidisciplinaria y una intervención ambiental inmediata. La prevención en poblaciones de riesgo y la adecuada capacitación del personal de salud son pilares fundamentales para disminuir la progresión a enfermedad fibrótica avanzada y reducir la carga funcional y social asociada a esta patología [1–5, 9, 10].

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Sobre los autores

Owen Derek Jimenez Camarillo. Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Campus Mexicali, Mexicali, Baja California, México. ORCID: https://orcid.org/0009-0000-9188-3491

Adrian Ivan Garcia Minjarez. Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Campus Mexicali, Mexicali, Baja California, México. ORCID: https://orcid.org/0009-0000-4857-4116

Insunza Hiram Romero. Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Campus Mexicali, Mexicali, Baja California, México. ORCID: https://orcid.org/0009-0003-8474-9157

César Alexander López Izaguirre. Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Campus Mexicali, Mexicali, Baja California, México. ORCID: https://orcid.org/0009-0005-7752-5088

Batiz Rosina Rodriguez. Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Campus Mexicali, Mexicali, Baja California, México. ORCID: https://orcid.org/0009-0006-4550-1441

Priscila Lizeth Marin Guevara. Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Campus Mexicali, Mexicali, Baja California, México. ORCID: https://orcid.org/0009-0004-4638-6794

Erandi Ortiz Garcia. Facultad de Medicina, Universidad Xochicalco, Campus Mexicali, Mexicali, Baja California, México. ORCID: https://orcid.org/0009-0009-4801-1562

Autor de correspondencia:
Owen Derek Jimenez Camarillo @

Sobre el artículo

Fecha de recepción: 22 de febrero de 2026

Fecha de aceptación: 16 de marzo de 2026

Fecha de publicación: 25 de marzo de 2026

DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0086

Conflictos de interés: ninguno

Consentimiento informado: No aplicable

Financiación: ninguna

Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.

Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.

Citación (Vancouver):
Jimenez Camarillo OD, Garcia Minjarez AI, Hiram Romero I, López Izaguirre CA, Rosina Rodriguez B, Marin Guevara PL, et al. Neumonitis por hipersensibilidad: revisión actualizada sobre diagnóstico, fisiopatología y tratamiento. Revista Electrónica de PortalesMedicos.com [Internet]. 2026 [citado 25 Mar 2026]; XXI(6):86. Disponible en: https://doi.org/10.64396/v21-0086