Salud autopercibida y calidad de vida en mayores institucionalizados en el medio rural

Salud autopercibida y calidad de vida en mayores institucionalizados en el medio rural

Introducción: Actualmente, el envejecimiento en los países desarrollados, ha dejado de ser algo excepcional. La salud autopercibida y la calidad de vida se convierten en objeto de numerosas investigaciones, sin embargo son escasos los estudios en ancianos institucionalizados. El objetivo de este estudio fue conocer el nivel de salud autopercibida y de calidad de vida en mayores de 65 años institucionalizados y los factores sociodemográficos, clínicos, de salud mental y capacidades físicas asociados.

Salud autopercibida y calidad de vida en mayores institucionalizados en el medio rural

– Alejandra M.L. Betato Araguás. Graduada Universitaria en Enfermería. Máster en Gerontología Social. Máster Universitario en Educación para la Salud.

– Joan Torres Puig-gros. Doctor en medicina.

RESUMEN

Material y métodos: Se realizó un estudio descriptivo transversal a mayores de 65 años institucionalizados. La información se obtuvo mediante encuesta por entrevista personal. El análisis univariante se realizó a través de la prueba de Chi-cuadrado, la prueba T-Student y la Anova de un factor. Las variables asociadas en el análisis univariante, se sometieron a un análisis multivariante a través de regresión múltiple.

Resultados: Más de la mitad de los residentes perciben su salud como mala o regular, siendo los residentes polimedicados, con pluripatología y los que sufren dolor los que se asocian a esta mala percepción. Se observa peor calidad de vida en los mayores de 80 años, pluripatológicos, dependientes y los que peor salud autopercibida tienen. Tanto la salud autopercibida como la calidad de vida presentan asociación con la depresión, la dependencia y entre ellas.

Conclusiones: La salud autopercibida y la calidad de vida en los mayores institucionalizados están estrechamente relacionadas entre sí, así como con la edad, la depresión y la dependencia.

Palabras clave: estado de salud, calidad de vida, residencia de ancianos, institucionalización, personas mayores.

INTRODUCCIÓN

Actualmente, el envejecimiento en los países desarrollados, ha dejado de ser algo excepcional. 1,2 El aumento de la esperanza de vida y los descensos de la mortalidad infantil y de la natalidad han condicionado un incremento del grado de envejecimiento. 1,2 Según el padrón a 1 de Enero de 2014, en España el 21,06% de la población tiene 65 o más años, el 21,08% en Aragón. 3

La salud autopercibida es “la percepción de sí mismo, e incluye la evaluación de lo percibido en forma de aceptación o rechazo, asociado a otros factores, como los estilos de vida, el nivel socioeconómico, disfrutar de buena salud psíquica-física, condiciones de vida, felicidad, satisfacción personal…».4

El concepto de calidad de vida es muy amplio debido a su carácter multidimensional y subjetivo. La Organización Mundial de la Salud lo define como “la percepción que el individuo tiene de su posición en la vida en el contexto de la cultura y el sistema de valores en los cuales él vive y en relación a sus objetivos, expectativas, estándares y preocupaciones. 5

La percepción de salud y la calidad de vida en los ancianos se convierten en objeto de estudio de numerosas investigaciones, sin embargo son escasos los estudios en ancianos institucionalizados, siendo cada vez más las personas que se encuentran en esta situación. En España, el 3,3% de la población mayor de 65 años vive en residencias de personas mayores. 3

El objetivo de este estudio, fue conocer el nivel de salud autopercibida y de calidad de vida en mayores de 65 años institucionalizados y los factores sociodemográficos, clínicos, de salud mental y capacidades físicas asociados.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó un estudio descriptivo transversal, mediante encuesta por entrevista personal. La población de estudio fueron personas mayores de 65 años institucionalizados en la Residencia de Ancianos de Graus y en la de Benabarre (Huesca), capaces de responder por sí mismos a toda la entrevista.

Se excluyeron aquellas personas con deterioro cognitivo grave, valorado con la escala Pfeiffer (≥ 5 errores) y con la escala mini-examen cognoscitivo de Lobo (≤ 23 puntos).

Las variables dependientes fueron el Estado Autopercibido de Salud (EAS) y la calidad de vida, y como variables independientes se recogieron los siguientes grupos de variables, sociodemográficas (edad, sexo, estado civil y nivel de estudios), clínicas (hospitalizaciones, fármacos, patologías y capacidad funcional) y cognitivas (deterioro cognitivo y depresión).

Para la valoración del EAS, se usó la pregunta de la Encuesta Nacional de Salud: “¿Cómo describiría su estado de salud en la actualidad”, la calidad de vida se midió mediante el cuestionario Euroqol-5D, las variables cognitivas mediante la Escala Pfeiffer, el Mini-examen cognoscitivo de Lobo y la Escala de Yesavage, y la capacidad funcional con el cuestionario Barthel. Se solicitó un consentimiento informado a todos los participantes y a la dirección de ambas instituciones. Las entrevistas y los cuestionarios se realizaron entre Enero y Mayo de 2014, por el investigador principal.

En el análisis descriptivo, las variables cualitativas se expresaron en porcentajes y las cuantitativas a través de la media y la desviación estándar. La asociación entre variables cualitativas se realizó a través de la prueba Chi-cuadrado y la asociación entre una variable cuantitativa y una variable cualitativa con la prueba T-Student y la Anova de un factor. Aquellas variables asociadas en el análisis univariante, se sometieron a un análisis multivariante a través de regresión múltiple. El nivel de significación aceptado fue de p<0,05. El programa estadístico empleado fue SPSS (v.15.0).

RESULTADOS

De la población total, 125 residentes, se excluyeron 17 personas de la residencia de Graus y 28 de la residencia de Benabarre, quedando incluidos en el estudio, 45 y 35 respectivamente.

El perfil de los entrevistados se muestra en la tabla 1 (ver tabla 1: Descripción de los usuarios >65 años de la Residencia de Graus y de Benabarre). La muestra estuvo formada por más mujeres que hombres, con una media de edad de 85,6 años en conjunto. Más de la mitad de los residentes concluyeron la educación primaria, observándose diferencias estadísticamente significativas entre ambas instituciones. La mayoría, eran personas polimedicadas (tomaban cinco o más fármacos al día), siendo el mínimo 1 y el máximo 12. Sólo una cuarta parte de los residentes tenían problemas para realizar las actividades cotidianas y padecían depresión.

A nivel global, según la tabla 2 (ver tabla 2: Estado de salud autopercibida y variables asociadas), más de la mitad de los ancianos institucionalizados percibieron su salud como regular o peor.

Se asoció un peor EAS a la toma de más medicamentos, a padecer más enfermedades, no tener estudios, padecer depresión y dolor, así como a tener una peor movilidad y no poder realizar sus propios cuidados personales.

A nivel global, según la tabla 3 (ver tabla 3: Calidad de vida y variables asociadas), se detectó una calidad de vida de 0,5 ± 0,3. Se observó una asociación con el sexo, la edad, la salud autopercibida, la dependencia, las patologías y la depresión. Las mujeres tienen peor calidad de vida que los hombres, y los mayores de 80 años también en comparación de los menores de 80 años. La calidad de vida disminuye al aumentar la dependencia, el número de patologías y en los residentes que padecen depresión.

Se observó correlación entre la salud autopercibida y la calidad de vida a través de la correlación de Spearman: 0,590 (p < 0,001). Cuando disminuye la calidad de vida, también disminuye la salud autopercibida.

Se realizó una regresión múltiple para ver cuáles de las variables significativas en el análisis bivariante pueden ser variables predictoras del EAS de manera independiente. Las variables predictoras de la salud autopercibida son la depresión y la calidad de vida. Como se observa en la tabla 4 (ver tabla 4: Regresión entre salud autopercibida y las variables depresión y calidad de vida), la salud autopercibida disminuye al aumentar la depresión y aumenta al aumentar la calidad de vida. El 48,4% de la variabilidad de la salud autopercibida depende de estas variables.

Se realizó una regresión múltiple para ver cuáles de las variables significativas en el análisis bivariante pueden ser variables predictoras de la calidad de vida de manera independiente. Las variables predictoras son la salud autopercibida, las actividades básicas de la vida diaria y la depresión. Como se observa en la tabla 5 (ver tabla 5: Regresión entre calidad de vida y las variables EAS, ABVD y depresión), la calidad de vida disminuye al aumentar las ABVD y la depresión y aumenta la aumentar la salud autopercibida. El 74% de la variabilidad de la calidad de vida depende de estas variables.