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Técnica enfermera en la colocación de una sonda nasogástrica

Técnica enfermera en la colocación de una sonda nasogástrica

INTRODUCCIÓN

La sonda nasogástrica o sonda gastronasal, consiste en un tubo flexible, de plástico (polivinilo, silicona o poliuretano) que transporta alimentos y medicación a través de un orificio nasal o en algunos casos la boca (sonda orogástrica), pasando por el esófago hasta llegar al estómago. Tiene uno o dos conductos que conectan con un dispositivo externo.

Autores

-Estrella Alba García Gavilán (DUE en Servicio Andaluz de Salud)

-Ángela Gavilán López (DUE en Servicio Andaluz de Salud)

-Miguel Ángel Gavilán López (DUE en HU Reina Sofía de Córdoba)

Esta sonda está indicada con fines diagnósticos, terapéuticos, para el tratamiento de las hemorragias del tracto gastrointestinal alto, vómitos severos… y preventivos para aspirar secreciones gástricas en el postoperatorio inmediato, para dilataciones gástrica postoperatoria…Su finalidad más usada es como dispositivo de nutrición enteral, para alimentar a personas que no puedan deglutir alimentos por si solas, como puede ser un paciente en coma, debilitado…

La realización de la técnica de sondaje nasogástrico es muy común en la práctica diaria de Enfermería, por ello es muy importante conocer muy viene el protocolo de colocación.

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una búsqueda y revisión bibliográfica acerca de “Técnica enfermera en la colocación de una sonda nasogástrica” en las principales bases de datos y en los siguientes metabuscadores: Google académico y The Cochrane Library.

PALABRAS CLAVE

Sonda nasogástrica, protocolo de colocación, sonda gastronasal.

FINALIDAD DE LA COLOCACIÓN

–       Nutrición enteral, es la indicación principal, para alimentar a personas que no pueden deglutir por sí mismas.  Para alimentación continua, la bolsa de alimentación es colocada más alta que el estómago del paciente y a través de la gravedad este alimento va entrando en el estómago, también se puede conectar a una bomba de alimentación. También es posible administrar la alimentación a través del tubo manualmente con la ayuda de una jeringa.

–       Para la administración de medicamentos en personas que no puedan deglutir. Los medicamentos sólidos serán previamente triturados y en algunos casos mezclados con agua para facilitar el paso a través de la sonda. Posteriormente administraremos agua a través de la sonda, para arrastras los restos de medicamentos que hayan podido quedar en el tubo y de esta manera no obstruir la sonda.

–       Prevenir broncoaspiraciones en pacientes en coma, con bajo nivel de conciencia o problemas de deglución.

–       Aspiración de contenido gástrico, para eliminar secreciones gástricas o gastroduodenales y aliviar la presión en pacientes con obstrucción gastrointestinal y parexia gástrica. Limpiar el estómago antes de llevar a cabo una endoscopia de vías digestivas altas (esofagogastroduodenoscopia), si el paciente vomita sangre…

–       Vaciado del estómago en casos de intoxicación por venenos, materiales tóxicos o exceso de medicamentos.

–       Extraer contenidos gástricos para su posterior análisis y preparar el estómago para una cirugía con anestesia.

–       Lavados gástricos en pacientes con riesgo potencial por intoxicación aguda grave, tras el vaciado del estómago. Es un problema muy frecuente en el servicio de urgencias. . Para descontaminación gastrointestinal.

–       Diagnóstico y seguimiento de la hemorragia digestiva alta.

COMPLICACIONES

–       Riesgo menor: sinusitis, sangrado nasal leve y/o molestias en la garganta.

–       Traumatismo y/o hemorragia nasal, faríngea o laríngea.

–       Inhalar contenidos del estómago (aspiración pulmonar).

–       Perforación del esófago o estómago.

–       Intubación en vía respiratoria por error en vez del esófago.

–       Otitis media.

–       Arcadas incoercibles.

 PROTOCOLO DE COLOCACIÓN

Materiales necesarios:

–       Guantes desechables.

–       Batea.

–       Sonda nasogástrica del calibre adecuado.

–       Gasas.

–       Empapador (cubre camas).

–       Lubricante hidrosoluble.

–       Jeringa de 50 ml.

–       Fonendoscopio.

–       Esparadrapo hipoalergénico.

–       Pinza de Kocher.

–       Vaso de agua.

–       Rotulador.

–       Bolsa colectora, tapón o sistema de aspiración (según finalidad del sondaje).

PROTOCOLO DEL SONDAJE NASOGÁSTRICO

–       Identificaremos al paciente.

–       Le informaremos de la técnica a realizar y solicitaremos colaboración.

–       Lo colocaremos en una posición que favorezca la realización de la técnica en este caso en posición Fowler (posición semisentado con ligera flexión del cuello (45º) y con las rodillas extendidas o flexionadas). Salvo contraindicación.

–       Elegiremos el calibre de sonda adecuado según finalidad.

–       Reuniremos el material necesario y lo colocaremos al lado del paciente.

–       Comprobaremos la permeabilidad de las fosas nasales.

–       Realizaremos lavado de manos previo a la realización de la técnica.

–       Colocación de los guantes de un solo uso.

–       Colocaremos un empapador en el pecho del paciente.

–       Mediremos la longitud de la sonda (nariz/lóbulo de la oreja/apéndice xifoides).

–       Señalizaremos esta medida en la sonda.

–       Lubricaremos el extremo distal de la sonda con lubricante hidrosoluble.

–       Pediremos al paciente que coloque el mentón en el pecho.

–       Introduciremos la sonda en una fosa nasal hasta llegar a la marca realizada previamente.

–       Al introducir la sonda pediremos al paciente que realice degluciones continuas hasta notar nosotros que la sonda pasa la glotis. Para facilitar los movimientos de deglución pediremos al paciente si está consciente que trague agua cuando la sonda esté en orofaringe.

–       Introducir la sonda de 5 a 10 cm en cada trago, hasta que la marca realizada previamente este a nivel de la nariz.

–       En el caso de encontrar resistencia al introducir la sonda y nauseas del paciente debemos comprobar que la sonda no esté doblada en la garganta.

–       Comprobar que está situada en estómago. Para ello podemos aspirar contenido gástrico con la ayuda de una jeringa, insuflar 20 ml de aire a través de la sonda y auscultar con el fonendoscopio colocado en el epigastrio, o realizar una radiografía.

–       Fijamos la sonda a la nariz con el esparadrapo hipoalergénico.

–       Colocaremos un tapón, una bolsa colectora o aspiración según finalidad.

–       Lavado de manos posterior a la realización del sondaje.

CONSIDERACIONES

–       No forzar la entrada de la sonda si muestra resistencia, comprobar si esta doblada a nivel de la garganta.

–       Si el paciente tose y si creemos que  la sonda puede estar en vía respiratoria o aparece por la boca, retirarla y probar de nuevo.

–       No administraremos nada por sonda hasta no estar completamente seguros de que la sonda se encuentra correctamente colocada en el estómago.

–       Si el paciente presenta sangrado nasal leve, debemos cambiar de orificio nasal para introducir la sonda e intentar cortar la hemorragia.

–       Si la sonda contiene una guía metálica, debemos retirarla tras la colocación de la sonda.

RETIRADA DE LA SONDA

Informaremos al paciente de la retirada de la sonda.

Colocamos al paciente en posición Fowler.

Colocamos un empapador en el pecho del paciente.

Realizamos lavado de manos previo a su retirada.

Pinzaremos la sonda con la ayuda de unas pinzas köcher

Retiramos el esparadrapo de la nariz del paciente.

Pedimos al paciente que este relajado y que realice una inspiración profunda y una espiración lenta.

Retiramos la sonda, intentaremos realizar un movimiento progresivo y moderadamente rápido.

Ofrecer al paciente pañuelos para que se suene la nariz e elixir bucal para la higiene bucal.

Una vez extraída la sonda, limpiaremos la nariz del paciente de restos de pegamento.

Realizaremos lavado posterior  a la realización de la técnica.

REFERENCIAS

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4.     Herrero López MªJ, Llimera Rausell G, Mira Sirvent C, Rabell Íñigo S, Martínez Penella M, Jorge Vidal V et al . Prescripción de medicamentos por sonda nasogástrica y enterostomía. Nutr. Hosp.  [Internet]. 2004  Mayo [citado  2017  Mar  23] ;  19( Suppl 1 ): 28-28. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112004000700024&lng=es.

5.     Fernandez c., García, C., Rosa, R. «Prevalencia de complicaciones gastrointestinales en usuarios con sonda nasogástrica en el servicio de Medicina, piso 12 del Hospital de Clínicas, en el período comprendido entre diciembre del 2001-abril del 2002». Tesis de grado, Universidad de la República (Uruguay). Instituto Nacional de Enfermería, 2002.

6.     Chaer-Yemlahi Serroukl, S. ”Complicaciones de la sonda nasogástrica en pacientes no colaboradores: Presentación de un caso y revisión de la bibliografía” AgInf.Vol.18(1)Marzo 2014.

7.     Alicia Alba López, Rosario Díaz Tarraga, Catalina Segovia Herreros. Guía de “Actuación de Enfermería en el manejo de la nutrición enteral por sonda nasogástrica”. Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, 42.