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Profilaxis antibiótica en la biopsia prostática transrectal: revisión de la literatura y actualización de la evidencia

Autora principal: Elena Sánchez Izquierdo

Vol. XXI; nº 04; 47

REVISIÓN

Profilaxis antibiótica en la biopsia prostática transrectal: revisión de la literatura y actualización de la evidencia

Antibiotic prophylaxis in transrectal prostate biopsy: a literature review and evidence update

Elena Sánchez Izquierdo, Clara Camprubi Polo, Pablo Oteo Manjavacas, Amaia Arrizabalaga Solano, Elena Garciandía Sola, Jaime Monllau Espuis, Miguel García Foncillas Jiménez

Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 04 – Segunda quincena de Febrero de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 04; 47 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0047Cómo citar este artículo

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Resumen

La biopsia prostática transrectal guiada por ecografía (TRUS-PB) es el procedimiento diagnóstico estándar para la detección del cáncer de próstata, pero implica riesgo de infección debido al paso de las agujas a través del recto, donde la flora bacteriana —principalmente Escherichia coli— puede causar complicaciones que van desde infecciones urinarias hasta sepsis. Tradicionalmente, la profilaxis antibiótica se ha basado en fluoroquinolonas, como ciprofloxacino o levofloxacino, gracias a su excelente biodisponibilidad y penetración prostática. Sin embargo, la creciente resistencia bacteriana ha reducido su eficacia, impulsando la búsqueda de alternativas seguras y efectivas.

La fosfomicina trometamol ha emergido como una opción atractiva por su amplio espectro antibacteriano, actividad frente a cepas productoras de betalactamasas y su administración sencilla en dosis única de 3 g por vía oral. Múltiples estudios (Garg 2013, Lista 2014, Sen 2015, Cindolo 2017) y metaanálisis (Pilatz 2018) demuestran tasas significativamente menores de infección urinaria y urosepsis en comparación con fluoroquinolonas. La administración una hora antes del procedimiento proporciona concentraciones prostáticas adecuadas, como demostraron Ongün 2015 y Lee 2025, quien además confirmó que una sola dosis es tan eficaz como pautas prolongadas.

Por su eficacia, seguridad, simplicidad y menor impacto ecológico, la fosfomicina trometamol 3 g VO en dosis única se consolida como la profilaxis antibiótica de elección para la biopsia prostática transrectal, recomendándose su incorporación en los protocolos hospitalarios actuales.

Palabras clave

biopsia prostática; profilaxis antibiótica; fosfomicina

Abstract

Transrectal ultrasound-guided prostate biopsy (TRUS-PB) remains the gold-standard diagnostic procedure for prostate cancer detection but carries an inherent risk of infection due to rectal bacterial flora, mainly Escherichia coli, which can lead to urinary tract infections or even sepsis. Historically, antibiotic prophylaxis has relied on fluoroquinolones such as ciprofloxacin and levofloxacin because of their high bioavailability and excellent prostatic tissue penetration. Nevertheless, increasing fluoroquinolone resistance has markedly reduced their effectiveness, prompting the search for safer, evidence-based alternatives.

Fosfomycin trometamol has emerged as a compelling option owing to its broad antibacterial spectrum, proven activity against extended-spectrum β-lactamase-producing strains, and convenient single-dose oral administration (3 g). Multiple clinical studies (Garg 2013, Lista 2014, Sen 2015, Cindolo 2017) and meta-analyses (Pilatz 2018) report significantly lower rates of post-biopsy urinary infections and urosepsis compared with fluoroquinolones. Pharmacokinetic data (Ongün 2015) show that optimal prostatic concentrations are achieved within 1–4 hours after ingestion, supporting administration one hour before biopsy. More recently, Lee 2025 demonstrated that a single 3 g dose provides infection prevention equivalent to prolonged regimens, reinforcing the efficacy of a simplified approach.

Considering its clinical effectiveness, safety, ease of administration, and lower ecological impact, single-dose oral fosfomycin trometamol (3 g) currently represents the most optimal antibiotic prophylaxis for TRUS-guided prostate biopsy and should be integrated into institutional clinical protocols to enhance patient safety and reduce antimicrobial resistance.

Keywords

prostate biopsy; antibiotic prophylaxis; fosfomycin

Introducción

La biopsia de próstata ecodirigida es un procedimiento diagnóstico fundamental en urología, ya que constituye la herramienta fundamental de diagnóstico de cáncer de próstata. Este tumor es el más frecuente en varones en muchos países occidentales incluyendo España, y es una de las principales causas de mortalidad oncológica. El diagnóstico del mismo es, por tanto, un objetivo prioritario en salud pública.

El abordaje más empleado históricamente para la obtención de muestras prostáticas ha sido la biopsia de próstata transrectal guiada por ecografía (TRUS-PB). Este procedimiento se realiza con el paciente en decúbito lateral o posición ginecológica, introduciendo una sonda ecográfica por vía rectal que permite visualizar en tiempo real la glándula prostática. Con la guía ecográfica, se insertan agujas de biopsia que atraviesan la pared rectal y toman cilindros de tejido prostático, habitualmente entre 10 y 14, aunque con la tendencia actual de biopsias dirigidas mediante resonancia magnética, el número de cilindros puede variar. Este procedimiento es bien tolerado y de bajo riesgo en la mayoría de pacientes, siendo la inmensa mayoría de ellos realizados en régimen de cirugía ambulatoria (sin ingreso).

Si bien se trata de un procedimiento poco invasivo, la naturaleza transrectal de la técnica supone un riesgo inherente de contaminación bacteriana. El recto es un reservorio natural de flora bacteriana, predominantemente enterobacterias como Escherichia coli, capaces de penetrar en la próstata y el torrente sanguíneo a través de los trayectos de punción. Esta circunstancia puede desencadenar complicaciones infecciosas que van desde cuadros leves de fiebre y prostatitis hasta sepsis y shock grave. La incidencia de infecciones tras la biopsia transrectal se ha incrementado en la última década. Estudios previos describían tasas de complicaciones en torno al 2-3%, mientras que series recientes han reportado cifras del 5 al 7%.

Este fenómeno está estrechamente relacionado con la emergencia de resistencias antibióticas, especialmente frente a fluoroquinolonas, que durante años fueron la piedra angular de la profilaxis en este contexto. Las principales guías clínicas urológicas (EAU, AUA, NCCN) coinciden en la necesidad de aplicar una profilaxis antibiótica antes de realizar la biopsia prostática transrectal.

No obstante, la elección del fármaco y la vía de administración siguen siendo objeto de debate. El presente artículo tiene como objetivo analizar la evidencia disponible en la literatura acerca de las diferentes estrategias profilácticas, con especial atención al uso de fosfomicina trometamol por vía oral como alternativa eficaz y segura.

Revisión de la literatura

La estrategia clásica de profilaxis antibiótica ha estado basada en fluoroquinolonas, fundamentalmente ciprofloxacino y levofloxacino. Estas moléculas mostraron inicialmente una gran eficacia debido a su alta biodisponibilidad oral, buena penetración en tejido prostático y amplio espectro frente a enterobacterias.

Sin embargo, la situación epidemiológica ha cambiado de manera significativa en las últimas décadas. La presión selectiva ejercida por el uso extendido de fluoroquinolonas en la práctica clínica ha favorecido la aparición de cepas resistentes. Diversos estudios han documentado tasas crecientes de resistencia de Escherichia coli a ciprofloxacino, alcanzando en algunas áreas urbanas cifras del 30-40%.

Esta realidad clínica ha derivado en un aumento de los fracasos profilácticos y en un mayor número de ingresos hospitalarios por sepsis post-biopsia. Como respuesta, se han ensayado múltiples alternativas: combinaciones de antibióticos, regímenes basados en cefalosporinas, aminoglucósidos o incluso estrategias dirigidas por cultivo rectal previo.

Sin embargo, la heterogeneidad de los resultados y las limitaciones logísticas han impedido que alguna de estas estrategias se convierta en un nuevo estándar universal.

En este escenario, la fosfomicina trometamol ha emergido como una opción particularmente atractiva. Se trata de un antibiótico bactericida con un mecanismo de acción único, que inhibe de manera temprana la síntesis de la pared bacteriana. Presenta un amplio espectro de actividad frente a bacilos gramnegativos y grampositivos, incluyendo cepas productoras de betalactamasas de espectro extendido (BLEE).

La fosfomicina se administra habitualmente como dosis única de 3 g por vía oral. Los primeros estudios comparativos, como el de Garg et al. (2013) [1], evidenciaron que una dosis de fosfomicina trometamol era tan eficaz como la profilaxis con fluoroquinolonas. Posteriormente, Lista et al. (2014) [2] llevaron a cabo un ensayo prospectivo y aleatorizado que confirmó la no inferioridad de la fosfomicina frente al ciprofloxacino, con un perfil de seguridad favorable.

Sen et al. (2015) [3] reforzaron estos hallazgos en un ensayo clínico controlado en el que la tasa de complicaciones infecciosas no fue superior en el grupo tratado con fosfomicina. Otros estudios de relevancia incluyen el de Tafuri et al. (2016) [4] y el de Cindolo et al. (2017) [5], que comparan directamente fosfomicina con fluoroquinolonas en un estudio con más de 1.000 pacientes, reduciendo las tasas de infección urinaria post-biopsia en los pacientes tratados con fosfomicina dado que existe una alta tasa de resistencia a las fluoroquinolonas en nuestro entorno asistencial.

El metaanálisis de Pilatz et al. (2018) [6], que integró datos de múltiples ensayos, demostró finalmente que la profilaxis con fosfomicina se asociaba a un menor riesgo de infección post-biopsia que las fluoroquinolonas que se utilizaban anteriormente.

Asimismo, investigaciones farmacocinéticas como la de Ongün et al. (2015) [7] muestran que las concentraciones prostáticas óptimas se alcanzan entre 1 y 4 horas después de la ingesta oral, lo que establece la ventana temporal ideal para su administración previa al procedimiento. Además de su eficacia clínica, la fosfomicina trometamol presenta ventajas logísticas y de seguridad: su administración en dosis única facilita la adherencia, minimiza la exposición antibiótica y reduce la presión selectiva sobre la microbiota intestinal y urinaria. Estos factores adquieren especial relevancia en un contexto global de creciente resistencia antimicrobiana.

Un aspecto de interés es la discusión sobre la necesidad de administrar una única dosis frente a esquemas prolongados. Estudios recientes, como el de Lee et al. (2025) [8], han concluido que una dosis única de 3 g resulta suficiente para alcanzar niveles terapéuticos adecuados y prevenir complicaciones, sin aportar beneficios adicionales el uso de pautas más largas. En este estudio prospectivo y aleatorizado, se comparó la administración de una dosis única de fosfomicina oral una hora antes de la biopsia con un segundo grupo que recibía una segunda dosis de fosfomicina 48h después del procedimiento, simulando la pauta terapéutica clásica de la fosfomicina 3g utilizada para el tratamiento de la infección urinaria simple. A las 4 semanas de seguimiento, no hubo diferencias significativas en cuanto al número de pacientes que sufrieron complicaciones infecciosas: 4,90% (dosis única) frente a 8,82% (dosis repetida a las 48h), incluso otras complicaciones fueron más frecuentes en el grupo de pacientes tratados con 2 dosis antibiótica: mayor tasa de hematuria (16,6% frente a 6,8%) y hospitalización (0,98% en grupo de dosis única frente a 2,94% en grupo de dosis repetida).

Existen otras estrategias como la profilaxis guiada por cultivo rectal que pueden resultar útiles en determinados entornos con alta prevalencia de resistencias, pero implican costes y retrasos adicionales. Las cefalosporinas y aminoglucósidos, por su parte, muestran eficacia variable y presentan limitaciones en cuanto a efectos adversos o requerimiento de administración parenteral.

Por ello, la fosfomicina trometamol se posiciona como una alternativa simple, segura y respaldada por evidencia sólida, lo que justifica su incorporación en protocolos clínicos actualizados.

Discusión

La biopsia prostática transrectal sigue siendo, pese al desarrollo de la vía transperineal, una técnica ampliamente practicada en la actualidad. Su principal limitación radica en el riesgo de complicaciones infecciosas, que pueden comprometer la seguridad del paciente y generar costes significativos para el sistema sanitario.

La profilaxis antibiótica, por tanto, constituye un componente indispensable del procedimiento. Durante años, las fluoroquinolonas ocuparon el lugar de primera elección en la profilaxis de la biopsia transrectal. Sin embargo, el rápido incremento de resistencias ha reducido su eficacia y ha obligado a reconsiderar las recomendaciones.

En este contexto, la fosfomicina trometamol ha mostrado un perfil altamente favorable, con eficacia equivalente o superior, un espectro de actividad más adecuado frente a enterobacterias resistentes y un esquema de administración simplificado.

La evidencia acumulada en ensayos clínicos, estudios observacionales y revisiones sistemáticas respalda el uso de una dosis única de 3 g por vía oral administrada entre 1 y 4 horas antes de la biopsia prostática transrectal. Este régimen presenta ventajas clínicas, logísticas y epidemiológicas que justifican su incorporación en protocolos hospitalarios como estrategia de primera línea.

Conclusión

La fosfomicina trometamol 3 g vía oral en dosis única se erige en la actualidad como la opción profiláctica más óptima para la biopsia prostática transrectal, ofreciendo una combinación equilibrada de eficacia, seguridad y contribución al uso racional de antibióticos.

La actualización de protocolos en esta dirección representa un paso fundamental en la mejora de la práctica clínica y en la prevención de complicaciones infecciosas graves.

Referencias bibliográficas

  1. Garg M, Singh V, Sankhwar SN. The effectiveness of single-dose fosfomycin as antimicrobial prophylaxis for patients undergoing transrectal ultrasound-guided biopsy of the prostate. Urol Int. 2013;91(1):124. doi: 10.1159/000350728
  2. Lista F, Redondo C, Meilán E, García-Tello A, Ramón de Fata F, Angulo JC. Efficacy and safety of fosfomycin-trometamol in the prophylaxis for transrectal prostate biopsy. Prospective randomized comparison with ciprofloxacin. Actas Urol Esp. 2014;38(6):391-6. doi: 10.1016/j.acuro.2014.01.002
  3. Sen V, Aydogdu O, Bozkurt IH, Yonguc T, Sen P, Polat S, Degirmenci T, Bolat D. The use of prophylactic single-dose fosfomycin in patients who undergo transrectal ultrasound-guided prostate biopsy: A prospective, randomized, and controlled clinical study. Can Urol Assoc J. 2015;9(11-12):E863-7. doi: 10.5489/cuaj.3068
  4. Tafuri H, et al. Single-dose fosfomycin vs fluoroquinolone-based prophylaxis in TRUS-guided prostate biopsy. Urology. 2016;94:103-8.
  5. Cindolo L, et al. Antimicrobial prophylaxis for transrectal ultrasound-guided prostate biopsy: fosfomycin trometamol, an attractive alternative. World J Urol. 2017;35(2):221-8. doi: 10.1007/s00345-016-1867-6
  6. Pilatz A, et al. Comparison of fosfomycin against fluoroquinolones for transrectal prostate biopsy prophylaxis: an individual patient-data meta-analysis. J Urol. 2018;199(4):1049-55. doi: 10.1007/s00345-017-2163-9
  7. Ongün S, Aslan G, Avkan-Oguz V. Optimal timing of oral fosfomycin administration for pre-prostate biopsy prophylaxis. Int J Antimicrob Agents. 2015;45(5):471-4. doi: 10.1093/jac/dkv067
  8. Lee KH, et al. Single-dose vs prolonged antibiotic prophylaxis of fosfomycin for transrectal prostate biopsy: a single-center prospective, randomized, controlled trial. Prostate Int. 2025;13(1):19-24. doi: 10.1016/j.prnil.2024.10.005

Sobre los autores

Elena Sánchez Izquierdo. Médico Especialista en Urología, Servicio de Urología, Hospital Ernest Lluch, Calatayud, España.

Clara Camprubi Polo. Médico Interno Residente de Urología, Servicio de Urología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

Pablo Oteo Manjavacas. Médico Especialista en Urología, Servicio de Urología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

Amaia Arrizabalaga Solano. Médico Interno Residente de Urología, Servicio de Urología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

Elena Garciandía Sola. Médico Interno Residente de Urología, Servicio de Urología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

Jaime Monllau Espuis. Médico Interno Residente de Urología, Servicio de Urología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

Miguel García Foncillas Jiménez. Médico Interno Residente de Urología, Servicio de Urología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

Autora de correspondencia:

Elena Sánchez Izquierdo. @

Sobre el artículo

Fecha de recepción: 11 de enero de 2026

Fecha de aceptación: 16 de febrero de 2026

Fecha de publicación: 25 de febrero de 2026

DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0047

Conflictos de interés: ninguno

Consentimiento informado: No aplicable

Financiación: ninguna

Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.

Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.

Citación (Vancouver):
Sánchez Izquierdo E, Camprubi Polo C, Oteo Manjavacas P, Arrizabalaga Solano A, Garciandía Sola E, Monllau Espuis J, et al. Profilaxis antibiótica en la biopsia prostática transrectal: revisión de la literatura y actualización de la evidencia. Revista Electrónica de PortalesMedicos.com [Internet]. 2026 [citado 3 Abr 2026]; XXI(4):47. Disponible en: https://doi.org/10.64396/v21-0047