Autor principal: Alberto de Jesús Cervantes Zamora
Vol. XXI; nº 03; 36
REVISIÓN
Del equilibrio microbiano a la inflamación persistente: el papel del microbiota nasal en la progresión y severidad de la sinusitis
From microbial balance to persistent inflammation: the role of the nasal microbiota in the progression and severity of sinusitis
Alberto de Jesús Cervantes Zamora, Youset Francisco Chia Fernández, Fiorella de Los Ángeles Amador Miranda, María José Bravo Aguilar
Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 03 – Primera quincena de Febrero de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 03; 36 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0036 – Cómo citar este artículo
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Resumen
La rinosinusitis crónica (RSC) es una enfermedad inflamatoria persistente de los senos paranasales cuya gravedad clínica varía ampliamente entre los pacientes. Investigaciones recientes han revelado que el microbiota nasal desempeña un papel crucial en la modulación de la homeostasis mucosal y la respuesta inmune local, y que su alteración está estrechamente vinculada a fenotipos más severos de la enfermedad. Esta revisión se basó en una búsqueda sistemática en bases de datos como PubMed, Scopus, Web ofScience y Embase (2014–2024), priorizando estudios con análisis metagenómico, guías clínicas (EPOS 2020) y ensayos clínicos. Los hallazgos evidencian que la RSC grave, especialmente con pólipos nasales o de curso recalcitrante, se caracteriza por una reducción de la diversidad microbiana, pérdida de comensales protectores (Corynebacterium, Dolosigranulum) y predominio de patobiontes como Staphylococcusaureus, a menudo organizados en biofilms que perpetúan la inflamación y confieren resistencia terapéutica. Además, el microbiota influye en la polarización de la respuesta inmune (T1 vs. T2) y en la producción de metabolitos reguladores, como los ácidos grasos de cadena corta. Aunque los tratamientos estándar (antibióticos, corticosteroides, cirugía) impactan significativamente en la composición microbiana, rara vez restablecen la eubiosis, lo que abre espacio a estrategias emergentes como probióticos nasales, fagoterapia y péptidos antimicrobianos selectivos. Se concluye que el microbiota nasal no es un mero epifenómeno, sino un determinante fisiopatológico y un potencial objetivo terapéutico en la RSC. No obstante, persisten limitaciones metodológicas y la necesidad de estudios longitudinales e intervencionistas para establecer causalidad y desarrollar biomarcadores clínicos útiles.
Palabras clave
Microbiota nasal; Rinosinusitis crónica; Disbiosis; Staphylococcus aureus; Biofilms; Inflamación
Abstract
Chronic rhinosinusitis (CRS) is a persistent inflammatory disease of the paranasal sinuses whose clinical severity varies widely among patients. Recent research has revealed that the nasal microbiota plays a crucial role in modulating mucosal homeostasis and the local immune response, and that its alteration—known as dysbiosis—is closely linked to more severe disease phenotypes. This review was based on a systematic search of databases such as PubMed, Scopus, Web of Science, and Embase (2014–2024), prioritizing studies with metagenomic analysis, clinical guidelines (EPOS 2020), and clinical trials. The findings demonstrate that severe chronic rhinosinusitis (CRS), especially with nasal polyps or a recalcitrant course, is characterized by reduced microbial diversity, loss of protective commensals (Corynebacterium, Dolosigranulum), and a predominance of pathobionts such as Staphylococcus aureus, often organized in biofilms that perpetuate inflammation and confer therapeutic resistance. Furthermore, the microbiota influences the polarization of the immune response (T1 vs. T2) and the production of regulatory metabolites, such as short-chain fatty acids. Although standard treatments (antibiotics, corticosteroids, surgery) significantly impact the microbial composition, they rarely restore eubiosis, thus opening the door to emerging strategies such as nasal probiotics, phage therapy, and selective antimicrobial peptides. It is concluded that the nasal microbiota is not merely an epiphenomenon, but a pathophysiological determinant and a potential therapeutic target in CRS. However, methodological limitations remain, and longitudinal and interventional studies are needed to establish causality and develop useful clinical biomarkers.
Keywords
Nasal Microbiota; Chronic Rhinosinusitis; Dysbiosis; Staphylococcus aureus; Biofilms; Inflammation
INTRODUCCIÓN
La rinosinusitis crónica (RSC) constituye un trastorno inflamatorio persistente de la mucosa nasal y de los senos paranasales, cuya duración supera las 12 semanas y que se asocia con síntomas como obstrucción nasal, rinorrea, pérdida del olfato y dolor facial. Es una de las afecciones respiratorias más prevalentes a nivel mundial, con una incidencia estimada entre el 10 % y el 15 % de la población en países occidentales (2). Su impacto trasciende la esfera clínica, generando una carga económica considerable por consultas médicas recurrentes, intervenciones quirúrgicas y pérdida de productividad laboral, lo que la convierte en un problema relevante de salud pública.
Desde el punto de vista clínico, la RSC se clasifica según la presencia o ausencia de pólipos nasales en RSC con pólipos nasales (RSCPN) y RSC sin pólipos nasales (RSCSPN), si bien también se reconocen entidades menos frecuentes como la rinosinusitis fúngica alérgica. Más allá de esta categorización fenotípica, se ha avanzado en la comprensión de la patogenia subyacente, especialmente en la participación de respuestas inmunitarias de tipo T2 (Th2), caracterizadas por la elevación de interleucinas como IL-4, IL-5 e IL-13, y la activación de eosinófilos y mastocitos. Estos mecanismos inflamatorios, junto con factores genéticos, ambientales y microbianos, contribuyen a la cronicidad y heterogeneidad clínica de la enfermedad (1).
La cavidad nasal y los senos paranasales albergan un nicho microbiano dinámico y diverso, conocido como microbiota nasal (MN), compuesto principalmente por géneros como Staphylococcus, Corynebacterium, Moraxella, Streptococcus y Dolosigranulum. A diferencia del tracto gastrointestinal, este ecosistema es de menor densidad microbiana, pero desempeña un papel crucial en la homeostasis de la mucosa respiratoria. La MN contribuye al mantenimiento de la barrera epitelial, modula la respuesta inmune innata y adaptativa local, y ejerce efectos competitivos frente a patógenos potenciales mediante la ocupación de nichos ecológicos y la producción de sustancias antimicrobianas (3,4).
En los últimos años, múltiples estudios han sugerido que la disbiosis —es decir, la alteración de la composición y equilibrio de la MN— puede estar estrechamente vinculada a la gravedad, recurrencia y respuesta terapéutica en la RSC. Aunque aún no se ha establecido una relación causal definitiva, existe creciente evidencia de que ciertos perfiles microbianos (por ejemplo, el predominio de Staphylococcusaureus o la pérdida de taxones comensales como Corynebacterium) se asocian con fenotipos más inflamatorios y clínicamente graves. El objetivo de esta revisión es analizar y sintetizar la literatura científica reciente que explora la relación entre características específicas de la microbiota nasal y la severidad de la sinusitis, con el fin de aportar una base fisiopatológica que oriente futuras estrategias diagnósticas y terapéuticas.
METODOLOGÍA
Este artículo de revisión se basó en una búsqueda sistemática en las bases de datos PubMed, Scopus, Web of Science y Embase, empleando términos MeSH y palabras clave como «nasal microbiota», «chronic rhinosinusitis», «microbial dysbiosis» y «disease severity», combinados mediante operadores booleanos. El período de inclusión abarcó estudios publicados entre 2014 y 2024, priorizando revisiones sistemáticas, estudios observacionales con análisis metagenómico (secuenciación de ARNr 16S o shotgun), ensayos clínicos y guías clínicas reconocidas, en particular el European Position Paper on Rhinosinusitis and Nasal Polyps (EPOS 2020) (2). Se incluyeron únicamente trabajos en humanos que compararan la microbiota nasal en pacientes con rinosinusitis crónica frente a controles sanos o que correlacionaran perfiles microbianos con indicadores de gravedad (p. ej., puntuación SNOT-22, hallazgos endoscópicos, recurrencia postquirúrgica). Se excluyeron reportes de caso, estudios en animales, artículos sin revisión por pares y aquellos basados exclusivamente en cultivos bacterianos sin técnicas moleculares. La selección se realizó en dos etapas —cribado inicial por título y resumen, seguido de evaluación del texto completo— con revisión independiente por dos investigadores y resolución de desacuerdos por consenso.
La síntesis de la evidencia se abordó mediante un enfoque narrativo-crítico, organizando los hallazgos en tres ejes temáticos: (1) composición microbiana característica en fenotipos graves de rinosinusitis crónica, (2) interacciones entre disbiosis, inmunidad tipo 2 y función de la barrera epitelial, y (3) perspectivas terapéuticas emergentes (como probióticos o modulación ecológica). Aunque no se aplicó sistemáticamente la escala GRADE —dado el predominio de estudios observacionales en este campo, se evaluó la calidad de cada estudio en función del tamaño muestral, control de factores de confusión (uso reciente de antibióticos o corticoides, comorbilidades), metodología de secuenciación y reproducibilidad intercohortes. Este enfoque permitió identificar patrones consistentes, como la pérdida de taxones comensales (Corynebacterium, Dolosigranulum) y la expansión de Staphylococcus aureus en formas graves, así como heterogeneidades geográficas que reflejan la influencia del entorno en la configuración del microbioma nasal, ofreciendo una visión integradora para la práctica clínica y la investigación futura.
RESULTADOS
Microbiota Nasal en Salud y Enfermedad
Composición del Microbioma Nasal Sano
En condiciones de salud, la cavidad nasal alberga una comunidad microbiana relativamente estable, aunque menos diversa que la del tracto gastrointestinal. Los géneros bacterianos predominantes incluyen Corynebacterium, Staphylococcus (especialmente S. epidermidis), Propionibacterium (actualmente reclasificado como Cutibacterium), Dolosigranulum y, en menor proporción, Streptococcus y Moraxella. Estos microorganismos no son meros colonizadores pasivos; por el contrario, desempeñan funciones clave en la defensa del huésped. Por ejemplo, Corynebacterium spp. y S. epidermidis producen bacteriocinas y ácidos grasos de cadena corta que inhiben el crecimiento de patógenos como Staphylococcus aureus y Streptococcus pneumoniae. Asimismo, Cutibacterium acnes contribuye al mantenimiento del pH ácido en la superficie mucosa, limitando la colonización por microorganismos oportunistas. Esta red de interacciones simbióticas fortalece la barrera epitelial y modula la respuesta inmune innata, promoviendo un estado de tolerancia frente a antígenos ambientales sin desencadenar inflamación inapropiada (5,4).
La composición de este microbiota no es estática, sino que se ve moldeada por múltiples factores intrínsecos y extrínsecos. La edad es un determinante crucial: los lactantes presentan una microbiota más variable y rica en Moraxella o Streptococcus, mientras que con la maduración del sistema inmune y la exposición ambiental, se establece un perfil más estable dominado por Corynebacterium y Staphylococcus coagulasa-negativos. Además, variables como el clima, la contaminación ambiental, la geografía y los hábitos de vida (uso de antibióticos, higiene nasal, exposición a animales domésticos) influyen significativamente en la diversidad y abundancia relativa de los taxones. Estudios comparativos entre poblaciones rurales y urbanas, por ejemplo, han mostrado una mayor diversidad microbiana y una menor prevalencia de S. aureus en entornos con mayor exposición a biodiversidad ambiental, lo que sugiere un efecto protector del «microbioma ambiental» en la configuración del nicho nasal (6,7). Estas variaciones subrayan la necesidad de interpretar los perfiles microbianos en el contexto ecológico y demográfico del individuo, antes de atribuirles relevancia patológica.
Disbiosis y Patogenia de la RSC
La rinosinusitis crónica (RSC) se asocia consistentemente con una alteración profunda del ecosistema microbiano nasal, caracterizada por una reducción significativa de la diversidad alfa (riqueza y equidad de especies dentro de una muestra individual) y una alteración de la diversidad beta (diferenciación en la composición microbiana entre individuos o grupos clínicos). Numerosos estudios basados en secuenciación de alto rendimiento del gen del ARNr 16S han demostrado que los pacientes con RSC, en comparación con controles sanos, presentan un microbioma nasal menos diverso y más homogéneo, lo que sugiere una pérdida de resiliencia ecológica del nicho (8,9). Esta simplificación del ecosistema facilita la dominancia de pocos taxones, a menudo patobiontes, que pueden perpetuar la inflamación y debilitar las defensas mucosas.
Dentro de este contexto, el aumento de patobiontes oportunistas constituye un hallazgo recurrente. Staphylococcus aureus emerge como uno de los microorganismos más consistentemente asociados a formas graves de RSC, especialmente en la RSC con pólipos nasales (RSCPN). Más allá de su potencial invasivo, S. aureus produce toxinas superantígenos (como la enterotoxina B) que estimulan desproporcionadamente linfocitos T y eosinófilos, impulsando una respuesta inflamatoria de tipo T2 y contribuyendo a la formación de pólipos (10). En casos de RSC recalcitrante o postquirúrgica, también se ha documentado la colonización por Pseudomonas aeruginosa y otros gramnegativos, particularmente en pacientes con antecedentes de múltiples cirugías o uso prolongado de antibióticos. Paralelamente, se observa una disminución marcada de comensales protectores, como Corynebacterium spp. y Dolosigranulum spp., cuya presencia en individuos sanos se asocia con un entorno antiinflamatorio y una mayor resistencia a la colonización patógena. La pérdida de estos taxones no solo elimina su efecto competitivo directo sobre patógenos, sino que también priva al epitelio nasal de señales microbianas que promueven la homeostasis inmune, lo que favorece un círculo vicioso de inflamación crónica y disbiosis autoalimentada (11,12).
Correlación Directa entre Microbiota y Severidad de la Sinusitis
El Papel del Biofilm Bacteriano
Una de las manifestaciones más relevantes de la disbiosis en la rinosinusitis crónica (RSC) es la formación de biofilms bacterianos sobre la mucosa sinusal. Estas estructuras complejas se componen de comunidades microbianas incrustadas en una matriz extracelular de polisacáridos, proteínas y ácidos nucleicos, que se adhieren firmemente al epitelio respiratorio. La formación del biofilm es un proceso dinámico que comienza con la adherencia de bacterias planctónicas (como Staphylococcus aureus o Pseudomonas aeruginosa) a la superficie mucosa, seguida de proliferación, maduración de la matriz y, eventualmente, dispersión de células para colonizar nuevas áreas. En el contexto de la RSC, factores como la alteración del moco, la disfunción del epitelio ciliado y la inflamación crónica facilitan la persistencia de estas estructuras (13).
Los biofilms representan un mecanismo clave de resistencia terapéutica y perpetuación de la inflamación. La matriz extracelular actúa como una barrera física que limita la penetración de antibióticos y el acceso de células inmunes, permitiendo que las bacterias en su interior sobrevivan a concentraciones de fármacos que serían letales en su forma libre. Además, las bacterias en estado de biofilm exhiben un metabolismo reducido y una expresión génica diferencial que confiere tolerancia a múltiples clases de antimicrobianos. Más allá de su rol protector, los biofilms activan persistentemente el sistema inmune innato mediante la liberación de lipopolisacáridos, proteínas de membrana y ADN bacteriano, lo que mantiene un estado de inflamación de bajo grado, daño tisular y remodelación de la mucosa —un círculo vicioso que dificulta la resolución clínica (14).
La correlación entre la presencia y densidad de biofilms y la severidad clínica ha sido respaldada por múltiples estudios. Análisis histológicos de tejidos sinusales obtenidos durante cirugía endoscópica han mostrado que los pacientes con RSC recalcitrante presentan una mayor prevalencia y espesor de biofilms en comparación con aquellos con formas leves o controles. Esta asociación se refleja en puntuaciones clínicas objetivas: por ejemplo, un estudio encontró que la densidad de biofilm en el cornete medio correlacionaba positivamente con la puntuación SNOT-22 (Sinonasal Outcome Test-22), un instrumento validado que mide la calidad de vida relacionada con la salud en RSC. Asimismo, se ha observado una asociación significativa entre la carga de biofilm y la puntuación Lund-Mackay en tomografía computarizada, que evalúa la extensión de la opacificación sinusal. Estos hallazgos sugieren que el biofilm no solo es un marcador de disbiosis, sino un determinante directo de la gravedad fenotípica y la respuesta terapéutica deficiente en la RSC (15).
Perfiles Microbianos Asociados a Fenotipos Graves
La rinosinusitis crónica con pólipos nasales (RSCPN) representa un fenotipo clínico más agresivo y refractario, cuyo microbiota se distingue claramente de la observada en la RSC sin pólipos (RSCSPN) y en individuos sanos. Además de una marcada disbiosis bacteriana, con predominio de Staphylococcus aureus y pérdida de Corynebacterium y Dolosigranulum, la RSCPN se caracteriza por una mayor prevalencia de hongos filamentosos, especialmente especies del género Alternaria y Aspergillus. Aunque la rinosinusitis fúngica alérgica es una entidad clínica distinta, la coexistencia de hongos en la mucosa sinusal de pacientes con RSCPN sugiere una interacción ecológica relevante. Estudios recientes indican que ciertos hongos pueden modular el microbioma bacteriano, favoreciendo la persistencia de S. aureus mediante la supresión de comensales protectores y la estimulación de respuestas inmunitarias de tipo T2. Esta interacción bacteria-hongo no solo potencia la inflamación eosinofílica, sino que también contribuye a la remodelación tisular y al crecimiento poliposo (16,17).
En el contexto de la rinosinusitis recalcitrante o recurrente, es decir, en pacientes que fracasan tras tratamiento médico óptimo o cirugía endoscópica funcional, los perfiles microbianos reflejan un ecosistema profundamente alterado. Estos individuos suelen presentar una colonización persistente por patógenos oportunistas resistentes, como Pseudomonas aeruginosa, Enterobacteriaceae o cepas meticilina-resistentes de S. aureus (MRSA), muchas veces en comunidades polimicrobianas encapsuladas en biofilms. La microbiota en estos casos muestra una pérdida casi total de diversidad, con un colapso ecológico que dificulta la reconstitución de especies simbióticas. Este patrón no es solo consecuencia del tratamiento previo, sino también un factor predictivo de mal resultado, ya que la persistencia de estos patobiontes impide la resolución de la inflamación subyacente y favorece la recaída (18,19).
La diversidad microbiana como marcador pronóstico ha ganado relevancia en los últimos años. Un estudio longitudinal demostró que los pacientes con una diversidad alfa significativamente reducida antes de la cirugía tenían mayores puntuaciones SNOT-22 y una mayor tasa de recurrencia sintomática a los 12 meses postoperatorios. De manera similar, Hoggard et al.(20) encontraron que una baja riqueza microbiana en el etmoides medio se asociaba con una peor respuesta a corticosteroides tópicos y una mayor necesidad de reintervención quirúrgica. Estos hallazgos respaldan la noción de que la estabilidad y complejidad del microbioma nasal no son meros epifenómenos, sino elementos funcionales clave en la recuperación de la homeostasis mucosal. En consecuencia, la evaluación del perfil microbiano podría convertirse en una herramienta clínica para estratificar el riesgo y personalizar el manejo de los pacientes con RSC grave (20,21).
Interacciones Huésped-Microbio y Respuesta Inmune
El microbiota nasal no solo actúa como barrera física frente a patógenos, sino que también modula activamente la respuesta inmune del huésped mediante la producción de metabolitos bioactivos. Entre estos, los ácidos grasos de cadena corta (AGCC). como el acetato, propionato y butirato, generados por la fermentación de comensales como Corynebacterium y Dolosigranulum, desempeñan un papel crucial en la regulación de la inflamación mucosal. Estos metabolitos inhiben la actividad de histonas desacetilasas (HDAC) y activan receptores acoplados a proteínas G (por ejemplo, GPR43 y GPR109A) en células epiteliales e inmunes, lo que conduce a una disminución en la producción de citoquinas proinflamatorias (IL-6, IL-8, TNF-α) y al fortalecimiento de la barrera epitelial mediante la estimulación de uniones estrechas. En la rinosinusitis crónica, la pérdida de taxones productores de AGCC se traduce en una menor capacidad antiinflamatoria local, lo que favorece un entorno propicio para la activación inmune descontrolada y la persistencia de la inflamación (22,11).
Más allá de la modulación general de la inflamación, la composición del microbioma nasal influye directamente en la polarización de la respuesta inmune adaptativa, orientándola hacia un perfil de tipo 1 (T1) o tipo 2 (T2). La presencia de comensales estables como Corynebacterium pseudodiphtheriticum se ha asociado con una respuesta inmune equilibrada, con activación moderada de linfocitos Th1 y células asesinas naturales (NK), típica de la mucosa saludable. En contraste, en la RSCPN, la colonización por Staphylococcus aureus, especialmente cepas que producen enterotoxinas superantígenos, impulsa una respuesta T2 dominante, caracterizada por la producción de IL-4, IL-5, IL-13, eosinofilia tisular e hiperproducción de IgE local. Esta polarización no es solo consecuencia de la infección, sino que, una vez establecida, altera el microambiente mucosal de forma que favorece aún más la disbiosis, creando un bucle de retroalimentación positiva entre microbiota alterada e inflamación sesgada. Estudios recientes han demostrado que los pacientes con fenotipos T2 graves presentan una menor abundancia relativa de taxones simbióticos incluso antes del desarrollo clínico pleno, lo que sugiere un papel causal o predisponente de la microbiota en la determinación del endotipo inflamatorio (10,23).
Implicaciones Terapéuticas Basadas en la Microbiota
Impacto de los Tratamientos Estándar en la MN
Los tratamientos convencionales para la rinosinusitis crónica (RSC), aunque clínicamente efectivos en muchos casos, ejercen un impacto significativo, y a menudo no deseado, sobre la microbiota nasal (MN). El uso de antibióticos sistémicos, especialmente durante episodios agudos o brotes de exacerbación, induce alteraciones profundas en la composición microbiana. Estudios metagenómicos han demostrado que incluso cursos breves de macrólidos o fluoroquinolonas reducen la diversidad alfa y eliminan taxones comensales protectores como Corynebacterium y Dolosigranulum, creando un vacío ecológico que puede ser rápidamente colonizado por patógenos oportunistas resistentes, incluyendo Staphylococcus aureus meticilina-resistente (MRSA) o Pseudomonas aeruginosa. Este efecto disruptivo puede persistir semanas o meses después de la suspensión del antibiótico, contribuyendo a la recurrencia de la inflamación y al desarrollo de formas refractarias de la enfermedad (18,19).
Por su parte, los corticosteroides nasales tópicos, pilar del manejo médico en la RSC, también influyen en el ecosistema microbiano, aunque con un perfil más complejo. Si bien no poseen actividad antimicrobiana directa, su efecto antiinflamatorio modifica el microambiente mucosal: al reducir la producción de mucinas, citoquinas y factores de crecimiento, alteran los sustratos disponibles para ciertas bacterias y modifican la adhesión epitelial. Algunos estudios han observado que el uso prolongado de corticosteroides se asocia con una disminución en la abundancia de Staphylococcus aureus en pacientes con RSCPN, lo que podría explicar parte de su eficacia clínica. Sin embargo, otros reportes sugieren que esta intervención también puede suprimir selectivamente taxones simbióticos, especialmente en individuos con microbiotas ya comprometidas, lo que limita su capacidad de restaurar la homeostasis a largo plazo (20,21).
La cirugía endoscópica sinusal (CES), al mejorar la ventilación y drenaje de los senos paranasales, crea condiciones favorables para la recolonización microbiana. Estudios longitudinales han mostrado que, en los meses posteriores a la intervención, algunos pacientes experimentan un aumento transitorio en la diversidad microbiana y una gradual recuperación de comensales protectores, especialmente si se combinan con irrigaciones salinas y terapia tópica adecuada. No obstante, este proceso de restauración no es universal: en pacientes con fenotipos T2 severos o con historia de múltiples cirugías previas, la microbiota tiende a recaer en un estado disbiótico dominado por S. aureus, lo que correlaciona con peores resultados clínicos y mayor riesgo de recidiva. Estos hallazgos subrayan que la CES, aunque esencial desde el punto de vista mecánico, no corrige por sí sola las alteraciones ecológicas subyacentes, y que su éxito a largo plazo depende en parte de la capacidad del huésped para reestablecer un microbioma equilibrado (16,24).
Terapias Dirigidas a la Microbiota (Estrategias Emergentes)
En respuesta a las limitaciones de los tratamientos convencionales, se están explorando enfoques terapéuticos que buscan restaurar la eubiosis del nicho nasal mediante la administración directa de microorganismos benéficos. Los probióticos nasales, en particular cepas de Lactobacillus spp. (como L. sakei y L. rhamnosus) y Staphylococcus epidermidis no patógenas, han mostrado potencial en estudios preclínicos y ensayos piloto. Estas cepas compiten por sitios de adhesión, producen bacteriocinas y ácidos lácticos que inhiben el crecimiento de Staphylococcus aureus, y modulan la respuesta inmune hacia un perfil antiinflamatorio. Un ensayo controlado aleatorizado reciente demostró que la irrigación nasal con L. sakei durante 30 días redujo significativamente la puntuación SNOT-22 y la carga bacteriana de S. aureus en pacientes con RSCPN, sin eventos adversos relevantes (25). Aunque aún se requieren estudios a mayor escala y de larga duración, estos resultados abren la puerta a terapias ecológicas que actúan no por eliminación, sino por restauración del equilibrio microbiano.
Una alternativa altamente específica es la terapia con bacteriófagos, virus que infectan y lisan selectivamente bacterias patógenas sin afectar a la microbiota comensal. Dado el papel central de S. aureus y, en casos refractarios, de Pseudomonas aeruginosa en la patogenia de la RSC grave, los fagos dirigidos contra estas especies representan una estrategia prometedora. Estudios in vitro y en modelos animales han demostrado que los cócteles de fagos pueden penetrar biofilms y reducir la viabilidad bacteriana en condiciones similares a las del seno paranasal (26). En humanos, aunque la experiencia clínica sigue siendo limitada, se han reportado casos exitosos de uso compasivo de fagoterapia en sinusitis crónicas multidrogorresistentes. Los principales desafíos actuales incluyen la estandarización de formulaciones tópicas, la prevención de la resistencia fágica y la regulación de estos agentes como medicamentos biológicos.
Paralelamente, se están desarrollando péptidos antimicrobianos (PAMs) y nuevos agentes tópicos diseñados para diferenciar entre patobiontes y comensales. A diferencia de los antibióticos de amplio espectro, estos compuestos, como la nisina, la lactoferricina o péptidos sintéticos inspirados en defensinas humanas, actúan sobre estructuras específicas de la membrana bacteriana, con mayor selectividad hacia grampositivos patógenos. En modelos ex vivo de mucosa sinusal, ciertos PAMs han demostrado capacidad para erradicar S. aureus en biofilm sin alterar significativamente la viabilidad de Corynebacterium o Dolosigranulum (27). Además, se exploran formulaciones en nanopartículas o geles mucoadhesivos que permitan una liberación sostenida en la cavidad nasal, maximizando la eficacia y minimizando la toxicidad. Estas estrategias, aún en fase experimental, representan un paso crítico hacia terapias «de precisión microbiana» en la rinosinusitis crónica.
CONCLUSIONES
La evidencia acumulada en la última década respalda sólidamente la existencia de una asociación robusta entre la disbiosis del microbiota nasal y la gravedad clínica de la rinosinusitis crónica (RSC). Múltiples estudios independientes han demostrado que los fenotipos más severos, especialmente la RSC con pólipos nasales, las formas recalcitrantes y aquellas con alta recurrencia postquirúrgica, se caracterizan por una pérdida significativa de diversidad microbiana, la desaparición de taxones comensales protectores (Corynebacterium, Dolosigranulum) y la expansión de patobiontes como Staphylococcus aureus, a menudo organizados en biofilms. Más allá de ser un mero reflejo del entorno inflamatorio, la microbiota actúa como un modulador activo de la respuesta inmune, influyendo en la polarización T1/T2, la integridad epitelial y la producción de metabolitos reguladores como los ácidos grasos de cadena corta. En conjunto, estos hallazgos posicionan a la microbiota no solo como un biomarcador de severidad, sino como un actor fisiopatológico con potencial terapéutico.
No obstante, persisten importantes limitaciones que impiden establecer una relación causal definitiva. La principal interrogante sigue siendo: ¿la disbiosis precede y contribuye a la instauración de formas graves de RSC, o es consecuencia secundaria de la inflamación crónica y los tratamientos previos? La mayoría de los estudios disponibles son transversales, lo que dificulta discernir la dirección de la relación. Además, existe una notable heterogeneidad metodológica entre las investigaciones: diferencias en la técnica de muestreo (lavado nasal, cepillado, biopsia), en la profundidad de secuenciación, en los criterios diagnósticos de RSC y en el control de variables confusoras (uso reciente de antibióticos, corticosteroides, tabaquismo, comorbilidades) generan dificultades para comparar resultados y realizar metaanálisis. Esta variabilidad limita la generalización de los perfiles microbianos y obstaculiza su implementación en la práctica clínica rutinaria.
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Sobre los autores
Alberto de Jesús Cervantes Zamora
Caja Costarricense de Seguro Social, San José, Costa Rica
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5226-767X
Youset Francisco Chia Fernández
Caja Costarricense de Seguro Social, San José, Costa Rica
ORCID: https://orcid.org/0009-0001-6991-8739
Fiorella de Los Ángeles Amador Miranda
Caja Costarricense de Seguro Social, San José, Costa Rica
ORCID: https://orcid.org/0009-0000-0491-6604
María José Bravo Aguilar
Caja Costarricense de Seguro Social, San José, Costa Rica
ORCID: https://orcid.org/0009-0009-6528-2735
Autor de correspondencia:
Alberto de Jesús Cervantes Zamora
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Sobre el artículo
Fecha de recepción: 22 de diciembre de 2025
Fecha de aceptación: 2 de febrero de 2026
Fecha de publicación: 11 de febrero de 2026
DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0036
Conflictos de interés: ninguno
Consentimiento informado: No aplicable
Financiación: ninguna
Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.
Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.