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Hipofisitis. Introducción y clasificación

Autora principal: Lidia Olivar Gómez

Vol. XXI; nº 7; 99

REVISIÓN

Hipofisitis. Introducción y clasificación

Hypophysitis. Introduction and classification

Lidia Olivar Gómez

Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 07 – Primera quincena de Abril de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 7; 99 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0099Cómo citar este artículo

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Resumen

La hipofisitis es una afección inflamatoria aguda o crónica que afecta a la hipófisis, al tallo hipofisario o al hipotálamo. La prevalencia en la población general es baja, aunque se ha evidenciado un incremento gradual en los últimos años. Esta entidad puede ser clasificada según la localización anatómica de la lesión, la etiología y la histopatología. La etiología de la hipofisitis puede resultar diversa e incluso presentar un origen idiopático. Los principales patrones anatomopatológicos de la hipofisitis incluyen: hipofisitis linfocítica, hipofisitis granulomatosa, hipofisitis xantomatosa, hipofisitis relacionada con IgG4 e hipofisitis necrosante. La hipofisitis linfocítica es la variante histológica más frecuente y representa hasta un 68% de los casos. La hipofisitis inmunomediada constituye una causa de hipofisitis que se encuentra en aumento y que se desencadena por el efecto inmunológico ejercido por los fármacos inhibidores de los puntos de control inmunitario (IPCI). Las manifestaciones clínicas de la hipofisitis pueden ser consecuencia del efecto compresivo ejercido sobre la glándula hipofisaria o hipotalámica y de la disfunción hormonal producida sobre esta localización. La cefalea es el síntoma más prevalente, identificado en hasta un 50% de los pacientes.

Palabras clave

Hipofisitis; diagnóstico; terapéutica; diagnóstico por imagen; inmunoterapia.

Abstract

Hypophysitis is an acute or chronic inflammatory condition that affects the pituitary gland, pituitary stem, or hypothalamus. Prevalence in the general population is low, although a gradual increase has been observed in recent years. This condition can be classified according to the anatomical location of the lesion, etiology and histopathology. The etiology of hypophysitis can be diverse and may even be idiopathic. The main histopathological patterns of hypophysitis include: lymphocytic hypophysitis, granulomatous hypophysitis, xanthomatous hypophysitis, IgG4-related hypophysitis and necrotizing hypophysitis. Lymphocytic hypophysitis is the most common histological variant, representing up to 68% of cases. Immunotherapy induced hypophysitis is an increasingly common cause of hypophysitis, triggered by the immunological effect of immune checkpoint inhibitors (ICIs). The clinical manifestations of hypophysitis can result from the compressive effect exerted on the pituitary or hypothalamic gland and the hormonal dysfunction produced on this location. Headache is the most prevalent symptom, identified in up to 50% of patients.

Keywords

Hypophysitis; diagnosis; therapeutics; diagnostic imaging; immunotherapy.

Abreviaturas

  • ACTH: corticotropina
  • CTLA-4: antígeno de linfocito T citotóxico 4
  • IPCI: inhibidores de los puntos de control inmunitario
  • PD-1: proteína de muerte celular programada 1
  • PD-L1: ligando de la proteína de muerte celular programada 1
  • PRL: prolactina
  • TSH: tirotropina

Introducción

La hipofisitis se define como una patología de carácter inflamatorio agudo o crónico que afecta a la glándula hipofisaria, al tallo hipofisario e incluso al hipotálamo. Su prevalencia en la población general es baja, pero se ha evidenciado un incremento progresivo en los últimos años; probablemente secundario a la mejoría en la tecnología disponible para la realización de pruebas de imagen radiológicas, así como a la utilización cada vez más habitual de fármacos inhibidores de los puntos de control inmunitario (IPCI) que pueden desencadenar efectos secundarios a nivel hipofisario.1

Se estima que la incidencia anual de hipofisitis es de 1 por cada 7-9 millones de habitantes; representando el 0,4% de los casos de cirugías hipofisarias realizadas. El diagnóstico diferencial de esta entidad es amplio, su diagnóstico definitivo es histológico. La etiología de la hipofisitis puede incluir un conjunto de entidades muy diversas e incluso presentar un origen idiopático; pudiendo ser clasificadas entre las que constituyen un origen primario y las que resultan secundarias (fármacos, infecciones, enfermedades sistémicas; entre otras). La hipofisitis linfocítica y la hipofisitis granulomatosa representan los subtipos anatomopatológicos más frecuentemente identificados, le siguen en orden decreciente de frecuencia la hipofisitis xantomatosa y la hipofisitis relacionada con IgG4. En hasta un 20% de los pacientes con hipofisitis coexiste al menos una enfermedad de naturaleza autoinmune; la tiroiditis de Hashimoto y la enfermedad de Graves Basedow son las más habituales.2, 3

Las manifestaciones clínicas asociadas a esta entidad habitualmente son consecuencia del efecto masa ejercido localmente sobre la glándula hipofisaria y/o hipotalámica; así como de la disfunción hormonal ejercida en esta localización. Los signos y síntomas de la hipofisitis pueden presentarse de manera aguda, subaguda o crónica. La sintomatología derivada de la compresión glandular puede incluir el desarrollo de cefalea (manifestación clínica predominante, que llega a identificarse en hasta un 50% de los casos) y síntomas visuales secundarios a la afectación del nervio óptico y de los pares craneales III, IV y VI. La disfunción hormonal producida sobre la hipófisis o el hipotálamo puede incluir el desarrollo de hipopituitarismo parcial o completo (panhipopituitarismo), hiperprolactinemia y diabetes insípida. La oclusión de la arteria carótida interna es una complicación muy grave aunque poco habitual, que también puede identificarse en los pacientes que cursan con hipofisitis.2

En el presente artículo se realiza una revisión bibliográfica a través de la base de datos bibliográfica Medline. Se accede mediante el motor de búsqueda PubMed. Se incluyen en el sistema de búsqueda las siguientes palabras clave: hypophysitis, diagnosis, therapeutics, diagnostic imaging e immunotherapy. Se seleccionan finalmente diferentes publicaciones comprendidas entre 2016 y 2023 que representan la bibliografía del presente artículo. El objetivo principal es conocer la etiología y los patrones anatomopatológicos característicos de la hipofisitis. El objetivo secundario es comprender las manifestaciones clínicas que pueden identificarse en la hipofisitis.

Clasificación de la hipofisitis

La hipofisitis abarca un amplio espectro de patologías de naturaleza inflamatoria que afectan a la glándula hipofisaria. Se han establecido diferentes clasificaciones atendiendo a distintos parámetros: localización anatómica de la lesión, etiología e histología.4

De acuerdo a la localización anatómica del proceso inflamatorio, se incluyen las siguientes entidades:4

  • Adenohipofisitis: inflamación circunscrita a la hipófisis anterior.
  • Infundibuloneurohipofisitis: afectación del infundíbulo (tallo hipofisario) e hipófisis posterior.
  • Panhipofitisis: extensión a la hipófisis completa (hipófisis anterior, infundíbulo e hipófisis posterior).
  • Hipotalamitis: extensión al hipotálamo de manera aislada o asociada a inflamación hipofisaria.

De acuerdo a la etiología, se dividen en:4

  • Hipofisitis primarias: incluyen la afectación glandular autoinmune asociada a una descripción anatomopatológica característica y las hipofisitis de causa desconocida (hipofisitis idiopática).
  • Hipofisitis secundarias: incluyen la afectación glandular producida por diversas causas (fármacos, infecciones, enfermedades sistémicas; entre otras).

Atendiendo a las hipofisitis secundarias se han incluido diversas causas. Los fármacos más frecuentemente relacionados con esta entidad incluyen los IPCI, donde se incluyen principalmente: anti-CTLA-4 (ipilimumab, tremelimumab), anti-PD1 (pembrolizumab, nivolumab, pidilimumab), anti-PD-L1 (atezolizumab, avelumab, durvalumab), ustekinumab e interferón α. Se incluyen una amplia variedad de enfermedades sistémicas, entre las que destacan: enfermedad tiroidea, diabetes mellitus tipo 1, síndrome poliglandular autoinmune, gastritis crónica atrófica, hepatitis autoinmune y vitíligo. Las hipofisitis pueden identificarse también ante la coexistencia de diversas enfermedades del tejido conectivo y de naturaleza inflamatoria: síndrome de Sjögren, lupus eritematoso sistémico, sarcoidosis, enfermedad inflamatoria intestinal, hipofisitis asociada a IgG4 y vasculitis (arteritis de la temporal, granulomatosis con poliangeítis, vasculitis por anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos). También se han descrito casos secundarios a causas infiltrativas (histiocitosis de células de Langherans, enfermedad de Erdheim-Chester) e infecciosas (tuberculosis, sífilis y diversas enfermedades bacterianas, víricas o fúngicas). El síndrome anti-PIT-1 y la deficiencia aislada de ACTH son dos síndromes paraneoplásicos que también pueden desencadenar hipofisitis. Las lesiones locales que afectan a la glándula hipofisaria (adenomas hipofisarios, craneofaringiomas, germinomas, astrocitomas, meningiomas, apoplejía hipofisaria, lesiones metastásicas de tumores primarios situados en otra localización) también pueden cursar con esta entidad. En el síndrome de Sheehan puede identificarse un engrosamiento glandular secundario a un proceso de isquemia aguda producido durante el parto; cursando con hipopituitarismo y asociando hipotensión arterial e hipovolemia secundarias a la pérdida cuantiosa de sangre.4

Finalmente, también se ha realizado una clasificación histológica de esta entidad; aunque es necesario considerar que en ocasiones resulta difícil incluir la evaluación histológica realizada en uno de los siguientes subtipos debido a la posible superposición de características celulares correspondientes a variedades distintas. En términos generales, de acuerdo al estudio histológico se pueden clasificar en:4

  • Hipofisitis linfocítica
  • Hipofisitis granulomatosa
  • Hipofisitis xantomatosa
  • Hipofisitis relacionada con IgG4
  • Hipofisitis necrosante
  • Formas mixtas

Etiopatogenia e histopatología de la hipofisitis

La etiología de la hipofisitis puede resultar diversa e incluir un amplio diagnóstico diferencial. Durante la fase aguda de la hipofisitis autoinmune primaria la hipófisis puede presentar un incremento en su volumen debido a la infiltración linfocitaria, evolucionando en fases tardías hacia un estado de fibrosis y atrofia celular. Los anticuerpos antihipofisarios pueden considerarse en el diagnóstico y el tratamiento de esta entidad, aunque su especificidad es baja y su sensibilidad es variable según el método utilizado. Diversos estudios han evidenciado la presencia de anticuerpos en pacientes con hipofisitis e hipopituitarismo (anti-GH, anti-ACTH, anti-Pit-1).1

Se describen a continuación los patrones histopatológicos característicos de la hipofisitis:

  • Hipofisitis linfocítica: la hipofisitis linfocítica es la variante histológica más frecuente de la hipofisitis, representando hasta un 68% de los casos. Su identificación predomina en el género femenino (relación mujeres/hombres 3:1) y en la cuarta década de la vida. Más de un 50% de los casos correspondientes a mujeres se han descrito durante el periodo periparto. La hipofisitis linfocítica se caracteriza por la proliferación celular de linfocitos T activados y linfocitos B que infiltran el tejido sano de manera difusa. En fases avanzadas puede evolucionar a fibrosis del tejido glandular de manera global manteniendo un patrón heterogéneo. Se ha evidenciado un predominio de los linfocitos T CD4+ (linfocitos T colaboradores Th1 y Th17) sobre los linfocitos T CD8+. Estos linfocitos incrementan la expresión de IL-17 e interferón γ. Este patrón histopatológico puede resultar similar al identificado en otras enfermedades de naturaleza autoinmune (enfermedad de Graves Basedow, tiroiditis de Hashimoto, enfermedad de Addison).3,4,5
  • Hipofisitis granulomatosa: la hipofisitis granulomatosa se identifica en hasta un 20% de los pacientes con hipofisitis primaria, representando la segunda variante histopatológica más común. Al igual que ocurre en la hipofisitis linfocítica, muestra un predominio en el género femenino (relación mujeres/hombres 3:1) y presenta una frecuencia superior en la quinta década de la vida. También puede asociarse a otras enfermedades autoinmunes. En la hipofisitis granulomatosa se identifica un infiltrado de células multinucleadas gigantes e histiocitos agregados formando granulomas. La hipofisitis granulomatosa puede cursar con una presentación clínica más grave, asociando cefalea de manera habitual, una proporción mayor de hipopituitarismo y una respuesta reducida al tratamiento con glucocorticoides.3, 5
  • Hipofisitis xantomatosa: la hipofisitis xantomatosa representa un 3% de los casos, presentando un predominio en el género femenino y una prevalencia superior en la cuarta década de la vida. Histológicamente se pueden identificar zonas similares a quistes de contenido líquido y una infiltración producida por histiocitos espumosos ricos en lípidos y depósitos que posteriormente pueden evolucionar hacia fibrosis.3
  • Hipofisitis relacionada con IgG4: la hipofisitis relacionada con IgG4 muestra una prevalencia superior en el género masculino (proporción hombres/mujeres 2:1). Puede cursar como una entidad aislada o como una enfermedad sistémica, incluyéndose entre sus manifestaciones más frecuentes: fibrosis retroperitoneal; sialoadenitis esclerosante; pancreatitis; fibrosis pericárdica, vascular y pulmonar; nefritis y tiroiditis de Riedel. La hipofisitis relacionada con IgG4 (también denominada hipofisitis plasmocítica) se caracteriza por presentar un infiltrado linfoplasmocitario denso (>10 células plasmocitarias positivas para IgG4 por campo de gran aumento), fibrosis dispuesta en patrón estoriforme y flebitis obliterante.3, 5
  • Hipofisitis necrosante: la hipofisitis necrosante representa una forma histopatológica muy poco habitual y descrita en un porcentaje reducido de los casos, representando <1% de las hipofisitis primarias. En esta entidad se identifica un patrón de necrosis difusa no hemorrágica rodeada por linfocitos, células plasmáticas y eosinófilos.3, 5

Hipofisitis inmunomediada

La hipofisitis secundaria al uso de fármacos IPCI resulta cada vez más frecuente como consecuencia de la mayor disponibilidad en la utilización de estos tratamientos con el objetivo de bloquear los puntos de control inmunitario en las enfermedades oncológicas. La inmunoterapia establece un mecanismo de acción dirigido a lograr una actividad superior de las células T para proporcionar una respuesta incrementada frente a las células tumorales. La activación de los linfocitos T incrementa la acción citotóxica y la producción de citocinas proinflamatorias que actúan sobre un antígeno específico. Las principales dianas sobre las que actúan los IPCI incluyen principalmente: antígeno de linfocito T citotóxico 4 (CTLA-4), proteína de muerte celular programada 1 (PD-1) y ligando de la proteína de muerte celular programada 1 (PD-L1). Debido al mecanismo de acción de la inmunoterapia estos fármacos pueden generar autoinmunidad y producir efectos secundarios sobre diferentes aparatos y sistemas entre los que se incluye la hipófisis; siendo éste el mecanismo responsable de la patogenia de la hipofisitis inmunomediada.1

La presentación clínica de la hipofisitis inmunomediada por fármacos anti-PD-1 y anti-PD-L1 puede mostrar diferencias respecto al uso de anti-CTLA-4. Habitualmente, la presentación clínica de las hipofisitis desencadenadas por anti-CTLA-4 presenta un curso clínico más larvado y una prevalencia de cefalea inferior. El déficit de ACTH es el más frecuentemente identificado en las hipofisitis inmunomediadas. Entre los factores de riesgo de hipofisitis inducida por inmunoterapia se incluyen: género masculino, edad avanzada y la administración del fármaco a dosis elevadas.1

Manifestaciones clínicas de la hipofisitis

La hipofisitis puede cursar con signos y síntomas secundarios a la compresión local y a las alteraciones hormonales hipofisarias o hipotalámicas asociadas. La cefalea es el síntoma más frecuentemente identificado (hasta un 50% de los pacientes). Su presentación clínica puede ser diversa y cursar de manera aguda, subaguda o crónica.2

La compresión del nervio óptico y de los pares craneales III, IV y VI puede cursar con síntomas visuales, entre los que se incluyen disminución de la agudeza visual, alteraciones visuales y diplopia. Las alteraciones campimétricas, la pérdida de agudeza visual y las alteraciones en la percepción del color suelen ser secundarios a la compresión del quiasma óptico. La afectación de los pares craneales III (oculomotor), IV (troclear) y VI (abducens) origina una disfunción de los músculos oculomotores y puede manifestarse clínicamente con diplopia. La afectación visual y la cefalea constituyen manifestaciones clínicas secundarias a la compresión local de la glándula hipofisaria. La oclusión de la arteria carótida interna es una complicación poco frecuente que puede asociar déficits neurológicos graves.2, 3

Los pacientes con hipofisitis pueden cursar con hipopituitarismo parcial o total (panhipopituitarismo) como consecuencia de la infiltración inflamatoria o la compresión hipofisaria o hipotalámica. El grado de afectación hormonal no guarda habitualmente una correlación con los hallazgos identificados en las pruebas de imagen. Normalmente la hipofisitis cursa con un déficit hormonal único que afecta principalmente a la secreción de corticotropina (ACTH) o tirotropina (TSH). Resulta muy infrecuente la alteración en la secreción de GH. La insuficiencia adrenal secundaria puede presentar un curso clínico grave, evolucionando a una situación de crisis adrenal; pudiendo asociarse además a un déficit de ADH.2, 3

En un porcentaje inferior de pacientes con hipofisitis puede identificarse hiperprolactinemia. El incremento en la secreción de prolactina (PRL) puede ser secundario a la compresión del tallo hipofisario, la reducción de la síntesis de dopamina, la modulación de la actividad de los receptores de dopamina o la proliferación de células lactotropas y su posterior infiltración inflamatoria que ocasiona una liberación incrementada de PRL tras su destrucción. La hiperprolactinemia puede manifestarse clínicamente con amenorrea u oligomenorrea, galactorrea y osteoporosis a largo plazo; entre otras. La extensión de la lesión hacia la hipófisis posterior o el hipotálamo pueden inducir el déficit de hormona antidiurética y cursar con diabetes insípida, efecto identificado en hasta un 35% de los casos de hipofisitis linfocítica.2, 3

Discusión

La hipofisitis puede presentarse clínicamente de manera aislada o como consecuencia de una afectación sistémica. Actualmente constituye una entidad de complejo diagnóstico debido al amplio diagnóstico diferencial que incluye patologías que pueden presentar signos y síntomas comunes, lo que exige la realización de una evaluación completa y dirigida también a identificar posibles causas secundarias de la enfermedad. La compleja etiopatogenia de la hipofisitis ha dificultado tradicionalmente el diagnóstico y abordaje de la enfermedad. Además, su baja prevalencia, aunque actualmente en incremento, ha limitado la realización de estudios que permitan abordar y profundizar en el conocimiento de esta entidad.

El progresivo conocimiento de diferentes mecanismos implicados en la etiopatogenia de la hipofisitis, así como la inclusión de diferentes factores genéticos y moleculares implicados, resulta fundamental para poder llegar a incluir la realización de pruebas diagnósticas no invasivas y eficaces, que además podrían constituir una diana terapéutica e individualizada.

Conclusiones

  • La hipofisitis es una patología de carácter inflamatorio que puede afectar a la hipófisis, al tallo hipofisario y al hipotálamo.
  • Las hipofisitis pueden ser clasificadas de acuerdo a la localización anatómica de la lesión, la etiología y la histología.
  • La etiología de la hipofisitis puede ser primaria o secundaria, incluyendo un conjunto de entidades muy diversas.
  • Los principales subtipos anatomopatológicos de hipofisitis incluyen: hipofisitis linfocítica, hipofisitis granulomatosa, hipofisitis xantomatosa, hipofisitis relacionada con IgG4 e hipofisitis necrosante.
  • Las manifestaciones clínicas de la hipofisitis pueden ser consecuencia del efecto de compresión ejercido sobre la glándula hipofisaria o hipotalámica y de la disfunción hormonal producida sobre esta localización.

Bibliografía

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Sobre los autores

Lidia Olivar Gómez. Endocrinología y Nutrición, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España. ORCID: 0009-0000-4597-6080

Autora de correspondencia: Lidia Olivar Gómez @

Sobre el artículo

Fecha de recepción: 25 de febrero de 2026

Fecha de aceptación: 27 de marzo de 2026

Fecha de publicación: 8 de abril de 2026

DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0099

Conflictos de interés: ninguno

Consentimiento informado: No aplicable

Financiación: ninguna

Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.

Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.

Citación (Vancouver):
Olivar Gómez L. Hipofisitis. Introducción y clasificación. Revista Electrónica de PortalesMedicos.com [Internet]. 2026 [citado 8 Abr 2026]; XXI(7):99. Disponible en: https://doi.org/10.64396/v21-0099