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Lesiones en el miembro inferior en jugadoras de baloncesto y su relación con el proceso hormonal

Autora principal: Marta Gallego Neira

Vol. XXI; nº 05; 71

REVISIÓN

Lesiones en el miembro inferior en jugadoras de baloncesto y su relación con el proceso hormonal

Low limb injuries in female basketball players and their relationship with hormonal processes

Marta Gallego Neira

Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 05 – Segunda quincena de Marzo de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 05; 71 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0071Cómo citar este artículo

Sobre los autores | Sobre el artículo | Referencias

Resumen

Se realiza un estudio de las lesiones en el miembro inferior de jugadoras de baloncesto y su relación con el proceso hormonal en el que se encuentre su ciclo menstrual.

Objetivo: conocer cuál es la lesión de mayor prevalencia, el momento de la temporada, la posición en la cancha que resulta más lesiva y su relación con las diferentes fases del ciclo menstrual en jugadoras de baloncesto.

Método: se realizó una búsqueda de información en las bases de datos: PubMed, Cochrane Library, PEDRo, Medline y Scielo realizado entre los meses de Febrero 2014 y Junio 2014.

Resultados: se encontraron más de una veintena de estudios que muestran las posibles lesiones del MI en jugadoras de baloncesto y sobre una docena que relacionan dicha lesión con un momento del ciclo menstrual determinado.

Conclusión: la lesión más prevalente en jugadoras de baloncesto es el esguince de tobillo, concretamente en la posición de base; en cuanto al momento del ciclo menstrual hay controversia por lo que no podemos sacar datos en claro.

Palabras clave

Lesiones deportivas; mujer; ciclo menstrual; baloncesto

Abstract

A study is being conducted on injuries to the lower limbs of female basketball players and their relationship with the hormonal process of their menstrual cycle.

Keywords: sports injuries; women’s basketball; menstrual cycle

Keywords

Sports injuries; women’s basketball; menstrual cycle

1. Introducción

1.1. El baloncesto y sus lesiones

De una manera general, en lo referente a la práctica deportiva, cada deporte presenta una serie de características propias de espacio, tiempo, dinámica y demandas físicas, lo que puede caracterizar su epidemiología lesional.

Por su parte, el baloncesto es un deporte de equipo que cuenta con 123 años de práctica, ha sido internacionalmente conocido y practicado tanto por el género masculino como por el femenino.

Esta modalidad deportiva cuenta con un total de 10 jugadores en un espacio de veintiocho metros de largo y quince metros de ancho, en donde, la mayoría de las acciones transcurren en la mitad de este espacio, lo que aporta al juego una dinámica especial y un aumento de la probabilidad de contacto físico(8, 30).

En relación a las lesiones en el baloncesto, existe una mayor probabilidad de contacto y una dinámica de juego exigente relacionada con una gran cantidad de movimientos básicos tales como: saltos (producidos de forma repetida en cortos períodos de tiempo por los pívots, debido a su función específica de rebotear), carreras (las distancias recorridas por los jugadores varían entre los 4000 y los 6000 metros), frenadas, cambios de dirección, arrancadas, pivotes, etc. Estas acciones rápidas y de alta intensidad ocurren, la mayor parte entre 1,5 y 2 segundos, constituyendo solamente el 5% de ellas por encima de los 4 segundos; por todo ello, se trata de un deporte con mucha exigencia y carga de trabajo en miembros inferiores más que en cualquier otro segmento corporal, favoreciendo de esta manera un mayor número de lesiones en estas extremidades(3, 24, 30).

Antes de profundizar en el estudio de la epidemiología de las lesiones, es necesario aclarar lo que se entiende por la misma, ya que hay múltiples definiciones de este concepto, en las cuales se siguen distintos criterios como el área del cuerpo afectada, el tipo de tejido dañado, la gravedad y el tiempo en el que el jugador vuelve a la actividad deportiva. Teniendo en cuenta este último criterio, Guillén (1996) definió la lesión como todos aquellos procesos que han requerido atención médica o han obligado al jugador a faltar a algún partido o a más de 3 entrenamientos.

Con la intención de establecer un orden de las lesiones más comunes, un gran número de autores han elaborado clasificaciones en función de aquellos ítems que consideran de mayor relevancia, entre estos estudios han destacado:

1) Variables en mujeres universitarias jugadoras de baloncesto(1): el sexo (femenino, con un 25% más de riesgo de padecer lesión), la causa (contacto con un jugador en la mayoría de los casos), la categoría de juego (a mayor categoría mayor número de lesiones), el momento de la temporada (mayor incidencia en la pretemporada), el área anatómica (fundamentalmente en MMII, 60%), y la lesión más frecuente (esguince de LLE de tobillo con un 24,6%, seguido de patología de rodilla —menisco y LCA— con un 15,9%).

2) Factores(28): la edad (a menor edad, menor número de lesiones), la causa (contacto con otro jugador, 47,3%), la posición de juego (pívot, 31,8%), la gravedad de la lesión (en su mayoría leves, 88,5%), la localización (principalmente en MMII, 54%), y la lesión más común (el esguince de LLE de tobillo, 44%). Entre las afectaciones más comúnmente halladas en el aparato locomotor de este estudio fueron: ligamentosa, musculotendinosa (isquiotibiales, aductores, tríceps, cuádriceps), óseas y nerviosas. La musculatura biarticular es la que sufre mayor número de lesiones debido al elevado estrés mecánico que sufre la puesta en tensión de al menos dos articulaciones diferentes (Romero y Tous, 2010).

3) Características(16): el momento de la temporada (al inicio de la misma), la categoría de juego (mayor riesgo a mayor categoría), la competición o el entrenamiento (mayor incidencia en partidos oficiales), la causa (mayor número de lesiones por contacto), la posición de juego (los pívots presentan las tasas más elevadas), y la lesión más frecuente (esguince de tobillo, con altas tasas de recurrencia).

1.2. La mujer en el baloncesto

La mujer en la práctica deportiva del baloncesto ha tenido un auge en los últimos años, por lo que paralelamente aumentan los estudios en este contexto, donde a su vez se ha visto acompañado por un incremento de las tasas de lesión, especialmente en la rodilla(24).

En los estudios realizados por los diferentes autores, la teoría más aceptada es la existencia de un mayor índice lesional en la mujer con respecto al hombre(1, 4, 13, 16, 19, 20, 23, 24).

Algunas de las causas de dichas lesiones son las siguientes(6, 10):

1. Factores anatómicos: se corresponden con aquellas alteraciones estructurales y de alineación del MI que interactúan con la función del mismo, tales como: aumento del ángulo Q en la mujer, valgo de rodilla fisiológico aumentado en la mujer debido a una pelvis más ancha, hiperpronación del pie, pelvis más ancha en el sexo femenino que favorece un aumento del valgo de rodilla(25), y aumento de la anteversión femoral(5). Las peculiaridades anatómicas potencian la presencia de patrones variados de movimiento que se convierten en los principales causantes de la lesión(6).

2. Factores hormonales: se refieren a aquellas fluctuaciones de los niveles hormonales propios de la mujer, donde se ha podido constatar que los niveles de estrógenos y progesterona parecen ejercer una influencia importante con la aparición de lesiones ligamentosas. Diversos estudios han confirmado cambios en la laxitud ligamentosa en determinados períodos del ciclo menstrual; sin embargo, actualmente no existe un consenso sobre los detalles específicos de esta relación, por lo que continúa en estudio(6, 22).

3. Factores ambientales: hacen referencia a aquellas condiciones relacionadas con la superficie de juego y el calzado, entre otras. La interacción entre ambas superficies puede modificar el componente de fricción necesario para generar salidas rápidas, paradas y cambios de dirección propios de este deporte(6).

4. Factores neuromusculares: hacen alusión a patrones de movimiento alterados como respuesta a acciones musculares inadecuadas que producen inestabilidad articular, entre los cuales se encuentran: aumento de la flexibilidad de los isquiotibiales, alteración de contracción de la musculatura agonista-antagonista, dominancia ligamentosa en uno de los dos miembros inferiores, mayor riesgo de lesión en el miembro no dominante por desequilibrio neuromuscular, y mayor riesgo a mayor fatiga muscular.

5. Factores psicológicos: las mujeres pueden llegar a alcanzar lo que se denomina «perfeccionismo desadaptativo», lo cual implica proyectar una imagen de perfección sumado a la evitación de mostrar errores o imperfecciones, conduciendo a un sobreentrenamiento y agotamiento físico.

1.3. El ciclo menstrual en la mujer deportista

Todas las mujeres que practican deporte de manera habitual se sorprenden de sí mismas porque hay días que pueden realizar entrenamientos más pesados y duros de lo habitual sin esfuerzo aparente y otros en los que les es totalmente imposible. La menstruación no sólo incide en la personalidad, sino que también provoca ciertos cambios fisiológicos que pueden llegar a afectar directamente el rendimiento deportivo; estos cambios vienen determinados por la cantidad de hormonas que produce el cuerpo de la mujer durante su ciclo(14).

La primera publicación sobre el sistema endocrino y el baloncesto se remonta a 1976, pero el punto de inflexión en este tipo de estudios se dio en el año 2000(2).

Resulta oportuno explicar de manera introductoria cuáles son las hormonas responsables de que se desencadene la menstruación antes de abordar cada una de sus fases. El órgano principal que inicia el proceso con la liberación de GnRH (hormona liberadora de gonadotropina) es el hipotálamo; esta sustancia química estimula a la hipófisis anterior (adenohipófisis) transmitiendo dos hormonas llamadas gonadotropinas: FSH y LH (hormona estimulante del folículo y hormona luteinizante) a los ovarios, produciendo a su vez las siguientes hormonas sexuales(12):

Estrógenos: influyen en el desarrollo de los caracteres sexuales y en la maduración de los órganos sexuales femeninos. Son destacables el estradiol (el estrógeno predominante durante los años reproductivos, aproximadamente 10 veces más potente que la estrona y 80 veces más potente que el estriol), la estrona (predominante durante la menopausia) y el estriol (prepara el útero para la implantación del óvulo).

Progestágenos: la progesterona influye en el desarrollo de las glándulas mamarias y se encarga de mantener sujeto al endometrio en el útero.

La literatura más reciente(4, 12) cita de 21 a 34-35 días como un rango típico de estimación de la duración del ciclo menstrual. A pesar de la variación individual, se toma como media un valor en torno a los 28 días (aunque se considera un rango normal de 21 a 35 días), desde el inicio de un período de sangrado hasta el inicio del siguiente, con una duración que oscila entre 2 y 8 días(12, 14).

El ciclo menstrual viene marcado por cambios que se producen en el cuerpo femenino pudiendo dividirlo en las siguientes fases(12, 18, 27):

1. Fase folicular: corresponde del día 1 al 13 aproximadamente. Los primeros días (del 1 al 5) se produce la menstruación, donde los niveles de progesterona y estrógeno permanecen bajos(12). Del día 6 al 12 aproximadamente, se produce un pico de estrógenos(4, 7, 18, 29). Este incremento de estrógenos va a inhibir la secreción de FSH mientras que aumenta la LH(14). Asimismo, el aumento del estradiol es el responsable de una disminución de formación de colágeno tipo I (cuya función es proporcionar resistencia a los ligamentos) y de una disminución de fibroblastos, lo que aumentaría el riesgo de lesión(4, 18). En torno al día 14 y 15 de cada mes (pudiendo oscilar entre el 9 y el 19), dicho aumento de LH desencadena la expulsión del ovocito desde el folículo de Graaf hacia las trompas de Falopio, lo que se conoce como ovulación.

2. Fase lútea: comprendida entre los días 16 y 28 de cada mes. En el período situado entre la ovulación y la siguiente menstruación, la progesterona alcanza su pico; seguidamente, se secreta hormona luteinizante (LH) que estimula el desarrollo del cuerpo lúteo segregando grandes cantidades de estrógenos, progesterona y relaxina(25, 26, 27). En esta fase se experimenta un aumento de laxitud ligamentosa donde la combinación de estradiol y progesterona provoca mayores cambios en la laxitud que cualquier otra hormona por sí sola(24, 25, 26). El aumento de la laxitud ligamentosa provoca alteraciones de las propiedades mecánicas cuando se expone a grandes fluctuaciones en los niveles hormonales, haciendo que el tejido de colágeno sea más maleable y susceptible a la tracción, aumentando el riesgo de lesión(25). Además, se apoya que el consumo de anticonceptivos orales disminuye dicha laxitud, aumentando la estabilidad de la articulación de la rodilla y disminuyendo el riesgo de lesión(9); mientras que, por otro lado, no se halló ninguna relación entre la ingesta de anticonceptivos y el riesgo de lesión(20).

Las variaciones en los niveles de hormonas femeninas a través del ciclo menstrual pueden favorecer el riesgo de lesión de rodilla en jugadoras de este deporte, especialmente del LCA, produciendo cambios cíclicos en la laxitud ligamentosa, llegándose a proponer la existencia de una predisposición de lesión en determinados días del ciclo menstrual como pueden ser períodos pre o postovulatorios(4, 29).

En relación a los planteamientos expuestos, un gran número de autores(12, 18, 25, 26, 27, 29) llegaron a la conclusión de que la laxitud ligamentosa depende de las fluctuaciones hormonales durante el ciclo menstrual, pero no existe un acuerdo sobre la fase en la cual se produce mayor número de lesiones, aunque la teoría mayormente apoyada sugiere que el momento más propenso de lesión se encuentra en la fase previa a la ovulación, cuando los niveles de estrógenos son más elevados(4, 7, 22).

2. Discusión

La bibliografía seleccionada para este estudio sugiere una comparación con los resultados en torno a los dos objetivos propuestos: por un lado, la epidemiología de las lesiones en el baloncesto femenino; y por el otro, la posible relación entre las hormonas y el riesgo de padecer una lesión.

2.1. Discusión en relación al objetivo principal

En relación al objetivo primordial dirigido a realizar una revisión sobre las lesiones en el miembro inferior en jugadoras de baloncesto, se expone la siguiente información:

Relacionado con la localización anatómica de las lesiones producidas en jugadoras de baloncesto, los resultados han destacado un predominio claro de la afectación de los miembros inferiores (con un 91%) frente a una influencia escasa en los miembros superiores (9% restante)(1, 8, 17, 13).

Por lo que respecta a la lesión de mayor prevalencia, los estudios muestran al esguince de tobillo como la lesión que se produce con mayor frecuencia en jugadoras de baloncesto(1, 16, 17, 19, 23, 30).

De acuerdo con la posición de juego que resultó tener un mayor índice lesional, muestran un 100% de lesión en las jugadoras que ocupan la posición de base, seguido de un 80% que juegan de escoltas, a continuación las pívots con un 78,263% y por último las jugadoras de alero con el 53,12%(23, 24). Por el contrario, hay estudios que difieren de estos datos y destacan a la posición de pívot como la más lesiva(8, 11, 19, 28).

Atendiendo a la causa por la cual se produce una lesión, se señala como principal factor el contacto con otra jugadora; en segundo lugar, las acciones en las que no interviene un factor externo, como puede ser una salida brusca o deceleraciones; en tercer lugar las caídas; y por último el contacto con el balón(13, 23, 24).

En cuanto al momento de juego en el que tienen lugar las lesiones, un gran número de autores defienden una mayor parte de lesiones que se producen durante los entrenamientos(1, 13, 16, 23, 24), frente a uno que señala a los partidos como principal momento lesivo(21).

2.2. Discusión en relación al objetivo secundario

En relación al objetivo secundario en el cual se propone observar una posible relación entre las hormonas sexuales presentes en la menstruación y el riesgo de padecer una lesión, se han obtenido los siguientes datos:

Teniendo en cuenta el ciclo menstrual(9, 25, 26), se refleja como fase de mayor riesgo de lesión al período postovulatorio (días antes de la menstruación). De forma contradictoria, otros estudios señalan al período preovulatorio (días después del ciclo menstrual) como etapa de mayor índice lesivo(4, 5, 7, 18).

De la misma manera, en la literatura publicada, la ingesta de anticonceptivos y el índice de recidiva de las lesiones no aportan datos que ayuden a clarificar este punto.

3. Conclusión

A través de la realización del presente estudio se han podido extraer las siguientes conclusiones:

En primer lugar, la posición de juego en el campo que presenta mayor proporción de lesiones podríamos considerar la de «base» y «pívot», ya que existe controversia entre diferentes autores.

Teniendo en cuenta la localización de la lesión, una clara mayoría de jugadoras señala al miembro inferior como zona anatómica en donde se producen mayor número de lesiones y, concretamente, la lesión más frecuente se corresponde con el esguince de tobillo.

Atendiendo a la causa por la cual se produce una lesión, los datos apuntan a un contacto con otra jugadora, aunque no queda suficientemente claro si se produce durante los partidos o entrenamientos.

Si nos centramos en el momento de la temporada, mayor número de autores señalan a los entrenamientos como principal momento lesivo frente al partido oficial.

En cuanto al momento del ciclo menstrual y a su vez la ingesta de anticonceptivos, no se han podido sacar conclusiones claras por la controversia que muestran diferentes autores.

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Sobre los autores

Marta Gallego Neira. Fisioterapeuta. Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA), Lugo, España.

Autora de correspondencia: Marta Gallego Neira @

Sobre el artículo

Fecha de recepción: 30 de enero de 2026

Fecha de aceptación: 2 de marzo de 2026

Fecha de publicación: 13 de marzo de 2026

DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0071

Conflictos de interés: ninguno

Consentimiento informado: No aplicable

Financiación: ninguna

Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.

Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.

Citación (Vancouver):
Gallego Neira M. Lesiones en el miembro inferior en jugadoras de baloncesto y su relación con el proceso hormonal. Revista Electrónica de PortalesMedicos.com [Internet]. 2026 [citado 8 Abr 2026]; XXI(5):71. Disponible en: https://doi.org/10.64396/v21-0071