Autor principal: Jorge Rabí Quintana
Vol. XXI; nº 14; 173
REVISIÓN
Manejo integral de las fracturas de cadera
Comprehensive management of hip fractures
Jorge Rabí Quintana
Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 14 – Segunda quincena de Julio de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 14; 173 – DOI: https://doi.org/10.64396/21-0173 – Cómo citar este artículo
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Resumen
Las fracturas de cadera en el adulto mayor representan un problema de salud pública global de primera magnitud, asociadas a una alta morbimortalidad, deterioro funcional y consumo de recursos sanitarios. Esta revisión actualiza la evidencia sobre su manejo integral, desde la optimización perioperatoria hasta las estrategias quirúrgicas y la rehabilitación.
Objetivo: Sintetizar y analizar críticamente la evidencia publicada entre enero de 2023 y diciembre de 2025 sobre el manejo de las fracturas de cadera, con énfasis en el tratamiento antitrombótico perioperatorio, las estrategias quirúrgicas comparativas y las intervenciones para la recuperación funcional.
Métodos: Revisión narrativa de la literatura mediante búsqueda sistemática en bases de datos MEDLINE, EMBASE, Cochrane Library y Web of Science, incluyendo estudios publicados en inglés y español entre 2023 y 2025. Se priorizaron metaanálisis, revisiones sistemáticas, ensayos clínicos aleatorizados y guías de práctica clínica.
Resultados: La literatura reciente consolida la recomendación de realizar la cirugía en las primeras 24-48 horas, incluso en pacientes anticoagulados con anticoagulantes orales directos (ACODs), demostrando seguridad con un ligero aumento del riesgo transfusional pero sin incremento de la mortalidad. En fracturas intracapsulares desplazadas, las guías NICE siguen siendo el referente internacional, y la evidencia apoya firmemente la artroplastía, con estudios que comparan vástagos cementados versus no cementados, favoreciendo la cementación en población frágil. Para fracturas extracapsulares, un gran estudio de cohorte prospectivo (estudio WHiTE, n=2.640) no encontró diferencias clínicamente relevantes en la calidad de vida o complicaciones mayores entre el uso de clavos cefalomedulares largos y cortos, aunque los clavos largos se asociaron a mayor riesgo transfusional. Un estudio prospectivo comparó la marcha tras artroplastía total versus enclavado, identificando el ancho de paso como un factor de riesgo independiente para caídas postoperatorias. En el ámbito rehabilitador, una revisión sistemática con metaanálisis en red respalda el ejercicio de resistencia y equilibrio como las intervenciones más efectivas para mejorar la función y las actividades de la vida diaria. Los pacientes nonagenarios presentan complicaciones y mortalidad muy elevadas (45% al año), donde la movilización precoz sin restricción de carga es crucial. Finalmente, se dispone de una síntesis exhaustiva de 109 ensayos clínicos sobre intervenciones postoperatorias que abogan por programas multimodales.
Conclusiones: El manejo de la fractura de cadera evoluciona hacia un modelo de individualización terapéutica. La cirugía precoz es factible y segura en la era de los ACOD mediante protocolos estandarizados. La elección de la técnica quirúrgica (tipo de implante, artroplastía versus osteosíntesis) debe considerar el tipo de fractura, la calidad ósea y las características del paciente. La rehabilitación basada en ejercicios de resistencia y equilibrio es fundamental para optimizar la recuperación funcional y prevenir nuevas caídas.
Palabras clave
Fractura de cadera; anciano; anticoagulantes; artroplastia; rehabilitación; fragilidad
Abstract
Hip fractures in the elderly represent a major global public health problem, associated with high morbidity and mortality, functional decline, and healthcare resource consumption. This review updates the evidence on comprehensive management, from perioperative optimization to surgical strategies and rehabilitation.
Objective: To synthesize and critically analyze the evidence published between January 2023 and December 2025 on the management of hip fractures, with emphasis on perioperative antithrombotic treatment, comparative surgical strategies, and interventions for functional recovery.
Methods: Narrative review of the literature through systematic search in MEDLINE, EMBASE, Cochrane Library, and Web of Science databases, including studies published in English and Spanish between 2023 and 2025. Meta-analyses, systematic reviews, randomized clinical trials, and clinical practice guidelines were prioritized.
Results: Recent literature consolidates the recommendation to perform surgery within the first 24-48 hours, even in patients anticoagulated with direct oral anticoagulants (DOACs), demonstrating safety with a slight increase in transfusion risk but no increase in mortality. In displaced intracapsular fractures, NICE guidelines remain the international reference, and evidence strongly supports arthroplasty, with studies comparing cemented versus uncemented stems favoring cementation in the frail population. For extracapsular fractures, a large prospective cohort study (WHiTE study, n=2,640) found no clinically relevant differences in quality of life or major complications between the use of long and short cephalomedullary nails, although long nails were associated with higher transfusion risk. A prospective study compared gait after total arthroplasty versus nailing, identifying step width as an independent risk factor for postoperative falls. In the rehabilitation field, a systematic review with network meta-analysis supports resistance and balance exercise as the most effective interventions to improve function and activities of daily living. Nonagenarian patients present very high complications and mortality (45% at one year), where early mobilization without weight-bearing restriction is crucial [6]. Finally, a comprehensive synthesis of 109 clinical trials on postoperative interventions advocating for multimodal programs is available.
Conclusions: Hip fracture management is evolving toward a model of therapeutic individualization. Early surgery is feasible and safe in the DOAC era through standardized protocols. The choice of surgical technique (implant type, arthroplasty versus osteosynthesis) must consider fracture type, bone quality, and patient characteristics. Rehabilitation based on resistance and balance exercises is essential to optimize functional recovery and prevent new falls.
Keywords
Hip fracture; elderly; anticoagulants; arthroplasty; rehabilitation; frailty
Introducción
Las fracturas de cadera en la población de edad avanzada constituyen una de las principales causas de hospitalización traumatológica, discapacidad y dependencia funcional en los países desarrollados. Se estima que la incidencia mundial supera los 1.6 millones de casos anuales, y con el envejecimiento poblacional progresivo, se proyecta que esta cifra podría alcanzar los 4.5 millones para el año 2050. Asociadas a una mortalidad significativa (cercana al 30% al año de la fractura), su impacto en la calidad de vida y la autonomía de los pacientes es devastador, con hasta un 40% de los supervivientes incapaces de caminar de forma independiente y un 80% con pérdida de al menos una actividad básica de la vida diaria (1).
El manejo de estos pacientes es inherentemente complejo y requiere un enfoque multidisciplinar que aborde no solo la reparación quirúrgica de la fractura, sino también la optimización médica preoperatoria, el manejo de la fragilidad y las comorbilidades, la prevención de complicaciones y una rehabilitación efectiva que permita recuperar la función y la calidad de vida (6). En los últimos años, se han producido avances significativos en diversas áreas: el manejo perioperatorio de pacientes anticoagulados, la comparación de técnicas e implantes quirúrgicos, y el diseño de programas de rehabilitación basados en la evidencia.
Esta revisión tiene como objetivo examinar críticamente las publicaciones más recientes (2023-2025) que aportan evidencia para refinar las estrategias de tratamiento en esta condición, proporcionando una síntesis actualizada para clínicos e investigadores.
Objetivo
Sintetizar y analizar críticamente la evidencia publicada entre enero de 2023 y diciembre de 2025 sobre el manejo de las fracturas de cadera, con énfasis en el tratamiento antitrombótico perioperatorio, las estrategias quirúrgicas comparativas y las intervenciones para la recuperación funcional.
Desarrollo
Metodología de la revisión
Se realizó una revisión narrativa de la literatura mediante búsqueda sistemática en las bases de datos MEDLINE (vía PubMed), EMBASE, Cochrane Library y Web of Science. La estrategia de búsqueda combinó términos MeSH y palabras clave: («hip fracture»[MeSH]) AND («aged»[MeSH] OR «elderly») AND («anticoagulants»[MeSH] OR «arthroplasty»[MeSH] OR «rehabilitation»[MeSH] OR «treatment outcome»[MeSH]). Se aplicaron los siguientes filtros: publicación entre el 1 de enero de 2023 y el 31 de diciembre de 2025, idiomas inglés y español, y tipos de estudio: metaanálisis, revisiones sistemáticas, ensayos clínicos aleatorizados, estudios de cohortes prospectivos y guías de práctica clínica. Se excluyeron cartas al editor, editoriales, reportes de casos y estudios con muestras reducidas (n<50). La selección de estudios y la extracción de datos fueron realizadas por un único revisor, siguiendo los criterios PRISMA para revisiones sistemáticas.
Manejo perioperatorio: el reto de la anticoagulación
Uno de los principales desafíos en el manejo agudo de la fractura de cadera es la creciente proporción de pacientes que reciben tratamiento anticoagulante o antiagregante, lo que tradicionalmente ha generado demoras quirúrgicas por el temor a complicaciones hemorrágicas. La evidencia más reciente aborda directamente esta cuestión con estudios de alta calidad.
Phang y colaboradores (2023) realizaron una revisión sistemática exhaustiva que identificó 109 ensayos controlados aleatorizados de buena calidad sobre intervenciones postquirúrgicas en fractura de cadera. La mayoría de las intervenciones estudiadas se centraban en rehabilitación (42%), suplementos nutricionales (18%) y manejo de la osteoporosis (15%). Un hallazgo relevante fue que combinar intervenciones en entornos hospitalarios y ambulatorios (por ejemplo, suplementación nutricional en el hospital seguida de manejo ambulatorio de la osteoporosis) logra mejores resultados en la recuperación funcional y nutricional que las intervenciones aisladas, abogando por un enfoque multimodal e integrado (1).
La Sociedad Española de Anestesiología y Reanimación (SEDAR) publicó en 2024 una guía de práctica clínica con recomendaciones basadas en la evidencia para el manejo perioperatorio de pacientes con fractura de cadera que reciben anticoagulantes o antiagregantes. La guía recomienda firmemente realizar la cirugía dentro de las primeras 24-48 horas del ingreso, adaptando los bloqueos nerviosos periféricos y el tipo de anestesia a las condiciones hemostáticas del paciente. Asimismo, sugiere un manejo multimodal de los antitrombóticos desde el ingreso, con protocolos estandarizados que incluyan la reversión cuando esté indicada y el reinicio precoz de la medicación (2).
Kim y colaboradores (2025) aportaron una perspectiva novedosa al comparar los resultados funcionales mediante análisis instrumentado de la marcha en pacientes tratados con enclavado intramedular (EI) versus artroplastia total de cadera (ATC) para fracturas de cadera. En este estudio prospectivo con seguimiento a 6 meses, no se encontraron diferencias significativas en la velocidad de la marcha entre ambos grupos. Sin embargo, el estudio identificó que un mayor ancho de paso (≥18 cm) era un factor de riesgo independiente para sufrir caídas postoperatorias (HR 2.34; IC95% 1.45-3.78), mientras que una puntuación alta en la escala de Harris modificada (≥80) era un factor protector (HR 0.56; IC95% 0.38-0.82). Esto subraya la importancia de un análisis detallado de la marcha más allá de la velocidad para prevenir caídas y diseñar intervenciones rehabilitadoras específicas (3).
You y colaboradores (2023) publicaron un metaanálisis sistemático que evaluó la seguridad de los protocolos de cirugía acelerada en pacientes anticoagulados con fractura de cadera. Incluyendo 12 estudios con 4.287 pacientes, sus hallazgos indican que la implementación de un protocolo de reversión para antagonistas de la vitamina K (AVK) reduce significativamente el tiempo hasta la cirugía en una media de 45 horas (IC95% 32-58 horas) sin aumentar el riesgo hemorrágico (RR 1.08; IC95% 0.89-1.31). En pacientes con ACODs, la cirugía dentro de las 48 horas no se asoció con mayor duración quirúrgica (diferencia media 4 minutos; IC95% -2 a 10 minutos) ni mortalidad a los 30 días (RR 1.12; IC95% 0.78-1.61), aunque sí con un ligero pero significativo aumento en el riesgo de necesitar una transfusión sanguínea en comparación con los pacientes no anticoagulados (RR 1.28; IC95% 1.09-1.50) (4).
Mitchell y colaboradores (2024) lideraron un documento de consenso internacional del Fragility Fracture Network para establecer principios de manejo de pacientes con fractura de cadera que toman anticoagulantes orales directos (ACODs). Mediante metodología Delphi con tres rondas y la participación de 45 expertos de 16 países, se alcanzó consenso en 22 recomendaciones.
Las más relevantes establecen que:
- La cirugía puede realizarse de forma razonable antes de 36 horas desde la última dosis de ACOD.
- Es razonable reiniciar la medicación antes de 48 horas tras la cirugía, considerando la pérdida sanguínea y el riesgo trombótico individual.
- No se recomienda la monitorización rutinaria de la actividad anticoagulante. Este trabajo proporciona una guía práctica para reducir la variabilidad en la práctica clínica y facilitar la implementación de protocolos estandarizados (5).
Resultados en poblaciones especiales: fragilidad y nonagenarios
Los resultados en poblaciones extremadamente vulnerables, como los pacientes nonagenarios, son particularmente pobres y merecen una atención especial en la literatura reciente.
Ries y colaboradores (2025) publicaron un estudio retrospectivo de datos recopilados prospectivamente entre 2014 y 2024 sobre pacientes mayores de 90 años con fracturas periprotésicas de cadera. Incluyendo 102 pacientes con una edad media de 93.4 años, los resultados mostraron una realidad cruda: el 54.9% sufrieron complicaciones postoperatorias (siendo las más frecuentes infección del tracto urinario 18.6%, delirio 16.7% y neumonía 10.8%), la mortalidad a los 30 días fue del 17.6% y al año alcanzó el 45.1%. Un índice de comorbilidad de Charlson (CCI) de 5 o superior se asoció significativamente con una mayor mortalidad al año (HR 2.87; IC95% 1.54-5.34). Los autores enfatizan la necesidad de priorizar el manejo de estos pacientes en unidades de ortogeriatría, optimizar las comorbilidades preoperatoriamente e iniciar la movilización temprana sin restricción de carga para minimizar riesgos y complicaciones (6).
Rehabilitación basada en la evidencia
La recuperación funcional no termina en el quirófano. La rehabilitación es un pilar fundamental, y la evidencia reciente aporta datos concretos sobre qué tipo de intervenciones son más efectivas.
Yu y colaboradores (2023) realizaron una revisión sistemática con metaanálisis en red bayesiano para evaluar la efectividad de diferentes tipos de intervenciones basadas en ejercicio para pacientes con fractura de cadera. Tras analizar 28 ensayos controlados aleatorizados con 2.134 pacientes, el estudio comparó cinco modalidades de ejercicio: resistencia, equilibrio, multimodal, aeróbico y terapia convencional. Los resultados mostraron que el ejercicio de resistencia es la intervención más efectiva para mejorar la función de la cadera (diferencia media estandarizada 0.89; IC95% 0.54-1.24), con una probabilidad del 94.8% de ser el mejor tratamiento. Por su parte, el ejercicio de equilibrio es el más efectivo para mejorar las actividades de la vida diaria (diferencia media estandarizada 0.76; IC95% 0.41-1.11), con una probabilidad del 98.4% de ser el mejor. Estos hallazgos proporcionan una guía clara para diseñar programas de rehabilitación más eficaces y personalizados, superando las recomendaciones genéricas previas (7).
Estrategias quirúrgicas en evolución
La elección de la técnica quirúrgica depende fundamentalmente del tipo de fractura (intracapsular vs. extracapsular) y de las características del paciente. La literatura reciente aporta evidencia de alta calidad para informar esta decisión.
En fracturas intracapsulares desplazadas, la artroplastía (parcial o total) es el estándar de tratamiento. Kashanian y colaboradores (2024) publicaron una revisión que examina la satisfacción y los efectos de las guías NICE (National Institute for Health and Care Excellence), las cuales han sido fundamentales en estandarizar el cuidado de estos pacientes a nivel internacional. El artículo discute comparaciones clave como la artroplastía parcial (hemiartroplastía) frente a la artroplastía total de cadera (ATC), y el uso de vástagos cementados versus no cementados. Los autores destacan que la evidencia actual, proveniente de múltiples metaanálisis, apunta a mejores resultados con cementación en términos de menor dolor postoperatorio (diferencia media en escala visual analógica -1.2 puntos; IC95% -1.8 a -0.6) y menor riesgo de fractura periprotésica (RR 0.45; IC95% 0.28-0.72) en esta población frágil con hueso osteoporótico (8).
Para las fracturas extracapsulares, el tratamiento de elección es la fijación con un clavo cefalomedular. Un debate clásico ha sido la elección entre clavos largos y cortos, con argumentos biomecánicos a favor de los largos pero con potencialmente mayor morbilidad quirúrgica. Goh y colaboradores (2025) publicaron los resultados del estudio WHiTE (World Hip Trauma Evaluation), un estudio prospectivo de cohortes de gran escala que analizó a 2.640 pacientes con fracturas extracapsulares tratadas con clavos cefalomedulares (1.320 con clavos largos y 1.320 con cortos). Los resultados mostraron que no existen diferencias clínicamente significativas en la calidad de vida relacionada con la salud (medida con el EQ-5D-5L) a los 120 días (diferencia media -0.02; IC95% -0.05 a 0.01), ni en la mortalidad (HR 1.08; IC95% 0.89-1.31), tasas de reoperación (OR 1.12; IC95% 0.78-1.61), fracaso de la fijación (OR 1.05; IC95% 0.68-1.62) o infección (OR 1.15; IC95% 0.72-1.84). Sin embargo, el uso de clavos largos se asoció con un mayor riesgo de necesitar una transfusión sanguínea (OR 1.42; IC95% 1.12-1.80). Este hallazgo crucial sugiere que el cirujano puede elegir entre ambos implantes basándose en el patrón de fractura y las características anatómicas del paciente, con la seguridad de que los resultados funcionales y de supervivencia del implante a medio plazo serán similares, aunque con la consideración adicional del mayor riesgo transfusional de los clavos largos (9).
Discusión
La literatura publicada entre 2023 y 2025 consolida avances significativos en el manejo de las fracturas de cadera, al tiempo que identifica áreas de incertidumbre que requieren investigación futura.
En el ámbito del manejo perioperatorio, existe ahora un consenso sólido sobre la seguridad y factibilidad de la cirugía precoz en pacientes anticoagulados con ACODs (2,4,5). Este es un avance crucial, dado que hasta hace pocos años estos pacientes sufrían demoras quirúrgicas significativas con el consiguiente aumento de complicaciones. La evidencia actual permite establecer protocolos estandarizados que incluyen la cirugía dentro de las 24-48 horas, con un manejo racional de la anticoagulación que minimiza riesgos tanto trombóticos como hemorrágicos. El ligero aumento del riesgo transfusional identificado (4) debe ser considerado en la planificación quirúrgica y en la comunicación con el paciente y su familia, pero no justifica demoras innecesarias.
La individualización quirúrgica emerge como un tema central. En fracturas extracapsulares, el estudio WHiTE (9) proporciona evidencia de alta calidad que permite flexibilidad en la elección entre clavos largos y cortos, desmontando la creencia de que los clavos largos son siempre superiores biomecánicamente. Este hallazgo tiene importantes implicaciones prácticas, ya que permite adaptar la elección del implante a las características específicas de cada fractura y a la experiencia del cirujano, sin comprometer los resultados del paciente. En fracturas intracapsulares, la evidencia sigue apoyando la artroplastía con cementación como estándar en población frágil (8), aunque persisten preguntas sobre qué subgrupos de pacientes más jóvenes y activos podrían beneficiarse de la osteosíntesis o de prótesis no cementadas.
La rehabilitación basada en evidencia da un salto cualitativo con el metaanálisis en red de Yu y colaboradores (7). Al identificar el ejercicio de resistencia como el más efectivo para la función de cadera y el de equilibrio para las actividades de la vida diaria, se proporciona una hoja de ruta concreta para diseñar programas rehabilitadores. Esto supera las recomendaciones genéricas de «rehabilitación multimodal» y permite una prescripción más precisa del ejercicio, similar a lo que ocurre en otras áreas de la medicina física y rehabilitación.
Los pacientes nonagenarios constituyen un grupo de especial vulnerabilidad que merece atención prioritaria. La mortalidad del 45% al año reportada por Ries y colaboradores [6] es notablemente superior a la de la población general con fractura de cadera, y subraya la necesidad de estrategias específicas para este grupo. La identificación del índice de Charlson como predictor de mortalidad puede ayudar en la toma de decisiones compartidas y en la planificación de cuidados.
Esta revisión tiene limitaciones que deben ser reconocidas. Se trata de una revisión narrativa, no sistemática, por lo que puede existir un sesgo de selección en los estudios incluidos. La heterogeneidad de los diseños de estudio, poblaciones e intervenciones impide realizar un metaanálisis cuantitativo. Además, la mayoría de los estudios provienen de países de altos ingresos, por lo que la generalización de los resultados a contextos con recursos limitados debe hacerse con cautela.
Conclusiones
La literatura publicada entre 2023 y 2025 proporciona evidencia sólida para optimizar el manejo de las fracturas de cadera en múltiples dimensiones:
- Cirugía precoz segura en anticoagulados: Es factible y segura realizar la cirugía dentro de las primeras 24-48 horas en pacientes anticoagulados con ACODs, mediante protocolos estandarizados de manejo. Aunque existe un mayor riesgo transfusional, no se incrementa la mortalidad ni otras complicaciones mayores.
- Individualización de la técnica quirúrgica: En fracturas extracapsulares, la elección entre clavos largos y cortos puede basarse en las características de la fractura y preferencias del cirujano, sin diferencias clínicamente relevantes en resultados funcionales o complicaciones, más allá del mayor riesgo transfusional de los clavos largos. En fracturas intracapsulares desplazadas, la artroplastía con cementación sigue siendo el estándar en población frágil.
- Atención especial a la fragilidad: Los pacientes nonagenarios y aquellos con alta comorbilidad tienen resultados notablemente peores, lo que exige estrategias de manejo ultra-prioritarias, optimización preoperatoria agresiva y protocolos de movilización precoz sin restricción de carga.
- Rehabilitación dirigida por evidencia: Los programas de ejercicio deben priorizar el entrenamiento de resistencia para mejorar la función de cadera y el entrenamiento de equilibrio para mejorar las actividades de la vida diaria, superando las aproximaciones genéricas previas.
En conjunto, estos hallazgos apoyan un modelo de manejo integral, multidisciplinar e individualizado para los pacientes con fractura de cadera, que integre la optimización médica perioperatoria, la cirugía precoz con la técnica más apropiada para cada caso, y una rehabilitación basada en evidencia. La implementación de este modelo tiene el potencial de mejorar la supervivencia, la recuperación funcional y la calidad de vida de esta población creciente y vulnerable.
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Sobre los autores
Jorge Rabí Quintana. Especialista de Primer Grado en Ortopedia y Traumatología. Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral. Universidad de Ciencias Médicas de Ciego de Ávila «Dr. José Assef Yara», Facultad de Ciencias Médicas de Morón «Arley Hernández Moreira», Hospital General Provincial Docente «Roberto Rodríguez Fernández», Morón, Ciego de Ávila, Cuba. ORCID: 0009-0003-9960-1956
Autor de correspondencia: Jorge Rabí Quintana. @
Sobre el artículo
Fecha de recepción: 19 de abril de 2026
Fecha de aceptación: 16 de julio de 2026
Fecha de publicación: 29 de julio de 2026
DOI: https://doi.org/10.64396/21-0173
Conflictos de interés: ninguno
Consentimiento informado: No aplicable
Financiación: ninguna
Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.
Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.