Autora principal: Tatiana Arce Mata
Vol. XXI; nº 04; 51
REVISIÓN
Optimización de la farmacoterapia en adultos mayores: el rol de la deprescripción en atención primaria
Optimizing pharmacotherapy in older adults: the role of deprescribing in primary care
Tatiana Arce Mata
Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 04 – Segunda quincena de Febrero de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 04; 51 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0051 – Cómo citar este artículo
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Resumen
La polifarmacia y la prescripción potencialmente inapropiada son problemas frecuentes en los adultos mayores atendidos en atención primaria y se asocian a un mayor riesgo de eventos adversos, deterioro funcional y hospitalizaciones. En este contexto, la deprescripción ha emergido como una estrategia clínica orientada a optimizar la farmacoterapia mediante la retirada supervisada de medicamentos innecesarios o potencialmente dañinos.
El objetivo de esta revisión fue analizar la evidencia disponible sobre la deprescripción en adultos mayores en atención primaria, con énfasis en su efectividad, las principales intervenciones y herramientas clínicas, y las implicancias para la práctica. Se realizó una revisión narrativa de la literatura reciente, incluyendo revisiones sistemáticas, revisiones sombrilla, ensayos clínicos y guías clínicas relevantes.
La evidencia disponible sugiere que las intervenciones de deprescripción son seguras y efectivas para reducir la polifarmacia y la prescripción potencialmente inapropiada, aunque los efectos sobre desenlaces clínicos duros son heterogéneos. La implementación exitosa en atención primaria requiere un enfoque centrado en la persona, basado en la toma de decisiones compartida, el uso de herramientas clínicas de apoyo y un seguimiento estructurado.
En conclusión, la deprescripción representa un componente esencial de la optimización farmacoterapéutica en adultos mayores en atención primaria y debería integrarse de manera sistemática en la práctica clínica habitual.
Palabras clave
deprescripción; polifarmacia; adultos mayores; atención primaria; prescripción potencialmente inapropiada
Abstract
Polypharmacy and potentially inappropriate prescribing are common among older adults in primary care and are associated with an increased risk of adverse drug events, functional decline, and hospitalizations. In this context, deprescribing has emerged as a clinical strategy aimed at optimizing pharmacotherapy through the supervised withdrawal of unnecessary or potentially harmful medications.
The aim of this review was to analyze the available evidence on deprescribing in older adults in primary care, with a focus on its effectiveness, key interventions and clinical tools, and implications for practice. A narrative review of the recent literature was conducted, including systematic reviews, umbrella reviews, clinical trials, and relevant clinical guidelines.
Overall, the evidence suggests that deprescribing interventions are safe and effective in reducing polypharmacy and potentially inappropriate prescribing, although effects on hard clinical outcomes are heterogeneous. Successful implementation in primary care requires a person-centered approach, based on shared decision-making, the use of supportive clinical tools, and structured follow-up. In conclusion, deprescribing is a key component of pharmacotherapy optimization in older adults in primary care and should be systematically incorporated into routine clinical practice.
Keywords
deprescribing; polypharmacy; older adults; primary care; potentially inappropriate prescribing
Introducción
El envejecimiento poblacional constituye uno de los principales desafíos actuales para los sistemas de salud y se asocia a un aumento significativo de la multimorbilidad y del uso concomitante de múltiples medicamentos. En este contexto, la polifarmacia es altamente prevalente entre los adultos mayores y se ha vinculado de manera consistente con un mayor riesgo de eventos adversos, interacciones farmacológicas, deterioro funcional, caídas, hospitalizaciones y mortalidad. Una proporción relevante de estos riesgos se relaciona con la prescripción potencialmente inapropiada, definida como el uso de medicamentos cuyos riesgos superan sus beneficios en función de la situación clínica, las preferencias del paciente o la expectativa de vida [1,2,3,4].
La atención primaria ocupa una posición estratégica para abordar este problema, dado su rol central en la continuidad del cuidado, el manejo longitudinal de enfermedades crónicas y la coordinación entre distintos niveles asistenciales. En este ámbito, la optimización de la farmacoterapia se ha convertido en una prioridad, no solo para reducir daños asociados a la polifarmacia, sino también para mejorar la calidad de la atención y los resultados centrados en las personas [2,5,6].
En los últimos años, la deprescripción ha emergido como una estrategia clínica estructurada orientada a la identificación y suspensión supervisada de medicamentos potencialmente inapropiados o innecesarios. Lejos de constituir un acto aislado, la deprescripción es un proceso dinámico y centrado en la persona, que integra la mejor evidencia disponible, el juicio clínico y la toma de decisiones compartida con el paciente y su entorno. Diversos estudios, revisiones sistemáticas y ensayos clínicos han evaluado su efectividad, seguridad y aplicabilidad, particularmente en el contexto de la atención primaria [1,5,7].
Sin embargo, existen desafíos relevantes para su implementación sistemática en la práctica clínica diaria, incluyendo barreras organizacionales, limitaciones de tiempo, incertidumbre clínica y resistencia tanto de profesionales como de pacientes. Asimismo, la heterogeneidad de las intervenciones y de los desenlaces evaluados dificulta la traducción directa de la evidencia a la consulta cotidiana [4,6,8,9].
El objetivo de este artículo es sintetizar la evidencia actual sobre la deprescripción en adultos mayores en atención primaria, describir las principales intervenciones y herramientas clínicas disponibles, y analizar los facilitadores y barreras para su implementación, con el fin de aportar orientaciones prácticas para profesionales de la salud involucrados en el cuidado de esta población.
Metodología
Se realizó una revisión bibliográfica con el objetivo de sintetizar la evidencia disponible sobre la deprescripción en adultos mayores en el ámbito de la atención primaria, incluyendo su efectividad, tipos de intervenciones, herramientas clínicas y desafíos para su implementación. La búsqueda de la literatura se centró en las bases de datos PubMed, Elsevier y Google Scholar, con el objetivo de identificar estudios relevantes publicados entre el 2021 y 2025.
Los artículos seleccionados fueron analizados y se realizó una síntesis crítica de la evidencia. Debido a la variabilidad en los diseños metodológicos, los tipos de intervención y los desenlaces analizados, la evidencia se integró mediante una síntesis cualitativa de carácter narrativo, priorizando los hallazgos de mayor relevancia clínica y señalando tanto los puntos de convergencia como las diferencias entre los estudios, así como las áreas donde la evidencia resulta limitada, con el fin de aportar orientaciones prácticas para la toma de decisiones clínicas.
Conceptos clave de la deprescripción
La deprescripción se define como un proceso clínico sistemático orientado a identificar y suspender, reducir o sustituir medicamentos que pueden resultar innecesarios, ineficaces o potencialmente dañinos para un paciente determinado. Su objetivo no es únicamente disminuir el número de fármacos, sino optimizar la farmacoterapia en función del balance beneficio–riesgo, las condiciones clínicas, la expectativa de vida y las preferencias del paciente [1,2,5].
Un concepto central es que la deprescripción no constituye un evento aislado, sino un proceso dinámico y continuo que debe integrarse en la atención habitual, especialmente en pacientes con multimorbilidad y polifarmacia. Este proceso implica una evaluación periódica de todos los medicamentos prescritos, considerando la indicación actual, la evidencia de beneficio en adultos mayores, los efectos adversos potenciales, las interacciones farmacológicas y la carga terapéutica global [1,3,6].
Otro principio clave es su carácter individualizado y centrado en la persona. La deprescripción debe realizarse mediante un enfoque de toma de decisiones compartida, en el que se integren los valores, expectativas y objetivos del paciente, así como su disposición a modificar tratamientos establecidos. Este enfoque resulta especialmente relevante en adultos mayores, donde la priorización de la calidad de vida, la funcionalidad y la autonomía puede diferir de objetivos estrictamente biomédicos [5,7,10].
La seguridad es un componente fundamental del proceso. La deprescripción debe planificarse de manera gradual y supervisada, considerando la posibilidad de síndromes de retirada, reaparición de síntomas o descompensación clínica. Por ello, se recomienda establecer planes de seguimiento, criterios de reevaluación y, cuando sea necesario, la reintroducción del tratamiento [1,4,8].
Magnitud del problema: polifarmacia y prescripción potencialmente inapropiada
La polifarmacia es un fenómeno altamente prevalente en los adultos mayores, particularmente en aquellos con multimorbilidad atendidos en el ámbito comunitario. Si bien no existe una definición universal, suele describirse como el uso concomitante de cinco o más medicamentos, y se asocia a un aumento progresivo de la complejidad terapéutica. En atención primaria, la polifarmacia refleja tanto la acumulación de tratamientos indicados por múltiples guías clínicas como la prolongación de terapias más allá del periodo en que aportan un beneficio clínico claro [1,2,3].
Numerosos estudios han demostrado que la polifarmacia se asocia de manera independiente con un mayor riesgo de eventos adversos a medicamentos, interacciones farmacológicas, caídas, deterioro cognitivo y funcional, hospitalizaciones y mortalidad. Estos riesgos se incrementan de forma proporcional al número de fármacos prescritos y a la presencia de fragilidad, deterioro cognitivo o limitaciones funcionales, condiciones frecuentes en la población adulta mayor atendida en atención primaria [1,4,8].
Un componente central del problema es la prescripción potencialmente inapropiada, entendida como el uso de medicamentos cuyo balance beneficio–riesgo es desfavorable en personas mayores o cuya indicación no se encuentra alineada con las condiciones clínicas actuales del paciente. Diversos estudios sugieren que una proporción significativa de adultos mayores expuestos a polifarmacia recibe al menos un medicamento potencialmente inapropiado, lo que contribuye de manera sustancial a la carga de eventos adversos evitables [1,3,9].
La identificación de la prescripción potencialmente inapropiada ha sido facilitada por el desarrollo de herramientas explícitas, como los criterios de Beers y los criterios STOPP/START, ampliamente utilizados tanto en investigación como en la práctica clínica. No obstante, si bien estas herramientas permiten detectar medicamentos de alto riesgo o potencialmente innecesarios, su aplicación aislada no sustituye la evaluación clínica individualizada ni considera plenamente las preferencias del paciente ni el contexto asistencial [5,11,12].
En conjunto, la elevada prevalencia de polifarmacia y prescripción potencialmente inapropiada, junto con sus consecuencias clínicas y asistenciales, resalta la necesidad de estrategias activas de optimización farmacoterapéutica en atención primaria. En este contexto, la deprescripción se convierte en una intervención clave para reducir daños evitables y mejorar los resultados clínicos relevantes para los adultos mayores [2,5,6].
Evidencia sobre la efectividad de la deprescripción
En los últimos años, diversas revisiones sistemáticas y revisiones sombrilla han evaluado el impacto de la deprescripción en múltiples desenlaces clínicos, incluyendo mortalidad, eventos adversos a medicamentos, calidad de vida, funcionalidad y utilización de servicios de salud [4,6,8,9].
En términos generales, la literatura muestra que las intervenciones de deprescripción son seguras y logran reducir el número de medicamentos y la proporción de prescripción potencialmente inapropiada en adultos mayores. Las revisiones sombrilla y metaanálisis disponibles no han demostrado un aumento consistente de la mortalidad ni de eventos adversos graves asociados a la retirada supervisada de medicamentos, lo que respalda la seguridad del proceso cuando se realiza de manera estructurada y con seguimiento clínico adecuado [4,6,8].
Respecto a los resultados clínicos, la evidencia es más heterogénea. Algunas revisiones sistemáticas y ensayos clínicos han observado beneficios modestos en desenlaces como la reducción de eventos adversos a medicamentos, caídas y hospitalizaciones, así como mejoras en la carga terapéutica y la satisfacción del paciente. Sin embargo, los efectos sobre mortalidad, calidad de vida y funcionalidad no son uniformes entre los estudios, lo que podría explicarse por diferencias en los diseños, poblaciones incluidas, tipos de intervención y duración del seguimiento [4,6,8,9].
Las intervenciones de deprescripción implementadas en atención primaria incluyen estrategias educativas, apoyo a la toma de decisiones clínicas, revisión estructurada de la medicación y modelos de atención interdisciplinarios. Ensayos clínicos realizados en este contexto han demostrado que dichas intervenciones pueden reducir de forma significativa la prescripción potencialmente inapropiada y la polifarmacia, especialmente cuando se integran en el flujo habitual de la atención y cuentan con la participación activa de médicos y farmacéuticos [6,9,10,12,13].
Un aspecto relevante es que muchos estudios priorizan desenlaces intermedios, como el número de medicamentos o la reducción de fármacos potencialmente inapropiados, mientras que los desenlaces centrados en el paciente —como calidad de vida, funcionalidad o alineación del tratamiento con los objetivos del paciente— se evalúan con menor frecuencia. Esta limitación dificulta la interpretación del impacto clínico global de la deprescripción y señala la necesidad de estudios que incorporen desenlaces más relevantes para los adultos mayores [4,6,7].
Intervenciones de deprescripción en atención primaria
En atención primaria, las intervenciones de deprescripción buscan reducir la polifarmacia y la prescripción potencialmente inapropiada mediante estrategias que se integren al cuidado longitudinal del paciente. Estas intervenciones varían en intensidad y componentes, pero suelen incluir revisión estructurada de la medicación, identificación de fármacos de alto riesgo, priorización clínica y seguimiento tras la retirada o ajuste de tratamientos [1,5,6,9].
Un enfoque frecuente son las intervenciones educativas dirigidas a profesionales de salud, orientadas a mejorar el reconocimiento de medicamentos potencialmente inapropiados y fortalecer habilidades clínicas para la deprescripción. Estos programas pueden aumentar la adherencia a recomendaciones de buena práctica y favorecer la reducción de prescripción inapropiada, especialmente cuando se acompañan de herramientas de apoyo y se sostienen en el tiempo [6,9,10].
Otra estrategia cuyo uso se encuentra en aumento es la incorporación de herramientas electrónicas de apoyo a la toma de decisiones clínicas, diseñadas para detectar polifarmacia, interacciones, duplicidades terapéuticas y oportunidades de deprescripción durante la consulta. Estas herramientas pueden facilitar intervenciones oportunas en escenarios de alta carga asistencial; sin embargo, su efectividad depende de la aceptación por parte del clínico, la usabilidad del sistema y su integración con la historia clínica electrónica [5,6,13].
Las intervenciones lideradas por farmacéuticos o realizadas en modelos colaborativos médico–farmacéutico constituyen un componente relevante en atención primaria. Estas estrategias suelen incluir revisión integral de la medicación, recomendaciones de ajuste o retiro, educación al paciente y seguimiento. La evidencia sugiere que este enfoque puede reducir prescripción potencialmente inapropiada y mejorar la calidad del uso de medicamentos, particularmente cuando existe comunicación fluida con el médico tratante y claridad en la asignación de responsabilidades [5,9,14].
Los modelos más efectivos tienden a ser multicomponentes e integrados al flujo habitual del cuidado, incorporando evaluación clínica individualizada, toma de decisiones compartida y seguimiento longitudinal [4,5,6,7].
Herramientas clínicas y criterios de apoyo a la deprescripción
Las herramientas explícitas de prescripción son instrumentos diseñados para ayudar a identificar medicamentos potencialmente inapropiados y oportunidades de optimización farmacoterapéutica en adultos mayores. En atención primaria, estos criterios son útiles como punto de partida para la revisión estructurada de la medicación, especialmente en escenarios de polifarmacia y multimorbilidad. Sin embargo, su uso debe considerarse como un apoyo al criterio clínico y no como un reemplazo de la evaluación individualizada [1,5,9].
Los criterios de Beers, actualizados periódicamente por la American Geriatrics Society, son una de las herramientas más difundidas para identificar medicamentos cuyo riesgo tiende a superar el beneficio en adultos mayores. Estos criterios incluyen listados de fármacos potencialmente inapropiados, consideraciones por comorbilidades específicas, interacciones relevantes y recomendaciones de precaución. Su principal fortaleza es su amplia difusión y facilidad de uso; sin embargo, su aplicabilidad puede variar según el contexto local, la disponibilidad de alternativas terapéuticas y la complejidad clínica de pacientes con multimorbilidad [5,11].
Por su parte, los criterios STOPP/START ofrecen un enfoque complementario. STOPP se orienta a detectar prescripciones potencialmente inapropiadas, mientras que START identifica omisiones de tratamientos potencialmente beneficiosos cuando existe indicación clínica. Esta doble perspectiva resulta especialmente valiosa en atención primaria, donde la optimización farmacoterapéutica implica tanto suspender tratamientos de riesgo como asegurar el uso de medicamentos necesarios. La versión más reciente de STOPP/START incorpora actualizaciones que buscan mejorar su relevancia clínica y su aplicabilidad a poblaciones de adultos mayores [5,12].
Además de estos criterios, existen guías y herramientas específicas de deprescripción, que proponen algoritmos y recomendaciones prácticas para retirar medicamentos o clases terapéuticas particulares, incluyendo sugerencias de reducción gradual, seguimiento y manejo de síntomas de retirada. Estas herramientas suelen ser especialmente útiles para operacionalizar la deprescripción en la consulta, facilitando la toma de decisiones y la comunicación con el paciente. Sin embargo, su efectividad depende de la integración con la historia clínica, la continuidad asistencial y la disposición del paciente y del equipo tratante [1,5,6].
En conjunto, las herramientas explícitas y las guías de deprescripción aportan un marco útil para mejorar la calidad de la prescripción en adultos mayores. La implementación efectiva requiere contextualizar las recomendaciones, priorizar problemas clínicos relevantes, incorporar objetivos centrados en la persona y asegurar un plan de seguimiento. En este sentido, el uso combinado de criterios (Beers, STOPP/START) y herramientas prácticas puede fortalecer la deprescripción como estrategia clínica dentro de la atención primaria [1,5,7].
Deprescripción centrada en la persona
La Figura 1 (ver Anexos) presenta un algoritmo de deprescripción centrada en la persona aplicable a la atención primaria, que busca facilitar la implementación segura y sostenida de la deprescripción en la práctica clínica habitual.
Barreras y desafíos para la implementación de la deprescripción
A nivel del médico, una de las principales barreras para la deprescripción es la inercia terapéutica, junto con la preocupación por posibles consecuencias clínicas negativas tras la retirada de medicamentos. La incertidumbre respecto a la evidencia disponible, especialmente en pacientes con multimorbilidad compleja, y la falta de tiempo durante la consulta en atención primaria dificultan la revisión sistemática de la medicación [1,4,5].
Desde la perspectiva del paciente, la resistencia a suspender tratamientos crónicos, el temor a la reaparición de síntomas y la percepción de que los medicamentos son necesarios o beneficiosos representan obstáculos frecuentes. Estas barreras se ven reforzadas cuando existe una comunicación insuficiente o cuando los objetivos del tratamiento no han sido explícitamente discutidos, lo que resalta la importancia de la toma de decisiones compartida [5,7,10].
A nivel del sistema de salud, la fragmentación del cuidado, la participación de múltiples prescriptores y la limitada integración entre niveles asistenciales dificultan la implementación sostenida de la deprescripción. La ausencia de procesos estructurados, incentivos claros y apoyo organizacional limita la incorporación de la deprescripción como parte rutinaria de la atención primaria [1,2,6].
Conclusión
La deprescripción constituye una estrategia clínica fundamental para abordar la polifarmacia y la prescripción potencialmente inapropiada en adultos mayores atendidos en atención primaria. La evidencia disponible respalda su seguridad y factibilidad cuando se implementa de manera estructurada, con seguimiento clínico adecuado y basada en el juicio clínico.
La integración de la deprescripción en la práctica habitual requiere un enfoque centrado en la persona, que incorpore la toma de decisiones compartida, el uso de herramientas clínicas de apoyo y el trabajo interdisciplinario. Superar las barreras a nivel del profesional, del paciente y del sistema de salud es clave para consolidar la deprescripción como un componente esencial de la optimización farmacoterapéutica en la atención primaria.
Anexos
Tabla 1. Comparación de herramientas clínicas para la deprescripción
| Herramienta | Propósito principal | Fortalezas | Limitaciones |
| Criterios de Beers | Identificar medicamentos potencialmente inapropiados en adultos mayores | Amplia difusión, fácil de usar, actualización periódica | No considera contexto individual ni preferencias del paciente |
| STOPP/START | Detectar prescripción inapropiada (STOPP) y omisiones terapéuticas (START) | Enfoque equilibrado, mayor contextualización clínica | Requiere mayor tiempo y conocimiento clínico |
| Guías de deprescripción | Retirar medicamentos específicos de forma segura | Orientación práctica, incluye reducción gradual y seguimiento | Limitadas a clases terapéuticas específicas |
| Herramientas electrónicas de apoyo | Identificar oportunidades de deprescripción en tiempo real | Integración con historia clínica, alertas automatizadas | Dependientes del diseño y aceptación del clínico |
| Revisión clínica individualizada | Optimizar farmacoterapia según contexto del paciente | Centrada en la persona, flexible | Dependiente del tiempo y experiencia del profesional |
Fuente: American Geriatrics Society Beers Criteria® Update Expert Panel (2023); O’Mahony D et al. (2023); Farrell B et al. (2023); Muth C et al. (2023).
Ver Figura 1 Algoritmo de deprescripción centrada en la persona
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Sobre los autores
Tatiana Arce Mata. Médico General, San José, Costa Rica. ORCID: 0000-0001-5580-7192
Autora de correspondencia:
Tatiana Arce Mata. @
Sobre el artículo
Fecha de recepción: 28 de enero de 2026
Fecha de aceptación: 17 de febrero de 2026
Fecha de publicación: 26 de febrero de 2026
DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0051
Conflictos de interés: ninguno
Consentimiento informado: No aplicable
Financiación: ninguna
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