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Orden de llenado de los tubos en una extracción analítica

Orden de llenado de los tubos en una extracción analítica

Dentro del trabajo de las enfermeras, encontramos una técnica muy habitual como es la extracción sanguínea. En bastantes ocasiones, se cometen errores al obtener las muestras, lo que conlleva un error en los resultados y el rechazo de la muestra por parte del laboratorio, con la consiguiente repetición de la extracción.

Orden de llenado de los tubos en una extracción analítica

AUTORES:

Encarnación Chico García. Enfermera del Complejo Hospitalario Granada.

Mª Ángeles Puig Sánchez. Enfermera del Complejo Hospitalario Granada.

Mª Raquel Sánchez Coca. Enfermera del Hospital Santa Ana de Motril (Granada).

RESUMEN:

El objetivo del estudio es la búsqueda de un criterio común en el orden de llenado de los tubos en una extracción de sangre. El profesional enfermero es responsable de prevenir, evitar y minimizar los errores. Tanto el método de obtención de la muestra como el orden de llenado de los tubos sanguíneos es importante para que los resultados sean de calidad. La metodología utilizada ha sido una revisión bibliográfica, analizando la información encontrada en libros, revistas científicas y bases de datos de Enfermería. Pretendemos disminuir las muestras rechazadas por laboratorio, un mal diagnóstico y las molestias ocasionadas al paciente al tener que repetir dichas pruebas. El resultado principal es la existencia de disparidad de criterios en las consultas realizadas.

PALABRAS CLAVE: flebotomía, sangre, Enfermería, errores diagnósticos, hematología.

INTRODUCCIÓN:

La sangre venosa es la muestra hematológica por excelencia, por la riqueza de datos que aporta y su relativa facilidad para obtenerla. Haremos una serie de recomendaciones sobre esta técnica y estableceremos unas normas básicas que sirvan de orientación al profesional que realice el procedimiento.

Se recomienda realizar las extracciones sanguíneas siempre con sistema de vacío:

– aporta medidas de seguridad para el profesional con el fin de evitar la exposición accidental por inoculación.

– evita dos de los errores preanalíticos más frecuentes, la hemólisis de las células y el incorrecto llenado del tubo (error crítico para las muestras de los estudios de coagulación).

Normas a seguir:

– Identificar SIEMPRE al paciente antes de realizar la extracción. En el caso de extraer muestras para una transfusión sanguínea esta identificación se hará de forma inequívoca (BOE – RD 1088 2005, Art: 17). -Identificar petición y muestras con el mismo código de barras, extremar las precauciones en este paso porque un error aquí es, normalmente indetectable en la fase analítica, y si se detecta, conlleva la anulación de toda la serie analítica.

– Colocar el compresor (o torniquete) entre 7 y 10 cm por encima del lugar elegido para la venopunción, soltarlo inmediatamente después de canalizar la vena. Nunca debe estar colocado más de dos minutos pues altera el equilibrio entre el líquido y los elementos formes de la sangre (aumento 10% el valor del hematocrito, del 15% de la coagulación…)

– Realizar una punción lo menos traumática posible, sobre todo si incluye estudio de coagulación, cuanto más limpia sea la punción menos factores titulares se liberarán.

– Evitar las causas de hemólisis de la muestra:

            El uso jeringa y aguja para la extracción multiplica el riesgo de hemolizar las muestras: tirar con excesiva fuerza del émbolo de la jeringa, usar llave de tres vías, forzar el paso de sangre por la aguja o llenar el tubo sin dejar deslizar la sangre por la pared interna del mismo

            Extraer sangre de un hematoma.

            Agitar los tubos de extracción con fuerza en lugar de invertirlos suavemente, para mezclar la muestra con el aditivo (anticoagulante o activador).

– Si se usa jeringa y aguja para realizar la extracción, hay que recordar:

            No destapar NUNCA los tubos, al volver cerrarlos puede producirse un exceso de presión dentro y hacer que salte el tapón durante el transporte.

            Respetar el volumen de llenado de cada tubo, y en especial el de coagulación.

            Llenar los tubos dejando resbalar la sangre por la cara interna de los mismos, no dejarla caer directamente al fondo, ni forzar el paso de la sangre por la aguja.

– Respetar el orden de extracción de los tubos: este variará en función del sistema utilizado para realizar la extracción

Existen diferentes tubos de recogida de sangre para su análisis, dependiendo del tipo de éste y de las determinaciones a realizar se emplean tubos con distintos aditivos; para diferenciarlos a simple vista se emplea un código de colores regulado por la norma ISO 6710.

  1. Tubo con activador del coágulo: Se usa para el estudio de determinaciones en suero (bioquímica, serología), este tipo de tubo no lleva ningún anticoagulante, por el contrario su pared interna está recubierta con una sustancia activadora del coágulo que facilita y acelera el proceso de retracción del coágulo; en el fondo del tubo hay un gel separador que al centrifugar se interpone entre el suero y el coágulo separándolos definitivamente e impidiendo su homogeneización posterior. Su volumen de llenado es de 5 o 7 ml. Este tubo se utiliza preferentemente en el área de Hematología biológica para el estudio de anemias, aunque también se utiliza para algunas específicas del Banco de Sangre.
  2. Tubo con EDTA: Se utiliza para el estudio cuantitativo y cualitativo de las células sanguíneas, tanto para su recuento y estudio de su morfología (hemograma), como para el estudio inmunohematológico (grupos sanguíneos, pruebas de compatibilidad etc…). El EDTA K3 es sal tripotásica del ácido etilendiamintetraacético, un anticoagulante con un efecto quelante sobre el calcio.
  3. Tubo para PDF: Se utiliza únicamente para el estudio de los productos de degradación de la fibrina (PDF). Contiene un inhibidor de tripsina de soja y veneno de Bothrops atrox para la recogida de 2 ml de sangre, estos aditivos provocan la formación de un coágulo de forma rápida, incluso en presencia de heparina. Es habitual la presencia de hemólisis en el suero que no afecta al ensayo. Esta determinación pertenece al área de coagulación y hemostasia.
  4. Tubo con citrato: El citrato sódico es el anticoagulante para realizar los estudios de coagulación. Su acción anticoagulante se basa en la precipitación de los iones de calcio; se usa en forma acuosa de citrato trisódico 0.106M (C6H5O7Na3-2H2O) tamponado para estabilizar el pH del plasma. Una vez centrifugado el tubo obtenemos plasma que es la muestra usada para las determinaciones de coagulación. (El plasma se diferencia del suero -ambos obtenidos tras la centrifugación de la sangre- en su riqueza en factores de coagulación).

La característica primordial de este tubo es que el volumen de anticoagulante que contiene está preparado para un volumen determinado de sangre. La relación volumen de citrato sódico / plasma tiene que ser 1:9, una parte de citrato por nueve de plasma. Cuando no se llena el tubo correctamente se modifica esta proporción y esto aumenta el valor del tiempo de tromboplastina parcial (PTT) y del tiempo de protrombina (PT), especialmente sí la relación aumenta a 1:7. También cuando el valor del hematocrito supera el 55% se alteran los valores del tiempo de protrombina (PT) y del tiempo de tromboplastina parcial (PTT) debido a que se reduce el volumen de plasma en el espécimen aumentando la relación citrato-plasma; este citrato “extra” en el plasma, forma complejos con el calcio agregado durante la medición de estas determinaciones elevando ambos tiempos.

  1. Tubo Heparina de Litio. Contiene como anticoagulante la Heparina de Litio. Se utiliza para realizar determinaciones bioquímicas y algunas técnicas especiales. Con ella se obtiene sangre total anticoagulada.

Situaciones especiales:

– Evítese la extracción de sangre del brazo donde el paciente tenga colocada una vía de perfusión, la muestra obtenida estará diluida. Si no hubiera otra opción (vías en ambos brazos por ejemplo), y siempre que sea posible, cierre la perfusión y espere al menos dos minutos para realizar la extracción.

– La extracción de sangre de un catéter debe asegurar que ni la solución perfundida ni el uso de heparina van a interferir en el resultado del análisis. Siempre debe desecharse un volumen de al menos dos o tres veces el de la luz del catéter, si la extracción es para un estudio de coagulación no debe usarse este método si no es en el momento de la implantación de la vía. Se recomienda utilizar un adaptador de vacío para el llenado de los tubos.

– La obtención de sangre arterial para realizar estudios hematológicos no está aconsejada. En cualquier caso tenga en cuenta que las jeringas de extracción arterial están heparinizadas, por lo que no pueden usarse para la extracción de un estudio de coagulación.