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Caracterización del patrón de prescripción de Carbamazepina

  1. Disfunción cerebral
  2. Trastornos hiperquinéticos
  3. Epilepsia
  4. Síndrome cerebral orgánico
  5. Neuralgia del trigémino
  6. Neuropatía diabética
  7. Disrritmia Cerebral
  8. Reticulopatía Cervical
  9. Esclerosis Múltiple
  10. Fibromialgia Crónica
  11. Lumbociática derecha
  12. Trastornos psiquiátricos reactivos
  13. Trastornos adaptativos
  14. Encefalopatía Crónica
  15. Neuralgia Occipital
  16. Enfermedad Cerebral vascular
  17. Cercobroquialgia
  18. Pseudo distonías cerebral
  19. Enfermedad arterial periférica
  20. Ilegible

V de Cramer (V)= 0,303 p=0.300

Fuente: Base de Datos SPSS

En la tabla No 6, se muestra la correlación entre el tiempo de tratamiento con los diagnósticos, donde el 70,4% de las prescripciones por un año correspondieron a la neuralgia del trigémino, y el 84,6% a seis meses.

Discusión.

Respecto al número de prescripciones por especialidades podemos decir que estos resultados son similares a un estudio anterior realizado en la provincia en el año 2011, donde se observó que la incidencia en las prescripciones se relacionaron con las especialidades MGI 1356 (32.1%), Neurología 1216 (28.8%) y Psiquiatría 790 (18.7%); (7) coincidiendo además con los autores de una investigación nacional la cual refiere que, los especialistas que más prescribieron este fármaco fueron MGI 2064 (62,0%), Neurología 439 (13,1%) y Psiquiatría 436 (13,0%). (8)

Todo lo anterior esta en correspondencia con el hecho de que, las enfermedades que requieren el uso de la Carbamazepina para su tratamiento pueden ser tratadas en su gran mayoría en la atención primaria de salud y por especialistas en MGI, situación que justifica que más del 30% de los certificados revisados correspondan a esta especialidad y el mayor porcentaje provengan de este nivel de atención. No obstante, los neurólogos y psiquiatras desempeñan una función importante en el tratamiento de enfermedades que requieren de este medicamento, porque gran parte de ellas son de base neurológica o psiquiátrica, pero el número de estos especialistas es inferior al de MGI, de ahí que se ubiquen en segunda y tercera posición respectivamente, similar a lo reportado en otro estudio realizado en el país. (9)

En relación al total de prescripciones por diagnósticos, los resultados difieren de los obtenidos en dos estudios, uno realizado en la farmacia Principal Municipal Santiago de Cuba en el año 2005, donde el 50% de las prescripciones correspondieron a la epilepsia y el 10% a la neuralgia del trigémino, (10) y otro de carácter nacional donde incidieron la epilepsia (61,3%) y la neuralgia del trigémino (10,8%), (8) igual comportamiento se observó en el estudio provincial precedente del año 2011, donde el 41.8% de las prescripciones correspondieron a la epilepsia y el 14.5% a la neuralgia del trigémino. (7)

La neuralgia del trigémino es relativamente frecuente y se ha estimado que en Estados Unidos su incidencia anual es de 4,5 por cada 100 mil casos afectando sobre todo a sujetos en etapa media de la vida y ancianos, afectando al 60% de la población femenina.

Los estudios epidemiológicos, solamente recogen un estudio que ha estimado la prevalencia de la neuralgia del trigémino. Según el mismo, la prevalencia es del 0,1% de la población. Otros estudios muestran una incidencia anual de 5,9/100.000 mujeres y 3,4/100.000 hombres (Clínica Mayo). Un 10% de todos los casos tratados en esta clínica se debieron a tumores.

Clínicamente la neuralgia del trigémino se caracteriza por dolor agudo, eléctrico, unilateral, afecta a una, dos o las tres ramas del trigémino. Se presenta en episodios de corta duración, múltiples a lo largo del día, alternando con periodos libres de dolor. Generalmente existe un punto trigger en la cara, frecuentemente en el surco naso geniano. En pocas ocasiones, los pacientes definen el dolor como sordo, penetrante y continuo.

El dolor puede desaparecer espontáneamente durante meses o años. Sin embargo, los ataques son cada vez más frecuentes, más intensos y las características del dolor van cambiando, indicando probablemente que la enfermedad es progresiva, sugiriendo por lo tanto un mecanismo neuropático en origen.

Al abordar el tratamiento de la neuralgia del trigémino lo primero que debe establecerse después del estudio de la evidencia científica de cientos de artículos publicados, es que se trata de una patología incurable, aunque los síntomas pueden ser controlados durante años empleando tratamientos médicos y quirúrgicos. (11)

Respecto al tratamiento de esta enfermedad la literatura refiere que la dosis máxima, no debe ser mayor de 1200 mg/día. Una vez que se ha conseguido el control del dolor, suelen ser adecuadas dosis de mantenimiento entre 400 y 800 mg en dosis divididas. Cada 3 meses, se debe intentar reducir la dosis o discontinuar el tratamiento. (6)

La epilepsia es una enfermedad cuya incidencia es aproximadamente de 0,3 a 0,5 en las distintas poblaciones de todo el mundo, estableciéndose su prevalencia en 5 a 10 por mil habitantes, esta entidad en gran parte de los pacientes puede desarrollarse desde la infancia lo que merita un tratamiento mantenido a través de los años, por tal motivo, se consideran los beneficios que la Carbamazepina puede tener con respecto a otros fármacos de su grupo en relación con el menor deterioro cognoscitivo que sufre el paciente, lo que justifican en nuestro estudio que la epilepsia sea uno de los diagnósticos para el que en mayor medida se prescriba este fármaco. (12)

No obstante, en el presente estudio se comprobó la existencia en los certificados de indicaciones que no tienen elementos que justifiquen la prescripción de dicho fármaco, lo que pudiera ser visto como errores en la prescripción, así como casos en los que tal vez la enfermedad del paciente puede requerir Carbamazepina pero el diagnóstico que consigna el prescriptor en el certificado se encuentra mal definido, tal es el caso de la Enfermedad arterial periférica o Enfermedad Cerebral vascular; en otras situaciones encontradas, por el contrario, lo que se plasman son efectos del uso crónico de Carbamazepina, situación que lleva a pensar la existencia de otra enfermedad que tal vez si requiera el uso de anticonvulsivantes, no obstante, al ser la información recogida del certificado médico estas situaciones son consideradas como incorrectas y pueden achacarse a errores en la confección del