Síndrome Vasovagal. Manual orientador. La importancia de conocerlo

esta investigación; para proporcionar más información que sirva de material de estudio y ayuda, además proponer ejercicios que moderen o permitan prevenir el problema Cecil,(1994).

Desarrollo

Descripción del síndrome

Generalmente hay historia de episodios previos. Los ataques sincopales se han clasificado según su duración en tres tipos:

  1. Ligero: se describe como mareo.
  2. Moderado: caracterizado por la pérdida de conciencia durante unos pocos segundos.
  3. Severo: en el cual puede progresar a crisis convulsiva, donde la anoxia cerebral persiste por más de 10 a 15 segundos.

Para algunos autores el primero será pre síncope. A pesar de que el síncope Vasovagal o vaso depresor no es causa directa de muerte, su frecuente asociación con trauma severo y su recurrencia, en ocasiones, trastorna significativamente la calidad de vida de los afectados. Luria, Shen, (2001).

Es el más común de los síncopes y se presenta siempre cuando el paciente está en posición erguida y puede ser prevenido o aliviado con la posición de acostado. En estudios realizados al respecto, el síncope se encuentra entre las primeras causas de motivos de consultas neurológicas, con una variación entre el 4,3 y el 6% del total de pacientes atendidos. A algunas personas les baja el pulso y sudan las manos. Al súbitamente asumir la posición de pie, debido a la gravedad, unos 700 a 800 cc de sangre se van hacia el abdomen y extremidades inferiores (hipotensión ortostática). En el caso de tener disautonomía el organismo no es capaz de compensar esto completamente y aparecen los síntomas. Nahm, Freeman, (2001).

Pero también suelen clasificarse dentro de este grupo los síncopes que ocurren en el contexto de ciertas miocardiopatías de diferentes etiologías que en última instancia predisponen a un síncope arrítmico. Como puede observarse, la clasificación del síncope muchas veces es dificultosa, dados los múltiples mecanismos que pueden interactuar en un mismo paciente para determinar una HCGT y posterior síncope.

Factores desencadenantes

Los factores desencadenantes del síncope Vasovagal son los que producen en las personas sensibles, un aumento de la actividad parasimpática. Cecil, (1994).

Los principales, aunque no los únicos son:

En el caso de salud normal bajo la influencia de emociones intensas, una comida intensa con alcohol o en condiciones en las que se produce vasodilatación periférica, como en habitaciones calientes y húmedas y con muchas personas hacinadas en su interior.

Durante una enfermedad dolorosa o después de un traumatismo corporal (especialmente en los genitales) como consecuencia de temor u otros factores.

Durante el ejercicio o de estancia prolongada de pie en algunas personas sensibles.

Cambios drásticos de posición (al levantarse muy rápido, yoga, pilates, hacer ejercicios, abdominales, etc.).

Sentado por mucho tiempo (en iglesias, teatros, restaurantes, en el instituto, etc.).

Estrés emocional.

Cualquier dolor.

Estimulaciones no placenteras como: Donación de sangre o extracción de la misma.

Mirar a alguien más donar sangre.

Mirar a alguien experimentar dolor.

Exposición prolongada al calor.

Emociones extremas.

Hambre.

Ansiedad.

Conglomerados de personas.

Náuseas o vómitos.

Deshidratación.

Micción o defecación.

Deglución.

Toser mucho.

Cólicos.

Cambio de altitud.

Presión en ciertos lugares de la garganta, nariz y ojos.

Punciones venosas.

Cirugía dental.

Olores desagradables.

Olores químicos (pintura, cloro, etc.).

Uso de diuréticos.

Restricción de la sal en la dieta.

Ingesta de alcohol o una comida muy copiosa.

Hacer ejercicios fuertes en un clima muy caliente.

Consumo de drogas.

Alergia a medicamentos.

Tomado de: Cecil, (1994). Tratado de Medicina Interna. Neuróloga. 10 ed. Ed. Interamericana. Barcelona: McGraw-Hill.

Características clínicas

La mayoría de los síncopes (75%) en pacientes con «corazón sano» se deben al síncope Vasovagal. Aproximadamente el 70 por ciento de los pacientes son menores de sesenta y cinco años, siendo más frecuente en mujeres que en varones. Estos enfermos tienen una alta incidencia de trastornos neuro-psiquiátricos y algunos sufren de síncope psicógeno. También en algunos casos se pueden observar movimientos tónicos o clínicos, indicando que se alcanza el umbral anóxico cerebral (el cerebro deja de recibir oxígeno).

La pérdida del conocimiento es breve, con una recuperación rápida al cambiar la posición del cuerpo. Cuando las crisis se inician en la adolescencia, por lo general, van disminuyendo con el tiempo. En las mujeres jóvenes los episodios se hacen más frecuentes durante el periodo menstrual. En pacientes con síncopes recurrentes se ha encontrado una mayor incidencia de trastornos neuro-psiquiátricos (depresiones, somatizaciones, trastornos de pánico), y neuro-somáticos, tales como problemas vasculares y problemas digestivos de tipo funcional. También se ha relacionado con el Síndrome de Fatiga Crónica.

En los primeros momentos, el manejo de los pacientes con síncope estuvo a cargo del neurólogo o del clínico. Actualmente se recomienda que los casos con síncope se atiendan en primer lugar con el cardiólogo y que solo sean remitidos al neurólogo cuando cumplen una de estas tres condiciones:

Pacientes con síntomas o signos de focalidad neurológica.

Si existen dudas de que se trate de crisis epilépticas.

Cuando la valoración cardiológica, incluyendo estudio de la mesa basculante, sea negativa.