El uso del tratamiento médico para el aborto espontáneo

El uso del tratamiento médico para el aborto espontáneo

Según la SEGO, se considera aborto a la expulsión o extracción de su madre de un embrión o de un feto de menos de 500 g de peso (aproximadamente 22 semanas completas de embarazo) o de otro producto de gestación de cualquier peso o edad gestacional absolutamente no viable, independientemente de si hay o no evidencia de vida o si el aborto fue espontáneo o provocado. El aborto espontáneo clínico se produce entre el 10-20% de los embarazos y, por lo general, el 85% se produce en el primer trimestre de la gestación.

AUTORES: Virginia Rodríguez López, Antonio Luis Partida Márquez, Gema de la Peña Sosa Barba. (Enfermero/as especialista en Obstetricia y Ginecología- MATRONA)

INTRODUCCIÓN

En el manejo de estas situaciones existen tres posibilidades: tratamiento quirúrgico o legrado (es el tratamiento clásico), el tratamiento farmacológico o médico y el manejo expectante.

Hasta hace poco tiempo la mayoría de las mujeres con aborto eran sometidas a un legrado; pero hoy en día existe la demanda de técnicas menos intervencionistas para tratar de reducir las cirugías innecesarias, es por esto que está en auge la práctica del  aborto médico, alternativa aceptable y segura al tratamiento quirúrgico. Esto es posible gracias a la disponibilidad de las prostaglandinas y su efectividad sobre la maduración cervical y estimulación de las contracciones uterinas.

OBJETIVOS

  • Conocer en qué consiste el tratamiento médico, a qué pacientes se puede aplicar y las ventajas e inconvenientes de éste frente al tratamiento quirúrgico
  • Conocer qué tasas de éxito existen actualmente

MÉTODO

Realización de una búsqueda bibliográfica en español en diferentes bases de datos (PubMed, Cochrane, Scielo, Cuiden…)

Palabras claves: aborto, tratamiento médico, misoprostol, prostaglandinas, legrado.

También se usaron documentos de interés científico-sanitario nacionales. La búsqueda se ha acotado a los últimos 10 años. Del total de artículos/documentos encontrados finalmente se usaron 9, descartándose aquellos que no cumplían los criterios de inclusión.

RESULTADOS

El misoprostol es un análogo de prostaglandina E1 comercializada para la prevención y el tratamiento de la úlcera péptica. Se ha demostrado que es un estimulante efectivo del miometrio en el útero, por ello, es usado en obstetricia y ginecología, especialmente para inducir el aborto del primer y segundo trimestre, para la preparación cervical para procedimientos ginecológicos, para la inducción del trabajo de parto y para la prevención de la hemorragia posparto.

¿Cuándo está indicado el tratamiento médico?

A aquellas mujeres con gestación interrumpida confirmada que cumplan una serie de criterios, se les ofertará la posibilidad de decidir entre el tratamiento quirúrgico o médico. Una vez explicados ambos procedimientos, será la propia mujer la que elija la opción terapéutica y firmará el correspondiente consentimiento informado.

Criterios de inclusión: línea endometrial en 15 mm, longitud cefalorraquídea menor de 30 mm, amenorrea inferior a 13 semanas, hemoglobina mayor o igual a 10 mg/dl, deseo de la señora, ausencia de criterios de exclusión. Se trata de la técnica de elección en caso de mujeres con sobrepeso u obesas, malformaciones uterinas, miomas uterinos o intervenciones al nivel del cérvix uterino que dificulten el tratamiento quirúrgico.

Criterios de exclusión: alergia o hipersensibilidad al fármaco, gestaciones con dispositivos intrauterinos u obstrucción del canal cervical, gestaciones ectópicas, insuficiencia suprarrenal, asma severo, glaucoma, estenosis mitral, porfirias congénitas, corticoterapia de larga duración, alteraciones hemorrágicas o uso de anticoagulantes, inhabilitación por ausencia de plenas facultades mentales, pacientes con estado clínico inestable (hemorragia intensa, hemodinámicamente inestable, analítica alterada…).

Antes de aplicar el tratamiento médico es importante constatar la posibilidad de retorno seguro y rápido al centro de sanitario.

Teniendo todo esto en cuenta, el tratamiento quirúrgico se aplicará en las pacientes en las que esté contraindicado el tratamiento médico, en caso de rechazo del mismo, presencia de signos de infección o pacientes con estado clínico inestable.

Ventajas del tratamiento médico

Ventajas del tratamiento médico: efectivo, eficaz y eficiente; menor afectación en el estado de ánimo; más económico;  evita la cirugía; menos agresivo que el quirúrgico; menor riesgo de infección; alta tasa de éxito; no requiere anestesia.

Ventajas propias del misoprostol: bajo precio económico, estable a temperatura ambiente, fácil disponibilidad.

Evita los riesgos del legrado: perforación uterina, infección genital, síndrome de Asherman, desgarros cervicales, tasa de mortalidad entorno al 0,5/100.000, riesgos propios de la anestesia.

Inconvenientes tratamiento médico

Mayor duración del sangrado, efectos secundarios gastrointestinales (diarrea, náuseas y vómitos), febrícula y escalofríos y, el más frecuente, dolor abdominal (se controla con pauta analgésica).

Además, el legrado tiene una serie de ventajas frente al tratamiento médico de las que también se debe informar a la paciente: alta tasa de éxito con menor riesgo de fallo y de requerir otro procedimiento adicional; posibilidad de programación; habitualmente se completa en un período más corto, menor sangrado, expulsión de los restos abortivos en un centro sanitario.

Dosificación y vía de administración

La dosis óptima y la pauta de seguimiento a seguir todavía no está bien definida. Ésta varía según el estudio consultado. No obstante, la SEGO recomienda 800 microgramos de misoprostol vaginal en dosis única (repitiendo la dosis a las 24 h si precisa)  o 200 microgramos cada 4 horas hasta un total de 800 g.

La vía de administración también varía de un estudio a otro (vaginal, oral, sublingual, rectal) aunque parece ser que la vía vaginal tiene una eficacia clínica mayor.

Pauta a seguir y evaluación del éxito del tratamiento médico

A los  7-10 días (varía dependiendo de la bibliografía) se cita a la paciente para realizar un control. Una revaluación más tardía permite que el curso natural del aborto produzca la eliminación de los restos, asegurando así una mayor tasa de éxito y menor necesidad de reintervención que si dicho control se hace precozmente.

La actitud a seguir está condicionada por el vaciamiento uterino observado a través de la ecografía vaginal: si el aborto es completo (expulsión de saco gestacional y endometrio menor de 15mm) se considera que el tratamiento ha tenido éxito; en caso contrario habría fracasado, por lo que se le ofrece a la paciente dos opciones, repetir el tratamiento médico o bien realizar un legrado.

CONCLUSIONES

El tratamiento médico está ganando importancia convirtiéndose en una alternativa terapéutica altamente aceptable como método para la evacuación uterina en los abortos espontáneos. Éste es un tratamiento menos agresivo que el quirúrgico, con alta tasas de éxito (80-90%) y efectos secundarios leves y controlables con medicación adicional. Además, presenta un alto grado de satisfacción global y un menor coste económico.

El tratamiento médico del aborto se plantea con el objetivo de disminuir las intervenciones quirúrgicas y el riesgo que éstas conllevan, a la vez que pretende disminuir costes. Es la mujer la que, tras obtener la información oportuna, debe elegir entre un tipo de tratamiento y otro.

La matrona, como enfermera especialista en obstetricia y ginecología, debe conocer en qué consiste y cuál es la pauta a seguir en el tratamiento médico del aborto. Debe saber cuáles son las ventajas e inconvenientes de ambos métodos y colaborar con el ginecólogo en la información y asesoramiento a las mujeres que acudan al centro sanitario por aborto espontáneo, ayudar a resolver todas sus dudas y a que tomen una decisión libre e informada, así como a identificar a aquellas mujeres con factores de riesgo que contraindiquen dicho tratamiento.

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