Abordaje de enfermería en las heridas de difícil cicatrización

Abordaje de enfermería en las heridas de difícil cicatrización

Autora principal: María Rosa Carracedo Martín

Vol. XVII; nº 24; 945

Nursing approach to hard-healing wounds

Fecha de recepción: 27/11/2022

Fecha de aceptación: 22/12/2022

Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com Volumen XVII. Número 24 Segunda quincena de Diciembre de 2022 – Página inicial: Vol. XVII; nº 24; 945

Autores: María Rosa Carracedo Martín *, Araceli López Carracedo **, María José Conde García *, Estrella Auxiliadora Rodríguez Bellido ***; Yolanda Martínez García *, María Adoración Bellido Sierra *, Ignacio Morales Montero ****.

* Centro de Salud Pedrosillo el Ralo (Salamanca, España), ** Hospital del Valdemoro (Madrid, España), ***Centro de Salud Vitigudino (Salamanca, España), **** Centro de Salud de Linares (Salamanca, España)

Resumen:

Los conocimientos sobre la cicatrización han tenido una evolución importante en las dos últimas décadas, siendo posible hoy día que se pueda predecir la probable secuencia de acontecimientos que va a tener la cicatrización, pudiendo pronosticar el tiempo aproximado que va a tardar una herida. A pesar de esto, son muchos los profesionales de Enfermería que, durante la práctica clínica, se enfrentan cada día a heridas de difícil cicatrización, prolongándose la cicatrización en el tiempo o no llegando a ser alcanzar. Todos los esfuerzos que el profesional realiza para la curación de este tipo de heridas pueden ocasionarle un aumento de estrés y ansiedad, a la vez que se convierte en una importante carga financiera para el sistema de salud.

Actualmente, estas heridas complejas son un problema prevalente y de especial atención en salud, afectando a pacientes en todos los niveles asistenciales y de todas las clases sociales. Por ello, se requiere de un compromiso por parte de todos los profesionales de la salud para prevenirlas y atenderlas hasta que finalmente cicatricen.

Palabras clave: cicatrización de heridas, úlcera cutánea, enfermería, técnicas de cierre de heridas.

Abstract:

Knowledge about healing has had an important evolution in the last two decades, making it possible today to predict the probable sequence of events that healing will have, being able to predict the approximate time that a wound will take. Despite this, there are many Nursing professionals who, during clinical practice, face difficult-to-heal wounds every day, with healing

taking a long time or not reaching it. All the efforts that the professional makes to heal this type of wound can cause increased stress and anxiety, at the same time that it becomes a significant financial burden for the health system.

Currently, these complex wounds are a prevalent problem that requires special health care, affecting patients at all levels of care and from all social classes. Therefore, a commitment is required on the part of all health professionals to prevent and care for them until they finally heal.

Keywords: wound healing, skin ulcer, nursing, wound closure techniques.

Los autores de este manuscrito declaran que:

Todos ellos han participado en su elaboración y no tienen conflictos de intereses La investigación se ha realizado siguiendo las Pautas éticas internacionales para la investigación relacionada con la salud con seres humanos elaboradas por el Consejo de Organizaciones Internacionales de las Ciencias Médicas (CIOMS) en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El manuscrito es original y no contiene plagio. El manuscrito no ha sido publicado en ningún medio y no está en proceso de revisión en otra revista.

Han obtenido los permisos necesarios para las imágenes y gráficos utilizados. Han preservado las identidades de los pacientes.

INTRODUCCIÓN

El cuidado de las heridas es un tema que está presente desde la historia del hombre. La visión de su cuidado ha ido cambiando con el paso del tiempo, pero actualmente sigue siendo un problema prevalente y de especial atención en la salud, puesto que afecta a pacientes en todos los niveles asistenciales y de todas las clases sociales. Por ello, se requiere un compromiso de todos los profesionales de la salud para su prevención y atención, potenciando avances y conocimientos que permitan un cambio radical para atender a estas.

Las heridas afectan a la piel, sus estructuras y sus tejidos anexos. La piel es un órgano esencial para la vida del ser humano, cubriendo toda la superficie corporal y actuando de barrera protectora. Por ello, la capacidad que tiene el organismo para reparar y restaurar efectivamente la función de los tejidos cutáneos dañados o perdidos es un requisito esencial para la supervivencia (Domínguez y Hernández, 2022).

Una de las competencias más importantes para Enfermería es mantener la integridad de la piel y estimular la curación de las heridas.

El deterioro de la integridad cutánea es una amenaza a tener en cuenta en colectivos como ancianos, pacientes con movilidad restringida, enfermos crónicos, enfermos con traumatismos y pacientes con problemas circulatorios.

Para que Enfermería pueda proteger la piel y tratar las heridas eficazmente debe conocer qué factores afectan a la integridad cutánea, la fisiología de la curación de las heridas y las medidas específicas que estimulen condiciones óptimas de la piel (Berman y Kozier, 2008).

Afortunadamente, los conocimientos sobre la cicatrización han tenido una importante evolución en las últimas dos décadas, siendo posible predecir a día de hoy la secuencia probable de acontecimientos de la cicatrización, pudiendo pronosticar el tiempo aproximado que tendrá una herida. A menudo, muchos profesionales de Enfermería se enfrentan cada día a heridas de difícil cicatrización, provocando estrés y ansiedad en estos, además de representar una carga financiera importante para el Sistema de Salud (Monsonís, 2013).

Son muchos los términos utilizados para describir las heridas de cicatrización lenta o difícil, pero el término más común es el de herida crónica, caracterizada por la ausencia de cicatrización en un periodo superior a cuatro o seis semanas.

Algunos indicadores de riesgo de una cicatrización retardada son los factores físicos, bacteriológicos y bioquímicos que guardan relación con la herida y el paciente. Enfermería, una vez identificados estos factores, debe dar una respuesta eficaz orientando el tratamiento y tomando las medidas oportunas que simplifiquen su complejidad, contribuyendo a una cicatrización menos agresiva, en el menor tiempo posible y con el menor impacto posible en la calidad de vida del paciente. Es sumamente importante el reconocimiento precoz e identificar cuando una herida tendrá una cicatrización lenta para poder actuar bajo un plan de tratamiento adecuado.

OBJETIVOS

Objetivo general:

  • Analizar el abordaje de enfermería en las heridas de difícil cicatrización Objetivos secundarios:
  • Mejorar el abordaje de las heridas de difícil cicatrización para favorecer la independencia del profesional de Enfermería.
  • Identificar los aspectos que afecten a la cicatrización de las heridas para poder tomar las medidas necesarias que minimicen su complejidad.
  • Aumentar los conocimientos del profesional de Enfermería frente a la complejidad de las heridas y su cicatrización.

METODOLOGÍA

La metodología utilizada para esta presente revisión bibliográfica se ha basado en una búsqueda sistemática en bases de datos electrónicas científicas como Cuiden Plus, Cinahl, Medline y Pubmed. Además, se ha consultado en el buscador Google Académico y en diferentes revistas de publicación en papel.

El período de búsqueda estuvo comprendido entre junio y octubre del año 2022 y las palabras clave utilizadas, usando los descriptores DeCS (español) y MeSH (inglés) fueron: úlcera cutánea, cicatrización de heridas, técnicas de cierre de heridas, enfermería, wound healing, skin ulcer, nursing, wound closure techniques.

RESULTADOS

A diferencia de las crónicas, las heridas agudas, quirúrgicas y traumáticas cicatrizan por primera intención, en un tiempo que oscila entre los 7 y 14 días (Cacicedo et alt., 2011).

Una herida crónica siempre cierra por segunda intención y siempre está contaminada por gérmenes, por lo que manejar adecuadamente la carga bacteriana influirá de manera satisfactoria en su evolución de cicatrización

La cicatrización por segunda intención va a hacer que la herida posea bordes anfractuosos con recubrimiento epitelial frágil (Guarín, Quiroga y Landínez, 2013).

Referente a su etiología, es de mención que la prevalencia de las heridas crónicas aumentan confrome avanza la edad de la persona, siendo el grupo de personas más vulnerables las personas mayores por su fragilidad e inmovilidad.

Las heridas crónicas más prevalentes son las úlceras por presión (UPP), úlceras venosas, úlceras arteriales y diabéticas; seguidas de las quemaduras y úlceras tumorales. Las úlceras crónicas se clasifican según el grado de pérdida epitelial, su morfología o en función de su etiología.

Cuando una herida sometida a un tratamiento convencional no evoluciona según los plazos previstos indica problemas de cicatrización. Cuando el profesional de Enfermería está delante de una herida debe tener en cuenta la variabilidad interindividual de la velocidad de cicatrización y numerosos factores que influyen en ella, debiendo hacer una evaluación holística inicial, puesto que ya pueden existir diversos factores, unos corregibles y otros no, que afecten a la capacidad de cicatrización. El temprano reconocimiento de los factores corregibles posibilita aplicar tratamientos que aceleren el proceso de cicatrización (Monsonís, 2013). Dentro de los factores implicados están:

  • Los del paciente: físicos (diabetes mellitus, obesidad, desnutrición, edad superior a 60 años, isquemia, vasculopatía periférica, cáncer, insuficiencia orgánica, limitaciones de la movilidad, alergia a ciertos fármacos, entre otros) y psicosociales (ansiedad, depresión, aislamiento social, situación económica, sensación de dolor, experiencias previas, creencias y valores del paciente).
  • Los de la herida: duración y senectud, tamaño y profundidad, estado del lecho de la herida, isquemia, inflamación, infección, localización anatómica y respuesta al

Respecto al tratamiento, Enfermería debe conocer que existen dos sistemas de curación, la cura tradicional o cura seca y la cura en ambiente húmedo o cura húmeda. (Andrades, Sepúlveda y González, 2004). Actualmente, el tratamiento de las úlceras crónicas se basa en la cura húmeda, contemplando un doble aspecto: la enfermedad de base y el tratamiento local. Aunque la existencia de un ambiente húmedo en la herida es aconsejable, no debe ser excesivo ni demasiado seco, puesto que puede afectar de manera negativa a la cicatrización. Mantener un ambiente húmedo en el interior de la úlcera favorece la angiogénesis, migración celular, granulación y epitelización.

El tratamiento local siempre es necesario e incluye: limpieza, desbridamiento, control de la infección y aplicación de distintos agentes tópicos (medicación y apósitos). También se han establecido nuevas estrategias terapéuticas como reemplazamiento de piel mediante sustitutos biológicos de la misma, factores de crecimiento, láser, oxígeno hiperbárico, estimulación eléctrica o curas con sistema de presión negativa (Moreno, Galán y Jiménez, 2005).

Para que un tratamiento sea adecuado y eficaz, la clave está en identificar la combinación compleja de factores, tanto los propios de la herida como los ajenos, que intervienen en el proceso de la cicatrización. Una vez identificados, se debe encaminar el tratamiento hacia la adopción de medidas adecuadas para corregir los factores que estén originando los problemas. El reto de Enfermería es detectar precozmente cuándo la cicatrización de una herida está siendo lenta.

Una cuestión importante en el cuidado de las heridas es la limpieza, puesto que no solo es un acto mecánico sino que el éxito o el fracaso van a depender en gran medida de su correcta realización dependerá el éxito o el fracaso de ésta. (Jímenez y Pérez, 2008). Existen una serie de normas sobre la limpieza las cuales Enfermería debe estar en conocimiento y llevarlas a la práctica. Estas normas son:

  • La limpieza será el primer acto en el tratamiento de la herida y se debe realizar en cada cambio de apósito.
  • Se debe realizar de manera suave, ejerciendo la menor fuerza mecánica posible que permita el arrastre mecánico de restos necróticos sin ocasionar trauma en el lecho de la herida.
  • No utilizar antiépticos como derivados yodados, hipoclorito sódico, peróxido de hidrógeno ni ácido acético. Estos antisépticos son tóxicos y agresivos para el tejido de granulación.
  • Usar una solución salina isotónica (suero fisiológico).

Otro aspecto del tratamiento local es el desbridamiento, siendo necesario cuando existan esfacelos o restos necróticos, puesto que son un medio favorable para la infección e inflamación de la herida, dificultando por ende su correcta cicatrización (Mengarelli et alt., 2013). El desbridamiento puede ser a través de métodos mecánicos, enzimáticos, químicos, quirúrgicos o bioquirúrgicos (uso de larvas). Estos métodos no son incompatibles entre sí, aconsejando combinarlos para obtener mejores resultados.

Una limpieza y desbridamiento eficaz imposibilita la colonización bacteriana. Es fundamental valorar la naturaleza y extensión de la carga bacteriana, valorando la resistencia inmunitaria del paciente, las características de la herida y el exudado a fin de crear unas condiciones óptimas de cicatrización.

Ciertamente, las bacterias presentes en una herida pueden retrasar la cicatrización, aunque aparentemente no se observen signos de infección. La sintomatología clásica de la infección son la inflamación (eritema, edema, tumor, calor), dolor, olor y exudado excesivo. Dentro de los síntomas secundarios se encuentran aumento del exudado, cambio de color del tejido de granulación, olor anómalo, aumento del olor y retraso del proceso de cicatrización.

Dentro de los problemas frecuentes de un aumento de exudado mal controlado están la maceración y la eczematización de la piel perilesional.

Referente al tratamiento con apósitos, mencionar que son necesarios en la cura húmeda, siendo la primera opción de tratamiento por su buen control del exudado y su capacidad de estimulación de la cicatrización (World Union of Wound Healing Societies, 2007).

Otra terapia indicada en la cicatrización de heridas crónicas es la Cicatrización Asistida por Vacío (VAC), consistente en suministrar presión negativa en la zona de la herida a través de un tubo que somete a descompresión un apósito de espuma, de manera continua o intermitente, en función del tipo de herida que se desee tratar. Dentro de las ventajas clínicas de esta terapia están la proporción de un entorno cerrado y húmedo, disminución del volumen de la herida, eliminación del exceso de fluidos y la promoción a la granulación (Argenta et alt., 2003).

CONCLUSIÓN

En la actualidad, las heridas de difícil cicatrización siguen siendo una problemática prevalente y de especial atención en salud, puesto que afecta a pacientes en todos los niveles asistenciales y de todas las clases sociales.

El proceso de cicatrización de una herida, normalmente, sigue una secuencia previsible, pero en ciertos casos se prolonga en el tiempo o no llega a conseguirse jamás.

Este proceso de cicatrización resulta de una complicada interacción entre los factores del paciente, de la herida, del tratamiento utilizado, de las habilidades y de los conocimientos del personal de Enfermería.

La identificación precoz de los factores y la evaluación de la herida contribuye a que se pueda realizar una anticipación y a que se puedan tomar las medidas necesarias para minimizar su complejidad.

Es importante que le profesional de Enfermería cuente con la formación necesaria en esta materia, disponiendo con ella de los conocimientos y capacidades necesarias para realizar un tratamiento adecuado. Además, es vital el compromiso de todos los profesionales de la salud sobre la prevención y atención de estas heridas hasta el el momento final de cicatrización.

La habilidad, conocimientos y actitudes del profesional de Enfermería repercute directamente en su capacidad para evaluar la complejidad de una herida, realizar un control de la sintomatología, así como de tratar los problemas asociados.

Es importante identificar y comentar con el resto de compañeros de profesión los posibles obstáculos que pueden encontrarse en la cicatrización de una herida, acudiendo a otros profesionales cuando sea necesario.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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