Autor principal: Daniel Recinos Villanueva
Vol. XXI; nº 06; 82
REVISIÓN
Abordaje del evento isquémico transitorio en el primer nivel de atención: una revisión bibliográfica
Approach to transient ischemic attack in primary care: a literature review
Daniel Recinos Villanueva, Gerson Alberto Rojas Hernández, Danny Castillo Alvarado, Randall Valverde Ureña
Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 06 – Segunda quincena de Marzo de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 06; 82 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0082 – Cómo citar este artículo
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Resumen
El evento isquémico transitorio (AIT) constituye una urgencia neurológica caracterizada por la aparición súbita de déficit neurológico focal secundario a isquemia cerebral, medular o retiniana sin evidencia de infarto agudo en neuroimagen. Su identificación temprana en el primer nivel de atención es fundamental debido al alto riesgo de progresión a accidente cerebrovascular (ACV), especialmente en las primeras 48 horas posteriores al evento.
El diagnóstico del AIT es predominantemente clínico y requiere una adecuada diferenciación con entidades que pueden simularlo, como migraña con aura, crisis epilépticas focales, hipoglucemia y trastornos funcionales. La utilización de herramientas de estratificación de riesgo como la escala ABCD2 permite orientar decisiones de referencia y manejo inicial.
En el contexto del primer nivel de atención, la evaluación oportuna, la indicación de estudios complementarios adecuados y la instauración temprana de medidas de prevención secundaria resultan determinantes para reducir la morbimortalidad asociada. Esta revisión bibliográfica analiza los fundamentos fisiopatológicos, criterios diagnósticos, herramientas de estratificación de riesgo y estrategias de manejo basadas en guías clínicas internacionales actualizadas.
Palabras clave
Ataque isquémico transitorio; accidente cerebrovascular; atención primaria de salud; prevención secundaria; inhibidores de agregación plaquetaria; fibrilación atrial
Abstract
Transient ischemic attack (TIA) is a neurological emergency characterized by the sudden onset of focal neurological deficit secondary to cerebral, spinal, or retinal ischemia without evidence of acute infarction on neuroimaging. Early recognition in primary care settings is crucial due to the high risk of progression to stroke, particularly within the first 48 hours after the event.
Diagnosis is mainly clinical and requires appropriate differentiation from common mimics such as migraine with aura, focal seizures, hypoglycemia, and functional disorders. Risk stratification tools such as the ABCD2 score assist in guiding referral decisions and initial management.
In primary care, prompt evaluation, appropriate diagnostic testing, and early initiation of secondary prevention strategies are essential to reduce morbidity and mortality. This literature review analyzes the pathophysiological basis, diagnostic criteria, risk stratification tools, and evidence-based management strategies according to updated international clinical guidelines.
Keywords
Transient ischemic attack; stroke; primary health care; secondary prevention; platelet aggregation inhibitors; atrial fibrillation
Introducción
El evento isquémico transitorio (AIT) representa una entidad clínica de alta relevancia en la práctica médica debido a su estrecha relación con el accidente cerebrovascular (ACV) isquémico. Tradicionalmente definido como un episodio de déficit neurológico focal de menos de 24 horas de duración, el concepto moderno de AIT ha evolucionado hacia una definición basada en la ausencia de infarto agudo en neuroimagen, independientemente del tiempo de duración de los síntomas.
La importancia del reconocimiento temprano del AIT radica en el elevado riesgo de recurrencia y progresión a ACV establecido, especialmente durante las primeras 24 a 48 horas posteriores al evento inicial. Diversos estudios han demostrado que una proporción significativa de pacientes que sufren un ACV isquémico refieren haber presentado síntomas transitorios previos compatibles con un AIT.
En el primer nivel de atención, el diagnóstico del AIT constituye un desafío clínico, ya que se basa principalmente en la historia clínica detallada y en la adecuada interpretación de los síntomas referidos por el paciente, los cuales con frecuencia se encuentran resueltos al momento de la evaluación médica. Además, múltiples condiciones pueden simular un AIT, lo que incrementa el riesgo de subdiagnóstico o sobretratamiento.
El abordaje integral del AIT en atención primaria requiere una adecuada identificación de factores de riesgo cardiovascular, una correcta estratificación del riesgo de recurrencia y la instauración oportuna de medidas de prevención secundaria. La aplicación de guías clínicas internacionales y herramientas validadas permite optimizar la toma de decisiones y reducir la morbimortalidad asociada.
El objetivo de la presente revisión bibliográfica es analizar los fundamentos fisiopatológicos del AIT, sus manifestaciones clínicas, los principales diagnósticos diferenciales, las herramientas de estratificación de riesgo y las estrategias actuales de manejo en el primer nivel de atención, con base en la evidencia científica publicada entre los años 2020 y 2026.
Metodología
El presente artículo corresponde a una revisión bibliográfica descriptiva basada en la recopilación y análisis de literatura científica publicada entre los años 2020 y 2026. Se incluyeron artículos en idioma español e inglés relacionados con el evento isquémico transitorio, su diagnóstico, estratificación de riesgo y manejo en el primer nivel de atención.
La búsqueda bibliográfica se realizó mediante bases de datos digitales reconocidas, incluyendo PubMed, Elsevier, Google Scholar y guías clínicas oficiales de sociedades científicas internacionales. Se priorizaron revisiones sistemáticas, metaanálisis, guías de práctica clínica y estudios observacionales relevantes.
Las palabras clave utilizadas incluyeron: «transient ischemic attack», «TIA», «primary care», «stroke prevention», «ABCD2 score», «secondary prevention», «risk stratification» y «clinical management».
Se seleccionaron publicaciones que aportaran evidencia actualizada sobre fisiopatología, criterios diagnósticos, herramientas de evaluación y estrategias terapéuticas, excluyéndose estudios duplicados o con información no relevante para el enfoque clínico en atención primaria.
Fisiopatología del evento isquémico transitorio
El evento isquémico transitorio se produce como consecuencia de una disminución temporal del flujo sanguíneo cerebral, medular o retiniano, que genera un déficit neurológico focal reversible sin evidencia de necrosis tisular permanente en estudios de neuroimagen. A diferencia del accidente cerebrovascular isquémico establecido, en el AIT la reperfusión ocurre antes de que se produzca un infarto cerebral detectable.
Desde el punto de vista fisiopatológico, los mecanismos más frecuentes incluyen fenómenos tromboembólicos de origen aterotrombótico, cardioembólico o de pequeños vasos. La enfermedad aterosclerótica carotídea constituye una causa importante, especialmente cuando existen placas inestables que pueden generar microémbolos hacia la circulación cerebral. Asimismo, la fibrilación auricular representa una etiología cardioembólica relevante, debido a la formación de trombos en la aurícula izquierda que pueden migrar hacia el territorio cerebral.
Otro mecanismo implicado es la hipoperfusión cerebral secundaria a estenosis arterial significativa o a alteraciones hemodinámicas transitorias. En estos casos, el flujo sanguíneo disminuye por debajo del umbral crítico necesario para mantener la función neuronal, produciendo síntomas focales reversibles.
A nivel celular, la isquemia transitoria desencadena una alteración en el metabolismo energético neuronal, con disminución en la producción de adenosín trifosfato (ATP), disfunción de las bombas iónicas y liberación de neurotransmisores excitatorios como el glutamato. No obstante, al restablecerse el flujo sanguíneo de forma oportuna, el daño estructural permanente puede evitarse.
Es importante destacar que la ausencia de lesión visible en tomografía computarizada no excluye la posibilidad de daño tisular microscópico. La resonancia magnética con secuencia de difusión puede evidenciar lesiones isquémicas pequeñas en un porcentaje de pacientes inicialmente clasificados como AIT, lo que ha contribuido a la evolución conceptual hacia una definición basada en tejido más que en duración temporal.
La comprensión de estos mecanismos resulta fundamental en el primer nivel de atención, ya que permite orientar la búsqueda etiológica y establecer medidas de prevención secundaria dirigidas a la causa subyacente.
Manifestaciones clínicas del evento isquémico transitorio
El evento isquémico transitorio se caracteriza por la aparición súbita de déficit neurológico focal secundario a una alteración transitoria del flujo sanguíneo cerebral. Los síntomas suelen alcanzar su máxima intensidad desde el inicio y, en la mayoría de los casos, tienen una duración inferior a una hora, aunque pueden extenderse por más tiempo sin dejar secuelas permanentes evidentes.
Las manifestaciones clínicas dependen del territorio vascular comprometido. En la circulación anterior, son frecuentes la debilidad o torpeza unilateral (hemiparesia), alteraciones del lenguaje como afasia o disartria, y trastornos sensitivos focales. En la circulación posterior pueden observarse síntomas como diplopía, vértigo asociado a déficit neurológico focal, disartria, ataxia o alteraciones visuales bilaterales.
La amaurosis fugaz, definida como la pérdida súbita y transitoria de la visión monocular, constituye una manifestación típica de compromiso carotídeo y debe considerarse un equivalente de AIT hasta demostrar lo contrario.
Un aspecto clave en la evaluación clínica es diferenciar síntomas «negativos», que implican pérdida de función (debilidad, pérdida visual, pérdida sensitiva), de síntomas «positivos», como parestesias migratorias o fenómenos visuales brillantes, que orientan con mayor frecuencia hacia diagnósticos alternativos.
El examen neurológico puede encontrarse completamente normal al momento de la valoración médica, lo que resalta la importancia de una historia clínica detallada y dirigida.
Diagnósticos diferenciales frecuentes en el primer nivel de atención
El diagnóstico diferencial del AIT representa uno de los principales desafíos en atención primaria. Diversas condiciones pueden simular un AIT, generando incertidumbre diagnóstica y decisiones clínicas complejas. A continuación, se presenta una comparación clínica orientativa de las principales entidades:
1. Evento isquémico transitorio (AIT): inicio súbito, máxima intensidad al comienzo, déficit neurológico focal «negativo», duración de minutos a menos de una hora en la mayoría de casos, recuperación completa, factores de riesgo cardiovascular frecuentes.
2. Migraña con aura: inicio progresivo en minutos, síntomas «positivos» (destellos, luces, parestesias que se expanden), frecuentemente seguido de cefalea, historia previa de migraña, puede afectar ambos campos visuales.
3. Crisis epiléptica focal: movimientos involuntarios o fenómenos sensitivos positivos, posible pérdida de conciencia, confusión postictal, episodios estereotipados repetitivos.
4. Hipoglucemia: síntomas autonómicos (sudoración, temblor, palpitaciones), alteración del estado mental, mejoría tras corrección de glucosa.
5. Trastornos de ansiedad / hiperventilación: parestesias periorales o bilaterales, sensación de opresión torácica, sintomatología fluctuante, examen neurológico objetivo normal.
Estratificación de riesgo y escala ABCD2
La estratificación del riesgo en pacientes con sospecha de evento isquémico transitorio es fundamental para estimar la probabilidad de progresión temprana a accidente cerebrovascular y orientar decisiones de referencia urgente o manejo ambulatorio supervisado.
Diversos estudios han demostrado que el riesgo de ACV es significativamente mayor durante las primeras 24 a 48 horas posteriores al AIT, por lo que la identificación de pacientes de alto riesgo constituye una prioridad clínica.
Una de las herramientas más utilizadas en el primer nivel de atención es la escala ABCD2, la cual permite estimar el riesgo de recurrencia temprana mediante la evaluación de cinco variables clínicas: A (Age): edad ≥ 60 años; B (Blood pressure): presión arterial ≥ 140/90 mmHg al momento de la evaluación; C (Clinical features): debilidad unilateral o alteración del lenguaje sin debilidad; D (Duration): duración de los síntomas ≥ 60 minutos o entre 10–59 minutos; D (Diabetes): antecedente de diabetes mellitus.
La puntuación total varía de 0 a 7 puntos: 0–3 puntos corresponde a bajo riesgo; 4–5 puntos a riesgo moderado; y 6–7 puntos a alto riesgo. Los pacientes con puntajes iguales o superiores a 4 presentan un mayor riesgo de desarrollar un ACV en los días posteriores, lo que justifica una evaluación hospitalaria urgente y estudios diagnósticos complementarios inmediatos.
No obstante, es importante reconocer que la escala ABCD2 tiene limitaciones. Aunque resulta útil como herramienta orientativa, no sustituye el juicio clínico ni la evaluación etiológica integral. Algunos pacientes con puntajes bajos pueden presentar lesiones isquémicas en resonancia magnética o tener causas de alto riesgo, como estenosis carotídea significativa o fibrilación auricular no diagnosticada.
En este contexto, la estratificación del riesgo debe combinar la puntuación ABCD2 con la evaluación clínica individual, la presencia de factores de riesgo cardiovascular y la disponibilidad de recursos diagnósticos en el entorno asistencial.
Evaluación diagnóstica en el primer nivel de atención
El diagnóstico del evento isquémico transitorio es predominantemente clínico y se basa en una historia detallada del episodio, dado que en la mayoría de los casos los síntomas han remitido al momento de la evaluación médica.
Historia clínica dirigida
Es fundamental interrogar de manera estructurada sobre: hora exacta de inicio de los síntomas; tipo de déficit presentado (motor, sensitivo, visual, lenguaje); duración total del episodio; forma de inicio (súbito vs progresivo); presencia de síntomas acompañantes; antecedentes cardiovasculares (hipertensión, diabetes, dislipidemia, tabaquismo, fibrilación auricular); y episodios similares previos. La precisión temporal es especialmente relevante, ya que el riesgo de recurrencia es mayor en las primeras horas.
Examen físico y neurológico
Aunque el paciente se encuentre asintomático, debe realizarse un examen neurológico completo que incluya evaluación del estado mental, pares craneales, fuerza y sensibilidad en las cuatro extremidades, coordinación y marcha si es posible, y evaluación del lenguaje. Debe registrarse la presión arterial y realizarse medición de glicemia capilar inmediata para descartar hipoglucemia como diagnóstico diferencial.
Estudios complementarios iniciales
En el primer nivel de atención, los estudios disponibles pueden variar según el entorno. Sin embargo, se recomienda: electrocardiograma para descartar fibrilación auricular; hemograma y perfil metabólico básico según disponibilidad; y neuroimagen urgente (idealmente tomografía computarizada sin contraste) en pacientes de riesgo moderado o alto. La resonancia magnética con difusión es el método más sensible para detectar lesiones isquémicas tempranas, pero su disponibilidad puede ser limitada en algunos contextos.
Algoritmo de abordaje inicial
Se propone el siguiente esquema orientativo para el abordaje inicial del paciente con sospecha de AIT: 1) Sospecha clínica de déficit neurológico focal súbito y transitorio; 2) verificar estabilidad hemodinámica y signos vitales; 3) medir glicemia capilar inmediata; 4) realizar examen neurológico completo; 5) aplicar escala ABCD2.
Si ABCD2 ≥ 4 o existe déficit motor, del lenguaje o amaurosis fugaz: referencia urgente a centro hospitalario con disponibilidad de neuroimagen y valoración especializada. Si ABCD2 < 4 pero persiste sospecha clínica significativa o existen factores de alto riesgo cardiovascular: considerar referencia urgente o evaluación en menos de 24–48 horas. Si se identifican signos de ACV en evolución (déficit persistente): activar protocolo de emergencia para accidente cerebrovascular.
Este algoritmo no sustituye el juicio clínico, pero proporciona una guía estructurada que facilita la toma de decisiones en escenarios de atención primaria.
Manejo inicial y estrategias de prevención secundaria
El manejo del evento isquémico transitorio tiene como objetivo principal reducir el riesgo de progresión a accidente cerebrovascular establecido, especialmente durante los primeros días posteriores al evento. La instauración temprana de medidas de prevención secundaria ha demostrado disminuir de manera significativa la recurrencia de eventos isquémicos.
Terapia antiagregante plaquetaria
En pacientes con sospecha de AIT de probable etiología no cardioembólica, la terapia antiagregante constituye un pilar fundamental de la prevención secundaria. Diversas guías clínicas internacionales recomiendan el inicio temprano de antiagregación, una vez descartada hemorragia intracraneal mediante neuroimagen cuando esta se encuentra disponible.
En determinados escenarios de alto riesgo —como AIT con puntuación elevada en la escala ABCD2 o eventos isquémicos menores— algunas guías contemplan el uso de doble terapia antiagregante a corto plazo, seguida de monoterapia, con el fin de reducir el riesgo de recurrencia temprana. No obstante, esta estrategia debe individualizarse según el perfil hemorrágico del paciente y el contexto clínico.
Anticoagulación en etiología cardioembólica
Cuando el AIT se asocia a fibrilación auricular u otra fuente cardioembólica confirmada, la anticoagulación oral representa la estrategia terapéutica de elección para la prevención secundaria. La identificación de fibrilación auricular mediante electrocardiograma o monitoreo prolongado resulta determinante para modificar el enfoque terapéutico. El inicio de anticoagulación debe considerar factores como el riesgo hemorrágico, la función renal y las comorbilidades del paciente, siguiendo las recomendaciones de guías actualizadas.
Control de la presión arterial
La hipertensión arterial constituye el principal factor de riesgo modificable para ACV. En pacientes con antecedente de AIT, el control adecuado de la presión arterial se asocia con una reducción significativa del riesgo de recurrencia. Las guías recomiendan metas individualizadas, priorizando una reducción progresiva y segura. Es importante señalar que, en la fase aguda inmediata, el manejo de la presión arterial debe ser prudente y evitar descensos bruscos que puedan comprometer la perfusión cerebral.
Terapia hipolipemiante
El tratamiento con estatinas ha demostrado beneficios en la reducción del riesgo de eventos cerebrovasculares recurrentes, independientemente de los niveles basales de colesterol en determinados grupos de alto riesgo. Su efecto no solo se relaciona con la disminución de lípidos, sino también con propiedades pleiotrópicas como la estabilización de placas ateroscleróticas y efectos antiinflamatorios.
Modificación de factores de riesgo
La prevención secundaria integral incluye la suspensión del tabaquismo, control estricto de la diabetes mellitus, manejo del sobrepeso y la obesidad, promoción de actividad física regular y dieta cardioprotectora. El abordaje multidisciplinario y la educación del paciente desempeñan un papel crucial en la adherencia terapéutica y la reducción del riesgo a largo plazo.
Protocolos y guías clínicas internacionales
El abordaje del evento isquémico transitorio ha evolucionado significativamente en los últimos años, impulsado por la actualización de guías clínicas internacionales que enfatizan la identificación temprana y la prevención secundaria inmediata como estrategias fundamentales para reducir la incidencia de accidente cerebrovascular.
Las guías de la American Heart Association y la American Stroke Association (AHA/ASA) destacan que el AIT debe considerarse una urgencia médica, dada la elevada probabilidad de recurrencia en el corto plazo. Estas recomendaciones enfatizan la necesidad de evaluación etiológica rápida, estratificación de riesgo y establecimiento precoz de tratamiento antitrombótico adecuado según el mecanismo subyacente.
Por su parte, la European Stroke Organisation (ESO) subraya la importancia de un enfoque estructurado que incluya evaluación clínica detallada, neuroimagen temprana y estudio vascular cuando esté disponible. Asimismo, recomienda la implementación de unidades especializadas de ictus o protocolos de atención rápida cuando el contexto asistencial lo permita.
En cuanto a la prevención secundaria, ambas organizaciones coinciden en la importancia de la terapia antitrombótica dirigida según etiología, el control estricto de factores de riesgo cardiovascular, el manejo integral multidisciplinario y la educación del paciente sobre signos de alarma y adherencia terapéutica.
Las guías también señalan que la resonancia magnética con secuencia de difusión puede reclasificar algunos eventos inicialmente considerados AIT como infartos isquémicos menores, lo cual tiene implicaciones pronósticas y terapéuticas.
En el contexto del primer nivel de atención, la aplicación práctica de estas recomendaciones debe adaptarse a la disponibilidad de recursos diagnósticos y a la capacidad de referencia oportuna. La implementación de protocolos locales alineados con guías internacionales permite reducir la variabilidad clínica y optimizar los desenlaces.
El seguimiento estructurado posterior al evento es igualmente relevante, ya que el riesgo de recurrencia persiste durante los meses siguientes. La coordinación entre atención primaria y niveles especializados resulta fundamental para garantizar continuidad en la prevención secundaria.
Complicaciones y riesgo de progresión a accidente cerebrovascular
Aunque el evento isquémico transitorio se caracteriza por la resolución completa de los síntomas neurológicos, su relevancia clínica radica en el alto riesgo de progresión a accidente cerebrovascular isquémico establecido, particularmente en las primeras horas y días posteriores al episodio inicial.
Diversos estudios han demostrado que el riesgo de ACV puede alcanzar cifras significativas durante las primeras 48 horas posteriores al AIT, lo que subraya la necesidad de una evaluación y manejo urgentes. Se estima que una proporción importante de pacientes que desarrollan un ACV mayor refieren haber presentado síntomas transitorios previos compatibles con AIT que no fueron adecuadamente estudiados o tratados.
Las principales complicaciones asociadas incluyen la progresión a infarto cerebral establecido, la recurrencia de eventos isquémicos transitorios, el desarrollo de discapacidad neurológica permanente y el incremento en la morbimortalidad cardiovascular a mediano y largo plazo.
El riesgo de progresión es mayor en pacientes con déficit motor o del lenguaje durante el evento inicial, elevada puntuación en la escala ABCD2, estenosis carotídea significativa, fibrilación auricular no diagnosticada y factores de riesgo cardiovascular múltiples.
Además del riesgo neurológico, el AIT constituye un marcador de enfermedad vascular sistémica. Los pacientes con antecedente de AIT presentan mayor probabilidad de eventos coronarios y complicaciones cardiovasculares futuras, lo que refuerza la necesidad de una intervención integral sobre todos los factores modificables.
Desde el punto de vista pronóstico, la intervención temprana mediante estrategias de prevención secundaria puede reducir significativamente la incidencia de ACV recurrente. Programas de atención rápida para AIT han demostrado disminuir la recurrencia al optimizar la evaluación diagnóstica y el inicio precoz del tratamiento antitrombótico y del control de factores de riesgo.
En el primer nivel de atención, reconocer el AIT como una señal de alarma vascular y no como un evento aislado transitorio resulta fundamental para modificar el curso natural de la enfermedad.
Conclusiones
El evento isquémico transitorio constituye una urgencia neurológica con alto potencial de progresión a accidente cerebrovascular, especialmente en las primeras horas posteriores al episodio inicial. Aunque los síntomas sean transitorios y completamente reversibles, su presencia representa una manifestación de enfermedad vascular subyacente que requiere evaluación inmediata y abordaje integral.
En el primer nivel de atención, el médico general desempeña un papel determinante en la identificación temprana del AIT, la diferenciación con diagnósticos simuladores, la estratificación del riesgo mediante herramientas como la escala ABCD2 y la activación oportuna de protocolos de referencia.
La implementación de estrategias de prevención secundaria, incluyendo terapia antitrombótica adecuada y control estricto de factores de riesgo cardiovascular, ha demostrado reducir significativamente la recurrencia y la progresión a infarto cerebral establecido.
La adopción de guías clínicas internacionales y la estructuración de algoritmos de actuación adaptados al contexto local permiten optimizar la toma de decisiones y mejorar los desenlaces clínicos. El reconocimiento del AIT como una señal de alarma vascular debe motivar una intervención precoz y coordinada entre los distintos niveles de atención.
El fortalecimiento de la formación continua y la estandarización de protocolos en atención primaria constituyen herramientas esenciales para disminuir la carga de enfermedad cerebrovascular y mejorar la calidad de la atención.
Anexos
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Sobre los autores
Daniel Recinos Villanueva. Esterillos Urgent Care, Costa Rica. ORCID: 0009-0003-5947-2109
Gerson Alberto Rojas Hernández. Cooperativa Autogestionaria de Servicios Integrales de Salud de Barva (COOPESIBA), Costa Rica. ORCID: 0009-0004-3019-6515
Danny Castillo Alvarado. Hospital San Rafael de Alajuela, Costa Rica. ORCID: 0009-0001-4683-2588
Randall Valverde Ureña. Cooperativa Autogestionaria de Servicios Integrales de Salud de Barva (COOPESIBA), Costa Rica. ORCID: 0009-0001-8280-4672
Autor de correspondencia:
Daniel Recinos Villanueva @
Sobre el artículo
Fecha de recepción: 22 de febrero de 2026
Fecha de aceptación: 12 de marzo de 2026
Fecha de publicación: 23 de marzo de 2026
DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0082
Conflictos de interés: ninguno
Consentimiento informado: No aplicable
Financiación: ninguna
Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.
Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.