Autora principal: Erika Astrid Lin Quintana
Vol. XXI; nº 18; 205
CASO CLÍNICO
En ayuno, pero no con el estómago vacío: ultrasonido gástrico en el punto de atención en una paciente tratada con tirzepatida sometida a sedación para aspiración folicular: reporte de caso
Fasted but not empty: gastric point-of-care ultrasound in a patient receiving tirzepatide undergoing sedation for oocyte retrieval: a case report
Erika Astrid Lin Quintana, Guillermo Ochoa Gaitán, Juan Alberto Lira Lucio
Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 18 – Segunda quincena de septiembre de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 18; 205 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0205 – Cómo citar este artículo
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Resumen
El ayuno preoperatorio tiene como objetivo reducir el riesgo de aspiración pulmonar; sin embargo, no siempre permite predecir de manera confiable el contenido gástrico, particularmente en pacientes con riesgo de vaciamiento gástrico retardado. Las terapias basadas en incretinas, incluida la tirzepatida, un agonista dual de los receptores del polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa y del péptido similar al glucagón tipo 1, se han asociado con retraso del vaciamiento gástrico y persistencia de contenido gástrico a pesar del cumplimiento de las recomendaciones de ayuno. Presentamos el caso de una mujer de 41 años con obesidad sometida a aspiración folicular bajo sedación. A pesar de un ayuno prolongado y de haber suspendido la tirzepatida dos semanas antes del procedimiento, el ultrasonido gástrico realizado antes de la sedación mostró una pequeña cantidad de líquido claro, compatible con un perfil gástrico de bajo riesgo para aspiración. La sedación se realizó mediante infusión controlada por objetivo de propofol, complementada con fentanilo y sulfato de magnesio, y el procedimiento concluyó sin complicaciones. Este caso pone de manifiesto las limitaciones del ayuno convencional para estimar el contenido gástrico en pacientes tratados con terapias basadas en incretinas y destaca el potencial del ultrasonido gástrico en el punto de atención como herramienta complementaria para individualizar la evaluación del riesgo de aspiración y apoyar la toma de decisiones anestésicas.
Palabras clave
reporte de caso; tirzepatida; ultrasonido en el punto de atención; vaciamiento gástrico; aspiración de ovocitos; sedación procedimental
Abstract
Preoperative fasting is intended to reduce the risk of pulmonary aspiration; however, it may not reliably predict gastric content, particularly in patients at risk of delayed gastric emptying. Incretin-based therapies, including tirzepatide, a dual glucose-dependent insulinotropic polypeptide (GIP) and glucagon-like peptide-1 (GLP-1) receptor agonist, have been associated with delayed gastric emptying, raising concerns about residual gastric content despite adherence to fasting recommendations. More broadly, multiple clinical conditions may impair gastric emptying, further limiting the predictive value of standardized fasting protocols. In this context, point-of-care gastric ultrasound (POCUS) has emerged as a bedside tool to assess gastric content and support aspiration risk stratification. We report a case in which gastric POCUS was used to guide anesthetic management in a patient receiving tirzepatide despite prolonged preoperative fasting.
We report the case of a 41-year-old woman with obesity undergoing oocyte retrieval under procedural sedation. Despite prolonged fasting and discontinuation of tirzepatide two weeks prior, pre-procedural gastric ultrasound revealed a small volume of clear fluid. Sedation was performed using target-controlled infusion of propofol with adjunctive fentanyl and magnesium sulfate. The procedure was completed uneventfully. This case underscores the limitations of standard fasting guidelines in patients receiving incretin-based therapies and highlights the potential role of gastric ultrasound in perioperative risk assessment, even in procedures performed under sedation. Clinical significance: Gastric point-of-care ultrasound may serve as a valuable bedside adjunct for individualized aspiration risk assessment and anesthetic decision-making in selected high-risk patients.
Keywords
case report; tirzepatide; point-of-care ultrasound; gastric emptying; oocyte retrieval; procedural sedation
Introducción
La aspiración pulmonar continúa siendo una complicación perioperatoria relevante, asociada con una considerable morbimortalidad. Las guías actuales de ayuno de la American Society of Anesthesiologists (ASA) recomiendan periodos de ayuno de 2 horas para líquidos claros y de 6 a 8 horas para alimentos sólidos; sin embargo, estas recomendaciones no contemplan la variabilidad interindividual del vaciamiento gástrico (1).
El ayuno perioperatorio puede contribuir a reducir el riesgo de aspiración; no obstante, existe una falta de recomendaciones claras respecto a los periodos de ayuno apropiados en pacientes de alto riesgo (2), incluidos aquellos con diabetes, enfermedad por reflujo gastroesofágico, obesidad, embarazo y gastroparesia. En estas poblaciones, el retraso del vaciamiento gástrico puede persistir a pesar del cumplimiento de las recomendaciones estándar de ayuno (3).
Más recientemente, el uso creciente de agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1 RA), incluidos los agonistas duales de los receptores GIP/GLP-1, como la tirzepatida, para el tratamiento de la diabetes y el control del peso, ha generado una preocupación creciente respecto a la seguridad anestésica (4). Estos fármacos han sido identificados como un potencial factor de riesgo para el retraso del vaciamiento gástrico debido a sus efectos sobre la motilidad gastrointestinal. Se ha propuesto que este efecto podría estar relacionado con un aumento del tono pilórico y una alteración de la motilidad gástrica, lo que resulta en retraso del vaciamiento gástrico y retención prolongada del contenido gástrico (5). En consecuencia, puede persistir contenido gástrico residual a pesar de un ayuno adecuado, lo que genera preocupación por el riesgo de aspiración pulmonar perioperatoria (4).
Por este motivo, recomendaciones multidisciplinarias recientes han propuesto una dieta líquida durante al menos 24 horas antes de procedimientos electivos en pacientes seleccionados con mayor riesgo de retraso del vaciamiento gástrico (4). Asimismo, se han descrito estrategias de ayuno prolongado, incluidos periodos de nil per os (NPO) de hasta 16 horas, en pacientes sometidos a cirugía bariátrica y en otras poblaciones quirúrgicas de alto riesgo, debido a la preocupación por la persistencia de contenido gástrico y el riesgo de aspiración (6).
Un consenso reciente de expertos de la American Society of Regional Anesthesia and Pain Medicine (ASRA) respalda el uso del ultrasonido gástrico en el punto de atención (point-of-care ultrasound, POCUS) como una herramienta útil a pie de cama para evaluar el riesgo de aspiración, particularmente en pacientes con condiciones médicas complejas (2). Este enfoque adquiere especial relevancia en pacientes con obesidad y en aquellos que reciben terapias basadas en incretinas, en quienes el retraso del vaciamiento gástrico puede persistir a pesar del cumplimiento de las recomendaciones estándar de ayuno.
Presentamos un caso que destaca el papel del ultrasonido gástrico en el punto de atención en la evaluación perioperatoria del riesgo de aspiración y en la toma de decisiones anestésicas en una paciente en tratamiento con tirzepatida, sometida a aspiración folicular electiva bajo sedación procedimental.
Presentación del caso
Paciente femenina de 41 años con obesidad clase II (índice de masa corporal [IMC] de 39 kg/m², de acuerdo con la clasificación de la Organización Mundial de la Salud [OMS]), programada para aspiración folicular electiva bajo sedación procedimental. La obesidad constituía su única enfermedad crónica. Como antecedente médico relevante, contaba con cirugía bariátrica previa. La paciente refirió apego estricto a un régimen intensificado de ayuno preoperatorio, consistente en una dieta líquida durante las 24 horas previas al procedimiento, seguida de un periodo de ayuno prolongado superior a 16 horas antes de la anestesia.
Se encontraba en tratamiento con tirzepatida a dosis de 7,5 mg por vía subcutánea una vez por semana durante las 12 semanas previas, indicada para el control del peso. El medicamento había sido suspendido dos semanas antes del procedimiento. La paciente refería síntomas gastrointestinales leves, limitados a pirosis, sin náusea ni vómito.
Debido a la asociación conocida entre las terapias basadas en incretinas y el retraso del vaciamiento gástrico, se realizó ultrasonido gástrico previo al procedimiento mediante un equipo GE Logiq V y un transductor curvilíneo (convexo) de baja frecuencia, con la paciente en decúbito lateral derecho.
La evaluación del antro gástrico mostró una cantidad mínima de líquido gástrico claro, compatible con un perfil gástrico de bajo riesgo de aspiración, de acuerdo con los patrones cualitativos descritos mediante ultrasonido gástrico (Figura 1).
Se estableció monitorización estándar de acuerdo con la American Society of Anesthesiologists (ASA), incluyendo presión arterial no invasiva, electrocardiografía, oximetría de pulso y capnografía. La paciente fue colocada en posición de rampa y litotomía. Se realizó preoxigenación mediante mascarilla facial con oxígeno a 6 L/min y una fracción inspirada de oxígeno (FiO₂) del 100 %.
La sedación se indujo con fentanilo intravenoso 200 µg y propofol administrado mediante infusión controlada por objetivo (target-controlled infusion, TCI), utilizando el modelo farmacocinético de Eleveld y estableciendo como objetivo una concentración en sitio efecto de 2,4–2,6 µg/mL. Se administró sulfato de magnesio mediante infusión continua a 6–7 mg/kg/h, con una dosis total de 800 mg.
Se alcanzó un nivel de sedación profunda que requirió ventilación manual asistida mediante mascarilla facial. Se administró oxígeno suplementario a través de mascarilla facial a 4 L/min, manteniendo volúmenes corrientes de 315–350 mL, frecuencia respiratoria de 16–18 respiraciones por minuto y presiones de la vía aérea inferiores a 15 cmH₂O. Los valores de dióxido de carbono al final de la espiración (EtCO₂) se mantuvieron entre 25 y 30 mmHg. La permeabilidad de la vía aérea se mantuvo mediante el uso de una cánula orofaríngea de Guedel.
El procedimiento tuvo una duración aproximada de 60 minutos y concluyó sin complicaciones.
De acuerdo con los algoritmos de evaluación cualitativa mediante ultrasonido gástrico en el punto de atención (POCUS), los hallazgos ecográficos en este caso fueron compatibles con una cantidad mínima de líquido gástrico claro, correspondiente a un perfil gástrico de bajo riesgo de aspiración. No se realizó una evaluación cuantitativa.
Discusión
Este caso pone de manifiesto las limitaciones de las recomendaciones multidisciplinarias recientes sobre ayuno para predecir de manera confiable el vaciamiento gástrico y el riesgo de aspiración en pacientes que reciben terapias basadas en incretinas.
El presente caso corresponde a una paciente en tratamiento con un agonista dual de los receptores GIP/GLP-1. Estos fármacos se han asociado con retraso del vaciamiento gástrico, lo que puede ocasionar la persistencia de contenido gástrico residual a pesar del cumplimiento de las recomendaciones de ayuno y generar preocupación por el riesgo de aspiración pulmonar perioperatoria (4).
Las guías de ayuno de 2023 de la American Society of Anesthesiologists (ASA) recomiendan periodos estándar de ayuno de 2 horas para líquidos claros y de 6 a 8 horas para alimentos sólidos; sin embargo, no abordan específicamente a los pacientes que reciben terapias basadas en incretinas (1). En recomendaciones independientes basadas en consenso, la ASA aconseja suspender los agonistas del receptor GLP-1 de administración semanal durante al menos una semana antes de los procedimientos electivos (4).
Recomendaciones multidisciplinarias de práctica clínica más recientes sugieren que la mayoría de los pacientes pueden continuar el tratamiento con agonistas del receptor GLP-1 antes de una cirugía electiva, mientras que aquellos con mayor riesgo de retraso del vaciamiento gástrico pueden beneficiarse de una dieta de líquidos claros durante las 24 horas previas al procedimiento, constituida habitualmente por líquidos sin partículas, como agua, té, jugos claros o soluciones con electrolitos (4). También se han descrito estrategias adicionales de ayuno prolongado, incluidos periodos de nil per os (NPO) de hasta 16 horas, en pacientes sometidos a cirugía bariátrica y otras poblaciones quirúrgicas de alto riesgo, debido a la preocupación por la retención de contenido gástrico y el riesgo de aspiración (6). Asimismo, el antecedente de cirugía bariátrica de la paciente incrementó la preocupación por posibles alteraciones de la fisiología gástrica y el riesgo de aspiración, lo que respaldó la elección de una estrategia de ayuno más conservadora.
En el presente caso, la paciente excedió las recomendaciones actuales, incluyendo la suspensión de tirzepatida durante dos semanas, el cumplimiento de una dieta líquida durante 24 horas y un periodo de ayuno prolongado superior a 16 horas. El ultrasonido gástrico mostró una cantidad mínima de líquido gástrico claro, compatible con un perfil cualitativo de bajo riesgo de aspiración. Estos hallazgos adquieren especial relevancia en pacientes médicamente complejos, en quienes las recomendaciones estándar de ayuno pueden resultar insuficientes para predecir el vaciamiento gástrico (2).
Por lo tanto, la toma de decisiones perioperatorias se basó en una evaluación clínica integral y no en un único parámetro. Para la valoración global del riesgo se consideraron factores como el ayuno prolongado, la suspensión de la terapia basada en incretinas, la presencia de síntomas gastrointestinales mínimos y el contexto del procedimiento. Es importante señalar que el ultrasonido gástrico constituye una herramienta complementaria al juicio clínico y que sus hallazgos, de manera aislada, no determinan necesariamente la cancelación de un procedimiento (7).
En este caso, el riesgo de aspiración identificado fue reconocido y manejado mediante una estrategia de mitigación del riesgo que incluyó soporte de la vía aérea, ventilación manual asistida, posición de rampa y monitorización continua. Esta estrategia individualizada permitió realizar el procedimiento de forma segura, minimizando las posibles complicaciones.
La evaluación mediante ultrasonido gástrico se centra principalmente en el antro gástrico, ya que constituye la región más accesible y confiable para determinar el contenido gástrico. Habitualmente se identifica en la región epigástrica, anterior al páncreas e inferior al lóbulo izquierdo del hígado, el cual proporciona una ventana acústica consistente. La evaluación cualitativa permite clasificar el contenido gástrico como vacío, líquido claro, líquido espeso o con partículas, o contenido sólido, de acuerdo con sus patrones ecográficos característicos. Un estómago vacío presenta un antro plano o colapsado, descrito en ocasiones con una apariencia en “diana” u “ojo de buey”. Los líquidos claros suelen observarse como contenido anecoico o hipoecoico, mientras que los líquidos espesos o los sólidos producen patrones ecogénicos heterogéneos con ecos internos. El contenido sólido también puede generar una apariencia de “vidrio esmerilado” debido a artefactos producidos por aire (3). Estos conceptos proporcionan un marco útil para interpretar los hallazgos del ultrasonido gástrico y destacan el valor clínico de esta herramienta para orientar la toma de decisiones perioperatorias, particularmente en pacientes con estado gástrico incierto.
Aunque el límite superior del volumen gástrico basal considerado normal continúa siendo objeto de debate, los estudios sugieren que volúmenes de hasta aproximadamente 1,5 mL/kg —o entre 100 y 130 mL— son frecuentes en individuos sanos en ayuno y no se asocian con un riesgo significativo de aspiración. Por el contrario, volúmenes superiores a 1,5 mL/kg o la presencia de cualquier contenido sólido o particulado son indicativos de un estado de no ayuno y pueden incrementar el riesgo de aspiración. La evaluación mediante ultrasonido gástrico se basa principalmente en la valoración cualitativa y, cuando es posible, cuantitativa del antro gástrico, tanto en posición supina como en decúbito lateral derecho, lo que permite estimar el contenido y el volumen gástricos.
Desde el punto de vista cualitativo, un estómago vacío presenta un antro plano o colapsado; los líquidos claros suelen ser anecoicos o hipoecoicos, mientras que los contenidos espesos o particulados producen patrones ecogénicos heterogéneos con ecos internos. De acuerdo con el sistema de clasificación cualitativa descrito por Perlas et al., el grado 0 corresponde a un antro vacío en ambas posiciones; el grado 1, a la presencia de líquido visible únicamente en decúbito lateral derecho, lo que sugiere un volumen gástrico bajo; y el grado 2, a la presencia de contenido visible tanto en posición supina como en decúbito lateral derecho, hallazgo asociado con mayores volúmenes gástricos y un incremento del riesgo de aspiración (3).
Estos conceptos proporcionan un marco útil para la interpretación de los hallazgos del ultrasonido gástrico y resaltan el valor clínico de esta herramienta para orientar la toma de decisiones perioperatorias, particularmente en pacientes con estado gástrico incierto.
Aunque en este caso no se realizó una medición cuantitativa del volumen gástrico, los hallazgos cualitativos demostraron una cantidad mínima de líquido gástrico claro, compatible con un estómago de bajo riesgo (8).
El ultrasonido gástrico en el punto de atención es una herramienta segura, no invasiva y cada vez más validada para la evaluación del contenido gástrico y del riesgo de aspiración (3), particularmente en pacientes con estado de ayuno incierto o con factores de riesgo incrementado (3). Si bien la evaluación cuantitativa del volumen gástrico puede realizarse mediante la medición del área transversal del antro en decúbito lateral derecho, este método puede no ser siempre factible en la práctica clínica habitual y requiere experiencia específica por parte del operador. Es importante destacar que la evaluación cualitativa por sí sola ha demostrado ser capaz de diferenciar de manera confiable entre un estómago vacío, la presencia de líquido claro y la presencia de contenido no claro o particulado, lo que con frecuencia resulta suficiente para la toma de decisiones clínicas (3). En el presente caso, los hallazgos cualitativos mediante ultrasonido gástrico fueron compatibles con una cantidad mínima de líquido gástrico claro y un perfil gástrico de bajo riesgo, lo que contribuyó a la toma de decisiones clínicas en conjunto con los antecedentes de ayuno y la valoración clínica global de la paciente.
La sedación procedimental suele percibirse como de bajo riesgo; sin embargo, la vía aérea no se encuentra protegida de manera rutinaria. En este contexto, el riesgo de aspiración continúa siendo multifactorial y depende no solo del contenido gástrico, sino también de las características del paciente, las condiciones del procedimiento y el manejo de la vía aérea.
El ultrasonido gástrico en el punto de atención se recomienda cada vez más como herramienta complementaria en pacientes con estado de ayuno incierto o con mayor riesgo de aspiración (2). Esto resulta particularmente relevante en pacientes con obesidad o en aquellos que reciben medicamentos capaces de retrasar el vaciamiento gástrico (4). La prevalencia mundial de obesidad continúa en aumento y representa un problema creciente de salud pública a nivel global (9). Los pacientes con obesidad suelen considerarse una población con mayor riesgo de aspiración pulmonar, por lo que constituyen un grupo de especial interés clínico. Aunque el incremento de la adiposidad visceral puede representar un desafío técnico, se ha demostrado que el ultrasonido gástrico es factible en pacientes con obesidad y presenta una precisión aceptable para estimar el contenido y el volumen gástricos (3). Asimismo, los modelos matemáticos validados utilizados para estimar el volumen gástrico a partir de las mediciones del antro han demostrado una precisión razonable en esta población, aunque se ha descrito una tendencia a sobreestimar el volumen, particularmente cuando los volúmenes gástricos son bajos (3).
En conjunto, este caso pone de manifiesto las limitaciones de basarse exclusivamente en protocolos estandarizados de ayuno en pacientes con mayor riesgo de retraso del vaciamiento gástrico. Esto comprende un amplio espectro de situaciones clínicas, entre ellas obesidad, embarazo, enfermedad por reflujo gastroesofágico, gastroparesia, antecedente de cirugía bariátrica y uso de medicamentos que pueden alterar la motilidad gástrica. Estos hallazgos enfatizan la importancia de una toma de decisiones perioperatorias individualizada y dirigida por el anestesiólogo, que integre la evaluación clínica, los antecedentes de ayuno y los hallazgos del ultrasonido gástrico en el punto de atención, con el objetivo de favorecer un manejo anestésico más seguro durante la sedación procedimental.
Conclusiones
Este caso ilustra que el ayuno preoperatorio prolongado, por sí solo, puede no predecir de manera confiable el vaciamiento gástrico en pacientes que reciben terapias basadas en incretinas o que presentan otros factores de riesgo para retraso del vaciamiento gástrico. El ultrasonido gástrico en el punto de atención proporcionó información complementaria de utilidad para la evaluación del riesgo de aspiración y contribuyó a una toma de decisiones perioperatorias individualizada. Más que sustituir el juicio clínico, el ultrasonido gástrico debe considerarse una herramienta complementaria dentro de la evaluación integral del paciente cuando el estado de ayuno, por sí solo, puede no reflejar con precisión el contenido gástrico.
Anexos

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Sobre los autores
Erika Astrid Lin Quintana. Anestesia Integral de la Mujer, Ciudad de México, México. ORCID: 0009-0009-8014-7670.
Guillermo Ochoa Gaitán. Anestesia Integral de la Mujer y Departamento de Anestesiología, Centro Médico ABC, Ciudad de México, México.
Juan Alberto Lira Lucio. Departamento de Anestesiología, Centro Médico ABC, Ciudad de México, México. ORCID: 0000-0003-2174-1361.
Autora de correspondencia: Erika Astrid Lin Quintana @
Sobre el artículo
Fecha de recepción: 28 de agosto de 2026
Fecha de aceptación: 14 de septiembre de 2026
Fecha de publicación: 23 de septiembre de 2026
DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0205
Conflictos de interés: ninguno declarado
Consentimiento informado: Se obtuvo el consentimiento informado por escrito de la paciente para la publicación de la información clínica y las imágenes del caso, preservando su anonimato y confidencialidad.
Financiación: ninguna declarada
Declaración ética: Los autores declaran que el trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.
Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.