Estado nutricional de las personas mayores institucionalizadas en una residencia de Zaragoza

para los varones fue de 82,25 años y de 86,58 años para las mujeres.

En relación a los grupos de edad, el grupo de mayor edad (>91 años), es el que presentó un peor estado nutricional, encontrándose el 10,5% desnutrido. Atendiendo al estado funcional, sólo un 4,8% del grupo del menor edad (<80 años) resultó ser independiente. Es importante señalar, que en los tres grupos de edad se observan mayores porcentajes de residentes sin deterioro cognitivo que con algún tipo de deterioro.

En función del sexo, los hombres obtuvieron en el MNA una puntuación de 16,69 (DT=4,64) y las mujeres una media de 16,50 (DT=4,39). Cabe destacar, que ningún hombre presentó desnutrición, a diferencia con el sexo femenino, donde el 6,7% de las mujeres, estaban desnutridas.

Como se puede observar, en relación al estado nutricional, el 4,3% de los residentes presentaron desnutrición, el 40,2% estaba en riesgo de malnutrición y el 55,4% se encontraba con un buen estado nutricional. Atendiendo al estado funcional, un 43,5% presentó dependencia leve, un 19,6% dependencia moderada, un 15,2% dependencia grave y únicamente un 1,1% era independiente. Según el estado cognitivo, el 37% de los usuarios no presentó ningún tipo de deterioro, el 13% deterioro leve, el 18,5% deterioro moderado y el 31,5% restante, padecía un deterioro severo.

En cuanto a los resultados del índice de Barthel, las mujeres obtuvieron peores resultados con respecto a los hombres, y eso se traduce, en que el 20% y el 26,7% de ellas, presentaron una dependencia grave y una dependencia total respectivamente en sus tareas en la vida diaria. Sin embargo, sólo una mujer de todos los residentes, resultó ser independiente. Y en cuanto al estado cognitivo, ocurre lo mismo que con el estado funcional. El sexo masculino destaca obteniendo mejores resultados y reflejando casi la mitad de los varones (46,9%), un buen estado cognitivo sin deterioro alguno a diferencia del 31,7% de las mujeres. Sin embargo, en el grupo femenino, un elevado porcentaje de mujeres (36,7%), presentó un deterioro cognitivo severo obteniendo mínimas puntuaciones en el test de Pfeiffer.

Las tablas 1 y 2 (ver tabla 1: Resultados descriptivos MNA SF, Índice de Barthel y escala de Pfeiffer según la edad y ver tabla 2: Resultados descriptivos MNA SF, Índice de Barthel y escala de Pfeiffer según el sexo)  muestran los resultados más detallados de la escala MNA SF, del índice de Barthel y del Test de Pefiffer atendiendo a la edad y al sexo de los usuarios de la Residencia Tercera Edad Ballesol Zaragoza III.

Posteriormente, se realizó un análisis de correlación asociando el estado nutricional de los usuarios de la residencia con el sexo, edad, estado funcional y cognitivo.

En relación con el sexo no se obtuvieron diferencias significativas (p=0,536; U=885,500).

Al relacionar el estado nutricional con la edad, tras aplicar la corrección de Bonferroni, se observan diferencias evidentes entre los grupos de edad de <80 años y el grupo de 81-90 años (p=0,018; U=354,5).

En relación al estado nutricional según el estado funcional, las diferencias más evidentes tras aplicar la corrección de Bonferroni, se observan entre los grupos que presentan dependencia leve y dependencia grave (p=0,022; U=166).

Por último, cabe destacar que no se observan diferencias significativas al aplicar la corrección de Bonferroni al asociar el estado nutricional y el estado cognitivo (p>0,05).

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

El MNA es un instrumento de evaluación nutricional que ha demostrado su validez en la identificación de sujetos institucionalizados con riesgo de malnutrición. En nuestro estudio se ha dividido el estado nutricional en tres grupos: estado nutricional normal, en riego de malnutrición y malnutridos, como en la mayoría de los artículos revisados (19 – 22), mientras que en el estudio de Soler González sólo se mencionan dos grupos (16).

La muestra estudiada tiene una media de edad de 85,08 años, pero en otros estudios con los que hemos comparado resultados la edad media es menor (6-16).

En cuanto al sexo, tenemos clara mayoría de mujeres (65,2%) coincidiendo con todos los estudios consultados (4-12). A pesar de que no se han detectado diferencias significativas entre hombres y mujeres en riesgo de desnutrición (6,16,20), sí que se pone de manifiesto que la prevalencia de individuos malnutridos y en riesgo de malnutrición es mayor en mujeres, al igual que en los estudios de Peñarrieta MI et al. (19), Cardona-Arango D et al. (23) y Morillas J et al. (24).

En relación con el estado nutricional, el resultado varía, ya que se han obtenido resultados menores que en otras investigaciones, siendo más bajo el estado de desnutrición en nuestra población a estudio (16, 25) y más alto el resultado de riesgo de malnutrición (16).

El riesgo de malnutrición se ve más afectado entre los grupos de edad de <80 años y 81-90 años; igual que ocurrió en la mayoría de los estudios donde se analizó el estado nutricional de personas institucionalizadas (19, 20). Así, el grupo de más de 90 años tiene el porcentaje más elevado en bien nutridos. En cambio, en el estudio de De Luis DA et al. (6), el mejor resultado de bien nutridos se encuentran entre 65 y 74 años y el porcentaje mayor de riesgo de desnutrición es de más de 95 años.

La mayor dependencia funcional, en las actividades básicas e instrumentales, sí se había relacionado, como en nuestro caso, con mayor proporción de malnutrición. Puede que esto se deba a que el MNA contiene preguntas que evalúan la autonomía funcional y se relaciona con un mayor riesgo de desnutrición cuando se encuentra alterada (20).

Es importante señalar que en nuestro estudio los porcentajes mayores de deterioro cognitivo severo se obtienen en los grupos de edad de < 80 años y de 81-90 años, al igual que ocurre con el resultado obtenido en el índice de Barthel. Por lo tanto, se podría decir que, al menos en nuestra población, se relaciona el riesgo de malnutrición con una dependencia total y un deterioro cognitivo severo. También en el estudio realizado por Soler (26) aseguran que los pacientes con dependencia funcional total presentan mayor malnutrición que los