Autora principal: María Teresa Esteban Alonso
Vol. XXI; nº 7; 91
ARTÍCULO ORIGINAL
Fostamatinib en púrpura trombocitopénica idiopática crónica: eficacia y seguridad
Fostamatinib in Chronic Immune Thrombocytopenic Purpura: Efficacy and Safety
María Teresa Esteban Alonso, Zulema Rodríguez Fernández
Incluido en Revista Electrónica de PortalesMedicos.com, Volumen XXI. Número 07 – Primera quincena de Abril de 2026 – Página inicial: Vol. XXI; nº 7; 91 – DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0091 – Cómo citar este artículo
Sobre los autores | Sobre el artículo | Referencias
Resumen
Objetivo:
Evaluar la efectividad y seguridad de fostamatinib en pacientes con trombocitopenia inmune (PTI) tratados en condiciones de práctica clínica real.
Métodos:
Estudio observacional retrospectivo que incluyó pacientes diagnosticados de PTI tratados con fostamatinib entre enero de 2021 y septiembre de 2025. Se recogieron datos demográficos, características de la enfermedad, tratamientos previos, recuentos plaquetarios durante las primeras 24 semanas, pauta posológica, duración del tratamiento y acontecimientos adversos. El objetivo principal fue la respuesta plaquetaria estable a la semana 24. Los objetivos secundarios incluyeron la respuesta plaquetaria en las semanas 12 y 24, el tiempo hasta la respuesta y la evaluación de la seguridad.
Resultados:
Se incluyeron 27 pacientes, con una mediana de edad de 76,2 años, de los cuales el 55% eran mujeres. El tiempo mediano desde el diagnóstico hasta el inicio de fostamatinib fue de 36 meses. El 85% había recibido al menos dos líneas previas de tratamiento. A la semana 24, el 51,8% alcanzó una respuesta plaquetaria estable. La respuesta plaquetaria fue del 62,9% en la semana 12. El tiempo mediano hasta la respuesta fue de 7 días. Los acontecimientos adversos se registraron en el 32% de los pacientes, siendo la diarrea el más frecuente.
Conclusiones:
En práctica clínica real, fostamatinib mostró una efectividad y un perfil de seguridad favorables, con resultados superiores a los descritos en ensayos pivotales, lo que respalda su uso como opción terapéutica en pacientes seleccionados con PTI.
Palabras clave
Trombocitopenia autoinmune; Fostamatinib; Efectividad; Seguridad; Práctica clínica.
Abstract
Objective:
To evaluate the effectiveness and safety of fostamatinib in patients with immune thrombocytopenia (ITP) in real-world clinical practice.
Methods:
A retrospective observational study including patients diagnosed with ITP treated with fostamatinib between January 2021 and September 2025. Data collected included demographics, disease characteristics, prior therapies, platelet counts during the first 24 weeks, dosage, treatment duration, and adverse events. The primary endpoint was stable platelet response at week 24. Secondary endpoints included platelet response at weeks 12 and 24, time to response, and safety assessment.
Results:
Twenty-seven patients were included, with a median age of 76.2 years; 55% were female. Median time from diagnosis to fostamatinib initiation was 36 months. Most patients (85%) had received at least two prior treatment lines. Stable platelet response at week 24 was achieved in 51.8% of patients. Platelet response at week 12 was 62.9%. Median time to response was 7 days. Adverse events occurred in 32% of patients, most commonly diarrhea.
Conclusions:
In real-world practice, fostamatinib demonstrated favorable effectiveness and safety, with better outcomes than those reported in pivotal trials, supporting its role as a therapeutic option in selected patients with ITP.
Keywords
Autoimmune Thrombocytopenia; Fostamatinib; Effectiveness; Safety; Clinical practice.
Introducción
La trombocitopenia inmune (PTI), anteriormente denominada púrpura trombocitopénica idiopática, es un trastorno autoinmune adquirido caracterizado por una disminución aislada del recuento de plaquetas en sangre periférica inferior a 100.000/μL, en ausencia de otras causas identificables de trombocitopenia [1]. Se trata de una entidad clínica heterogénea, tanto en su presentación como en su evolución, cuyo curso puede oscilar desde formas leves y autolimitadas hasta cuadros crónicos con riesgo hemorrágico significativo y elevada carga asistencial.
Desde el punto de vista fisiopatológico, la PTI implica una pérdida de la tolerancia inmunológica frente a antígenos plaquetarios, que conduce a la producción de autoanticuerpos dirigidos principalmente contra glicoproteínas de la membrana plaquetaria, como GPIIb/IIIa o GPIb/IX. Estos autoanticuerpos opsonizan las plaquetas, facilitando su reconocimiento y destrucción por los macrófagos del sistema reticuloendotelial, especialmente a nivel del bazo y del hígado, a través de receptores Fcγ activadores [2]. Paralelamente, existe evidencia creciente de que la PTI no es únicamente un trastorno de destrucción periférica, sino que también cursa con una producción plaquetaria inadecuada, consecuencia de la alteración de la megacariocitopoyesis medular mediada por mecanismos inmunológicos [2,3].
De acuerdo con el consenso internacional para la estandarización de la terminología y los criterios de respuesta, la PTI se clasifica evolutivamente en PTI de reciente diagnóstico (menos de 3 meses desde el diagnóstico), persistente (entre 3 y 12 meses) y crónica (duración igual o superior a 12 meses) [1]. Aunque la tasa de mortalidad global asociada a la PTI es baja, el riesgo de eventos hemorrágicos graves, potencialmente mortales, aumenta de forma significativa en determinados subgrupos de pacientes, especialmente en aquellos de edad avanzada, con comorbilidades relevantes o con enfermedad refractaria a múltiples líneas de tratamiento [4]. Además, la naturaleza crónica de la enfermedad y la necesidad de tratamientos prolongados pueden impactar negativamente en la calidad de vida, generando una importante carga física, psicológica y socioeconómica.
El objetivo fundamental del tratamiento de la PTI no es necesariamente la normalización del recuento plaquetario, sino la consecución y el mantenimiento de cifras hemostáticamente seguras, generalmente superiores a 30.000–50.000/μL, que permitan minimizar el riesgo de sangrado con la menor toxicidad posible [5]. Los corticosteroides sistémicos y la administración de inmunoglobulinas intravenosas (IGIV) constituyen el tratamiento de primera línea; sin embargo, aunque la mayoría de los pacientes responde inicialmente, una proporción significativa de adultos presenta recaídas o desarrolla refractariedad, lo que obliga a plantear estrategias terapéuticas de segunda línea [5].
En la última década, el manejo de la PTI crónica ha experimentado una transformación significativa con la introducción de los agonistas del receptor de la trombopoyetina (TPO-RA), como eltrombopag, romiplostim y, más recientemente, avatrombopag. Estos fármacos han demostrado elevadas tasas de respuesta plaquetaria y una reducción del riesgo hemorrágico en ensayos clínicos y en práctica clínica real [6,7]. No obstante, aproximadamente un 30–40% de los pacientes no logra una respuesta mantenida, presenta pérdida secundaria de eficacia o desarrolla efectos adversos que limitan su uso a largo plazo [8,9].
Asimismo, opciones clásicas como la esplenectomía o el tratamiento con rituximab, aunque eficaces en determinados pacientes, conllevan riesgos específicos y no están exentas de fracaso terapéutico. En consecuencia, existe una necesidad médica no cubierta en pacientes con PTI crónica multirrefractaria que han agotado múltiples líneas terapéuticas, lo que ha impulsado la búsqueda de tratamientos con mecanismos de acción alternativos.
El fostamatinib representa un enfoque terapéutico innovador en la PTI. Se trata de un profármaco cuyo metabolito activo, R406, actúa como un inhibidor potente y selectivo de la tirosina quinasa del bazo (spleen tyrosine kinase, Syk). Esta quinasa desempeña un papel clave en la transducción de señales intracelulares asociadas a los receptores Fcγ activadores expresados en los macrófagos tisulares [10]. La activación de Syk es un paso esencial para la fagocitosis de plaquetas opsonizadas por autoanticuerpos; por tanto, su inhibición bloquea de forma directa el principal mecanismo de destrucción plaquetaria periférica en la PTI.
A diferencia de los TPO-RA, cuyo mecanismo de acción se basa en estimular la producción plaquetaria, el fostamatinib actúa modulando el aclaramiento inmunológico de las plaquetas, lo que lo convierte en una alternativa especialmente atractiva en pacientes refractarios a terapias previas o con contraindicación para fármacos trombopoyéticos.
Métodos
Diseño del estudio
Se llevó a cabo un estudio observacional retrospectivo, diseñado para evaluar la efectividad y seguridad de fostamatinib en la práctica clínica habitual en pacientes con trombocitopenia inmune primaria (PTI).
Población y muestra
Se incluyeron todos los pacientes adultos (≥18 años) diagnosticados de PTI que recibieron tratamiento con fostamatinib entre enero de 2021 y septiembre de 2025 en un hospital de tercer nivel.
Los criterios de inclusión fueron pacientes con diagnóstico confirmado de trombocitopenia inmune crónica, que hubieran iniciado tratamiento con fostamatinib dentro del periodo de estudio y contaran con seguimiento clínico documentado durante al menos 24 semanas o hasta la interrupción del tratamiento. Se excluyeron aquellos pacientes tratados fuera del centro sin seguimiento clínico local, así como aquellos con registros clínicos insuficientes para la evaluación de efectividad y seguridad del tratamiento.
Variables
Se registraron variables demográficas, clínicas y terapéuticas:
1. Variables demográficas y clínicas:
- Sexo y edad al inicio del tratamiento.
- Fecha de diagnóstico de PTI y tiempo transcurrido hasta el inicio de fostamatinib.
- Historial de tratamientos previos, incluyendo corticoides, inmunoglobulinas, agonistas del receptor de trombopoyetina (romiplostim, eltrombopag, avatrombopag) y esplenectomía.
- Recuento plaquetario basal (RP) antes de iniciar fostamatinib.
2. Variables de efectividad:
- Primaria: respuesta plaquetaria estable a la semana 24, definida como RP ≥50.000/μL en ≥4 de las últimas 6 visitas entre semanas 14 y 24.
- Secundarias:
- Respuesta plaquetaria a las semanas 12 y 24, definida como RP ≥50.000/μL.
- En pacientes con RP basal <15.000/μL, se consideró respuesta un RP ≥30.000/μL y un aumento ≥20.000/μL sobre el valor basal.
- Tiempo hasta alcanzar la primera respuesta plaquetaria.
3. Variables relacionadas con el tratamiento:
- Dosis inicial y ajuste de dosis durante el seguimiento.
- Duración total del tratamiento.
4. Variables de seguridad:
- Registro de todos los eventos adversos (EA) durante el tratamiento, incluyendo tipo, gravedad y relación temporal con la administración de fostamatinib.
Análisis estadístico
Se realizó un análisis descriptivo de todas las variables registradas utilizando el programa Microsoft Excel®. Las variables continuas se expresaron como mediana y rango intercuartílico (RI), mientras que las variables categóricas se presentan como frecuencia absoluta y porcentaje. Todos los datos se obtuvieron a partir de la historia clínica electrónica y de los registros de seguimiento del tratamiento.
Consideraciones éticas
El presente estudio fue de carácter observacional y retrospectivo, basado en el análisis de datos ya existentes procedentes de las historias clínicas de los pacientes, sin que ello implicara ninguna intervención ni modificación del tratamiento habitual.
En los casos en los que se identificaron reacciones adversas durante la revisión de la documentación clínica, estas fueron notificadas al Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano (SEFV-H) mediante el formulario electrónico disponible en la página web de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), de acuerdo con la normativa vigente.
El estudio se llevó a cabo de conformidad con los principios éticos recogidos en la Declaración de Helsinki y con la legislación aplicable en materia de investigación clínica. Dado su diseño observacional retrospectivo, sin intervención sobre los pacientes ni modificación del tratamiento habitual, no fue necesaria la contratación de un seguro de responsabilidad civil.
En todo momento se garantizó la confidencialidad de los datos personales, conforme a lo establecido en la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, así como en el Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo (Reglamento General de Protección de Datos).
Con el fin de proteger la identidad de los pacientes, los datos clínicos extraídos de las historias clínicas y del sistema informático FarmaTools® fueron seudonimizados mediante un sistema de codificación que impidió la identificación directa de los sujetos. Únicamente se recogieron los datos estrictamente necesarios para cumplir con los objetivos del estudio.
Resultados
Se incluyeron un total de 27 pacientes con diagnóstico de trombocitopenia inmune primaria tratados con fostamatinib. La mediana de edad de la cohorte fue de 76,2 años (rango intercuartílico [RI]: 61,4–87,8), siendo el 55% mujeres (n=15). El tiempo transcurrido desde el diagnóstico de PTI hasta el inicio del tratamiento con fostamatinib presentó una mediana de 36 meses (RI: 6–147), reflejando una población con enfermedad de larga evolución y, en su mayoría, refractaria a terapias previas.
La mayoría de los pacientes (85%, n=23) había recibido al menos dos líneas de tratamiento previas, con una mediana de tres tratamientos (RI: 2–4). Entre las terapias previas más frecuentes se encontraban los corticoides, administrados a la totalidad de la cohorte (100%), seguidos de inmunoglobulinas intravenosas (59%), romiplostim (40%), eltrombopag (37%) y avatrombopag (22%). Dos pacientes habían sido sometidos a esplenectomía. El recuento plaquetario basal mediano antes de iniciar fostamatinib fue de 30.000/µL (RI: 20.000–47.500), y un 22,2% de los pacientes (n=6) presentaban un RP basal inferior a 15.000/µL, indicando un subgrupo con riesgo elevado de complicaciones hemorrágicas.
Durante el seguimiento, el 66,6% de los pacientes (n=18) requirió un aumento de la dosis hasta alcanzar 150 mg dos veces al día, considerada la dosis máxima, con un tiempo mediano hasta el ajuste de 15 días (RI: 13,7–25), lo que refleja la necesidad de optimizar la dosis en una proporción significativa de la población para alcanzar respuesta terapéutica.
En cuanto a la efectividad del tratamiento, 14 pacientes (51,8%) alcanzaron la variable primaria, es decir, una respuesta plaquetaria estable a la semana 24. Evaluando las variables secundarias, se observó que 17 pacientes (62,9%) lograron respuesta plaquetaria a la semana 12, incluyendo cinco pacientes con RP basal inferior a 15.000/µL. A la semana 24, la respuesta plaquetaria se mantuvo en 14 pacientes (51,8%), incluyendo cuatro pacientes con recuento basal muy bajo. La mediana de tiempo hasta alcanzar la primera respuesta plaquetaria fue de 7 días (RI: 7–14), evidenciando una rápida efectividad del fármaco en la práctica clínica.
Al momento del análisis, 13 pacientes (48,2%) permanecían en tratamiento activo. Las interrupciones terapéuticas se debieron principalmente a ineficacia (n=9), muerte (n=3) y eventos adversos (n=1). De los tres éxitus registrados, dos fueron probablemente relacionados con complicaciones de la PTI: uno asociado a neumonía en un paciente con hemoptisis y otro a neutropenia febril; ambos pertenecían al subgrupo de pacientes refractarios con tratamientos previos con agonistas del receptor de trombopoyetina (AR-TPO).
En cuanto a la seguridad, ocho pacientes (32%) experimentaron al menos un evento adverso durante el tratamiento, siendo la diarrea el más frecuente, afectando a seis pacientes (24%). Se registraron tres complicaciones hemorrágicas: un sangrado bucal moderado, un derrame ocular moderado y un episodio de hemoptisis grave. Estos hallazgos reflejan un perfil de seguridad consistente con la experiencia previa en ensayos clínicos y destacan la necesidad de un seguimiento estrecho, especialmente en pacientes con RP basal muy bajo o antecedentes de hemorragia.
En conjunto, los resultados demuestran que fostamatinib es capaz de inducir una respuesta plaquetaria rápida y sostenida en pacientes con PTI, incluyendo aquellos previamente tratados con múltiples líneas de terapia, con un perfil de seguridad manejable y predecible en la práctica clínica.
Discusión
Al comparar nuestra cohorte con los ensayos clínicos pivotales FIT-1 y FIT-2, se observan diferencias significativas tanto en las tasas de respuesta como en las características de la población tratada. La variable primaria de efectividad, correspondiente a la respuesta plaquetaria estable a la semana 24, alcanzó un 51,8% en nuestra serie, cifra claramente superior al 18% reportado en el análisis combinado de los estudios pivotales. De manera similar, la respuesta plaquetaria a la semana 12 fue del 62,9%, superando el 43% observado en FIT-1 y FIT-2 para el mismo periodo. Estas diferencias podrían explicarse, al menos en parte, por la duración de la enfermedad: mientras que los pacientes incluidos en los ensayos pivotales presentaban una mediana de evolución de 8,5 años, nuestra cohorte mostró una mediana de 36 meses (3 años). La literatura sugiere que el fostamatinib podría ser más eficaz cuando se administra en etapas más tempranas de la PTI, como se evidenció en subanálisis de los ensayos fase 3, donde los pacientes con PTI persistente (3–12 meses) alcanzaron una respuesta global del 75%.
Otro hallazgo relevante de nuestro estudio fue la rapidez con la que se observó la respuesta plaquetaria. La mediana de tiempo hasta alcanzar la primera respuesta fue de 7 días, frente a los 15 días documentados en los ensayos pivotales, lo que refleja una respuesta temprana que podría ser especialmente importante para reducir el riesgo hemorrágico en pacientes con recuentos plaquetarios críticos. En cuanto a la optimización de la dosis, el 66,6% de los pacientes requirió un ajuste hasta alcanzar 150 mg dos veces al día para lograr la respuesta deseada. Este hallazgo es consistente con los ensayos fase 3, en los que entre el 86% y el 88% de los pacientes que alcanzaron una respuesta estable necesitaron escalar a la dosis máxima durante las primeras semanas. El tiempo mediano hasta el ajuste en nuestra práctica clínica, de 15 días, fue ligeramente más rápido que lo reportado en otros registros, subrayando la importancia de una monitorización estrecha para maximizar los beneficios del fármaco.
El perfil de seguridad observado fue coherente con la literatura. La diarrea se confirmó como el evento adverso más frecuente, afectando al 24% de los pacientes, cifra similar al 31% reportado en los ensayos pivotales. La incidencia global de eventos adversos en nuestra cohorte (32%) fue notablemente inferior a la registrada en FIT-1 y FIT-2 (83%), lo que podría reflejar la naturaleza retrospectiva de la recogida de datos en la práctica clínica frente al seguimiento sistemático y exhaustivo de un ensayo controlado. Respecto a la mortalidad, los tres éxitus registrados correspondieron a pacientes con alta refractariedad y comorbilidades, de los cuales dos estuvieron probablemente relacionados con complicaciones de la PTI, como neumonía en un paciente con hemoptisis y neutropenia febril. Estos hallazgos enfatizan que, a pesar de la disponibilidad de nuevas líneas terapéuticas, los pacientes refractarios siguen presentando un riesgo elevado de complicaciones hemorrágicas e infecciosas. Es relevante destacar que, en los ensayos FIT-1 y FIT-2, las muertes reportadas no se consideraron relacionadas con el tratamiento con fostamatinib, lo que refuerza la seguridad del fármaco en pacientes que no presentan comorbilidades graves o refractariedad extrema. En conjunto, estos resultados sugieren que fostamatinib constituye una opción efectiva y bien tolerada para el manejo de la PTI en la práctica clínica habitual, alcanzando respuestas rápidas y sostenidas con un perfil de seguridad manejable, aunque la monitorización cercana sigue siendo esencial, especialmente en subgrupos de alto riesgo.
Conclusiones
La inhibición de la destrucción plaquetaria mediada por Syk permite rescatar a pacientes que han fracasado previamente a tratamientos como los agonistas del receptor de trombopoyetina (AR-TPO), la esplenectomía o rituximab. Los datos de práctica clínica real sugieren que fostamatinib es eficaz y rápido en la elevación de los recuentos plaquetarios, mostrando incluso una mayor efectividad y precocidad que en el entorno restringido de los ensayos pivotales, probablemente debido a su uso en poblaciones con una enfermedad de menor duración. No obstante, la optimización de la dosis y la monitorización estrecha de eventos gastrointestinales continúan siendo pilares fundamentales para garantizar la eficacia y seguridad del tratamiento. Estos hallazgos respaldan a fostamatinib como una opción terapéutica efectiva y bien tolerada en la PTI crónica, especialmente en pacientes con enfermedad refractaria o previamente tratada con múltiples líneas terapéuticas. Los resultados respaldan su uso en pacientes seleccionados, especialmente en aquellos con fracaso a tratamientos previos, si bien son necesarios estudios adicionales para confirmar estos hallazgos.
Referencias
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Sobre los autores
María Teresa Esteban Alonso. Servicio de Farmacia Hospitalaria, Hospital de Burgos, Burgos, España.
Zulema Rodríguez Fernández. Servicio de Farmacia Hospitalaria, Hospital El Bierzo, León, España.
Autora de correspondencia: María Teresa Esteban Alonso @
Sobre el artículo
Fecha de recepción: 18 de febrero de 2026
Fecha de aceptación: 26 de marzo de 2026
Fecha de publicación: 6 de abril de 2026
DOI: https://doi.org/10.64396/v21-0091
Conflictos de interés: ninguno
Consentimiento informado: Se obtuvo el consentimiento informado de todos los participantes incluidos en el estudio.
Financiación: ninguna
Declaración ética: Los autores declaran que este trabajo se ha realizado de acuerdo con los principios éticos y las normas internacionales de investigación biomédica, respetando los criterios de confidencialidad, integridad científica y buenas prácticas editoriales.
Autoría y responsabilidad: Todos los autores declaran haber participado activamente en el desarrollo del trabajo, haber revisado y aprobado la versión final del manuscrito y asumir responsabilidad pública por su contenido, conforme a los criterios internacionales de autoría.